Harry Potter y la Frontera Final (1)
(2da. Edición)
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
Capítulo 39:
Rodeados (2)
Luego de salir del Gran Comedor, los estudiantes regresaron a sus casas, donde en cada Sala Común encontraron unos regalos para cada estudiante de séptimo, como regalo de despedida por parte de los profesores Jefes de casa respectivos; aparte, unas cajas con botellas de cerveza de mantequilla les dio pie para iniciar una fiesta de despedida que involucró a todos los integrantes de la casa. En el caso de Gryffindor, la fiesta duró hasta pasada la medianoche, cuando la profesora Polly se asomó al oir como coreaban a voz en cuello los nombres de todos los de séptimo año, para llenar la noche con una salva de aplausos y silbidos estridentes; y, fingiendo molestia, les regañó:
—Muy bonito, la cuerda de desadaptados estos con su alboroto…
—Venga, profe —le dijo Dil, cuando la vio—, usted nos tiene que despedir, mire que yo ya no regreso a Humstall.
—Lo sé, Dil —le respondió acercándose al grupo que celebraba, formado en su mayoría por los de séptimo, aunque acompañados por algunos de sexto, como Ginny, y el resto de los integrantes del equipo de quidditch—, y no te miento si te digo que extrañaremos tus ocurrencias en el colegio.
—Ay, mi profe querida —chilló Dil, antes de correr a abrazarla, llorando, ¡yo también los voy a extrañar a todos! —aunque luego matizó, al soltarla—. Bueno, menos a la rata inmunda de Sellers.
—Dil, tú como que has estado tomando mucha cerveza de mantequilla, ¿verdad? —preguntó la profesora Polly, de forma inquisidora, al verla buscar una nueva botella.
—Nooo, mi profe bella —le dijo, riendo luego en forma delatora—. Apenas es mi segunda botella, ¿verdad, muchachos?
—Si, bueno… —respondió Ron, intentando sonar sobrio—. Dos nada más, ¿verdad, Harry?
—Ehh, sí, sí, dos, nada más dos —confirmó Harry, tratando de seguirle la corriente, aunque en la mesa ante la cual estaba sentado habían no menos de treinta botellas para un grupo que no llegaba a diez personas. Por ello, la profesora Polly le volvió a preguntar a Dil:
—En serio, ¿cuánto has tomado, Dil?
—Profe, llevo dos nada más… —respondió con voz temblorosa, pero al ver que la profesora Polly seguía con cara de incredulidad, rompió a llorar y, sentándose en una silla al lado de la escalera hacia las habitaciones de los chicos, terminó reconociendo—: Está bien, profe, esta es mi quinta botella… Profe, discúlpeme… me emocioné y no me di cuenta…
—Tranquila, Dil —le dijo la profesora Polly, mientras la abrazaba—. No quiero que sigas bebiendo… Ninguno de ustedes —les dijo al resto, quienes habían dejado de conversar y veían en silencio la escena—. Creo que la celebración estuvo buena, pero vayan a dormir, miren que mañana regresan a sus casas y lo menos que quisiera es que hagan un espectáculo en el camino a King's Cross, ¿está bien?
Todos asintieron en silencio, dejando las botellas a medio terminar, y comenzando a caminar hacia las habitaciones. Dil fue una de las últimas en subir, ayudada por Ginny y Hermione, mientras eructaba fuertemente bajo los efectos de la cerveza de mantequilla. Harry, Ron, Seamus, Dean, Neville y Paul Austen subieron en silencio, aunque después de encerrarse en su habitación, los seis estallaron en risas, tardando un buen rato mientras se preparaban a dormir unas pocas horas antes de despedirse defiitivamente de Hogwarts como estudiantes.
Al otro día, luego de muchos apuros, todos tenían sus baúles listos, sus mascotas enjauladas (exceptuando a Trevor, la escurridiza rana de Neville, que éste debía llevarla en su bolsillo, por su típica costumbre de intentar escaparse permanentemente) y, los que se había quedado celebrando, cara de no haber dormido mucho. Mientras caminaban a la estación del Expreso de Hogwarts, que los llevaría de regreso a Londres, Dil, que trataba de cubrirse la cabeza con la capucha de la capa, para evitar el sol directo, comentaba con voz sombría:
—¡Por Shivá, el terrible! ¡Mi cabeza está que explota!
—Como no te va a explotar, Dil —le dijo Hermione, sonriendo—, si anoche te bebiste siete botellas de cerveza de mantequilla, ¡tú sola!
—¡¿Qué?! —gritó Dil, sorprendida, ante las risas de Harry, Ginny, Ron, Luna, Neville y Hannah—. ¿Siete? Juraba que no eran más de cinco. ¡Mi madre! ¿Qué pensaría la profesora Polly?
—Nada, que estabas contenta, o despechada —respondió Ginny, aún entre risas, para luego contarle lo que ocurrió antes de terminar la fiesta improvisada. Dil, sonrojada hasta donde su piel oscura le permitía, sólo atinó a decir:
—¡Ay, que pena! ¿Qué irán a pensar ustedes? ¡Que pena! Discúlpenme.
En ese momento, al llegar al andén donde los esperaba el Expreso de Hogwarts, Hagrid los encontró riéndose, por lo que les comentó:
—Me alegra que estén contentos, pero espero que no se olviden de mi.
—Por supuesto que no te olvidaremos, Hagrid —le dijo Harry, y todos, incluyendo a Dil, corrieron a abrazarlo, formando una piña humana, que se separó sólo cuando la sirena de salida del tren anunció que en minutos saldría el Expreso.
—Bueno —dijo Harry mientras subían las jaulas de las lechuzas al tren, reiniciando la conversación sobre la fiesta de la noche anterior—. Ron también estaba emocionado, se bebió como cinco o seis botellas.
—¿Quien, yo?
—No, tú… —le dijo Hermione, algo molesta—. Claro que fuiste tú, Ronald Weasley, y ya me estabas comenzando a incomodar.
Harry y Ginny se vieron algo preocupados, cuando encontraron un compartimiento para el grupo. Al entrar, Ron, pálido de vergüenza, le respondió a Hermione:
—Mione, de verdad lo siento, pensaba que estábamos divirtiéndonos, y como no me decías nada…
—¿Cómo que no? —le contestó, suspirando para no gritarle—. Yo te estaba diciendo, pero como estabas entretenido, hablando a todo grito con Seamus y Neville, no me escuchabas.
—Lo siento, Mione —le dijo, con los ojos llorosos—. De verdad lo siento.
—Está bien —Hermione lo abrazó, y al decirle lo siguiente, le golpeó ligeramente el hombro—. Pero no quiero espectáculos en mi boda, ¿estamos?
—No, amor, te lo juro, nos portaremos bien, ¿verdad, Harry?
—Ah, ¿y por qué yo? —respondió Harry entre risas, y la mirada escrutadora de Ginny—. Tú eras el que estaba bebiendo, y yo me tengo que portar bien…
Todos rieron la ocurrencia, pero Harry se quedó pensando, al sentir el tren comenzar a moverse.
—Harry, ¿pasa algo? —preguntó Ginny, sacando a Harry de sus pensamientos.
—Nada, amor —respondió suspirando, mientras tomaba la mano de Ginny—. Sólo pensaba que no volveré como estudiante al colegio, sino en mayo, al homenaje por la Batalla de Hogwarts.
Pasaron el resto del viaje conversando sobre la proximidad de las bodas de Harry y Ginny, y Ron y Hermione, y sobre los planes futuros de todos, incluyendo la confirmación del noviazgo de Neville y Hannah Abbott, quienes fueron felicitados por todos en el compartimiento.
Al llegar a King's Cross, los chicos organizaron sus baúles y jaulas en los carritos, y al salir al pasillo entre los andenes 9 y 10, Harry sintió una muy extraña sensación de vacío, al darse cuenta que no volvería a cruzar la taquilla del andén 9 y ¾ como estudiante. Ginny lo notó, pues le dijo:
—Sé que vas a extrañar el colegio, pero te aseguro que nunca lo podrás olvidar.
—Cierto, amor —le dijo mientras le daba un abrazo—. No podré olvidar ocho años tan fácilmente… Vamos.
Al llegar todos al área de embarque, encontraron que los estaban esperando. Entre los familiares que los esperaban, Hermione se sorprendió al ver a sus padres, por lo que abandonó su carrito y corrió a abrazarlos; además, estaban los señores Weasley y, para sorpresa de Harry, el tío Vernon y la tía Petunia.
—Hola, tío Vernon, tía Petunia —les dijo, aún impactado—. Que sorpresa.
—No creas que para nosotros es agradable venir a verte —le dijo tío Vernon, en un gruñido—. De hecho, yo no quería venir, pero teníamos que avisarte.
—Sí —habló la tía Petunia, viendo a lo lejos a los Granger hablar animadamente con Hermione, Ron y los Weasley—. Vendimos la casa de Privet Drive.
—Bueno… —dijo Harry, sin emoción—. Me parece bien por ustedes. ¿Y eso?
—Grunnings fue comprada por una trasnacional americana —respondió tío Vernon, resoplando—, y me transfirieron a Estados Unidos. Nos vamos mañana a Detroit, y Dudley entrará a estudiar Ingeniería Mecánica en la prestigiosa Universidad de Michigan.
—Qué bueno —saludó Harry esta noticia, con voz neutra—. Felicitaciones. Si me quieren escribir, pueden hacerlo, no tengo problemas. Ustedes aún son mi familia.
—Sí, bueno —replicó tía Petunia—. Este es el número de teléfono de nuestra casa en Estados Unidos, cuando quieras, nos llamas —le pasó una hoja con un número.
—Pero recuerda la diferencia horaria, ¿sí? —gruñó tío Vernon—. Son cinco horas menos.
—Lo tomaré en cuenta… Gracias por todo, tío Vernon, tía Petunia; de no ser por ustedes, no estaría hoy aquí. Gracias, sinceramente gracias.
Este agradecimiento dejó sorprendido a tío Vernon, quien sólo atinó a decir:
—Hicimos lo que nos pidieron, darte un hogar hasta que fueras mayor de edad.
—Por eso —ratificó Harry, mientras guardaba el papel con el teléfono en el bolsillo—, por darme un hogar fue que logré llegar hasta lo que soy hoy. Gracias, y les deseo lo mejor allá en Estados Unidos.
—¿Y qué piensas hacer? —preguntó tía Petunia.
—Bueno, voy a vivir en la casa que heredé de mi padrino, trabajaré en el Ministerio de Magia y haré mi familia con la mujer que amo, Ginny Weasley —dijo mientras señalaba con el pulgar hacia su espalda, donde Ginny era abrazada por su padre.
—Que bien —gruñó tío Vernon al ver la escena familiar—. Bueno, nosotros nos vamos, sólo veníamos a decirte eso.
Al terminar de hablar, se giró, pero al dar varios pasos, se dio cuenta que tía Petunia se había quedado petrificada, intentando decir algo más. Harry le facilitó las cosas:
—Tranquila, tía, que tengan un buen viaje, y que les vaya de lo mejor… —pero más sorprendido quedó al recibir un abrazo corto pero sentido por parte de su tía, quien se separó, luciendo sorprendida al notar que los Granger, los Weasley y Dil, su mamá y su hermano, los miraban interesados.
—Llámanos el jueves o viernes, para darte la dirección y nos puedas escribir. Y cuídate —le dijo, para luego girarse y caminar rápidamente para alcanzar a tío Vernon, que resoplaba incómodo por la situación. Al alejarse, todos se le acercaron a Harry, quien se había quedado viendo a sus tíos irse. Ron, sorprendido, le preguntó:
—Harry, ¿tu tía te abrazó?
—Mmjj —sólo atinó a decir. Luego de saludar a los Granger y los Weasley, Dil cumplió el protocolo:
—Harry, te presento a mi mamá y mi enano, digo, hermano.
—Un placer, Harry, poder conocerte en persona —le dijo la mamá de Dil mientras le daba la mano. Harry notó que era una señora muy atenta, en sus cuarenta años, muy parecida a Dil en cuanto a su contextura, delgada, y su origen hindú, piel oscura, larga cabellera negra, y unos penetrantes ojos negros con los que sólo dio una fugaz mirada a la cicatriz—. Soy Xahian Henderson, y él es mi hijo Jan.
—Gracias, señora Henderson —dijo, mientras le estrechaba la mano al hermano de Dil, un vivaz niño de ocho o nueve años, de piel morena pero cabello de color pajizo.
—No, Harry, para ti soy Xahian, sólo Xahian.
—Muy bien —comentó alegre el señor Weasley—, vamos saliendo, muchachos, iremos a La Madriguera.
—Si quieren, vamos todos a Grimmauld Place —sugirió Harry—, ya que está más cerca, nos tomamos algo, y de allí se van a sus casas, usando los polvos flú.
—Me parece bien —aprobó Hermione—. Aunque nosotros iremos en taxi a nuestra casa, como podrás entender.
Todos sonrieron por el comentario de Hermione, y salieron caminando a la avenida, luego caminaron hacia Grimmauld Place, a cuyo número 12 llegaron en una media hora.
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) Dream Theater (Kevin Moore): "Surrounded", editado en el álbum "Images and Words", de 1992 © Dream Theater. Disponible en watch?v=087AlHfvdsM (version extendida, tomada del DVD "Chaos in Motion", tour 2.007-2.008)
Buenos días desde San Diego, Venezuela! Ya se acerca el final de la aventura, pero no quiere decir que nuestros amigos se despiden tan simplemente de sus vivencias; por ello, la reflexión que hace Harry durante el recorrido de regreso desde Hogwarts. Personalmente me parece uno de los mejores capítulos del relato, y la banda sonora que lo acompaña es de obligatorio disfrute, especialmente esa versión "Chaos in Motion Live", que incluye el sólo de guitarra de "Mother" de Pink Floyd. Así como el final del año para Harry y sus amigos, se acerca el final de la vida de estudiantes universitarios de mis ahijados de la XXIX Promoción de Licenciados en Idiomas Modernos, a quienes deseo siempre un cúmulo de bendiciones! Salud y saludos!
