Capítulo 10: De Snape y la muerte de Dumbledore (Editado)
Hermione no fue capaz de volver a conciliar el sueño en lo que restaba de noche, si bien no volvió a oír ningún otro quejido procedente de la habitación de Malfoy.
Se despertó a primera hora, con ojeras y expresión cansada pero completamente despierta. En pijama, bajó a desayunar a las cocinas aunque no tenía demasiado apetito.
Se llenó el bol de cereales y se obligó a meterse un par de cucharadas en la boca. Estaba inquieta, preocupada y algo más que no sabía definir.
No podía parar de pensar en la llamada de Voldemort. Había convocado a sus mortifagos y estaba segura de que no era para nada bueno. Después de la muerte de Dumbledore, no se conocían noticias de nuevos crímenes directos en los que se hubiera mostrado la Marca Tenebrosa, aunque por lo menos una vez a la semana, El Profeta se llenaba de noticias extrañas generalmente atribuidas al Señor Oscuro.
Unas semanas atrás, unos desconocidos se habían colado en el London Zoological Gardens y habían soltado por Regent's Park docenas de criaturas peligrosas –entre ellas enormes serpientes –que habían producido varios heridos, un par de muertes y muchos problemas. El ministerio mágico, colaboró con el muggle para recuperar a todos los animales, pero tres serpientes continuaban desaparecidas –sospechaban que se habían colado en las cloacas –.
—¿En qué piensas? —preguntó Harry. Hermione parpadeó un par de veces para comprobar, sorprendida, que Ron y Harry estaban sentados a la mesa, justo frente a ella.
—¿Qué te ha pasado? Tienes un aspecto horrible —comentó Ron con su habitual tacto.
Hermione apenas frunció el ceño ni se molestó.
—He pasado mala noche. Estaba pensando en todas las cosas extrañas que han pasado últimamente atribuidas a Voldemort...
—¿Cómo el accidente de London Eye? —preguntó Harry, sombrío.
—Por ejemplo —musitó Hermione, estremeciéndose al recordarlo. La mítica noria gigante de Hyde Park había sido testigo, victima y a la vez verdugo de un trágico suceso. Apenas un par de semanas después de la muerte de Dumbledore y aprovechando que la noria estaba abarrotada de turistas muggles, alguien –probablemente los mortífagos enviados por Voldemort –habían manipulado la atracción. Las autoridades muggles aún no había podido explicar cómo las cápsulas cargadas de gente se habían quedado bocabajo más de una hora, cómo la noria había empezado a girar a velocidades descomunales (para más inri en el sentido contrario al habitual) y mucho menos, cómo finalmente alguna de las cabinas se desprendieron y cayeron al suelo desde gran altura provocando varias docenas de muertes.
—Y me temo que anoche, Voldemort ha vuelto a hacer algo... —susurró Hermione después de un silencio cargado y triste.
—¿Por qué dices eso? —preguntó Harry interesado.
—Anoche Voldemort convocó a sus mortífagos —y viendo la expresión interrogativa de sus amigos, añadió —A Malfoy le dolía la marca y la tenía negra.
—Si eso es cierto...es muy probable que haya ocurrido algo —dijo Ron, pálido.
—He pensado que podría ir hasta el Callejón Diagon, comprar el Profeta y pasarme por el Ministerio para ver si Tonks o...
—Mi padre, podríamos hablar con él, seguro que él sabe algo —propuso Ron.
Por cuestión de seguridad, Hermione había cancelado su suscripción al periódico, pues podría ser peligroso para ellos que alguien viera a una lechuza dirigirse con asiduidad a una casa inexistente por lo que, desde que estaba en Grimmauld Place, Hermione iba de vez en cuando al callejón Diagon a comprarlo.
—Entonces vayamos cuánto antes —dijo Harry.
—¿Pero si vamos todos, qué hacemos con Malfoy? —preguntó Ron.
—Bastará con sellar la puerta —dijo Hermione removiendo los cereales en su tazón —no tiene magia, así que no podrá salir.
Media hora después, Harry, Ron y Hermione abandonaron Grimmauld Place, sellando la puerta mágicamente a su salida. Ninguno de los tres se había molestado en informar a Malfoy de su marcha y era posible que el mortífago no se diera cuenta de su ausencia si no salía de su habitación.
Tomaron el metro hasta el centro de Londres, atentos a las conversaciones de los muggles que lo llenaban, pero todo parecía normal –relativamente normal considerando los tiempos que corrían-. Había pocas conversaciones y todas ellas a media voz, a pesar de eso, ninguno de los tres amigos escuchó nada sospechoso o fuera de lo normal.
Cuando bajaron del metro, resolvieron ir al Ministerio a hablar con el padre de Ron para obtener información de primera mano –El Profeta no era una fuente excesivamente fiable–. Se metieron en la cabina mágica, marcaron la contraseña y alegaron la necesidad de hablar urgentemente con el empleado Arthur Weasley y finalmente entraron al vestíbulo donde fueron examinados por el mago vigilante, que les dio unas chapas con sus nombres sin dejar de observarles con curiosidad –en especial a Harry.
Los tres tuvieron ocasión de comprobar que habían reconstruido la fuente mágica y las estatuas tenían un aspecto perfecto que jamás hubiera hecho ni imaginar de lo que habían sido testigos. Tomaron el ascensor junto con unos cuantos aviones de papel de color violeta –Harry explicó a sus amigos que eran Memorándus –y se detuvieron en el segundo piso.
Cuando las puertas doradas del ascensor se abrieron, escucharon la voz mecánica de una mujer anunciando: "Segunda Planta. Departamento de Seguridad Mágica".
—¿Sabes dónde está el despacho de tu padre, Ron? —preguntó Hermione, incómoda ante las miradas que de extrañeza que les lanzaban todos los trabajadores que iban de aquí para allá, al parecer muy apurados.
—Ni idea —negó el pelirrojo —nunca he estado en esta parte del Departamento.
—Yo sí —dijo Harry —creo que recuerdo cómo llegar.
Harry en cabeza, los tres chicos avanzaron por un pasillo, doblaron en la esquina y pasaron por unas gruesas puertas de roble que daban a una estancia espaciosa, dividida en docenas y docenas de cubículos. Allí el clima era diferente, todos estaban ocupados pero hablaban a media voz, como si temieran perturbar a alguien o estuvieran afligidos por algo.
—Me parece que tenemos que seguir por aquí —dijo Harry señalando otro pasillo. Durante un par de minutos, tomaron varios pasillos, cruzándose ocasionalmente con algún mago o bruja –siempre con prisa –hasta que llegaron a una zona más pequeña y mal ventilada –lo cual era fácil de entender considerando que no tenía ventanas –con un letrero colgado que rezaba "Oficina contra el uso indebido de objetos muggles".
—Es aquí —dijo Harry.
—¡Hijo! ¡Chicos! ¿Qué hacéis aquí? —preguntó el señor Weasley saliendo de un pequeño cubículo con unos cuantos papeles en las manos —¿Ha ocurrido algo? —preguntó con preocupación.
—No, señor Weasley.
—Papá, en realidad venimos a preguntarte lo mismo. ¿Podemos hablar?
—Bueno, debería... —el señor Weasley se rascó la incipiente calva con expresión pensativa y hojeó sus papeles —puede esperar, venid a mi despacho, vamos.
Los tres chicos siguieron al señor Weasley hacia el interior de su reducido cubículo con el espacio necesario para una mesa, una silla, y tres pares de pies apretados. Se sentó a la mesa –en realidad no hubiera cabido de otro modo –y miró a los chicos con preocupación.
—¿Sabéis? Resulta curioso que hayáis venido, precisamente esta mañana Molly estaba muy inquieta por vosotros.
—¿Por qué? —preguntó Ron.
—Bueno, ya sabes cómo es tu madre, no puede evitar preocuparse por todo —dijo el señor Weasley, jugueteando con un enchufe muggle entre los dedos. Parecía nervioso por algo —y después de lo que sucedió anoche, la verdad es que no es de extrañar...
—Señor Weasley... ¿Qué ocurrió anoche? —preguntó Hermione aferrándose automáticamente al antebrazo de Harry. El señor Weasley les miró y pareció meditar algo.
—Tarde o temprano os acabaríais enterando de cualquier modo, así que supongo que es mejor que os lo cuente yo... pero debéis guardar absoluta discreción. Algunas cosas de las que voy a deciros ni siquiera el Ministerio las sabe y...
—Sí, sí, no diremos nada —le atajó Ron con impaciencia —Pero, ¿qué ha pasado papá?
—Anoche se volvió a ver la Marca Tenebrosa —explicó Arthur con tono sombrío. Harry, Ron y Hermione intercambiaron una mirada asustada —más concretamente sobre la casa de Kingsley Shackelbolt.
—¿Qué? ¿Está bien?
—Baja la voz, Harry —el señor Weasley se inclinó sobre su mesa y los chicos se acercaron más a él —Kingsley está bien, un poco magullado pero nada grave. Precisamente he ido a verlo a San Mungo hace un par de horas.
—¿Cómo... cómo fue? —preguntó Hermione.
—Por lo visto varios mortífagos se presentaron en su casa. Kingsley es muy buen mago y auror, así que supongo que Voldemort envió por él: o bien para que se uniera a sus líneas o bien para eliminarlo. Kingsley consiguió mantenerlos a raya hasta que llegaron los refuerzos. Logró herir a Callahan y Carrows y fueron detenidos.
—¿Y de todo eso, qué es lo que no sabe el Ministerio? —preguntó Ron.
—En realidad, antes de ser atacado —el señor Weasley había bajado aún más la voz, así que los tres chicos juntaron las cabezas sobre el escritorio —un mortífago intentó disuadirlo mientras los otros hacían guardia.
—¿Quién?
—Snape.
—¿QUÉ?
—Harry, por favor, baja la voz –repitió el señor Weasley en tono calmo —Kingsley me contó que Snape le dijo que el-que-no-debe-ser-nombrado le envió a él, y a un par más, para convencerle de que se uniera a su causa o matarle, pero también le dijo algo más —añadió al ver que un enfurecido Harry abría de nuevo la boca —le dijo que seguía perteneciendo a la Ordén del Fénix...
—OH, SÍ, ¡ES EL MIEMBRO DE HONOR! —gritó Harry. Hermione le dio un apretón en el brazo para recordarle que se comportara.
—Sé que lo que voy a deciros no os va a gustar, en especial a ti, Harry, pero bueno, ya sois mayores de edad y...
—Papá... —le urgió Ron, bastante más pálido de lo normal.
—Bueno, Snape le dijo a Kingsley que... —al Señor Weasley se le escurrió el enchufe entre los dedos, evidentemente muy nervioso —dijo que... había matado a Dumbledore por orden de el mismo Dumbledore...
Durante unos largos segundos, se instauró un tenso silencio en el reducido despacho, los tres chicos boquiabiertos. Después, Harry estalló.
—¡SÍ, CLARO! ¡SEGURO QUE...
—¡Harry! —le reprendió Hermione con suavidad.
—Si piensa que vamos a creerle... —terció Ron.
—Escuchad, escuchad, eso no es todo —dijo el señor Weasley —también le proporcionó a Kingsley cierta información de los planes de su amo, que si es cierta, podría ser muy útil al ministerio y podría salvar muchas vidas.
—¿Qué información? —preguntó Hermione en un trémulo susurro.
—Creo que ya sabéis suficiente —dijo el Señor Weasley, dudoso, y lanzó una mirada a Harry que estaba colorado de rabia y parecía un toro a punto de embestir.
—Por favor, señor Weasley...
—En realidad, son cosas que ya sospechábamos –respondió Arthur manoseando nerviosamente el enchufe –el-que-no-debe-ser-nombrado está intentado reclutar un gran número de seguidores, cuantos más mejor, para hacerse con el poder. Lo cual significa que intentará sacar a todos los mortífagos encerrados de Azkaban.
—¿ES ESA LA VALIOSA INFORMACIÓN DE...
—¡Harry! —aseveró Hermione tapando con una mano la boca de su amigo.
—Ya sospechábamos eso —dijo Arthur —pero no sabíamos cuando pensaban hacerlo y si Snape no nos ha mentido, ahora conocemos cuándo pretenden atacar la prisión y así podremos reforzar la seguridad.
—¿ACASO OS CREÉIS UNA SOLA PALABRA DE LO QUE ESE COBARDE...—consiguió gritar Harry después de librarse de la mano de Hermione.
—Creo que ya sabéis suficiente —le interrumpió el señor Weasley poniéndose en pie —ahora será mejor que volváis a casa. Molly pensaba comunicarse por la red Flu con vosotros a eso del mediodía, si no os vais ya, podríais llegar tarde.
Harry, Ron y Hermione salieron del Ministerio en silencio. Harry iba en cabeza, furioso, dando pasos tan enérgicos que sus amigos tenían dificultad para seguirle, y la verdad es que no les importaba demasiado que hubiera un par de metros de distancia entre ellos y el moreno. Durante todo el trayecto en metro, Harry no abrió la boca y Hermione y Ron apenas intercambiaron un par de palabras murmuradas, a la vez que lanzaban miradas de inquietud a su amigo.
Dejaron el metro y caminaron hasta Grimmauld Place en el mismo clima, pero cuando entraron en la casa y la puerta se cerró a las espaldas del moreno, Harry explotó.
—¡ESE MALDITO TRAIDOR Y COBARDE! —gritó —¿CÓMO SE ATREVE A DECIR QUE AÚN SIGUE FORMANDO PARTE DE LA ORDEN? ¿CÓMO PUEDE DECIR QUE DUMBLEDORE LE ORDENÓ QUE LO MATARA? ¿Y AHORA SE ATREVE A...
—Harry, cálmate, por favor —le rogó Hermione —o la Señora Black...
—¿QUIÉN OSA A PERTUBAR LA PAZ DE ESTA CASA...
—Demasiado tarde —dijo Ron con expresión de resignación.
—...PANDA DE TRAIDORES, SANGRE SUCIAS Y...
—¡NO NOS LLAME TRAIDORES! —gritó Harry con tanta potencia de voz, que por un momento, la Señora Black, pintada al óleo, se quedó callada con expresión de perplejidad. Pero pronto volvió a la carga, aún más enfurecida si cabe, y chilló tanto que las cortinas que flanqueaban su cuadro, se agitaron.
—¿CÓMO TE ATREVES, MOCOSO, A GRITARME EN MI...
—Harry, Hermione, vayámonos de aquí —rogó Ron tapándose las orejas con las manos —esto es insopor...
—...CASA! TÚ, ESCORIA INMUN...
—¿Qué coño pasa aquí?
Hermione puso en blanco los ojos y suspiró resignada al ver a Malfoy al pie de las escaleras con expresión indiferente pero a la vez, con los ojos grises impregnados de un brillo de curiosidad.
—Vamos a las cocinas —dijo y cogió a Harry por la muñeca. Ron, tomó el antebrazo del moreno, y entre él y Hermione, prácticamente lo arrastraron hacia las cocinas mientras la Señora Black seguía chillando docenas de improperios y maldiciones.
Hermione se apoyó en la puerta de las cocinas para cerrarla, dejando a la Señora Black y a Malfoy en el vestíbulo y suspiró con alivio. Tras unos segundos, los gritos de la dueña de la casa dejaron de oírse.
Harry se soltó de la mano de Ron y se puso a caminar por la cocina, como un león enjaulado, pisoteando el suelo de piedra con fuerza mientras apretaba los puños como si la vida le fuera en ello.
—Harry —dijo Hermione con suavidad –sé que lo que el Señor Weasley ha dicho te ha afectado mucho, pero tienes que tratar de calmarte.
—¿CALMARME? —gritó y derribó de un manotazo una jarra que había en la encimera de la cocina —¡ESE COBARDE DE MIERDA HA...
—Lo sabemos, lo sabemos, Ron y yo también lo escuchamos —trató de apaciguarle Hermione.
—Y los dos pensamos que es un cobarde y un traidor —añadió Ron rápidamente, deseoso de demostrarle a Harry su apoyo para evitar posibles mal entendidos y reprimendas.
—¡ADEMÁS ESTÁ LOCO! ¿QUÉ PIENSA QUE VA A CONSEGUIR CON ESAS MENTIRAS?
Hermione y Ron guardaron silencio, incapaces de dar ninguna respuesta. Lo único que se escuchaba era la respiración agitada y rabiosa de Harry, que poco a poco parecía ir serenándose. Finalmente el moreno se dejó caer en una silla, con aire abatido.
—Harry —comenzó Hermione con indecisión —he estado pensando en por qué Snape ha hecho esto —y al ver que Harry abría la boca, le hizo una seña con una mano, pidiéndole que esperara —y te ruego que no me interrumpas hasta que acabe de hablar. Sé que lo que te voy a decir posiblemente no te guste, pero sólo estoy tratando de ser razonable.
—Dilo de una vez, Hermione —la urgió Ron sentándose junto al moreno.
—Veréis, no puedo evitar pensar que las palabras de Snape podrían tener cierto sentido...
—¿SENTIDO?
—Harry, por favor... —ante la mirada de su amiga, Harry volvió a sentarse en la silla, pues se había puesto en pie repentinamente —Esto sólo es una teoría pero...tú dijiste que Dumbledore te confesó que sabía que Malfoy quería matarle desde hacía tiempo, y que había actuado como si lo ignorara sólo para protegerle, ¿verdad?
—Sí.
—Pues es posible que lo supiera porque Snape se lo había contado, porque está claro que él también lo sabía. En la fiesta de Navidad de Slughorn, tú escuchaste...
—Sí, lo sé, lo sé —atajó Harry con impaciencia cruzándose de brazos —entonces Snape lo sabía y quería ayudar —remarcó esa palabra —a Malfoy a matar a Dumbledore.
—O tal vez, como todos pensamos...
—Yo no —gruñó Harry.
—...estaba tratando de sonsacarle información para transmitírsela a Dumbledore.
—¿A dónde quieres llegar? —la cuestionó Ron viendo la cara de Harry tornándose púrpura.
—Bueno, si mal no recuerdo, Dumbledore te dijo en primero que para las mentes organizadas, la muerte sólo era un paso más. Dumbledore no temía a la muerte y siempre dijo que había cosas mucho peores, así que es posible que le ordenara a Snape que en caso de no tener alternativa...acabara él mismo el trabajo de Malfoy para salvarle la vida.
—¡PERO TENÍA ALTERNATIVA! —gritó Harry furioso —¡PUDO HABERSE ENFRENTADO A LOS MORTÍFAGOS! ¡NADIE LE VIO LLEGAR!
—Tal vez tengas razón... sólo es una conjetura... pero es posible. Hagrid dijo que había escuchado como Dumbledore y Snape discutían porque éste parecía haber cambiado de idea a la hora de cumplir un trabajo que Dumbledore le había encargado...
—¿MATARLE?
—Es una posibilidad... a lo mejor a Dumbledore le interesaba más que siguiera con la tapadera y salvara la vida de Malfoy que salvar la suya propia...
—Hermione, lo que dices es muy descabellado...Snape es...
—Un asesino —puntualizó Harry lanzando una mirada a su amiga que le hacía saber que no iba a ceder lo más mínimo en ese punto.
—Sí —concedió ella —Supongo que si los mortífagos intentan atacar Azkaban el día que Snape predijo, podríamos reconsiderar mi hipótesis...
—¡Yo no tengo nada que reconsiderar!
—Está bien, Harry —susurró Hermione y se dio media vuelta para salir de las cocinas.
—¿A dónde vas? —preguntó Ron.
—A hablar con Malfoy, tal vez él sepa algo que pueda sernos de ayuda.
Hermione lo encontró el vestíbulo, tratando de escuchar su conversación a través de la gruesa puerta de madera de las cocinas. Durante un instante, su corazón latió con nerviosismo ante la idea de que les hubiera escuchado, pero de haber sido así, la habría oído decir que iba a salir y hubiera tenido tiempo de alejarse. Cerró rápidamente la puerta a sus espaldas para que Harry y Ron no se dieran cuenta (sobre todo el primero) y le miró con el ceño fruncido.
—¿Qué hacías? ¿Estabas intentado escuchar?
—Me aburría —respondió Malfoy con un elegante encogimiento de hombros.
—Por supuesto —respondió la chica con frialdad —te aseguro que no te gustaría que Harry se enterara de que estabas espiándonos así que voy a hacerte un par de preguntas y quiero respuestas.
—Oh —Draco se llevó una mano pálida y alargada al pecho en un ademán trágico —Eres realmente intimidante cuando te lo propones, Granger.
—Snape conocía tu orden de matar a Dumbledore desde el principio, ¿verdad? —prosiguió Hermione ignorándole.
Draco se tensó en el acto y pareció palidecer si es que eso era posible.
—¿Qué coño te importa? —espetó.
—Respóndeme —insistió Hermione.
—No pienso hacerlo.
Hermione suspiró con impaciencia y sacó su varita del bolsillo de sus vaqueros, pero se limitó a sujetarla en la mano, apuntando al suelo.
—Mira, Malfoy, ya he tenido bastante paciencia contigo y no pienso volver a interceder por ti. O me respondes a mí o le respondes a Harry y Ron, y te aseguro que ellos, especialmente Harry, tendrán mucha menos consideración que yo.
Draco soltó aire entre dientes en un suspiro despectivo. Ella no le intimidaba, y tampoco Potty o Weasel, pero...aún recordaba las palabras que San Potter le había dicho el día anterior y a juzgar por los gritos que había dado al entrar en la casa, no estaba de muy buen humor. No era el mejor momento para provocarle metiéndose con la rata de biblioteca.
Si le respondía, era únicamente por eso, no porque hubiera algo en su rostro, una expresión abatida y cansada que provocaba que los brazos le cosquillearan, como si pidieran abrazarla.
—Sí —reconoció a regañadientes —sí lo sabía. El Lord Tenebroso se lo contó.
—Lo sospechaba —murmuró la chica, más para sí misma que para el rubio —y él se lo contó a Dumbledore. Sospechabas que lo haría, por eso no querías su ayuda, ¿verdad?
—No serás tan estúpida de creer que Snape estaba de lado de Dumbledore —dijo Draco mirándola con desprecio —siempre estuvo de nuestra parte. Él no le dijo una palabra de mi misión a Dumbledore.
—¿Cómo estás tan seguro?
—Sería muy necio por su parte considerando que quería matar a Dumbledore él mismo y llevarse todos los méritos ante el Señor Oscuro —dijo con voz desapasionada y la mirada perdida, como si estuviera vagando entre recuerdos —por eso le hizo la promesa inquebrantable a mi madre.
—¿La promesa inquebrantable? —preguntó Hermione en un susurró. Malfoy parpadeó un par de veces y la miró como si le sorprendiera que ella estuviera allí. De inmediato sus facciones se tornaron dudas y lució una mueca de rabia.
—Sí, sabelotodo, él le juró a mi madre que acabaría el trabajo por si yo fallaba.
Hermione abrió la boca, sorprendida, y algo se agitó en su interior con fuerza. Su mano se aflojó en torno a la varita y ni siquiera se percató de que Malfoy se había ido, dejando a solas en el vestíbulo.
Bajo el peso de una terrible sospecha.
Hola lindas :)
Como dije, este capítulo ha estado más que nada centrado en la guerra y la situación mágica actual. Ya habéis visto que los mortífagos estuvieron haciendo de las suyas después de la muerte de Dumbledore y para qué llamó Voldemort a sus mortífagos la noche anterior: para atacar a Kingsley. No obstante, Snape tenía un mensaje para él y otro para Harry que ya veréis en el siguiente chapter...mujajaja Me ha gustado escribir sobre el Ministerio y sobre el Señor Weasley (me encanta ese hombre, mi suegro -porque George es mi esposo -) y también sobre Harry enfadado (es que me encanta cuando se pone a gritar xp jajaja). Y como habéis visto también, Hermione empieza a tener dudas acerca de la total traición de Snape. Mal que me pese y por mucho que odie al personaje, tengo la desagradable sensación de que mato a Dumbledore por orden de él mismo, así que eso intentaré reflejar en la historia.
En el siguiente capítulo habrá un poco más de la guerra y mucho más Draco/Hermione, a partir de ahora vendrán los momentos amorosos -por decirlo de algún modo- de nuestra pareja favorita.
Gracias a todas, en especial a las que me dejaron review en el anterior:
Chibi Naruky, annkora, yanhira, PauMalfoy, Marata1507, Pajaro-de-fuego, Yeire, Baddy, Antoo, cukyas, yolithza w., Soerag Malfoy, Itsa, Ear :), veRo-MaLFoy, SandritaGranger, Gata2442, damari, Dubhesigrid, SweetAngel-M, lxlgiselalxl, Elea, Vero Felton mx. (Hermione iba al baño por el vaso de agua ;), Esmeralda, Pansy936, Cielo Azul V, Amber Nixie, Lna, Tiffany, nataly-malfoy, iniki, rOberta pardo, El Ciollar de Perlas, alella, Mónica, harrymaniatica, 92, Edoras, Fer Cornamenta, danymeriqui, cocco, Ginny wp, Veroli, Klass2008, Anne Rose Malfoy, brujiskatty18, LuzaPotter, Alex Black Lupin, Daphne Greengrass, fairyMoka, Euridicee.e, Conny-hp, taniz, SombraGris, Marceps, micropuff, Pixie Tinkerbell, , waterflai, Hermi-SsS, Sara, Sakura Granger, gala zoel, Arilyn, Emily Dumbledore, Danae Ishida, Lyann Jade.
MIL GRACIAS!
Con mucho cariño, Dry!
