Capitulo 3. El inicio de la tormenta

La noche seguía avanzando y Nicolette entraba a su habitación con el corazón roto y el alma humillada por la reina, cerró bien la puerta y corrió hasta su cama, dejándose caer en ella con las mejillas inundadas en lágrimas y un color rojo por el golpe. En su mente aún sonaban esas palabras hirientes que le recordaban el error que tuvo por amor.

- No me arrepiento de haberlo hecho, yo lo ame y lo amo con todo mi corazón, eso jamás va a cambiar.- exclamó entre sollozos la joven muy afligida.

La reina Selena con un gran coraje a flor de piel se dirigió en automático a la habitación de Sonja, que sin reparo alguno abrió de par en par encontrándola vacía, -¿Sonja dónde rayos estás?- la reina cerró muy bien la puerta y se metió a la cama de su hija recitando para si esas palabras, esperó hasta que la madrugada casi dejaba paso al amanecer cuando de pronto el sonido de un mueble ligero al moverse la hizo ponerse en alerta pero sin salir de la cama.

El corazón de la reina latía con nerviosismo haciendo que su respiración se tornará agitada, a lo que puso mayor atención para poder controlar y no delatarse. La princesa Sonja se quedó sorprendida al ver que alguien estaba en su cama recostada y envuelta en sus cobijas, titubeó de temor e intriga hasta tener el valor para dar unos cuantos pasos y tocar aquel bulto que entre las penumbras se disfrazaba cómodamente; al tocarle con la mayor suavidad posible, la reina Selena no hizo movimiento alguno, se mimetizó con la cama cual presa que se esconde de su captor.

- ¿Nicolette?

Una voz temerosa y nerviosa apenas sonó perceptible en el profundo silencio y entonces la reina pudo respirar... Su cuerpo dejo de tensarse y por fin salió lenta de las cobijas dando la cara que se topo con la dulce y perversa princesa Sonja.

- ¿Madre?, ¿qué haces aquí? - dijo Sonja sintiendo un alivio en el alma y sentándose a lado de ella - ¿Estás bien?.

Su madre se incorporó en la cama y miró molesta pero a la vez aliviada de verla ahí, recuperando su semblante serio expresó su pesar.

-¿Que hago aquí?, más bien explícame qué haces tú fuera de la habitación en la noche. Dime ¿a caso te viste con el príncipe So?.

-¡Madre!- exclamó en voz muy baja la princesa tras sentirse descubierta - Pero que cosas dices, fui a ver a mi hermana ya que estoy preocupada por su salud.

-¡Deja de mentir Sonja!- sus voces tenían que sujetarse al silencio para no ser perceptibles por los demás sin embargo no podían ocultar asombro o enojo, - Nicolette estaba en los brazos de Zheng mientras tú jugabas a las escondidas con ese príncipe de segundo nivel. Sonja date cuenta que este patético capricho tuyo puede costarnos muy caro, tú padre y yo dependemos de está unión.

Luego la reina se incorporó frente a su hija quien bajaba la cabeza pues no podía aceptar lo que su madre le ordenaba, su corazón estaba enamorado y ella no iba a renunciar al amor por los intereses de su familia, con cara suplicante y lágrimas en los ojos se dirigió a la reina.

- Madre, ¿tú nunca te enamoraste?, porqué no quieres que Nicolette y yo seamos felices. A ella la alejaste de su verdadero amor, ¿ahora lo harás conmigo?

-¡Mi dulce ángel!, eres muy joven aún para poder entender estás cuestiones políticas pero con el tiempo y mi sabía instrucción lo harás - tomando su mejilla con cariño para limpiar las lágrimas que por ellas rodaban -para la nobleza el amor no existe por ello tienes que ser muy cuidadosa o terminarás como Nicolette, tú eres nuestra esperanza así que comportarte como debe de ser o ...

Ella sonrió con un halo maligno y se dirigió hacia la puerta.

- De más está decir lo que pude suceder, pasa una buena noche mi ángel, mañana te veré.- Saliendo lo más sigilosa posible de la habitación. Sonja se dejó caer en la cama y lloró amargamente la decisión de su madre, ahora su miedo era más profundo y su soledad peor...

La mañana siguiente hacia acto de presencia con sus joviales rayos de sol cuando todos estaban reuniéndose en el comedor, Sonja sentada a lado de la reina guardaba silencio mientras que los príncipes Zheng y So a lado de su madre de gustaban lentamente su desayuno.

- El día de hoy amanecieron muy callados todos, tal pareciera que no tienen ánimo ni para tomar sus alimentos - comentó la gran reina Han Ne, esposa del rey Seo y madre de los príncipes al sostener una taza de té en la mano - hasta nuestra hermosa princesa Sonja está muy callada.

- Para nada querida madre, tomando nuestros alimentos tendremos nuevamente esa jovialidad que a usted le gusta, no es verdad hermano So.

- Desde luego que sí hermano Zheng, lamentamos apenarla de este modo madre y si usted lo consciente me gustaría invitarla a pasear por los territorios del lago junto con la princesa Sonja y su honorable madre. - mirando a Sonja con una sonrisa que se convirtió en preocupación al ver qué ella tenía expuesta a la vista de todos la pulsera que le regaló.

Sonja notó esto y de inmediato bajo la mano para acomodar sus mangas y con una sonrisa asintió, - me gustaría mucho poder pasear con ustedes, sería un honor para mí si mi madre lo consciente.

- por mi está bien, gracias alteza - contestó la reina Selena.

- por cierto alteza no he visto a su dulce hija Nicolette desayunar con nosotros, supe que estaba inconveniente de salud hace unos días, espero se encuentre mucho mejor.

- no se preocupe por cosas así majestad, Nicolette siempre ha sido muy débil de salud pero hasta ahora no ha sido nada de gravedad, pronto verá que andará por ahí en los jardines divagando. - contestando con cierto tono irónico a la reina Han Ne

- espero que sí, disfruto bastante de sus lecturas y conversaciones, sinceramente me gustaría mucho que el rey diera su consentimiento para unir a Nicolette y a So en matrimonio, harían una excelente pareja así como Zheng y Sonja - sonriendo a la reina Selena.

-¡Madre que cosas dices!- agrego Zheng a la conversación tratando de interrumpir - mi hermano So ama más las armas que a las mujeres, su corazón es bélico no romántico y sinceramente la princesa Nicolette es muy dulce para el temperamento de So.

- Precisamente por eso digo que harían una excelente pareja ya que So por ser tan indomable necesita de la estabilidad y dulzura de la princesa, así se complementarían.

- Madre con todo respeto para usted y los presentes yo creo que eso me corresponde a mi, si mi corazón se enamora será de alguien con mi carácter intenso - mirando con sutileza a Sonja para reforzar su lazo.

- Me disculpo con ustedes, voy a ver a Nicolette si no necesita algo, le agradezco mucho su invitación alteza y espero que mi madre acepte. - levantándose de la mesa y haciendo una reverencia para caminar por el pasillo, los príncipes la vieron alejarse lentamente.

El príncipe heredero también se levantó - voy a las caballerizas para ver los caballos que van a usar y el carruaje - haciendo también una reverencia y dirigiéndose hacia el pasillo principal donde cambiaría discretamente su dirección para encontrarse con Sonja antes de la puerta de su hermana. -Sonja espera ahí.

Usando su característico tono autoritario, ella al oírlo se detuvo quedando de espalda a él y tratando de desanudar la pulsera de So, el príncipe heredero se acercó con pasos firmes e incriminatorios por el nerviosismo de la princesa.

- Muéstrame tu brazo Sonja- estando detrás de ella y usando un tono frío y sarcástico.

- ¿Para que querría usted ver mi brazo príncipe heredero?, cómo ya se dijo en la reunión, no tengo ninguna cicatriz- al sentir a Zheng tan cerca no pudo evitar sentirse acorralada, lo miró de reojo pero evadió esa mirada persistente e indagatoria.

- No es por la cicatriz que quiero ver tu brazo- volteándola con cierta fuerza hacia él, quedando frente a frente, justo en ese momento ella alcanzo a arrojar la pulsera a un lado donde las cortinas la cubrieran, evitando el sonido del objeto al caer con la voz del príncipe So quien llegaba al encuentro.

- ¿Esa es la manera en que trataras a tu futura esposa?- mirándolo retadoramente pues no podía ocultar su disgusto al ver como manipulaba a su frágil ángel.

-¡Oh llegaste So!, me sorprende que te interese tanto ver como trato a mi futura esposa y no veo el porque ya que estamos tratando un asunto marital.- soltando a la princesa y caminando hacia su hermano sosteniéndole la mirada - por cierto no he visto que portes la pulsera que tu madre te dio.

So discretamente hizo su brazo izquierdo hacia atrás, -la extravié estando en las caballerizas la otra vez y no he podido encontrarla.

- Me extraña que un objeto tan preciado para ti hoy no tenga ninguna importancia pues recuerdo que no te la quitabas para nada y la cuidabas mejor que a tu vida- mirando acusador y con una sonrisa sarcástica.

- Yo...- pero en eso la princesa Nicolette hizo acto de presencia y astutamente levantó la pulsera que su hermana aventó, guardándola entre su ropaje.

- no veo porque cuestionar al príncipe So por algo que él no tiene respuesta, la pulsera a la que se refiere príncipe heredero la tengo en mi poder- caminando hasta ambos monarcas y sin prestar atención a Sonja para evitar malos entendidos, - le pido una disculpa príncipe So pues una lavandera me entrego su pulsera pero al no saber de quién era tuve que guardarla. Hoy pensaba entregárselo a su poderoso padre pero al ver qué usted es el dueño...

Extendió su mano y de ahí colgaba la brillante pulsera de cuencas rosadas y azules que sorprendió a So por verla en manos de Nicolette pero que a su vez alivió porque así no habría nada que inculpara a Sonja. So extendió la mano para recibirla.

- Estoy agradecido con usted princesa Nicolette por recuperar algo tan preciado para mí.

Zheng interrumpió antes de que se realizará el intercambio y tomó la pulsera examinando detenidamente la pieza, sin más se la entregó a su hermano, - bien recuperaste tu pulsera, ya no hay nada más que hacer aquí- caminando en dirección a la biblioteca y sin detener su marcha, - Nicolette acompáñame.

Ella obedeció sin palabra alguna. En cuanto se fueron So corrió para abrazar a su amada princesa, colocando la cabeza de Sonja contra su pecho -¿Estás bien?, ¿No te lastimó?

- ¡no, estoy bien!, afortunadamente llegaste a tiempo.

- y tú hermana ¿Cómo supo lo de la pulsera?

- no lo sé pero fue de mucha ayuda su intervención, solo espero no causarle problemas.

Siguieron abrazados unos momentos más, mientras tanto en la biblioteca Zheng cerró la puerta principal y se dirigió al centro de la habitación mirando a Nicolette que mantenía una postura fría y serena.

- Explícame como es que tú tenías esa pulsera, ¿quién te la dio?

Ella sin inmutarse y completamente segura de sus palabras, - ya se lo dije, una lavandera me lo entregó, fue muy rápido y no podría reconocerla ahora pero por su atuendo sé que es lavandera.

Zheng se acercó despacio a ella y con pasos cortos la rodeo admirando cada uno de sus detalles armónicos hasta terminar frente a frente y mirar sus ojos oscuros sin ninguna expresión.

- Solo por tratarse de ti he de creer y dejaré este asunto en paz pero no quiero que tengas otra vez ningún tipo de acercamiento con So, cuando se suscite algo así vendrás a mi para consultarme.

Ese tono autoritario y frío era algo tan característico del príncipe heredero, tanto que ya no parecía molestarle, con la cabeza asintió e hizo una reverencia dando media vuelta para retirarse, algo que Zheng no permitió pues tomo su mano como la otra vez y la jalo hacia su presencia, recibiéndola entre su abrazo y su pecho.

Oprimiendo con suavidad el rostro de Nicolette entre su pecho, - mi corazón se vuelve débil cuando estoy cerca de ella pero ¿porqué?, ¿porqué me siento vulnerable y a la vez en completa paz?, y si la evado, si simplemente me doy la vuelta y me olvidó de ella para siempre. Si solo dejo que el agua fluya y me caso con Sonja- se repetía en sus pensamientos que tanto lo atormentaban pero no quería soltar a la princesa, -¡No, no puedo, no quiero dejarte ir Nicolette!.

Esta vez subió el tono de voz y habló para ella logrando que la princesa Nicolette quedará totalmente sorprendida, Zheng la tomo por los hombros para poder cruzar miradas.

- no voy a repetir las palabras de tu madre ni voy a cuestionarte por lo que ella dijo solo recuerda que yo soy el heredero al trono y puedo abolir leyes absurdas, además tú lo mencionaste; nadie se atrevería a contradecirme o desobedecerme.

Sonrió ante ella, cosa que rara vez hacia y con suprema delicadeza acercó su rostro al de Nicolette, rozando casi la punta de su nariz. Ella ante tal acción solo pudo tensar el cuerpo y cerrar los ojos, el príncipe heredero sonrió con ternura al ver esa escena tan satisfactoria para él y en silencio se marchó, dejando a la princesa sola en la biblioteca.

- Sé que algún día vas a amarme Nicolette, yo hoy reconozco lo mucho que te amo y que no te dejare ir, no importa si tengo que retenerte contra tu voluntad pues un día me amarás- se repitió en sus pensamientos caminando hacia la habitación de su madre.

Por otro lado un carruaje real transitaba por senderos llenos de césped fresco y vibrante, oloroso a primavera donde una princesa y dos reinas disfrutaban de la luz del sol, a su lado derecho un valiente y temido caballero las acompañaba y cuidaba sobre su corsel negro donde por ratos miraba a su tan amado ángel y correspondía con una sonrisa.

Finalmente llegaron al nombrado lago donde bajaron del carruaje y su cortejo real preparó un lugar adecuado para ellas.

- So este lugar es muy hermoso, ¿porque jamás habías traído a tu madre aquí?

So acercándose a la reina quien le ofrecía un poco de zumo de pera, - madre disculpe por guardar en secreto este lugar pero esperaba el momento para que usted pudiera disfrutarlo plenamente. Espero también sea del agrado de sus majestades.- esbozando una sonrisa ligera pero viváz.

- ¡príncipe So es un lugar bello!, no me imagino como será de noche - mencionó la princesa Sonja emocionada al traer una serie de recuerdos en su mente. - oiga podría enseñarme a montar a caballo?

Mirando hacia el corsel como un pretexto para estar solos.

- para mí sería un gran honor princesa- extendiendo su mano en gesto caballeroso.

La reina Selena sintió un vuelco en su corazón ruborizándose de irá al ver el cinismo por parte de Sonja, - Hija no traes tu atuendo de amazona, no creo que sea correcto andar a caballo.

Sonja volteo hacia su madre sin dejar de tomar la mano de So, para este punto su madre ya lo tomaba como una afrenta cosa que a Sonja no le importo. La gran reina Han Ne sonrió muy contenta tras poder compartir tiempo con su hijo So y miraba con detenimiento la pareja en cuestión. - Reina Selena porque no olvidamos el protocolo por este momento, los muchachos quieren divertirse, hay que dejarlos.

Esas palabras fueron más como una orden sutil para la reina Selena a quien no le quedó otro remedio que aceptar con una sonrisa fingida. So subió a Sonja y comenzaron a cabalgar con trote lento, pretexto suficiente para abrazarla discretamente y colocar su mejilla junto a la de ella.

-¿ Te gustó venir al lago mi bello ángel?

- Me ha encantado mi amado príncipe, me sorprende mucho la astucia que tuviste para poder estar juntos.

- Lo importante es eso, aprovechar cada uno de los momentos que podamos estar juntos, ya verás que después no tendremos que escondernos más.- el príncipe dejó escapar un suspiro y sonrió lleno de calma al poder estar con su amada.

Por su parte una joven dama de la corte recorría los coloridos jardines reales solo para encontrarse con la princesa Nicolette y poder hacerle entrega de una carta. Ella agradeció con un movimiento de cabeza y se sentó en una de las bancas bajo el árbol para poder leer con detenimiento; mostrando una sonrisa en su afligido rostro.

Al atardecer Nicolette supo que su madre había vuelto por lo que corrió hasta su habitación para encontrarse con ella, haciendo una reverencia saludo a la reina.

- Magnánima madre espero allá disfrutado de su paseo. - dijo con voz suave y tierna la joven princesa.

- ¿Qué te trae a mis aposentos Nicolette?, estoy exhausta por el viaje- con tono desanimado y molesto al recibirla.

-¡ Oh lamento incomodarla alteza!, seré muy breve. Quiero pedir su permiso para poder regresar a nuestro castillo y dejar de importunarle con mi presencia. -en sus ojos la suplica se hacia presente.

- Valla te has adelantado a mis deseos o me has leído la mente, por mi no hay inconveniente, vete mañana mismo sí así lo quieres y no regreses hasta que tú hermana esté casada.- Sin más se dirigió a su cama y le ordenó cerrar la puerta.

Nicolette obedeció y muy feliz recorrió el pasillo en dirección a su habitación, -¡Que contenta estoy!- decía en sus adentros con una gran sonrisa en los labios. Justo en ese momento el príncipe So hacia acto de presencia en el pasillo, al parecer iba a encontrarse con Sonja pero este se detuvo e hizo una reverencia ante la princesa, ella correspondió y siguió su camino entrando hasta su habitación. Por hoy quería olvidarse de su hermana y su amorío, quería solo dormir y soñar con él...

*FIN DEL CAPITULO*