Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Misuki y Yumiko Igarashi

Un Inesperado Encuentro

By Rossy Castaneda

Epílogo

—Bien, lo prometido es deuda, aquí les dejo el Epílogo de esta bella historia, espero de corazón lo disfruten al máximo.

Feliz día de San Valentin ;)

Escocia, 5 años después...

—Es increíble cuan pronto han pasado los años —decía Candy observando por la ventana de su habitación como su sobrino Anthony de ahora 16 años jugaba con los gemelos Richard y Caroline Grantchester de 4 años.

—Tienes razón, me parece que fue ayer que nos casamos —respondió Terry abrazándola por detrás y depositando un beso en su blanco cuello —pero no me quejó —musitó pegado a su oido —con el pasar de los años tu belleza se ha aumentado en gran manera —sonrió —y no lo digo por tu barriguita —acarició su apenas abultado vientre de tres meses.

—Lo dices por que me ves con ojos de amor —respondió ella con una sonrisa.

—No, amor —dijo él dirigiéndola frente a un enorme espejo dentro de su habitación —mírate —la animó —eres hermosa no solo por fuera sino también por dentro —le guiñó un ojo —que te parece si aprovechamos que Anthony está con los niños, para que tu y yo... —mostró el lecho.

Candy se mordió el labio inferior como siempre solía hacerlo cada vez que él le proponía algo así.

—Sabes que me prendes cuando haces eso ¿verdad? —preguntó él.

Ella pasó su lengua por sus labios —; claro que lo sabía y hacía aquello a propósito.

Terry se acercó a Candy como un depredador a su presa, su mirada estaba oscurecida al igual que la de ella.

Con manos ávidas, Terry comenzó a desvestir a su mujer, el camisón cayó al suelo, revelando el perfecto cuerpo de su mujer, Terry la devoró con la mirada y estaba a punto de hacerlo con sus labios y con sus manos, cuando unos toques a la puerta los hicieron volver al mundo real, en donde tenían dos incansables hijos de 4 años.

Con total rapidez, Candy se lanzó a la cama y se metió bajo la colcha mientras que Terry luego de colocarse el albornoz para ocultar su creciente erección, se dirigió a la puerta y abrió esta.

—Papá, papá ya es hora de ir a la casa Hogar —ambos niños cubrieron sus labios al ver que su madre aún dormía —lo sentimos —se disculparon bajando el rostro.

Terry se agachó para quedar a la altura de ellos y de manera cariñosa les habló.

—Vayan con Dorothy y ayúdenle a preparar todo, despertaré a vuestra madre y nos reuniremos con vosotros en media hora.

Los chicos en el hogar salieron a recibirlos con la misma alegría que solían siempre.

—Milady, milord —Daisy los saludó con una amplia sonrisa — Lord Anthony —musitó con timidez —es siempre un honor recibirles en este humilde hogar.

—Es muy amable de tu parte Daisy —Candy la abrazó —¿como van tus clases de enfermería?

—Muy bien milady, en unos días presentaré mi examen final —sonrió.

—¿Sigues ayudando al doctor Marti? —le preguntó Terry.

—Si, lo hago tres veces por semana —respondió

Luego de pasar un día agradable con los niños y las encargadas de aquella casa Hogar, Candy, Terry, sus pequeños gemelos y Anthony que no dejó de coquetear con Daisy, regresaron a casa con la promesa que Daisy los visitaría el día siguiente.

—¿Terry, crees que la fiesta de San Valentin que hemos organizado tendrá los resultados que esperamos? —Preguntó Candy a su esposo mientras salía del cuarto de baño.

—Si te refieres a Lady Annabella y al cabezota de Archie —dijo él —creo que si.

—Me gustaría ser optimista como lo eres tu —suspiró —pero conociendo a Annie y con lo enfadada que está, creo que terminará huyendo de la fiesta en cuanto sepa que Archie está entre los invitados.

—No nos adelantemos y esperemos hasta mañana, seguro terminan aclarando todo.

—Eso espero —respondió Candy —Porque la verdad se me han acabado las ideas —. ¡Por Dios! —ambos son un par de cabezotas, no comprendo como llegaron a esto después de años de noviazgo.

—Alguien me dijo una vez que el ser tozudas es una característica particular de las jóvenes Escocesas y al parecer Lady Annie no es la excepción —Terry sonrió al recordar las palabras dichas por su padre.

Candy se unió a su risa, aquello era cierto, a pesar de ser dulce, Lady Annie podía ser la joven mas tozuda de toda Escocia, así que su primo no la tendría tan fácil, ya habían pasado dos años desde que la fotografía de Archie adornó la sección de cotilleos, en donde su primo consolaba a Lady Sandra Niven luego que la joven fuera atracada, pero las mal intencionadas lenguas dijeron otra cosa, provocando que Lady Annie diera por terminada la relación entre ambos, sin dar lugar a Archie de explicar lo sucedido por más que él lo intentó, cosa que terminó por exasperar al elegante joven quien permanecía soltero hasta la fecha.

Las puertas de la Villa Grantchester se abrieron dando así, el comienzo de la primera fiesta de San Valentin que el matrimonio organizaba con el único propósito y en su último intento por conseguir una reconciliación entre sus amigos Lady Annabelle y Lord Archibald.

Archie se encontraba escondido detrás de una de las columnas del salon de baile, observando todo a su alrededor.

Sus ojos color avellana se abrieron como platos al ver a su dulce Annie dirigiendose al centro del salon de baile del brazo de un rubio desabrido, según su pensamiento.

Desde la posición donde estaban, tres pares de ojos observaban todos sus movimientos.

Terry sonrió al recordarse a si mismo en aquella posición 5 años antes, solo que en circunstancias diferentes, él se escondía para no ser visto por Lady Susana y huir de aquella condenada fiesta tan pronto tuviera la oportunidad, sin imaginar lo que la vida le tenía deparado esa noche; Archie en cambio estaba escondido para espiar todos y cada uno de los movimientos de Lady Annabella Britter.

—Por que mejor no vas y le pides una pieza de baile —Terry palmeó su hombro.

—Bromeas —respondió Archie adoptando una pose arrogante.

—Oh vamos hermano, deja ese tonto orgullo de lado y habla con ella —dijo Stair.

—No voy a rogarle más —respondió el elegante joven —lo hice en el pasado y ella no me escuchó —echó un vistazo a la pista de baile —Además es evidente que ella ya me olvidó —dijo señalando el lugar donde Lady Annie bailaba —¡bah! —bufo —cambiarme a mi por eso.

Michael palmeó su hombro —"eso" como tu lo llamas tiene un nombre.

—Me importa un pimiento —respondió Archie —para mi es "eso" —dijo señalando al chico.

—Mike, creo que es mejor que le digas a Archie quien es la persona que baila Lady Annabella.

Michael suspiró.

—"Eso", como tu le llamas, es mi hermano menor Peter Braxton

—¡Tu hermano menor! —¿quieres decir que mi dulce Annie no me ha cambiado por nadie?.

Michael se encogió de hombros.

—Al menos no es de mi conocimiento, pero si no haces nada hoy seguro eso será historia —Michael dirigió su mirada hasta donde tres jóvenes Escoceses observaban detenidamente a Lady Annie.

—Oh no —Archie irguió su postura —Annie es mía y de nadie mas —dijo preparándose para emprender la marcha.

—Así se habla hermano —Stair palmeó su hombre mientras Terry le guiñaba un ojo cómplice a Candy.

En el salon de baile Lady Annie caminaba distraídamente en dirección a la mesa de bebidas cuando de pronto chocó con alguien.

—Lo sien... —las palabras se quedaron en el aire, frente a ella se encontraba Lady Sandra bailando de lo mas feliz junto a Lord Charlie.

—Milady que grato verla después de tanto tiempo —Lady Sandra la saludó con una sonrisa.

—Dos años para ser exacta —respondió Annie con aspereza —y veo que viene muy bien acompañada —dijo mirando con recelo a su acompañante.

Lady Sandra sonrió..

—El es Lord Charles Stratford, mi prometido, Charlie ella es Lady Annabella Britter.

—Su pro...me..tido —Lady Annie arrastró las palabras.

—Es un placer conocerle personalmente milady, no sabe lo agradecido que le estoy a mi amigo Archie que haya ayudado a mi prometida la noche que la atracaron.

—¿Su amigo Archie? ¡Ay no! Lady Annie se sintió mareada de pronto. Aquello era una pesadilla, ¡por Dios! Habían pasado dos tortuosos años desde aquella noche en la que ella se negó a escuchar a Archie y creyó los cotilleos mal intencionados de las viejas chismosas de Londres.

—¿Se siente bien milady? —preguntó Charlie con preocupación al ver su palidez.

—Yo me haré cargo Charlie —dijo una voz a espalda de ella mientras la sostenía por la cintura.

—Archie —musitó la joven pelinegra con los ojos cristalizados —yoo...

—¡Shhh! No digas nada —la silenció él con ternura —acompáñame al jardín.

Sin decir una sola palabra Lady Annie se dejó guiar...

Al ver como su cuerpo temblaba a causa de los sollozos y las lágrimas que comenzaron a brotar de sus dulces ojos azules, Archie se acercó a ella y la estrechó entre sus brazos.

—Perdóname por no escucharte —musitó ella entre sollozos.

—No, perdóname tu a mí por haber dejado pasar tanto tiempo —respondió él mientras acariciaba su sedosa cabellera negra —debí insistir hasta conseguir que me escucharas.

Lady Annie se pegó mas a su pecho.

—Archie ¿recuerdas lo que me dijiste la última noche que nos vimos? —preguntó la joven alzando el rostro para mirar el de él.

—Dije muchas cosas... ¿A cuál te refieres exactamente? —respondió esbozando una leve sonrisa.

Ella tenía miedo de decirlo y escuchar un "No" como respuesta, pero la dulce mirada de él la animó.

—¿Todavía quieres casarte conmigo? —preguntó al fin.

—Sí —respondió él sonriente, y le sujetó la cara para que no dejara de mirarle—. Pero ¿tú quieres casarte conmigo?

—Sí —respondió ella en un hilo de voz —es lo que mas deseo en esta vida —Te amo Archie, eres y serás el gran amor de mi vida..

—Annie, mi dulce Annie, yo también te amo y no tienes idea lo mal que la pase estos dos años alejado de ti y mas aún viendo como los demás eran felices con las mujeres que habían escogido y sus pequeñas familias con las que fueron bendecidos, mientras que yo me sumía en la soledad y la desesperanza —Archie se acercó a ella y besó sus labios tiernamente.

Desde uno de los balcones, Candy y Terry eran testigos de aquella reconciliación.

—Lo logramos —dijo la joven rubia un un suspiro.

Terry la abrazó por la espalda y rió entre dientes.

—Creo que cupido hizo de las suyas esta noche.

—¿Por que lo dices? —preguntó ella.

—Mira en aquella dirección.

Los ojos de Candy se abrieron con sorpresa.

—¿No te parece que son muy jóvenes?

—Si el amor es verdadero crecerá con el pasar de los años —respondió él besando su blanco cuello —Para su edad, Anthony es un joven muy responsable y sabe bien lo que quiere y Daisy a pesar de haber crecido en una humilde casa Hogar, es una joven muy bien educada y sabe comportarse a la altura.

A la mañana siguiente...

Un rayo de sol que se filtró por la ranura de la cortina, hizo que Candy se removiera en la cama; Sin abrir sus ojos, extendió una de sus manos y tanteó a un costado, Terry no se encontraba a su lado, seguramente había ido a cabalgar con Archie quien se hospedó en la Villa Grantchester la noche anterior.

Luego de unos segundos, se desperezó, salió de la cama, arrastrando sus pasos, se dirigió al cuarto de baño para asearse y bajar a tomar el desayuno.

Al salir, un ruido proveniente de la habitación continua, hizo que se dirigiera a ella, vistiendo únicamente su bata de baño.

—Terry ¿que haces aquí?

—Buenos días, amor, no quería despertarte —besó sus labios

—Creí que irías a cabalgar con Archie

—Ese era el plan —Terry no sabia si fruncir el ceño o echarse a reír.

—¿Que pasa, hay algo que quieras decirme? —preguntó ella alarmada.

—Me he encontrado con Archie en el pasillo.

—Y ¿Y qué tiene eso de raro? —preguntó Candy ladeando el rostro.

—No estaba saliendo de su habitación —Terry apretó los labios.

—¡Eh! —exclamó Candy abriendo sus ojos —. ¿Y de qué habitación salía? —preguntó Candy impaciente sintiendo el deseo de retorcer el cuello de Terry para que le dijera de una vez lo que fuera que le ocultaba hasta ahora.

—Te aseguro que no salía de la habitación de Anthony —rió de medio lado.

Si no estaba en su habitación y no salía de la de Anthony, Candy dudaba mucho que saliera de la habitación de los niños...entonces solo quedaba una posibilidad

—¿Ha pasado la noche en la habitación de Annie? —preguntó cuidadosamente.

—Eso parece —Terry rió entre dientes.

—Tal vez anoche quedaron cosas inconclusas y las estaban aclarandolas esta mañana.

Terry rió de buena gana

—Si seguro, y las han aclarado tan bien, que ambos salieron rumbo a Gretna Green.

—¡Oh Por Dios! —Candy cubrió sus labios conteniendo su alegría —Vaya que salimos mas efectivos que cupido —dijo entre risas.

—Así parece —respondió él uniéndose a sus risas.

—Tengo que vestirme ahora mismo y preparar todo para cuando regresen recibirlos como se merecen.

Terry la sujetó por la cintura.

—Creo que eso puede esperar mi querida esposa —Terry besó su cuello —que te parece si aprovechamos que los chicos están tomando el desayuno con Anthony y mis padres, mientras tu y yo concluimos lo que dejamos a medias ayer —le guiñó un ojos.

—Sus deseos son ordenes milord —Candy le guiñó un ojo con picardía mientras contoneaba sus caderas en una clara provocación.

Los labios de Terry devoraron los suyos y la llama de la pasión se encendió en aquella habitación.

Candy arqueó su espalda y al hacerlo, sus sexos rozaron encendiendo la hoguera de tal manera que sus ropas comenzaron a estorbar.

Candy devoró con la mirada el cuerpo desnudo de su esposo, sus manos adquirieron vida propia y con la llema de sus dedos de manera suave y tortuosa para gusto de Terry, comenzó a tocar de arriba hacia abajo toda la longitud de la masculinidad muy bien dotada de él.

Terry cerró los ojos y se dejó llevar por las sensaciones que las suaves caricias de su esposa despertaban en él después de años de casados.

—Eres sin duda una excelente alumna —musitó entre jadeos en el momentos en que ella comenzó a pasar su lengua desde el ombligo hasta su torso desnudo y se detuvo para mirarlo de aquella manera endiabladamente sensual que hacía que él perdiera el poco auto control que tenía. En un rápido movimiento, él tomando el control de todo comenzó a torturarla de la misma manera como ella lo hizo antes.

Su cuerpos se unieron en uno solo, devastándolos minutos mas tarde.

—Te amo Candy —musitó él mientras se derramaba dentro ella.

—Yo te amo a ti Terry, con todas las fuerzas de mi corazón y mi alma —respondió ella en un hilo de voz.

Ambos suspiraron y permanecieron abrazados por un tiempo más.

Seis meses mas tarde, Lady Candice trajo al mundo a un pequeño varón a quien llamaron Terruce Graham Grantchester II, completando así, su pequeña familia a quienes amarían, cuidarían y guiarían para que cumplieran con su destino de la misma manera como ellos lo habían hecho luego de "Un Inesperado Encuentro"

Fin.

Mil gracias por el apoyo que me brindan y por la paciencia que me tienen ;)