Capítulo 4
No entendía el porqué Aome hacía tantas cosas, la vio despertar y hacer las labores del hogar, después se dirigió hacia el centro de la ciudad en donde se topó a aquel grupo de chicas extrañas, se enfureció al escuchar que alguna de ellas le sugería encontrarse con algún tipo que ni siquiera conocía, ¿Qué se creían? ¿casamenteras acaso?
La siguió al centro comercial y vio como era capaz de llevar tantas cosas ella sola, tuvo el impulso de ayudarla pero sabía que se alejaría de inmediato armando un escándalo como la última vez.
Cuando vio que Aome se dirigía a casa decidió que era el momento indicado de acercarse para hablar con ella.
Espero a que se instalara en casa y la espero en su habitación.
Aome llegó exhausta de tanta caminata y de cargar con tantas cosas ella sola, comprendió que le tomaría al menos dos viajes a la época antigua para poder llevar todas esas cosas. Decidió tomar una ducha antes de recostarse por lo que llenó la tina del baño y se duchó. Estaba sola en casa su familia llegaría el día siguiente ya que estaban de visita con una de sus tías, por lo que no le importo salir de la ducha sin toalla, se dirigió hacia su habitación y abrió la puerta…
-Ya era hora de… que…- dijo Inuyasha al oír la puerta abrirse
Se miraron fijamente y Aome se quedó inmóvil al verlo ahí sentado esperándola
-A..Aome yo…- intento decir Inuyasha
Aome pegó un grito en el cielo y con todas sus fuerzas lanzó el hechizo del collar que aún portaba Inuyasha
-¡Aaabbaajjjooo! ¡Abajo! ¡Abajo! ¡Abajo! ¡Abajo! ¡Abajo! ¡Abajo! ¡AABAJOOOO!-
Inuyasha quedó estampado al suelo casi inconsciente
-Maldición olvidaba este estúpido collar- pensó Inuyasha
Aome rápidamente corrió hacia su armario, tomando una toalla enredándola en su cuerpo.
-¿Qué demonios haces tu aquí? Dijo muy molesta
-Ya te he dicho, tenemos que hablar- respondió con dificultad el hanoyu
-No tengo nada que hablar contigo Inuyasha- al decir esto Inuyasha salto sobre ella dejándola en una posición muy incómoda, él se encontraba sobre ella, tomándola de las muñecas con cierta fuerza sin lastimarla, la poca ropa que llevaba Aome consigo se desacomodó un poco dejando parte de su pecho y piernas al descubierto.
-Te he dicho que hablaremos mujer- dijo con voz grave Inuyasha – Así sea por las buenas o por las malas- dijo con el mismo tono de voz y con un leve sonrojo en su cara.
-E..está bien… solo… por favor… podrías…- no pudo continuar Aome con la frase ya que se sentía de verdad muy incómoda en esa posición. Inuyasha al notar el sonrojo de sus mejillas se dio cuenta de la situación, por lo que accedió a soltarla sin que ella lo dijera.
Aome se reacomodo la toalla.
-Podrías por favor esperar fuera de la habitación para poder vestirme- pidió de la manera más calmada y amable que pudo.
-No- dijo secamente el peliplata
-¡¿Qué acaso eres un pervertido y pretendes que me vista frente a ti?!- dijo con toda la rabia de su interior
- No lo haré, a mi nadie me asegura que cuando salga de la habitación no escaparas- dijo de forma arrogante – Si gustas puedo voltear hacia otro lado mientras te vistes-
- ¡esta bien! ¡solo no mires! – dijo Aome preparando la ropa que se pondría
Inuyasha se giró hacia la ventana y empezó a notar que ya había oscurecido, se quedó sumido en sus pensamientos por unos segundos y a travez del pobre reflejo que le brindaba el cristal de la ventana logró visualizar a Aome, era impresionante como había cambiado completamente, su cuerpo ahora era voluptuoso sin ser grotesco, más bien era un cuerpo envidiable por cualquier mujer, seguramente en la aldea había un centenar de jóvenes queriendo pretenderla y cortejarla, y como no si aquel cuerpo instaría a cualquier hombre.
Poco tiempo después la azabache estaba vestida con un pequeño short de mezclilla y una top de tirantes que dejaban a la vista su plano abdomen y sus voluptuosos pechos. Inuyasha creyó que sería su ropa para dormir ya que había oscurecido y se dispuso a hablar con ella.
-Aome lo lamento …- inició la conversación, sin embargo fue interrumpido por la azabache
-Aquí no Inu– intervino la joven -Acompáñame- fue así que bajaron ambos las escaleras y la joven azabache le proporcionó unas bolsas las cuales e peliplata reconoció al instante ya que eran las mismas que cargaba aquella tarde por el centro comercial.
-¿hacia donde iremos con esto?- se limitó a preguntar Inuyasha
- pues hacia donde más tonto. Iremos a la época antigua a dejar estas cosas. Pensé que me tomaría dos viajes llevar todo esto el día de mañana. Pero viendo que me has querido seguir y molestar aun después que te dije que no quería verte ni hablarte… pues aprovechemos que estás aquí para que al fin hagas algo bueno de una vez- dijo Aome de maner sería e indiferente hacia el peliplata
- Ahome…- dijo e hanoyu con cierta duda en su voz
-¿Qué quieres?- respondió indiferente
-No pretendes ir vestida así a la aldea verdad?-
Aome miró su vestimenta con cierta duda
-¡Bueno y eso a ti que te importa, yo visto como se me de la gana y tu no eres quien para andar decidiendo qué ropa debo vestir!- dijo explotando de coraje
-Anda vamos que necesito acomodar todo esto- dijo la joven dirigiéndose al pozo devora huesos del templo
Inuyasha se limitó a seguirla esperando que durante el camino le permitiera hablar sobre el tema que había querido
