Capitulo 6. Abre los Ojos a la Realidad

Por fin un paisaje mas en colores café y ocre con mínimos azulados los recibía, las montañas rocosas serían su escondite perfecto, el galope del caballo pronto se hizo nulo y el general bajo de un salto ayudando a la dama y tomándola por la cintura quedando frente a frente, fue en este momento cuando ambos en silencio solo se miraron, las mejillas de Nicolette estaban sonrojadas por la cercanía de su amado y Luka solo la admiraba como se admira una escultura griega, con fascinación e incredulidad.

El tiempo parecía detenerse entre los dos enamorados y de los ojos de la majestuosa mujer unas lagrimas rodaron hasta sus mejillas, tantas emociones la tenían presa pero el estar frente a su gran amor la hacían sentir protegida.

- Princesa ha sufrido demasiado- las lagrimas de su amada mujer lo hacían perder el orgullo y olvidar las palabras de su rey, la tomo entre sus brazos y acarició su cabello suavemente, - estoy aquí para ti, para protegerte, no tienes porque llorar más.

- ¡Luka, mi amado Luka!, tenía tanto miedo de no volver a verte, no podría vivir sin ti- pese a las palabras de su guardián ella dejo fluir su llanto como método de desahogo por tanto dolor.

El general solo la apretó mas fuerte en su regazo y con suma delicadeza tomo su barbilla para levantar el rostro, - siempre voy a estar contigo, pase lo que pase aquí voy a estar para cuidar de ti- aquel rostro angelical era lo más hermoso que en su vida había visto, era simplemente lo que más amaba en el mundo, sonrió mas complacido y con gesto tierno acercando lentamente su rostro al de ella, el calor exhalado de la respiración de ambos podía sentirse agitando sus pulsaciones… -¡Nicolette te amo!.

Ella abrió los ojos tan grandes como pudo por la sorpresa de oír esas palabras tan dulces por parte de su amado y después solo se dejo llevar por ese cálido roce sintiendo ese respirar pausado junto con la suavidad de su piel, ese hombre de aspecto fiero y hasta temible en sus brazos era como un pequeño niño tierno falto de afecto; la princesa se aferro a él con sus brazos y cerró sus oscuros ojos para dejar de prolongar ese momento en que sus labios se fundieran en un beso tan anhelado para ambos.

El simple toque entre sus labios fríos por el clima fue suficiente para despertar un sin numero de recuerdos y sentimientos que solo sus corazones conocían, Luka apretó mas su abrazo como si no quisiera separarse de ella jamás y Nicolette correspondió, su corazón inflamado brillaba más que el mismo sol sin que el tiempo transcurriera entre ellos dos hasta que unas pequeñas gotas se dejaron sentir en sus rostros, era la inoportuna lluvia de verano que amenazaba con separar a los amantes, el general terminó tiernamente el beso tras sentir la frialdad del agua y como todo un caballero subió a su amada al caballo seguida por él para cubrirla con su túnica y avanzar hacia una cueva no muy lejana con una sonrisa en los labios mientras la jovial princesa ahora si yacía en su pecho con un semblante tranquilo y feliz.

Mientras tanto en el palacio real del norte un joven caballero, aspirante al puesto que Luka dejaba vacío se reunía en secreto con Mary Ann en uno de los jardines favoritos de la princesa Nicolette.

- Milady Mary Ann estoy preocupado por usted y por el general Luka- decía aquel joven caballero de largos y rubios cabellos mientras le hacía una reverencia a la dama.

- Dylan, ¿porque teme por nosotros valiente caballero?- respondiendo a la reverencia con una sonrisa y luego dándole la espalda para tomar una de las flores blancas de agradable aroma.

- Usted sabe que la princesa Nicolette viene al palacio y temo porque mi general no va a estar presente para cuando ella llegue- en su semblante se notaba algo de preocupación por ese hecho.

La dama volteo con una sonrisa dulce y comprensiva en sus labios carmín, - Dylan usted sin duda es leal a mi hermano hasta la muerte y eso se lo agradezco desde el fondo de mi corazón, su sinceridad me hace saber que siempre puedo confiar en usted- se acerco hasta el valiente soldado mirándolo de frente, - no se preocupe por ellos, en este momento ya deben de estar juntos y si mi hermano es inteligente se la llevará muy lejos.

- Pero milady si eso llega a pasar usted podría pagar las consecuencias, me encantaría que la princesa y mi general pudieran vivir su amor en completa libertad pero no podría soportar que algo malo le pasara a usted- su tono cambio completamente a uno desesperado al tiempo que su semblante se mostraba muy preocupado por las consecuencias de una decisión de esa magnitud.

Mary Ann siguió sonriendo con un halo de ligera resignación, - muy en el fondo solo deseo que Luka sea feliz sin importar que eso pudiera traerme consecuencias- llevándose las manos al pecho en silencio miro al cielo y hablo para sus adentros – Luka tiene mas posibilidades de ser feliz que yo y eso es lo único que importa, ¡es lo único!. Nicolette has inmensamente feliz a mi querido hermano que él te amará profundamente hasta el final.

Una lagrima pequeña rodó por su mejilla sin que Dylan pudiera notarla quedándose a lado de la dama en silencio al igual que ella.

En su camino al reino del oeste So estaba algo ansioso por no tener noticias de la princesa Nicolette y el tiempo se le hizo eterno para poder regresar a buscarla, -princesa ¿porque tenía que actuar de esta manera?, ¿qué es lo que tanto le preocupa que tiene que tomar esta decisión? - pensaba algo cabizbajo mientras avanzaba en su camino y la lluvia los tomaba por sorpresa.

De regreso a la montaña, aquella pareja de enamorados entraba con sigilo y cuidado a la cueva buscando Luka el lugar mas cómodo para su estadía, trayendo consigo algo de madera para hacer una fogata y mantener el calor; pronto una flama de color naranja radiante iluminaba en su mayoría la cueva y Nicolette se sentó cerca del fuego al igual que Luka aunque de manera mas tímida.

La miró con una sonrisa ligera y suspiro, - jamás creí volver a tenerte a mi lado mirando el fuego ardiente otra vez.

- Yo nunca perdí la esperanza de volver a verte- sonrió inocente y recargo su cabeza en el hombro de Luka, -paso mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, ¿has sufrido mucho desde entonces?

Él volteo a mirarla y se topo con la mirada mas sincera y bella de su vida, volvió sus ojos al fuego y con seriedad respondió, - fueron muchas cosas por las que pase, me enfrente a muchas batallas siempre con la enmienda de llevar a tu padre a la victoria y regresar vivo para verte, pase hambre, frío y heridas que no se como sanaron pero siempre el deseo de volver a verte fue mayor- luego hizo una breve pausa recordando las palabras de su rey y bajo la cabeza entristecido guardando silencio.

- Lamento mucho lo que sufriste, todo fue mi culpa y no me lo perdono pero se que con el tiempo y mi amor podré hacerte sanar todo ese daño- manteniendo esa sonrisa y su postura -quiero vivir toda mi vida dedicándome a ti en cuerpo y alma, jamás habrá nadie más para mi, te prometo que mi corazón es y será siempre tuyo.

Las palabras de Nicolette pese a que estaban llenas de amor y honestidad se clavaban como dagas en el pecho de Luka al tiempo que un nudo se formaba en su garganta haciendo un esfuerzo por no llorar.

- No puedes basar tu felicidad absoluta ni tu vida solo en mi Nicolette, tienes que pensar mas a futuro, por si lo olvidaste yo soy un simple general en las tropas de tu padre y ahora ya ni siquiera pertenezco a su reino, me ha enviado con su nuevo aliado, me ha desechado como algo inservible después de que yo consagré mi vida a su causa.- Miró un poco molesto a su amada por las acciones de su padre, - tú no tienes la culpa de esto pero más bien considero que es la forma mas adecuada de separarnos y evitar la vergüenza de que su hija ame a un simple general sin abolengo.

En sus adentros Luka se sentía humillado y desesperado pues de tener mas poder podría reclamar como suya a esa mujer que tan profundamente amaba y nadie podría decirle que no, se levantó y camino a una esquina alejada del fuego dándole la espalda a Nicolette.

- Para mi no eres un simple general, para mi eres lo mas grande del universo, eres el hombre que amo por la eternidad y sé lo tirano que puede ser mi padre por eso hoy estoy aquí.- camino hasta donde Luka estaba parado y lo abrazo por la espalda con sumo cariño -no me importa lo que pase, vengo dispuesta a escapar contigo muy lejos y poder llevar una vida tranquila como tu esposa, no me importan los títulos ni los lujos, solo me importas tú.

Al oír esas palabras se congelo, sus sueños estaban por volverse realidad pero ahora sus miedos tomaban forma recordando esas amenazas por parte del rey del norte hacía su hermana a quien también amaba demasiado como para condenarla al sufrimiento a cambio de su felicidad. - deja de ser inmadura Nicolette, esas son ideas de novelas románticas en donde todo es absoluta felicidad pero abre los ojos, tu padre es el rey, ¿a donde podríamos ir sin que nos encuentre?, no puedo protegerte de él, mejor olvidemos esto y terminemos aquí. Casate con el hombre que tu padre elija, sé que será un buen partido, un príncipe guerrero por lo que me dijo- se quito abruptamente las manos de su amada y la miro de frente con gran rencor pero no hacia ella sino hacia el destino que lo ponía hoy en una encrucijada.

- Luka- dijo casi susurrando y mirando sus manos vacías, luego bajó la cabeza apenada por sus comentarios observando a su amado general -¿entonces eso es lo que deseas?, ¿quieres que simplemente me entregue a la voluntad de mi padre y me case con ese príncipe guerrero? Que por cierto esta enamorado de mi hermana.

Sus sospechas eran ahora hechos pues todo apuntaba a So como elegido, luego simplemente se dio la vuelta y regresó a la cercanía de la fogata abrazándose a si misma, - nuestras vidas no han sido fáciles Luka pero si no defendemos nuestro amor jamás sabremos lo que es la verdadera felicidad, si dejamos morir todo ahora ¿que nos va a quedar?, te casarás con alguien más y yo me someteré a los deseos de un codicioso rey- después solo guardó silencio y depositó su atención al fuego.

Luka la miro por la espalda, él sabía que Nicolette tenía la razón y no quería alejarse de ella así nada mas, su vida la quería vivir a su lado, con gran decisión se acerco a la mujer y de un solo movimiento la volteo hacia él para quedar frente a frente - ¿estás segura de tu decisión?, ¿escaparás conmigo pese a las consecuencias que esto nos traiga?

- ¡Si!- fue todo lo que necesito decir la princesa para que el corazón de Luka sufriera un estruendo y vibrara. El general la admiró por su valor y determinación, sabía que debía jugarse el todo por el todo, la tomo por los hombros.

- Hoy mismo nos iremos, le mandaré un mensaje a Mary Ann para que nos alcance en el puerto y podamos partir lejos como tú lo deseas.

- Nada me haría mas feliz que eso.

El fuego de la fogata no era tan intensa como la llama en sus corazones, ahí los dos reunidos frente a frente se miraron mutuamente olvidando sus miedos y frustraciones, el tiempo estaba fuera de su alcance y con cierta nostalgia unieron sus labios cálidos y húmedos en un beso tímido al principio pero poco a poco se torno apasionado y desesperado donde el aliento les faltaba pero se rehusaban a separarse, sus pechos se oprimieron con fuerza en un abrazo mientras inquietas las manos de Luka buscaron su espalda para ir dando rienda a la pasión acumulada de tanto tiempo, una forma máxima de demostrarse cuanto se amaban realmente.

Los labios del pálido general resbalaban por el cuello de cisne de la joven monarca arrebatandole pequeños gemidos de placer al tiempo que se iban recostando sobre la túnica del caballero, las miradas eran profundas llenas de amor y melancolía porque en su interior ambos sabían que no podrían estar juntos mas se aferraban a una hermosa mentira que pronto llegaría a su final…

- ¡te amo para siempre Nicolette!

-¡te amo para siempre Luka!

La noche por fin caía y la lluvia había cesado, a varios kilómetros de ahí un joven monarca, heredero al trono miraba a la luna suplicante en los jardines del castillo.

- Nicolette si has decidido marcharte, jamás vuelvas a mi- se decía en su adentros aun motivado por la tristeza y la ira de haber perdido a la mujer que amaba y que no le correspondía, los celos lo hacían presa de sus propios sentimientos.

Los pasos lentos de un hombre mayor mas no anciano se dejaban escuchar entre el pasto al tiempo que su voz profunda irrumpía la tranquilidad de la noche – Este lugar guarda las plegarias a los seres amados que se temía por su bienestar.

-¡Padre!- mencionó el príncipe heredero mientras hacía rápidamente una reverencia.

El gran rey sonrió complacido y le pidió se levantara colocándose a su lado, -¿por quien has venido a orar Zheng?, ¿quien perturba tu corazón de esa manera?

- Padre lo pregunta de una manera muy despreocupada cuando sabe de mi compromiso con la princesa Sonja.

- Tú lo has dicho mi joven hijo, es un compromiso pero jamás te he visto cruzar palabra alguna con ella o compartir algún momento con tu futura esposa, mas bien veo que So es la sombra de la princesa y hay algo en este mundo que no se puede esconder- volteo a mirar al joven de oscuros ojos – el amor.

Zheng se sintió avergonzado y volteo la mirada sin decir nada.

- He vivido demasiado como para no entender los corazones jóvenes, el amor y la intensidad con que se vive, tu corazón esta viajando al reino del norte en este momento y eso es algo que no puedes ocultar.

El príncipe se sintió descubierto y se arrodillo ante su padre, -¡padre perdóneme!, yo conozco mi responsabilidad y cumpliré con ello, se lo prometo. Seré lo que usted desea o poderoso rey Seo.

El rey dio una ligera carcajada ante su hijo y tomo su hombro, - aun tienes mucho que aprender Zheng, habrá veces que no tendrás opción pero cuando si la tengas no lo desaproveches- sin mas se retiro con pasos lentos a sus aposentos tarareando una vieja canción.

El príncipe se levanto al ver partir a su padre y se quedo pensando en sus palabras resonandole como un eco en su cabeza tras la figura femenina de una joven princesa…

- Nicolette.

*FIN DEL CAPITULO*