o0o. Recomendación musical: Here By Me - Three Doors Down
Capítulo 30: Gracias a Tonks (editado)
Ambos permanecieron en silencio, sumidos en un particular abrazo por largos minutos. Hermione sólo sabía que no quería soltarle, que no quería que él dejara de estrechar sus manos, que su corazón aún no latía a un ritmo normal por el miedo que había pasado a que se fuera.
—Él me prometió que la cuidaría —dijo Draco al cabo, con voz estrangulada.
—¿Quién? —preguntó la chica, confundida.
—Snape. Él fue quien me ayudó a escapar del Señor Oscuro. Estaba torturándome cuando mi tía Bellatrix llegó con noticias. El Lord salió de la habitación y dejó a Snape vigilándome.
—Y Snape te dejo libre —dedujo Hermione.
—Sí. Se hirió y después se ató para que pareciera que habíamos luchado, lo cual no era muy creíble dado mi estado. Después me prometió que cuidaría de mi madre y huí por la ventana. No se si aún estará vivo el muy inepto. No debió arriesgarse así por mi, el Lord Tenebroso no perdona los fallos —hizo una pausa y su mano se aflojó en torno a las de la muchacha —Y yo debí quedarme para pagar el mío. Si lo hubiera hecho...
—Estarías muerto —repuso Hermione con dureza.
—Pero mi madre estaría bien...
—Tú no tienes la culpa —aseguró la chica con firmeza —Y Snape está vivo, o lo estaba después de que escaparas. Él y otros mortífagos atacaron a Shackelbolt, un auror del ministerio, cuando tú ya estabas aquí. Pero imagino que no habrá podido proteger a tu madre.
—La utilizan como cebo —replicó él con rabia, Hermione le sentía temblar levemente entre sus brazos y deseó con todas sus fuerzas poder reconfortarle mientras hundía más el rostro en su espalda —No la atacaron antes porque estaban seguros de que tarde o temprano yo volvería a Malfoy Hall, así que se limitaban a esperar y vigilarla. Pero debieron hartarse...
—Lo que quieren es que te delates yendo a buscarla al Callejón Diagon, a San Mungo o a tu casa.
—Pero tengo que saber cómo está —gimió él con desesperación.
—La Señora Weasley ya debe estar en San Mungo, pronto sabremos algo. Pero mientras tanto... creo recordar que había una radio mágica en el salón cuando limpiamos la casa. Si no me equivoco, debe estar en el ático con los demás trastos. No funcionaba muy bien, pero tal vez podamos arreglarla. Así nos enteraremos de lo que está sucediendo ahí fuera.
Después soltó a Malfoy pero cuando él se giró, Hermione agarró con fuerza una de sus manos y tiró de él hacia las escaleras, dejando en claro que no pensaba darle la más mínima oportunidad de escaparse. Draco no se resistió y la siguió como un sonámbulo, tramo tras tramo de escaleras.
Se sentía completamente aturdido y desesperado. Enlazaba un pensamiento con otro con lentitud, impedido por el miedo y aterido por la preocupación. Su madre nunca le había dicho que le quería, no era una mujer afectuosa como tampoco lo era él. Pero si se había comunicado con Hermione a pesar de ser hija de muggles y le había transmitido tal mensaje para él, debía encontrarse realmente desesperada. Y eso le preocupaba más que el hecho de que hubiera salido de la tienda justo cuando se inició el ataque, porque de algún modo presentía que su madre se estaba despidiendo al adivinar que algo malo le pasaría.
Estaba tan sumido en sus desesperantes pensamientos que apenas lo notó cuando Hermione se detuvo en el estrecho y oscuro pasillo del ático. Las veces que había subido hasta allí para cotillear, Draco había encontrado una habitación enorme y ricamente decorada y otra estancia usada a modo de trastero, llena de cajas, retratos mohosos y los más curiosos cachivaches.
Hermione abrió la puerta de la habitación de los trastos y arrastró a Malfoy dentro. Estaba un poco cambiada desde la última vez que la había visto, principalmente porque alguien parecía haberse dedicado a apilar las cosas formando una especie de madriguera en la cual se vislumbraban un montón de harapos y un cuerpo sucio y pequeño acurrucado en el centro.
—Kreacher —murmuró Hermione con suavidad. No veía ni sabía nada del elfo desde que Harry le había sacado la información sobre Regulus y de eso hacía casi una semana. Se sintió algo culpable al reconocer que con todo lo que había sucedido apenas se había preocupado por el elfo. Sin duda, éste había trasladado su madriguera del hueco debajo del fregadero al trastero del ático, posiblemente para no encontrarse con ninguno de los otros habitantes de la casa.
Decidió que ya pensaría en qué hacer con Kreacher más tarde y se movió sigilosamente entre las cajas y trastos llevando a Malfoy tras ella. Se sintió aliviada al localizar la radio mágica llena de polvo y parcialmente cubierta por unas sábanas roídas encima de una caja de cartón.
—Es esa —musitó. Intentó alargar su mano derecha para cogerla pero su brazo aún estaba muy débil. No había mejorado milagrosamente de un día para otro como lo había hecho después de la borrachera. Antes de que Hermione abriera la boca para pedirle ayuda, Malfoy destapó la radio y la cogió con su mano libre sin decir palabra. Hermione le dio apretó sus dedos como agradecimiento y ambos salieron del ático sin perturbar los sueños de Kreacher.
—¿A dónde vamos? —preguntó él con voz extraña.
—¿A la cocina? —sugirió Hermione —así estaremos más cerca de la puerta por si alguien viniera.
Draco no lo dijo nada y la siguió dócilmente hasta las cocinas. Una vez allí, Hermione le soltó la mano, le quitó la radio y lo obligó a sentarse. Después colocó la polvorienta radio sobre la mesa y comenzó a mover la antena y algunas de las extrañas ruletas que tenía, tratando de sintonizar cualquier emisora. De vez en cuando, la radio emitía algún sonido de interferencias alternándose con el de un disco de vinilo rayado. Después de varios intentos, Hermione sacó su varita con la zurda y golpeó el lateral de la radio. El volumen subió de repente pero la calidad de los sonidos seguía siendo nula.
—Déjame a mi —ordenó Draco tendiendo la mano para que la chica le diera su varita. Hermione lo observó con desconfianza como si pensara que él se daría a la fuga en cuanto le prestara su varita, no obstante, al cabo de unos segundos, se la entregó.
Draco cerró la mano sobre la varita y dio tos toquecitos en el altavoz de la radio, y de repente, la voz nítida del locutor llegó hasta sus oídos.
—"...evacuados del Callejón Diagon. Según nuestras informaciones, los mortífagos se han retirado al verse multiplicados en número por los aurores del Ministerio dejando tras ellos docenas de tiendas destruidas, una cantidad aún desconocida de heridos y casi una docena de muertos. El hospital mágico de San Mungo, lleva casi una hora recibiendo heridos y supervivientes del atentado. Su directora ha explicado que han tenido que doblar el número de camas y personal para poder atender a todos las victimas. El ministerio ha informado de que dos aurores han resultado muertos y varios más heridos. Por otra parte, tres mortífagos han sido detenidos y uno ha muerto. El ministro ha declarado que...".
Unos fuertes golpes resonaron en la puerta de la mansión provocando que Draco y Hermione dejaran de escuchar la radio. Draco bajó el sonido sintiendo que el corazón le latía dolorosamente de anticipación, y siguió a toda prisa a la chica, que corría hacia el vestíbulo.
Hermione abrió la puerta y una figura se adentró con rapidez en el hall de la casa y cerró bruscamente. Cuando se quitó una capa oscura y polvorienta, ambos reconocieron a la joven.
—¡Tonks!, ¿estás bien? —inquirió una alterada Hermione.
—Sí —respondió Tonks limpiándose el polvo de la barbilla con un brazo. Tenía el rostro lleno de suciedad, la ropa rasgada y una herida muy fea y sangrante en un codo, pero por lo demás parecía ilesa —Acabo de venir del Callejón. Estamos peinando la zona para buscar heridos, pero he venido hasta aquí un momento porque... —hizo una pausa y miró a su primo con infinita tristeza —hemos encontrado a tu madre.
Draco casi sintió físicamente como le daban un mazazo en el pecho, dejándole sin respiración y mareándole por completo.
—¿Está bien? —preguntó Hermione corriendo a sostener a Malfoy como si intuyera que iba a desmayarse de un momento a otro.
Tonks bajó la mirada y entrelazó los dedos de sus manos, cubiertas de arañazos y costras de sangre seca.
—No —dijo. Draco dio un paso hacia atrás con una expresión de horror en el rostro y Hermione lo sujetó con más fuerza —Está viva, pero no se encuentra muy bien.
—¿Está malherida entonces? —inquirió Hermione con un hilo de voz.
—No exactamente. No tiene ni un rasguño pero...creo que ha perdido el juicio —–dijo Tonks con suavidad y su pena se percibía en cada palabra que pronunciaba —es como si la hubieran torturado hasta volverla loca. La encontramos sentada al final de un callejón sin salida, meciéndose como una niña pequeña y repitiendo frases sin sentido una y otra vez. Acaban de llevarla a San Mungo.
Se hizo un silencio espeso, ese tipo de silencio que nadie sabe como romper porque todas las palabras parecen ridículas y vacías. Hermione sólo apoyó la frente en el hombro del chico y le apretó el brazo con fuerza. Draco ni siquiera se movió, pestañeó o hizo gesto alguno.
Tonks recogió su capa del suelo, incómoda y apenada.
—Lo siento —murmuró con ojos brillantes. Después miró a Hermione —¿Cómo está Malkin?
—No lo sé, cuando la llevé a San Mungo vivía pero se la llevaron en seguida —murmuró la chica.
—Voy a ver a mi madre —anunció Draco soltándose de Hermione y dirigiéndose a la puerta. Tenía la varita de Hermione en la mano, así que ya no necesitaba que nadie le abriera. Se aparecería en San Mungo y encontraría a su madre, y al diablo con las consecuencias.
—¡Malfoy! —Hermione lo adelantó y apoyó la espalda en la puerta, interponiéndose entre ésta y el chico —No puedes ir. Si no son los mortífagos, la gente del Ministerio te atrapará y te enviarán a Azkaban, y entonces no podrás ver a tu madre. Ella no querría eso.
—Ahora no importa lo que quería o no —repuso Draco con frialdad. Se sentía extraño, como si se viera desde fuera, incapaz de sentir nada o de pensar lo que decía. Funcionaba por puro instinto, su cerebro bloqueado.
—Escúchame, tengo un plan. Te llevaré a verla pero de una forma segura.
—¿Cómo? —preguntó él de modo automático, aunque no le interesaba un pimiento nada de lo que ella pudiera decirle.
Hermione tomó aire y miró a Tonks pidiéndole auxilio.
—Tonks, necesitaré tu ayuda. ¿Puedes conseguir poción multijugos?
—Sí —dijo la chica al cabo —podría sacarla del Ministerio.
—Y nadie encontraría extraño que tú fueras a ver a tu tía, ¿verdad? Menos aún cuando la encontraste...
—No —respondió Tonks lentamente —pero ahora no puedo hacerlo. Debo regresar al Callejón para seguir ayudando.
—¿Cuándo podrías? —preguntó Hermione.
—¿De qué coño me sirve que Tonks vaya a verla? —explotó Draco —¡Quiero verla yo!
—Lo sé —repuso Hermione con serenidad —irás tú. Pero bajo la apariencia de Tonks.
Draco tardó unos segundos en comprender el plan de la chica. Parte de su mente estaba sedada por el dolor pero el resto comprendió que Hermione quería la poción multijugos para que él se convirtiera en Tonks y pudiera ir a San Mungo sin correr peligro. Era un plan extravagante pero tenía sentido.
—Mañana a primera hora —respondió Tonks —hoy tengo demasiado trabajo que hacer. Supongo que mañana temprano, antes de entrar en el Ministerio, podría venir.
—Necesitaremos que traigas las pociones y te quedes en casa mientras Malfoy y yo vamos a San Mungo.
—No hay problema —repuso la chica y sacudió un poco la suciedad de su capa —ahora debo regresar al Callejón.
—Bien.
Draco quería gritar y golpear algo, quería decirles que no tenían derecho a decidir por él, ni a planear lo que haría o cuando lo haría. Pero no fue capaz de moverse cuando Hermione se apartó de la puerta y Tonks salió por ella. Tampoco opuso resistencia cuando sintió la cálida mano de la chica sobre la suya, retirándole la varita. Supo que había desperdiciado su oportunidad de huir y se sintió rabioso, a la vez que extrañamente aliviado.
—Malfoy —musitó Hermione y se quedó en silencio, tratando desesperadamente de encontrar unas palabras que pudieran ofrecerle algún tipo de consuelo. Tenía la frente arrugada en un gesto de tristeza y le acariciaba un brazo rítmicamente con su mano buena, sedándolo.
Draco sabía que sólo quería ayudarle, pero en ese momento no soportaba la compasión que leía en sus ojos. No soportaba cualquier tipo de contacto humano. No soportaba ver reflejados sus sentimientos en el rostro de ella. Necesitaba estar solo.
Y una buena cantidad de alcohol.
Sin mediar palabra, Draco se adentró en las cocinas y cerró de un portazo.
Hermione abrió el grifo de la ducha y observó el agua corriendo durante unos segundos con expresión ausente. Se sentía agotada, completamente agotada y deprimida. No sabía qué hacer y no soportaba esa incertidumbre. A ella siempre le había gustado saberlo todo para tener la situación controlada, ahora sus manos parecían pequeñas para abarcar todo lo que estaba sucediendo.
Intuía que lo mejor era dejar solo a Malfoy durante un rato para que asimilara la idea. Él no era de ese tipo de personas que se sentían mejor cuando hablaban de lo que les sucedía, tampoco de las que buscaban un hombro en que llorar. Era del tipo de personas que se guardaban sus problemas y nunca los exteriorizaban hasta que les volvían locos.
De vez en cuando tenía momentos de debilidad en los que revelaba más de lo que después le habría gustado –Hermione estaba convencida de ello –pero sólo lo hacía cuando él quería. No importaba cuanto le insistiera o apremiara Hermione, si él no quería hablar no lo haría.
Y sinceramente, tampoco creía que hablar sirviera de nada. No sabía que se suponía que debía hacer ella en esa situación. ¿Decirle que lo sentía? ¿Asegurarle que todo iba a ir bien? ¿Darle un abrazo?
Desanimada, Hermione se desnudó y sintió que no era capaz de respirar cuando se dio cuenta de que tenía un poco de sangre en la manga de su sucia sudadera. Y no era suya.
Supuso que alguno de los heridos que habían llegado a San Mungo y que se habían chocado con ella habían dejado su huella en la tela, y el recuerdo de todas esas personas, sangrantes, aturdidas, hizo que los ojos se le llenaran de lágrimas. El locutor de la radio había hablado de casi una docena de muertos civiles, más tres aurores y un mortifago. Unas dieciséis personas muertas en unos minutos.
De golpe y plumazo, sin más. Los aurores y ese mortífago habían muerto luchando por una causa, en cierto modo se podía decir que lo habían elegido. ¿Pero y todos esos civiles? ¿Ese matrimonio con tres niños pequeños que no paraban de llorar que Hermione vio en San Mungo? ¿Qué habían hecho ellos aparte de estar en el lugar y el momento equivocados para merecer verse afectados por esa guerra?
La guerra los implicaba a todos, fueran cuales fueran sus creencias o bandos. No había espectadores, todos formaban parte de esa horrible situación.
La Señora Black enloquecida, tanta gente herida, ninguna noticia de Fred y George...
Cuando Hermione se metió en la bañera estaba llorando. Pensó en Harry y Ron y se preguntó cómo estarían y si les iría bien su misión. Ahora comprendía realmente hasta que punto era importante que tuvieran éxito.
Porque miles de vidas dependían de ellos.
Hermione se frotó la nuca con una toalla para secarse la humedad y salió del baño con el albornoz. Se detuvo unos segundos en silencio para ver si escuchaba algún sonido en la habitación de Malfoy pero al no oír nada supuso que debía seguir encerrado en la cocina. Con gesto triste entró en su habitación.
Estaba poniéndose el pijama cuando escuchó unos golpecitos en el cristal de la ventana. Hermione dio un respingo y corrió a apartar las cortinas para ver a una lechuza grisácea con un rollo de pergamino atado a una de sus patitas. Abrió la ventana con rapidez y la lechuza se posó en el alfeizar y tendió una de sus patas a Hermione. Ella desató rápidamente el pergamino y lo desplegó.
Era una nota de la Señora Weasley.
"Hermione,
Fred y George están bien. Tienen un par de rasguños pero nada más grave –gracias a Merlín –. Como supuse, en cuanto escucharon el jaleo salieron a ayudar a los aurores pero por suerte no les ocurrió nada. He visto a Madame Malkin y aunque estaba inconsciente los medimagos me dijeron que se pondría bien. Tom, el del Caldero Chorreante, también salió herido pero no tiene nada serio. He visto a varios conocidos aquí...la Señora Stone perdió a su marido y los medimagos tuvieron que sedarla porque se volvió loca de dolor...
Todo esto es horrible... –había un manchón de tinta que Hermione interpretó como una lagrima y a partir de ahí la caligrafía era irregular y temblorosa –No he visto a Narcissa Black pero los gemelos estaban cuando la trajeron. Dijeron que parecía ida... pobre mujer y pobre Malfoy...
Arthur se ha aparecido un momento y nos ha dicho que van a cerrar el Callejón Diagon al público por una temporada mientras reparan los destrozos e instauran nuevas medidas de seguridad así que Fred y George se vendrán conmigo a la Madriguera. Puedes pasarte por la Madriguera cuando quieras, y Arthur y yo te pedimos que fuera de eso, salgas lo menos posible de casa.
Te escribiré o contactaré por la Red Flu contigo cuando sepa algo más, ¿de acuerdo?
Cuídate y cuida del chico, ahora está realmente solo.
Atentamente, Molly Weasley."
Hermione se tapó los labios con una mano para que dejaran temblarle y se las apañó como pudo para aguantar las lágrimas. La última frase de la Señora Weasley le había hecho polvo.
Echó un vistazo a su reloj de pulsera y decidió que ya le había dejado a Malfoy bastante intimidad. Y si no, no le importaba. Necesitaba verle.
Dejó la carta de la Señora Weasley sobre la mesilla de noche y salió de la habitación rumbo a las cocinas. Cuando llegó al vestíbulo se detuvo para ver si escuchaba algún sonido proveniente de las cocinas, pero sólo oyó silencio. Asustada y alarmada, Hermione irrumpió en la cocina pero se quedó paralizada en el segundo escalón.
Malfoy estaba allí, no había huido como había llegado a pensar. Pero tenía un aspecto horrible y en la mesa a la que estaba sentado, Hermione contó dos botellas casi vacías de whisky de fuego más otra medio llena que sostenía precariamente con una mano.
—Malfoy —murmuró asombrada —¿estás...
—¿Trompa? —sugirió él, solícito, y Hermione se dio cuenta de que tenía los ojos enrojecidos por el alcohol lo que resaltaba su increíble tono grisáceo. Por un segundo sintió que se quedaba sin aliento —Lo estoy. Pero no demasiado, aún no te veo doble —se detuvo unos segundos para dar un largo trago y mirándola con amargura añadió —Aunque es mejor así. No creo que pudiera sobrevivir a dos Hermiones Granger.
Tenía el pelo completamente revuelto, como si se hubiera pasado la mano por él docenas de veces. Los primeros botones de su camisa estaban desabotonados y se había subido las mangas hasta el codo, descubriendo sus blancos antebrazos y la marca oscura de su muñeca. Se sentaba en un taburete haciendo equilibrios sobre las dos patas traseras con la espalda apoyada en la pared. A Hermione le recordó a Sirius y pensó que después de todo si se parecían en algo.
—Dame la botella —dijo acercándose y tendiendo una mano para que él le entregara la bebida —ya has bebido suficiente.
—¿Acaso me ves inconsciente? —repuso él arrastrando las palabras más de lo habitual como efecto del alcohol. No obstante, pronunciaba perfectamente —Hasta que no lo esté no habré bebido lo suficiente, gracias.
Hermione resolvió que era inútil tratar de razonar con un borracho, y más con un borracho enloquecido de dolor, así que con un movimiento rápido, le quitó la botella logrando que Malfoy perdiera su precario equilibrio y casi se cayera al suelo junto con el taburete.
Afortunadamente, se recuperó pronto y volvió a la posición anterior observando a Hermione y la botella que sostenía con un brillo despiadadamente burlón en los ojos enrojecidos.
—Si vas a emborracharte, más vale que te alejes de mí —dijo —Hoy no estoy en condiciones de apartarme de ti si me provocas, Granger.
Hermione se sintió como si le hubiera dado una bofetada y deseó que la tierra le tragara a la vez. Se moría de vergüenza bajo su mirada descarada sólo de recordar la noche de su borrachera y todo lo que había hecho. Y por si fuera poco, rememorar su comentario –prácticamente amenaza –de que cuando le hiciera el amor quería que ella lo recordara, no ayudaba mucho.
En esa frase iba implícita que eso sucedería tarde o temprano con total seguridad, y eso más que irritarla por su presunción la asustaba. Tal vez porque tenía miedo de que fuera posible.
Mortificada, se acercó al fregadero y vació el resto de ron que quedaba en la botella ignorando al chico.
—¿No vas a beber? Qué decepción —la aguijoneó Malfoy, y Hermione tuvo que reunir todas sus fuerzas para volverse hacia él como si no se estuviera planteado si sería posible morirse de vergüenza —En ese caso, ya puedes lárgate. No necesito público.
—Mañana estarás hecho polvo cuando vayas a ver a tu madre —le regañó ella, luchando desesperadamente por aparentar seriedad.
—¿Y qué? —preguntó él amargamente —¿acaso crees que lo notará?
—Tal vez ella no, pero sí todo el mundo que te vea haciendo eses y piense que eres Tonks.
—Un segundo —pidió él —¿Es que tengo cara de que me importe?
Hermione frunció el ceño, comenzaba a molestarse.
—Tonks te está haciendo un favor y tú...
—En realidad —la interrumpió Draco —te lo está haciendo a ti. Eres tú la que ha montado todo eso.
—Pues perdóname por querer evitar que mueras o te encarcelen —replicó ella, definitivamente enfadada.
—Oh —Draco se llevó una mano al pecho con artificio y arrugó los labios en una fingida mueca de dolor —Deberían hacerte un monumento en agradecimiento a tu bondad, o mejor aún, tendrían que canonizarte.
Hermione apretó los labios, dolida. Sabía que él lo estaba pasando mal, pero era realmente desesperante intentar ayudarle y que él se burlara de sus esfuerzos.
—¿Sabes? Cuando estás borracho eres un auténtico cabrón —le dijo, herida.
Draco enlazó las manos detrás de su nuca y se balanceó en la silla con aire desafiante.
—El alcohol sólo acentúa, pequeña —dijo con jactancia —Lo soy siempre.
—No sé cómo puede soportarte la gente cuando estás borracho.
—Generalmente me soportan muy bien. De hecho, suelen gritar de placer mientras me soportan —afirmó con desenfado y los ojos cargados de maldad fijos en la chica. Hermione se sintió como si le hubiera dado un puñetazo justo en la mitad del pecho. El muy cerdo.
—Qué pena que yo no sea una de ellas porque no te aguanto —replicó y se dispuso a abandonar las cocinas dignamente, pero antes de salir escuchó la voz de Malfoy.
—Lo serás.
La puerta se cerró sonoramente tras ella y Hermione se quedó parada en el hall, sintiéndose estúpida por las lágrimas de rabia que habían acudido a sus ojos. Había sido realmente cruel con ella.
Sabía que le molestaba que le hablara de sus conquistas y no sólo lo había hecho jactándose de cuánto las había hecho disfrutar, sino que encima la había tratado como si fuera una más de ellas. No sin antes burlarse de todos sus esfuerzos.
Trató de decirse que todo se debía al alcohol y al dolor que estaba pasando por lo que le había sucedido a su madre. Eso justificaba que fuera tan desgradable con ella sin ninguna razón. Pero no podía largarse y dejarle ahí, emborrachándose hasta perder el sentido.
Resuelta, se dio media vuelta y entró de nuevo en las cocinas. Malfoy regresaba de la despensa con una botella de licor de manzana y alzó una ceja sarcásticamente al verla al pie de las escaleras.
—¿Has cambiado de idea? —dijo con maliciosa ironía.
—No —Hermione se envaró, ofendida —He venido a llevarte a la cama.
—Qué directa —se mofó él quitando el tapón de la botella con los dientes y escupiéndolo lejos. Después dio un largo trago y miró a Hermione con los ojos velados por el alcohol —¿Se trata de uno de esos rollos feministas? ¿Me follarás tú a mí y no al revés?
Hermione sintió que el color subía a toda la piel de su rostro, posiblemente hasta la frente, y lo miró escandalizada. ¿Cómo podía ser tan vulgar y tan...desagradable?
—No voy a... —titubeó y le miró de arriba abajo con aire remilgado —Te llevaré hasta tu cama para que duermas la borrachera y después me iré. Vamos.
Hermione creyó que Draco se dirigía dócilmente hacia la puerta, pero en lugar de eso, volvió a tomar asiento en el taburete y se propulsó hacia atrás para sostenerse sólo sobre dos patas.
—No —dijo y dio un largo trago al licor de manzana.
Hermione sintió deseos de estrangularlo y lo asesinó con la mirada, analizando sus opciones. Tratar de llevarle a la fuerza estaba descartado, él podría echársela al hombro sin ningún esfuerzo y ella ni siquiera podía usar el brazo derecho. La magia tampoco le parecía muy buena opción, en lugar de llevarlo levitando podría estamparlo contra el techo –lo cual en esos momentos no le parecía muy mala idea – y desde luego, no pensaba rogarle.
Draco la miró con una sonrisilla maliciosa, como si supiera exactamente lo que estaba pensando, y ese gesto fue precisamente lo que hizo que Hermione perdiera la poca paciencia que le quedaba. Sin pensarlo dos veces le dio una patada a una de las dos patas del taburete sobre las que se sostenía haciendo equilibrios el chico, que se volcó arrojándolo al suelo. Draco se quedó despatarrado, boca arriba, y su botella de licor se alejó rodando por el suelo de piedra. Hermione se colocó a sus pies con un brazo en jarra y le lanzó una mirada severa.
—Levántate de una vez, venga.
Draco la miró durante unos segundos totalmente pasmado, como si no se creyera lo que acababa de suceder.
—¿Me has... —comenzó.
—Sí, y volveré a hacerlo si me obligas.
Posiblemente sólo se debía al momentáneo impacto de que la mojigata de Hermione Granger le hubiera arrojado al suelo, pero el hecho es que Draco se levantó semi aturdido y cuando ella le agarró por la muñeca y tiró de él con autoridad, simplemente se dejó llevar fuera de las cocinas.
La siguió dócilmente durante un tramo de escaleras antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo. Si ella quería llevarle a la habitación, dejaría que lo hiciera, pero no pensaba ponérselo fácil. Para empezar, decidió que iba a tropezarse y fingió trastabillar en un escalón y perder el equilibrio. Eso no hubiera tenido mayor importancia de no ser por que para compensar su pérdida de equilibrio se agarró a una parte concreta de la anatomía de Granger que quedaba a su alcance al estar ella un par de escalones por encima.
Hermione soltó un grito y se apartó de las manos de Malfoy como si le hubiera pinchado con un clavo. Furiosa se volvió hacia él que se había apoyado contra una de las paredes de las escaleras para no caerse –su equilibrio no era demasiado bueno a pesar de haber fingido el tropiezo –tratando de contener la risa y parecer inocente ante la expresión colérica y escandalizada de la chica.
—¿Cómo... —cogió aire, demasiado furiosa para hablar —¡Tú!... ¿qué demonios haces?
Draco soltó una risilla al ver sus mejillas completamente coloradas y extendió las manos con las palmas hacia arriba en un gesto de inocencia.
—Me caía —dijo llanamente.
—¿Y tuviste que agarrarte a mi... ahí? —le cuestionó ella con una expresión de ira tal, que Draco se preguntó si no le enviaría escaleras abajo de una patada.
—Bueno, era lo que más sobresalía, ¿sabes?
Hermione lo asesinó con la mirada, con el puño apretado, mientras echaba aire por la nariz como un toro apunto de embestir.
—Da gracias a que estás borracho y a que mañana no recordarás nada, porque sino te ibas a enterar.
—Es el alcohol —Draco trató de adoptar una expresión compungida —me vuelve lujurioso —y acompañó su frase de una mirada de arriba abajo por el cuerpo de la chica. Hermione se sintió tan violenta que apunto estuvo de tratar de cubrirse con un brazo, pero optó por darse media vuelta y seguir subiendo las escaleras con aire digno después de ladrarle un "vamos".
Ascendió a zancadas casi un tramo de escaleras antes de darse cuenta de que Malfoy no se había movido de la pared en la que estaba apoyado y sintió que sus más primitivos instintos asesinos afloraban.
—¿A qué esperas? ¿Por qué no te mueves, Malfoy?
—No sé si lo has notado, pero no puedo subir las escaleras yo solo, Granger.
Hermione entrecerró los ojos para fulminarle con una mirada y comenzó a golpear el suelo con la punta de un pie, llena de impaciencia y nervios. ¿Qué debía hacer? ¿Dejarle ahí y largarse? Lo más posible era que acabara cayendo por las escaleras y descoyuntándose.
Haciendo de tripas corazón, Hermione deshizo lo andando y bajó hasta donde estaba Malfoy.
—Está bien, te ayudaré —dijo entre dientes —pero las manos quietas, ¿está claro?
—Como el vozka —repuso él prestamente. Hermione le miró con desconfianza antes de rodear su cintura con su brazo bueno. Draco le pasó un brazo sobre los hombros y posó gran parte de su peso sobre la chica, disfrutando de hacerla empequeñecer unos centímetros bajo su carga.
Hermione consiguió subir un escalón con gran esfuerzo, aunque le hubiera resultado más sencillo dejarse aplastar por el chico. Malfoy se movía lo justo para que no se cayeran escaleras abajo, por lo que después de cinco escalones, Hermione estaba agotada. Tampoco le ayudaba demasiado el hecho de que él hubiera empezado a entonar una tonadilla bastante obscena acerca del encuentro de un joven mago y una hermosa veela en un bosque apartado, que le iniciaría en los "placeres mundanos". De vez en cuando, Draco le explicaba alguna frase o palabra de la canción particularmente pornográfica por si ella no lo había entendido.
Después de un tramo de escaleras, Hermione estaba completamente exhausta y profundamente horrorizada por la picante canción. Harta, apoyó a Malfoy contra la pared y sacó su varita. Después lo sujetó –o algo así –con su mano derecha y agitó la vara de madera.
Malfoy contuvo una retahíla de tacos cuando ambos se aparecieron en su habitación, no había contado con que ella usaría la magia. Claro, como él se veía obligado a vivir como un jodido muggle... No obstante, decidió quemar su último cartucho, y se apoyó en ella como si estuviera tremendamente mareado por la aparición y apenas pudiera sostenerse en pie.
Hermione se tambaleó y casi cayeron al suelo, pero al final consiguió arrastrarlo hacia la cama. Su plan era arrojarlo allí, quitarle los zapatos y largarse, pero cuando se inclinó sobre la cama para dejar caer a Malfoy, él no la soltó y se vio impelida hacia el colchón con él.
Como si se hubiera caído en un lago de agua helada, Hermione intentó salir a toda velocidad pero Draco la inmovilizó pasándole una pierna sobre las rodillas y un brazo por la cintura. Por si fuera poco, apoyó la cabeza en su pecho como si fuera su almohada y cerró los ojos.
—¡Malfoy! —chilló Hermione completamente tensa, enfada e incómoda —¡Quítate de encima y déjame salir!
Sólo alcanzaba a ver la cabeza rubia del chico, pero a juzgar por el sonido profundo de su respiración, Hermione se percató horrorizada de que él se había dormido. ¿Cómo era posible que alguien pudiera dormirse tan rápido?
Pues al demonio con él y sus sueños. Si no podía quitárselo de encima por sus propios medios, lo despertaría. Primero trató de apartarle el brazo, pero en cuanto logró retirarlo unos centímetros, él la aferró con fuerza y la estrechó más contra su cuerpo, reacomodándose en parte encima de ella.
Hermione se estaba volviendo loca de vergüenza por la situación. Aunque sabía que él estaba dormido, eso no impedía que se sintiera increíblemente violenta. Era la primera vez que estaba en la cama con un chico, aunque fuera en un sentido más literal que figurado. Y ese chico era Draco Malfoy.
Borracho para más inri. Y ya le había metido mano, tenía razones para desconfiar.
A la desesperada, forcejeó con él tratando de quitárselo de encima, pero sólo lograba que él la apretara y estrujara más y más, así que resolvió quedarse quieta.
Trató de tranquilizarse y analizar la situación fríamente. No podía quitárselo de encima y sus intentos sólo lograban que la sujetara con más fuerza. Su varita se le había caído al suelo cuando Malfoy se había apoyado sorpresivamente en ella, así que usar la magia estaba descartado.
Tendría que despertarle, por mucho que una parte se negara. Necesitaba dormir después de la fuerte noticia que había recibido y Hermione sentía tener que despertarle, pero no pensaba quedarse toda la noche en su cama. Ni loca.
—Malfoy —siseó agitándole un hombro —Despiértate de una vez, por Merlín.
Pero él no se despertó, no. Simplemente emitió un ruidito placentero y se enredó más a ella. La chica trató de despertarle de distintas maneras, desde gritando su nombre a tirándole del pelo pero el resultado fue el mismo: nada.
Hermione se dio cuenta de lo rígida que estaba e trató de relajar un poco el cuerpo, sabiendo que era inútil seguir intentándolo. Tendría que quedarse allí, durmiendo con él. Y Merlín sabía que ella también necesitaba descansar. Su día había sido muy largo.
Cerró los ojos y las imágenes del hombre volando por los aires que había visto en el Callejón Diagon la asaltaron. Volvió a recordar las explosiones, el rayo que golpeó a Madame Malkin y la familia que vio en San Mungo y sintió como las lágrimas acudían a sus ojos cerrados. Pero justo en ese instante, Malfoy se movió un poco y la sujetó con más fuerza por la cintura, y Hermione se sintió extrañamente confortada. Allí, bajo el peso de parte de su cuerpo, con la cabeza sobre su corazón y un brazo estrechándola, Hermione se sintió protegida. Y cómoda. No podía negar que era agradable sentirle tan cerca y poder olerle impunemente.
Tal vez fuera porque se estaba quedando dormida lentamente, tal vez consecuencia de todos los fuertes sucesos de ese día, pero en esos momentos, Hermione era capaz de reconocerse que sentía algo por Malfoy. Fuera lo que fuera.
Alargó la mano y le acarició el pelo con cariño un par de veces, hasta que el sueño la venció. Cuando Draco sintió la mano de la chica detenerse sobre su pelo, supo que se había dormido y sus labios se plegaron en una sonrisa de lado.
El amanecer les sorprendió dormidos.
Hermione abrió los ojos cuando los primeros rayos de sol comenzaron a colarse por el hueco entre las pesadas cortinas verde botella de la habitación de Malfoy, cayendo sobre su rostro. Parpadeó un par de veces y trató de desperezarse, pero entonces se dio cuenta de que algo se lo impedía. Mejor dicho, alguien.
Al ver a Malfoy enredado en ella, Hermione sintió como el calor golpeaba sus mejillas, enrojeciéndolas. Todo había parecido diferente la noche anterior cuando ella estaba tan cansada y él tan borracho pero ahora, a la luz del día, ya no.
Porque tenía miedo y lo tenía porque se encontraba increíblemente a gusto así. Y porque por un momento pensó que sería agradable despertar así cada día.
Se estaba volviendo loca. Debía ser culpa de esa colonia suya que olía tan condenadamente bien. Pero por mucho que le hubiera gustado quedarse un rato más así, rodeada de su aroma y su calor, no podía hacerlo. Tonks llegaría de un momento a otro.
Pensó en despertar a Malfoy pero decidió salir de la cama primero. Tal vez, si tenía suerte, él no recordaría nada y ella actuaría como si eso nunca hubiera sucedido. Y todos felices.
Contuvo una exclamación de alivio cuando fue capaz de quitarse el brazo del chico de encima. Después, lo más sigilosa y quieta que pudo, se arrastró por la cama hasta el borde del colchón. Estuvo apunto de caer y darse un buen golpe, pero logró salir de la cama sin ningún daño.
Una vez en pie, se frotó los ojos, se desperezó y alisó el pijama pensado en cómo despertar a Malfoy y huir a la vez. Al final, cogió un cojín y se lo lanzó a toda la cara desde la puerta de su habitación.
—¡Despierta, vamos! —le apremió con autoridad. Era fácil decirlo estando tan lejos de él y con una vía de escape inmediata. Cuando escuchó las maldiciones que Malfoy comenzó a soltar apartando el cojín de un manotazo, Hermione dio su labor por terminada y se fue a su cuarto a vestirse.
Hermione y Tonks estaban desayunando en la cocina cuando Malfoy bajó recién duchado, más pálido de la habitual y con los ojos enrojecidos. Tonks se dio cuenta de inmediato de que había estado bebiendo, pero se cuidó de hacer ningún comentario.
—¿Estás listo? —preguntó echando un vistazo a su reloj —tengo que estar en el ministerio dentro de poco más de una hora. Y de cualquier modo, sólo pude escaquear una poción multijugos, así que tienes una hora para ir a San Mungo y volver.
Draco asintió con gesto inexpresivo. Hermione no podía leer lo que había en sus ojos enrojecidos, pero parecían velados por una capa de escarcha.
Tonks sacó un frasquito con la poción, lo posó en la mesa y lo empujó con una mano hacia donde estaba Draco. No apuntó bien y el frasco hubiera caído al suelo –a unos dos metros de Draco –si el chico no hubiera tenido suficientes reflejos y lo hubiera cogido. La aurora se encogió de hombros con un gesto de disculpa.
—Te he dejado algo de mi ropa en el salón —explicó.
—¿Tu ropa?
—Claro, no pensarás que voy a ir vestida a San Mungo como si fuera un capo de la mafia.
—¿Un qué? —gruñó Draco.
—Olvídalo —Tonks hizo un gesto con una mano como para barrer lo que había dicho —Simplemente no puedo ir vestida de hombre. Y por cierto, cuando te transformes, no mires nada que no debas —lo amenazó con un índice la chica.
Draco alzó una ceja con desdén.
—Descuida —dijo y desapareció con el frasco en la mano.
Hermione y Tonks se quedaron en silencio cuando ella –o él –entró de nuevo en las cocinas. Llevaba unos vaqueros con rotos de Tonks y una camiseta ancha con un estampado psicodélico muy hippie. Hasta ahí todo parecía normal, pero cuando uno se fijaba en la expresión de enojo y humillación del rostro de la chica y su manera de andar –un troll hubiera parecido más femenino –podía ver fácilmente a Malfoy bajo su apariencia de mujer.
—Como digáis algo —dijo con la voz de Tonks pero manteniendo su inconfundible toque de hastío —Os mataré, ¿está claro?
—Por supuesto —respondió la verdadera Tonks tratando de contener la risa sin mucho éxito —pero yo no ando así.
—¿Así cómo? —espetó Draco a la defensiva.
—Pues como si estuviera pisando cucarachas y quisiera apartar a gente invisible con mis movimientos de hombros.
—Yo no ando así.
—Sí lo haces.
—No lo hago.
—Pues yo creo...
—Chicas —intervino Hermione y tuvo que contener una risilla al ver la expresión de la falsa Tonks al oír que le había llamado "chica" —chica y chico —añadió para apaciguarle —dejadlo ya. Malfoy, Tonks tiene algo de razón. Deberías andar de un modo más...femenino, ¿entiendes? Y tampoco hables con voz tan grave, procura hablar como...
—¿Una niña? —sugirió él con aparente calma, aunque era evidente que ardía de furia. Lo cual a Hermione le resultaba muy gracioso. Nunca había visto a "Tonks" enfadada y sus expresiones de enojo era un reflejo que las de Malfoy. Pensó que ella le hubiera reconocido bajo esa apariencia aunque no supiera nada. Ya conocía cada uno de sus gestos y movimientos.
Y eso era preocupante.
—Ahora eres una chica, primo —le recordó Tonks con una amplia sonrisa —más concretamente, yo, recuérdalo. De cada cuatro palabras que digo, tres no son tacos, tampoco camino como si fuera la reina del universo ni hablo como si todo el mundo fuera inferior a mí. Si ves a alguien que me conoce y te habla, dile que tienes prisa y que no puedo revelar detalles sobre lo ocurrido ayer, que es confidencial. Y si es alguien del ministerio, dile que nos veremos allí, ¿de acuerdo?
Draco no se molestó en contestar, y miró a Hermione ordenándole silenciosamente que se diera prisa. La chica se puso en pie con celeridad y se acercó a él.
—Mucha suerte —les deseó Tonks y bostezó sonoramente —Creo que mientras me echaré un sueñecito, no he dormido mucho esta noche.
—Usa mi habitación —le ofreció Hermione —Kreacher ha embrujado todas las demás y las camas no se paran quietas.
—Vaya, qué interesante. Veré si puedo arreglarlo. Y ahora daos prisa, tenéis menos de una hora.
Hermione asintió y tomando a la malhumorada falsa Tonks por un hombro, ambos se aparecieron.
Hola!
Me ha costado sudor y lagrimas acabar el capítulo y el final no me ha gustado demasiado. Por lo menos ha sido más largo, aunque no sé si eso es bueno o malo. A mitad me quedé sin pilas. Ahora que por fin tengo un poco de tiempo para escribir, mis musas deciden irse de vacaciones ¬¬ En fin. Repasándolo un poco hemos descubierto varias cosas como por ejemplo que fue Snape quien dejó escapar a Draco, por lo tanto ya conocemos uno de los dos errores que mencionó Voldemort en aquel acantilado -el otro se deduce-. Después, ha aparecido Tonks para revelarnos que sucedió con Narcissa. No la he matado, pero digamos que la pobre no ha salido...ilesa. En el próximo capítulo veremos más. Después, Hermione ha ideado un plan para que Draco pueda verla y como habéis viesto, es nada más y nada menos, que se convierta en Tonks. Entre tanto, Draco se ha agarrado una buena por eso de ahogar las penas y se lo ha hecho pasar muy mal a Hermione xD pobrecilla, pero al final han acabado durmiendo juntos. Y ahora, el pobre Draco se ha tenido que convertir en Tonks xDDD no se vosotras, pero sólo de imaginarmelo ya me rio. En el siguiente capítulo veremos cómo les va en su excursión a San Mungo.
Cuando decía que haría algo raro me refería precisamenta a convertir en Tonks a Draco, posiblemente nadie lo haya hecho antes y la verdad es que es raro de narices imaginárselo como una chica ¿verdad?
Amber, creo que tienes razón y Bellatrix llamaba a Narcissa Cissy, pero es que no me gusta nada "Cissy", me parece muy cursi, así que lo dejé en Cissa. Y Sweet, en la versión de Salamandra creo que Narcisa se escribe con una sola s, pero en inglés con dos y me gusta más así ;)
Repito, Viktor si va a aparecer y no tardará mucho, pero tendréis que esperar.
Y no temáis por los gemelos nunca cuando yo escriba xD Amo demasiado a George para hacerle nada, y a Fred también le tengo cariño. Me gustan mucho más que Draco y Hermione. Aunque sea paradójico, ellos dos no son de mis personajes favoritos, sólo son sobre los que más me gusta escribir ;)
Por cierto, para las que no lo sepan, follar es una manera vulgar y bastante ruda de referirse al acto sexual. No se me ocurría ninguna palabra del castellano neutro con la misma fuerza.
Nos vemos en el siguiente.
Muchas gracias por todo vuestro apoyo, no habría llegado hasta aquí sin él :)
Mis gracias especiales para las que dejaron r&r en el anterior:
mani-weasley, Amber;), Xgirl1, Barbara Nakamura, umiko, galletaa, , Little Pandora, pekelitrell, harrymaniatica, sonylee, Silver-Plated, Zorion, Estefi, Jules, oromalfoy, Dubhesigrid, Vero Felton mx, Kapu Way, Zephyr Potter, Rominitap Moon, Veroli, PauMalfoy, Chepita1990, NiTa, Adi Felton, naialablack, annkora, dark annie, PigMy, Nayade, Nyah Sahar, Euridicee.e, maria, selegna, Siara Love, Sweet ;), Klass2008, Kris Hart, tifanny, Nimue Tarrazo, , Esmeralda, Lyann Jade, Angeles Radcliffe, Lna, Azuran-dark Angel, paulina malfoy, monica, Arsami, Tanaril ;), nazath, Thea, Soe;), ana88, maferdarg, kMi, Peke-Weasley, gala zoel, annie.1318, Edoras, Lara evans, naru, nataly ;), Sombra;), Charlotte-Moony, Clover Potter, Paola Dunkelheit, Andrux, Yezzie, El Collar de Perlas, Sweet Nini, Yanhira, LOREE, NarA, Almendra, Maki Nirnaeth, Amarissima, Hermi SsS, Desi ;), mariapotter2002 y Angelix ;)
MUCHAS GRACIAS POR TODO!
Con mucho cariño, Dry!
Pd: Click a "Go" para que Draco (o X) os tire a la cama con él y no os deje salir -mujajaja-
