Harry Potter y la Frontera Final (1)
(2da. Edición)
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
Capítulo 9:
Ahí estaré (2)
Harry, Hermione y Ron pasaron una semana visitando diversos sectores de Sydney, como la "Opera House", el Puente del Puerto y el Parque Olímpico (en sus últimos detalles de construcción), acompañados alternativamente por el señor o la señora Granger ("para no perder la clientela", como lo comentó la señora Granger en una visita a la playa).
Ese día en la playa, Hermione, vestida con un traje de baño de dos piezas, color rojo (que tenía incómodo a Ron, pues no podía dejar de mirarla), le preguntó, mientras almorzaban en un kiosco frente a la playa, pues prefirieron no bañarse en las gélidas aguas del océano:
—Mamá, ¿ustedes quieren volver con nosotros a Londres?
—Ay, hija —le dijo, mientras acariciaba el cabello típicamente revuelto de Hermione, a pesar de usar una bandana para intentar sacárselo de la cara—, ya nosotros hicimos nuestra vida aquí, este clima es divino, y de verdad siento decirlo, pero nos acostumbramos a vivir aquí.
—Entiendo —respondió, mientras una solitaria lágrima corría por su mejilla—. ¿Y cómo haríamos? Yo quisiera regresar a Inglaterra, pero no quiero dejarlos aquí, tan lejos, sin verlos.
—Hija —le dijo la señora Granger, mientras secaba esa solitaria lágrima—. Ya nos conseguiste, y sabes dónde y cómo ubicarnos, ve, haz tu vida, y mantente en contacto. Ya tu papá y yo lo conversamos, sabíamos que nos ibas a proponer regresar a Londres, pero ya estamos arraigados aquí. Costó que los pacientes se acostumbraran al cambio de apellidos, pero ya están felices, y nosotros mucho más por tenerte, mi cielo —dijo mientras la abrazaba. Ahí aprovechó Harry para halar a Ron aparte y decirle, en susurros:
—Y tú, ¿cuándo piensas hablar con los padres de Hermione?
—¿Qué les digo? —preguntó de vuelta Ron, que había perdido el color con la simple idea de declararle su amor a Hermione delante de sus padres.
—¿Cómo que "qué les digo"? —explotó Harry, en un susurro mal contenido— La verdad, que la amas y que quieres estar con ella hasta el final de sus vidas, ¡eso! ¿Es lo que quieres, no?...
—Harry, Ron, ¿qué les pasa? —interrumpió Hermione, cuando los vio gesticular.
—Ehh, nada, Hermione, que Harry me estaba preguntando algo… —contestó Ron, algo cohibido, sin responder directamente a la pregunta de su amigo.
De regreso a la casa de los Granger, Ron se encerró en la habitación que tenían asignada, a pensar cómo declararle su amor a Hermione, y sobre todo, cómo hacerlo sin desfallecer o desmayarse. Harry entró a la habitación, y vio a Ron pasearse por entre las camas, como un león enjaulado, lo que le causó gracia; pero, en solidaridad con su amigo, no se rió, sino que se acercó, y dándole una palmada en la espalda, le dijo:
—Tranquilo, campeón, todo va a estar bien.
—Eso espero… Ahora soy yo el que no se va a perdonar si fallo.
—Vamos, Ron —dijo Harry, tomándolo por los hombros—, no la vas a hechizar, ya ella está enamorada de ti, tanto como tú de ella, por lo que veo; sólo díselo a sus padres, no creo que se opongan… Ya ves como te quieren, de verdad no creo que te vayan a decir que no…
—Sí, tienes razón… —respondió Ron con un fuerte suspiro, pero poco convencido—. Vamos, Harry, que sea lo que tenga que ser, tomaré el riesgo.
Ambos, luego de bañarse y vestirse, salieron de la habitación y se acercaron al comedor, donde una deliciosa cena preparada entre Hermione y su mamá los esperaba. Harry parecía un entrenador de boxeo, inentando relajar los hombros de Ron mientras caminaban por el pasillo.
Luego de comer, y mientras conversaban animadamente, Ron, blanco como un papel, le dirigió la palabra al señor Granger:
—Mmm, señor Granger, yo quería decirle algo… —pero se quedó frío cuando notó que cuatro pares de ojos se concentraban en él.
—Dime, Ron, ¿qué me quieres decir? —preguntó con voz serena el señor Granger. Como Ron se había quedado mudo, Harry lo golpeó por debajo de la mesa, lo que lo hizo reaccionar violentamente:
—¡Auch! Sí, sí, disculpe —luego de un sonoro suspiro, un cruce de miradas con Hermione, que intuía cual sería el tema de conversación, y de aclararse la garganta, Ron dijo—. Emm, yo quería decirle que yo quiero a Hermione, y la quiero mucho…
—Lo sabemos, nadie en su sano juicio viaja medio mundo acompañando a una mujer si no la quisiera, ¿no? —comentó sonreído el señor Granger, a lo que Ron respondió:
—Sí, es verdad, pero yo quiero seguir viajando con ella, hasta el fin del mundo si es preciso,caminar con ella sobre el fuego, cuando las llamas se hagan más altas, hasta el último suspiro de mi vida…(3) Señor y señora Granger, yo… A mí…
—¿Sí, Ron? —insistió la señora Granger, entre ansiosa y entretenida, viendo como los ojos de Hermione se llenaban de lágrimas de emoción.
—A mí me gustaría pedirle a su hija en matrimonio… —soltó Ron, dando otro fuerte suspiro-. Yo la amo, y quiero que ella sea feliz… No tendré mucho, pero…
—No te estoy preguntando cuánto tienes, sino cuánto la amas, Ron, y ya veo que es mucho. Puedes llamarnos "tus suegros", ¡y que Dios bendiga su matrimonio! —interrumpió alegre el señor Granger, lo que provocó un grito de alegría de Hermione, su abrazo con su mamá, y un apretón de manos y un abrazo entre Ron y el señor Granger, mientras Harry, alegre, veía la escena, aún en su asiento en la mesa de comedor. Al separarse de los señores Granger, Ron y Hermione se abrazaron y dieron un sonoro beso, al separarse, Ron le dijo, acariciándole el cabello, mientras ella lo tomaba de la cintura:
—Hermione, quiero que sepas que cuando el cielo se oscurece, y el sol no brilla, sé que en ti veo la luz,(4) como cuando me guió el Desiluminador, fue por tu voz. Te juro que ahí estaré para ti, cuando nada cuadre ni se vea correcto, ahí estaré para ti,(5) hasta el final; porque tú estuviste siempre para mí, aunque no me diera cuenta, ahora soy yo el que quiero estar para ti aquí, siempre…(6)
—¡Oh, Ron!, ¡que bello! ¡Te amo! —y le dio otro beso, largo, ardiente, enamorado.
Mientras Harry veía esta escena, pensaba: "¿Cómo será el momento en que me declare así a Ginny? ¿Me aceptarán igual?" Muchas dudas se instalaban en el pensamiento de Harry, aunque en su corazón parecía no haberlas.
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) Megadeth (Dave Mustaine, Bud Prager, Marty Friedman): "I'll Be There", editado en el álbum "Risk", de 1999 © Megadeth. Disponible en: watch?v=8caz8TDvqMc
(3) En el original en inglés: "…, when you walk through the fire, (…), when the flames get higher (…), Till the very last breath of my life"
(4) "When skies are dark, no sun shines through, I know I see the light in you"
(5) "When nothing fits and nothing seems right (…), I'll be there for you"
(6) "You were there always, Now it's time for me to be there for you too, always"
Buenas tardes desde San Diego, Venezuela! Otro capítulo corto pero intenso, la edición fundamentalmente está en incluir el texto del original en inglés... Esos son los riegos que hay que asumir, porque ¿qué sería de la vida sin algo de riesgo? Seguimos en contacto, ustedes saben por cuáles vías, ¿no? Acá abajito, en el cuadro de mensajes... Salud y saludos!
