Harry Potter y la Frontera Final (1)
(2da. Edición)
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
Capítulo 20:
Flor de Loto (2)
Esa hegemonía se demostraría en el primer juego de la temporada, cuando Gryffindor se enfrentaría a Hufflepuff. Ese día, Harry miró el cielo en el techo encantado del Gran Comedor y les dijo a sus jugadores:
―Muy bien, chicos ―empezó, con tono de voz tranquilo, aunque con un toque de nervios―. El clima se ve tranquilo, no habrá sol directo, lo que nos favorece. Sólo recuerden los entrenamientos, las estrategias que practicamos y ganaremos. Ahora, ¡todos a la cancha!
El equipo salió luciendo sus túnicas escarlata. Harry estaba cada vez más nervioso. Sacudió la cabeza, convenciéndose a sí mismo que lo harían excelente y se asombró bastante al ver que el capitán del equipo contrario era Justin Finch-Fletchey.
―Hola ―dijo este al verlo.
―Hola ―contestó Harry. Ninguno de los dos sabía que más agregar.
―Capitanes, dense la mano ―dijo Madame Hooch.
Harry y Justin se dieron la mano. Harry se fijó que Justin tenía una Nimbus 2003. Si era así, podría darle bastantes problemas. Había visto a Justin en los entrenamientos de su equipo, y volaba muy bien, aunque confiaba en su Saeta de Fuego Turbo, que le había dado la razón del por qué había desembolsado los 280 galeones en agosto.
―Que gane el mejor ―dijo él.
Madame Hooch hizo sonar el silbato. Ambos equipos se impulsaron y catorce jugadores se elevaron en el aire.
―Empieza el partido ―exclamó Dean Thomas, quien era el comentarista, en reemplazo de Lee Jordan―. Gryffindor de inmediato coge la quaffle, la lleva Ginny Weasley, se la pasa a Djilan, Djilab… Ah, Dil Sadjib, oh, no, ¡Ayúdala, Dennis! Bien, buena jugada del golpeador de Gryffindor, Dil hace un nuevo pase, la tiene nuevamente Ginny Weasley, se lanza a la carga, Ernie McMillan va a pararla, lo va a conseguir, oh no, esperen, ¡Tanto para Gryffindor! ¡Gryffindor a la cabeza, por diez a cero! Se reanuda el partido, no hay señales de la snitch. Hannah Abbott coge la quaffle, se dirige a los postes, Natalie McDonald intenta quitársela, no lo logra, ¡ay, eso debió doler! Una bludger casi tira a Hannah de su escoba, Natalie recupera la quaffle, el guardián de Hufflepuff la va a parar, ya casi, ¡Vamos, Natalie! No, no pudo anotar. Susan Bones, nueva cazadora de Hufflepuff, la coge, va derecho a los postes, va a anotar, ¡Justo a tiempo logra pararla el Guardián de Gryffindor!
Harry sobrevolaba la cancha, buscando la snitch. Mirando a la vez el partido, pensaba que ese año, Justin había mejorado mucho el equipo. Tomando en cuenta que casi todos los jugadores de hace dos años ya habían salido, los nuevos jugaban bastante bien; y al parecer, debía confiarse de la habilidad de su equipo… y la suya. Ese partido estaba yendo demasiado igualado.
―¡Tiempo! ―solicitó, y todos bajaron.
―¿Qué pasa, Harry? ―preguntó Natalie.
―Cambio de táctica, muchachos ―dijo apresuradamente―. Las cazadoras, en formación cabeza de halcón, los golpeadores, a los laterales; y tú, Ron, atento, por favor…
―Cálmate Harry. Lo vamos a hacer bien ―dijo Natalie.
―Cierto, estás muy nervioso ―la secundó Ginny―, tranquilo, no te angusties, amor.
―¿Ya? ―preguntó Madame Hooch, acercándose.
―Ya, vamos.
Madame Hooch hizo sonar el silbato y todos remontaron en el aire. Harry comenzó a planear en círculos, como un halcón en busca de su presa, en este caso, la snitch. Mientras, escuchaba los comentarios de Dean, que hablaba tan rápido como si se le fuera la vida en ello.
―¡Gryffindor a la cabeza, por setenta a veinte! ¡Si Harry atrapa ahora la snitch, ganarán el partido!
Dio un par de vueltas a la cancha, mientras el resto del equipo seguía jugando. Justin lo seguía de cerca, marcándolo e imitando sus movimientos. No había aún señales de la snitch por ninguna parte. De repente, vio un reflejo dorado, a unos veinte metros de Justin. ¡La snitch! Espoleó a la Saeta de Fuego Turbo, Justin se dio cuenta, y aceleró su Nimbus 2003. Mientras, Dil lograba pasar la quaffle por uno de los aros, Harry y Justin iban codo a codo, pero Harry logró pasarlo y atrapó la snitch por muy poco.
―¡Finaliza el partido! ―exclamó Dean, eufórico―. ¡Luego de una actuación espectacular, Potter logró atrapar la snitch! ¡Gryffindor ha vencido por 230 a 50! ¡Los de Hufflepuff pierden el primero de la temporada! ¡Mejor váyanse a casa, muchachos! ¡No tienen nada que hacer contra Gryffindor y su capitán!
―¡Thomas! ¡Le advierto! ¡Sólo nos faltaba otro Lee Jordan, por Merlín! –reclamó furiosa la profesora McGonagall.
―Lo siento, profesora. ¡Luego de una espectacular actuación, en la que seguramente dieron todo lo que pudieron, los de Hufflepuff fueron vencidos por "muy poco" por el equipo de Gryffindor!
La celebración se extendió hasta la noche en la torre de Gryffindor, era casi como si hubiesen ganado la copa. Ron y Hermione se abrazaban y besaban sin detenerse a pensar, igual que Harry y Ginny. Dil los veía alegre, mientras tomaba cerveza de mantequilla que habían contrabandeado desde Hogsmeade. Neville celebraba, aunque tenía la mirada triste.
―¿Qué pasó, campeón? –le preguntó Dil, ofreciéndole cerveza de mantequilla.
―Nada, que me alegra que Gryffindor haya ganado, pero…
―¿Pero?
―Me hubiera gustado que Hannah hubiera tenido un mejor juego, apenas pudo anotar dos veces, ustedes la tenían bien marcada.
―Ah, ¡verdad! –recordó Dil con una carcajada―. Bueno, ese es el riesgo que se tiene cuando juega contra "los leones" de Gryffindor. Toma, alivia tus penas –le dijo, alargándole una jarra con cerveza de mantequilla mientras se reía.
El viernes de la siguiente semana, el grupo de Gryffindor de séptimo se dirigía hacia las mazmorras, donde se encontraba el aula de Pociones, cuando, al pasar Harry cerca de un estante, éste comenzó a oscilar peligrosamente, como halado por una cuerda invisible. Hermione y Dil, quienes iban detrás de Harry y Ron, lanzaron sus hechizos protectores, para evitar que fueran golpeados por los diversos objetos y el propio estante. Al observar con detalle el final del pasillo, Dil gritó:
―¡Sellers, rata miserable! –y, pasando a unos sorprendidos Harry y Neville, corrió a tratar de capturar a su ex compañero de Humstall, pero al no conocer completamente esa área del castillo y perderlo entre los pasadizos, desistió y se regresó al encuentro con los demás Gryffindor, que veían sorprendidos la escena―. ¡Ese malnacido de Sellers! Seguro tiene que ver con esto… Déjenlo quieto, que entrando a Pociones, ¡lo voy a poner en su sitio!
―Qué raro, ¿por qué atacar a Harry, en el pasillo, y delante de todos? –analizó Hermione, aún sorprendida.
―¡Porque es una rata asquerosa! –insistió Dil, gritando a quien quisiera escucharla―. Todo el tiempo en Humstall se la daba de "lo más grande", y como ahora no es el foco de atención, quiere ganarlo a como de lugar, ¡Sellers me la va a pagar!
―Señorita Sadjib –saludó el profesor Slughorn, sonriendo a la puerta del aula―, veo que está molesta con el señor Sellers, y me pregunto por qué será.
―Disculpe, profesor –se disculpó Dil, suspirando fuertemente para calmarse, mientras entraban al salón-mazmorra―. Nunca nos hemos llevado bien, ni en Humstall ni aquí.
―Claro –respondió Franz desde su asiento, al fondo del salón―. ¿Quién querría ser amigo de una pobre inmigrante y una sangre sucia? –lo que generó que todos los Gryffindor que habían entrado al aula se levantaran de sus asientos, sacando sus varitas. El profesor Slughorn dijo, con el rostro pálido:
―Les agradezco que guarden sus varitas y se sienten. Sellers, acabas de perder cincuenta puntos para Slytherin. No voy a permitir que en mi presencia insultes a nadie, y menos a mi asistente docente y a otra estudiante, tan brillante como fue Lily Evans en los setenta… Y no quiero oír quejas, a menos que quieras una detención; creo que ya estás bastante mayorcito para eso…
Franz, que había abierto la boca para defenderse, la cerró, mirando furioso a Dil, Hermione, Ron y Harry, quienes pasaron, y se ubicaron en el mesón más cercano a la mesa del profesor Slughorn. Éste, luego de cerrar la puerta del aula, resopló y dijo:
―No quiero otro espectáculo de este tipo en mi aula. Comencemos… –Así dio inicio a una complicada sesión doble, tanto por el corrosivo clima que se vivía en el aula entre los cuatro Gryffindor y los dos Slytherin, como por la poción objeto de estudio, una de la más complicadas, aparte de la multijugos, que habían conocido.
Al terminar la clase, salieron Harry, Ron, Hermione y Dil, junto con sus compañeros de casa, rumbo al Gran Comedor, a cenar, reflexionando lo ocurrido en Pociones, y especialmente antes de entrar al aula.
―Dil, ¿tú estás segura que Sellers tiene que ver con lo del pasillo? –preguntó Harry, al sentarse a la mesa. Dil, luego de voltear rápidamente a la mesa de Slytherin, respondió con total seguridad:
―Me cambiaría el nombre si esa rata malnacida no tiene que ver, estoy absolutamente segura de lo que vi…
―Eso quiere decir que tendremos que poner un ojo encima de él –indicó Ron, mientras atacaba la cena.
―Sobre todo mañana, que es Halloween ―comentó sombríamente Harry, recordando las diversas situaciones que habían pasado en los días 31 de octubre: la muerte de sus padres, el ingreso del trol en primer año, el primer ataque del basilisco en segundo, la primera incursión de Sirius Black en tercero, su selección como cuarto campeón del "Torneo de los Tres Magos"…
Tal como previno Harry, estuvieron atentos a todo lo que ocurría en el colegio, pero el banquete de Halloween transcurrío sin inconvenientes o sorpresas, con una cena tan exquisita como era usual, con las nubes de murciélagos volando por el Gran Comedor y los pasillos del castillo, el olor de calabaza asada llenando el aire y una exhibición especial de parte de los fantasmas de Hogwarts.
El resto del trimestre transcurrió con muchas tareas, estudiando los temas más complejos que hayan podido estudiar. Por ello agradecieron que llegaran los días previos a las vacaciones de Navidad, cuando Errol, la vieja lechuza de los Weasley llegó empapada a la sala común con una carta para Ron:
Querido Ron
Espero que todo esté bien con ustedes allá. Ya estamos en La Madriguera, la logramos terminar antes de Halloween. Dile a Harry y a Hermione que los esperamos para que pasen sus vacaciones con nosotros, que no nos vayan a decir que no.
Los esperaremos en King's Cross.
Besos
Molly
―¡Que bien! –dijo Hermione-. Me alegra que hayan reconstruido La Madriguera, de verdad me encanta esa casa…
―¿La Madriguera? ¿Qué es eso? –preguntó extrañada Dil.
―Es la casa de nuestra familia, si la conoces te enamoras de ella –dijo Ron orgulloso―. Le voy a preguntar a mi mamá si puedes pasar las vacaciones con nosotros, no creo que diga que no, pero prefiero preguntar.
Hermione le pasó un pergamino y tinta, y Ron escribió su respuesta:
Mamá
Todo está de maravilla, ganamos nuestro primer juego de quidditch del año, y estamos deseosos de ir a pasar las vacaciones a La Madriguera. De hecho, nos gustaría invitar a una nueva amiga que conocimos aquí, de los que eran de la escuela Humstall, es un personaje, te va a caer bien, se llama Dil Sadjib.
Avísame cualquier cosa. Te queremos. Harry, Ginny y Hermione mandan saludos.
Ron
―Si quieres, envíala con Wighed, no ha tenido mucho trabajo y se ve que es rápida –les sugirió Harry, mientras acariciaba su hermosa lechuza color miel. Ron dobló el pergamino y se lo pasó a Harry, quien ató la carta a Wighed, quien le pellizcó gentilmente el dedo y elevó el vuelo, rumbo a La Madriguera. Luego de verla salir por los ventanales, los muchachos se dedicaron a terminar una tarea de Encantamientos, basada sobre "antiguos encantamientos medievales". Cuando concluyeron la tarea, Ron y Hermione se alejaron para sentarse en un sillón a conversar y besarse, y Harry se quedó con Dil en el mesón, viendo los pergaminos y libros, pensando en Ginny, quien ya estaba durmiendo… Dil, al verlo aislado en sus pensamientos, le preguntó:
―¿Qué te pasa, Harry?
―Ah, no, nada… –pero como Dil lo veía incrédula, le dijo―: Está bien, me quedé pensando en Ginny… Vamos a La Madriguera, y no sé cómo hacer…
―¿Cómo hacer qué? ¿Qué piensas hacer?
―Dil, yo estoy absolutamente enamorado de Ginny, y ella lo está de mí…
―De eso ya me di cuenta, y hace bastante tiempo, por cierto…
―Sí, pero el caso es que se lo quiero decir a su familia, ellos ya intuyen algo, pero quiero que nuestra relación sea bonita, como debe ser, nada de fugas…
―¿Quieres casarte con ella? –le preguntó a bocajarro, aunque en un susurro, viendo hacia el sillón donde Ron y Hermione seguían besándose.
―Sí, quiero casarme con ella, pero no sé cómo hacer…
―Yo no sé mucho de eso –le comentó Dil, sincerándose―. Como verás, yo soy un lince solitario, pero si me aceptas la sugerencia, hazlo allá en La Madriguera, no el día de Navidad, pero sí antes de regresar al colegio.
―Verdad, haré eso… Oye… ¿Y eso que tu no tienes novio? –repreguntó Harry, notando la tristeza en la mirada de Dil.
―Nunca he tenido suerte, no sé si es que yo me creé expectativas muy altas, si los hombres que conozco no las llenan, o simplemente es mi karma y tendré que quedarme sola…
―Posiblemente consigas a quien esperas –le dijo Harry, poniéndole la mano en el hombro, mientras veía una lágrima aflorar de los ojos negros de Dil―. Yo nunca tuve fe en mi propia filosofía, nunca desprecié una causa perdida, si no, no hubiera acabado con Voldemort, a pesar de conocer la profecía, y lo que podía pasar. Tú no eres un alma perdida, y verás algún día por quien morirías, tu flor de loto… Vas a ver –terminó, utilizando esos símiles para calmar a Dil.
―Ah, Harry, que lindo, ¡gracias! Es verdad, es fácil buscar y no encontrar, no puedo perder mi esperanza, mi flor de loto… Gracias, Harry –le dijo mientras se levantaban y lo abrazaba, llorando silenciosamente. En ese momento Ron, que había volteado, gritó:
―Hey, ¿Qué es eso? ¿Qué haces, Harry?
―No es nada, Ron –dijo Dil, separándose de Harry, y mostrando su rostro surcado por las lágrimas―. Sólo le estaba contando algo muy personal… Me voy a dormir, mañana viajamos temprano.
―Verdad –dijo Harry luego de ver el reloj―. Deberíamos ir a dormir nosotros también.
Comenzó a recoger los libros, mientras Dil subía corriendo las escaleras hacia el cuarto de las hembras. Ron y Hermione se acercaron a Harry, y éste les comentó:
―No pasó nada, Ron, simplemente llegamos a tocar temas muy sensibles para ella, comenzó a llorar y le estaba dando apoyo, más nada.
―Mmm, está bien… –dijo Ron, aún con la sombra de la duda en su rostro.
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) Héroes del Silencio (Enrique Bunbury, Joaquín Cardiel, Juan Valdivia, Pedro Andreu): "Flor de Loto", editado en el álbum "El espíritu del Vino", de 1993 © Héroes del Silencio
Buenas tardes desde San Diego, Venezuela! Como todos los viernes, un nuevo capítulo... Este, particularmente, recibió algunos arreglos mayores, como la inclusión de la referencia a Halloween, la separación en tres secciones y algunos detalles menores en la conversación entre Dil y Harry... Como es usual, espero que lo estén disfrtuando tanto como yo lo hice cuando lo escribí y ahora que lo estoy re-editando... Salud y saludos!
