No sé que tiene este manga que me hace pensar en poesía y en arte. Será la manera en la que se plasman los sentimientos de los personajes tanto en las imagenes y en los silencios como en las palabras que dicen. Algo será, algo que no puedo llegar a concretar, pero que indudablemente es. En fin, esto lo escribí después de leer el capítulo de la confesión y aquí lo comparto con vosotros.


QUE TE QUERÍA

Touma no tiene ni alma de poeta ni letras en el corazón. Nunca ha prestado atención a las clases de literatura, lee los libros de lectura sin ganas (a veces) y escucha a trozos cuando una compañera de clase explica a sus amigas, con las mejillas tan rojas que dan ganas de burlarse un poco de ella, que se siente identificada con tal personaje.

A Touma nunca le ha entrado un brote de inspiración y ha pensado Pues sí, voy a escribir un poema y plasmar mi juventud con una rima que armonice mis sentimientos, pero a Touma se le han atragantado las intenciones en la garganta y después el arrepentimiento en sus entrañas ha sido tan grande que las ganas de dormir no sabían decidirse si firmar un contrato de residencia en su cuerpo para toda la vida o si marcharse para siempre. Y debe ser algo como eso, la inspiración, como aire en la garganta que no quiere salir, manos temblorosas que no saben dónde agarrarse, qué hacer, y taparse los ojos con el brazo y preguntarse si escondes los ojos, te molesta el sol o si son las dos cosas a la vez, si es ese sentimiento abrumador el que hace que la gente coja un boli, una máquina de escribir, un ordenador, y escriba.

Quiere decir que no es muy dado a la introspección, que eso de mirar hacia dentro y preguntarse quién eres, qué es lo que nos hace nosotros, no va con él. Pero Touma vio un tomate y pensó Ese soy yo. Y el corazón no se le rompió porque ya estaba roto, el corazón no se le rompió porque no era el momento, ni el lugar, porque la esperanza es lo último que se pierde y porque las plantas crecen y los niños no lo son para siempre.

El mundo cambia. El mundo siempre es igual y cambian las personas. La gente siempre es igual, el ciclo de la vida o algo así que ha escuchado en alguna canción o en clase. El mundo se le viene encima y Touma no tiene el don de las palabras, Touma tiene puños con los que golpear, un cuerpo con el que recibir golpes y ganas de luchar contra algo que no es él mismo por una vez:

(Me gustas.)

Touma no juega con las palabras, no sabe cómo, no quiere ser poeta ni le interesa. Touma tiene unos cuantos meses de instituto y tanto dentro de él que no sabe que hacer con todo, donde meterlo. Touma tiene (¿tenía? Hace mucho que no está seguro) un amigo y palabras que lo pueden destrozar todo, pero si la esperanza es lo último que se pierde, a Touma ya no le queda la suficiente para callárselas:

(Siempre me has gustado.)