Capítulo 6: La misión de Kreacher (Editado)
Si alguien se hubiera atrevido a apostar los tres galeones contra Ginny, los hubiera perdido, ya que como la pelirroja había predicho, la señora Weasley regresó al cabo con un enfurecido y avergonzado Malfoy pisándole los talones.
Esa era la primera vez que Draco salía de la habitación y veía a Potter y Weasley, y le animó un poco notar que estaban llenos de un líquido asqueroso, viscoso y gris que al parecer salía del inodoro.
—Bien —dijo la Señora Weasley aún ceñuda. Al parecer bajar a Malfoy le había costado lo suyo —Ron, ¿qué te ha pasado? ¡Estás perdido de pus!
—Es el inodoro —murmuró el pelirrojo tan colorado que su sonrojo se percibía bajo las salpicaduras de su rostro —no hay manera de arreglarlo.
Como para acompañar la explicación de Ron, el inodoro empezó a agitarse de nuevo y vomitó un nuevo chorro de pus, pero Hermione, previéndolo, le lanzó un hechizo rápidamente.
—¡Protego! —gritó y un escudo invisible los protegió a todos del apestoso y maloliente líquido.
—Tonks, ¿de verdad crees que no hay nada que hacer? —preguntó la Señora Weasley mirando a la bruja del pelo rosa.
—Hemos probado todo lo que se nos ha ocurrido y no hemos logrado que el inodoro deje de echar pus —respondió Tonks en tono jovial, como si estuviera hablando de algo muy divertido.
—Creo que será mejor sellar el baño —dijo Harry limpiándose los cristales de las gafas con la camiseta —hay uno en cada piso, así que no lo echaremos en falta.
—Es tu casa, querido —apuntó la Señora Weasley.
—Entonces larguémonos cuanto antes —dijo Ron con evidente alivio y salió a toda prisa del baño, rozando "accidentalmente" a Malfoy y pringando, sin querer evitarlo, al chico de pus.
—Ten más cuidado, pobretón —le espetó Draco rabioso y se tragó el resto de su ácida replica al ver el ceño de la Señora Weasley. Harry salió tras Ron sin molestarse en disimular su amplía sonrisa, y Ginny, Tonks y la señora Weasley les siguieron, dejando a Draco y Hermione solos en el baño.
—Veo que finalmente decidiste bajar a echar una mano —dijo Hermione sin poder resistir la tentación de burlarse de Malfoy.
—Esa señora pobretona me obligó —dijo él a todas luces furioso. Hermione soltó una risita pero en ese instante el inodoro vomitó un enorme chorro de pus que salpicó todas las paredes y el suelo. Como acto reflejo, Hermione se agarró al brazo de Malfoy y se ocultó tras él para protegerse del ataque del inodoro. Afortunadamente, estaban lo suficientemente lejos para que apenas les llegara alguna salpicadura.
—Suéltame, sangre sucia —replicó Malfoy zafándose de la mano de la chica. Primero esa mandona y fofa señora le obligaba a bajar a limpiar, luego Granger se burlaba de él y ahora le usaba como escudo para protegerse de una viscosa pus. Eso era demasiado.
Hermione le soltó como si de repente su brazo le hubiera quemado y retrocedió un par de pasos con expresión dolida. Draco hizo una mueca de satisfacción mientras se frotaba la zona del brazo que ella había tocado como si quisiera limpiarse de su contacto impuro, aunque en realidad sólo trataba de apagar el cosquilleo inadmisiblemente placentero que Granger había despertado bajo su piel.
—Será mejor que nos vayamos —murmuró Hermione observando fijamente cómo el chico se frotaba el brazo como si se sintiera sucio por el mero hecho de que le hubiera tocado. No esperó respuesta de él y se giró hacia la puerta, pero en ese mismo momento el inodoro empezó a temblar de nuevo anunciando otra ráfaga de pus y ambos chicos se encaminaron rápidamente a la puerta.
Sin embargo, el suelo estaba tan lleno del pestilente y pegajoso líquido, que Draco resbaló y mientras perdía el equilibrio, agarró a Granger por la espalda de su camiseta en un vano intento de evitar su caída. Cayó igualmente con un golpe seco y la chica se derrumbó sobre él.
Draco se quedó paralizado unos instantes, con la respiración cortada por el golpazo que se había dado y sintiendo sobre el tórax el inquieto peso de la antigua Gryffindor. La chica no había perdido un segundo para intentar ponerse en pie, pero sus manos patinaron sobre el resbaladizo suelo y su cuerpo cayó los escasos centímetros que había conseguido elevarse sobre Malfoy de modo que su frente chocó con la barbilla de él.
—¿Quieres parar de moverte, joder? Me estás haciendo polvo —se quejó él aferrando la cintura de Granger y apretándola con fuerza para que se parara quieta.
Hermione pataleó durante unos instantes e intentó liberarse de las manos –que más bien parecían garras –de Malfoy hundiéndose en su cintura, pero él apretó con más fuerza y finalmente se quedó quieta, rehuyendo desesperadamente el mirarle a la cara. Sabía que debía de estar colorada, porque se sentía avergonzada e incomoda y sólo quería largarse de allí. Nunca había estado tan cerca de Malfoy y era plenamente consciente de su olor, el calor que trasmitía su cuerpo y el latido de su corazón, golpeando contra su clavícula derecha.
—Shhh —susurró él con expresión de superioridad, como un domador que hubiera conseguido convertir a una fiera en un dócil animalillo.
Hermione sintió el aliento de Malfoy acariciándole la frente y se tensó por completo. Estaba muy nerviosa y su corazón latía como el de un cervatillo asustado. Furiosa consigo misma, alzó el rostro para asesinar al chico con la mirada.
—¿Quieres soltarme de una vez? —le exigió ceñuda.
—Si paras de moverte...
—Si no lo hago, ¿cuál es tu plan? ¿Quedarnos aquí tirados eternamente?
Una imagen turbadora y erótica pasó fugazmente por la mente de Draco. Se quedó paralizado durante unos instantes, impactado, y después soltó a la chica con brusquedad. Entonces su olor, a algo dulce y tentador, le llenó la nariz y Draco casi pudo sentir cómo se quedaba adherido a su piel y su ropa. Furioso, tanto con Granger como consigo mismo, la empujó de malas maneras quitándosela de encima y se puso en pie todo lo elegantemente que pudo tras patinar un par de veces.
Después, sin mirar a la chica que le observaba con sorpresa desde el suelo, salió a toda prisa del baño.
—Draco, querido, ¿dónde estabas? —la voz de la Señora Weasley le interrumpió en pleno pasillo. Al parecer, la mujer había decidido adoptarlo así que se creía en pleno derecho de llamarle por su nombre y darle órdenes como si fuera su madre. Draco pasó ganas de lanzarle un maleficio, pero no tenía varita y además la señora Weasley poseía un cierto aire de autoridad que le cohibía.
—¿Qué? —preguntó ásperamente volviéndose hacia la mujer.
—¿Y Hermione?
Draco se encogió de hombros desdeñosamente y se metió las manos en los bolsillos de los vaqueros rotos con indiferencia.
—Iré a buscarla, mientras tú puedes encargarte de la sala de estar del segundo piso.
—¿Y con qué se supone que voy a limpiar? —preguntó Draco de malas maneras —no tengo varita.
—Oh, no te preocupes por eso, querido —dijo la Señora Weasley con una amplia sonrisa —encontrarás todo lo necesario allí.
Unos minutos después, Draco se hallaba bajo el umbral de la puerta de una pequeña sala de estar salpicada de sillones, canapés y puffs, observando la escoba, la fregona andrajosa, los paños y las bayetas con las que se suponía debía limpiar el lugar, con repugnancia y reticencia. Pensó que la Comadreja Madre –como había decidido bautizar a la Señora Weasley –estaba realmente chiflada si creía que él iba a tocar ni uno de esos vulgares y rudimentarios instrumentos muggles para limpiar.
Planeaba darse media vuelta y largarse a su cuarto, cuando vio aparecer a un elfo doméstico al fondo del pasillo. La criatura llevaba tan sólo un paño viejo y sucio a modo de taparrabos, estaba extremadamente delgada y tenía una luz febril en los ojos verdes inyectados en sangre. No parecía haber visto a Draco por el modo en que hablaba por lo bajo, farfullando y maldiciendo como si se creyera solo.
—Oh, sí, Kreacher les ha dejado una sorpresita en el baño. La ama estaría orgullosa de Kreacher, sí, señor. Kreacher protege la casa del muchacho apestoso, la familia de traidores a la sangre y la sangre sucia asquerosa. Kreacher bueno, sí...
Draco se dio cuenta de que ese era el elfo doméstico que Granger le había mencionado un rato atrás y lo observó con un brillo calculador en los ojos.
—Kreacher —le llamó.
El elfo se detuvo en seco y miró a Draco con los ojos muy abiertos. Después dio un salto y echó a correr hacia el muchacho, arrojándose a sus pies.
—¡Joven Malfoy! —exclamó con júbilo, acariciando los pies del chico con reverencia —¡Por fin un digno ocupante de la casa! ¡Un auténtico Black, impecable sangre limpia! Kreacher está a su servicio, señorito Malfoy, sí, Kreacher hará lo que usted quiera, señor.
Draco observó a la penosa criatura, besando el bajo de los vaqueros viejos que llevaba, y pensó que por fin alguien le trataba como se merecía. Sonrió de lado con pereza, dándose cuenta que Kreacher podría serle muy útil.
—Kreacher, tengo una orden para ti.
—Oh, sí, señor, Kreacher hará encantando lo que el joven Malfoy deseé.
—La sangre sucia me arrebató mi varita y quiero que tú me la devuelvas.
—Kreacher hará, señor, sí, Kreacher hará.
—¿Qué harás qué?
Draco se volvió bruscamente para encontrarse a Potter y Weasley al fondo del pasillo. Kreacher se apartó del rubio para hacer una rígida reverencia a Harry, aunque sus ojos se llenaron de odio.
—¿Qué te ha ordenado Malfoy, Kreacher? —repitió Harry seriamente.
Los labios de Kreacher temblaron y durante unos segundos, pareció que el elfo doméstico forcejeaba con su propia boca.
—El joven Malfoy quiere que Kreacher recupere su varita, amo —dijo al fin con voz estrangulada sin despegar los ojos del suelo —Y Kreacher hará cuando el apestoso amo menos se lo esperé, Kreacher servirá fielmente al joven Malfoy —murmuró.
—Te prohíbo que recuperes la varita de Malfoy, que te comuniques de ningún modo con nadie para decirle que él está aquí o que le ayudes a escapar, directa o indirectamente.
Kreacher levantó la cabeza para asesinar a su amo con la mirada, pero asintió enérgicamente.
—Como el amo desee —dijo Kreacher con rabia.
—Bien, y ahora ve a limpiar el baño del segundo piso —le ordenó Harry secamente.
Kreacher asintió, hizo una reverencia y después se alejó murmurando insultos contra Harry y Ron por lo bajo.
—¿Se te ha fastidiado el plan, eh, Malfoy? —se burló Ron, evidentemente contento.
—¿Qué coño queréis? —preguntó Draco, furioso.
—Mi madre nos ha enviado para ver cómo se te da limpiar a lo muggle —Ron echó un vistazo al interior de la sala de estar, tan sucia como lo había estado el día anterior —Veo que no sé te da muy bien, Malfoy.
—¿Por qué no ha venido tu madre a comprobarlo? ¿Es que está demasiado gorda para subir las escaleras? —le provocó Draco.
—¡Te vas a enterar, capullo! —gritó Ron, completamente colorado, antes de abalanzarse sobre Malfoy con las manos cerradas en puño. Draco, que ya esperaba esa reacción, le propinó un puñetazo en el estomago, dejando momentáneamente al pelirrojo sin respiración, pero Ron estaba tan furioso que logró sobreponerse y se echó sobre Malfoy, cayendo ambos al suelo.
—¡Parad! —les gritaba Harry, pero tanto Malfoy como Ron estaban demasiado furiosos para hacerle caso. Ambos rodaban por el suelo, forcejeando y golpeándose como podían, sin dejar de insultarse, ajenos al resto del mundo.
Harry trató de separarles sin resultado y casi cayó al suelo cuando Malfoy y Ron chocaron contra él. Harto, sacó su varita y apuntó a los chicos.
—¡Petrificus Totallus! —gritó. Justo en ese momento, la Señora Weasley, Ginny, Tonks y Hermione aparecieron al fondo del pasillo, atraídas por el jaleo.
—¡Por Merlín! —exclamó la Señora Weasley corriendo hacia los dos muchachos petrificados en el suelo. Malfoy estaba echado, con los ojos cerrados con fuerza y la cabeza girada hacia un lado mientras que Ron, sobre él, tenía el puño suspendido a unos centímetros de la mandíbula del otro. Sangraba por la nariz y Malfoy por una ceja.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Tonks observándoles con atención, como si fuesen una estatua muy interesante.
—Malfoy... provocó a Ron —Harry decidió omitir el insulto que había dedicado a la Señora Weasley —y después empezaron a pegarse. Intenté separarles pero como no encontré el modo, tuve que petrificarlos.
En ese instante, Ron, que se apoyaba sólo sobre una mano, cayó rígido sobre Malfoy, golpeando con su puño petrificado el suelo del pasillo.
—Hiciste bien, Harry —aprobó la señora Weasley con el ceño fruncido mientras sacaba su varita del bolsillo de su delantal —Marchaos, yo me ocuparé de ellos.
Harry asintió y los cuatro se dirigieron a las escaleras, muy lentamente, con la esperanza de enterarse de lo que iba a suceder, pero la señora Weasley esperó pacientemente hasta que ellos desaparecieron tras el recodo para despetrificar a su hijo y a Malfoy.
Aún mientras bajaban las escaleras, a Harry, Tonks, Ginny y Hermione les llegaron los gritos de la Señora Weasley.
—Quiero que se largue, Harry —masculló Ron sin dejar de dar vueltas por la habitación que compartía con Harry. Hermione puso los ojos en blanco y cerró el libro que estaba tratando de leer.
—Ron, ya sabes cómo es Malfoy...
—¡Insultó a mi madre y por su culpa ella me ha echado un buen sermón!
—No debiste pegarle, Ron —aseveró Hermione ignorando el tono ofendido de su amigo.
—¿Por qué no? Ya no estamos en Hogwarts y soy mayor de edad, puedo hacer lo que me dé la gana —insistió el pelirrojo cruzándose de brazos.
—No se trata de eso, simplemente nunca se ha solucionado nada a golpes. Si yo pegara a Malfoy cada vez que me insulta, me pasaría el día encima de él —dijo la chica. El recuerdo de la escena en el baño, en la que había estado encima de él literalmente, se coló en su mente y la hizo enrojecer.
—¡Pues yo no pienso aguantarle ni una! —Ron se volvió hacia Harry, buscando su apoyo— ¿Tú qué opinas? ¿Vas a aguantar que Malfoy nos insulte en tu propia casa?
—A mí tampoco me agrada que esté aquí —dijo Harry —además, está claro que no está ni un poco agradecido porque le hayamos salvado el cuello y dado un lugar donde quedarse.
—Pero Harry, dijiste que podía quedarse... —comenzó Hermione.
—Dije que podía quedarse por un tiempo —acotó Harry —y si sólo va a darnos problemas...
—Exacto —Ron miró a Hermione con altivez —¿Lo ves, Hermione? No entiendo por qué tienes tanto interés en que Malfoy se quede...
—No tengo ningún interés en que se quede —replicó Hermione ofendida —pero creo que estáis pasando por alto que no podemos dejarle ir. A estas alturas ya debe de saber que estamos en la mansión Black y podría darles esa información a los mortífagos.
—Ellos intentaron matarle, no creo que les vaya con el cuento.
—¿No crees que Vo-Voldemort... —Ron emitió un ruidito al escuchar el nombre y Hermione le lanzó una mirada seca —¿No crees que Voldemort podría perdonarle si le lleva información tan valiosa como el paradero de Harry? Snape lo dijo, Voldemort quiere encargarse de Harry en persona y no dudes que está buscándole.
—La mansión está muy oculta y protegida —dijo Harry —Sirius dijo que era uno de los lugares mágicos más seguros por eso era ideal como cuartel de la Orden del Fénix.
—Voldemort conoce magia oscura que nosotros desconocemos —señaló Hermione —además, ¿vas a correr el riesgo tan sólo porque Malfoy sea un poco molesto?
—¿Un poco? —farfulló Ron.
—Muy molesto —cedió Hermione —pero de cualquier modo ya es tarde para echarle, si queréis mi opinión.
—No debiste haberle traído —gruñó Ron. La estancia se quedó en silencio mientras el pelirrojo y la chica miraban fijamente a Harry, esperando su veredicto. Harry se colocó bien las gafas y meditó durante unos segundos.
—Creo que Hermione tiene razón, prefiero no correr el riesgo —dijo.
Ron se puso a despotricar en el acto y Hermione volvió a abrir el libro, ocultando su expresión de satisfacción tras él.
Hola bonitas :)!
Otro chapter más ;) Lo primero, no he explicado cómo la Señora Weasley hizo bajar a Malfoy, lo dejo a vuestra imaginación ;) pero todas ganastéis la apuesta. Después el momento "tenso" del que os hablaba es obviamente en el que se cayeron al suelo, Hermione sobre él...juju...parece que Draco no encontró muy desagradable la experiencia...
Después ha hecho acto de presencia Kreacher (no podía faltar) que tendrá su papel en la historia también y que está encantando de servir a Malfoy. Luego Ron y Draco se ha pegado, y si no llega a ser por Harry se matan xD y la Señora Weasley ha aparecido para hacer justicia. Y por último, parece que Draco se queda definitivamente en Grimmauld Place porque sería peligroso dejarle ir...
Los capítulos a partir de ahora serán un poco más largos :)
Eso es todo :) Como siempre, muchísimas gracias por todo vuestro apoyo!
En especial a las que dejaron review en el anterior:
Dubhesigrid, Arilyn, Elea, Maki-1988, Lna, Chibi Tata, Esmeralda, Soerag, niurka, yolithza w., Yeire, Ana, Sandrita Granger, mariapotter2002, vangu, Sakura Granger, , princesaartemisa, micropuff, marata1507, yanhira, galletaa, Ear Tata, gata2242, Pau Malfoy, tifanny, Amber Nixie, Fer Cornamenta, Karinita1919, soll, Marceps, Klass2008, Sara, FairyMoka, Felton-Mara, Yezzie, Itsa, Daphne Greengrass, Annkora y Oromalfoy.
pd: gracias por las recomendaciones musicales, me he bajado mucha música y me ha encantado :) y me he enamorado del cantante de All the american rejects!
Con mucho cariño, Dry!
Dale al botón "Go" para besar a un Malfoy vestido de leñador ;)
