Harry Potter y la Frontera Final (1)
(2da. Edición)
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
Capítulo 23:
Bajo Presión (2)
Tan rápido como Harry había decidido pedirle matrimonio a Ginny, llegó el día de regresar a Hogwarts, y lo hicieron bajo una fuerte tormenta de nieve, como en pocos años habían vivido. Ron estaba emocionado, al igual que Hermione y Harry, de que compartirían el día de sus bodas, pero para eso faltaban unos seis u ocho meses, en los cuales se incrementaría la presión por aprobar los ÉXTASIS.
De hecho, el primer día de clases luego de las vacaciones les trajo, a los estudiantes de séptimo, las tareas más largas y complicadas que pudieran esperar, y generó en el grupo de amigos las primeras discusiones:
—Vamos, Hermione —le decía Ron, mientras intentaban hacer una extensa tarea sobre encantamientos modificadores de conducta para Krum—. Ayúdanos, tú puedes…
—Ron, ¡te dije que no! —bufó molesta, mientras comenzaba a trabajar en una extensa traducción de Runas Antiguas, que correspondía a un texto fechado a inicios del colegio—. Tienen que aprender a trabajar, y a hacer sus análisis por su cuenta… Vamos, Dil, a la biblioteca.
—Amor, ayúdame —rogó Ron, tomando la mano de Hermione en el momento que tomaba un grueso diccionario de runas—. Krum me está masacrando, porque sabe que nos vamos a casar.
—No seas mentiroso, Ronald Weasley —dijo Hermione irritada, mientras se soltaba—, que sabes que no es por eso…
—Ajá, ¿y según tú, por qué es? —preguntó Ron, comenzando a impacientarse.
—Porque te estás bloqueando y dejas que tus nervios te ganen la partida, igual que en el quidditch… Ron, tú sabes —le dijo mientras le sostenía la cara con las manos, bajando la voz, luego de gritarle lo primero—, necesitas confiar más en ti, amor; yo no quiero ser tu muleta, quiero ser tu apoyo, y si eso implica dejarte sólo con las tareas, así voy a hacer…
Luego de un fuerte suspiro, y un beso, Ron respondió:
—Tienes razón, Mione, necesito confiar en mí mismo… Quédense, yo me siento con Harry en aquella mesa, para no molestarlas, y cualquier duda les preguntamos desde allá.
—Está bien, Ron, me voy a quedar, además, ya están a punto de cerrar la biblioteca.
Luego de casi cuatro horas, Harry y Ron lograron terminar sus tareas, y Hermione, como siempre, les revisó y corrigió los errores.
El quidditch también se estaba afectando por la enorme cantidad de tareas, Harry apenas podía programar una práctica a la semana, por lo que el resultado del segundo juego de la temporada, que ganó Slytherin a Ravenclaw apenas por treinta puntos, lo puso sumamente nervioso:
—Muchachos —dijo en una práctica del equipo—, Ravenclaw está muy fuerte, sus cazadores son lo mejor que hemos podido ver… Sé que contamos con Ginny, Dil y Natalie, que son excelentes las tres, pero necesitaremos apoyo de Dennis y Michael, tienen que machacarlos con las bludgers, y defender a las nuestras, y que Ron se destaque, como siempre haces… Por supuesto intentaré capturar la snitch lo más rápido posible, y que nos permita ganar por un buen margen…
—Harry —dijo Natalie, la menuda pero efectiva cazadora—. Confía en nosotros, que no te vamos a defraudar… Vas a ver que cuando juguemos con Ravenclaw no nos van a ver el rastro.
—Sí, amor —ratificó Ginny—. No van a tener oportunidad con nosotros.
—Lo sé, pero no está de más recordarles eso… Me gustaría que termináramos ganando la copa invictos.
—Harry —dijo Dennis Creevey, con voz seria—. Si nuestra vida dependiera de eso, lucharemos para lograrlo.
Cuando la reunión terminó, Harry, Ron, Dennis y Michael se dirigieron a los vestidores de caballeros, a cambiarse las empapadas túnicas de quidditch por las de clase, cuando de pronto colapsó una pared al lado de Harry, cubriéndolo de trozos de madera y yeso. Rápidamente los demás ayudaron a salir a Harry, mientras Ginny, Dil y Natalie corrían a ver qué había pasado.
—Harry, ¿estás bien? —gritó Ron, entre el tumulto de escombros y la nube de yeso.
—Sí, creo que me fracturé el brazo de nuevo —dijo Harry, entre quejas de dolor.
—Ron, Harry, ¿qué pasó? —gritó Ginny, mientras corría hacia su hermano.
—No se —respondió Ron, mientras Dennis ayudaba, despejando un grueso bloque de madera y yeso con el encantamiento levitador—. De repente oímos un crujido y toda esa pared se vino abajo, y lo tapó todo con el polvo…
—Ah, cuidado, Michael —le dijo Harry cuando, al intentar ayudarlo a salir, estuvo a punto de halarle el brazo fracturado. En ese momento, Madame Hooch llegó a los vestidores y vio el desastre, por lo que ayudó a despejar los escombros, y ayudó a Harry a salir, para verle las heridas.
—Parece que aparte del brazo, y unos cuantos raspones, no tienes más nada, Potter… Anda a la enfermería, que te curen el brazo, ya voy a informar a la directora de esto… Esta pared es nueva, la colocaron cuando reconstruyeron el campo… No entiendo cómo colapsó…
—Buena pregunta, profesora… Vamos, Ginny, Ron, muchachos —dijo Harry, sosteniéndose el codo izquierdo con la otra mano, para hacer un soporte de su brazo fracturado.
Ron tomó las dos escobas y los dos bolsos, mientras Ginny, aún vestida con la túnica de juego, abrazaba a Harry para darle apoyo. Atrás, Dil, Dennis, Natalie y Michael cerraban ese extraño cortejo. Cuando Hermione vio llegar a los muchachos y seguir sin pasar a cenar al comedor, dejó su cena a medio camino, y corrió, siguiéndolos hasta la enfermería, donde preguntó a Ron, quien estaba pálido:
—Ron, ¿qué pasó?
—No se —respondió automáticamente—. Estábamos cambiándonos luego de la práctica, y de repente todo se llenó de polvo y oí un grito, cuando vi, una pared del vestidor se vino abajo y aplastó a Harry… —Hermione contuvo un gritito de horror, pero Ron le puso la mano en el hombro, continuando su relato—. Según Madame Pomfrey, sólo se fracturó el brazo, pero pudo ser peor…
—¿Y tú? ¿Cómo estás?
—No, nosotros estamos bien, Harry fue el que se llevó el golpe.
—¿Y las chicas? —repreguntó Hermione.
—Ellas están bien físicamente, Ginny está con Harry, angustiada, por supuesto; Dil y Natalie están bien, ahí vienen…
—¿Qué les dijo Madame Pomfrey? —les preguntó Hermione al verlas salir, junto con Dennis y Michael.
—Dice que tiene que pasar la noche en la enfermería, Ginny se quiere quedar con él —respondió Natalie, algo afectada.
—Bueno, vamos a pasar a verlo —dijo Ron, a lo que Dil respondió:
—Ok, nos vemos en la Sala Común, esto me espantó el hambre.
Al entrar, encontraron a Harry ya enfundado en un pijama, con el brazo izquierdo en cabestrillo, en una cama, y a Ginny a su lado, con rostro serio, y rastros de haber llorado.
—Pero bueno, Ginny –le decía Harry, mientras acariciaba su cabello con la mano derecha—, Es una sola noche que voy a pasar en la enfermería, no me estoy muriendo, ni pretendo hacerlo.
—No digas eso ni en broma –le respondió Ginny, con los ojos llenos de lágrimas, lo que de alguna manera sorprendió a su novio—; tú no sabes cuantas noches de angustia viví, mientras —señalando a los tres— andaban cazando a Ustedes-Saben-Quien, y yo sin saber nada de ustedes, si les había pasado algo malo… Apenas tuve respiro cuando vi el galeón del Ejército de Dumbledore brillar, como cuando nos convocaba a las prácticas, lo que me dijo que estaban bien… ¡No podía dormir sin saber de ti! —le dijo, mientras golpeaba a Harry en el hombro derecho, llena de una rabia que ninguno de los tres había conocido en la usualmente gentil Ginny—. Tú, dándotelas de salvador del mundo, y ellos —volviendo a señalar a Hermione y Ron, mientras respiraba ruidosamente—, siguiéndote la cuerda, mientras que yo sufría aquí encerrada sin saber de ti… —diciendo esto, volvió a hundir su rostro en sus manos, dejando a los tres amigos viéndose incrédulos. Hermione atinó a decir:
—Ginny, de verdad lo sentimos… —se acercó a tomar del hombro a su cuñada, que le rechazó el gesto, al contacto de su mano—. Sabes que si hubiéramos podido, les hubiéramos avisado, pero necesitábamos movernos en silencio; si nos hubieran encontrado antes de tiempo, todo hubiera sido distinto…
—Es verdad, Ginny —le dijo Harry, mientras volvía a acariciarle su melena pelirroja—. Intentamos protegerte, tanto a ti como al resto del colegio… No te creas que yo no pensaba en ti, cuando los días se hacían lentos, y no encontrábamos respuestas para muchas cosas, te buscaba en el Mapa del Merodeador, preguntándome cómo estabas, qué estarías haciendo, y si seguías pensando en mí…
—¡Por supuesto que pensaba en ti! —exclamó furiosa Ginny, volviendo a ver a Harry a los ojos—. ¡Pensaba en lo que podíamos vivir y no estábamos viviendo! ¡Harry, yo temo cada instante del día que te pase algo malo, más grave que sólo una fractura! ¡Yo te amo, Harry!
De pronto, se le abalanzó a Harry, abrazándolo mientras intentaba no llorar. Él sólo podía abrazarla con su brazo derecho, lo que hizo, mientras miraba a Ron y a Hermione con cara de "no sigan provocándola", lo que hizo decir a Ron:
—Ehhh… Bueno, ya sabemos que vas a estar bien… Nosotros vamos a cenar… Emmm… ¿Vienes, Ginny?
—Sí, vamos, aunque no tengo hambre… —dijo mientras se secaba una lágrima y besaba a Harry, quien luego se despidió de Ron y Hermione. Salieron, y Harry se quedó reflexionando sobre lo que Ginny les confesó, de sus angustias mientras ellos luchaban por encontrar y destruir los horrocruxes.
Luego de pasar la noche en la enfermería, Harry se reincorporó a las clases, que seguían teniendo un nivel de exigencia que no habían tenido anteriormente. La profesora Polly los había hecho convertir una docena de pollos en veloncillos, Flitwick los mantenía practicando encantamientos de control mental, mientras que Krum les enseñaba los hechizos de protección mental, generando un agotamiento colectivo, que se notaba en las noches, cuando todos los estudiantes de séptimo se reunían en la Sala Común y se disputaban las mesas que no ocupaban Harry, Ron, Hermione y Dil, pues había una especie de "norma no escrita" de respetar la mesa más próxima a la chimenea, la favorita del (ahora) cuarteto. Una fría noche de principios de febrero, estaban terminando un informe para Herbología, cuando Harry les preguntó:
—Ustedes no han oído más nada de lo que pasó en el vestidor del campo de quidditch, ¿verdad?
—No, sólo que no entienden como se desplomó la pared —respondió Ron.
—Por los pasillos de las mazmorras escuché a Franz y su pandilla decir que "lástima que a Potter no le cayó la pared en la cabeza", esos deben saber algo. —comento Dil, en tono sombrío.
—Bueno —terció Hermione—, no es de extrañar que los de Slytherin se lamenten, siempre han deseado que a Harry le pase algo para que no juegue y les gane.
—Cierto… Eso me recuerda que en dos semanas es el juego contra Ravenclaw, y voy a tratar de tener dos prácticas por semana, para recuperarnos y comenzar a prepararnos para ese juego.
—Por lo pronto —dijo Ron en un bostezo—, vamos a dormir, yo estoy agotado, y a este informe no le veo pies ni cabeza…
—Ay, Ron, no sé cómo puedes pensar en dormir a esta hora, con tanto que hay que hacer —le respondió Hermione, con un toque de molestia.
—Me estoy quedando dormido, y dormido no pienso…
—No, no piensa, ¡ronca! —dijo Harry, riéndose y recogiendo los libros—. Pero tiene razón, vamos a descansar, mañana seguimos. —Aunque se sonrió por la ocurrencia, Harry aún pensaba lo dicho por Dil: "Verdad que sí, los de Slytherin deben saber algo; aunque Malfoy no esté, siempre pueden estar en contacto, comunicándose… No huele bien eso…"
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) Queen (en colaboración con David Bowie): "Under Pressure", editado en el álbum "Hot Space", de 1982 © Queen. Disponible en: watch?v=-pcE1_c7nJ0
Buenas tardes desde San Diego, Venezuela! Un nuevo capítulo, bastante similar al original, aunque con algunos ajustes de tiempo y diálogos, y con esa sensación de pensar que Ginny relajó un poco su carácter después de la muerte de su hermano Fred, por lo que su actitud acá, que puede considerarse "fuera de carácter", puede ser justificada de esa forma... Por lo pronto, publico y me voy a ver en streaming el conciero de Iron Maiden en Rock & Rio... Salud y saludos!
