Harry Potter y la Frontera Final (1)
(2da. Edición)
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
Capítulo 10:
Hoy puede ser un Gran Día (2)
El resto de esa semana pasó rápidamente, pues ya se estaban preparando para regresar a Londres. Luego de despedirse de Salvador, María, Matías y el resto del equipo de "Venezuelan Foods and Arepas", Harry, Hermione, Ron y los señores Granger llegaron al Aeropuerto Internacional de Sydney, donde, con la promesa de estar permanentemente en contacto, los muchachos abordaron el vuelo de "Quantas" que los llevaría a Londres, pasando por Tokio, Seúl, Bombay, Estambul y Frankfurt. Al llegar al aeropuerto de Heathrow, estaban siendo esperados por los señores Weasley, Percy y Ginny, la cual abrazó fuertemente a Harry, mientras los demás preguntaban indistintamente sobre cómo les había ido.
—Fue maravilloso, al verlos juntos, me entró un sentimiento de confianza que nunca tuve antes —comentó Hermione, mientras iban en un vehículo del Ministerio hacia Grimmauld Place—. No tuve ninguna duda, y pude hacer el contrahechizo, se los juro.
—Maravilloso —comentó Percy, con su estilo pomposo—. Sabía que eras una bruja excelente, y eso me lo demuestra.
—Pero —preguntó la señora Molly, con dudas—, ¿por qué no regresaron con ustedes a Londres?
—Porque se enamoraron de Australia, es un país muy bonito, una mezcla cultural enorme, como es el propio territorio australiano… —comentó Hermione, mientras tomaba la mano de Ron—. Ellos están felices allá, y yo estoy feliz de tenerlos de vuelta.
—Hablando de "tenerlos de vuelta", —terció el señor Weasley—, les tenemos una noticia que los va a emocionar —dijo mientras el vehículo frenaba frente a la casa de Harry.
—¿Qué noticia? —dijeron los tres al mismo tiempo, lo que provocó las risas de Ginny.
—Esperen a entrar —dijo la señora Molly, dejando un mar de dudas en los chicos.
—Ginny, tú sabes algo, ¿verdad? —atacó Ron a su hermana, a quien le brillaban los ojos de felicidad, pero sólo recibió como respuesta:
—No seré yo quien les diga…
Al entrar, Harry notó que los diversos hechizos a la entrada de la casa habían sido eliminados, lo que lo llevó a decir:
—Como que Bill pasó por acá. ¿Era eso lo que nos iban a decir?
—No, terminen de entrar… —dijo la señora Molly, rozagante de alegría.
Al entrar y soltar las maletas, notaron sobre la chimenea de la sala recibidor un enorme cartel que brillaba, y decía:
Bienvenidos a Casa
Harry, Ron y Hermione
¡REGRESAN A HOGWARTS!
—¿Cómo? —gritaron los tres al mismo tiempo, viendo alternativamente a los señores Weasley, a Ginny y al cartel.
—Sí, amor, ¡regresamos a Hogwarts! —le dijo Ginny a Harry, abrazándolo. Ron respondió:
—Espera, enana, tú regresas a hacer tu séptimo, pero, ¿por qué nosotros?
—Exactamente —reflexionó Harry, aún mirando el cartel, que tenía brillos dorados y rojizos.
—Aquí está la respuesta, Ron —le dijo la señora Molly, alargándole un ejemplar del diario El Profeta, el cual, en grandes letras titulaba:
Hogwarts Reabierta
La escuela de magia y hechicería más importante del mundo abre de nuevo sus puertas con importantes noticias
Hermione no pudo resistirse a tomar el artículo, y leerlo en voz alta, después que todos tomaron asiento en la amplia sala de recibo de la casa:
Debido a la muerte inesperada de sus dos últimos directores, el profesor Albus Dumbledore y su pupilo Severus Snape, el Ministerio ha decidido ratificar como directora del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería a la profesora Minerva McGonagall, quien hasta el momento se desempeñaba como profesora de Transformaciones y Directora Asistente del plantel. Se sabe por fuentes confiables que junto con Severus Snape, era una de las personas más cercanas al profesor Dumbledore en vida...
Harry no sabía cómo contener la felicidad; aunque nunca había sido suficientemente cercano con la profesora McGonagall, sabía que ella siempre lo apoyó y creyó en el, además era una excelente bruja, que de seguro devolvería todo el esplendor a la escuela.
—Sigue leyendo, Hermione —dijo el señor Weasley.
Como primera medida, la directora McGonagall publicó un comunicado en el que decreta inválido el año lectivo anterior en la escuela, por considerarlo como un año de esclavitud y discriminación para los estudiantes que solo fueron torturados por los mortífagos a cargo; este decreto fue ratificado por el Consejo Escolar, así que la directora invita a todos los estudiantes de la escuela a volver al castillo, que estará completamente restaurado dentro de veinte días, según los encargados de la reconstrucción que empezaron obras hace ya más de mes y medio.
Harry no lo podía creer, iba a poder terminar sus estudios, no tenia palabras que pudieran expresar la felicidad que sentía. Cuando Hermione terminó de leer, los tres estaban saltando de alegría con la noticia. Ginny aplaudía, emocionada.
—¡Esta es la mejor noticia que nos pueden dar! —comentó Harry entre los gritos y aplausos de Ron, Hermione y el resto de la familia Weasley, pues George ya había llegado, junto con Angelina, la ex compañera de Hogwarts, y Percy.
—Sí, pensaba que no tendrían el castillo reparado a tiempo —comentó el señor Weasley—, así que las clases se van a retrasar sólo quince días, por lo que entiendo…
—¡Pues esto hay que celebrarlo! —dijo Ron, abrazando otra vez a Hermione, con quien cruzó una significativa mirada, para continuar diciendo—. Además, hay otra cosa que queremos decirles…
—Pues hoy será el gran día de las declaraciones —terció George, mientras caminaban hacia el comedor, ya dispuesto para una deliciosa cena.
Luego de cenar, y brindar varias veces con cerveza de mantequilla, incluso por los padres de Harry, por Sirius y por Fred (lo que provocó algunas lágrimas aisladas), la señora Molly se volteó, con el ceño fruncido, hacia Ron y Hermione, quienes tenían sus manos entrelazadas sobre la mesa:
—Muy bien, Ronald Weasley, ¿qué es eso tan importante que tú nos tienes que decir?
—Bueno…, mamá, papá, Percy, George, Ginny, Angelina; Harry ya lo sabe… Mientras estábamos en Australia, yo…
—¿Qué hiciste, Ronald Billius Weasley? —gruñó amenazadoramente la señora Molly.
—Nada malo, mamá… —luego de un suspiro y de cruzar miradas con su novia, aclaró—: Le pedí a Hermione que se case conmigo…
—Ay, Ron, ¡disculpa! —se sonrojó la señora Molly, como tantas veces se sonrojaban sus hijos, hasta el nacimiento del cabello; se levantó, dio la vuelta a la mesa, para abrazarlos, besando las coronillas de ambos, mientras decía—. Que lindo, Ron… ¿Y qué dijeron tus papás, Hermione?
—Están muy contentos… ¡Tengo que avisarles que regresamos a Hogwarts! ¡Se van a emocionar cuando lo sepan!
—Eso quiere decir —reflexionó la señora Molly, con las manos en jarra—, que no se van a casar antes de terminar el colegio, ¿verdad?
—Bueno —suspiró Ron, viendo a su mamá y a Hermione—. Pero estamos claros que somos el uno del otro, ¿no?
—Claro, amor, somos el uno del otro —asintió Hermione, besando castamente la mejilla de Ron.
—Está bien, ya el pequeño Ronnie, bueno, no tan pequeño, habló —interrumpió George—. Ahora me toca a mí.
—Verdad que tu también traías anuncios —recordó la señora Molly, sonrojándose nuevamente.
—¿Y qué quieres decirnos, George? —indicó el señor Weasley, quien asistía divertido a la escena.
—Que yo también me caso —dijo George, levantándose dramáticamente para, rodilla en tierra, decirle a Angelina—. ¿Quieres ser mi esposa y administradora de "Sortilegios Weasley", hasta que el pequeño prefecto Ronnie Granger se encargue?
—George, sabes que sí, quiero ser tu esposa por siempre… lo de administradora, depende del pago… —le dijo entre risas, para luego besarle y abrazarle, entre los aplausos de los asistentes.
—¡Ay, que emoción! —dijo la señora Molly, al borde de las lágrimas—. ¡mis hijos se casan!
—El detalle es que La Madriguera todavía no está completamente lista, no sé donde pudiéramos celebrar la boda de George —reflexionó el señor Weasley, a lo que Harry respondió:
—Pueden celebrarla aquí, si lo desean, no tengo problema en eso; de hecho, acéptenlo como mi regalo de bodas, la celebración en esta casa —les dijo a George y Angelina, mientras les colocaba las manos en sus hombros.
—Gracias, Harry —dijo George, luego de separarse de Angelina—, Ya me estaba imaginando cómo iba a abrir espacio en la tienda, para hacer allá la boda…
—No, no, para nada, la boda la celebramos aquí… ¿Ya pensaron en alguna fecha?
—Bueno, estaba pensando, si no es muy próxima, que fuera el fin de semana antes que ustedes regresen a Hogwarts, que creo que sería antes del 15 —sopesó Angelina, a lo que George asintió. La señora Molly dijo:
—Es bastante cerca, pero creo que podemos manejarlo…
Debido a la organización de la boda de George, y la expectativa del regreso a Hogwarts, los días antes del 1 de septiembre pasaron sin notarse; Hermione regresó a la casa muggle que pertenecía a sus padres, y con ayuda de Kingsley, la conectó a la red Flú, para poder ir y venir rápidamente a Grimmauld Place, la cual adquiría cada vez más luminosidad, por la presencia de habitantes, las labores de limpieza, y la dilución de la magia oscura que por muchos años convivió en la "Antigua y Noble Casa de los Black". Esa luminosidad incluso hizo que Kreacher se transformara en un elfo sumamente atento y respetuoso con los Weasley y con Hermione, lo que Harry premiaba con palabras de afecto y la autorización para que guardara algunos "tesoros" de los Black en su nuevo "cubil", la habitación de Regulus, ya que Harry se la había cedido antes del viaje a Australia.
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) Joan Manuel Serrat: "Hoy puede ser un Gran Día", editado en el álbum "En Tránsito", de 1991 © Joan Manuel Serrat; disponible en: watch?v=8e4wVjTUpaQ
Buenas tardes desde San Diego, Venezuela! Hoy, en el día en que los venezolanos recordamos a ese grupo de insignes (y otros no tanto) hombres que decidieron creer en que serían capaces de conformar una nación independiente, les traigo un nuevo capítulo, bastante similar al original, que corrige algunos errorcillos mínimos... Espero que lo disfruten tanto como el resto de mis relatos!
