Capítulo 8
Al llegar a la cama baña de la anciana Kaede pudo ver que él no se encontraba ahí, de la cabaña salió emocionada Rin quien ahora era una linda jovencita de 13 años de edad.
-¡Señorita Aome!- gritó emocionada la joven -que bien que está aquí, el amo Seshomaru no tarda en llagar, me dio que hoy me traería un kimono muy lindo-
-Así es Rin, por lo que se lo mando a hacer especialmente para ti- respondió Aome con una sonrisa
-Pase señorita, lo esperaremos adentro-
-Claro Rin, por cierto … casi lo olvido… toma- le dijo a la niña mostrándole unas hermosas flores silvestres – Te las envía Haru, creo que quería hacer la entrega el… pero supongo que también sabía que hoy te visitan – dijo con una pequeña risa
-Ohh sii jajajaja le da un poco de miedo el amo Seshomaru- dijo riendo la joven
-Creo que Sesh debería conocerlo- le dijo sería Aome – No queremos que piense que le ocultas cosas ¿ cierto?- pregunto
-Ammm pues le dire primero a Haru …. Pero no se como decisrcelo al amo Seshomaru – dijo preocupada
-No te preocupes y me hago cargo- dijo con determinación
Ambas chicas entraron a la cabaña en donde se encontraba la anciana Kaede,
-Buenos días Kaede-
-Buenos días Aome-
-Kaede necesito saber como se encuentran los niños enfermos- comentó con un semblante de preocupación
-Veras Aome, hoy por la mañana me han informado que uno de los niños mejoró notablemente con las medicinas que has traído de tu época, sin embargo… el más pequeño no resistió, me han informado que hoy por la mañana falleció.
Aome no pudo soportar la noticia, había hecho todo lo posible para que años hermanos estuvieran bien, sabía que un niño tan pequeño tenía menos posibilidades ya que su cuerpo no tiene las defensas necesarias para combatir ese tipo de enfermedades
-Entiendo…yo…- dijo derramando una lágrima -iré a ver si puedo ayudar en algo- Aome salió de la cabaña pero ala salir se topó con alguien – lo siento yo…- miro con quien se había topado. Ahí gente a ella estaba aquel hombre tan atractivo e imponente como siempre.
-¿Y ahora porque lloras?- dijo con voz varonil
-No es nada… es solo que… - agachó la mirada y derramó otra lágrima – Uno de los pequeños que estuve cuidando murió hace apenas unas horas,… era tan pequeño…- dijo llorando de nueva cuenta.
-¿Tanto te afecta?- pregunto con curiosidad y preocupación intentando ocultar su interés
-Si, era tan pequeño… Iré a ver a su familia para preguntar si puedo ayudarles en algo .- dijo tristemente
-Yo puedo ayudarte, solo en ciertas condiciones...¿ recuerdas mi espada?- respondió inmediatamente intentando aportar una solución al problema
Era cierto, no recordaba la espada de Seshomaru, si se daban prisa era seguro que podía aún salvar al pequeño. Y pensar que hasta hace unos pocos meses no se llevaban nada bien. Seshomaru había cambiado mucho y ahora le estaba ofreciendo su ayuda para salvar a aquel pobre niño. Era admirable lo que hacía por ella.
-Gracias Sesh… vamos antes de que sea tarde para el pequeño- dijo Aome con esperanza
Se dirigieron hacia la casa de aquella aldeana que estaba destrozada por la pérdida de su hijo menor. A su paso los aldeanos estaban temerosos y asombrados de que por primera vez aquel Youkai recorría la aleda, anteriormente lo habían visto pero solo se quedaba en el bosque que rodeaba la aldea o incluso lo llegaron a ver en la casa de la sacerdotisa Kaede y de la sacerdotisa Aome.
Aome estaba preocupada por lo que dijera la madre del pequeño al ver que un Youkai estaba en busca del cuerpo inerte de aquel niño. Al llegar a la cabaña en donde estaban velando al pequeño se dirigió hacia la madre quien lloraba desconsolada a un lado del cadaver de su hijo. Al ver a Seshomaru su semblante se volvió de temor.
-Señorita Aome ¿Qué hace este individuo aquí? ¿Acaso quiere llevarse a mi pequeño para devorarlo? – dijo con horror
-Tranquila señora Mako, el joven Seshomaru y yo queremos ver a su pequeño para saber si podemos salvarlo aún- explicó la azabache
La joven señora se quedó quieta pensando en esas palabras que le brindaban un poco de esperanza
-¿Pero… que podrían hacer ustedes por mi pequeño?, el ya ha perdido la batalla contar esa enfermedad- dijo llorando
-Solo permítanos estar un momento a solas con su niño- suplicó Aome
-E..está bien, por favor señorita espero pueda hacer algo por mi pequeño- dejo que Aome junto con aquel Youkai entrarán a su humilde cabaña mientras cerraban la puerta por dentro para quedar a solas con el menor
-Sesh … ¿crees que aún podamos hacer algo?- pregunto dudosa
-Permíteme – respondió el desenvainando su espada colmillo sagrado. La alzo al aire pudiendo ver algunos seres que se encontraban alrededor del pequeño intentando llevarse su alma al otro mundo.
Aome solo vio como agitó su espada sobre el cuerpo del pequeño esperando alguna señal que le indicara que el niño había vuelto a la vida. Poco después el niño empezó a abría sus ojos, estaba un poco débil ya que había estado algunas horas inerte. Aome empezó a preparar una mezcla medicinal la cual le ayudaría al niño a mitigar el rigor mortis.
Habían pasado apenas unos minutos cuando el pequeño preguntó por su madre
-Mami.. mami…mami- lloraba el pequeño
-Su cariño, pronto la verás, primero debes tomar tus medicinas, mami estará afuera esperando por ti- le decía Aome tratando de tranquilizarlo y logrando que tomara el brebaje que había preparado
Al poco tiempo Aome salió acompañada de Seshomaru de aquella cabaña
-Señora Maru… su hijo… quiere verla, la ha extrañado mucho- dijo la sacerdotisa
-Pero como es posible … mi hijo … mi hijo no tenía vida alguna- dijo horrorizada
-Se equivoca dijo por primera vez Seshomarua. Su hijo se encontraba bajo el hechizo de una bruja, Aome le ha salvado la vida- mintió aquel hombre
-Gracias señorita… pensé que mi hijo estaba enfermo y que había muerto- le decía con mucho agradecimiento y llorando
-No tiene nada que agradecer. Vendré mañana a ver a Meiko, se encuentra un poco débil pero estará bien- dijo Aome a aquella madre que ahora se encontraba llorando de felicidad.
