Harry Potter y la Frontera Final (1)
(2da. Edición)
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
Capítulo 41:
¿Tú me amas? (2)
Las siguientes semanas fueron de febriles preparativos para las dos bodas, que, aunque habían sido adelantados por la señora Weasley, debían multiplicarse: selección de los invitados, el estilo de la recepción, coordinar la llegada y estadía de los invitados, el tipo de banquete a ofrecer…
—¡Por las barbas de Merlín! —se quejaba Ron, mientras desgnomizaba el patio de La Madriguera, junto a Harry y George, la mañana del dos de agosto, día de las bodas—. Esto no tiene caso, menos mal que nos casamos una sola vez, Harry, ¡ni loco dejo a Hermione por otra! —hizo el comentario mientras hacía volar un gnomo hacia el bosquecillo detrás de la cochera, pero por respuesta oyó el grito de Hermione desde la cocina:
—¡Ni te atrevas, Ronald Weasley, porque te las verás conmigo!
—¡Y conmigo! —gritó más allá la señora Molly.
—¡Que no se te ocurra decir lo mismo, Harry Potter! —sonó desafiante la voz de Ginny, desde la ventana de su habitación. Harry, por toda respuesta, volteó a ver a su amada, y levantó las manos, como símbolo de rendición, aunque sostenía un gnomo que intentaba zafarse.
—¡Apúrense, que Arthur, Charlie y Bill ya vienen con la carpa, y hay que montarla y llevar todo hacia allá! —volvió a oírse, poderosa, la voz de la señora Molly.
A las siete de la noche, todo estaba listo, contra toda esperanza de Harry y Ron, quienes creían imposible tal alarde de organización y detalle. A esa hora subieron corriendo a bañarse y vestirse con sus mejores túnicas, dignas del momento que pronto vivirían. Harry seleccionó la túnica que los señores Weasley le habían regalado en su cumpleaños anterior, de color vino tinto con vivos dorados, mientras que Ron usaría una de color gris oscuro con vivos celestes, muy elegante; mientras tanto, los invitados, incluyendo los padrinos, ya se estaban acercando a la gran carpa donde se haría el banquete.
Ambos novios estaban sumamente nerviosos cuando bajaron las escaleras hacia el patio, siendo recibidos por sus padrinos: Neville (igual de nervioso), Seamus, Justin y Dean, quienes los abrazaron y acercaron al altar donde un anciano funcionario del Ministerio de Magia oficiaría las bodas conjuntas, debido a que Kingsley le había comentado a Harry que le gustaría estar en el público, como un amigo más de los cuatro. Harry y Ron miraban nerviosos el pasillo por donde se suponía entrarían las damas de honor: Hannah, Luna, Dil y Parvati, antes que Ginny de la mano del señor Arthur y Hermione del brazo de su padre; mientras, hacían nerviosos comentarios entre sí:
—Que no se le ocurra arrepentirse en el último segundo —susurraba Ron—, tengo la espalda molida, me duele todo el cuerpo…
—Tranquilo, Ron —Harry intentaba darle, y darse a sí mismo, confianza, aunque su voz no lo ayudara—. Ellas vendrán, espero…
De pronto una salva de aplausos los sacó de su conversación. Las madrinas estaban entrando a la carpa, seguidas por las novias, de inmaculado blanco en sus vestidos, aunque Ginny con un ligero brillo perlado en la tela de su vestido, ambas resplandecientes y sumamente nerviosas.
El señor Arthur, al acercarse a Harry, le dijo, con voz temblorosa:
—Harry, te entrego a la niña de mis ojos, porque confío en ti y sé que la vas a cuidar.
—No lo dude, señor Arthur, con mi vida si es preciso… —respondió Harry, mientras tomaba la mano de Ginny, quien temblaba fuertemente. Al recibirla, le dijo—. Estás hermosa, mi snitch dorada.
—Y tú estás guapísimo —le respondió Ginny, desde debajo del tul que cubría su rostro, completamente sonrojado de la emoción y los nervios.
El señor Granger le tendió la mano de Hermione a Ron, mientras le decía:
—Ron, te entrego al sol de mi vida, mi angelito, cuídala y respétala.
—Por eso vivo, señor Granger, para amarla y respetarla, cueste lo que me cueste —respondió Ron, mientras miraba los ojos castaños de Hermione a través del ligerísimo tul que tapaba su rostro. Luego le dijo a su novia—: Estás bellísima, Hermione.
—No te creo —le susurró al borde de las lágrimas.
—Muy bien —dijo el anciano, luego de aclararse la garganta y atraer la atención de los novios. En ese instante se ordenaron los padrinos: Neville y Hannah, y Justin y Dil detrás de Harry y Ginny, y Seamus y Luna, y Dean y Parvati detrás de Ron y Hermione—. Hoy, en esta hermosa tarde de verano, nos hemos reunido aquí para acompañar a estas dos hermosas parejas en la reafirmación de su amor y confianza en el futuro…
A partir de ese momento, se llevó a cabo una hermosa ceremonia, en la cual, a su vez, Harry y Ginny, y Ron y Hermione se juraron amor eterno. Una salva de aplausos se elevó cuando las dos parejas, al mismo tiempo, sellaron su amor con sendos besos, luego de este emotivo momento de declaraciones mutuas.
Luego de los besos, y los aplausos de la concurrencia, los recién casados cortaron las tortas de celebración, y compartieron el exquisito banquete que estaba dispuesto. Luego, se fueron acercando a cada mesa para recibir las felicitaciones de sus invitados, y posar para el álbum fotográfico de cada pareja. Cuando Ron y Hermione llegaron a la mesa donde compartían Bill, Fleur, Gabrielle (la hermana de ésta), los señores Delacourt, y Viktor Krum, éste se levantó de su asiento, y haciendo sonar los tacones de sus botas, saludó a los esposos Weasley-Granger, diciéndoles:
—De verrdad les deseo toda la felicidad del mundo, su amorr es rrealmente fuerrte, y segurro serrán muy felices.
—Gracias, Viktor —dijo Hermione, conteniendo las lágrimas de emoción—. Eres todo un caballero.
—Sí, Viktor, gracias —confirmó Ron, mientras estrechaba la mano de su anterior rival.
Mientras tanto, Harry y Ginny conversaban animadamente con Seamus, Dil, Luna, Justin, Dean, Parvati, Lavender, Padma, Zacharias Smith, Neville y Hannah:
—Entonces —insistía Seamus—, no piensas decirnos a donde van a pasar su luna de miel, ¿verdad?
—Nop —respondió Harry, sonriendo—. Quiero que sea una sorpresa para Ginny, si se los digo dejaría de ser sorpresa…
—Déjenlo, es capaz que me lleve a las riberas del Támesis —terció Ginny, entre sonrisas que delataban algo de temor.
—No, Ginny, te voy a llevar a un lugar maravilloso, ya vas a ver…
Luego que se alejaron de ese grupo, Harry y Ginny salieron de la carpa, y vieron en el horizonte los últimos rayos del sol veraniego ocultándose. En una nube, Harry juró ver los rostros de sus padres, junto a Sirius, al profesor Dumbledore, Severus Snape y Fred, quienes sonreían y les saludaban. Ginny, quien veía a Harry con la mirada más enamorada posible, le preguntó:
—Amor, ¿te sientes bien?
—Absolutamente —respondió Harry, abrazándola—. Y si es contigo me siento mejor —y luego de besarla, le comentó lo que vio en la nube.
Cerca de la medianoche, las parejas de esposos se cambiaron de ropas, vistiéndose como muggles, lo que significó para sus invitados la despedida, pues se iban a disfrutar sus respectivas "lunas de miel". Cada pareja se despidió de sus amigos y familiares; Ron y Hermione abordaron un vehículo que los llevaría a Londres, desde donde, luego de pasar su "noche de bodas" en el Hotel Convert Garden, viajarían a Australia, para disfrutar de tres semanas aventureras; Harry y Ginny, por su parte, pasarían la noche en el Hotel Travelodge Southwark, (3) para viajar al otro día a ese "destino sorpresa" que Harry, a toda costa, le mantuvo en secreto. Ginny, cuando vio la cercanía del hotel al río Támesis, le dijo a Harry, entre contrariada y preocupada:
—Vistes, Harry, que me ibas a traer al lado del río…
—No, amor, esta es sólo la primera etapa de un hermoso regalo —le dijo mientras subían a la habitación. Al llegar a la puerta, la abrió y dramáticamente levantó a Ginny para entrar a la hermosa habitación, previamente preparada por el personal del hotel: la cama cubierta de pétalos de rosas, una botella de champagne y dos copas en una mesita auxiliar, y una hermosa vista de la ciudad de Londres iluminada por miles de luces.
Describir la expresión de amor entre Harry y Ginny, vivida esa "noche de bodas" sería virtualmente imposible. Igual ocurriría con intentar poner en palabras la pasión vivida y entregada por Ron y Hermione durante esa mágica noche.
Al siguiente día, durante el desayuno, Harry le dijo a Ginny en dónde pasarían su luna de miel:
—Creo que ya es hora de decirte a dónde vamos…
—Yo también lo creo —respondió Ginny, mientras le daba un golpecito en el hombro—. A ver, no me digas que nos quedaremos aquí.
—No, amor —dijo Harry, mientras tomaba un sobre con el logotipo de British Airways—. Vamos a conocer "Un tesoro oculto en el Caribe", mira.
—¿Cómo? —se extrañó Ginny, pero cuando sacó los pasajes, y un folleto con las atracciones turísticas del destino, abrazó a Harry—. ¡Qué rico! ¡Vamos a Venezuela!
Esa tarde, abordaron el avión que los llevaría a Maiquetía, principal aeropuerto venezolano, para de ahí hacer un periplo que los llevaría a Los Roques, Margarita, Ciudad Bolívar, el "Salto Ángel", de regreso a Ciudad Bolívar, y de ahí a Mérida, para luego regresar a Caracas. Duraron tres semanas visitando las diversas bellezas naturales de Venezuela; cuando estaban en la capital, ya a pocos días de regresar, Ginny le preguntó a Harry, mientras comían en un restaurant típico de El Hatillo, municipio al sudoeste del centro de Caracas:
—Amor, no te había preguntado, ¿por qué escogiste que viniéramos para acá? Digo, a Venezuela, a pasar la luna de miel.
—Se me ocurrió allá en Australia, cuando conocimos a Salvador y su gente, ¿recuerdas que te lo comenté? —al asentir Ginny, continuó—. Bueno, allá estaba un afiche del "Salto Ángel", y quedé impactado, tanto que me dije que si quería conocer ese sitio, lo iba a hacer contigo. Y así hice; luego de regresar del colegio, mientras estabas en La Madriguera, estuve informándome, y por eso hemos estado haciendo este recorrido. ¿Qué tal te ha parecido?
—Maravilloso, amor —le dijo, para luego darle un extenso beso.
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) Kiss (Kim Fowley, Bob Ezrin, Paul Stanley): "Do You Love Me", editado en el álbum "Destroyer", de 1976 © Kiss y Bob Ezrin. Disponible en watch?v=Dj8F_HXvt7o (versión en vivo, 2006) y watch?v=M1Sa_e3yv24 (versión "Unplugged")
(3) Estos dos hoteles existen, y se encuentran en pleno Londres. Como siempre, "Googlead, benditos, googlead", Sorg-exp dixit.
Buenas noches desde San Diego, Venezuela! Penúltima etapa en esta aventura de nuestros queridos magos, y ¿qué mejor que intentar poner en palabras lo que sería su boda? Con todo lo que involucra, claro está... Para esta edición se incorporó el hecho de estar presente Lavender (lo que hace coincidir Secretos Develados con este long-fic) y se ajustaron otros detalles menores. Quiero agradecer a todos y cada uno/a de quienes han leído, tienen marcado en sus alertas y/o favoritos a este intento de cierre de la gran saga que nos obsequió JK (por decirlo así), por sus comentarios y por acompañarme en el resto de locuras que he escrito, tanto en el Potterverso puro y su expansión Venezuelensii, como en otros universos cinematográficos, televisivos, literarios y lúdicos. Me siento honrado y espero que sigan ahí, atentos... Salud y saludos!
