El día de Jason Grace comenzaba como siempre a las 5 a.m. Lo primero en el día era salir a correr, llegar a casa de regreso, tomar un baño y un buen desayuno. Y no, Jason Grace no era un hombre adulto ni mucho menos, el solo tenía dieciséis años recién cumplidos. Pero para el su vida ya estaba marcada por un horario, mismo que seguía al pie de la letra.
—Como siempre llegando a las seis —Decía Thalia, la hermana mayor de Jason, ella aún estaba en Pijama y comiendo cereal con leche. El venia con su ropa de entrenar y los auriculares puestos como de costumbre.
—Como siempre llenandote de azúcar —Se quito uno de los auriculares para poder oírla mientras se servía un vaso con agua del refrigerador.
—Me encantan los cereales, no les veo nada de malo —Él rodo los ojos bebiendo de su vaso, se marcho de ahí para evitar más conversaciones con su querida hermana.
Subió a su habitación y se dio un baño como era costumbre, dejó la ropa sucia en la canasta, tomo la toalla y se metió a la ducha. Una vez que termino, cepillo sus dientes, arreglo su cabello y acomodo sus lentes en su rostro.
Estaba como siempre, perfectamente peinado, arreglado, vestido y listo para la escuela antes de las siete treinta de la mañana. Tomo sus cuadernos y reviso una vez más que todo estuviera en su lugar, que sus apuntes estuvieran prolijos igual que su tarea, que sus libros estén completos y sus cosas de los clubes en su otra mochila.
—Tu desayuno —Decía Thalia una vez que bajo las escaleras, ella también ya estaba lista. Pero a diferencia de él, ella no se veía tan perfecta, traía puesto su uniforme de enfermera, una coleta mal amarrada con mechones azules, sin maquillaje y unos zapatos cómodos.
—No ha dejado dicho nada mamá —Dijo el sentándose delante de su perfecto desayuno, tostadas, huevos revueltos, fruta, jugo y algo de tocino.
—Las tonterías de siempre, que te cuides, que sigas siendo el buen hijo que eres y que me des cinco dólares porque me quieres mucho —Ella sonrió extendiendo la mano, el solto un gruñido.
—Si tienes trabajo, no se porque soy el que tiene que darte de su dinero —Se quejo pero igual de su bolsillo un billete de cinco dólares y los depósito en su mano.
—Porque soy la que te hace de expreso —Ella le guiño un ojo y el rodo los suyos —Ahora termina de comer o se te hará tarde —Ella tomo la taza que tenía sobre el mesón y se la alzo terminando su café. El se apresuró a comer todo lo que le habían servido y salió detrás de ella.
Y ahí iban una vez más en otro día perfectamente normal para Jason Grace. Estaban en el carro de su hermana, que estaba muy lejos de ser nuevo, pero del cual ella estaba orgullosa. Lo había conseguido por su propia cuenta hace un par de años, con uno de sus antiguos trabajos.
—Gracias por traerme, te veo más tarde —Se despidió de forma amable de su hermana.
—No te quedes demás en los clubes, recuerda que mamá no puede enviar a nadie hoy por ti —Advirtió ella antes de arrancar el auto, el solo le hizo de la mano mientras la veía desaparecer.
—Ojalá pudiera recogerme ella —Jason suspiro dándose la vuelta para ingresar a la escuela.
—Jason, amigo mío —Llego diciendo Dakota, un chico de cabellos negros rizados, piel blanca y unos ojos color violeta. Aunque sus labios de color rojizo resalataban mucho más que todo su atractivo.
—Buenos días Dakota —Saludo de forma formal mientras entraban en la escuela.
—¿Hiciste la tarea de Matemáticas?
—Si Dakota, pero no te la pienso dar, aún no me das nada por la de biología de ayer.
—Anda damela, te pagaré a fin de mes todo lo que te debo ¿Si? —Rogaba el, Jason suspiro frente a su casillero, siempre era lo mismo con Dakota. Siempre esperaba que Jason hiciera la tarea para ambos —Anda y así tendremos tiempo para entrenar —
—De acuerdo pero me deberás una más —Rodó los ojos y abrió el casillero. No espero que de este cayera una rosa de color azul.
—No sabia que guardabas rosas ahí —Se burló Dakota levantando la flor del suelo. Jason frunció el ceño y acomodo sus lentes, él no había dejado ninguna rosa el día anterior ¿Cómo llegó eso ahí?
El rubio quitó de las manos de su amigo la rosa. No era la primera vez que alguien dejaba algo en su casillero, en san Valentín solían dejarle cartas, chocolates, regalos y más cosas pero era la primera vez que le dejaban una rosa y no una cualquiera. Una rosa azul.
—¿Una admiradora secreta? Vaya que cada vez eres más popular —Dijo Reyna acercándose a ellos y viendo la rosa en la mano de Jason.
—Ni se de quién es y como es que estaba en mi casillero —Veía con desconcierto su casillero y la rosa.
—Si no la quieres, solo deshechala —Llego diciendo otro de sus amigos, Octavian —Además si quiere enamorarte ¿No debería ser roja? —
—Claro, tu sabes mejor del tema ¿Verdad? Es que recibes tantas —Molesto Dakota poniendo su brazo sobre el hombro del rubio, este gruño y lo saco de encima suyo antes de salir de ahí refunfuñando.
—Bien vamos a clases, solo es una rosa Jason —Reyna suspiro mientras emprendía su camino al salón de clases.
—Claro, ya voy —Susurro Jason pero la verdad es que quería saber más acerca de la rosa azul. Le parecía un color muy hermoso y se veía que había estado muy bien cuidada antes de dejarla ahí.
Reviso el resto del casillero para sacar sus libros y entonces un pequeño sobre de color azul cayo de entre sus cosas. Lo levantó mirando a los lados, no había nadie más cerca así que quiso abrirlo. Pero el timbre sonó. Lo depósito en su mochila para leerlo después.
Sus clases comenzaron tan emocionantes como pueden comenzar las clases de Química un día martes. El quiso poner atención como de costumbre pero su mente comenzaba a ir al tema del sobre y a la rosa azul ¿Por qué era azul? ¿Por qué se la habían dejado a él? Habían muchos chicos populares en la escuela, el era uno de ellos era verdad pero él nunca le había dado alas a alguien para que se enamore de él.
—¿Quieres hacer equipo conmigo? Los demás ya han elegido pareja —Delante de él estaba Piper. Piper era una chica bonita, pero siempre pasaba desapercibida para todos, ella parecía preferirlo así.
—Jason trabaja conmigo, vete de nuevo con tu grupo de raros —Dijo Octavian sentándose a lado de Jason y se río de ella. Piper suspiro dándole una mala mirada a Octavian y al ver que Jason no parecía que iba a decir algo, se marchó de ahí.
—No tenías que tratarla así Octavian —Dijo Dakota sentándose frente a ellos. Jason como siempre solo los miro, el solo se limitaba a ser espectador de lo que sus amigos hacían —Es una chica bonita, si ella quisiera podría estar con nosotros —
—Pero prefiere a los raros, así que mejor que no intente acercarse a nosotros, eso se puede pegar —Dakota río ante las palabras de Octavian. Jason se limitó a ver su cuaderno como si no oyera lo que decían.
—¿Ya dejaron de chismear como nenas? —Reyna se sentó a lado de Dakota —¿O todavía tengo que hacer tiempo para evitar sus malos chistes? —
—Ya terminaron de hablar, no te preocupes —Jason le sonrió amable mientras comenzaba a sacar las cosas para hacer su trabajo. Extrañamente su vista comenzó a pasearse por el salón a mitad de su trabajo, nunca se permitía las distracciones pero sencillamente desde la rosa nada estaba normal en él.
Al fondo del salón habían dos grupos que estaban haciendo el trabajo juntos, estaban riendo, conversando y escribiendo. Más que trabajo parecían estar en una fiesta, como si las instrucciones de hacer silencio no existieran para ellos.
Ahí estaba Piper Mclean de risita en risita con Perceus Jackson y Leo Valdez, Annabeth Chase solo los miraba con el ceño fruncido por encima de su libro, Frank Zhang estaba rojo por cualquier cosa que haya dicho Will Solace, quien estaba muy sonriente como siempre, a su lado Nico Di' Angelo y la medio hermana de este dándose aire con una mano, Hazel Levezque. Ella era la menor de todos ellos, se había saltado un año pero estaba encajando muy bien con ese grupo por alguna razón.
Y su mirada se detuvo ahí quizá más de lo necesario porque de un momento a otro fue devuelta, primero por Perseus Jackson, después por Piper Mclean y el resto de ellos. El rostro del rubio enrojecio mientras devolvía su atención a su trabajo, mismo que casi no había avanzado casi nada desde que lo dejó.
—Hey deja de estar en la nebulosa y trabaja —Regaño Dakota cuando volvió su atención al grupo de atrás en vez de su trabajo.
—Si, ya voy —Jason suspiro, ni Octavian, ni Dakota en realidad estaban aportando algo, los dos estaban enfrascados en una conversación sobre básquetbol. Solo Reyna estaba aportando algo al grupo, pero aún así al finalizar el trabajo tenían que ir los nombres de todos.
Ese era según Jason el coste de los amigos, nunca había sido el mejor haciendo amigos así que trataba de conservar los que tenía. Además que eran populares, según su padre ese era el lugar que tenía que ocupar si quería ser el presidente de la clase y de la escuela. Hasta ahora él no se había equivocado.
Pero hoy estaba un poco cansado de ellos, así que en la hora del almuerzo se escapó para ir a la biblioteca. El lugar estaba prácticamente vacío, solo pudo ver a unos cuantos alumnos ahí. Entre ellos Annabeth Chase y Leo Valdez, estaban sentados en una mesa cerca de la ventana, ella reía disimuladamente de las tonterías que estaba diciendo Leo mientras leía un libro.
Jason una vez más se los quedo mirando hasta que recordó el motivo por el que estaba ahí.
La carta de la Rosa Azul.
Querido Jason:No sé si esta bien comenzar con el querido, pero ya esta ahí así que lo dejaremos.La rosa azul tiene un significado muy especial, si no sabes el lenguaje de las flores deberías aprenderlo.Las rosas no solo son rojas, las violetas no solo son azules y los amigos que tienes tampoco no solo deberían estar en las buenas.Te preguntarás quién te escribe, quien te dejo la rosa y porque te esta diciendo esto.Me conoces, tomamos clases juntos, pero seguro apenas has reparado en mi presencia. Tu perteneces a tu mundo y yo al mío, pero quiero que de alguna forma pertenezcas al mío, igual que esta rosa azul quiere pertenecer a un jardín.Quiero que seas parte de mi jardín de amigos, como una rosa azul especial.Att: P.Pd: ¿He sonado cursi?Pd2: No es necesario que contestes, ya se que he sonado cursi.Pd3: Aún así quiero que conserves la flor.
Jason se permitió reír ante tal carta, la verdad es que si había sonado cursi. Pero por raro que pareciera, a Jason le había parecido lo más real que le habían dicho o enviado en toda su vida.
Leyó y releyo una y otra vez la carta que estaba escrita en un papel de un suave azul. La letra era prolija y delicada, tenía un suave perfume que no supo distinguir si era frutal o chicle, tal vez un chicle de frutas.
Río ante esa tonta idea y recibió un shhhh de parte de la bibliotecaria. Guardo con cuidado la carta en el sobre y todo esto en su mochila, la rosa la sostuvo entre sus manos, se comenzó a preguntar si sobreviviria hasta que llegara a casa.
La rosa había sido lo más raro y bonito que había recibido en toda su vida, era lo mejor que le había pasado en su día también. Se levantó del asiento en el que estaba y salió de ahí. Un par de ojos lo vieron partir sin que se diera cuenta.
Las cosas comenzaron a marchar de manera distinta desde ese momento.
N/A: Espero les guste.
