Harry Potter y la Frontera Final (1)
(2da. Edición)
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
Capítulo 37:
Cuando dos mundos chocan (2)
Luego del incidente con Dil y Franz, las cosas se habían calmado, éste último no acosaba directamente a Dil, pero si generaba rumores y risitas a su paso; los cinco fueron un día a visitar a Hagrid, quien los recibió amablemente, y conversó largamente sobre todas las aventuras vividas con ellos, lo que llamó la atención de Dil y de Ginny.
El primer sábado de junio sería la última visita del año a Hogsmeade para Harry, Ron, Hermione, Dil y los demás de séptimo, por lo que estaban preparando un recorrido entero por el pueblo. El jueves, Harry, Ron, Hermione, Ginny y Dil fueron sorprendidos cuando Wighed se les acercó a la hora del desayuno con una pequeña nota para Harry:
Estimados señores Potter, Weasley y Granger.
Para su visita de este próximo sábado a Hogsmeade, los esperará en "Las Tres Escobas" una periodista muggle llamada Joanne K. Rowling, quien estará acompañada por el señor Arthur Weasley, como enlace del Ministerio de Magia. Esta periodista está interesada en documentar la influencia que tuvo la presencia del Señor Tenebroso en la vida tanto del mundo mágico como del muggle; y está autorizada por el Ministro en persona, bajo estrictas medidas de confidencialidad y difusión.
Si presentan cualquier duda, pueden consultarme antes de ir Hogsmeade.
Atentamente
Minerva McGonagall
Directora
—Vaya —reflexionó Hermione, luego de releer la carta—, eso sí es raro… ¿Una periodista muggle quiere conocer nuestro mundo y difundirlo? No me da buena espina.
—La verdad es que es bien extraño —comentó Ron—. Lo bueno es que va a estar con mi papá… si es que eso puede ser algo bueno.
Todos rieron la ocurrencia de Ron, especialmente Harry y Hermione, quienes recordaban la afición del señor Weasley por los cachivaches muggles, aunque Harry se quedó reflexionando sobre qué conversaría con esa periodista.
Por ello, el viernes, a la hora del almuerzo, Harry, Hermione, Dil, Ron y Ginny, se acercaron a la profesora McGonagall, para conversar sobre esa entrevista:
—Como les comenté en la carta —les indicó mientras se acomodaban en el despacho de la directora—, la señora Rowling está autorizada por el Ministerio de Magia, hasta cierto punto, claro, para escribir un libro sobre la influencia de Voldemort y el mundo mágico en el mundo muggle, pues, como ella indicó al Ministerio, se percibieron muchos efectos inexplicables, como la destrucción del llamado "Millenium Bridge", un puente peatonal de Londres, que ni siquiera habían inaugurado, y que colapsó misteriosamente para los muggles, y cosas como esas…
—¿Y usted que nos sugiere, profesora? —preguntó Harry, algo ansioso—. Yo de verdad no sé que puedo decirle sin comprometer a nuestro mundo.
—Dejen que ella haga las preguntas —sugirió McGonagall—. Creo que ustedes llegarán a saber que decirle y que no, pero dejen que ella tome la iniciativa.
—Bueno —dijo Hermione, poco convencida—. Entonces seremos nosotros los que controlaremos que información darle… ¿No es como mucha responsabilidad?
—Señorita Granger —la regañó McGonagall, aunque con suavidad, mientras los señalaba a Harry, Ron y la propia Hermione—. Ustedes tres fueron capaces de enfrentarse a Lord Voldemort en persona, ¿y no van a poder resolverse con una periodista muggle?
—Sí, profesora —respondió Hermione, intentando capear el temporal—, pero a Voldemort lo conocíamos y sabíamos como enfrentarlo, pero no sabemos con que vendrá la señora Krowling.
—Rowling, señorita Granger —corrigió la profesora McGonagall, sonriendo, en un gesto que Harry notó que hacía por primera vez desde la Batalla de Hogwarts—. Además, el señor Arthur Weasley estará con ella y con ustedes, controlando que información podrá manejar.
—Lo que no creo sea de mucha ayuda, a pesar de ser papá —le comentó en un susurro Ron a Harry, provocando que éste se sonriera.
Luego de salir del despacho de la profesora McGonagall, se reunieron en la Sala Común, a ventilar sus dudas y temores:
—No sé —comentó Ginny, al sentarse junto a Harry en la butaca favorita de él, al frente de la chimenea—, pero siento que esa conversación con esa periodista va a ser un problema.
—Estoy de acuerdo —dijo Ron, sentado junto a Hermione en otra butaca, al lado—. Algo me dice que va a ser más un problema que una solución.
—Véanlo por el lado positivo —Dil trató de imprimirle su optimismo a la conversación—, si no entiende nada, o se aburre, no publicará nada, y nos dejará tranquilos.
—No sé —ahora fue Harry quien usó esa expresión—, recuerden que tuvimos una mala experiencia periodística durante el Torneo de los Tres Magos, especialmente yo…
—Ah, pero tú sabes de quien se trataba —le recordó Hermione—. Era Rita Skeeter, que hacía cualquier cosa para destruir a cualquiera; por lo que entendí, la señora Rowling es más centrada, más "profesional".
—Bueno —comentó Harry, suspirando sonoramente—, ya mañana sabremos quien es esa tal Joanne K. Rowling.
La noche pasó más rápida de lo que Harry hubiera deseado, así que, al amanecer, se dio cuenta que no había logrado dormir más de tres horas. Molesto por eso, se levantó antes que los demás; tratando de no hacer ruido, se aseó, vistió y bajó a la Sala Común, donde se sentó en la misma butaca de donde se había levantado la noche anterior.
Ahí estuvo meditando sobre los temas que conversaría con la periodista muggle, hasta que el movimiento en la sala común se incrementó lo suficiente para sacarlo de sus pensamientos. Ginny fue la primera en bajar, y al notarlo sentado frente a la chimenea, se le acercó, le dio un beso y, dándose cuenta del rostro meditabundo de Harry, le preguntó:
—¿Sigues preocupado por lo de la entrevista con la periodista muggle? —al recibir una respuesta afirmativa y silenciosa, le dijo—. Tranquilo, voy a estar contigo —mientras le tomaba la mano.
—Sé que siempre vas a estar conmigo, Ginny —le respondió mientras la abrazaba—. Pero esta situación no deja de incomodarme.
—Ah, ¡pero es que estás aquí! —gritó Ron desde el pasillo de las habitaciones, al ver en la sala a Harry y Ginny conversando.
—Sí, estoy aquí desde que amaneció —le contestó Harry, con voz cansada—. No podía dormir bien, y no quise fastidiarlos, así que me vine a pensar un poco…
—Hasta que llegué a sacarlo de sus pensamientos, ¿verdad? —completó Ginny besando a Harry en la mejilla. Al rato, ya Hermione y Dil habían bajado, por lo que los cinco fueron a desayunar.
El gran comedor se encontraba alborotado, pues todos los estudiantes de séptimo iban a aprovechar su última visita a Hogsmeade, y había varios grupos conversando sobre lo que harían en el pueblo. Los cinco se sentaron en su lugar habitual de la mesa Gryffindor, cuando Errol llevó a Harry una pequeña nota, antes de caer casi desmayado entre las tostadas:
Harry:
Te esperamos en "Las Tres Escobas", pregunta a Madame Rosmerta en dónde estoy, ella te guiará. Madame Rowling no tiene problemas si vienes con Ron y Hermione.
Arthur Weasley
El saber que ya lo estaban esperando le espantó por completo el hambre, por lo que sólo pudo tomar un sorbo adicional de jugo de calabaza. Ginny notó eso, pues le dijo:
—Amor, ¿no vas a comer nada? Deberías.
—No, Ginny —le respondió, intentando sonar firme—. De verdad no tengo hambre.
—Vamos, Harry, come algo —terció Dil, tratando de animarlo—. Esa mujer no es más terrorífica que Quien-tú-Sabes, ¿o sí?
—No, Dil… tienes razón, pero es que no tengo hambre… De repente me animo allá en "Las Tres Escobas" y como algo.
Harry vio como su novia y amigos desayunaban, hasta que, satisfechos, se levantaron de la mesa, junto con los demás estudiantes que iban a visitar el pueblo.
El trayecto le pareció a Harry eterno, a pesar de haberlo hecho en el tiempo acostumbrado. Al llegar a Hogsmeade, Hermione y Ron caminaron directo hacia "Las Tres Escobas", lo que alarmó a Harry, quien sugirió:
—Antes de entrar, vamos a dar una vuelta por el pueblo… No quiero pasar todavía.
—Como prefieras —respondió lacónicamente Ron, dejando que Harry tomara la iniciativa de guiar el recorrido.
Harry, con Ginny tomada de la mano, guió al grupo hacia la tienda de Zonko, la cual exhibía muchos de los productos de "Sortilegios Weasley", y a Honeydukes, donde compraron algunos dulces, luego hacia la oficina de correos, y finalmente, luego de los reclamos de Dil, orientó sus pasos hacia "Las Tres Escobas", donde estaba un buen grupo de estudiantes de séptimo, brindando con cerveza de mantequilla, además de varios de otros cursos. Al ver a Madame Rosmerta, ésta, sin decirle nada, sólo le hizo una seña para que la siguieran, subiendo las escaleras. El grupo la siguió, y entraron a una especie de saloncito privado, en donde se encontraba el señor Arthur, acompañado por una señora delgada y rubia, de unos 45 años, y con mirada vivaz. Al entrar el grupo, el señor Arthur se levantó, para saludarlos:
—Harry, Ron —estrechó las manos de ambos, para luego acercarse a las chicas y saludarlas con besos en las mejillas, excepto a Ginny, a quien besó en la frente—. Hermione, Dil, Ginny, mi cielo. Les presento a Madame Joanne K. Rowling. Madame, ellos son Harry Potter —al estrechar su mano, Harry la notó firme pero delicada, y la particular sensación de que no despegaba su mirada de la cicatriz—, Hermione Granger, Dil Sadjib, ¿es así, no? —Dil le hizo un gesto afirmativo mientras estrechaba la mano de Madame Rowling—, y mis hijos, Ronald y Ginny Weasley.
—Es un placer enorme conocerlos —mencionó Madame Rowling, mientras tomaban asiento alrededor de una mesa donde ya reposaban una libreta, un lápiz y una taza a medio tomar de lo que Harry supuso era café—. Me imagino que sabrán por qué estamos acá.
—Sí, algo —respondió Harry, tratando de ser educado a pesar de la tensión que sentía internamente.
—Bueno, como ya sabrán, soy periodista, pero también escribo libros; y a partir de la caída del "Millenium Bridge" hace tres años, he estado investigando algunos sucesos extraños, no sólo en Londres, sino en toda la extensión de la Gran Bretaña, y de alguna manera hice contacto con el señor Weasley, como funcionario del llamado "Ministerio de Magia", quien me explicó algunas cosas, me imagino sujeto a la restricción de difundir información mágica a quien no es de su "grupo", por llamarlo así, incluyendo lo que ocurrió hace poco más de un año con la caída de un mago muy poderoso; tengo entendido, ¿no?
—Sí, Madame Rowling —afirmó el señor Arthur.
—Excelente —al decir eso, Harry se incomodó, pues sonó muy a lo Rita Skeeter, lo que notó Ginny, tomándole la mano por debajo de la mesa—. A partir de lo que me comentó el señor Weasley, entiendo que tú, Harry, combatiste y derrotaste a ese mago, ¿sí?
—Sí —contestó Harry, pero aclaró—, logré derrotarlo porque conté con la ayuda de mis amigos, especialmente con la de Ron y Hermione, y por supuesto la de Ginny…
A partir de ese momento, más tranquilo, Harry fue narrando algunos pasajes de las múltiples aventuras que en casi ocho años habían vivido. El tiempo corría inexorablemente, por lo que a la hora del almuerzo hicieron un alto en la conversación, para reponer fuerzas. Allí, Madame Rowling, o "Joanne", como les pidió en algún momento a los chicos que la llamaran, le comentó al grupo:
—Vaya, lo que ustedes vivieron en todos estos años es impresionante. Estoy pensando que sería más interesante hacer una novela sobre estas aventuras… No sé, se me ocurre hacerla tipo "literatura infantil".
—¿Cómo sería eso, señora Joanne? —preguntó Hermione.
—Novelas para niños, que usan un lenguaje sencillo y divertido, y que vaya creciendo con sus lectores. Me parece la mejor idea para que la gente común, los muggles, como le dicen ustedes, ¿no? —todos afirmaron en silencio—, conozcan sus aventuras sin comprometer la estabilidad del mundo mágico; porque no creo que hoy me lleve una impresión completa de estos ocho años, ¿verdad? La vida es demasiado corta (3) para contarla en un solo almuerzo.
—No creo que alcance —comentó Harry, ya en confianza, pues entendió la idea que planteaba Madame Rowling—, apenas hemos tocado la superficie.
—Hoy me puedo llevar una idea bastante completa, y si les parece correcto, nos podremos reunir nuevamente, pero ya sería directamente en Londres, ¿sí?
—Sí —aprobó el señor Arthur—, creo que podríamos reunirnos donde a usted le parezca más adecuado, lo que tendríamos que establecer es cuándo.
—Por supuesto, cuando ustedes regresen a Londres, ahí estaríamos acordando lugar y fecha.
Luego del reparador almuerzo, especialmente para Harry, siguieron conversando de las diversas aventuras vividas, enfocándose en las del primer año. Cuando se dieron cuenta, ya eran las tres de la tarde, y los cinco debían regresar al castillo. Acordaron comunicarse con Madame Rowling al regresar a Londres, y la invitaron a las bodas, lo que le causó una enorme sorpresa, pues ella no se esperaba tal honor.
Luego de despedirse del señor Arthur y de Madame Rowling, los cinco emprendieron el regreso al castillo, con cierta euforia por la idea de convertirse en protagonistas de una serie de novelas para niños.
—Va a ser bien divertido —comentó Ron al grupo, mientras cruzaban el puente de madera, reconstruido luego del bombardeo provocado por Neville y Seamus el año anterior—. ¿Se imaginan? Una serie de libros. ¿Cómo se llamaría el primero?
—No se —meditó Hermione—. ¿"Harry Potter y el colegio de magia"?
—No me parece. Me suena más "Harry Potter y la Piedra Filosofal" o "La Piedra del Hechicero", pero no sé, dependerá de lo que escoja la señora Joanne —comentó Harry ya a las puertas del castillo.
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) Iron Maiden (Blaze Bayley, Steve Harris, Dave Murray): "When two Worlds Collide", editado en el álbum "Virtual XI", 1998 © Iron Maiden Holdings. Disponible en: watch?v=GgkymmiAkpY (version de Iron Maiden, "Virtual XI Tour" 1.998) y watch?v=HGg2scDvARwb (Versión de Blaze como solista en Polonia, 2.007)
(3) Scorpions (Rudolf Schenker, Klaus Meine): "Life is Too Short", estrenada en el concierto "Acoustica" (febrero 2001, en Lisboa, Portugal). © Scorpions. Disponible en watch?v=FSKOMsObq84
Buenos días desde San Diego, Venezuela! Un capítulo que provocó polémica en la primera edición y que a mi parecer es justo, puesto que es mi visión de como los dos mundos (el mágico y el muggle) se encuentran; si no, ¿cómo creen que existiría la saga que nos apasiona desde hace más de 20 años? A mí me gustó mucho, tanto que muy poco, casi nada, le edité en esta segunda versión de mi long-fic. Como siempre, espero que lo disfruten tanto como lo hice al escribirlo... Salud y saludos!
