Harry Potter y la Frontera Final (1)

(2da. Edición)

Por edwinguerrave

Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008

El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000

Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".


Capítulo 30:

La última Caricia (2)

Al día siguiente, lunes, a la hora del almuerzo, la profesora McGonagall anunció a todos los estudiantes:

—Debido a los acontecimientos que han ocurrido en días anteriores, estamos esperando un grupo de aurores del Ministerio de Magia, quienes intentarán capturar a un grupo de magos, antiguos seguidores de Quien-Ustedes-Saben, que se ocultan en el Bosque Prohibido. Por ello, las clases de la tarde quedarán suspendidas, y los estudiantes deben ir a su sala común luego de almorzar, los prefectos ayudarán a cumplir con esta solicitud. La situación puede convertirse en peligrosa, por lo que preferiría que los estudiantes que no requieran salir de la sala común no lo hagan.

Harry miró alrededor, y todos los que iban a salir con él a ayudar a los aurores le asintieron en silencio. La profesora Polly se le acercó y le preguntó en voz baja:

—¿Ustedes están listos? Ya los aurores deben estar al llegar.

—Sí, profesora, estamos listos —le respondió, mientras tomaba la mano de Ginny. Entonces la profesora le dijo:

—Cuando suban a la sala común, vayan directamente a mi aula, allá nos reuniremos con los aurores, pues desde allí se ve el bosque, y prepararemos el plan de ataque.

—Muy bien, profesora —respondió lacónicamente Harry. Hermione y Ron se levantaron primero, por lo que Harry les preguntó—. ¿Qué pasó con ustedes?

—Vamos a llevar a los estudiantes de Gryffindor —respondió Hermione—, recuerda que aún somos prefecto y Premio Anual.

—Cierto, lo olvidé. Nos vemos en el aula de Transformaciones.

Los prefectos de cada casa comenzaron a llamar a los estudiantes de sus casas, y comenzaron a salir, quedando el grupo que habían organizado Harry, Hermione, Ron, Dil y Ginny, el cual se movió lentamente hacia el aula de Transformaciones, donde ya estaba Kingsley con varios aurores del Ministerio, y otros magos conocidos por Harry, como los señores Weasley, quienes saludaron efusivamente a los chicos, además de Percy, Bill y Fleur:

—Harry —le dijo el señor Arthur—, apenas Kingsley me comentó lo que te pasó, el hecho que alguien estuviera intentando matarte, decidí venir a ayudar, y Molly me dijo que no iba a dejar que les pasara algo, y casi me haló para venirse conmigo.

—Sí, Harry —ratificó la señora Molly, abrazando a Ginny—. No vamos a permitir que les pase algo malo.

Harry vio que todos estaban listos, sólo esperaban que los prefectos que iban a incorporarse: Hermione, Ron, Luna, Hannah Abbott y Ernie McMillan, regresaran de sus respectivas casas comunes.

Cuando entraron, el grupo se encontraba significativamente aumentado, pues, además de los profesores McGonagall, Flitwick, Sprout y Polly, estaban Viktor Krum y la profesora Hooch; los aurores, comandados por Kingsley Shacklebolt en persona, formaban un grupo de quince; y los estudiantes, dirigidos por Harry, quienes esperaban ansiosos.

—Muy bien —inició Kingsley—. Tenemos una partida de unos diez a quince mortífagos escondidos en alguna parte del bosque —indicó mientras agitaba la varita, de manera que en el suelo del salón, despejado de mesas y sillas, se formaba un mapa tridimensional a escala del bosque, con sus hondonadas y áreas despejadas—. La información que nos brindó Firenze —señalando al centauro profesor de Adivinación, quien se asomó sorprendiendo a los alumnos—, y que confirma lo dicho por el señor Potter y la señorita Sadjib, a partir de sus sueños, es que se encuentran en esta área —señalando un sector entre el castillo y el lago, el cual Harry reconoció como la zona donde vivía Aragog, la acromántula, antigua mascota de Hagrid, y que Voldemort ocupó con sus tropas durante la batalla de Hogwarts—. Harry, sabes cómo llegar allí, ¿no?

—Sí —intervino, luego de salir de sus pensamientos—. Sí, claro, la ruta más corta y segura es ésta —señaló una ruta con su varita, siguiendo aproximadamente el camino que lo llevó a su primer encuentro con Voldemort—. A buen paso, tardaríamos unos quince minutos en llegar a ese punto. Yo sugeriría, si es posible, hacer un ataque coordinado aire-tierra, que un grupo vaya por arriba, en escobas, y el resto los rodee por tierra.

—Me parrece buena idea —comentó Viktor Krum, quien veía el trazado en el mapa—. Crreo que serría mejorr si los atacamos luego de rrodearrlos, parra evitarr que escapen.

Todos los presentes asintieron, y Kingsley asignó responsabilidades:

—Muy bien. Profesor Krum, profesora Hooch, ustedes son los mejores con las escobas, seleccionen el escuadrón que los acompañará. Harry, tu grupo y los profesores rodearán desde el castillo; nosotros iremos desde el lado del lago. En treinta minutos contados a partir de la salida del castillo comenzaremos a reducirlos. Sugiero que se mantengan en parejas, para minimizar las bajas. Confío plenamente en que nadie saldrá lastimado.

—Ok —asintió Krum, algo decepcionado—. Ya que el seniorr Potterr estará con el grrupo en tierrra, pedirré que las seniorritas Sadjib, Woolvey y Bones, y los seniorres McMillan, Crrevey y Finnigan nos acompanien arrriba. Tengo entendido que el seniorr Finnigan sabe mucho de pirrotecnia, nos puede serr útil.

—Excelente —comentó la profesora Hooch—. Bill Weasley puede apoyarlos también arriba, si lo desea.

—Prefiero estar abajo, creo ser más útil en tierra —declinó educadamente Bill, tomando la mano de Fleur. Dicho esto, Kingsley disolvió el mapa, se acercó a Harry, y le dijo:

—Harry, espero logremos resolver esto hoy mismo —para luego dirigirse a todos—. Tenemos quince minutos para estar en las puertas del castillo. Sugiero a los estudiantes que se cambien, usen ropas que no los identifiquen con el colegio, para que no sean blanco fácil, y tampoco se vistan de negro, sería un grave error. Vayan, nos vemos en quince minutos.

Así, Harry, Ginny, Ron, Hermione, Neville, Hannah, Seamus, Dean, Parvati, Lavender, Luna, Ernie, Susan, Justin, Dennis,Dil, Alex, Paul, Anne y Piotr, salieron del salón de Transformaciones, y enseguida corrieron a sus respectivas salas comunes, a cambiarse.

Al llegar a la sala de Gryffindor, los estudiantes que esperaban ansiosos asomados a las ventanas, se sorprendieron al verlos llegar corriendo, pero más cuando Harry, sin detenerse, les dijo:

—¡Manténganse en la Sala Común! Venimos sólo a cambiarnos y salimos a la refriega, ¡No salgan!

Rápidamente entraron a la habitación de los estudiantes de séptimo, y sin pensarlo se quitaron la túnica del colegio y se colocaron ropa deportiva, tomaron las varitas, y las escobas, quienes las usarían. Harry estuvo a punto de tomar la suya, pero Ron le dijo:

—Déjala, Dil tiene la suya y ésta es muy buena, no la arriesgues.

—Cierto. ¿Estamos listos? —preguntó al ver a los demás chicos. Al recibir respuesta afirmativa, dijo—. Vamos, pues, no nos queda mucho tiempo.

Corrieron a la Sala Común, donde algunos de primer año, sumamente asustados, le preguntaron a Neville por el tiempo que duraría la refriega.

—Realmente no sé, Arelquind —le respondió a la pequeña ex Humstall que había preguntado, tratando de parecer seguro—, creo que en treinta o cuarenta minutos se verá mucho movimiento en el bosque, manténganse aquí y no se les ocurra salir. Necesito que los estudiantes de sexto verifiquen que nadie salga de acá después de nosotros, a menos que se les solicite apoyo.

—Vamos, chicas —apremió Harry a las muchachas cuando las vio bajar por las escaleras de sus habitaciones. Enseguida salieron al pasillo y corrieron directo a las puertas principales del castillo, llegando al mismo tiempo que los demás estudiantes seleccionados. Ya los esperaban los profesores y aurores; en ese momento, la profesora McGonagall daba instrucciones al profesor Slughorn y a Filch:

—De ustedes depende que nadie entre o salga del castillo a partir de este momento y hasta que regresemos; si necesitamos apoyo, enviaré un patronus, y usted convocará a los prefectos que queden, para que llamen a los estudiantes de sexto y séptimo para que nos apoyen. Espero —dijo suspirando—, que no sea necesario.

—No se preocupe, directora —le dijo Slughorn, con cara firme aunque asustado—. Nadie pasará estas puertas, cuento con mis mejores estudiantes para ello —señaló al grupo de alumnos que lo acompañaba, su nueva generación del "Club Slug", quienes asintieron, igual de nerviosos.

—Muy bien, ¿ya estamos listos? —preguntó McGonagall, lo que fue respondido con un rotundo "sí". Kingsley dio las últimas instrucciones:

—Correcto, nosotros vamos saliendo, en diez minutos salgan el grupo de Potter y los profesores, y diez minutos después los que van por aire; en treinta minutos espero que estemos en posición, rodeando a los mortífagos. Los centauros nos ofrecieron su apoyo para mantenerlos confinados en esa área. ¡Vamos!

Tal como habían acordado, se fue el primer grupo; la señora Weasley le dio un rápido beso a Harry, Ron, Ginny, Hermione y Dil, antes de correr a alcanzar a los aurores, lo que hizo comentar a Ron:

—¡Mamá!… Todo el tiempo es así.

Harry no pudo sonreír. Recordó el momento en que la señora Weasley intentó sacar un boggart de un escritorio de la casa de Grimmauld Place y éste se convirtió sucesivamente en los integrantes de la familia Weasley, e incluso Harry, muertos, y sabía que su gran temor era perder a alguien más de su familia. Dil sí comentó, mientras tomaba su escoba, con su particular humor negro, cuando ya el primer grupo había desaparecido dentro del bosque:

—Madre solo hay una, pero cómo fastidia de vez en cuando.

—Será la tuya —respondió Hermione, algo molesta—. Porque yo extraño la mía.

—Bueno —matizó, intentando recomponer el error—. Cada quien tiene sus experiencias…

—Sí, tienes razón —insistió Hermione, respirando fuertemente—. Pero trata de no generalizar…

—Potter —interrumpió la profesora Hooch—. Creo que ya es hora, vayan, y cuídense.

—Sí —afirmó Harry, en tono sombrío—. Vamos por ellos.


Notas al pie:

(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings

(2) The Misfits (Glenn Danzig): "Last Caress", editado en el álbum "Static Age", remasterizado en 1997 © The Misfits. Versión de Metallica con Glenn Danzig como invitado en el Concierto Aniversario del 09/12/2011, disponible en: watch?v=eygFVc_ZcFQ

Buenos mediodías desde San Diego, Venezuela! Para comenzar, Feliz día del músico (y en Venezuela, del psicólogo)! Un nuevo capítulo nos reúne hoy, este en esa secuencia de cambios provocados por la revisión cronológica de la primera edición. Sí, sabemos que este es un capítulo corto, pero nos permite enlazar con lo que a continuación se viene... Espero que lo disfruten, como siempre les digo... Éxitos y bendiciones!