Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen, son propiedad de sus creadoras Kioko Misuki y Yumiko Igarashi

Me Estoy Enamorando

By Rossy Castaneda

Capítulo Uno

—Terry tienes que leer esto —Robert su amigo y productor le mostró su laptop.

—Robert no tengo tiempo para tus tonterías —respondió el actor negando con la cabeza.

—Te aseguro que esta vez no se trata de ninguna tontería.

—Está bien, está bien, ¿de que se trata? —preguntó escéptico.

—Es un blog de fanfics —respondió el director.

—¿Y eso que tiene que ver conmigo? —preguntó el guapo actor arqueando una de sus cejas.

—Todo —respondió Robert abriendo el blog —en especial esta usuaria de nombre Pequeña Pecosa.

—¿Pequeña Pecosa? —preguntó con sorpresa.

—Eso dice aquí —respondió el director mostrando la cuenta —tines que leer los fanfics que esta chica escribe —Robert rió —¡Por Dios!, son fabulosos, dignos de llevarlos a la pantalla grande —abrió una de las historias y se la mostró —y eso no es todo —dijo con evidente emoción.

—¡Ah, no!

Robert negó con la cabeza..

—Sus historias tienen tanta aceptación que a las fans de "El Magnate" no les interesa que la protagonista sea una chica diferente a la de la película original —rió —tienes que leer los comentarios en cada capítulo son simplemente sensacionales, es mas te leeré unos cuantos —Robert se aclaró la garganta —Fabiola A. dice —¡Oh Por Dios! Con todo ese paquete no necesito más —Terry abrió los ojos con sorpresa —Yeszai P. dice —quien quisiera ser Andy y estar así con ese bombón —Robert rió —Letty Za. dice —que envidia, tanta carne y yo a dieta —escucha este otro —FantasiaC dice —¡Oh por Dios! Me siento como un perrito de carnicería, tanta carne y yo sin poder comerla.

—¡Eh! —Terry le arrebató la laptop —trae aquí —abrió otro de los comentarios que llamó su atención —Cecilia Lag. —¡MMM! Mi bello Magnate yo te comería completito si dejar caer siquiera las migajas —siguió su lectura —Oli4 —Duro Andy acábalo, que no le queden ganas de ir por nadie más, muévete despacio, acelera tus movimientos poco a poco hasta que lo hagas perder la cabeza —¡Santo Cielos! —Terry comenzó a reír a todo pulmón con cada comentario que leía.

—Si quieres leer las historias completas debes abrir tu propia cuenta —dijo Robert luego de recuperar su laptop en tanto Terry reía a boca de jarra.

—Has logrado despertar mi curiosidad, abriré una cuenta y leeré en la comodidad de mi cama —dijo Terry.

En cuanto llegó a su casa, Terry se dirigió a su habitación, tomó su laptop y tras encenderla abrió el blog de fanfics —. Siguiendo cada uno de los pasos, el guapo actor de Hollywood creó una cuenta y siguió el perfil de Pequeña Pecosa.

—Veamos, ¿con cual de estas historia comenzaré? —se preguntó mientras leía uno a uno los títulos —Esta, "La preferida del Magnate" —dijo al recordar los comentarios en esa particular historia —Muy bien —dijo mientras se acomodaba en la cama.

La historia era tranquila y fluida hasta que llegó al capítulo seis...

"Graham sentó a Andy a horcajadas entre sus piernas y lentamente comenzó a desnudarla, con sus manos ágiles, el guapo Magnate logró su cometido, sus labios se deslizaron desde el blanco cuello de la joven rubia de hermosos y expresivos ojos verdes hasta llegar al nacimiento de sus expuestos senos.

Bebió del nectar de cada uno de ellos provocando que la joven mujer, jadeara y se retorciera de placer y rozara su endurecido y bien dotado miembro viril.

Las manos de ella adquirieron vida propia y con la misma rapidez que él la desnudo, ella, poniéndose de pie hizo lo mismo.

El guapo magnate gimió al sentir las suaves y pequeñas manos de ella recorriendo todo su cuerpo desnudo, su pene dio un brinco en el momento en que ella acercó sus labios y depositó un sensual beso en la punta de este".

—¡Santo Dios!, Terry dejó la lectura, pues su amigo de entrepierna comenzó a vivir el momento como si aquello fuese una realidad y no un fanfic — vaya que eres buena escribiendo Pequeña Pecosa —dijo entre risas mientras pasaba una de sus manos por el endurecido paquete debajo de su pantalón —Creo que es mejor que deje la lectura por hoy o terminaré derramándome con tanta descripción.

Pasaban de las once de la noche cuando su celular sonó.

—Diga —respondió perezosamente.

—Candy, Candy ¿has visto quien ha comenzado a seguirte en tu cuenta de Fanfics?.

—¡Por Dios Annie!, ¿me despiertas a mitad de la noche para hacerme esa pregunta?, ¿es en serio? —Te recuerdo que debo descansar apropiadamente, mi turno en el hospital comienza a las 4 de la mañana, así que si me disculpas debo dormir —Dijo sin dar tiempo a que su amiga dijera una sola palabra.

Comenzaba a quedarse dormida cuando su celular sonó nuevamente.

—Diga —respondió de mala gana

—Candy soy Patty.

—Debe de ser algo muy importante para que me llames a esta hora Patty, dime, ¿la abuela Martha se encuentra bien? —preguntó mas dormida que despierta.

—Si ella se encuentra perfectamente —Respondió su amiga.

—Entonces, ¿cual es la razón de tu llamada?.

—¿Candy, has revisado tu cuenta de fanfics?

¡Ay no! —pensó —¿era a caso que sus dos amigas se habían puesto de acuerdo?, las conocía tan bien que sabía que si no las dejaba hablar, la estarían llamando en turnos por el resto de la madrugada.

—A ver dime, quien ha comenzado a seguirme —rodó los ojos.

—El mismísimo Terruce Graham.

—Si claro —respondió la joven rubia escéptica.

Al advertir su tono de incredulidad Patty aclaró.

—Es el protagonista de "El Magnate"

—¡Oh vamos Patty!, —¿sabes cuantas cuentas con ese nombre existen?

—Candy pero este si es...

—Si, si, si, está bien, te creo — la interrumpió —ahora si me disculpas debo colgar —dijo sin más, dando por terminada la llamada y apagando el celular de lo contrario sus amigas no la dejarían dormir.

Tres semanas después...

Luego de leer la última historia, Terry sintió la gran necesidad de saber más sobre aquella escritora, razón por la cual, contactó a un viejo amigo y ex compañero de Universidad con conocimiento en informática.

Y Como la paciencia no era una de las virtudes del joven y guapo actor, una tarde, luego de grabar la escena final de su nueva película, tomó su celular y llamó a su amigo.

—Y bien Charlie, ¿que me tienes?

—Lo siento Terry, no he podido descodificar por completo la cuenta que me pediste, tu Pequeña Pecosa hizo un excelente trabajo —curvó sus labios —al parecer es experta en informática o quizás toda una hacker.

—¿No has logrado obtener ni un solo detalle?

—Uno solo —respondió Charlie al otro lado del auricular.

—Te escucho —respondió el guapo actor.

—El usuario se conecta desde aquí.

—¿Estas seguro?.

—Completamente.

—Muy bien, en ese caso aprovecharé mi estancia en New York —sonrió —mientras visito a mis padres me daré a la tarea de buscar por mi cuenta a la Pequeña Pecosa.

—Suerte con eso amigo —respondió Charlie —y si necesitas mi ayuda ya sabes donde buscarme.

—Te lo agradezco Charlie.

Finalmente su semana de guardia concluyó y luego de una larga ausencia en el blog de Fanfics, Candy ingresó a su cuenta.

Sus ojos se posaron en un nombre de usuario en particular "T.G.E.M"

Y como la curiosidad era su mayor virtud...abrió cada uno de los comentarios, sonrió al leer la respuesta de sus amigas.

—¡Dios del cielo! —dijo mientras negaba con la cabeza, —eran solo las iniciales de un nombre, "T.G.E.M" las cuáles posiblemente eran una combinación de los nombres de dos socios de su hermano mayor Albert quienes la embromaban cada que tenia oportunidad de hacerlo, Thomas Estvenson y Michael Gerald, aunque claro el apellido de Tom era si la "E" pero ¡bah!, si en redes sociales todo el mundo podía ser quien se le pegara la regalada gana, podían también cambiar la estructura de su apellido, ella era un buen ejemplo, ni se llamaba Pequeña Pecosa, ni era escritora, su nombre real era Candice White Ardley y era una pediatra del Hospital San José —ahí está —dijo entre risas —como es posible que piensen siquiera que se trata realmente del protagonista de "El Magnate" —¿Que puede hacer un hombre tan famoso como él perdiendo su valioso tiempo en leer mis boberías? —¿pero y si realmente es él? —¡bah! —bufó —tonterías —dijo.

Posicionó sus dedos en el teclado de su laptop y comenzó a responder uno a uno los mensajes —. Tener contacto con sus seguidores a travez de aquella red, la relajaba en gran manera y le permitía escapar de su realidad, una en la que para ella, el amor no existía, al menos no para ella, dejó de creer en esas tonterías luego que novio le pintara los cuernos mas grandes que alguien puede imaginar.

Cuan tonta había sido entonces en creer a ojos cerrados en aquel par de traidores que se revolcaban frente a sus propias narices ¿Como había sido tan ciega? Estaba tan sumida en sus estudios que no advirtió aquella traición.

Cuanto le dolió escuchar de labios de Anthony todas aquellas palabras de desprecio, influenciado por las malas intenciones de Niel y su hermana Elisa con quien su ex novio terminó revolcándose —; fue a partir de esa traición que ella le cerró las puertas al amor y se obligó a si misma a no creer en las palabras de ningún hombre.

Aquella traición fue la causa principal para que ella se mudara a New York y continuar en aquella ciudad sus estudios de medicina general, especializarse años mas tarde en la rama de pediatría para posteriormente radicar en aquella ciudad que la cobijó tan bien desde el primer día que llegó.

¡Ah!, pero el colmo de los colmos, fue cuando el imbécil de Anthony se presentó en la Universidad, para según él hacer las pases con ella y comenzar de nuevo, como si ella fuera un plato de segunda mesa.

Tres toques a la puerta de la biblioteca en donde se encontraba, hicieron que dejara de lado lo que estaba escribiendo.

—Buenos días Candy —saludó una de sus amigas con una enorme sonrisa.

—Hola Annie, ¿que te trae tan temprano y por que estas tan feliz?

—Candy, Candy, nos hemos ganado un viaje para asistir al festival del amor en Venecia.

—Nos hemos ganado —repitió la rubia —¿a que te refieres con eso?

—A nosotras y a los chicos —respondió la joven pelinegra.

—Que yo recuerde no he ingresado a ningún concurso —respondió la joven rubia.

Annie comenzó a morderse los labios.

—Verás Candy, tu estabas muy ocupada en tu trabajo, por esa razón Patty y yo te inscribimos en un concurso para escritoras de Fanfics.

—¿Que hicieron que cosa?

Annie tronó los dedos de sus manos con nerviosismo —el primer lugar eran 5 boletos de avión de ida y vuelta a Venecia, con todos los gastos pagados incluyendo un crucero por ciudades cercanas durante una semana y culminando con el carnaval del amor en las calles de aquella hermosa ciudad.

—¿Pero por que lo hicieron?

—Candy el premio era tentador y la verdad no creímos que fuéramos a ganar, ¡Por Dios! Era como tratar de encontrar una aguja en un pajar.

—Annie, ustedes dos saben perfectamente lo que pienso sobre ese tema.

—Oh vamos Candy ya han pasado mas de 6 años desde todo aquello, no crees que es el tiempo suficiente para que te abras a la vida, no puedes simplemente darle la espalda al amor por un tonto que no supo valorarte en el pasado, además te la pasas escribiendo cosas románticas, es evidente que muy en el fondo de ti, sigues creyendo en el amor.

—No lo hago —respondió ella —el amor no existe en la vida real, solo en las historias de ficción.

—¿Crees entonces que Archie y Stair solo juegan a estar enamorados de Patty y de mi?.

—Bueno tal vez existen excepciones y ustedes son un claro ejemplo —respondió.

—Te das cuenta, aunque te niegues en reconocerlo, en el fondo tu sigues creyendo en el amor.

—No Annie —respondió con tristeza —yo me juré que jamás volvería a entregarme a ese sentimiento, no pienso volver a sufrir por nadie, el cariño de los niños internos en el Hospital es mas que suficiente, no necesito el cariño de ningún hombre para ser feliz, con lo que tengo me siento plena.

La tristeza en los ojos esmeraldas eran evidentes para Annie por mas que Candy trataba de esconderla, así que no sería ella quien la forzaría a hacer algo que no deseaba.

—Llamaré a los organizadores del concurso y les diré que renunciamos al premio.

Annie sacó su celular y comenzó a marcar los dígitos del número telefónico.

—Aguarda Annie —Candy le quitó el celular —hemos ganado —le guiñó un ojo —cuando debemos partir? —preguntó.

—Candy no quiero que te sientas obligada a hacer algo que no deseas.

—He trabajado mucho estos últimos meses, así que creo que unas merecidas vacaciones no me vendrían mal —sonrió.

—En dos meses —respondió Annie con una enorme sonrisa.

—Perfecto —respondió la rubia —mañana mismo pediré un tiempo de vacaciones y nos largaremos a Venecia en dos meses.

El repique de su celular hizo que se alejara de la ventana desde donde observaba la ciudad de New York.

—Hola, ¿que respuesta me tienes?.

—Aceptó Terry, en dos meses nos vamos a Venecia.

Una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios.

—Gracias Stair, no sé que hubiera hecho si la ayuda de ustedes, les debo una —dijo y tras conversar unos minutos mas con su antiguo compañero de Universidad, colgó la llamada.

—Te tengo en mis manos Pequeña Pecosa —dijo alzando su copa de whisky —en dos meses, nos volveremos a ver las caras después de tantos años —sonrió —esta vez no te me escaparás o dejo de llamarme Terruce Baker o el pequeño nerd como solías llamarme.

Continuará...