Capitulo 4

La noche avanzaba con lentitud y las estrellas tintineaban con fulgor, el viento era suficiente para poder mover aquel oscuro y largo cabello más no para hacer sentir frío; los pies desnudos y pálidos de una figura esbelta rozaban el césped que resplandecía en verde vivo con las estrellas mientras un suave transe guiaba los pasos de esa mujer. El ambiente era de ensueño apenas perceptible para una realidad normal.

A pocos metros de distancia una figura larga de porte varonil y militar se erguía a la orilla de un precipicio dándole la espalda a la joven mujer.

- ¿Luka?- susurro la joven dama mientras caminaba en esa dirección hasta cerciorarse de quién se trataba... -¡Luka!

El joven volteo a la dama y con rostro entristecido y con lágrimas en sus ojos le extendió el brazo en señal de despedida y se dejó caer al precipicio...

-¡No!- gritó la joven desesperada y corriendo veloz hasta el lugar más fue muy tarde para poder ayudar al joven hombre, en las penumbras se veía el cuerpo perderse conforme caía. Ella abrió los ojos tan grandes como pudo y entro en shock, soltando lágrimas cual río y extendiendo los brazos a la inmensidad de la oscuridad, -¡Luka, no, Luka por favor no!...

Despertando abruptamente con lágrimas aún y un sudor frío que la recorría, en su habitación solo oscuridad dispersa en partes por el brillo de las estrellas se encontraba y un toquído en la puerta se escuchó. - Señorita Nicolette, ¿se encuentra bien?- mostrándose insistente en el llamado. Nicolette se levantó y fue a abrir, encontrando a una dama de la corte preocupada frente a ella.

- Escuché ruido en su habitación, ¿se encuentra bien?.

- Estoy bien, tuve un mal sueño.

- ¿Necesita que me quede?, puedo hacerle compañía para que no tenga esos sueños otra vez - dijo la dama de la corte en tono amable.

- No quiero molestar, ve a descansar ya que mañana seguro tendrás mucho trabajo. Gracias por todo- Contestó la joven princesa con gesto amable y tras de si cerró la puerta para regresar a su cama pero el fulgor de las estrellas la llevo hasta su pequeño balcón sintiendo el aire fresco tocar su rostro. -¿Que significa ese sueño?, ¿realmente Luka estará bien?.

Pensaba mientras miraba al infinito nocturno que frente a ella se expandía.

- Luka ¿dónde estarás?, ¿estás bien?- continuaba mencionando para si hasta que en la oscuridad de la maleza pudo ver una figura varonil moverse sigilosa, imaginó que sería el príncipe So dejando a su hermana Sonja. Sin más regreso a su habitación tratando de conciliar el sueño.

La mañana llegó a las tierras fértiles del rey y el palacio nuevamente se llenaba de movimiento, en el comedor principal hoy el rey Seo los acompañaba disfrutando de un delicioso pollo al estilo asiático.

- Tengo entendido que su esposo liberó a unos soldados para que pudieran formar parte del ejército del monarca del Oeste, es un gesto noble al que yo también contribuí.- exclamaba el poderoso monarca dirigiéndose a la reina Selena y degustando complacido su desayuno.

- Padre tu corazón es generoso y tu sabiduría es digna de reconocimiento, espero poder cumplir con tus expectativas en el trono.

- Sé que lo harás Zheng, eres astuto y decidido, disciplinado igual que So, la única diferencia entre ustedes es que So prefiere el campo de batalla y tú la diplomacia- dijo con una gran sonrisa de orgullo por sus dos hijos.

- Agradezco tus nobles palabras padre, llevaré con honor a tu ejército a la gloria- haciendo So un gesto de lealtad a su padre con el brazo a la altura del pecho y una reverencia con la cabeza.

- So serás un gran general y me enorgullecerás demasiado, solo te pido que con esa misma lealtad y pasión cuides de tu hermano y su reinado al igual que de su esposa y su descendencia.

Sin levantar la cabeza y tragando saliva con dificultad asintió. Su hermano Zheng lo miró de reojo como si no creyera en sus palabras.

- Por cierto hoy escoltarás a la princesa Nicolette hasta la frontera sur y de ahí parte de la guardia real la acompañará hasta su reino. Luego tú presentarás a los nuevos soldados con el rey Mong del Oeste - Dirigiéndose a la princesa Nicolette con un tono suave y amable, - Me apena mucho que tenga que retirarse de nuestro castillo, ojalá vuelva muy pronto con nosotros.

Nicolette agradeció con un gesto amable de cabeza y palabras breves pero Zheng estaba desconcertado y molesto de enterarse por palabras de su padre. El desayuno no duró mucho y cada uno se retiró a sus actividades propias, la princesa Nicolette fue hasta el jardín de árboles frutales donde yacía la fuente; en su andar puso atención a los rayos del Sol que jugaban con el agua cristalina y metió las manos para sentir su frescura.

Por un instante olvidó ese sueño frustrante y dejó escapar una sonrisa, las horas le parecían eternas para poder emprender el camino a casa, nada podía ser mejor, nada podía salir mal; al fin se reencontraría con el hombre que tanto amaba y estaría dispuesta a escapar con él si fuera preciso para defender su amor. Casi sin darse cuenta se puso a danzar dando vueltas armoniosamente, dejando que su vestido tomará formas con su baile y el viento leve que de sus movimientos surgía.

A la entrada del jardín, en el arco de flores blancas y aromáticas, un hombre de porte elegante y solemne miraba atento aquello que a sus ojos era un espectáculo digno solo de los dioses y se sentía honrado de poder presenciarlo, el tiempo se detenía entre ambos y aquel hombre heredero al trono se fue acercando lenta y sigilosa hasta la danzante y jovial princesa, tanto que en una de sus vueltas y como si de una acción en cámara lenta se tratase, ambos coincidieron de frente por lo que el príncipe Zheng no tardó en abrazarla por la cintura y ella por el impulso lo rodeo con sus brazos por el cuello quedando totalmente sorprendida de toparse con él en un recinto que creía estaba solo, el rubor en sus mejillas no se hizo esperar.

- ¡No quiero que te vallas, por favor no te vallas Nicolette!- su corazón agitado y su tono suplicante denotaban los sentimientos del afligido monarca.

La chica por un momento pudo sentir sinceridad en sus palabras y un calor producido por la ternura de su ser, - Príncipe Zheng yo...

Pero fue interrumpida por las palabras de Zheng, - Ya no puedo con esto, no puedo seguir pretendiendo que no pasa nada, quiero estar junto a ti, quiero que seas solo mía. Voy a hablar con mi padre y pedirte como esposa, no me importa si pierdo el trono, solo quiero vivir mi vida junto a ti- sus palabras fueron efusivas y llenas de sentimientos, algo que Nicolette no podía permitir pues estaría Zheng renunciando a todo por nada, su corazón estaba decidido a amar a un solo hombre y para ella no existía más.

- Príncipe por favor pare con esto- logrando salir de su abrazo y mirándolo fijamente con valentía, - yo me entregué a un hombre hace tiempo, le entregué mi cuerpo y mi corazón hasta la muerte. Yo no puedo amar a nadie más que no sea él así que desista y cumpla con su palabra, deje que fluyan las cosas como hasta ahora y haga feliz a mi hermana Sonja por favor.

Zheng estaba anonadado con la confesión de la princesa pero su corazón enamorado no le permitía renunciar, la tomó de la mano y caminaron hasta el final del jardín donde la aprisionó contra el muro entre lazando sus manos mutuamente.

- No me importa tu pasado, solo el presente y futuro que será a mi lado, eso es todo lo que quiero saber.

- Usted no lo comprende, yo amo a alguien más y usted tiene un compromiso con mi hermana.

- Deja de decir esas cosas, nosotros somos los únicos dueños de nuestro destino, mi corazón te ama a ti y no puedo estar con nadie más ni por decreto del rey. - En sus ojos una gran convicción se dejaba ver haciendo que Nicolette estuviera segura de sus palabras sin embargo el amor por otro hombre le negaba sucumbir a sus brazos.

- Usted no entiende- forcejeando para liberarse lo cual no le costó mucho trabajo, corrió hasta su habitación y cerró muy bien, se acostó en su cama pensando en su sueño y en las palabras de Zheng.

Al atardecer en las caballerizas una pareja se despedía con un gran beso apasionado.

- Regresa pronto So, no me tengas preocupada.

- Estaré muy pronto contigo, los días se van acortando para poder estar al fin juntos.

- Lo sé - dijo con una gran sonrisa y lo besó nuevamente para despedirse.

El cortejo real salió al atardecer, llevando al frente al príncipe So quien se mantenía alerta en todo momento. Muy lejos de ahí, en la tierra natal de Nicolette, dentro del enorme castillo se podía ver al gran rey y a un soldado muy joven y valiente que hacia una reverencia con la rodilla al suelo en señal de respeto. El semblante de ambos era serio al igual que su tono de hablar.

- Me alegra verte regresar con bien y con la victoria como bandera.

- Gracias su majestad.

- Hay una nueva orden para ti y es mi orden final.

El joven levantó la mirada al rey muy sorprendió por lo de orden final y pensó en muchas cosas hasta que nuevamente la voz del rey lo trajo en si, - Como ya habrás escuchado el nuevo monarca del Oeste, el rey Mong, está formando un ejército leal a él; es un tema delicado ya que derrocó al anterior monarca y debe tratarse con total dedicación y discreción. Hace unos días firmamos un tratado de no agresión y lealtad si yo le mandaba a un grupo de soldados ejemplares. - Se levantó de su trono y camino hasta el joven general buscando su mirada para disculparse y justificar este hecho. - Irás al frente de las tropas del rey Mong y le servirás tanto como a mí, Luka, gracias por todo.

Luka molesto se levantó y encaró al magnánimo rey sin mirarlo fijamente a los ojos y con tono solemne expresó, - Señor usted me prometió algo cuando partí a tierras extranjeras y cumpliera con su petición, fielmente lo he cumplido y quisiera que usted cumpliera su promesa.

El rey rompió en una carcajada cosa que a Luka no le gustó para nada, - Luka no habrás creído que eso era cierto, jamás cederé a una de mis hijas aunque sea el más feroz y valiente general a mis órdenes. La jerarquía es estricta y específica, un soldado no puede acceder a una princesa- El rey tomo su hombro con cierto aprecio, - Estoy intentando casarla con un príncipe guerrero y si la amas como dices comprenderás que está es la mejor opción para ella. Sigue tu camino mi valiente general y déjala seguir el suyo, mañana por la mañana partirás, ahora ve a descansar.

Y tras estás palabras se marchó el rey con paso lento por el pasillo del salón del trono hasta la salida, - Me hubiera gustado que fueras para mí hija pero esto es lo mejor- pensaba para si el rey mientras liberaba su conciencia. Luka quedó solo en el gran salón con el corazón nuevamente lastimado así como su orgullo, él no quería renunciar a su princesa pero ya era demasiado tarde o al menos eso parecía.

Una joven dama, elegante de vestido azul cielo salió de la sombra que las cortinas creaban y camino hasta él solo para abrazarlo y hundir su cabeza en el amplió y fuerte pecho del joven.

- Hermano, mi valiente y fuerte hermano, escuché las palabras afiladas como dagas del rey - suspiro afligida, -¡Lo siento tanto hermano, de verdad lo siento!.

- Mary Ann, mi gentil y bella hermana, no te sientas así- dijo mirando un trono vacío mientras acariciaba su largo y oscuro cabello, - en el fondo era un sueño, un hermoso sueño que no duraría más allá del anochecer; yo fui un tonto al creer en las palabras del rey y no darme cuenta que era un viejo truco para separarme formalmente de su hija.

Una lágrima rodó por la blancas mejillas de Luka al recitar estás palabras entonces su hermana levantó la postura dejando de abrazarlo y solo sujeto sus manos, -Nicolette viene para acá, estará aquí en la tarde; ¡hermano por favor tómala y vete con ella, huyan lejos y sean felices!

-¡Ella vendrá!- repitió emocionado, iluminándose su mirada por breves instantes luego recobrando el sentido bajo la cabeza, - No puedo, Mary Ann no puedo hacer tal cosa y exponer la seguridad y felicidad de Nicolette, dime¿que puedo ofrecerle?; solo desataría la furia de su padre y nos perseguiría.

- Pero Luka, hermano estoy segura que ella aceptaría y gustosa correría el riesgo.- Con ojos suplicantes dignos de una novela romántica.

- Créeme Mary Ann que nada más desearía en el mundo, poder estar con ella toda la vida y sé que ella no tendría problemas de huir conmigo pero si su padre nos encontrara me temo que desquitaría toda su rabia en ella y no puedo permitir tal acto.- suspiro entristecido y con lágrimas en los ojos se dio media vuelta para retirarse, - Me he de ir a tierras del Oeste para servir a mi nuevo amo, ¿vendrás conmigo Mary Ann?.

Sin más salió del salón y se perdió de la vista de su hermana, ella inquieta no podía creer lo que Luka estaba decidiendo, no podía creer que renunciara así al amor de su vida. De inmediato fue hasta su habitación para escribir una carta y se citó con un emisario a quien le pagó una generosa cantidad por entregar sin demora su carta a la princesa...

- Perdoname Luka pero Nicolette tiene que saberlo - dijo en sus pensamientos llevándose las manos al pecho.

La noche ya transcurría y el carruaje se detuvo, la escolta real liderada por el príncipe So hizo un campamento improvisado para que la princesa cenara y descansara. A la luz de una fogata la princesa probaba una bebida caliente proporcionada por su dama de compañía, So se le acercó y pidió a la dama se retirase, tomando asiento junto a la princesa.

- Es una noche fría, si necesita más abrigo solo pídalo para proporcionarle una cobija.

Nicolette no volteo, su mirada estaba dirigida al fuego, cosa que So notó inmediatamente, - No quiero incomodarla princesa, en realidad solo quiero agradecerle su gesto de la pulsera. - Esto llamo la atención de la mujer, quien fijo sus ojos en el príncipe guerrero. - Sé que usted sabe más de lo que dice, Sonja me ha contado y sé que sabe la relación que tenemos. Usted ha sido muy discreta y solidaria con nosotros, ¡Gracias!.

Nicolette dejó escapar un suspiro y bajo la cabeza ocultando su tristeza, - Sé lo que es amar a alguien y no poder estar con esa persona por elección, por eso no quiero que Sonja pase por lo mismo- Sonrió ligeramente y volvió la vista al fuego.

So se quedó meditando las palabras de la princesa, era cierto lo que su padre había dicho sobre ella, - entonces siempre se preocupa por los demás antes que ella - pensó mientras miraba el fuego, - Y usted princesa Nicolette, ¿Porqué no busca su felicidad?, ¿porque no se reúne con ese ser que tanto anhela?.

Ella lo miró nostálgica - Porque él es un general del ejército de mi padre y suficientes problemas le causó que nuestra relación se develará, el gran rey lo mando a tierras enemigas con una misión específica y una promesa que dudo quiera cumplir mi padre.

- La palabra de un rey es de suma importancia y absoluta credibilidad pero aquí se trata de su hija, princesa sé que esto se arreglará de la mejor manera y usted podrá ser feliz - el príncipe se levantó e hizo una reverencia en señal de respeto y despedida. - Descanse tranquilamente que yo la cuidaré.

Con esto se retiró para dar órdenes a sus guardias. La joven princesa movió la cabeza como gesto despectivo al conocer lo testarudo que podía llegar a ser su padre y dejo escapar un suspiro de profunda tristeza para seguir contemplando el fuego; la noche seguía su curso y el tiempo iba dando paso a un pronto amanecer.

*FIN DEL CAPITULO*