—¿Dónde diablos está Adora? — preguntó Catra iracunda en cuanto vio aparecer a Scorpia.
Con toda su fuerza, la gata empezó a zarandear a su compañera. Esperando así que le diera las respuestas que necesitaba. Por su parte, Scorpia agradeció tener un exoesqueleto lo bastante fuerte como para no sentir dolor con las afiladas uñas de su mejor amiga.
—Tranquilízate— Scorpia la cogió de los hombros y la miró con determinación—, lo vamos a solucionar. ¿Vale?
Scorpia ni le preguntó a Catra qué estaba pasando. Ella lo sabía y sabía que no iban a poder solucionarlo. Pero mantenía la esperanza de que con el tiempo Catra aprendiera a olvidar a Adora y a disfrutar de su nueva vida. No se lo podía decir, pero esperaba que con la forma con la que miraba a su amiga gatuna esta entendiera que no debía preocuparse por esas cosas. Con suerte, Adora ya estaría muy lejos de ellas. Habría vuelto con sus nuevos amigos y estaría haciendo sus cosas de She-ra. Lejos de Catra. La chica gato, por su parte, no había acabado de convencerse con las palabras de su compañera, pero dejó que Scorpia se encargara de organizar la búsqueda de Adora.
Ya había anochecido cuando Scorpia fue a informar a su jefa-mejor amiga de que, por supuesto, no había ni rastro de Adora, ni de su espada. Tras el informe, Scorpia pudo ver como las pupilas de Catra se contraían volviéndose dos simples líneas verticales sobre un fondo bicolor. La ira de Catra parecía incontrolable en ese momento, nunca antes la había visto tan enfadada. No dejaba de gritar y de dar vueltas por la nave ansiosa, pero Scorpia iba a hacer todo lo que pudiera para tranquilizarla.
—Oye, Catra. ¿No crees que sería un problema si volviéramos ahora? Ya sabes… dada la situación…
—¡Claro que no puedo volver! — Catra se estaba desesperanda y Scorpia tenía miedo de haber hecho lo que no debía. Ella solo miraba por el bien Catra—. No tengo nada que darle a Hordak. La maldita espada de Adora era la única tecnología en este maldito desierto. A esta asquerosa nave ya no le queda nada de valor. ¿Por qué? ¿Por qué Adora tiene siempre que arruinarlo todo?
Catra se había encerrado en sus pensamientos. Pensando que todo era su culpa. Que, por mucho que se esforzara, nunca podría hacer las cosas bien. Todo era una mierda. La vida era una mierda por mucho esfuerzo que hicieras.
Haciendo lo que mejor se le daba, Scorpia le dio un forzado abrazo a la otra chica. Al principio se resistió, pero finalmente, como si le hubieran presionado un botón, Catra se dejó abrazar. No lo iba a admitir, pero en esos momentos no le venía tan mal un abrazo sincero de esa chica tan pegajosa.
—No pasa nada Catra. No tenemos que volver. Aquí estamos bien, nadie va a venir a buscarnos. Hordak no mandará a nadie aquí, según la orientación esto está muerto. Ya sabes. Puedes estar tranquila, aquí estaremos bien. Las dos juntas. Además— le separó un poco de ella para verla a los ojos y sonreírle—, aún no has pensado una muletilla para cuando uses tu látigo.
Y después de superar el shock de la última temporada, sigo con este fic en el todos son un poco mas felices.
y gracias a Exxod21 por decirme que el segundo capítulo se veía raro, llevo siglos sin publicar aquí y me hice un lío copiando del documendo de mi ordenador .
