Nota: veo que hubo algunas dudas acerca de la palabra biombo. Pensé que era del castellano neutro, pero supongo que sólo se utiliza en España, así que lamento las molestias que os haya podido causar ;) Dejo aquí la definición de la RAE (siempre será mejor que la mía) y varios sinónimos.

Biombo: Mampara compuesta de varios bastidores unidos por medio de goznes, que se cierra, abre y despliega.

Sinónimos: mampara, bastidor, pantalla.

Respecto a la palabra capullo, es un insulto ;) lo definiría como alguien a quien le encanta fastidiar a los demás.

Coño, joder, puñetas...y demás, son palabras malsonantes ;) Si no entendéis alguna palabra, es posible que sea un insulto xd

Ahora sí, al capítulo!


Capítulo 16: Vuelve (Editado)

—Oye, Ron...

El pelirrojo alzó su rostro ceñudo por la concentración del enorme libro –a todas luces aburrido –que estaba "leyendo" en busca de algo relacionado con la pista de Regulus.

—¿Si? —preguntó mirando a Harry, con un par de pesados tomos sobre las rodillas.

—¿No has...¿no has notado algo raro en Hermione?

—¿A qué te refieres? —preguntó Ron cerrando su libro.

Harry pareció titubear, y se subió las gafas, incómodo.

—No lo sé exactamente...Desde que Malfoy está aquí...está...rara.

—Es una chica. Las chicas son raras —dijo Ron como si eso lo respondiera todo y fuera una gran verdad universal que no intentaba entender.

Harry abrió la boca, pero volvió a cerrarla pensando que todo serían impresiones suyas. En ese momento, la puerta de la biblioteca se abrió y el objeto de sus pensamientos entró por ella con unos cuantos folios en la mano y el rostro agitado.

—¡Lo tengo! —exclamó cerrando la puerta y acercándose a zancadas hasta sus amigos, evidentemente excitada.

—¿El qué tienes? —preguntó Ron.

—¡Ya sé lo que significa C. de Bran! —miró a sus amigos, expectantes, y sonrió satisfecha —¡Castillo de Bran!

—¿Y eso dónde está?

El buen humor de Hermione se apagó un poco y lanzó una mirada de reojo a Harry.

—En Transilvania, una región de...Rumania.

Un pesado silencio se hizo en la biblioteca y tanto Hermione como Ron miraron a Harry. Él estaba inmóvil y tenso en su sillón, y sus amigos sabían a la perfección lo que estaba pensando.

Snape había dicho que en Rumanía había uno, y ahora no quedaba duda acerca de que en realidad se trataba de Horrocrux. No podía ser otra cosa teniendo en cuenta la anotación de Regulus.

Lo cual significaba que Snape sí intentaba ayudar a Harry, con las implicaciones acerca de su verdadera lealtad que eso tenía.

—No —dijo Harry.

—¿No qué?

—No significa nada. Puede ser una simple casualidad o una trampa —dijo tercamente.

Hermione y Ron intercambiaron una mirada de entendimiento.

—Pero Harry, sé razonable. Lo más lógico es pensar que la pista de Snape era buena. Regulus murió hace años, sabemos que consiguió un horrocrux y la anotación en su cuaderno da a entender que conocía la localización de otro. No pudo ponerse de acuerdo con Snape para engañarte. Y bueno...que sea una casualidad...sería muy poco probable.

—Entonces quizás quiera utilizarme para derrotar a Voldemort y quedarse él con su puesto —dijo Harry con evidente furia en la voz y miró a Hermione y Ron con desafío, como esperando que se atrevieran a contradecirle.

—Es una posibilidad —concedió Hermione, y aunque no creía que Harry tuviera razón, se guardó de decirlo.

—Bueno... —intervino Ron, deseoso de distender el ambiente –el caso es que ya sabemos donde está otro, ¿no? Ahora sólo tenemos que ir allí y destruirlo.

—No creo que sea tan sencillo —repuso Hermione mordiéndose el labio inferior —¿Os suena de algo el Castillo de Bran? —ambos amigos negaron con la cabeza —Ese castillo perteneció a Vlad el Empalador...o lo que es lo mismo, Drácula. El primer vampiro de la historia.

Ron pareció desinflarse lentamente, Harry en cambio parecía algo menos tenso. Posiblemente porque ahora su mente se centraba en otra cosa en lugar de en Snape.

—Drácula también era mago, ¿no es así? —preguntó Harry.

—Sí —asintió Ron, pálido —el más carnicero de todos cuántos han existido.

—Supongo que Voldemort elegiría su castillo por eso —dijo Harry con desprecio —y porque el lugar tendrá restos de su magia antigua.

—Sí —apoyó Hermione —debemos planear bien nuestro siguiente movimiento. He buscado toda la información muggle que he podido encontrar al respecto, pero creo que también nos será útil buscar la versión mágica, ¿no creéis? Es importante que conozcamos todo lo máximo posible antes de...adentrarnos en la boca del lobo.

Ron lanzó un suspiro de desanimo, al más puro estilo de los que soltaba cada vez que les mandaban una cantidad ingente de deberes en Hogwarts. Hermione sólo sonrió y se internó entre las estanterías, en busca de algún libro útil.


Malfoy echó un vistazo a su reloj y chascó la lengua, irritado. Kreacher debería haberle subido la comida hacía más de quince minutos. Por muy chiflado que estuviera, si algo podía decir Draco en su favor, era que el elfo era impecablemente puntual.

Pero la noche anterior le había hecho esperar media hora para llevarle un filete mal hecho y un puré de patata brumoso e insípido. Y ese día tenía pinta de seguir por el mismo camino.

Draco creía saber el porqué de ese cambio de actitud. Estaba claro que se debía a la escena que había presenciado el día anterior: él, su idolatrado sangre limpia besándose con su odiada sangre sucia. Draco no necesitaba tener el elfo un recordatorio de que lo que había hecho era horrible y degradante para un sangre limpia. Sentía remordimientos y no podía evitar preguntarse constantemente, qué pensaría su padre de él si supiera lo que había hecho. O más bien, el modo en que le castigaría –porque no tenía duda de que lo haría –.

En realidad, prefería pensar en lo que pensarían los demás si supieran que había besado a una sangre sucia que en lo que pensaría ella, o él mismo.

Eso era meterse en terrenos peligrosos porque tenía sentimientos encontrados y le preocupaba, contra todo pronóstico, lo que ella sentía. No porque temiera haberla herido –eso le importaba un pimiento –sino porque se moría de ganas por saber qué había desatado en ella el beso. Quería saber si la había afectado de algún modo, si no podía parar de pensar en él, si deseaba que volviera a besarla.

Se estremecía de vanidoso placer, sabiendo que el suyo era el mejor beso que le habían dado jamás a esa pobre empollona sin vida social. El retrasado de Krum podría ser mejor que él haciendo el "amago de Wonki" pero estaba seguro de que no le superaba en el arte de besar.

Sonrió lentamente de lado, cargado de malicia y prepotencia. ¿Qué pensaría ese anormal si supiera que su adorada comelibros le había besado? Sólo durante unos segundos, pero lo había hecho, y Draco sintió una aplastante sensación de victoria al recordarlo.

De mejor humor, decidió bajar él mismo a meterle prisa a Kreacher.


Hermione abrió la puerta de las cocinas, pensativa. Durante la tarde anterior habían encontrado varias referencias al Castillo de Bran y a la vieja magia que fluía por cada una de sus piedras, magia oscura por supuesto. El lugar ideal para ocultar un horrocrux.

La información muggle acerca de la historia que había recogido, le hacía pensar que el castillo estaba maldito, al menos de un tiempo a esa parte y sospechaba que por obra de Voldemort.

Distraída, no se dio cuenta de que Kreacher estaba en la cocina hasta que casi lo atropelló. Kreacher, que llevaba una bandeja de plata llena de un plato humeante de lo que parecían ser un caldo espeso y viscoso con una pinta horrible, le lanzó una mirada llena de odio y desprecio, y Hermione retrocedió un par de pasos.

Después de la escena con las cabeza disecadas, Hermione no había vuelto a verlo hasta que irrumpió el baño el día anterior cuando ella y Malfoy... pero al verle, ahora estaba segura de que la odiaba más que nunca y sintió una amarga tristeza llenando su pecho.

—Hola, Kreacher —le saludó con suavidad.

El elfo doméstico entrecerró sus ojos como si le hubiera ofendido gravemente por atreverse a hablarle y sus pupilas brillaron de puro odio.

—La asquerosa sangre sucia le habla, le habla después de todo lo que ha hecho al pobre Kreacher. La sangre sucia odia a Kreacher y se venga de él seduciendo al joven Malfoy, lo único puro que le quedaba al pobre Kreacher...ahora ella lo ha ensuciado con su impureza...

—Kreacher...

—...el joven Malfoy debe volver al camino adecuado, demostrando ser un auténtico Black o la Señora se disgustara mucho...Mi pobre ama...se retorcería aún más en su tumba si supiera...

—Kreacher —lo interrumpió Hermione de nuevo, con cierto tono de ruego en la voz. No sabía qué hacer, no quería ser dura con él ni darle ninguna orden, pero no soportaba escucharle hablar con tanto odio acerca de ella. Ella sólo quería cuidarlo y él la despreciaba constantemente...

—Kreacher no escucha ni responde a aberraciones humanas... —masculló y escupió al suelo, a un centímetro de la bandeja de plata que llevaba en las manos.

—¿Qué puñetas haces aún aquí, Kreacher? —preguntó la voz de Malfoy con un cariz de furia. Hermione dio un respingo al escucharle a sus espaldas, pero no se atrevió a moverse —Hace casi media hora que deberías haberme subido la comida, ¿y qué demonios es eso? ¿Crees que me voy a comer esa bazofia? —preguntó adelantando a Hermione y plantándose frente al elfo doméstico.

—Kreacher... —comenzó el elfo.

—¿Kreacher qué? —le interrumpió el chico, cortante –Si piensas que voy a comerme esa basura es que has perdido completamente la cabeza. Tira eso y prepárame algo decente si no quieres que tenga unas palabras con tu ama.

—Malfoy... —terció Hermione mirándole con los ojos entornados. ¡No era nadie para hablarle así a Kreacher!

—Kreacher podría hablar también con la ama...—siseó el elfo, con los ojos fijos en la bandeja, como si en realidad hablara con ella.

—¿Me estás amenazando? —espetó Draco, furioso, y dio un manotazo a la bandeja que cayó ruidosamente al piso, desperdigando el caldo y los cristales de la porcelana por todo el suelo de la cocina.

—¡Malfoy! —chilló Hermione con los puños apretados.

—Tú cállate —le espetó Draco, sin molestarse en mirarla, los ojos fijos en el elfo —Ahora vas a recoger eso y prepararme algo mejor. Más te vale que esté delicioso o hablaré con tu ama. ¿Y a quién crees que va a creer? ¿A su adoro, Malfoy, la última esperanza de su familia, o a su viejo y chiflado elfo doméstico?

Kreacher no se atrevió a mirar a Draco, se quedó parado, encogido en sí mismo como un perro apaleado, y asintió enérgicamente.

Hermione sintió tanta rabia que los ojos se le llenaron de lágrimas. Malfoy era realmente horrible, malvado y tiránico. ¿Cómo podía tratar a así al pobre y desdichado Kreacher? Era cruel, odioso.

—Kreacher, no le hagas caso a este dictador insensible. No tienes por qué obedecerle y no tengas miedo de las represalias, yo te protegeré si él... —pero se detuvo al ver que lagrimas de rabia se caían de los ojos del elfo. Miró a Malfoy con reproche y odio, él había hecho al pobre Kreacher llorar.

—La sangre sucia humilla a Kreacher ofreciéndole ayuda...Kreacher no puede caer más bajo... —murmuraba con voz ronca el elfo.

Hermione abrió la boca sorprendida, con una mueca de dolor. De nuevo, ella intentaba ayudarle y sólo obtenía desprecio y puede que incluso más odio si cabe. Apretó los labios y asintió secamente, antes de darse media vuelta para desaparecer. No se atrevió a mirar a Malfoy, sabiendo que encontraría victoria y desdén en sus ojos, y se dirigió a zancadas hasta la salida.

No obstante, antes de cerrar la puerta de las cocinas tras ella, escuchó unas palabras del slytherin.

—No te atrevas a volver a tratarla así, Kreacher, o te romperé el cuello con mis propias manos.

Después, por el impulso con el que había tirado de ella, la puerta se cerró ante las narices de una atónita Hermione.


Los días siguientes, Grimmauld Place vivió mucho movimiento. Los tres amigos se pasaban las horas en la biblioteca o en el salón, haciendo vagos planes, debatiendo y compartiendo información sobre el castillo de Bran. Hermione se acercó una tarde hasta el callejón Diagon y trajo un par de libros más sobre el tema.

Todos estaban tan ocupados que nadie le hizo demasiado caso a Malfoy las pocas veces en que se lo cruzaron por la casa. Hermione especialmente, le evitaba con todo el cuidado del mundo. No sabía cómo comportarse ante él después de lo que había sucedido en los últimos tiempos.

Primero la besaba y después la defendía ante Kreacher –porque suponía que eso era lo que él estaba haciendo –. Y por muchas vueltas que le diera, no encontraba ninguna explicación satisfactoria a eso último. Unas semanas atrás, cuando había ordenado a Kreacher que se arrodillara y golpeara contra la pared solamente para demostrarle que mandaba sobre él, se había reído de ella cuando el elfo la había insultado y hablado como si ella fuera basura. Y esa imagen no encajaba con la de Malfoy ordenando a Kreacher que la dejara en paz, bajo la amenaza de estrangularle –sólo de pensarlo le helaba la sangre. No sabía por qué pero tenía sus dudas sobre si Malfoy no sería realmente capaz de hacerlo –.

Además, ella tenía cosas mucho más importantes en las que pensar.

Harry, Ron y ella se marcharían al día siguiente a Rumania, para buscar el horrocrux. Hermione regresaba a su habitación para preparar una mochila con cosas que podrían necesitar cuando vio a Malfoy saliendo por la puerta del baño, al fondo del pasillo.

Inmediatamente apartó la mirada y como una cobarde, corrió hasta la seguridad de su cuarto. Una vez dentro, se sintió más segura y resoplando por su actitud infantil, abrió su armario para coger la mochila.

No había metido más que un par de cosas cuando la puerta de su habitación se abrió a sus espaldas. Pensó que se trataría de Ron o Harry, así que no se molestó en volverse y siguió colocando las cosas con tranquilidad.

—¿Qué haces?¿Te largas?

Hermione dio un respingo, sobresaltada al escuchar la voz de Malfoy. Cerró los ojos unos instantes reuniendo fuerzas y lentamente se volvió hacia él.

—No es asunto tuyo —respondió con voz trémula —¿Y qué haces en mi cuarto? No te he invitado a entrar —y se volvió de nuevo hacia su mochila.

Draco la ignoró, y se acercó un poco más a ella, deteniéndose a un par de pasos de la espalda de la chica.

—¿En qué andáis vosotros tres? Apenas habéis salido de la biblioteca en la última semana y oí a la Comadreja mencionar algo de un viaje. ¿A dónde vais?

—No puedo decírtelo, Malfoy —respondió la chica, sin mirarle.

—¿Y qué demonios vais a hacer?

—Tampoco puedo responderte a eso.

Draco cogió aire con fuerza, irritado. Había olvidado lo repelente que podía llegar a ser la sabelotodo. Sus ojos se movieron desde su cuerpo a la pequeña bolsa de plástico en la que se leía la palabra "botiquín" que la chica estaba metiendo en la mochila en esos instantes.

De repente se sintió como si alguien le estuviera retorciendo el estomago y la temperatura de la habitación hubiera descendido a bajo cero. ¿Un botiquín? Eso sólo podía significar una cosa.

—¿Es...peligroso? —preguntó, tragando saliva en grueso.

—Si lo que quieres saber es si tienes posibilidades de librarte de mí, Malfoy —dijo la chica colocando bien las cosas que había dentro de la mochila —...sí, las hay. Yo diría que bastantes —añadió con un tono lúgubre que a él le heló la sangre, hasta que la sintió paralizada y pesada en sus venas.

Un silencio espeso pareció haberse colado por la puerta de la habitación. Hermione dejó de fingir que todo lo que había guardado en su mochila estaba desordenado después de haberlo recolocado innecesariamente un par de veces, y tiró de los cordones para cerrarla. Después la colocó sobre una cómoda de madera envejecida, y se quedó allí parada, mostrándole su perfil a Malfoy.

—¿Por qué tienes que ir tú? —la interpeló él, con tono de enfado.

Hermione miró a Malfoy, sorprendida.

—Ron y yo estamos ayudando a Harry en algo importante. Eso es todo cuanto necesitas saber —le explicó y después apartó la vista de él rápidamente.

—Osea que es problema de San Potter pero vosotros vais como apoyo, ¿no? —preguntó en un tono fieramente burlesco, bajo el que no podía ocultar su rabia. Rabia que por cierto, Hermione no entendía en absoluto.

—Somos sus amigos —le respondió desconcertada —así que también es nuestro problema.

—Psché —–siseó él entre dientes cargado de desdén.

Hermione fijó de nuevos sus ojos de nuevo en él, entrecerrados de enfado.

—¿Sabes qué? No sé porque estoy teniendo esta conversación contigo. Tengo muchas cosas que hacer y quiero acostarme pronto, así si eres tan amable vete —y pasando de largo al lado del chico, abrió la puerta.

—¿Cuándo vais a volver? —preguntó él sin moverse.

—No lo sé —suspiró ella y con un gesto le invitó a salir.

Draco no se movió, se quedó parada mirándola como si le hubieran lanzando un Petrificus Totallus. De repente se sentía mal, inquieto e intrigado por las palabras de Granger. No sabía en que andaban esos tres que ocultaban con tanto celo, pero estaba claro que era algo peligroso. No es que le importara demasiado un pimiento lo que pudiera pasarles, ni siquiera a ella, claro que no.

Pero no quería que se fuera. Eso era todo.

—Malfoy —insistió Hermione, incómoda bajo su mirada fija en ella.

Draco hizo una mueca pero no se movió. Abrió los labios como si fuera a decir algo, pero ningún sonido salió de su boca. Titubeó un par de veces y finalmente cerró la boca.

No te vayas.

Pero no podía decírselo aunque las palabras le quemaran en la garganta y tuviera la sensación de que explotaría si no lo hacía. Para empezar ni siquiera debería tener esos pensamientos. ¿Qué le importaba a él lo que le pasara a la sangre sucia? Por él podía irse al infierno, le traía sin cuidado.

Furioso, porque no era capaz de convencerse a sí mismo que el destino de Granger le daba completamente igual, avanzó a zancadas hacia la puerta. Su intención era irse de allí, sin molestarse en decirle adiós o lanzarle una sola mirada. Pero cuando llegó al dintel, se detuvo, derrotado y frustrado. No podía irse así.

—Granger —gruñó con voz ronca.

—¿Qué? —preguntó ella desconcertada.

Draco se volvió hacia la chica, que sujetaba el pomo de la puerta abierta, y la miró impotente, tratando de buscar las palabras. En un impulso, la sujetó por un brazo y tiró de ella hacia él con tanta fuerza que Hermione soltó un pequeño gemido –tanto de sorpresa como de dolor –y trató de apartarse, sorprendida y molesta por su rudeza. Pero Draco no pensaba permitírselo y aumentó la presión de sus largos dedos en torno al antebrazo de la chica, hasta que ella cesó de revolverse y gimió de dolor contra su voluntad.

Y en ese instante, Draco besó su gemido. Se aplastó contra su boca y hundió su lengua en ella con fiereza, como esperando que Hermione se resistiera. Pero la chica no se movió ni hizo ademán de apartarse, si bien tampoco le respondió. Al principio.

Porque cuando él soltó su brazo para sujetarla posesivamente por las caderas, Hermione se sorprendió a sí misma respondiendo a su beso con timidez, con los brazos caídos como si no le pertenecieran. Como si nada lo hiciera, ni siquiera su boca en la de él.

Draco en lugar de calmarse por la semirendición de la chica, se enardeció más, la estrechó con fuerza y la besó con mayor violencia. Parecía como si necesitara algo de ella, algo que sólo podía conseguir hundiéndose más en su boca, apretándola más y más contra él, con silenciosa desesperación. Las tímidas y vacilantes respuestas de la chica no eran suficientes. Quería más.

Quería que le echara los brazos al cuello y le respondiera como si el mundo se fuera a acabar en unas horas. Porque eso no estaba tan alejado de la realidad. Sólo entonces Draco fue realmente consciente de esa idea y sintió miedo. Miedo por ella, miedo por lo que le hacía sentir. Bruscamente la soltó y se apartó de su boca.

Retrocedió unos pasos y ambos se miraron sorprendidos, respirando con agitación. Entonces Draco endureció el rostro bajo el peso de su mirada interrogativa hasta volverlo inescrutable. Se volvió dispuesto a salir, pero antes de desaparecer por la puerta se detuvo un segundo y giró el rostro lo justo para que Hermione pudiera ver su perfil.

—Vuelve —exigió con frialdad, y después salió de la habitación.

Hermione se quedó tan impactada y conmocionada que no fue capaz de decir nada o seguirle. Tan sólo se quedó allí, parada, tratando de asimilar lo que acaba de ocurrir.


Hola chicas!

¿Qué os ha parecido el chapter? En primer lugar, ya se ha desvelado lo que significaba C. de Bran, osease, Castillo de Bran. El mítico castillo del Drácula de Bram Stoker. Felicidades a Dubhesigrid y Shyriusa por haberlo descubierto ;) Después se ha dado un reencuentro entre nuestra pareja aunque no ha sido en las mejores condiciones: Kreacher estaba de por medio. A este paso va a ser su celestino xp como siempre ha despreciado a Hermione y ha hecho un intento de sublevación contra Draco pero él lo ha puesto en su lugar. Veamos cuanto dura... le ha amenazado para que la deje en paz, y ella le ha oído...y después...¡la despedida! (yo quiero despedirme así xd) Harry, Ron y Hermione se marcharán en el siguiente chapter al castillo de Bran, será un capítulo extralargo. La semana que viene tengo un examen horrible,gigante y muy difícil (es una asignatura de 1º de carrera y estoy en 3º) así que no creo que tenga mucho tiempo más para escribir. Actualizaré el lunes (el capítulo siguiente es el último que tengo listo) y es posible que tarde un poco más con el 18, pero después tendré bastante tiempo libre (acabo de trabajar) y espero volver al ritmo habitual :)

En cuanto al castillo de Bran, en el siguiente doy más información y ya aclararé que es verídico y que he modificado, pero realmente no era el castillo donde vivía Vlad el Empalador (en el que se inspiró Stoker para crear a Drácula), sino que sólo hay evidencias de que pasó allí algunos días es una ocasión. Por el bien de la historia he obviado esto ;)

Mis agradecimientos especiales para las que me dejaron r&r en el chapter anterior:

PauMalfoy, Itsa, eglantier, micropuff, harrymaniatica, Lna, gala zoel, galletaa, AnDrE, Dysis, Soerag, blancuza, Amarissima, danymeriqui, Nimue-Tarrazo, Saskia, Dubhesigrid, nataly-malfoy, unkatahe, Emily Dumbledore, Tifanny, SweetAngel-M, Yeire, Cuky as, lxlgiselalxl, Edoras, Pixie Tinkerbell, Pajaro-de-fuego, Sakurita555, Heredrha, Kris Hart, Esmeralda, Euridicee.e, Fer Cornamenta, Shyriusa, Sakura-Granger, Noelia, Amber, Veroli, millicentgranger, alella, pekelittrell, Lyan Jade, Damari, El collar de Perlas, ivtacrog osnaleg, Nana, Zorion, Ear, FairyMoka, Hermi- SsS, antoo, Dysis, consue, PaolaDunkelheit, zephyrpotter, taniz, yanhira, maria, maki-1988, oromalfoy, BarbaraNakamura, . y mariapotter2002 (¿qué tal te fue el examen?).

Muchísimas gracias a todas por todo vuestro apoyo :), espero no aburriros!

Con mucho cariño, Dry!

Pd: Dadle al "Go" para que Draco (o quien sea) os de un beso de despedida como este, pero después se quede con vosotras!