Harry Potter y la Frontera Final (1)

(2da. Edición)

Por edwinguerrave

Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008

El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000

Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".


Capítulo 33:

"A tout le monde" (2)

Al siguiente día, Harry se despertó, suspiró, y se incorporó en la cama, pensando en lo que se viviría en algunas horas, cuando el colegio en pleno, junto con sus invitados, se reuniera a homenajear la libertad y el sacrificio.

Ahí lo vio Ron, reflexionando, por lo que le preguntó:

—¿Pasa algo, Harry?

—No, Ron, sólo pensaba… Ya ha pasado un año, ¿no? Y lo que falta.

—Y lo que falta —ratificó Ron, poniendo su mano en el hombro de Harry—. Vamos, el desayuno nos espera.

Luego de vestirse, bajaron a la Sala Común, donde ya los esperaban Hermione, Ginny y Dil; luego de saludarse, bajaron al Gran Comedor, y se dieron cuenta que habían colocado más bancos a las mesas de las casas, debido a que ya habían llegado los primeros invitados. Ahí, los chicos se dieron cuenta que la familia Weasley en pleno les esperaba: los señores Weasley, Charlie, Bill y Fleur, Percy y Audrey, su novia, y George y Angelina, quien exhibía una incipiente panza de embarazo, lo que hizo exclamar a Ginny:

—¡Qué lindo! ¡Mi primer sobrino!

Luego de los abrazos correspondientes, se sentaron a desayunar, comentando las peripecias de la captura de los mortífagos. En ese instante, el señor Arthur les acercó un recorte de El Profeta, que daba cuenta de los juicios a esos mortífagos:

Condenados los Mortífagos capturados en Hogwarts

En una serie de "juicios expresos", los mortífagos capturados el pasado 27 de abril, en los terrenos del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, fueron condenados a diversas condenas en Azkabán, por cargos que van desde posesión de artefactos mágicos altamente controlados, invasión de espacios privados, destrucción de bienes, lesiones de varios grados, hasta cuatro cargos de intento de asesinato capital hacia Harry Potter. Entre los acusados, solamente el joven Draco Malfoy aceptó la culpabilidad de los cargos con los que se le acusó, y al llegar a un acuerdo con el Ministerio, identificó varias células de mortífagos renegados, por lo que su condena fue reducida a seis meses en la prisión de alta seguridad y a treinta meses de trabajo comunitario en el propio colegio.

"La colaboración prestada por el joven Malfoy permitió liberar al mundo mágico, e incluso al mundo muggle, de una serie de sujetos peligrosos, por lo cual el Ministerio consideró adecuado llegar a ese acuerdo con él", declaró esta tarde, luego de leída la sentencia, el Ministro de Magia, y acusador directo en los juicios, Kingsley Shacklebolt.

—Que bueno —comentó Harry al leer el recorte—. Sabía que Malfoy haría lo correcto.

—¿Y tú crees que lo haya hecho sinceramente? —preguntó Ron, extrañado.

—Bueno —terció el señor Arthur—, yo lo vi cuando lo llevaban al juicio, y lo vi bastante mal, no sé si tuvo que ver algo lo que hablaron aquí antes de que se lo llevaran —le dijo directamente a Harry, quien respondió con un lacónico:

—Es probable.

Luego de desayunar, fueron a dar una vuelta por los terrenos, conversando de los preparativos para las bodas, las cuales acordaron hacer en tres meses exactos, el lunes 02 de agosto, y conjuntas, tal como Dil había propuesto. Conversaron lo de las cuatro parejas de padrinos, lo que hizo sonreír a la señora Molly, quien comentó:

—Bueno, generalmente son dos parejas de padrinos en la boda, y como ustedes son dos parejas, tiene lógica que cada boda tenga cuatro padrinos. ¿Ya decidieron quienes van a ser los padrinos de cada boda?

—Ehhh —dijo Harry, viendo sucesivamente a Ginny, Hermione y Ron—. Realmente, no, no nos hemos sentado a eso.

—Se las voy a poner fácil —dijo Dil, acercándose a Harry y Ginny—. Los cuatro me caen excelentemente bien, son grandes personas, pero yo quiero ser madrina de Ginny, hemos congeniado muy bien, y me gustaría ser su madrina de bodas.

—¡Ay, gracias! —exclamó Ginny, antes de abrazarla.

—Muy bien, pero todavía queda gente —comentó Ron, reflexionando—. Neville y Hannah, Seamus y Dean, Parvati y Luna, y Justin Finch-Fletchey.

—Sí —afirmó Hermione—. ¿Quién escoge a Luna?

—Yo había dicho que quería que Luna fuera mi otra madrina, ahora no se —reflexionó Ginny.

—Tendríamos que preguntarle si quiere —reflexionó Harry—. El otro tema es que yo quisiera que Neville fuera el padrino de mi boda, con Hannah, por supuesto. Eso quiere decir que Luna sería madrina de ustedes con Seamus.

—Lo que nos deja también a Parvati y Dean —calculó Ron, para luego decirle a Dil—. Y a ti te toca ir con Justin.

—Él no es mal tipo, me cae bien, que no es el "gran jueves" en el quidditch es cierto, pero es buen tipo.

—Ajá —le dijo Ginny con un tono de burla—. Lánzale los cotejos, a ver si cae.

—Ginny —le regañó la señora Molly—. ¿Qué es eso? ¿Tú le "lanzaste los cotejos" a Harry, acaso? —lo que hizo que Ginny se sonrojara, dejara de reírse, y se refugiara en los brazos de Harry, bajo la sonrisa de todos.

De regreso al castillo, ya estaban los preparativos para la ceremonia, por lo que los chicos subieron a la casa, se colocaron unas túnicas de clase, con sus capas, y bajaron.

Notaron que estaban formando a todos los estudiantes en el patio central del colegio, de acuerdo a su casa, mientras los profesores y los egresados ocupaban un área lateral, y quienes lucharon como integrantes del Ministerio y la Orden del Fénix, otra área.

Cuando todos los estudiantes estaban en formación, la profesora McGonagall se levantó de un asiento dispuesto en el improvisado presídium, e inició su discurso:

—Hace exactamente un año atrás, nos encontrábamos luchando silenciosamente contra un grupo de magos malvados, quienes controlaban nuestro colegio. De pronto, una luz de esperanza llegó, a través de tres jóvenes, quienes estaban llevando a cabo un plan que muchos consideramos suicida, pero que logró lo que buscaban: restaurar la paz a nuestro mundo, al destruir de una vez y para siempre a quien era considerado el mago oscuro más poderoso de nuestro tiempo: Lord Voldemort. Por eso llamaré a mi lado a los señores Ronald Weasley, Hermione Granger y Harry Potter.

Al mencionarlos, los tres se vieron con sorpresa, y al comenzar a acercarse, un sonoro aplauso llenó el aire primaveral, envolviéndolos en una sensación de paz que pocas veces Harry había sentido en Hogwarts. Cuando se detuvieron al lado de la profesora McGonagall, continuó:

—Ellos no hubieran logrado ese objetivo, si no hubieran contado con el apoyo de muchos de ustedes —dijo, mirando furtivamente las filas de los Slytherin—, quienes defendieron el castillo junto con magos del Ministerio, y de muchos magos, ex alumnos de Hogwarts, que sin importarle la posibilidad de fallecer, vinieron a defender su colegio de quienes intentaban destruirlo por un deseo de poder absoluto. Al mismo tiempo, otros tres colegios mágicos eran atacados simultáneamente: Durmstrang, Beauxbatons y Humstall. A ellos nuestros respetos.

Otra salva de aplausos se elevó en el aire, haciendo que Fleur, al lado de Bill, se secara disimuladamente una lágrima, mientras que Krum, con su túnica de gala de Durmstrang, se levantaba en las puntas de sus pies, disimulando su emoción. Dil, inmersa en el grupo de Gryffindor, suspiró violentamente al recordar a quienes fallecieron en el ataque a Humstall. Luego de terminar los aplausos, McGonagall continuó:

—Para el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, y para mí en particular, es un orgullo reconocer a todos aquellos que dieron su vida por salvaguardar la existencia de este castillo, y ayudar a los señores Potter y Weasley y la señorita Granger a lograr la misión que tenían encomendada. Por ello, develaremos una placa conmemorativa, con los nombres de quienes no nos acompañan físicamente hoy, pero que se encuentran entre nosotros, en nuestros recuerdos. ¡A ellos honor y gloria!

Luego de otra salva de aplausos, la profesora McGonagall, acompañada por Harry, Ron y Hermione, develó una hermosa placa de mármol, en la cual se mencionaban a todos quienes habían muerto en la batalla, bajo la siguiente inscripción:

El Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería quiere honrar a quienes sacrificaron su vida por la libertad, la fraternidad y la estabilidad del mundo mágico.

"La muerte no es el final"

A un año de la Batalla de Hogwarts, 2 de Mayo de 1999

Mientras era develada la placa, en la cual Harry observó sorprendido que aparecían destacados los nombres de Lily y James Potter, Sirius Black y Alastor Moody, un fuerte aplauso se escuchó, y algunos lanzaron chispas de colores, como fuegos artificiales. Luego, la profesora McGonagall indicó:

—A continuación, pasaremos al Gran Comedor, donde tendremos el banquete de honor y daremos reconocimientos especiales a algunas personas, tanto del colegio, como del pueblo de Hogsmeade y del Ministerio de Magia. ¡Pasemos!

A continuación, ingresaron al Gran Comedor, donde las mesas esperaban a los diversos comensales con las vajillas dispuestas, y los pendones con los colores de las cuatro casas colgando del encantado techo del salón. Harry, Ron y Hermione tomaron asiento en sus lugares usuales de la mesa Gryffindor, junto a Ginny, Neville y los Weasleys, quienes, como antiguos integrantes de la casa del león, compartirían el banquete con los actuales miembros de la casa.

Al ubicarse en la mesa de los profesores, la directora McGonagall indicó:

—Ahora, disfrutemos de un delicioso banquete, como es tradicional en nuestro colegio, y después reconoceremos la libertad y la paz en nuestro mundo. ¡Buen provecho!

Tomar asiento, y llenarse las fuentes y bandejas con las delicias culinarias provenientes de las cocinas fue un solo acto. Inmediatamente después comenzó el alegre sonar de platos, cubiertos y copas siendo usadas por los comensales.

Una enorme diversidad de preparaciones se podía degustar, y Ron, como era usual, intentaba probar de cada una que tuviera al alcance. Hermione, Ginny y la señora Molly lo veían de manera desaprobatoria, pero no le decían nada. Harry, entre tanto, comía en silencio, lo que llamó la atención de Dil:

—Harry, ¿pasa algo?

—No… —respondió intentando esquivar su mirada, pero al no lograrlo, se sinceró—. Bueno, es que estaba recordando que a esta hora estábamos siendo salvados por el hermano del profesor Dumbledore, y discutíamos con él nuestra necesidad de entrar al castillo.

—Me imagino —reconoció Dil—. Nosotros allá en Humstall estábamos comiendo también, y Zabriski estaba comentando lo que había visto, del posible ataque… Muchos de nosotros nos burlamos, pero tuvo razón.

Luego de un buen rato, los platos salados fueron sustituidos por los postres, los cuales provocaron el alborozo de los comensales. Al terminar, y quedar las mesas totalmente limpias, se levantó la profesora McGonagall, acompañada de los profesores Slughorn y Flitwick, quien acercó una mesa auxiliar en la cual reposaban unos reconocimientos, en pergaminos e insignias.

—Bien, ahora que ya todos debemos haber comido algo –comentó la profesora McGonagall, sonando similar al recordado profesor Dumbledore—, haremos la entrega de reconocimientos especiales a algunas personas que hicieron posible que retornara la paz y la concordia a nuestro mundo. Inicialmente, quiero llamar a Kingsley Shacklebolt, Ministro de Magia, por su apoyo personal e institucional en la reconstrucción del castillo.

Una salva de aplausos se levantó cuando el fornido ex-auror recibió su pergamino.

—Alguien que brindó un importantísimo apoyo en el momento de la batalla, el señor Aberforth Dumbledore.

Aberforth se levantó y caminó casi sin querer hacia el estrado, donde recibió un pergamino de manos de la directora, en medio de calurosos aplausos.

—Quisiera llamar a los señores Arthur y Molly Weasley, quienes brindaron más que apoyo en la batalla, para que reciban, post-mortem, el reconocimiento de EXTASIS en Defensa contra las Artes Oscuras de Fred Weasley, y al señor George Weasley, para que reciba el suyo propio.

Una enorme ovación surgió de la mesa de Gryffindor cuando los tres Weasley se levantaron; mientras caminaban hacia el estrado, Harry notó que tanto Ron como Ginny lloraban abrazados, y Percy, Bill y Charlie derramaban silenciosas lágrimas, al igual que Angelina Johnson, quien se acariciaba su panza de embarazo.

—A continuación llamo a los señores Harry Potter, Ronald Weasley y la señorita Hermione Granger, artífices de la victoria sobre el mal, para que reciban un sencillo reconocimiento de este colegio, que en nombre del mundo mágico les estará eternamente agradecido.

Harry, Ron y Hermione se levantaron y caminaron ante la mayor ovación que haya ocurrido en el día, hacia el estrado, donde la profesora McGonagall los esperaba, tratando de reprimir las lágrimas de emoción. Luego de recibir los reconocimientos, Harry notó que espontáneamente comenzó un canto, desde las mesas del Gran Comedor:

—¡Qué hable! ¡Qué hable! ¡Qué hable!

La profesora McGonagall le cedió el presídium, y Harry, rodeado de sus mejores amigos, comenzó a hablar:

—Gracias a todos —estaba nervioso, pues miró a lado y lado, asegurándose que tanto Ron como Hermione estuvieran allí, y luego a la mesa de Gryffindor, donde Ginny le hizo un gesto con la cabeza. En ese momento sintió que recobraba la confianza—. Muchos conocen mi vida, saben de donde vengo y lo que soy, y que en cierto modo no me gusta este tipo de fama, o algo así; pero pocos saben que esto —dijo, levantando el pergamino—, lo logré, no sólo gracias a Ron y Hermione, sino por mucha otra gente que está aquí y otros que no están. Entre ellos, los dos anteriores directores de Hogwarts, el profesor Albus Dumbledore, y el profesor Severus Snape.

Inmediatamente surgió un rumor de sorpresa, especialmente del lado de Gryffindor. Harry no se preocupó por él, pues siguió hablando:

—Muchos se sorprenden de que mencione al profesor Snape, cuando era más que conocida la actitud de animadversión que él tenía hacia mí; pero les aseguro que no he conocido a alguien más valiente sobre la faz de la Tierra que él, pues estuvo al lado de los dos magos más poderosos de estos tiempos, el profesor Dumbledore y Tom Ryddle, o Lord Voldemort, y éste último nunca sospechó que estaba siendo engañado; por ello me permito solicitar al Ministerio de Magia que se reconozca la labor del profesor Snape al protegerme, ayudarme y sacrificarse para que yo lograra terminar con Tom Ryddle, posteriormente conocido por nosotros como Lord Voldemort; también pido humildemente que el profesor Snape sea reconocido como director de Hogwarts, a pesar de los males que se pudieron causar, pues su estadía el año pasado aquí tenía como finalidad facilitar nuestro trabajo de destruir a Voldemort.

Un tímido aplauso se levantó cuando Harry terminó de hablar, y Kingsley, pidiendo la autorización de la profesora McGonagall, le respondió:

—En el Ministerio de Magia estamos conscientes de las acciones que el profesor Snape efectuó para ayudarte, Harry, pero necesitaremos pruebas más contundentes.

—Se las puedo proporcionar, señor Ministro, pues están en el Pensadero de la dirección, si aún se encuentra allí.

—Sí, Potter —confirmó la profesora McGonagall—. No he querido retirarlo porque sé que ahí hay información valiosa que el profesor Dumbledore dejó —luego de decir esto, se dirigió a todos los presentes—. Hubiéramos deseado darles un reconocimiento a todos y cada uno de ustedes, quienes compartieron estos momentos difíciles, pero quiero que se lleven el afecto, respeto y orgullo que el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería tiene por cada uno de ustedes.

Y diciendo esto extendió los brazos, como buscando abrazar a todos. Harry sintió una sensación de calidez, idéntica a la primera vez que entró al castillo, y notó que tanto Hermione y Ron, a su lado, y Ginny, Dil, Neville, los Weasleys y los demás, habían recibido esa sensación de paz. Luego de esto, la profesora McGonagall pidió que todos cantaran el himno del colegio, y después les dijo:

—Las puertas de Hogwarts seguirán abiertas por muchos años más, si sus profesores, estudiantes, egresados, y amigos siguen siendo fieles y consecuentes con el colegio. Tengan todos buenas noches. Los estudiantes pueden retirarse a sus respectivas salas comunes, para que celebren allí en privado si así prefieren.

En relativo silencio, fueron saliendo los estudiantes, retrasándose un poco quienes habían sido acompañados por sus familiares, por lo que la salida del comedor fue más lenta de lo usual. Mucho más lenta fue para Ron, pues Viktor Krum le hizo señas para que se acercara. Luego de cruzar miradas con Hermione, Ron se le acercó:

—Usted dirá, profesor Krum.

—Bueno, "seniorr" Weasley —comenzó a hablar Viktor, balanceándose sobre las puntas de sus pies, pero luego de suspirar, tomó más confianza—. Sólo "querría decirrte" que les deseo lo "mejorr" en su "futurro matrrimonio", tanto a ti como a "Herrmione".

—Ehhh, gracias —sólo logró articular Ron, sorprendido. Krum siguió hablando:

—Sí, Weasley, sé cuando no puedo "ganarr" una batalla, y tú ganaste en buena lid el "corrazón" de "Herrmione", sólo te pido que la cuides, y la "rrespetes, porrque" ella te ama de "verrdad". Lo sé "porrque" ella ya me lo "confirrmó".

—Gracias, profesor —le dijo Ron, más seguro—. Ese sentimiento es mutuo, y sabré honrar ese amor, se lo garantizo.

—Bien —suspiró Krum—. "Sabrré aceptarr" si no me "quierren invitarr" a la boda…

—No, por favor —le interrumpió Ron, sacudiendo la mano para reforzar su negación—. Celebraremos nuestra boda junto con la de Harry y mi hermana, y será un honor si nos acompaña, por Harry, digo, dado que él aún lo estima.

—Veo que "erres" un amigo fiel, Weasley, y "estarré" gustoso de "irr" a "vuestrras" bodas –le dijo mientras le estrechaba la mano.

Con un nuevo sonar de los tacones de sus botas, y saludando a la distancia a Hermione, Harry y Ginny, quienes esperaban a Ron, Viktor Krum dio media vuelta y se retiró por la puerta de los profesores.

Harry, Ron (luego de la conversación con Viktor Krum), Hermione, Ginny y Dil, luego de despedirse, con muchas promesas de volverse a ver, de los Weasleys, llegaron a la sala común, donde la fiesta había comenzado con todo. Inmediatamente tomaron a Harry, Hermione, Ron y Ginny, y los metieron en el corro que habían formado los demás estudiantes, para aplaudirles. Hermione, Ginny y Harry (un poco incómodo) saludaban a los demás, al mismo tiempo que Ron se estiraba cuan largo era, henchido de orgullo.

Luego de esa ronda de aplausos, Seamus indicó, a viva voz:

—¡Tomen una cerveza de mantequilla, y brindemos por nuestros cuatro héroes! —Todos buscaron un vaso o botella de esa bebida, y alzaron sus copas, coreando sucesivamente los nombres de los cuatro, y luego, como una porra, el nombre de Gryffindor, y su lema: "¡Vamos, Gryffindor, donde habitan los valientes de corazón!".

Después del extenso brindis, donde incluso mencionaron a Fred Weasley y Colin Creevey, lo que provocó lagrimas en Ron, Ginny y Dennis, sucesivamente; se dispersó un poco el grupo, y Harry, Ginny, Ron, Hermione, Dil, Neville, Seamus y Dean ubicarse en una mesa cerca de la chimenea, donde intentaban conversar. Intentaban, porque cada instante, algún estudiante, especialmente de los primeros cursos, se acercaba a conocer en persona a Harry Potter, "el elegido", lo que al cabo de unos minutos se convirtió en un gran corrillo, deseando conocer las historias de Harry, quien, aupado por Ginny, Ron y Hermione, narró algunas de sus aventuras enfrentando a Voldemort, llamando la atención de los "chiquillos" y de la propia Dil.

Esta situación duró hasta casi la medianoche, cuando Harry mencionó, tratando de ser educado:

—Muchachos, agradezco sinceramente su deseo de conocer más de mí, pero creo que es tarde y muchos de ustedes no están acostumbrados a estar hasta tarde despiertos, y no quiero que me vayan a usar de excusa por levantarse tarde, ¿está bien?

Resignados, los integrantes del improvisado auditorio se levantaron, y subieron a sus habitaciones, comentando la "maravillosa experiencia de conocerlo", mientras que Harry y Ron se despedían de las chicas, para subir, junto a los demás de séptimo a su habitación.

Al entrar, y cerrar la puerta de la habitación, Harry se sentó en la cama, suspiró y abrió el rollo de pergamino; en él decía, con letras doradas:

El Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería entrega este Reconocimiento a

Harry James Potter

Por su invalorable aporte a la restauración de la paz, la libertad y la fraternidad del mundo mágico.

"Nuestro profundo y eterno agradecimiento"

A un año de la Batalla de Hogwarts, 2 de Mayo de 1999

—Vaya —sólo atinó a decir Ron, quien veía al mismo tiempo su pergamino—. está muy bonito, pero me hubiera gustado que estuviera acompañado de algo de oro.

Harry sólo suspiró, conociendo la personalidad de Ron. Luego de volverlo a enrollar, se cambió, poniéndose una pijama y acostándose. Se durmió rápidamente, sin sobresaltos.


Notas al pie:

(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings

(2) Megadeth (Dave Mustaine): "A tout le monde", editado en el álbum "Youthanasia", de 1994 © Megadeth. Disponible en: watch?v=zoFDXTff-gU

Buenos días desde San Diego, Venezuela! Un nuevo capítulo en esta edición se nos vino hoy, y éste sí que tiene bastante de edición, pues si recuerdan, el original incluía los reconocimientos a los mejores EXTASIS y TIMOS, pero preferí dejarlos para más tarde, porque en esa reorganización temporal, ubiqué los exámenes cuando corresponderían según el cronograma académico, y no antes. Personalmente me gusta mucho este capítulo, porque en él Harry revela la verdad sobre Snape, su persona y su participación en el auge y caída de Voldy... Como siempre, espero que disfruten este relato tanto como yo lo disfruté escribiendo... Salud y saludos!