o0o. Recomendación Musical: Como soy - Pignoise


Capítulo 8: Magia Oscura

Draco caminaba por el pasillo del segundo piso, abriendo todas las puertas para descubrir qué había en cada habitación. Ya conocía el tercer piso y parte del segundo –los había visto cuando se vio obligado a ayudar en su limpieza por la Comadreja Madre –pero había algunas habitaciones a las que no había entrado. Tomó el pomo de la tercera puerta a la derecha y abrió con brusquedad.

Granger estaba allí, sentada en una butaca con un libro en las manos y una bola de pelo –Draco supuso que sería un gato –acurrucada en sus rodillas. La chica alzó sus ojos del libro al verle bajo el marco de la puerta de su cuarto, porque esa era su habitación, y se puso en pie con expresión enfurecida. No obstante, no abrió la boca, simplemente se dirigió hacia la puerta e intentó cerrársela en las narices, sin embargo Draco lo impidió colando el pie.

—¿Qué haces, Granger? ¿No deberías estar consolando a Kreacher? Creo que está llorando por algún rincón —la provocó.

Entonces se hizo un silencio espeso, profundo, cargado. Draco no podía ver el rostro de Granger –ella estaba al otro lado de la puerta entornada, ejerciendo presión con su cuerpo para que él no pudiera entrar –pero sabía que sus palabras le habían sentado como una bofetada. Esbozó una sonrisa de lado esperando la explosión de la chica pero ella no dijo nada. Draco frunció el ceño desconcertado y entonces lo sintió: un pisotón rabioso sobre los dedos de su pie.

—¡Me cago en la... —masculló retirando el pie de la puerta en el acto, mientras sentía que los dedos le latían de dolor. Hermione entreabrió la puerta lo justo para lanzarle una mirada vengativa y desdeñosa, y después, alzando la cabeza con dignidad, le cerró en las narices.

Draco soltó una buena cantidad de palabrotas y golpeó la puerta con fuerza, pero ella no volvió a responderle. Fastidiado, se quedó al otro lado de la puerta, haciendo todo tipo de comentarios hirientes con la intención de provocarla durante un buen rato pero sólo obtuvo silencio.

Irritado, Draco regresó a su cuarto con una extraña sensación opresiva en el pecho. La estúpida sabelotodo se había enfadado de verdad con él por lo sucedido con Kreacher. Pensó que debería sentirse satisfecho pero la victoria le sabía amarga. Le gustaba enfurecerla siempre que podía, meterse con ella y hacerla rabiar, pero Granger siempre le respondía con comentarios ingeniosos o le ignoraba –aunque él sabía que había logrado molestarla-. En cambio en esa ocasión, simplemente estaba tan enfadada que se había negado a hablarle, incluso para insultarle o enviarle al infierno.

Dio un par de vueltas por su habitación, como un león enjaulado, sintiéndose incómodo y confuso, y finalmente salió, decidido a buscarla para incitarla hasta que hablara. Regresó al cuarto de la chica, pero cuando abrió la puerta comprobó que no estaba allí. Tampoco estaba en la cocina, ni en el salón desde el que le llegaron las voces de Potter y Weasley. No la encontró en ninguna de las habitaciones del segundo y tercer piso, así que decidió subir por las escaleras que daban al siguiente piso, inferior al ático.

Nunca había estado en esa planta, por lo que Draco avanzó con cautela, atento a casa sonido. Le pareció escuchar el sonido de pasos en la segunda habitación a su izquierda, así que se acercó con cautela y giró con suavidad el pomo. Entreabrió la puerta lo suficiente para mirar dentro y encontró una amplía estancia, ricamente decorada –aunque bastante sucia y polvorienta- plagada de estantes de madera llenos de libros y libros de todos los tamaños, colores y materiales. Había también una pequeña chimenea y frente a ella, desperdigados por una alfombra, un par de sillones y taburetes acolchados.

Hermione estaba allí, paseando con aire especulativo y maravillado entre las hileras de estanterías. Finalmente se detuvo en el último tramo de una estantería y se puso de puntillas para coger un pesado libro forrado de cuero negro, del más alto de los estantes. Tuvo que estirarse al máximo y realizar varias intentonas antes de conseguir sacar el tomo. Después, lo cogió y observó con gravedad.

Quitó el polvo que cubría la cubierta con una mano para leer su titulo grabado en letras de molde plateadas, pero desde su posición, Draco no pudo verlo. La chica se puso pálida y avanzó hacia uno de los sillones con la vista clavada en el libro. Se sentó y lo colocó sobre sus rodillas unos instantes, sin dejar de observarlo.

Draco pensó que parecía estar meditando algo serio y entreabrió un poco más la puerta para poder observar por completo su perfil. Llevaba el pelo suelto y alborotado, por lo que le cayó sobre el rostro, ocultándolo, cuando se inclinó más sobre el libro. Soltando un bufido, la chica cogió una goma de pelo que llevaba en su muñeca y tomando su cabello con ambas manos, lo juntó en lo alto y se hizo una coleta dejando al descubierto su cuello y el hueco de su nuca. Draco observó hipnotizado como las manos de la chica se movían, apresando ese indómito cabello en el recogido, y se dio cuenta, impactado, de que se le había secado la boca.

Frunció el ceño y apunto estuvo de chascar la lengua, molesto, pero decidió entrar en la biblioteca de los Black.

Hermione había abierto el libro tras unos momentos de vacilación y estaba tan concentrada en él que no se dio cuenta de la presencia de Malfoy hasta que lo vio, una sombra en vaqueros, leyendo el libro por encima de su hombro. Pillada de improviso, Hermione dio un respingo y cerró el libro bruscamente para después asesinar con la mirada al intruso.

Abrió la boca para preguntarle qué hacía ahí, pero recordó a tiempo que no le hablaba, así que le giró el rostro y volvió a abrir el libro, hundiendo la cara en él para que Malfoy no pudiera leer ni una línea. Él hizo una mueca con los labios, rodeó el sillón de la chica y se detuvo frente a ella sin dejar de mirarla.

—¿Tratado de Magia Oscura Ancestral?—recitó Draco, que había podido leer el título del libro —Vaya, Granger, me sorprendes. ¿No estarás pensando abandonar a Potty y Weasel y unirte al lado oscuro, verdad?

Hermione se ofendió tanto por la sugerencia del chico, que se olvidó de que no le hablaba.

—¡Por supuesto que no! –replicó con enojo— Sólo estoy...informándome. Investigando.

—¿Para qué? –preguntó Draco encogiéndose de hombros con desdén —No veo la utilidad de estudiar magia oscura si no piensas usarla.

—Es importante conocer las armas del enemigo para derrotarle –recitó Granger en ese tono de marisabidilla que Draco tanto odiaba. La observó irritado y las palabras de la sabelotodo le llenaron la mente de recuerdos que no quería revivir.

—¿Crees que conocer alguno de esos maleficios te ayudara a defenderte de ellos? –preguntó con fiereza— No tienes ni idea. Nada de lo que ponga en esos libros te prepara para enfrentarte a Él.

Hermione guardó silencio, impresionada por el tono y la expresión del mortífago. Parecía hablar de algo que conocía muy bien.

Por propia experiencia.

—Tal vez —dijo la chica tras unos segundos. No iba a entrar en detalles de hasta que punto era importante conocer a Voldemort para poder destruirle.

—¿Tal vez? —repitió él exasperado acercándose a Hermione –El Señor Oscuro es invencible, no hay modo posible de acabar con él.

—Hablas como uno de ellos —le espetó ella, mirándole con desdén.

Draco se inclinó, apoyando sus manos en el apoyabrazos del sillón en el que estaba sentada Granger, y acercó su rostro al de ella hasta que quedó a unos centímetros.

—Soy uno de ellos —siseó, poniendo especial énfasis en el "soy".

—Un mortífago desertor —aclaró Hermione sin dejarse amedrentar y hundió su dedo índice en el pecho del chico —así que si lo que intentas es intimidarme, olvídalo, no te tengo ningún miedo.

—Deberías —amenazó él, furioso— podría hacerte cosas horribles.

Hermione echó el rostro hacia atrás, de modo que su boca quedó más cerca aún a la de Malfoy, y rompió a reír.

—No lo dudo —replicó ella con indiferencia— Y ahora, ¿podrías apartarte y dejarme en paz?

—¿Es que te pongo nerviosa? —preguntó él con picardía.

—La verdad es que resulta muy irritante concentrarse en la lectura contigo revoloteando por aquí.

—Yo no revoloteo.

—Ya lo creo que lo haces, ¿por qué no te buscas algo que hacer?

—Encuentro más divertido molestarte.

—Eso es muy triste.

—¿Triste? —preguntó él repentinamente furioso— Llevo días encerrado en esta puta casa, sin poder salir, sin magia, disfrutando la compañía de la sabelotodo, el grandísimo Potter y la Comadreja. No me hables de lo que es triste.

—Sé que esto no es fácil para ti, pero tampoco lo es para nosotros —replicó Hermione, impasible —Y podrías mostrarte, aunque fuera un poco, agradecido porque te hayamos salvado la vida.

—Yo no te pedí que lo hicieras. No quiero deberle favores a alguien como tú —espetó él violentamente, acercando aún más el rostro al de la chica.

—¿Alguien como yo? —repitió ella.

—Sí. Una asquerosa sangre sucia —pronunció, vocalizando todo lo que pudo.

Draco pudo ver la mueca de dolor que surcó fugazmente el rostro de la aludida, remplazada rápidamente por un ceño. Hermione cerró el libro bruscamente y se puso en pie, obligándole a apartarse para no chocarse con ella.

—Pues entonces lárgate —le chilló enfadada.

—Lo haría si pudiera, créeme —replicó él con bravuconería.

—Bien —farfulló ella dirigiéndose hacia la salida de la biblioteca con el libro bajo el brazo. Era evidente que pensaba que había dicho la última palabra.

—Genial —gruñó él.

—¡Estupendo! —gritó ella a pleno pulmón antes de salir y cerrar de un portazo. Salió al pasillo, tan furiosa, que no vio a Kreacher escondido tras una estatua de mármol que había cerca.

—¡Estúpido arrogante insensible! —masculló ofendida mientras empezaba a bajar en las escaleras.

Los ojos verde barrosos de Kreacher, se iluminaron con un brillo vengativo.


—¿Encontraste alguna pista en el Valle de Godric? —preguntó Ron, repantigado en su cama.

—No—respondió Harry. Hermione, sentada junto al pelirrojo (o más bien en la única esquina libre de la cama que Ron no ocupaba) miró a Harry con preocupación —Visité la tumba de mis padres y mi casa. Eso fue todo.

—Esperaba que allí encontráramos algo por dónde empezar a buscar el siguiente horrocrux —dijo Hermione.

—Yo también, pero he estado pensando. Dumbledore creía que la clave para destruir a Voldemort era conocer lo máximo posible sobre su vida. Sabemos lo que sucedió cuando estuvo en Hogwarts y al poco de salir, pero después desapareció durante años y nadie sabe a donde fue. Creo en ese período de tiempo puede estar la clave para averiguar dónde pudo ocultar los demás horrocruxes.

—Tienes razón —dijo Hermione pensativa —además, de la predilección de Vo-Voldemort por usar objetos ya valiosos de por sí para convertirlos en horrocruxes, por lo visto también los ha dejado en lugares que tienen significado para él.

—El diario no —dijo Ron.

—Se lo dio a su mano derecha —razonó Harry —alguien con quien estaba vinculado. El anillo de Salazar lo dejó en la choza de los Gaunt y el guardapelo en la cueva donde llevó a aquellos niños a los traumatizó.

—Si uno de los horrocruxes es Nagini, Voldemort la ha de llevar con él —afirmó Hermione —pero los demás, la copa de Hufflepuff y algo de Ravenclaw o Gryffindor, debe estar en algún lugar relacionado con él.

Los tres amigos guardaron silencio, devanándose los sesos para tratar de averiguar dónde podrían estar los horrocruxes faltantes. Al cabo, Ron habló.

—¿Y si interrogamos a Malfoy? Tal vez, después de todo, tenerle aquí podría sernos útil, ¿no?

—No creo que él sepa nada —dijo Hermione desechando la idea con un gesto. Además, la idea de volver a verle después del enfrentamiento en la biblioteca del día anterior, no le resultaba en absoluto atractiva.

—Pero es un mortífago —señaló Harry —debe saber cosas que nosotros ignoramos.

Ron asintió y Hermione bajó los hombros con un suspiro de resignación.


Malfoy estaba en su cuarto, comiendo lo que Kreacher le había preparado y llevado en una bandeja de plata con el emblema de los Black. No eran los manjares a los que estaba acostumbrado en Malfoy Hall, ni tampoco los suculentos platos de Hogwarts pero considerando la situación, Draco no se quejaba. Bueno, no demasiado.

Mejor dicho, no tanto como debería.

Bebía un sorbo de agua de una copa de plata cuando el trío dorado irrumpió en su habitación, encabezados por el pelirrojo –por supuesto sin llamar-.

—¿Qué demonios queréis? —preguntó, mientras se llevaba otro bocado de pollo asado a la boca como si ellos no estuvieran allí.

—Verás, Malfoy, vas a ayudarnos o... —comenzó Ron.

—Vamos a hacerte algunas preguntas, y más vale que respondas —continuó Harry y los dos se situaron a ambos lados del sillón en el que Malfoy estaba repantigado con expresión amenazante.

—¿Y qué os ha hecho pensar que yo voy a colaborar? —preguntó Draco con burla, con los ojos fijos en Granger, que esperaba bajo el marco de la puerta como si la cosa no fuera con ella.

—Colaboraras o te meteré mi varita por el culo –anunció Ron —¿He sido bastante claro?

—Ron, no lo hagas —terció Hermione, y el pelirrojo se volvió hacia ella con expresión de fastidio —así tendría una varita.

Ron miró a Hermione asombrado y luego se echó a reír, Harry también sonrió, e incluso Hermione acabó por hacerlo ante la expresión furibunda de Malfoy.

"Toma ésa" pensó, "esto es por lo de ayer".

—Bien —continuó Harry tratando de ponerse serio —Tú eres un mortífago, así que debes saber ciertas cosas que podrían sernos útiles.

—Sí, por ejemplo, ¿dónde os reunís? —preguntó Ron con los brazos cruzados y pose de matón.

—No pienso responder a eso —replicó Malfoy cruzándose de brazos con expresión aburrida.

Sin decir nada, Ron y Harry sacaron sus varitas y le apuntaron al unísono. Draco miró a Granger esperando que interviniera –era tan santurrona que seguramente le defendía por estar en inferioridad de condiciones –pero la chica permaneció indiferente bajo el quicio de la puerta.

Viendo que no tenía alternativa, masculló una maldición y arrugó los labios en una mueca de rabia.

—Si respondo a eso, me matarán —reconoció entre dientes.

—Nosotros también podríamos hacerlo —aseguró el pelirrojo con lo que intentó que fuera un tono intimidatorio. Draco le miró fijamente durante unos segundos y después se echó a reír a carcajadas, dándose palmas en una rodilla enfáticamente.

Ron se puso colorado hasta las orejas de pura rabia y abrió la boca para decir algo, pero Harry le interrumpió.

—Pero siempre podemos entregarte a las autoridades. ¿Te gustaría pasar una temporada en Azkaban? ¿Tantas ganas tienes de reencontrarte con tu padre?

La risa de Malfoy se cortó en el acto. Hizo una mueca, como si le hubieran golpeado de forma muy dolorosa y miró a los tres chicos con odio gélido.

—No tienen un punto de reunión prefijado —reconoció con rencor. Hermione no pudo evitar reparar en que hablaba de los mortífagos como algo ajeno a él, como si ya no fuera uno de ellos —van allá a dónde el Señor Oscuro los llame.

—¿Y donde es eso?

—Cada vez en un lugar distinto: un bosque, un cementerio, unas ruinas...Cualquier lugar apartado y vacío.

—¿Qué está tramando ahora Voldemort? —preguntó Harry y Malfoy se estremeció imperceptiblemente al escuchar el nombre de su señor.

—No lo sé.

Hermione le observó, pálido desde que Harry había nombrado a Voldemort y se dio cuenta de cómo se llevaba las manos al pecho de manera inconscientemente, posiblemente para palparse las cicatrices que lo atravesaban y que -Hermione estaba cada vez más segura de ello –su amo le había provocado, y sintió compasión por él. Aunque quisiera disimularlo, era evidente que estaba asustado.

—Vaya, así que el-que-no-debe-ser—nombrado no confiaba sus planes en su mano derecha, eh —se burló Ron.

—Yo no era su... —comenzó Malfoy con cansancio. Aún no había recuperado el color.

—Lo suponía —lo atajó Harry con frialdad.

—¿Queréis dejarlo ya? —terció Hermione –Está colaborando, no es necesario que seáis desagradables.

—No necesito que me defiendas, sangre sucia —espetó él con rabia.

—¡Retira eso!—gritó Ron enfurecido.

—No —insistió Draco, categórico, disfrutando de la mueca en los labios de Granger y la expresión enfurecida de Ron y Harry —eso es lo que es. Una sangre podrid...

Pero Draco no pudo acabar de pronunciar la última palabra porque Potter le agarró con fuerza por el cuello de su camina de leñador y le puso la varita en el cuello.

—Malfoy...—comenzó con voz amenazante.

—Harry, déjalo —dijo Hermione con voz suave, sin poder ocultar la tristeza en sus ojos —no merece la pena. Sólo intenta provocaros y molestarlos. Creo que lo mejor será que me vaya, así será más sencillo para todos.

Y antes de que Harry o Ron pudieran decir nada, Hermione se dio la vuelta y salió de la habitación de Malfoy. Draco se quedó mirando el marco de la puerta por el que el desordenado pelo castaño había desaparecido y sintió un extraño vacío y una sensación incómoda en el pecho. Algo parecido a... desazón.

—¿Estás contento ya, Malfoy? —preguntó Ron con violencia.

Harry bajó la varita y soltó la camisa de franela de Malfoy con asco. Después le miró a los ojos, todo seriedad y frialdad.

—¿Sabes? Es muy estúpido por tu parte tratarla así, Malfoy, sobre todo considerando que sí te he permitido quedarte aquí en lugar de echarte a la calle o entregarte al ministerio ha sido sólo porque Hermione ha insistido. Siente compasión por ti, pero no dudes que el día que ella deje de apoyarte, yo no tendré ningún problema en librarme de ti, así que yo que tú mediría mis palabras.


Hola bonitas :)

¿Funcionó lo de los sueños húmedos? ;) jajaja

Ya vamos por el 8 )! La mansión Black tiene biblioteca (no podía faltar) que ha sido escenario de otra pelea entre estos dos, y parece que Draco se sentía algo culpable después de lo que le hizo a Kreacher para fastidiar a Hermione (aunque sólo un poquitito). Después Harry y Ron han decidido interrogar a Draco, que para algo es mortífago ;)...y atención a la aparición estelar de Kreacher porqué traerá tela en los siguientes capítulos ;)

A partir de ahora habrá más sobre los horrcruxes, la guerra y dentro de poco empiezan las curvas con nuestra parejita .

Que más...Remus aparecerá en la historia pero más adelante ;), Krum también...y por el momento Kreacher le cocinara a Draco, pero quien sabe lo que pasará en el futuro... (puede haber una escena de Malfoy con delantal...mujajajaja).

Ahora quería daros las gracias por todo el apoyo que me estáis dando con la historia :), ya no sé como agradeceroslo! Me hacéis muy feliz con cada review y sabiendo que estáis ahí gracias :)

En especial a las que dejaron review en el anterior:

Dubhesigrid, yanhira, Itsa, Arilyn, Yeire, PauMalfoy, waterflai, maki-1988, yolitha w., Ginnywp, nataly-malfoy, galletaa, Daphne Grengrass, o0esmeralda0o, iniki, harrymaniaca, lxlgiselalxl, Karinita1919, tifanny, Klass2008, Anne Rose Malfoy, Sakura-Granger, SandritaGranger, cukyas, Kmiriel, cocco, Veroli, princesaartemisa, ., Yezzie, Adriana, Emily Dumbledore, rOberta pardo, Elea, marata1507, Fer Cornamenta, millicentgranger, SweetAngel-M, Claire, Soerag Malfoy, Keikleen, micropuff, Cielo azul V, annkora, Pixie Tinkerball, Edoras, , oromalfoy y danymerigui.

Mil graciaaaaaaaaaas!

Con mucho cariño, Dry!

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