Ranma ½ no me pertenece, este fic es escrito sin fines de lucro, solo para su entretenimiento, está escrito por un equipo compuesto por: Ultimate Dimentor y Akasaku, ambos somos los creadores y trabajamos en conjunto para darles este pequeño entretenimiento.
Equipo de Ultimate Dimentor y Akasaku
Presenta
Proyecto "Daraku shita tamashī" 2018
"Almas corrompidas"
La oscuridad reinaba en el lugar, no había ventanas, así que el aire, olía a putrefacción, el lugar se respiraba densamente, no parecía que hubiera alguien cerca, al comprender que moriría, algo se quebraba dentro suyo. Su expresión cada vez era más de horror.
-"¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué a mí?
Poco a poco sus ojos se cerraban nuevamente, seria, tal vez, la pérdida de sangre, o tal vez las heridas, o el maltrato psicológico, no sabía que era, pero sentía que se dejaría morir.
-¿Sera que mi pecado fue… nacer diferente?
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Capítulo 2: Dones y maldiciones
Vemos a la salida, a todos los estudiantes correr hacia la entrada del colegio, mientras, muy atrás de los demás, con paso lento y sin ningún apuro, iba una chica peli negra/azul, buscando algo en su mochila infructuosamente, como sabía que no habría chicos en el pasillo, no miraba por donde iba, hasta que choco contra alguien, casi cae de sentón, pero esta persona la sujeto de la cintura, al levantar la mirada quedo congelada al ver semejantes ojos azules, por un momento, no supo que hacer, hasta que escucho algo en su cabeza, que hizo hacerle clic y bruscamente se apartó del chico.
-Yo no me quede como tonta-Susurro muy suavemente, mirando hacia un costado, el chico levanto una ceja al escuchar eso, sonrió, acababa de confirmar algo.
Al mirar hacia el costado vio que también se encontraba la chica del salón, ambos mirándola con ojos brillantes, haciéndola sentir extraña y no sabía porque, eso le preocupo, así que con una ceja alzada los miro a ambos a la cara, y hablando fríamente dijo.
-¿Qué quieren?-Ambos jóvenes se miraron a la cara y la chica de cabellos rojos decidió hablar.
-No queremos hacerte daño, solo queríamos hablar contigo-Akane levanto una ceja mirándola incrédula, nadie le hablaba en el salón, ni siquiera en la escuela, ella no necesitaba amigos, ni compañía, así que, mirándolos fijamente y con sus ojos fríos y sin vida les dijo.
-Yo no les tengo miedo y estoy apurada no puedo hablar-Diciendo eso, la peli azul salió como si nada dejando a los chicos solos, se fue hacia la entrada de la escuela
Ambos jóvenes se miraron a la cara, con confusión.
-¿Estás seguro de qué es ella?-La chica miraba a su hermano contrariada porque su acercamiento no fue fructífero.
-Si, es ella-Dijo seguro y mirando por donde se iba, hasta que escucho una voz infantil, corriendo hacia ellos.
-¡Onii-san! ¡Onee-san! Perdón por la demora, es que me perdí-Al responder eso, miro hacia donde sus hermanos mayores, descubriendo sorprendido, a la sempai que lo había salvado antes.
-Oh, es Akane-sempai, lastima, no llegue a saludarla-Dijo poniendo una cara triste, no vio como sus hermanos lo miraban confusos.
-¿La conoces?-La pelirroja miro a su pequeño otouto, quien hacia un puchero por no haber llegado a tiempo.
-Sí, Akane-sempai, me ayudo con unos matones de último año, ella los asusto y evito que me dieran una paliza-Ambos jóvenes abrieron los ojos enormemente, y miraron al niño, a ver si no tenía alguna herida.
-Hiro-kun, ¿Qué hacías de este lado de la escuela?-Pregunto amable su hermana, mientras Ranma, se agachaba y miraba al pequeño que parecía su copia.
-Me perdí, al querer volver esos chicos quisieron pegarme, entonces Akane-sempai apareció, los asusto, asi que no me pegaron, ni hicieron nada-Con una linda sonrisa tranquilizo a sus hermanos.
-Vámonos-Dijo el chico mayor y los tres hermanos fueron a la salida.
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En la calle, Akane caminaba tranquilamente, mirando el paisaje y disfrutando el aire fresco, iba sumergida en sus pensamientos cuando, sin querer, ve un accidente yendo de camino a su casa.
En un cruce, un camión choca con una moto, que se saltó un semáforo en rojo, el joven muere al instante al salir volando hacia atrás choca directamente la cabeza en una viga, y al no llevar casco, este se parte la cabeza, la gente gritaba por todos lados, no saben qué hacer, algunos graban, otros intentan ayudar al muchacho, mientras tanto, Akane, mira fijamente hacia un lugar.
Sigilosamente se acerca, pareciera que no quisiera ir, pero algo lo impulsa a hacerlo.
-¡BASTA! ¿No ves que no quiero ir?¡Él se lo busco!-Decía Akane en su cabeza, porque había demasiada gente para decirlo en vos alta, sin embargo, y en contra de sus verdaderos deseos, poco a poco, se acercó dónde estaba el camión.
Al lado de la ruta cerca del puente, ahí donde nadie veía, estaba confundido el chico de la moto.
Despacito, y sin que nadie escuchara, le hablo.
-¿Por qué no paraste?-Dijo mirándolo de reojo.
-¿Qué me paso? No entiendo nada-El joven miraba a su alrededor, la gente parecía no verlo, y no entendía el por qué.
-Estas muerto, por eso no te ven-Espero su reacción, a veces, algunos, no se daban cuenta de que ya no estaban vivos.
El chico, miro horrorizado a la peli azul.
-No, ¡no puede ser! ¡¿QUÉ HARE AHORA?!-Akane lo miro fijamente, se veía como un muchacho joven, tal vez, 28 años o por ahí, no era para nada feo, se le veía de ojos azules y cabello castaño claro, su cara de preocupación, hizo, que algo dentro de ella se removiera.
-Te ayudare, dime, ¿Qué es lo que paso?-Diciendo eso, miro al joven, quien, al mirarla, soltando un suspiro y sentándose en el piso y agarrando sus rodillas, decidió decirle que pasaba.
-Un secuestro… secu… secuestraron… a mí… a mí… a mi hija, mi hija de 3 años, se la llevo, su madre… quiere venderla al mejor postor, no vi el camión y ahora, mi hija morirá, por mi culpa, ¡LA HE DEJADO SOLA!
Akane lo miraba con los ojos muy abiertos, diciéndose rayos al ver en lo que se vino a meter, fulminando con la mirada hacia un costado, donde no había nada, soltando un suspiro, miro al joven. Levantándose de donde estaba, empezó a caminar hacia la estación del tren.
-¿A dónde vas?-Miraba aterrado por donde se iba Akane, quien, sin dejar de caminar, lo miro de costado y respondió.
-A buscar a tu hija, ¿Ibas hacia el norte no? Tomaremos el tren, es lo más rápido que hay-Diciendo esto apuro el paso.
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Ya en el tren, Akane mira a su acompañante, decide que necesita saber más del tema y aprovechando que no había gente le habla.
-Cuéntame, ¿Cómo termino tu hija en manos de su madre?-La mirada de la chica era sin vida, no podía creer como había gente que vendía a sus hijos.
-Ella…-El joven agacho la mirada mientras sus ojos transparentes lagrimeaban con la intensidad que solo un corazón roto puede hacerlo-Creí que cambiaria, estuvimos juntos 6 años, pero… Ella se drogaba, me prometió muchas veces que cambiaria, que no volvería a eso… Y después de 3 años interminables… viendo que no cambiaría decidí dejarla y en eso me entero que sería padre… Los 9 meses fueron un infierno, no deje que tomara nada, ni siquiera un cigarro, pero una vez que dio a luz… ¡Enloqueció!... Y tuve que irme, era mi hija la que corría peligro, obtuve la custodia y desaparecimos de su vida, pero hace unos días apareció, cambiada… O al menos pensé que había cambiado… Pero no, fui engañado, ella… Se la llevo… la venderá… ¡LA VENDERÁ POR LA MALDITA DROGA!
El fantasma no dejaba de llorar, no por su muerte instantánea, sino por su hija, por la mujer que amo y lo decepciono, estaba destrozado.
Akane lo miraba fijamente, sabía que él no mentiría, porque ya no tenía nada que perder.
-¿Y tienes quien se quede con tu hija ahora? ¿O donde debo dejarla al momento de lograr salvarla?-El muchacho la miro, con ojos congestionados y llenos de esperanzas.
-Sí, sus abuelos, mis padres, ellos son los custodios de mi hija, si algo llegara a pasarme, la familia Mogi, es nuestro apellido y yo soy, Arata Mogi y mi familia ama a mi hija, ellos la cuidaran bien-Diciendo esto, ambos bajaron del tren y empezaron a correr, Arata atravesando a las personas y Akane esquivándolas, juntos llegaron a un bar de mala muerte, se veía a personas muy sospechosas entrando hacia el lugar.
-Quédate conmigo por favor-Susurro muy bajito, soltando un suspiro enorme, decide avanzar hacia lo que sabía, era un lugar peligroso.
Entrando al bar, todos se le quedaron mirando, ya que, al llevar el uniforme escolar no pasaba desapercibida, mirando a todos lados, buscaba su objetivo, su acompañante la ayudo avisándole que era atrás del bar, yendo a ese lugar mientras tenía un mal presentimiento.
-Ya sé que es peligroso, ¿Qué? ¿Ahora te arrepientes? Es muy tarde ahora, te aguantas pues todo esto fue tu idea-Empezó a caminar despacito, mientras que Arata, más adelante la esperaba impaciente, temía por su pequeña niña.
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Detrás del bar se encontraban un montón de hombres, todos armados con cuchillos y espadas, aun así, podías imaginar que llevarían armas de fuego encima, si ese era el caso, no se les veían, en medio de ellos, se encontraba un hombre, tan calvo que su piel brillaba y una barba larga blanca, fumaba un puro y miraba con una sonrisa arrogante a la mujer frente a él.
-¿Qué tienes para mí? ¿La has traído?, veo que es muy hermosa-Al decir eso, levanto un poco los lentes de sol que usaba, mostrando una sonrisa socarrona y unos ojos rojos, miraba lujuriosamente a la pobre niña de 3 añitos.
-Si…-Dijo la mujer temblorosa con los ojos en blanco y la mirada perdida-Ella… Ella es mi hija Ushio, Ushio Mogi, y como quedamos me entregara mi paga por ella-La mujer, hermosa de ojos color plateado y de larga cabellera negra, tenía en sus brazos a una pequeña de largo cabello castaño claro, empezó de a poco abrir los ojos, mostrando unos enormes ojos plateados, que miraban a la mujer en frente suyo con sorpresa.
-Mami… ¿Dónde estamos?-Al mirar a sus costados le dio mucho miedo, preguntándose donde estaba su papa, porque estaba esta gente aquí, y la miraban raro.
-Oh, sí claro, te daré tu paga-Decía el hombre mientras se acercaba a la mujer, acaricio la mejilla de la asustada niña-¡TÚ!-Dijo a uno de sus hombres, tómala.
El subordinado jalo de la mano a la niña mientras el hombre metía su mano dentro de su saco poniéndose frente a la mujer, entonces con un movimiento rápido la golpeo en la cara con un revolver que saco de su traje, tirándola al suelo.
-Pe… ¿Pero qué?-La mujer, sin aire levanto la mirada.
-¡JAJAJAJA!-La risa malévola del hombre era profunda, penetrante y realmente maliciosa, haciendo que un escalofrió recorriera la espalda de Akane.
-Oye… Necesitare tu ayuda… Esto no creo poder hacerlo sola-Susurro Akane haciendo que Arata la viera confundió preguntándose que podía hacer un fantasma, entonces el hombre calvo volvió a hablar sacando a los dos de sus pensamientos.
-¿En serio creíste que iba a darte un céntimo? ¿A ti?
-Pero… Teníamos un trato…-La mujer se esforzaba para incorporarse sin lograrlo-Te encargarías de cuidar a mi hija y me dabas…
-¿Dinero para que te alimentes? Ja, no me hagas reír, descuida, cuidare muy bien a tu hija, de hecho, la cuidare mas que bien-El hombre se relamió los labios con una lujuria que rebasaba el asco que una persona normal podría tolerar-Y en cuanto a ti…-Dijo mientras ponía el revolver en la cabeza de la mujer-A ti prácticamente te hare un favor, pues, ante todo, es compasivo matar a alguien que literalmente necesita alimentarse de drogas para vivir.
-¿Cómo lo sa…?
-Ay, mi pequeña, pequeña Makoto-Dijo el hombre negando con la cabeza-Lo se desde que eras una niña… No mucho mayor que tu hija, desde entonces te tenia registrada, pero nunca me interesaste, pues tu don es más uno maligno que un benigno, en cambio el de tu hija…
-¿Don?... ¡¿DOOOON?! ¡¿LE LLAMAS A ESTO DON?!-Grito la mujer estallando en lágrimas de rabia y desesperación-Entre mas tiempo paso sin consumir esa mierda siento como mi mente se pierde lentamente, tengo que fumar marihuana para que mis pulmones no se tapen, tomar alcohol para que mi sistema digestivo procese lo que como, tengo que inhalar cocaína para que mi cerebro funcione como el de una persona normal… ¡Lo he perdido todo por esta dependencia fuera de lo normal! ¡Mis padres fueron los primeros al botarme en la calle! ¡La pandilla que me acogió me tiro al rio porque mi consumo era demasiado hasta para ellos y termine tomando sus porciones! Per… Perdí al único hombre que me vio sin juzgarme por mi necesidad… Al único hombre que ame… Lo traicione, y ahora solo les dejo a mi hija, a la sangre de mi sangre, a unos hombres terribles por que le tengo miedo… ¡LE TENGO MIEDO A LA MUERTE AL SER UN FENÓMENO QUE NUNCA IRA AL REINO DE LOS CIELOS POR EL PECADO DE NACER DIFERENTE!-La mujer estaba fuera de sí, reclamándose a sí misma más que a la gente que le rodeaba, su mirada perdida denotaba que estaba fuera de si, tal vez ni siquiera era consciente del revolver a unos centímetros de su cráneo.
-Makoto…-Soltó Arata con una maraña de sentimientos encontrados, entre la ira, el dolor, la pena, la compasión, la culpa y un sinfín de sentimientos ante la verdad que le acababa de ser revelada, pues ahora muchas cosas tenían sentido, pues en esos días en los que se sentía con la necesidad de apoyarla, entre más seguro estaba de que Makoto no había consumido nada, mas actuaba como una lunática bajo la influencia de la droga y cuando más sincero se escuchaba su lucha por cambiar, en peor estado parecía.
La pequeña Ushio no entendía que estaba sucediendo, y entonces, la vio, a ella, era hermosa, o así le pareció, con su cabello azul oscuro y unos ojos del color del sol, dorados, con algún que otro matiz chocolate, sin que nadie pudiera detenerla y con un simple fierro que tomo del suelo, empezó a noquear a todos los allí presentes, quienes al ver lo sucedido empezaron a atacarla.
El hombre calvo, se puso algo nervioso, así que, sin tener cuidado, empujo a la mujer y agarro a la niña arrebatándola de las manos de su propio subordinado, la niña, que no sabía qué hacer se puso a llorar.
-¡Ushio! ¡Ushiooo! ¡Mi pequeña! ¡NECESITA AYUDA!-Gritaba Arata desesperado, pero él no podía hacer nada, nadie lo veía, solo la chica quien se ofreció a ayudarlo. El grito desesperado del hombre, alerto a Akane, que, al mirar que el gordo, intentaba huir, decidió tirarle un cuchillo, de los que consiguió de los vencidos, sin embargo, solo logro darle en el hombro, pero los demás tipos pudieron agarrarla, completamente desquiciada, se movía hacia un lado y hacia el otro, ellos no entendían, como parecía que una fuerza los repelía de la chica.
La niña, viéndose en el piso al caer por que el tipo la soltó cuando le golpeo el cuchillo, empezó a llorar, estaba realmente asustada.
-¡¿DÓNDE ESTÁ MI PAPA?!-Sin embargo, miro al frente y vio, la sombra del hombre que siempre la cuido, intento acercarse, ese era su papa, sin darse cuenta, poco a poco, fue hacia Akane, aun así, uno de los hombres la agarro.
Akane, aun tenia a unos 10 hombres, agarrándola, empezaba a desesperarse, pero ya no podían matarla, su jefe quería a esa chica, por todo lo que le hizo.
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-¡Tenemos que ayudarla!-Decía desesperada una voz de chica, mirando hacia el bar donde Akane peleaba desesperadamente por alcanzar a la niña, quien asustada no dejaba de llorar.
-De acuerdo, ve por la niña, yo me desharé de las molestias-Su acompañante empezó a correr junto con ella.
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-¡NO ME DETENDRÁN SOLO CON ESTO!-Gritaba Akane en un intento de soltarse, uno de los matones saco una pistola y disparo al techo, después de que todos quedaran congelados en su lugar, apunto a Akane, quien lo miro a los ojos fieramente y sin miedo, le retaba a que disparara, al ver esto, apuntó hacia la niña y ahí, Akane sintió pavor, no podía dejar que algo le pasara, asique se movió mas frenéticamente, el hombre enojado disparo sin compasión hacia la pobre criatura.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!-Grito Akane.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!-Grito Arata.
-¡USHIO!-Se escucho una voz de mujer.
Al mirar, la mujer que en su desesperación quiso vender a su hija, tenía una bala en el pecho, atrás de ella, había una muchacha con la niña en brazos, protegiéndola, ambas agachadas.
Los hombres empezando por el del arma, cayeron todos noqueados, se empezó a escuchar el ruido de la policía.
Akane, miraba a sus salvadores con la boca abierta, mientras la mujer, miro a su hija por última vez antes de caer al suelo.
-Ushio… Lo siento… Arata… Perdóname por ser tan cobarde…-Fueron sus últimas palabras al desplomarse.
El alma de Makoto se levanto de su cuerpo mirando alrededor confundida, hasta que vio a su expareja.
-Arata… Yo…
-Makoto…-Los labios de Arata no dejaban de removerse mientras estos le temblaban buscando las palabras adecuadas-No sé por qué nunca me explicaste las cosas… Y no se si pueda perdonarte… Pero… Que sepas que al menos no te odio-Dijo sacando una leve sonrisa de la mujer acompañada con varias lágrimas.
-Es una lástima lo que te paso… Personas tan buenas como tú no las hay en este mundo… Nunca me merecí a alguien como tú-Y con estas palabras, Makoto se desvaneció yendo al otro mundo para ser juzgada por sus actos.
Arata al ver desaparecer el alma de su gran ex amor, miro nuevamente a su hija, le dio una pequeña caricia y dijo al aire, a todo aquel que pudiera escucharlo un simple y significativo.
-Gracias-Desapareciendo para siempre, al fin podrá descansar en paz.
Levantándose poco a poco, Akane, se va acercando hacia sus salvadores, quienes la miran tranquila. Sin embargo, ella mira directamente a la niña, en los brazos de esa joven, quien, con miedo, se aferra muchísimo a su salvadora.
-Ushio-chan, ¿Te encuentras bien? -La niña, levanta la mirada, para encontrarse unos enormes ojos color chocolate, mirándola anhelante y con verdadera preocupación. Simplemente asintió con la cabeza tranquilizando a la peli azul, quien, al verla, soltó un suspiro de total alivio, ahora,
-Mírala-Dijo el chico acercándose al cuerpo de la mujer-No me puedo imaginar lo que tuvo que pasar para llegar a esto, ni que educación recibió para creer que estaba condenada nada más nacer… Su don era más una maldición que otra cosa.
Akane, levantando la mirada, presto a atención a sus salvadores, quienes la miraban atentamente, estaba por decir algo, cuando llego la policía, y se llevaron a todos los matones, y se acercaron a los chicos.
Después de que la policía la interrogo y le informaron que Mogi-san no sobrevivió, ya que encontraron su cuerpo, informando que murió de un golpe en la cabeza por un choque, Akane les dijo que si podía acompañarlos a dejar a Ushio-chan, dejando atrás a sus salvadores, se fue con la niña, al entregarla a sus abuelos, que la abrazaron muy fuerte y se largaron a llorar, ella decidió irse.
Al mirar el atardecer, sintió una enorme nostalgia.
-Ushio-chan, se quedó sola, igual que yo-Miro hacia su costado y le da una pequeña sonrisa-Tienes razón, yo no estoy sola, porque te tengo a ti-Después de decir eso, aparecieron unos enormes ojos dorados mirándola con cariño.
Ella nunca estaría sola, él siempre la acompañaría.
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Gracias de corazón, por los rewier, esperamos que les allá gustado este capítulo también, como a nosotros escribirlo n.n.
