Las chicas no se habían dado cuenta de lo tarde que se había hecho hasta que salieron del bar, cargando de una muy borracha Catra que no dejaba de murmurar cosas sin sentido. En cuanto salieron del pueblo, empezaron a notar el frío de las noches del desierto, así que se tuvieron que apresurar para llegar a la nave antes de congelarse por el camino.

—Menos mal que eres fuerte Scorpia— le dijo Sienna rompiendo el silencio mientras caminaban—- Sino, la hubiéramos tenido que llevar a rastras y eso seguro que no le hubiera gustado nada— las dos chicas se rieron cómplices al imaginarse la escena y las terribles consecuencias de la misma.

—Bueno, mi fuerza es una de mis mejores cualidades— Scorpia sacó un poco de músculo con cierto orgullo.

—Además de ser muy buena amiga, ¿no?

Scorpia se quedó parada unos segundos mientras miraba al suelo con cierto rubor en sus mejillas. Ella siempre se había considerado una muy buena amiga, pero nunca antes se lo habían dicho.

—Bueno, Catra ha pasado por mucho y lo que más necesita es a alguien a su lado en quien se pueda refugiar— dijo reanudando la marcha, mientras a Catra que acababa de estornudar. Se empezaba a notar de verdad el frío.

—Aun así, no todo el mundo podría aguantar a esta gata tan gruñona. A mí al principio me daba mucho miedo acercarme a ella. Y aun ahora me ando con pies de plomo para hablar con ella. Ayer, cuando descubrió que éramos de la misma especie, pensaba que me iba a matar ahí mismo por cómo me miraba— Sienna tembló un poco y no sabría decir si era o no de frío.

—No te lo voy negar. Ella a veces parece aterradora, pero es porque no quiere ser cercana a nadie— su voz se volvió de repente más seria—. La gente en la que confiaba le ha hecho mucho daño y no está preparada para arriesgarse a otra perdida así.

—¿Una pérdida como la de Adora?

Scorpia miró sorprendida a Sienna. Esa apariencia de chica pequeñita e inofensiva escondía a una persona más inteligente de lo que había pensado. No todo el mundo hubiera podido adivinar tan fácilmente quien era la causante de los problemas de Catra.

—Sí, bueno… Yo no conocía a Catra en aquella época, pero antes tenía una amiga, Adora. Las dos estaban todo el tiempo juntas y dependían mucho la una de la otra. La Horda es un lugar bastante hostil, especialmente cuando eres pequeño y solo quieres jugar. En esa época, Catra y Adora se tenían la una a la otra.

—¿Y qué pasó? —Sienna parecía muy interesada en la historia.

—Un día, Adora encontró una espada en al bosque y se marchó dejando que Catra cargara con toda la culpa de la fuga. Desde entonces, Adora, que se unió a la rebelión, ha luchado del lado de las princesas y Catra, con la Horda. Aunque no quiera admitirlo, Catra la sigue echando mucho de menos.

—Oooh. Espera—Sienna se paró un segundo, pensando—. ¿Es la chica esa con la espada que escapó? — Scorpia asintió.

—Pero a pesar de todo, aunque intenten matarse constantemente, se ve que sigue habiendo un vínculo entre ellas. Que, a su manera, las dos se preocupan por la otra…— el rostro de Scorpia se volvió sombrío y unas pequeñas lágrimas amenazaban con cruzar sus mejillas.

—Oye, ¿estás bien?

La gatita no se esperaba ver a Scorpia llorando. Todo el mundo lloraba, pero no se había planteado que aquella chica que personificaba la felicidad y todas las cosas buenas de la vida, pudiera verse tan triste.

—Estoy bien. Es solo que…, aunque yo esté siempre al lado de Catra y no la voy a abandonar nunca, parece que siempre voy a estar a la sombra de Adora y es un poco frustrante a veces, ¿sabes?

Scorpia se veía destrozada y eso le dolía a su nueva amiga. Nadie se podía poner tan mal sólo por una amiga, pero parecía que Scorpia se eso no se había dado cuenta aún.

—Pero Adora no está aquí y tú sí— señaló la magicat—. Así que tienes que hacerte valer— la voz de Sienna se llenaba de convicción a cada palabra que decía—, hacer que Catra se dé cuenta de lo fabulosa que eres. ¡Y ganarte su corazón!

—¿Qué? Yo no quiero su corazón…— Scorpia no podía ni siguiera hablar bien.

Ganarse el corazón de Catra, menuda locura. Ella no quería eso. Sólo quería que su amiga fuera feliz y que ella fuera la causante de esa sonrisa…

—Venga ya, se nota de lejos que no quieres que sea solo tu amiga—señaló Sienna como si fuera lo más obvio del mundo—. Quizás seas genial peleando y eso, pero con los sentimientos era un completo desastre. ¿Sois así todos los de la Horda?

— Quizás tengas razón y sienta algo por Catra— sentaba bien sacar al fin esos sentimientos que hasta ahora no había sabido nombrar—. ¿Pero qué más da? Ella ni siquiera se fija en mi la mayoría de las veces

—Entonces habrá que hacer que eso cambie y yo te ayudaré— la gatita estaba dispuesta a todo—. Porque somos amigas y las dos os merecéis vuestro final feliz.