Antes que nada, quiero dedicarle el capítulo a Adriana/ Gata2242 por el fantástico gráfico que ha hecho sobre esta historia.

Muchísimas gracias, linda :) Espero que te guste el capítulo, va por ti!


Capítulo 9: La llamada del Señor Oscuro (Editado)

Hermione entró en la habitación que antes había compartido con Ginny y se apoyó en la puerta tras cerrarla. Cerró un instante los ojos y se preguntó por qué de repente se sentía tan deprimida.

Sangre sucia, sangre podrida.

Bueno, eso no era ninguna novedad. ¿Por qué entonces ahora se lo tomaba tan a pecho?
Quizás simplemente estaba cansada, y nadie podría culparla por ello. Llevaba años soportando sus insultos estoicamente pero ahora que tenía que oírlos bajo su propio techo –bueno, el de Harry pero venía a ser lo mismo – y después de haberle salvado la vida, las cosas eran un poco diferentes.

Esperar que él se mostrara agradecido siempre habría estado fuera de lugar, pero se sentía estúpida y ridícula cada vez que él la insultaba después del modo en que le había defendido delante de todos. Ron se enfadaba con ella cada vez que se hablaba de Malfoy y Harry no estaba nada contento con la idea de tenerlo en su casa. Pero ella insistía porque sentía compasión por él.

Compasión que por cierto no se merecía. Ni estaba agradecido, ni quería su ayuda, ni perdía la oportunidad para quejarse por estar "secuestrado" en Grimmauld Place o de insultarla con las palabras más hirientes que se le ocurrían. Molestarla parecía ser su única fuerte de diversión y placer, y ella estaba cansada de ser su saco de boxeo para descargar sus frustraciones y sentirse mejor.

Desanimada, se dejó caer sobre su cama y en el mismo instante en que su trasero tocó el colchón, lanzó un grito agudo.

La cama empezó a vibrar bajo su peso, con violentos embates, como si estuviera poseída por algo. Hermione intentó incorporarse, pero las acometidas eran tan fuertes que constantemente se veía impelida hacia el colchón. Se aferró como pudo a la cabecera de la estrecha cama, mientras ésta tomaba altura, elevándose al menos un metro del suelo.

Su varita se le escurrió del bolsillo del pantalón y cayó al suelo con un sonido apagado, mientras la cama avanzaba por la habitación, levitando y balanceándose hacia los lados como si quisiera arrojar a Hermione.

La chica se aferró con fuerza al cabecero y sopesó sus posibilidades. Podía dejarse caer pero se daría un buen porrazo y no estaba muy segura de que la cama no intentara aplastarla una vez estuviera en el suelo. Usar la magia estaba descartado pues no tenía varita y la opción de esperar a que la cama se cansara de moverse como un toro mecánico no le resultaba muy atractiva.

Por otro lado, tampoco quería interrumpir a Harry y Ron en su interrogatorio a Malfoy y menos aún que la encontraran en una situación tan ridícula.

¿Qué podía hacer?

—¡Harry! ¡Ron! —gritó finalmente con resignación. Esperó un largo minuto antes de volver a gritar –no quería parecer una histérica –pero justo cuando abrió la boca para llamar de nuevo a sus amigos, Harry y Ron entraron en la habitación bruscamente y con expresión preocupada.

—Hermione, ¿qué... —comenzó Harry.

—¿Qué le pasa a la cama? —preguntó Ron boquiabierto.

—No lo sé —farfulló Hermione avergonzada, se sentía estúpida, aferrada al cabecero de la cama mientras ésta no paraba de dar botes —en cuanto me senté en ella se puso a dar brincos como una loca y ¡aaaaaah!

La cama dio un bote especialmente fuerte y las piernas de Hermione se escurrieron fuera.

—Tenemos que bajarte de ahí —dijo Harry sacando su varita. Hermione le miró esperanzada mientras intentaba volver a colocarse en el centro de la cama, y pudo ver a Malfoy bajo el dintel de la puerta, observándola con expresión divertida. Le lanzó una mirada asesina y apretó los dientes.

Durante los siguientez cinco minutos, Harry y Ron probaron todo tipo de hechizos, encantamientos y contramaleficios para parar la cama, pero no consiguieron nada. Hermione, cada vez más impaciente y cansada de aferrarse al cabecero, les sugería algunos hechizos, frustrada.

—No hay manera —dijo Ron apesadumbrado.

—Hermione, tendrás que saltar de la cama —dijo Harry con seriedad.

—¡Qué gran idea! —exclamó ella con ironía, mientras la cama se sacudía de nuevo y Malfoy soltaba una risa burlona.

—Vamos, nosotros te cogeremos —insistió Harry y él y Ron se acercaron a una distancia prudencial con los brazos tendidos hacia ella. Hermione les miró unos instantes, resoplo con enfado, y cerrando los ojos se lanzó a su suerte.

Pensó que se daría un buen castañazo pero aterrizó sobre unas cuantas manos y aunque creyó que iba a escurrirse, Ron la sujetó con fuerza impidiendo que se cayera. Tomó pie y se quedó ahí, parada unos instantes y aferrada a Ron como si la vida le fuera en ello, recuperándose aún de la impresión.

Malfoy, bajo el marco de la puerta, borró en el acto su expresión de satisfacción remplazada por una mueca desagradable, que no se aflojó hasta que la chica soltó a su amigo. De repente, estaba de muy mal humor.

—¿Estás bien? —preguntó Harry poniéndole una mano en el hombro.

Hermione asintió vacilante y los tres miraron a la cama que por arte de magia, había dejado de botar y se había posado en su posición original, como un inocente mueble más.

—¿Qué ha ocurrido? —preguntó Ron.

—Ya os lo dije, me senté en la cama y se puso a dar botes.

Harry se acercó al mueble con prudencia y tocó el colchón con una mano. De inmediato la cama dio un brinco y volvió a caer al suelo, quedándose quieta en cuanto Harry se apartó. Ron hizo la misma prueba en la cama que había en paralelo a la de Hermione, donde tiempo atrás había dormido Ginny y ésta reaccionó del mismo modo.

—Vale, están encantadas —dijo—–George y Fred lo habrían encontrado muy interesante.

Hermione le lanzó una mirada asesina y se cruzó de brazos.

—Esta noche no les pasaba nada a las camas, alguien ha debido hacerles algo —dijo y de inmediato los ojos de los tres amigos se fijaron en Malfoy.

Él alzó una ceja con arrogancia y se encogió de hombros.

—A mi no me miréis —masculló —no tengo varita, ¿cómo coño iba a embrujar las camas? Aunque me hubiera encantado —añadió con malicia mirando a la chica, sentía la necesidad de hacerla rabiar para librarse un poco de su mal humor.

—Pues si no ha sido Malfoy, ni ninguno de nosotros —dijo Hermione ignorando al rubio —ha tenido que ser...

—Kreacher —dijo Harry enfadado —¡Kreacher!

En ese mismo instante se oyó un ¡plop! Y Kreacher apareció en el centro de la habitación. Hermione observó con sorpresa que estaba más limpio de lo que lo había visto jamás. En su época en Hogwarts durante el curso anterior no había dado muchas más señales de higiene que la primera vez que ella le había visto. Después de lo sucedido con Dumbledore y el cierre –por el momento provisional de Hogwarts –Harry se había visto obligado a acoger de nuevo a Kreacher el Grimmauld Place –pues como Dumbledore le había dicho, el elfo sabía demasiado, lo cual podría ser peligroso –y el elfo parecía encontrar alguna retorcida satisfacción en ir completamente mugroso. Pero ahora eso había cambiado y Hermione sospechaba que por influencia de Malfoy.

—¿El amo ha llamado Kreacher, señor? —preguntó haciendo una rígida reverencia y mascullando insultos hacia Harry y sus amigos por lo bajo cuando su nariz rozó el suelo.

—Kreacher, las camas de esta habitación están embrujadas, ¿has tenido algo que ver? —preguntó Harry con dureza.

Kreacher levantó la cabeza, rehuyó la mirada de Harry y fijó sus ojos en el rubio, como si esperara ayuda de él.

—Kreacher no ha sido, ¿verdad que no, Kreacher? —dijo Draco con una leve sonrisa de lado. Por supuesto que estaba seguro de que había sido Kreacher, pero quería fastidiar a Potter. Sabía que Kreacher se sentía mágicamente obligado a obedecer a Potter (aunque los elfos podían llegar a ser capaces de desobedecer a sus amos) pero si él –a quien Kreacher se sentía en la obligación bastante bien aceptada de servir— le daba una orden contradictoria a la de Potter, sería más fácil que desobedeciera a su auténtico amo.

—No, señor —dijo al cabo con voz extrañamente ronca.

—¿No lo has hecho tú? —insistió Harry lanzando una mirada mortal de soslayo al rubio.

—No, Kreacher no ha hecho —repitió.

—Entonces, no tendrás idea de cómo deshacer el Encantamiento que le han hecho a la cama ¿Verdad? —preguntó Harry con ironía, incapaz de disimular su furia.

—Es sólo un elfo doméstico, ¿cómo iba saberlo? —preguntó Malfoy sin molestarse ya en disimular su sonrisa.

—Tú te largas —le espetó Ron furioso y antes de que Malfoy pudiera hacer o decir nada, el pelirrojo le cerró la puerta en las narices literalmente.

—Kreacher no sabe, Kreacher no sabe —dijo el aludido. Hermione le miró con compasión, era evidente que había sido él pero no le culpaba por ello. El pobre estaba algo trastornado y debían ser pacientes con él.

Harry suspiró exasperado y se acercó a Kreacher, furioso.

—Sé que has sido tú y te ordeno que no me mientas o...

—Déjalo, Harry, da igual —le calmó Hermione sujetándole con suavidad por un antebrazo —Kreacher, puedes irte. No me importa que...

—La sangre sucia se cree con derecho a dar ordenes a Kreacher —comenzó a rezongar el elfo doméstico a media voz, mientras se retorcía las manos con malicia —Kreacher la ignora, oh, ñi,esa criatura inferior no puede mandar en Kreacher. Si la Señora...

—¡Basta! —gritó Harry —¡Kreacher, vete de esta habitación y no vuelvas a usar tu magia para embrujar nada de esta casa!

El elfo desapareció con otro ¡plop!, no sin antes lanzarle una mirada asesina a su amo.

—Harry, cálmate —susurró Hermione —no tiene importancia. La casa tiene docenas de habitaciones, me trasladaré a otra.

Harry se relajó bajo la presión de la mano de Hermione en su brazo, y lentamente asintió, con el semblante aún adusto.


Lo cierto es que un par de horas después, parte de la paciencia y consideración de Hermione se habían esfumado. Kreacher no había embrujado sólo su habitación, sino los otros tres dormitorios de la segunda planta. La chica le justificaba pero no podía evitar sentirse frustrada, sobre todo porque sólo le quedaba una opción que no le agradaba demasiado.

Las habitaciones del segundo piso estaban inutilizadas, y en el primero sólo había dos habitaciones, cada una ocupada por uno de sus amigos. Las habitaciones del cuarto piso aún no eran habitables, así que todas las opciones apuntaban a que tendría que mudarse al tercer piso, dónde dormía Malfoy.

Por si eso no era suficiente, la única habitación acondicionada además de la del mortífago, era la inmediatamente contigua. Con resignación, Hermione había llegado a la conclusión de que no tenía otra opción, así que a pesar de las quejas de Harry y Ron (¡Cómo vas a dormir junto a Malfoy! ¿Te has vuelto loca! ¡Podría ser peligroso!), finalmente ahí estaba, instalando sus cosas.

No tenía ningún miedo de Malfoy, pero la idea de dormir cerca de él no podría resultarle más desalentadora. Si hasta entonces había procurado evitarlo con relativa suerte, ahora la cosa estaba más complicada. Se lo encontraría constantemente –por no hablar de que tendrían que compartir el baño –y le sería más difícil encontrar tranquilidad.

—En fin —suspiró. Siempre había sido una persona práctica y lo más práctico era mudarse a esa habitación, así que dejó de darle vueltas y se puso a colocar todas sus cosas.

—Vaya, Granger, ¿Cómo tú por aquí? —preguntó Malfoy arrastrando las palabras con un toque sensual, mientras se asomaba por la puerta abierta.

—Tengo novedades que seguro te encantaran —respondió ella asesinándole con la mirada—me voy a instar aquí. No tengo otra opción. No hay habitaciones libres y habitables a parte de ésta.

—Excusas —dijo Malfoy, que por alguna razón no parecía disgustado como ella había esperado, sino divertido —Confiesa que lo que en realidad quieres es estar cerca de mí.

—Oh, Malfoy, ¡no sabía que fuera tan trasparente! –replicó ella llevándose las manos al pecho con teatralidad. Después le lanzó una mirada asesina y siguió guardando su ropa en el enorme armario —No creas que esto me hace ninguna gracia.

—No te molestes en disimular, ¿qué será lo siguiente? ¿Te colarás en mi cama por las noches?

Hermione le miró con fuego en los ojos y muy a su pesar no pudo evitar ponerse colorada. Recordó el bochorno que había pasado cuando la Señora Weasley descubrió que habían dormido "juntos" –por decirlo de algún modo –y después ese momento en el baño en el que había estado encima de él.

—¿Qué pasa, Granger? ¿Te avergüenzas de desearme? —preguntó él, apoyándose en el marco de la puerta con pereza y fijando en ella sus increíbles ojos grises llenos de burla y diversión.

Hermione se echó a reír ante la sola idea.

—Preferiría a Crabbe o Goyle antes que a ti, así que no temas, no pienso...meterme en...tu cama mientras duermes —finalizó algo abochornada. Sólo de imaginarse en la cama con Malfoy sentía escalofríos.

—¿A qué viene tanto pudor? —preguntó él. No parecía ofendido porque ella hubiera rechazado tan enfáticamente la sola posibilidad de sentir atracción por él y Hermione lo atribuyó a que esa opción resultaba inconcebible para él —¿Es que acaso eres virgen, Granger? —añadió con malicia.

El modo en el que ella enrojeció, toda furia y vergüenza, y cómo le asesinó con los ojos, reafirmó a Draco en su idea. Y no supo por qué, pero sintió una extraña alegría.

—Eso no es asunto tuyo, Malfoy —respondió ella con brusquedad y colocó una camisa blanca en su percha con tanta fuerza que casi desgarró las costuras —¿Y por qué no te largas?

—Así que eludes la pregunta, ¿es qué te tiras a Potter o Weasley? —la aguijoneó por el mero placer de ver su expresión, aunque estaba seguro de cual era la respuesta —¿a cuál de los dos? ¿A los dos tal vez?

Hermione le miró como si estrangularle fuera poco castigo y se acercó a él, hecha una furia.

—Por supuesto –replicó altaneramente, sorprendiendo al mortífago –Nos llaman trío dorado por algo, Malfoy. Buenas noches.

Y por segunda vez en esa tarde, a Draco le cerraron la puerta en las narices.


Hermione no podía dormir, daba igual cuantas vueltas diera bajo las mantas tratando de encontrar la postura adecuada para descansar. Tampoco le servía de nada aporrear la almohada, ahuecándola de diferentes maneras por si eso la ayudaba a conciliar el sueño.

Si había algo que Hermione Granger no soportaba, era no ser capaz de dormirse. Lo consideraba una pérdida total y absoluta de tiempo. Gastaba las horas dudando entre levantarse y ocupar el tiempo haciendo algo más útil, o esperar un poco más por si se dormía.

Suspirando, apartó las mantas y se sentó en la cama. Se frotó los ojos secos y se pasó una mano por el pelo aplastado y enredado. Tenía la garganta reseca así que, posó sus pies descalzos sobre la alfombra persa y en silencio salió de su habitación después de alisar y colocarse un poco el pijama.

El baño del tercer piso estaba al fondo del pasillo y para llegar a él, Hermione tenía que pasar por delante de la habitación del mortífago. Fastidiada, caminó de puntillas con los pies descalzos tratando de hacer el menor ruido posible, pero cuando pasó por delante de la puerta de Malfoy, escuchó un sonido procedente del interior.

Como un quejido ahogado. Sorprendida, se detuvo y se acercó con sigilo a la puerta.

Otro gemido entre dientes.

Varias ideas pasaron por la mente de Hermione, que apretó la oreja contra la madera. ¿Estaría teniendo otra pesadilla?

Inconscientemente, alargó la mano hasta el pomo de la puerta pero se detuvo antes de girarlo, preguntándose qué estaba haciendo exactamente. No quería que se repitiera otra vez lo sucedido la primera noche que Malfoy había pasado en Grimmauld Place y por otro lado, ella no tenía la obligación de despertarle de sus pesadillas. Después de todo la había llamado sangre sucia varias veces ese mismo día y había despreciado su ayuda, cuando intervino para que Harry y Ron no fueran tan duros con él durante el interrogatorio.

Si no podía dormir por las noches, sería porque tenía la conciencia intranquila.

Se dio media vuelta y decidió ir por el dichoso vaso de agua, pero el siguiente gemido fue aún más fuerte y crispado, mezclado con una especie de silbido, como si Malfoy hubiera soltado aire entre dientes. Y por mucho que lo intentó, no fue capaz de ir por agua y volver a su cama.

Peleó silenciosamente por unos instantes, corazón contra razón, y finalmente con un suspiro resignado, giró el pomo de la habitación de Malfoy y entró.

—Malfoy —musitó sorprendida.

Malfoy no estaba dormido como ella había pensado, sino que estaba arrodillado a los pies de la cama, aferrándose con una mano la muñeca del brazo contrario –el izquierdo –y con el rostro desfigurado en una mueca de dolor.

A la leve tenue luz de la lámpara de aceite mágico que iluminaba la estancia, Hermione pudo distinguir con una mueca de miedo la Marca Tenebrosa en el antebrazo izquierdo y pálido del muchacho, volviéndose negra.

Draco volvió sus ojos inyectados en sangre hacia la chica, con las mandíbulas tensas por la fuerza con la que las apretaba, en un inútil intento de tratar de contener el dolor.

—¿Qué coño haces aquí? —espetó en un siseó, matizado de dolor —¡Lárgate, estúpida!

Hermione ignoró sus palabras y se acercó a él con pasos cautelosos y tranquilos.

—La Marca Tenebrosa —susurró, observándola con una especie de morbosa fascinación.

Draco, con gesto huraño, cubrió la marca con la manga de su odiosa camisa de leñador.

—¿Te...duele? —preguntó ella con suavidad.

—No, en realidad, es una auténtica fiesta —respondió él con sarcasmo.

—¿Te está...llamando? —inquirió ella asustada ante la idea.

Nos está llamando —corrigió él y por mucho que lo intentó, no pudo contener un escalofrío.

—¿Eso significa que esta noche van...a atacar a alguien?

—Yo qué coño sé —espetó él, evasivamente. Por supuesto que no iba a compartirlo con la sangre sucia, pero estaba aterrorizado. No había vuelto a sentir la Marca Tenebrosa desde la noche en que se escapó y esa nueva llamada no podría significar nada bueno. Quizás en ese mismo momento, estaban buscándole...

Hermione miró a Malfoy con indecisión. Parecía tan indefenso, tan asustado y tan solo que sintió la necesidad de reconfortarlo. Despacio, se arrodilló frente a él sobre la alfombra de Aubusson y alargó una mano hacia el brazo del muchacho. Ni bien la yema de uno de sus dedos rozó el antebrazo del chico, él lo apartó como si le hubiera quemado.

—¿Qué haces? —le gruñó violentamente asesinándola con la mirada. En la penumbra, el gris de sus ojos inyectados en sangre, resaltaba mucho más, como una lúgubre sombra rodeada de escarlata y Hermione sintió una sensación extraña en el pecho —¿Qué es lo que quieres? ¿Examinar la Marca? ¿Estudiarla y analizarla? Debe ser una gran incógnita para ti porque no aparece en ninguno de tus jodidos libros, ni siquiera en los libros de Magia Oscura que ojeas últimamente, ¿no, Granger? Pues hazme caso, sabelotodo, esto no te gustaría saberlo.

—Yo no...

—¿Tú no qué? ¿Cuándo demonios vas a aprender a obedecer cuando te dicen que desaparezcas? Si me hubieras hecho caso la primera vez, ahora estaría...

—Muerto —respondió ella ofendida y furiosa. No estaba muy segura de porqué pero en ese momento sentía un inmenso resentimiento contra Malfoy. ¿Cuánto tiempo iba a pasar machándola por haberle salvado la vida? ¿No se suponía que esas cosas no funcionaban así? ¿Es qué lo que él quería era haber muerto? La sola idea de que él pudiera preferir haber muerto a aceptar su ayuda, hizo que la sangre le hirviera de enojo —Eres un egoísta, Malfoy. Sólo piensas en ti y la verdad es que yo también debería empezar a hacerlo, al menos cuando se trata de ti. No sé porqué me esfuerzo contigo, no vales la pena.

Le lanzó una mirada de enfado y salió de la habitación, cerrando la puerta con más suavidad de la que cabía esperar.

Draco murmuró una maldición y comprobó asombrado que la Marca había dejado de arderle.


Hola bonitas :)!

Lalalala, otro chapter más. Al final lo que hizo Kreacher no era para tanto (soy buena ;) pero ha provocado que Hermione tenga que trasladarse a la habitación continua a la de Draco...jujuju...y esto traerá consecuencias en un futuro :)

Y lo último y más importante...Voldemort ha invocado a sus mortís y Draco lo ha sentido...esto traerá cola también para la historia. El próximo capítulo estará bastante centrado en la guerra y a partir de él, habrá muchos más momentos Draco/Hermione :) así que paciencia ;) que llegará!

Y ahora una pequeña aclaración a raíz de un review recibido del que ciertas cosas me ofendieron. Aunque considero un poco rídiculo lo que os voy a explicar a continuación, lo aclaro por si las dudas. Cada vez que os digo "Dadle al botón "Go" para conseguir un beso de Draco" (por ejemplo), creo que es evidente que es de broma y que eso no va a ocurrir. No es un soborno y estoy segura de que todas lo entendéis :) (es que es rídiculo pensar otra cosa), pero por lo visto una persona no. Ahí lo dejo.

Por supuesto, muchísimas gracias a todas por todo el apoyo que me estáis dando desde el primer capítulo, tanto las que me escribis como las que no. Me animan mucho, lo que me viene muy bien :) GRACIAS!

En especial a las que dejaron r&r en el anterior chapter (bienvenidas las nuevas incorporaciones :):

lxlgiselalxl, Klaudia Lupin, Pau Malfoy, Chibi Naruky ;), Dubhesigrid, yanhira, marata1507, Lna, Baddy, danimymeriqui (no puedo poner asteriscos, asi que lo dejo así, espero que no te importe ;), Annkora, Cielo Azul V, Sakura Granger, Emily Dumbledore, Sara, Yezzie, Iniki, fairyMoka, , Fer Cornamenta, Ginnywp, soll, harrymaniatica, micropuff, Edoras, Itsa ;), Veroli, Pájaro de Fuego , Taniz, Cocco, Yole, Esmeralda, 92, cuky as, Amber Nixie, Euridicee.e, tifanny, .Vegeta, Hermi-SsS, Daphne Greengrass, maria, Marceps, SandritaGranger, Almendra, LuzaPotter, Soerag Malfoy, oromalofy, nataly-malfoy, Anne Rose Malfoy, Rosario (sí, a ti también :), antoo, belen, rOBerta pardo, Silian Moore, Ear :), Yeire, yolithza w., Elea :), Daniih, ivtacroa osnaleg, galletaa, mariapotter2002, Klass2008, Poala Dunkelheti y Kirara-Chan69. (Lo siento si olvidé a alguien!).

MUCHÍSIMAS GRACIAAAAS!

Con mucho cariño, Dry!

Dadle a "Go" para que os preparé la cena Draco Malfoy con delantal (sólo con delantal) jajaja (Sí, sigo "sobornandoos").