SCARE
By: Vainiella
CAPÍTULO IV
Instituto Odaiba, Biblioteca.
Miércoles, 9 de abril del 2012.
Hora: 9:49 am.
Hikari volvió a respirar. Y es que, aunque no conocía al chico, junto a él estaba una chica a la que sí conocía bastante bien.
—¡Kari!
Mimi Tachikawa entró a la biblioteca corriendo apenas reconoció a la hermana menor de su novio. La abrazó fuertemente, aliviada de ver una cara conocida con vida, mientras que la Yagami se dejó abrazar mientras las lágrimas corrían de sus ojos.
Yamato ingresó a la biblioteca ansioso, mirando a su alrededor en busca de su hermano.
—Cariño, ¿Estás bien? —preguntó Mimi mientras tomaba el rostro de la chica—, ¿No te han hecho daño?
—Estoy bien.
—Disculpa —Yamato se acercó a ellas, desconcertado—, ¿Has visto a mi hermano?
—¿Eres el hermano de Tk?
El Ishida asintió, con la mirada más viva al ver que ella conocía a su hermano.
—Yo… —dudosa, bajando la mirada—. Acaba de irse.
—¿Irse? ¿A qué te refieres con eso?
—Fue en busca de ayuda.
—¡¿A dónde?! —el Ishida tomó de un hombro a la joven castaña, casi sacudiéndola. La desesperación entró en él de repente—, ¿A dónde fue?
—Yamato, cálmate —Mimi tomó la mano del rubio, intentando que vuelva en sí—. Baja la voz que nos pueden escuchar.
Yamato se mordió los labios, sintiéndose frustrado.
—Es que Jou… —entonces Hikari abrió los ojos de golpe, recordando—, ¡Jou!
Se separó de Mimi y Yamato, regresando a su escondite. En un segundo ya estaba sentada en el suelo junto al Kido, tomando su mano fuertemente.
—¡Jou, jou! ¡Despierta!
El joven no reaccionaba.
Mimi y Yamato se acercaron, sintiendo como palidecían al ver el estado del joven al que la Yagami intentaba despertar desesperadamente.
—¡Jou, por favor, reacciona! —unos segundos luego el joven empezó a abrir los ojos. Sus labios ya no tenían color—. Oh, por Kami, estás vivo.
Yamato se acercó, y se sentó del otro lado, donde antes se había sentado Tk para animar al peliazul.
—Está perdiendo mucha sangre —haciendo presión en las heridas—. Mimi, hay un botiquín de primeros auxilios allá atrás —señalando la dirección con la cabeza—. En la pared. Ve por ello.
—¡Sí!
—Mi…celular.
Kari brincó al recordar el por qué se había alejado del Kido, empezando a remover las cosas dentro del bolso del chico y encontrando finalmente el aparato.
—Aquí está —en la pantalla indicaba la persona que había llamado—. Shin, ¿Kido?
—Es mi…hermano. Llámalo, por favor.
Yamato observó en silencio como la chica devolvía la llamada, hablando entonces con el hermano del Kido y explicándole todo lo que había pasado. Sin embargo, el rubio fue testigo de cómo Jou empezó a irse de nuevo.
—¡Oye, no te duermas!
—¡Jou!
Matt empezó a aplicar la maniobra RCP, dándole respiración boca a boca al Kido para luego realizar una serie de compresiones en su pecho, una tras otra, una tras otra. Hikari trató de mantener la calma para no atemorizar al hermano del joven, quien seguía del otro lado de la línea, pero al final tuvo que cortar la llamada, temiendo lo peor.
No, Jou no puede morir. Tk había ido por ayuda, ¡Deben hacer tiempo!
Para el momento en que llegó Mimi al lado de Yamato con botiquín de auxilios en sus brazos ya el Ishida estaba perdiendo la paciencia. Su hermano dijo que iba a estar en la biblioteca, ¡Y ahora él estaba ahí, intentando revivir a un completo desconocido mientras la vida de su hermano peligraba!
—¡Vamos, Jou!
Mimi se tapó la boca, sin saber qué hacer.
—¡Vamos, maldición!
Y entonces el Kido hizo un sonido gutural, para luego volver a respirar.
—¡Eso es! —Hikari tomó su mano con fuerza—, No te vuelvas a ir, Jou, que ya viene la ayuda.
Yamato se sentó sobre sus piernas y apoyó sus manos en sus rodillas, exhausto con la maniobra. Mimi ocupó el lugar de Hikari y empezó a vaciar el contenido del botiquín. Lo primero que hizo fue desinfectar las heridas del Kido con alcohol, haciendo que el pobre chico tuviera que morder una tela para medir sus gritos.
—Presionen las heridas —dijo Matt, y tras ello Hikari presionó sus manos en donde las balas habían dejado agujeros—. Ya regreso.
Mimi fue la que saltó con angustia al escuchar sus palabras.
—¡Espera! —ya el Ishida se había levantado y encaminado a la entrada de la biblioteca—. Matt, ¿A dónde vas?
—Voy a traer ayuda.
Pero la castaña sabía que iba en búsqueda de su hermano, y sabía bien que no podía discutir contra ello.
—Ten mucho cuidado —fue lo único que puedo decir. Yamato la miró por un segundo, pero solo asintió y se fue de allí.
Instituto Odaiba, Pasillo Oeste.
Miércoles, 9 de abril del 2012.
Hora: 9:47 am.
Los tres jóvenes caminaban con paso rápido a través del pasillo. Sus respiraciones aceleradas eran discretas por temor a ser descubiertos, mientras sentían que la adrenalina se disparaba con cada paso que daban, ¿Y si el atacante los descubría en pleno pasillo? No tendrían como resguardarse. No obstante, Taichi Yagami sabía que quedarse en el baño también era un riesgo. Debía ponerlos a todos a salvo.
No obstante, tuvieron que detenerse en seco al ver, a unos cuantos metros, a un rubio de cabellos cortos correr en dirección contraria.
—¡Tk! —susurró Koushirou, que fue el primero en reconocerlo. Vio como el joven se detenía también para verlos con sorpresa.
Taichi lo encontró ciertamente familiar, y solo le tomó un par de segundos para darse cuenta que le había parecido familiar porque iba a la misma clase que su hermana. Sí. Lo había visto una vez, cuando fue a visitarla al salón para llevarle su bento, dado que lo había olvidado, y en aquel instituto solo habían dos chicos de cabellos rubios, por lo cual era fácil recordarlo.
Hikari…Probablemente sepa si está bien, pensó con angustia.
—¡Esp…! —pero tuvo que morderse la lengua. Gritar en medio del pasillo solo podría volverlos la carnada perfecta—. Maldición —susurró.
—¿Qué ocurre?
—Ese chico va a la clase de mi hermana —respondió Taichi.
Koushirou volvió a mirar al chico, pero antes de que pudieran acercarse e intercambiar palabra alguna el joven cruzó a la derecha, adentrándose por el pasillo que justamente ellos pensaban evitar.
—¡No, por ahí no!
—¡Shh! —le chilló Taichi.
—Ese pasillo lleva al ala este —se lamentó la pelirroja—. Van a matarlo.
Koushirou palideció. Las palabras de Sora hicieron un enorme agujero en el estómago del pelirrojo. No, no podía permitirlo.
Entonces el Izumi tomó el brazo de Taichi, apretándolo en el acto.
—Lleva a Sora a un lugar seguro. Yo me encargaré de advertirle.
—¡No! —la Takenouchi empezó a entrar en crisis—, ¿Estás loco? ¡Te matarán a ti también!
—Es mi amigo, Sora. No puedo quedarme de brazos cruzados.
Koushirou le imploró a Taichi en silencio que siguieran con el plan, por lo que el moreno no tardó en asentir y empezar a andar por donde habían acordado al principio.
—¡No, Kou!
El joven los vio alejarse por un segundo, y luego, sin más preámbulos, había empezado a correr por donde se había ido el rubio. Había conocido a Takeru Takahishi de una forma un poco lamentable. Los amigos de Taichi habían vaciado su bolso en el pipote de basura. Normalmente no eran tan severos, pero esa vez Taichi no estaba con ellos, y en esos casos era mil veces peor. Estaba sacando una por una todas sus pertenencias del enorme pipote para el momento en que un chico se le había acercado. Mientras limpiaba el yogurt rancio que había manchado su cuaderno de matemáticas, subió la mirada para encontrar unos grandes y simpáticos ojos azules mirarlo con gesto preocupado.
—¿Estás bien?
Koushirou se encogió de hombros, como siempre, y antes de que pudiera decir nada el joven empezó a ayudarlo. Entre ambos lograron sacar todas sus pertenencias, pero Tk tuvo que meterse de cabeza en el pipote para sacar la laptop de 12 pulgadas que había caído en el fondo.
—¡Anda, que máquina! —el pelirrojo saltó para tomarla. A diferencia del resto no estaba en tan deplorable estado—. Tranquilo, se ve bien. Cayó justo encima de unas bolsas.
—Gracias.
—No hay de qué —entre los dos terminaron de recoger todo, acercándose luego a un banco de las gradas para sentarse por unos minutos—. Debes tener unos videojuegos increíbles.
Koushirou lo miró de reojo.
—Oye, si te sirve de consuelo, a mí también me hacen la vida imposible —continuó Tk—. Bueno, eso hasta que mi hermano le dio una paliza a uno de ellos. Desde ese momento me dejan en paz.
—Que suerte tienes.
—¿Qué juegos tienes ahí?
Para el Izumi fue evidente la fascinación del rubio por los videojuegos, y aprovechando los minutos que les quedaban de descanso se dedicaron a probar un nuevo videojuego que Koushirou había descargado, y que casualmente era el que más entretenía a Takeru.
Y de esa forma había empezado una extraña amistad entre ambos. Terminaron reuniéndose de vez en cuando para jugar en la laptop de Koushirou. Incluso, cuando los amigos de Taichi hacían aparición no los molestaban, aliviando enormemente la rutina del pelirrojo que no era más que una pesadilla cuando nadie lo acompañaba. Ahora bien, ¿Cómo podría vivir con su vida sabiendo que pudo advertirle al rubio, y no lo hizo? Por esa razón ahora estaba tras de él, siguiéndole el paso. Sin embargo, estaba muy lejos para alcanzarlo ya, y llamarle en voz alta solo atraería a los atacantes. Debía correr más rápido.
—Demonios —se apresuró lo suficiente como para estar a nueve metros del chico, y justo cuando creyó que estaba lo suficientemente cerca como para llamarle se volvieron a escuchar disparos.
Koushirou se detuvo en seco, palideciendo al instante. Aquel ruido lo transportaba a lo que había vivido en el salón, que junto con los gritos y los silbidos de las balas pasando al lado de él se había vuelto un recuerdo que pintaba más a pesadilla, haciendo que se agachara en medio del pasillo, agarrándose la cabeza mientras volvía a tener indicios de asma.
Los atacantes estaban matando a más estudiantes, a más personas, y él estaba punto de ir a la boca del lobo.
Miró al frente, y ya no encontró a Takeru.
—No, no.
Se levantó como si estuviera oxidado, dando un paso tras otro con el temor entorpeciendo sus movimientos. Para el momento en que había caminado un par de metros escuchó un ruido ciceante.
—¡Psst!
Koushirou se alertó con aquel llamado, y le tomó varios segundos para notar una cabeza asomada por una puerta a un par de metros. Tan pronto reconoció quien era corrió hacia él sin dudarlo. Takeru había ingresado al cuarto de limpieza y permitido su acceso tan pronto lo tuvo en frente.
—¡Por Kami!
—¿De dónde rayos saliste?
Koushirou seguía recuperando el aliento, intentando relajarse para evitar otro ataque.
—Te vi —respondió al fin—. Quería advertirte que los atacantes están en el Ala Este.
—Ya, creo que ahora es un poco tarde —Takeru miraba el techo, angustiado.
—¿Por qué viniste aquí? Debías estar oculto.
—Salí en busca de ayuda. Un compañero está muy mal herido en la biblioteca- suspirando -Y también pensaba ir en búsqueda de mi hermano.
Ambos suspiraron vencidos, mientras más disparos se escuchaban cerca.
—Están masacrando a todos- murmuró entre dientes Tk, frustrado.
—Debemos permanecer aquí por ahora —Koushirou sacó su celular del bolsillo, asegurándose de que estaba en silencio. Lo primero que hizo fue escribirle a Sora y avisarle de que estaban ocultos en un cuarto de limpieza. Lo segundo que hizo fue llamar a emergencias para dar nuevas indicaciones, pero durante la llamada notó un nuevo mensaje de parte de Sora en la pantalla. Se extrañó con la pregunta, ¿Yamato?—. Sí, sigo aquí —tuvo que responder a la voz de la operadora. Un gran alivio le embargó cuando le dijeron que ya agentes policiales estaban ingresando al edificio, y que hagan lo que hagan no se muevan de ese lugar.
Los disparos habían cesado, y no sabían si eso era algo bueno o malo, ¿Sería seguro salir ahora?
Para el momento en que Koushirou colgó la llamada para no descargar la batería de su celular escucharon unos pasos aproximándose por el pasillo, y ambos jóvenes se tensaron inmediatamente. Intercambiaron una mirada cautelosa, y agradecieron en silencio el que la puerta estuviera cerrada. No se les pasó por la mente abrirla, considerando el riesgo que presentaba, pero antes de que pudieran idear un plan en el caso de ser descubiertos escucharon una voz susurrar el nombre del rubio.
Koushirou contempló como su amigo, Takeru Takahishi, reaccionaba de forma alarmante para luego levantarse del suelo y saltar hacia la puerta.
—¡Espera, Tk…!
No hubo efecto. Ya el chico había abierto la puerta, asomando gran parte de su cuerpo y exponiéndose peligrosamente.
—¡Hermano!
Luego todo pasó muy rápido. Los disparos volvieron a escucharse, y nada había preparado a Koushirou para ser testigo de como el cuerpo del chico se movía de forma extraña, y que si no fuera por las detonaciones que retumbaron en el pasillo no hubiese adivinado que eran contorsiones por los impactos de bala. Al final lo vio caer de boca al suelo, con manchas circulares de color rojizo acentuarse en su vestimenta por donde había entrado cada bala. Koushirou se quedó inmóvil, procesando en su cabeza lo que había ocurrido.
Mientras unos pasos se aproximaban el pelirrojo se sintió perdido cuando no había donde ocultarse en ese pequeño espacio, y supo entonces que moriría en ese lugar y en ese momento.
Notas de la Autora:
Ayayay.
Sé que algunos me odiarán por este chapter.
Hello, hello! Comment allez-vous? Aquí Scare actualizado. Fue el más difícil de escribir porque no estaba muy segura de como enlazar las escenas.
Con respecto a mis otras historias, Stepmom's Recipe e Instituto Hokkaido están actualizados, como también he publicado un One Shot para la colección de una Serie de Eventos Desafortunados, así que los espero por allá también.
Sin embargo, también les tengo otra historia actualizada:
Encrypted.
Romance y drama, porque no puedo evitarlo. Un mimato a todo dar que espera gustoso por ustedes. Con los dos primeros capítulos más o menos verán de que va la historia. Estoy muy emocionada por saber sus opiniones al respecto, pues ya tengo listos 12 capítulos que serán publicados sagradamente los viernes.
Ahora bien, volviendo a Scare, ¿Qué les ha parecido?
¡Espero sus comentarios!
Atte.
Vai
