"- Solo debías pensar en mi, gritar mi nombre... ¡Solo debías pensar en mi! Me las vas a pagar, chatarrera- la besó violentamente. Rey no podía sentir, sentía que se su pecho y con ayuda de la fuerza pudo conseguir ese respiro. Eso no era lo que ella quería.- Ahora cambio yo las normas de estos juegos, Rey- Solo pudo asustarse cuando escuchó esas palabras
- ¡No puedes obligarme a nada!- intentó defenderse ella de ese miedo que quería inspirarle- Y no puedes hacerme nada. Si cambias las reglas no juego más
- ¡Atente a las consecuencias de haber gritado su nombre!"
- Rey, esta vez me has sorprendido de forma muy grata
- Tu sabes que estoy aquí por algo más importante que el juego
- No me digas...
Se estaba enfadando cada vez más. Cuando se enteró de lo ocurrido, supo que no había otra forma, debía hablar con el caballero. Pero su actitud lo dificultaba todo. Podía leer en el que no iba a colaborar de alguna forma positiva. Ya podía imaginarse como se iba a resolver el asunto. Y no le agradaba en absoluto.
- Ahora en serio, Kylo Ren- Rey intentaba parecer tranquila, pero no podía. Los nervios la traicionaban demasiado- No debiste herir a mi novio
- Es su culpa- lo acuso como un niño- Si no se hubiera puesto tan a tiro, no hubiera aprovechado para vengarme un poco de ti. ¿has venido a vengarte o a jugar? Porque, para las dos cosas, tengo como responderte
Entendiendo el sentido de aquella frase, Rey no supo más que mirar a otro lado. Sentía las ganas inmensas de jugar, pero no con sus reglas. De la misma forma que quería devolver ese golpe tan odioso que le acababa de dar hundiendo su sable en el brazo, a ver que tal le sentaba. Aun sentía la necesidad de preguntar algo realmente serio, quitarse esa duda, pero decidió que no. No era el momento. Rey dio por terminada la conversación y entro a baño. Si iban a jugar, quería probarlo en la ducha. Debía admitir que le gustaba más la idea de la bañera, pero no lo tenía. Además, quería probar y con el caballero detrás de ella desnudándose, sabía que también quería.
Se soltó el pelo y giró el grifo para que empezara a caer y se mojara al completo. Kylo entró seguido y no tardó en llenar su desnudo y mojado cuerpo de besos. Ella se dijo hacer, embelesada por el contacto y cercanía. Quizás el agua hacía que su tacto fuera más diferente, más suave, pero le encantaba. A diferencia de la otra vez, era algo más fresco. Sus manos fueron bajando hasta su sexo, donde ella abrió un poco las piernas para que sus dedos jugaran con ella. No podía negar que tenía muy buenos dedos masajeando su entrada, jugando con su clítoris de tal forma que la volvía loca, pero perdía totalmente la cordura cuando se las introducía de forma tortuosa. A forma de venganza, ella agarró su miembro y empezó a masturbarlo.
- Para- intentaba ordenar Kylo haciendo más violetos sus movimientos pero Rey también hacía movimientos más rápidos- Para
Retiró sus dedos y ella su mano al tiempo. Ella intentó recuperar el aliento. Antes de besarla, Kylo se maravillo ante la imagen erótica que tenía de Rey en ese momento: mojada por el agua de la ducha, con la respiración agitada, ansiando que entrase en ella. Simplemente, lo excitaba. No tardó en penetrarla sin cuidado, agarrando fuertemente sus nalgas. Enredó una de sus piernas y sus uñas empezaron a arañar su espalda. El roce de pieles era más pegado, el agua seguía cayendo sobre ellos y del calor se había formado una cortina de humo en todo el baño y sus bocas intentaban no estar mucho tiempo despegadas. Pero no podía evitarlo, Rey cada vez gritaba más y más de puro placer.
- Grita mi nombre- le decía pausadamente al lado de su oreja. Ella solo susurró un pequeño "Kylo" que indignó al caballero- más fuerte
- ¡Kylo!- gritó ella cuando alcanzó el orgasmo.
No pudo estar más complacido al escuchar aquello. Se soltaron y quedaron frente a frente. En ese momento, no sabían como apartar la mirada, era un poco incómodo. Kylo cogió un bote de gel de ducha y le indicó que se diera la espalda. Aceptó la invitación y se terminaron por duchar juntos. Ella no podía negar que el cuerpo del caballero era de infarto y tocar sus músculos de esa forma casi intima hacía que notase más ese atractivo que se empeñaba en tapar con capas de ropa negra. Él por su parte se no tardo en tocar todo ese cuerpo por donde podía y más.
- Te tengo que preguntar algo muy serio- fue lo primero que dijo ella cuando salió para vestirse, con el peinado completamente arreglado
- No lo hagas
- No sabes...
- Si es lo que creo, no querrás saber cual es la respuesta. Déjalo así, Rey. Nos vemos a la próxima.
