Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Misuki y Yumiko Igarashi
Un Inesperado Encuentro
By Rossy Castaneda
Capítulo Quince
Tal y como Terry lo advirtió la fiesta en casa de los Duques de York era un lleno total, y como no serlo luego del espectáculo que Candy y él ofrecieron de manera gratuita en la plaza pública y a eso se le sumó lo que Lady Elisa gritó esa mañana frente a muchos curiosos.
Los sonidos de asombro se escucharon por todo el salon de baile, en el momento en que Lord y Lady White presentaron frente a la multitud a Lady Candice junto con sus dos hermanos y al pequeño Anthony como los hijos y respectivo nieto de Lady Caroline White y por ende nietos y bisnieto suyos.
Y cuando el anunció de su compromiso con Lady Candice se dio a conocer, los murmullos fueron con mayor intensidad.
La hora de bailar el esperado vals y dar inició así a aquella mega fiesta, llegó.
El salon estaba tan lleno que incluso si Lady Candice se hubiese equivocado en los pasos de baile, nadie se hubiese dado cuenta —¡Por Dios! no se podía ni caminar por aquel lugar.
Hubo un cambio de pareja y aprovechando que Lady Candice quedaba segura junto a Albert, Terry se escabulló, al ver como Lady Susana alzaba el cuello en su búsqueda —¡Por Dios! —aquella joven parecía un perro de caza el cual olfatea por doquier en busca de su presa.
Desde donde estaba, apoyado en una columna cerca de uno de los balcones, Terry observaba el salon de baile.
Hizo una mueca de desagrado al ver que Lady Susana abanicaba sus pestañas.
¿Es que acaso aquella mocosa no se rendiría en su intento por hecharle caza aún cuando sabía que estaba comprometido con Lady Candice?
Miró un poco mas a su derecha y sonrió al ver a Karen bailando con Arthur.
Su mirada se fijó el rostro sonriente de Lady Candice mientras bailaba con Albert y luego con Lord Nicolas Cornwall.
Suspiró, aquella joven había aparecido en su vida para poner todo cabeza arriba, con sus labios suaves, su voluntad inquebrantable y su carácter indomable había conseguido ponerle fin a su soltería —. Desde que descubrió que era una hermosa joven con un cuerpo capaz de cortarle el aliento a cualquiera, sus tranquilas noches se habían ido al diablo ya que no había noche que no tuviera sueños eróticos con ella.
¡Diablos! Su mente le jugó una mala pasada y se vio obligado a girarse un poco para ocultar el crecimiento repentino y bastante obvio de una zona específica de su anatomía
Esbozó una sonrisa, ¡Por Dios! Se estaba comportando como un crio.
—Vaya, quien diría que mi recién aparecida prima sería capaz de conseguir que rias solo como un completo idiota
Terry se giró agradeciendo internamente que su creciente erección había disminuido, de lo contrario su amigo Archie lo hubiese molestado el resto de la noche.
—No pensé que espiarme te resultaría mas interesante que estar con tu novia en estos momentos —dijo Terry burlón.
—No te estoy espiando —se defendió —pasaba por aquí y te vi sonriendo como un completo idiota mientras observabas a mi prima.
La sola mención de Lady Candice hizo que Terry se girará nuevamente y la buscará con su mirada.
Frunció el ceño al ver que Lady Candice había desaparecido de su campo visual.
Algo andaba mal..
—Creo que es tiempo de volver con mi prometida —le dijo Terry a Archie mientras con su mirada buscaba con desespero a Lady Candice.
—Y yo debo hacer lo mismo —reconvino Archie mirando en dirección hacia donde se encontraba Lady Annie.
Mientras caminaban, escucharon una voz conocida para ellos.
—Hola Terry.
Terry y Archie se giraron, al hacerlo se encontraron con Dan Juskin.
¡Maldición! —pensó Terry —¿de qué se trataba todo aquello? —Lady Candice fuera de su campo visual, Lady Susana buscándolo con la mirada y ahora este idiota saliéndole al paso —. Definitivamente algo andaba mal, todo aquello le recordaba a una manda de chacales al acecho de su presa.
—Hola Juskin, parece que ya te estás recuperando —dijo Terry observando su rostro.
La noche anterior el muy idiota se había metido en un pelea y era más que evidente aún cuando trataba de ocultar los moratones con maquillaje, que él se había llevado la peor parte ¿Quién lo mandaba a meterse con García en defensa de la sabandija de su amigo Niel Leagan?
Juskin saludó a Archie con un movimiento de cabeza.
Archie le devolvió el saludo de la misma manera y antes de que Terry le dijera una sola palabra, se giró nuevamente y se escabulló entre la multitud dejándolo a merced de aquel imbécil.
—Si ya estoy mejor —respondió Juskin tocándose el rostro.
—Veo que no bromeabas con respecto a tu compromiso —rió —quien lo diría ¿cierto? Una noche compartiste la habitación y la cama con un chico a quien seguro mañoseaste y días...
—Cuida tus palabras Juskin o terminaré el trabajo que los hombres de Garcia dejaron inconcluso —Terry lo interrumpió, su voz sonó fría y amenazante; cumpliría su amenaza si aquel idiota volvía a decir una sola cosa contra su ahora prometida.
—Veo que esto de estar comprometido te ha vuelto un tanto sensible —se burló.
—Y yo veo que los golpes que tratas de cubrir con ese horroroso maquillaje que llevas puesto no fueron suficientes para ti —Terry le devolvió el gesto.
Juskin tocó su rostro.
—Oh vamos Terry no pelearas con un amigo por causa de una joven que aunque ha resultado ser quien es, queda claro que tiene una reputación dudosa —rió —¿que garantía tienes que así como se metió contigo en la cama no lo hizo con Niel?
Los ojos de Terry se tornaron como una llamarada resplandeciente producto de la creciente ira que se apoderó de él.
—Te lo advertí imbécil —dijo una furioso Terry estampando un certero golpe en la nariz de Dan Juskin, fracturandola en el acto.
Stair quien se encontraba cerca tuvo que intervenir para evitar que la noche que se suponía sería plácida, se convirtiera una noche sangrienta y digna de la mejor nota de cotilleos de los periódicos Londinenses.
Lady Candice se dirigía al área donde se encontraba el banquete, se detuvo al escuchar que mencionaban su nombre y el de Terry.
Sus ojos se abrieron como platos al escuchar lo que aquel grupo de sabandijas planeaban.
Tras escuchar que se aproximaban hacia donde ella se encontraba, se escondió detrás de una columna de la que salió en cuanto se sintió segura.
Olvidándose por completo p la razón por la cual había dirigido sus pasos a aquella area apartada del salon de baile, se giró sobre sus talones dispuesta a buscar a Terry y ponerlo al tanto de los planes de aquellos despreciables personajes.
¡Infiernos! Lady Candice estaba teniendo dificultades para llegar hasta donde se encontraba Terry, a la joven le parecía increíble que aún cuando se había anunciado su compromiso con él, las jovencitas en edad casadera se empeñaban en asediarlo.
—Me permite una pieza de baile milady
Lo que le faltaba...—lady Candice fingió sonrisa amable al reconocer al joven que extendía su mano y sin quedarle mas remedio la aceptó.
Charlie comenzó a parlotear algo que Lady Candice no escuchó, pues sus pensamientos estaban centrados en otra cosa; necesitaba llegar hasta Terry.
Cuando el último acorde del vals sonó, Lady Candice lo agradeció.
—Baila usted muy bien milady —Charlie hizo una reverencia.
Lady Candice estuvo a punto de decirle que era una pena que no podía decir lo mismo de él.
¡Santo Dios! Había esquivado de manera sorprendente los pisotones que Charlie estuvo a punto de darle durante la pieza de baile compartida.
—Piensa quedarse mucho tiempo en Londres o planea regresar al campo —Lady Candice cambió el tema para evitar decirle el pésimo bailarín que era.
Charlie suspiró..
—Londres es hermoso pero prefiero la tranquilidad del campo y creo que Terry opina lo mismo que yo.
—Alguien me ha llamado...
—Terry —Lady Candice se colgó de su brazo agradeciendo que finalmente se había liberado del pequeño grupo de jovencitas.
Tras saludar a Terry, Charlie se despidió de ambos.
—Los felicito ambos, hacen una hermosa pareja.
—Gracias —respiraron al unísono.
—Terry, necesitamos hablar —dijo ella en cuanto se quedaron solos.
Tomados de la mano, ambos se dirigieron al balcón mas cercano.
Cuando se aseguraron que estaban lejos de oídos indiscretos, Lady Candice puso al tanto a Terry de los planes en contra de ellos.
—Así que quieren jugar sucio —dijo Terry frunciendo el ceño —pues bien, les enseñaremos lo que es jugar sucio —Terry se acercó al oido de Lady Candice y comenzó a darle indicaciones de lo que harían.
—Volvamos al salon de baile —propuso él —pero antes necesito algo suyo milady.
Antes de que Lady Candice reaccionara, Terry besó sus labios.
Lady Candice suspiró cuando él apartó los labios de los suyos.
—Es hora de jugar —le dijo guiñando un ojos —tendremos que separarnos para llevar a cabo nuestro plan, busque a Karen y póngala al tanto de todo, ella sabrá que hacer —tomo sus manos — y recuerde no salga, cuando vea mi señal, usted hará su parte.
—De acuerdo —respondió ella.
Cada uno tomó su lugar, Lady Candy en busca de Lady Karen y Terry en posición "presa fácil de encontrar"
Fue una labor titánica para Lady Candice encontrar a Lady Karen, pero cuando lo hizo y la puso al tanto, el brillo en los ojos de Lady Karen y su traviesa sonrisa de medio lado le indicaron que disfrutaría mucho uniéndose a aquel plan en contra de aquella pequeña manda de chacales.
Tal y como lo habían planeado ambas se dispersaron.
El calor era sofocante, Lady Candice abanicaba su rostro con una mano mientras que con la mano libre, secaba las pequeñas gotas de sudor que comenzaban a bajar por sus sonrojadas mejillas.
—Buenas noches milady
Lady Candice se giró para encontrarse con Lady Elisa y Lord Carson.
—Buenas noches —respondió secamente.
—Hermosa fiesta —Lady Elisa sonrió mientras miraba el salon de baile en busca de alguien en particular —Lady Candice, le ofrezco una disculpa por mi comportamiento de esta mañana —Lady Elisa casi se muerde la lengua, no le era nada fácil humillarse de la manera que lo estaba haciendo —mi hermano tiene razón, el fin de una temporada más y el hecho que vuelvo a quedar soltera un año más es muy desquiciante para mi.
Lady Candice fingió cara de comprensión.
—Puedo imaginarlo, no debe de ser fácil ver que los años pasan y que no somos inmunes a las visibles huellas que mostramos en algunas partes de nuestro rostro —dijo con pulla, dándole un golpe certero con guante de seda, directo a la vanidad de aquella odiosa joven pelirroja —ya sabes, las patas de gallo que suelen aparecer en el contorno de nuestros ojos —fingió inocencia aunque por dentro moría de risa al ver como el rostro de su interlocutora comenzaba a tornarse rojo, pero no de calor, sino de furia contenida.
—Si me disculpa —dijo Lady Elisa —necesito respirar un poco de aire fresco.
—Adelante —Lady Candice le mostró el camino en tanto abanicaba nuevamente su rostro.
—Milady, yo también quiero ofrecerle una disculpa por mi comportamiento poco caballeroso para con usted —Carson hizo una reverencia.
—Aceptadas —respondió Lady Candice sin mirarlo siquiera mientras continuaba abanicando su rostro.
—Le gustaría dar un paseo por los jardines —propuso Carson —. Aquí dentro hace demasiado calor.
El tipo estaba mas loco que una condenada cabra si creía que ella aceptaría salir junto a él, ¡por Dios! Había escuchado claramente lo que planeaban, si, en efecto hacia mucho calor, pero ¿cómo podía siquiera imaginar que ella aceptaría una invitación suya y luego después de saber que por su culpa y la de sus malditos amigos, el rumor de lo sucedido en Gretna Green se había esparcido como pólvora?
¡Por todos los cielos! —¿que se creían? que ella era una idiota que saldría así por así con él para que una vez afuera el idiota de Niel la besara por la fuerza y ¡sas! Segundos mas tarde aparecía Lady Elisa y un grupo de viejas chismosas y los encontrarían infraganti, quedando ella como una mujer de cascos ligeros que estando comprometida con Lord Terruce Grantchester el soltero mas escurridizo y cotizado de todo Londres, se besuqueaba con otro en los jardines de la casa de sus abuelos.
Realmente el tipo y todos sus cómplices estaban locos si creían que ella caería en aquella infantil trampa.
—No, gracias —respondió
—¿Que pasa tiene miedo?
—¿Debería tenerlo? —inquirió ella achicando los ojos.
—Por su puesto que no —respondió él —ya me he disculpado con usted por lo mal que porté y ahora solo trato de ser amable.
—He he aceptado sus disculpas —respondió ella forzando una sonrisa y mirando alrededor del salon ¿donde demonios estaba Karen? Debía llegar en ese momento...
—Aquí está —Lady Karen se acercó a ella mientras apoyaba una de sus manos en el pecho fingiendo agotamiento —¿Milady donde se había metido?, tengo ratos buscándola.
—¿Cual es la razón por la cual me buscaba con tanta premura?
—Vuestro abuelo deseaba hablar con su merced y me ha pedido que la busque.
—Vamos entonces, no deseo hacer esperar al abuelo —respondió Lady Candice no sin antes despedirse de August Carson —disculpe que tenga que dejaros de esta manera, pero como comprenderá me es menester atender al llamado de mi abuelo.
—No tenga pena —Carson apretó la mandíbula.
—Fue un verdadero placer conversar de manera civilizada con usted —Lady Candice fingió una sonrisa, se dio media vuelta y se retiró junto a Karen, sin advertir que un par de ojos marrones que estaban al pendiente de sus movimientos, destellaron furia total y absoluta al ver como se retiraba en sentido contrario a lo planeado.
Desde la posición en donde estaba, Terry podía ver todo lo que sucedía.
Sonrió al ver el rostro furiodo de Niel y se preparó mentalmente para la siguiente fase del plan al ver que la protagonista se acerba peligrosamente.
—Buenas noches milord —Lady Susana se paró junto a él.
—Buenas noches milady —Terry le dedicó una reverencia.
—El lugar esta tan lleno que es imposible caminar siquiera —dijo Lady Susana mientras abanicaba su rostro
Terry asintió.
—Me gustaría hablar con usted
—Usted dirá.
Lady Susana rió tontamente
—Me gustaría hacerlo en privado, ya sabe fuera de las miradas y oídos indiscretos —fingió inocencia —podemos hacerlo en los jardines.
—Claro —respondió Terry con voz aterciopelada —pero debemos salir por caminos diferentes —sonrió —como usted entenderá soy un hombro comprometido y debo cuidarme de los cotilleos.
—Lo entiendo —respondió Lady Susana con una amplia sonrisa.
—En ese caso, usted debe ir por el balcón que está justo detrás de esas columnas —Terry señaló el lugar, aquella era la señal por la que Lady Candice y Lady Karen aguardaban —ahí hay una salida discreta que lleva a los jardines, yo saldré por la puerta de servicio y me reuniré con usted.
—Espléndido.
Lady Candice comenzó a moverse entre la multitud, el balcón que Terry había señalado estaba cerca de su posición, sabiendo perfectamente que era observada.
Niel Leagan comenzó a moverse entre la multitud, si el plan del jardín se había caído, tendría que improvisar.
Una malévola sonrisa se dibujo en su rostro al ver que la joven se dirigía al balcón detrás de las columnas, aquel era un lugar bastante oscuro en donde podía llevar a cabo su malévolo plan, ya que sabía de sobra que Elisa estaba al pendiente de sus movimientos.
Niel maldijo el hecho que aquel condenado salon de baile estuviera tan lleno, ya que le impedía moverse con la facilidad que deseaba.
¡Maldicion! —pensó al ver a Lady Karen quien se aproximaba junto a Lady Elroy; menos mal que la mujer mayor había girado su rostro levemente y no pudo verlo —Ahhhh! Pero ahora le tocaría tomar otra ruta para llegar al balcón a donde Lady Candice había ido.
Lady Candice llegó al balcón y tan pronto lo hizo, salió por la portezuela que Terry le indicó, en donde él aguardaba por ella.
Minutos mas tarde Lady Susana llegó al balcón, se mordió el labio inferior al ver lo discreto del lugar en donde algunos rayos lunares que se filtraban a travez del follaje eran la única luz.
Una idea rondó su cabeza —seduciría a Terry en ese discreto lugar y luego pondría en marcha el resto del plan.
Con una sonrisa, Lady Susana bajó la parte superior de su vestido y aguardó por su presa.
Niel llegó al balcón, al ver la silueta de la mujer que le daba la espalda en la oscuridad de la noche sin la parte superior de su vestido, la acorraló entre las rejillas del balcón y sus fuertes brazos y posó sus labios sobre el cuello de ella.
La respuesta de la mujer no se hizo esperar, jadeó al sentir los húmedos labios masculinos marcando una linea de besos desde su oreja hasta su hombro.
El claro de luz lunar se vio interrumpido por una espesa y oportuna nube, evitando que ambos vieran su rostros en el momento en que Niel hizo girar a la mujer entre sus brazos y comenzó a devorar sus sedientos labios.
Ante la respuesta de aceptación de la mujer, Niel se aventuró a ir mas allá con sus caricias, bajando sus labios hasta el nacimientos de los senos femeninos.
La mujer echó la cabeza hacia atrás permitiéndole el libre acceso.
Sin medir palabras, Niel tomó uno de los pequeños senos en su boca y comenzó a succionar este, arrancando jadeos de la garganta femenina los cuales alertaron a un pequeño grupo de viejas chismosas que Lady Karen en conjunto con Lady Annie y Lady Patricia habían reunido y otro grupo que Lady Elisa reunió para el mismo propósito.
—Oh cuantas veces desee estar así contigo.
Reconocer aquella voz hizo que Niel Leagan se detuviera de golpe, pero antes siquiera de apartarse, la puerta del balcón se abrió quedando expuestos a las atónitas miradas de las damas mas chismosas de todo Londres y quizás de toda Europa.
—Lord Legan, Lady Susana.
Continuará...
—Jajajajaja pobres ratas jajajaja
