Recomendación musical: Hate this and i'll love you - Muse


Capítulo 7: La Señora Black (Editado)

Tonks dejó la mansión Black al día siguiente para retomar su trabajo como aurora en el ministerio y la Señora Weasley pasó los días siguientes ultimando los preparativos para volver a la Madriguera.

—Arthur ya lleva muchos días solo en casa —explicó Molly durante la comida de ese día —y Bill y Fleur volverán pronto de su luna de miel a pasar una temporada en la Madriguera.

Bill y Fleur se habían casado un par de semanas después de que el curso terminara. Harry había abandonado la casa de los Dursley el día antes de la ceremonia y se trasladó a la Madriguera mientras duró la celebración. Hermione se reunió con sus amigos allí después de haber pasado las vacaciones con sus padres en Italia –a donde los Granger se habían mudado después que Hermione insistiera durante semanas en que ese país era más seguro–, y todos celebraron la boda del hermano de Ron.

Fue una ceremonia discreta, en el jardín de la Madriguera especialmente engalanado para la ocasión, con una radiante y bellísima Fleur y un muy recuperado Bill. Ginny y Gabrielle habían sido las damas de honor y Viktor Krum figuraba en la reducida lista de invitados.

Hermione se había reencontrado con él después de tantos años y pudo comprobar que las mariposas volvían a revolotear furiosamente en su estomago a pesar del tiempo pasado. Viktor se había quedado un par de días en la Madriguera después de la boda, días que ambos pasaron juntos. Charlaron, recordaron viejos tiempos, se besaron y después él se fue como había venido.

A pesar de todo, Hermione sólo había contando lo sucedido a Ginny y se negaba con todas sus fuerzas a hacerse demasiadas ilusiones respecto a él. Viktor entraba igual que salía de su vida y ella se negaba a pasarlo mal cada vez que eso sucedía, así que una vez él se hubo ido, Hermione no quiso volver a hablar del tema con Ginny y peleaba consigo misma para no pensar en los días que había pasado con Krum. Quería seguir con su vida con normalidad y ahora que estaba ayudando a Harry en la búsqueda de los Horrocrux tenía cosas más importantes en las que pensar que sus preocupaciones amorosas.

No obstante, fue muy consciente de la mirada cómplice y fugaz que le dedicó Ginny cuando su madre hizo mención a Bill y Fleur y su boda. También de la mirada ceñuda de Ron, pero Hermione ignoró ambas.

Así, esa misma noche, la Señora Weasley y Ginny se despidieron de Harry, Ron y Hermione. La Señora Weasley les abrazó a los tres a la vez, les besó en las mejillas, les revolvió el cabello y les dijo que se cuidaran una media docena de veces. Ginny terminó arrastrándola por la puerta –luego de su incómoda despedida de Harry –después de que pasara unos quince minutos dándole todo tipo de indicaciones, sugerencias y explicaciones a los tres de cómo llevar la casa.

Finalmente ambas desaparecieron, dejando a los tres chicos solos. Con Malfoy.


La vida sin la Señora Weasley en Grimmauld Place resultaba muy diferente para todos sus habitantes. El mayor inconveniente era que ahora que la madre de Ron se había ido, ellos tenían que cocinar por sí mismos.

Los tres sabían defenderse pero el problema estaba en la comida para Malfoy. Ron y Harry se negaron en redondo a cocinar nada para él –Ron expresó con bastante claridad que si dependía de él, Draco podía morirse de hambre –y al parecer, ambos consideraban que ya que Hermione le había llevado a Grimmauld Place, bien podía encargarse ella de eso.

—No pienso hacerlo —respondió ceñuda —yo no soy su esclava. No me importa cocinar un poco más para que él pueda comer de vez en cuando pero me niego a encargarme de eso siempre.

—Pues entonces, que cocine él —dijo Harry.

—Para eso tendrías que permitir que saliera de su habitación —replicó ella. Desde que Malfoy estaba en la casa, le permitían salir de vez en cuando para ir al servicio que había en esa planta y las únicas ocasiones en que había ido más allá, habían sido para "ayudar" en la limpieza –cosa que finalmente hizo bajo la supervisión de la madre de Ron–El resto del tiempo había estado encerrado allí, para comodidad del resto de los habitantes.

Hermione lo comprendía y por un lado casi se alegraba porque así se evitaban problemas y roces entre él y Harry o Ron, pero por otra parte, le parecía cruel tenerlo encerrado en una sola habitación.

—¿Qué? —inquirió Ron enfadado —De eso nada, ya hacemos bastante permitiéndole quedarse aquí como para que encima pueda vagar por la casa a sus anchas...

—Ya sabe dónde está, encerrarlo en su habitación no tiene ningún sentido —argumentó la chica.

—Claro que lo tiene, estamos muy tranquilos sin él —continuó el pelirrojo.

—Pero es cruel enclaustrarlo en un cuarto durante...

—Sirius pasó años encerrado en una celda siendo inocente —replicó Harry —así que considerando que Malfoy es un mortífago, me parece que tiene bastante suerte.

—Harry —suspiró Hermione —¿No sientes ni siquiera un poco de compasión por él?

—Si no la sintiera no le habría permitido quedarse aquí.

—Lo sé, pero incluso él se merece algo más que pasar los días encerrado en una habitación sin nada que hacer. Recuerda lo mal que lo pasó Sirius recluido durante tanto tiempo en la casa, estar en una sola habitación debe de ser aún peor.

—Él no es Sirius —se resistió Harry.

—No, tienes razón. Es sólo un muchacho de diecisiete años, solo, asustado, buscado por el Ministerio para enviarlo a Azkaban y por los mortífagos muy probablemente para matarle.

Hermione ni siquiera estaba muy segura de por qué estaba defendiendo a Malfoy frente a sus amigos para que le permitieran vagar por Grimmauld Place a placer, menos aún considerando que aprovecharía su libertad, por lo menos parcialmente, para molestarla y meterse con ella. Pero lo cierto es que le daba pena verle allí solo, aburrido y triste, perdido siempre en sus pensamientos, sin duda muy lejanos a la mansión Black, cada vez que ella le subía algo de comer.

—Está bien, está bien —cedió Harry malhumorado —pero que no moleste demasiado o...

—Lo sé, lo sé —le atajó Hermione tratando de disimular su sonrisa.

—¡Esto es el colmo! —farfulló Ron saliendo del salón a grandes zancadas —Hermione, ¡te pareces a mi madre! ¡Siempre te sales con la tuya!

Y salió del salón cerrando de un portazo que hizo temblar la puerta. Harry se levantó y salió detrás de Ron, dejando a Hermione sola en el salón.

Suspiró largamente y se frotó la frente con desaliento. Empezaba a cansarse de que Ron se enfadara con ella cada dos por tres por culpa de Malfoy. Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos, tratando de relajarse, pero escucho un leve temblor. Abrió los ojos de golpe y echó un vistazo al salón, pero no había nada allí vivo –al menos en apariencia. Podía tratarse de algún objeto mágico o encantado, pero ya se habían desecho de todos dos veranos atrás cuando la Orden del Fénix se había instalado en la mansión.

Volvió a escuchar el leve temblor y le pareció que procedía de un escritorio de madera envejecida que estaba en frente del sofá. Lo observó fijamente durante unos cinco minutos, pero no sucedió nada.

Estaba demasiado cansada para molestarse en investigar, así que decidió que fuera lo que fuera, se lo había imaginado. Suspiró y abandonó el salón, como momentos antes habían hecho sus amigos.


Hermione abrió la puerta de la habitación de Malfoy y le encontró junto a la cama, poniéndose una camisa de cuadros de los gemelos. La chica apartó la vista de inmediato, avergonzada, pero no antes de ver la fina línea de sus cicatrices atravesando su blanco pecho durante unos fugaces segundos.

—¿Es que no sabes llamar? —preguntó él malhumorado —¿A qué has venido?

—Tengo novedades —explicó Hermione, aliviada al comprobar que Malfoy ya se había abrochado por completo la camisa —Para empezar, la Señora Weasley y Ginny se han ido y...

—¿Y a mí qué coño me importa eso? —preguntó Draco, sentándose en el sillón de chintz con aire aburrido.

—Te importa por varias razones. Lo que has estado comiendo todos estos días lo cocinaba la Señora Weasley y ahora que no está, tendrás que apañártelas tú.

Draco observó a la sabelotodo durante unos segundos sin expresión, después arrugó la frente en un gesto de confusión. ¿Estaba diciendo lo que él creía que estaba diciendo?

—¿Qué? ¿Estás insinuando que me prepare yo la comida? —preguntó como si ella hubiera dicho algo terriblemente absurdo.

—Exacto. Harry ha permitido que salgas de tu habitación cuando quieras, así que eres libre de bajar a la cocina a prepararte algo cuando tengas hambre. Está en el sótano, por cierto.

Draco miró a Granger fijamente durante unos largos segundos, hasta que advirtió que ella se sentía incomoda sosteniéndole la mirada y apartó los ojos de él, entonces echó la cabeza hacia atrás y empezó a reírse sonoramente.

—En serio, Granger... —lanzó otra risotada —no sabía que tenías sentido del humor...

—Ríete cuanto quieras —respondió ella secamente —pero cuando tengas hambre y te des cuenta de que nadie va a mover un dedo para traerte algo de comer, verás las cosas de otra manera.

Y con aire digno, Hermione salió de la habitación.


Draco recordó las palabras de la repelente de Granger cuando llegó el mediodía. No había desayunado y si se quedaba sentado en el sillón, al parecer tampoco comería.

Ahora podía salir cuando quisiera de la habitación pero la idea le atraía y le disgustaba a partes iguales. Le atraía porque le gustaría explorar la mansión de los Black (su madre le había hablado de ella en alguna ocasión) y poder salir de la dichosa habitación donde pasaba las horas aburrido y pensativo, pero no encontraba nada interesante la idea de convivir con Potty, Weasel y Granger.

Se tocó la ceja (el pobretón le había hecho un corte ahí cuando se pelearon) y maldijo al estúpido pelirrojo, también al gilipollas de San Potter por haberles petrificado para separarles. Al menos ahora no estaba la Comadreja Madre para echarle una sermón pero estaba solo contra Potter y Weasley –Granger no le preocupaba lo más mínimo– y ni siquiera tenía varita. Salir de la habitación era exponerse a más roces, peleas y situaciones desagradables, y él ya no tenía a Crabbe y Goyle para cubrirle las espaldas.

No era imbécil y sabía que no le convenía tener problemas con el trío dorado, pero ¿podría contenerse cuando estuviera con ellos, cuando no los soportaba?

Y por otro lado, ¿qué coño iba a comer? No tenía ni idea de cocinar, de hecho lo más cerca que había estado de una cocina había sido en las ocasiones en las que Crabbe y Goyle insistían en saquear las cocinas de Hogwarts –él accedía para molestar a los elfos domésticos cuanto podía –. Tampoco tenía magia para intentar algo, jodida Granger.

Malhumorado, se levantó bruscamente del sillón y salió de la habitación. Echó un vistazo al pasillo desierto y se dirigió a las escaleras. Había estado en el tercer y segundo piso, pero no conocía el primero ni el bajo, tampoco la puñetera cocina.

Granger había dicho que estaba en el sótano y dado los rugidos que lanzaba su estomago, decidió postergar su exploración de la casa para cuando hubiera comido algo. Bajó las escaleras de dos pisos y se detuvo en el último tramo –el que daba al vestíbulo –para contemplar una hilera de cabezas disecadas de elfos domésticos, colgados de la pared con pequeñas placas de bronce en las que se leía sus nombres.

—Kreacher —murmuró con un brillo malicioso en los ojos, había tenido una idea —Kreacher —llamó.

Como esperaba, el mugriento elfo doméstico se apareció al pie de los escalones y realizó una pronunciada reverencia, rozando con la punta de su nariz, la raída alfombra.

—¿El joven Malfoy ha llamado?

—Sí —Draco observó con desprecio al asqueroso elfo, lleno de suciedad —Cocíname algo, pero antes... lávate —ordenó.

—Sí, joven Malfoy. Kreacher hará lo que el joven Malfoy quiera —murmuró el elfo haciendo otra reverencia.

—No tienes por qué hacerlo.

Draco alzó la vista para ver a Granger saliendo de una puerta del vestíbulo con el ceño fruncido. Su indomable cabello estaba recogido en un moño flojo del que se escapaban mechones rebeldes y castaños, dándole un aire casual e inocente. Draco se preguntó por qué coño se había fijado en el pelo de escoba de esa sabelotodo insoportable y la miró fríamente.

—La sangre sucia habla a Kreacher, se atreve a vivir en la honorable mansión Black —farfulló Kreacher por lo bajo, después alzó el rostro y miró al chico —Kreacher hará lo que el joven Malfoy quiera, Kreacher hará encantado.

Draco miró a la muchacha y le sonrió con suficiencia desde lo alto de las escaleras.

—¿Lo ves, sabelotodo? Kreacher se muere por servirme —dijo en un tono que indicaba que ella estaba loca si no lo hacía también.

—¡Él no es tu esclavo! —replicó, acalorada.

—¿Ah, no? —preguntó con malicia —Kreacher, arrodíllate.

Inmediatamente, el elfo doméstico se dejó caer de rodillas y agachó la cabeza tanto que aplastó la nariz contra el suelo ante la mirada impotente y angustiada de Hermione.

—Kreacher, no le obedezcas, él no es tú amo y tú... —comenzó.

—Kreacher, golpéate contra la pared —ordenó Draco con deleite y observó atentamente a Hermione para ver su reacción cuando el elfo doméstico se puso de pie con celeridad y empezó a aporrear la pared más cercana con su cabeza.

—¡Kreacher, para! —chilló Hermione desesperada, pero el elfo se golpeaba con tanta fuerza que dudaba que pudiera oírle. Miró a Malfoy casi con suplica y la expresión de perversa satisfacción de su rostro hizo que le dieran ganas de darle un puñetazo.

—¡CANALLAS!¡INMUNDICIA EN MI CASA!¡HEREJES Y TRAIDORES...

El retrato de la Señora Black, sin duda por culpa del jaleo, se había despertado, replegando las cortinas que lo cubrían para dejar a la luz a la enfurecida anfitriona.

—¡Dile que pare, Malfoy!—exigió Hermione.

—...A LA SANGRE, BAJO MI TECHO...

—¿Por qué iba a hacerlo? Es...divertido —respondió en voz alta para hacerse oír.

—¿Qué?—preguntó Hermione con expresión confusa, no había escuchado nada con todo el alboroto que montaba la señora Black.

—...HABITANDO EN NUESTRA GLORIOSA MANSIÓN...

—He dicho que...

—...LOS BLACK HEMOS CAÍDO EN DESGRACIA, LA BAJEZA Y LA...

—¡He dicho que...

—...HUMILLACIÓN! ¡DESHONRA!¡SANGRE SUCIAS ASQUEROSOS Y TRAI...

—¿Quiere callarse de una jodida vez, vieja sebosa? —espetó Draco con furia mirando al retrato.

Asombrosamente, un tenso e increíble silencio llenó el vestíbulo. La Señora Black se quedó boquiabierta e incluso Kreacher dejó de torturarse y observaba a su señora y a Malfoy de hito en hito. Hermione por su parte estaba atónita, ni siquiera Sirius había sido capaz de hacer callar a su madre por mucho que se lo hubiera ordenado.

—¿Quién eres tú?—preguntó imperiosamente la mujer, pero sin gritar por una vez.

—Draco Malfoy—respondió él con petulancia e irritación.

—¡Por fin! —exclamó la mujer con voz potente —¡Un auténtico Black! Acércate, muchacho, deja que te vea. Sin duda eres un Black, tienes los mismos rasgos finos y la misma constitución fuerte —murmuró la Señora Black con orgullo observando a Draco mientras él descendía los últimos escalones, obviamente muy cómodo con las alabanzas de la anfitriona.

Hermione le lanzó una mirada asesina y después se marchó, escaleras arriba, pisando cada escalón con fuerza. Draco la observó desaparecer caminando con furia, sonrió de lado y después se volvió hacia la Señora Black.


Hermione entró a la habitación que antes había compartido con Ginny y cerró de un portazo, completamente alterada.

—Maldito Malfoy —farfulló apartándose un mechón de pelo que se le había salido del moño de un manotazo brusco.

¿Cómo podía ser tan cruel y tiránico? Siempre había sabido que era un déspota –no en vano habían tenido docenas de disputas desde que ambos eran prefectos porque abusaba de su cargo de poder constantemente– presuntuoso y arrogante. Hermione lo atribuía a que necesitaba sentirse superior a base de despreciar y humillar a los demás, y esa era una actitud que le parecía muy triste.

Pero lo que había sucedido ese día había ido más allá de intimidar a unos alumnos de primero o confiscar las golosinas de una muchacha de segundo. Había maltratado a un elfo doméstico, únicamente porque sabía que eso la fastidiaría. Solamente para demostrarle que podía hacerlo. ¿Si la Señora Black no hubiera "intervenido", que más habría sido capaz de ordenarle a Kreacher que hiciera?

Hermione se había largado hecha una furia, pero ahora comprendía que era lo mejor que podía haber hecho. No hubiera conseguido nada de él apelando a su bondad, pidiéndoselo por favor o insultándole. El único modo de quedar por encima de él era ignorarle, y si ella no estaba delante para ver como maltrataba a Kreacher, el hecho de hacerlo perdería todo su interés para él.

Hermione, que era de naturaleza comprensiva y que no soportaba las injusticias, era lo más opuesto a Malfoy.

—Le odio —murmuró. Y quizás, si hubiera podido ver la mueca de amargura que había en su rostro cuando pronunció esas palabras, hubiera tenido algo más en que pensar.


Hola bonitas!

Espero que os haya gustado el capítulo :) Tonks, Molly y Ginny se han ido de Grimmauld Place así que Malfoy se ha quedado solo con el trío dorado...Malfoy ya puede andar por toda la casa y Kreacher está encantado de ser su esclavo, cosa que ha aprovechado para hacer sufrir a la pobre Hermione. La Señora Black y Malfoy se han conocido xD de buenas maneras y Hermione está convencida de que odia a Draco...pero ya veremos :)

Espero que la canción os haya gustado (Muse tiene canciones muy buenas) y de nuevo gracias por las recomendaciones he descubierto muchos grupos que me gustan gracias a vosotras!

Por cierto, siento que no os apareciera un Malfoy vestido de leñador, es culpa de fanfiction que andaba mal jajaja

Volveré a actualizar el lunes :D! Muchas gracias por vuestro apoyo y por los reviews :D!

En respuesta a algunas preguntas, me temo que no tengo tiempo para contestar a los reviews, ahora trabajo y estudio y dentro de poco tengo los exámenes finales además de unos cuantos trabajos asi que no tengo tiempo libre apenas y el que tengo prefiero usarlo para escribir. De cualquier modo, muchísimas gracias, leo todos con atención y me hacen mucha ilusión, me inspiran.

Mil gracias a todas, en especial a las que me dejaron review en el anterior (y bienvenidas a las nuevas incorporaciones!):

Courtney Love, harrymaniatica, Marceps, Emily Dumbledore, Daphnee Greengrass, greengirl, nataly-malfoy, SandritaGranger, cuky as, Veroli, Yeire, mariapotter2002, Vesper Bond, yanhira, Fer Cornamente, marata1507, Lna, Vero Felton mx, Maria, Elea, PauMalfoy, princesaartemisa, englantier, Ear :), Itsa-Ekhi ;), Amber Nixie, Dubhesigrid, fairyMoka, Yezzie, gala zoel, galletaa, micropuff, Little Pandora, Edoras, Gata2242, Klass2008, Pixie Tinkerbell, Sweetangel-M, Ginnywp, Sakura-Granger, Anne Rose Malfoy, Ailed, Iniki, Amarissima, , rOberta pardo, Alejandra1, 92, cocco, consue y Baddy.

MUCHAS GRACIAS POR TODO!

Con mucho cariño, Dry!

Dadle a "Go" para tener sueños húmedos con Malfoy ;) (esto sí).