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Otro One Shot en OU, 7w7)r este es un pedido de alguien muy ezpezial y lo encontré eprfecto para ponerlo acá, este OS tampoco tiene prompts de la vieja Jerza Love Week. xD

Sin más, espero lo disfruten.

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Nym

Ni siquiera buscaré excusas, el título que le puse explica lo que siento xD…

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Disclaimer I: Fairy Tail no me pertenece. Pertenece a Hiro Mashima. Basado en Art Jerza hermoso, bello y perfecto de ellos dos abrazados. Gracias Mashima Sensei. I love you (?). xD

Disclaimer II: Basado ―muuuuy― libremente en la canción "Noches Reversibles" de "Love Of Lesbians"


Importante: Este One Shot no es secuencial con los otros cuatro anteriores, y se ubica después del final del manga y después de que la Misión de Cien Años se completase.


Referencias De Lectura:

Diálogo.

«Pensamientos»

Narración.

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Loving You

Day 05―

Pieces & Shame

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Tal vez fue por esa pregunta, o tal vez fue por la respuesta.

No estaba seguro del por qué.

Las llamas frente a él creaban sombras danzantes en el campamento en donde varios de los miembros de Crime Sorcière terminaban de cenar antes de ir a descansar para partir en la madrugada a una misión a petición de la Corona que involucraba a un nuevo gremio oscuro.

Nunca se acababan, nunca desaparecían del todo.

Pero así como los gremios oscuros y la maldad no dejaban de existir, así tampoco dejaba de existir la bondad, la alegría y la calidez, podía verla en todos sus compañeros alrededor de él, en los viejos y en los nuevos miembros de un muy creciente gremio independiente, y esa misma bondad, alegría y calidez la había visto en su versión más pura en el rostro de ella cuando le hizo esa pregunta.

Y también en esa respuesta.

¿Te das cuenta que lo nuestro es muy raro? ―Erza ladeó su rostro para observarlo, Jellal observó sus ojos brillando entusiasmados y él no tuvo ninguna intención de soltar el agarre de sus brazos, ese agarre que la mantenía a ella arrecostada en él mientras veían las llamas bailar en la chimenea de su hogar.

Un hogar que aún sentía inmerecido.

¿Raro bueno o raro malo?

Raro bueno… ―Erza se arrecostó más en su pecho, a pesar de todas las noches que había pasado junto a ella, él aún no podía dejar de pensar que esa cercanía era todo un milagro―, aunque nunca me lo pediste y sin importar todo lo que nos separó y lastimó yo siempre estuve para ti, y tú para mí. Muchas personas no lo entenderían.

Bueno, yo intenté escapar de ti y no siempre estuve para ti, yo… ―dijo él con voz seria, recordando cuantas trabas se había puesto y se seguía poniendo, si bien era cierto que él era el lider de Crime Sorcière y que seguía siendo importante su presencia en su gremio, también era verdad que él se empeñaba en participar en todas las misiones―, aún hoy no siempre estoy para ti…

¿Acaso aún no se sentía merecedor de esa felicidad?

No, eso no es cierto ―Erza soltó un suspiro―.Lejos o cerca siempre hemos estado cerca del otro. Aún cuando lo nuestro pareció quebrarse en miles de pedacitos, todo seguía intacto y lo sigue estando ―frunció el ceño tratando de dar con la manera de expresar la idea abstracta que vagaba en su cabeza― O tal vez sigue intacto porque está roto, porque se quebró en mil pedazos…

Creo que necesitaré que me expliques mejor eso, Scarlet.

Erza rió y se volvió aún entre sus brazos.

Las cosas se rompen pero se pueden volver a unir mientras esos pedazos sigan existiendo, ni tú ni yo nos deshicimos de ninguno y los pedazos de ambos estaban revueltos; y por eso, cada vez que estábamos lejos, sentíamos al otro, y por eso cada vez que estábamos cerca…

¿Nos arreglábamos de nuevo? ―Terminó él por ella con una risa suave, ocultando su rostro en el hombro de ella.

¿Vergüenza?

Era eso.

Sentía vergüenza de disfrutar toda esa felicidad cuando en el mundo aún quedaba tanta tristeza.

Tristeza que él también le causó a muchos.

¿No me crees, verdad? ―le dijo ella, Jellal no necesitó verla para saber que sus labios formaban un puchero, él conocía cada uno de sus gestos, de sus suspiros, de sus sonrisas y miedos, amaba todo de ella y estaba seguro que ―y por alguna razón que él sentía nunca iba a comprender―, ella amaba todo de él.

¿Y entonces por qué se empeñaba en seguir yendo a misiones en las que su presencia no era necesaria?

¿Por qué no se quedaba más de una noche con Erza?

¿Por qué seguía despidiéndose de ella en las madrugadas en lugar de permanecer con ella en sus brazos?

¿Por qué seguía pensando que ella estaba mejor cuando él estaba lejos?

Sí, era eso. Lo sabía.

Era por vergüenza.

¿Jellal? ―le llamó preocupada al solo recibir su silencio, sus manos acunaron su rostro y su sonrisa fue la luz que lo guió de nuevo hasta ella en lugar de quedar encerrado en sus pensamientos oscurecidos con sus miedos.

¿Y si esto se llega a acabar? ―dijo antes de poder detener el sonido salir de sus labios y se alarmó de inmediato, no quería preocupar a Erza con esos pensamientos, no quería que ella dudara de su amor por ella, no quería que…

Ha pasado tantas veces por mi cabeza que ya ni me duele pensar en eso ―la respuesta de Erza cortó su tren de culpa y el asombro llenó su rostro―. Además, Jellal, piénsalo. Piensa en todo lo que hemos pasado y racionalmente pesa todos esos momentos y pregúntate lo siguiente ―el dedo de ella pinchó juguetonamente su nariz―: ¿Qué podría ser tan malo como para superar todo eso que ya pasamos?

Yo… ―la mente de Jellal trabajó a mil, pero por más que las lúgubres tuercas dentro de su ser se movieron, aparte de que ella dejase de existir en su mundo, no había nada peor a lo ya vivido, y eso que sabía que entre más alto volaban en mente, cuerpo y alma llenos de felicidad, más en picada y dolorosa sería la caída.

Pero aún así no encontró nada.

Nada parecía lo sufrientemente grave, peligroso, pesado o poderoso para destruir lo que él sentía por ella, y si Erza ―la mujer más fuerte y leal que él conocía― sentía la mitad de lo que él sentía, tampoco habría algo como eso.

Porque aún en sus momentos más graves, su amor respiraba ileso dentro de ellos.

¿Te das cuenta? ―Erza sonrió y besó su mejilla tatuada―. Ni aunque volviésemos a pasar por lo mismo esto que siento por ti jamás cambiaría.

No puedo creer que sonrías diciendo eso… ―intentó que sonara más casual y no tan serio como lo sentía.

Una vez me dije que deseaba que esa tristeza que sentí una vez se pudiese transformar en alegría en el futuro… ―ella sumergió su mano en su sedoso y rebelde cabello azul mientras era embargada en dulce nostalgia― Que la dolorosa respuesta que tenía en ese momento pudiese mutar en algo como esto en el futuro, y deseé que al ver atrás y recordarlo fuese capaz de sonreír ―Erza soltó un suspiro recordando ese día en la playa, incluso el corazón roto que cierto gato azul dibujó en la arena le parecía gracioso ahora.

Erza rompió a reír.

Y Jellal suspiró derrotado por su espíritu.

Yo también quiero ser capaz de eso… ―susurró él antes de acariciar su mejilla, y comenzar a peinar con su otra mano el cabello escarlata en su espalda―. ¿Crees que podré?

Podrás… ―Erza le aseguró, con su mirada llena de fiereza pero empapada en su amor por él―, estoy segura… ―y murmurando sobre sus labios olvidaron al resto del mundo.

Sin embargo, en la madrugada cuando la lácrima portátil de su gremio volvió a sonar, Jellal la contestó, se alejó del calor de la mujer junto a él y se sentó en la cama solo para sentir sobre su mano la mano de Erza.

Estoy contigo… ―le recordó ella en medio de la oscuridad, como hacía siempre que él debía irse.

A veces con un abrazo, a veces con un beso.

Siempre con una sonrisa verdadera pero que también reflejaba su deseo de que él permaneciese aún más tiempo con ella y en su hogar

El mismo deseo que Jellal absurdamente se negaba.

Y por eso él ahora no estaba con ella, estaba ahí a punto de embarcarse en una misión que le tomaría días y en la que su presencia era hasta innecesaria.

¿Por qué estaba allí cuando podía estar con Erza?

¿Por qué esa noche estaba pensando en ella cuando podría tenerla entre sus brazos?

¿Por qué oraba por su felicidad cuando podía estar junto a ella dándosela?

¿Por qué no volver a esas noches y días?

¿La vergüenza por su pasado le impedía hacer reversibles esos momentos?

A esas noches en que sus sentimientos eran tan fuertes que creaban un incendio de vividas emociones que eran inmediatamente trasladadas a acciones físicas a través de sus cuerpos.

¿Podía ser reversible todo ese tiempo perdido a esas horas sencillas llenas de sentimientos, placer felicidad y amor intenso?

¿Jellal? ―los ojos verdes preocupados frente a él eran cálidos pero no era la calidez que él deseaba tanto―. ¿Estás bien? ―el ex fugitivo parpadeó confundido y entonces fue consiente que sus mejillas estaban húmedas.

Yo, sí… ―secó su rostro con la manga larga de su abrigo y observó a su alrededor― ¿Y los demás?

Se fueron a dormir ya que salimos en la madrugada. Llevas aquí solo un buen rato, yo salí a buscar agua y… te vi…

Lamento haberte preocupado, Meredy ―la cortó.

Y yo lamento que te lamentes ―le contestó ella―, pero más lamento que estés aquí con nosotros cuando es obvio que no deberías, y peor aún, cuando tampoco quieres estar aquí ―Jellal la miró sin entender.

Yo les dije que vendría.

Eso dijiste, pero estoy segura que eso no es lo que sentías, desde hace tiempo; de hecho, argumentalmente podría decirse que desde que te conocí nunca has estado realmente con nosotros, la mayoría de los pedazos que te componen siempre están con Erza.

«O tal vez sigue intacto porque está roto, porque se quebró en mil pedazos y ambos mantenemos pedazos del otro en nosotros»

Las palabras de Erza volvieron a él y se dio cuenta de algo muy importante.

Que podría ser tan fácil acabar con ese dolor que sentía.

Solo debía volver a su lado

Que sería espectacular no separarse de ella innecesariamente.

Solo debía actuar acorde a lo que de verdad sentía.

Me voy ―dijo y se levantó repentinamente―. Tú y Macbeth pueden liderar esto sin ningún problema. Mi presencia aquí es innecesaria. Yo…

Vete ―Meredy ya se despedía con su mano y con una sonrisa en sus labios―, ya era hora que lo entendieras, Jellal. Ultear estaría muy molesta de como desperdicias el tiempo valioso.

Jellal no escuchó más porque su mente ya estaba por completo en otro lugar.

En su hogar.

Y durante todo el camino, aún cuando se detuvo a comprar una rosa y contemplar el atardecer como siempre hacía, no pensó en nada más que en todo ese tiempo que no era reversible, que no se podía cambiar pero que se podía aprender de él, se podía valorar lo que se tenía ahora y podría disfrutar con mayor fuerza lo que ya no era como antes pero podía ser mejor.

Y nada era mejor que permanecer junto a ella.

Erza… ―la llamó mientras se acercaba paso a paso, ella volteó a observarle con extrañeza al verle llegar por ese lado de la ventana abierta junto a los rosales y su mano dejó de mover el cepillo.

¿Jellal? ¿Qué haces aquí? ¿No sé suponía qu-? ―la manera en la que él pasó su pierna por la ventana sin importarle que bien podría usar la puerta le causó tanta gracia que tuvo que morderse la mejilla internamente, en especial al verlo casi tropezar con los muebles cerca de esa ventana.

No me necesitan ahí ―le explicó, mas la manera en que lo dijo era como si se lo dijese a sí mismo―. Y yo no quiero estar ahí ―tomó la mano de ella con el cepillo, se lo quitó y en su lugar colocó la rosa―. Yo te amo, Erza, y quiero estar aquí contigo ―continuó mientras comenzaba a cepillar esas hebras escarlatas que tanto adoraba―. He perdido tanto tiempo, Scarlet. Soy un idiota… si pudiese hacer que nuestro tiempo juntos no tuviese final…

La joven permaneció un momento en silencio y después rió.

No es necesario todo ese tiempo para compensar el perdido. Lo que hemos perdido, lo hemos ganado en historias ― se volteó a él mientras se ponía de pie―, tenemos más historias que muchas personas, de viajes, de peleas, de tristezas y de alegrías, tal vez en un futuro podamos contárselas a alguien… ―sus ojos radiantes de ilusión le hicieron saber a Jellal a que se refería.

A una familia.

¿Llegarían a tenerla algún día?

Tal vez.

Pero por el momento toda la felicidad del mundo la tenía al alcance de su vista, de sus brazos, de sus manos y de sus labios.

Y entonces Jellal sintió que comenzaba a romperse de nuevo, en miles de trozos que eran unidos otra vez y de manera perfecta por las caricias de ella, trozos de él mismo, trozos de culpa y de vergüenza que caían sobre sus ropas ahora en el suelo y que luego volvían a él convertidos en agradecimiento y dicha.

Trozos que se recomponían cuando sus manos viajaban libremente por la suavidad de su piel, ese viaje sin restricciones que ella le permitía y que él disfrutaba realizar, un viaje junto a ella, junto a sus manos fuertes y gentiles que acariciaban su espalda y sus brazos mientras sus labios se entregaban a él.

Trozos que se incendiaban hasta derretirse sobre sus cuerpos acalorados por la fricción de sus movimientos sobre y bajo piel exquisitamente desnuda.

Trozos de sí mismo que se combinaban con los de ella y se unían a él convirtiéndolos a ambos en un rompecabezas que podía unirse de manera separada y también como uno solo, así como cuando él se adentró en su humedad logrando placer en ambos mientras más se adentraba en ella, sacando el sonido de su nombre entre suplicas y peticiones llenas de deseo y nada de vergüenza que él complacía en cada embestida embravecida por la manera en que las uñas de ella se clavaban en su espalda y sus piernas abrazaban su cintura para unirlo aún más a su cuerpo y ser el perfecto rompecabezas en unión.

Trozos que completaron al otro cuando sus mentes llegaron a lo alto y cayeron en picada luego de saborear una vez más ese lugar al que su amor los llevaba.

Juntos.

Y es que era imposible devolver el tiempo, o ganarle, pero era más que posible aprovechar cada uno de sus segundos y convertirlos en una eternidad en los brazos del otro.

Cuando la madrugada llegó, Jellal aún la mantenía en sus brazos y en lugar de alejarse de ella se acercó más y besó su cabellera y su frente mientras una sonrisa se expandía en el rostro apacible de ella.

Y así se quedaría.

Hasta que ella quisiese levantarse, él permanecería ahí abrazándola, ahora estaba dispuesto a permitirse el escuchar sus deseos y actuar con base a sus sentimientos, y estaba muy seguro que si su lácrima volvía a sonar en la madrugada intentando convencerlo de dejar ese lugar, fallaría en su cometido.

De eso no tenía duda.

Porque él ya no tenía vergüenza de haber obtenido toda esa felicidad…

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Gracias por la amabilidad de leer y dejar review

QwQ

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Rincón De La Escritora En Proceso:

Por supuesto que luego del perdón Jellal no iba a simplemente aceptar todo lo bueno de golpe, siempre lo imagino aceptando su nueva vida de luz de poquito a poquito, y creo que es como debe ser, una persona con sus complejos de culpa y complejo de mártir no cambiaría de pronto, (o sea, yo una vez le maje la patita a un perro y me sentí como basura por varias días xd). Un cambio inmediato en él no es realista y haría que todo lo que ha hecho hasta ahora se vuelva un camino de redención ridículo, pero paso a paso, especialmente con el apoyo de alguien como Erza al lado, terminaría aceptando todo lo que en verdad merece.

NwN

Gracias por leer.


Agradecimientos:

De corazón, gracias por el apoyo:

Adorables reviewistas con cuenta os contesto por PM:

Sakom Raiya

Stormy Night Of Rain92

Bluewater14

Artemisa Neko Chan

MinSul6011

Adorables reviewistas sin cuenta os contesto por acá:

AAA Anon: Gracias inmensas a vos por leer. Me alegra mucho que te gustase, y ojalá Mashima nos regale más arts tan bellos. *w* Saludos.

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Gracias mil por leer.

Adier.

NwN/

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