Jason se había levantado temprano aquel martes, hizo su entrenamiento de siempre. Salio a correr, saludo a su hermana y deseo ver a su madre, casi nunca se pasaba por su habitación en las mañanas pero hoy decidió hacerlo.
Solo para encontrar la cama vacía.
Thalia le dijo que no había llegado anoche pero el juraría que escucho el auto de su madre, también lo escucho irse pero no pensó que fuera a estar afuera tan tarde. Su madre siempre estaba en casa para el desayuno, ella era la que preparaba su desayuno y su almuerzo.
Miro por la ventana el cielo de la mañana, apenas había algunas nubes anu rosadas en el cielo. Estaban bañadas por la luz del sol. Quizo saber entonces si sus ojos se verían así cuando el sol les daba.
¿Te gusta el cielo cuando tiene el color de tus ojos?
Paso su mano involuntariamente por su rostro, toco con cuidado el contorno de sus ojos. Nunca se había preguntado si de verdad tenían el color de cielo, o de que clase de cielo se trataba ¿Sería del cielo de la mañana o del cielo de la tarde?
¿Cuál sería el color de ojos de P? ¿Cómo sería P? ¿Quién era P? ¿De verdad le veía en clases? Tal vez solo era alguna clase de broma de sus amigos, quizá le estaba dando demasiada importancia a las cartas y a los regalos.
Pero es que era lo mejor que había recibido y no habia sido por su cumpleaños, ni tampoco por algún premio. Simplemente, P lo había elegido para hacerle regalos.
Aún se cuestionaba el significado de la rosa ¿P lo amaba? ¿Estaba agradecida con él? Claro que había hecho la tarea, se había tomado la molestia de ir a la biblioteca apenas recibió la primera carta. Si, sonaba anticuado eso de ir a la biblioteca, pero también lo era recibir flores y cartas. Así que le pareció correcto ir ahí a investigar.
El libro que leyó sobre el lenguaje de las flores decía muchas cosas sobre la rosa azul, entre ellas que simbolizaba: Un amor eterno e imposible, también que se solían dar por agradecimiento por algo en lo que ayudo, también que le deseaba alegría. Por eso estaba confundido, no sabía a cuál de todos atribuirle el significado de su rosa azul o quizá era por todo, pero no sentía que hizo nada para merecerle.
—Jason —Su hermana entró a la habitación y le vio con el ceño fruncido. Estaba en pijamas todavía —¿No piensas arreglarte? Se te hará tarde —
—Si, ya voy —Salio del borde de la ventana donde había estado apoyado mirando el cielo y a su rosa azul. Comenzó a buscar sus cosas para cambiarse.
—Cada vez estas más raro Jason —Su hermana camino hasta estar donde el estuvo antes mientras le veía correr a la ducha —Se que ya te lo había preguntado pero ¿Quién te dio esta rosa azul? —
—No lo sé —Contesto desde el baño. Usualmente mandaba botando a su hermana de su habitación, lo último que necesitaba es que ella esté revolviendo sus cosas, pero en estos días eso había dejado de importarle un poco —¿Thals? —
—Dime
—¿Me preparas el desayuno? No creo poder hacérmelo.
—Claro —La escuchó salir de su habitación con paso calmado. El término de bañarse lo más rápido que pudo, cepillo sus dientes, arreglo su cabello, se puso la ropa perfectamente planchada y se miró al espejo con detenimiento.
Todos habían dicho que estaba extraño, que actuaba raro, pero él simplemente se seguía viendo a sí mismo en aquel espejo. Se puso bien los lentes y se quedó viendo sus ojos ¿A P le gustaban sus ojos? ¿Sería así? Sacudió la cabeza, P estaba invadiendo demasiado sus pensamientos.
Arregló su mochila, no sin antes mirar la mariposa de papel, que ahora reposaba en el cajón de su escritorio. La había guardado con extremo cuidado en el. Sonrió recordando lo que decía aquella nota ¿Hoy recibiría otra? Si no había estado mal su patrón, P le dejaría una nota hoy y posiblemente encontraría la que él le dejo.
Jason había decidido contestar la pregunta de P y preguntar sobre ella, no importaba que recibiera la respuesta hasta la otra semana, probablemente. Lo que le interesaba es que la tuviera, quería, no, necesitaba saber más acerca de P y el porque de los regalos.
Bajo las escaleras en cuanto guardo el último de sus cuadernos en la mochila. Casi se cae por las escaleras, se había quedado viendo la mariposa azul demasiado tiempo del debido. Cuando llegó a la cocina su desayuno estaba ahí.
Se quedó mirando el desayuno antes de sentarse, era exactamente lo que desayunaba siempre. Huevos, tocino, pan tostado, jugo de naranja recién exprimido y un pequeño panqueque con miel encima, junto con fruta picada. Justo la fruta que a él le gustaba.
—Mamá nunca. Ella no lo prepara ¿verdad? —Pregunto en un murmullo sin ver a su hermana. Esta solo bebió de su taza de café y fingió no escuchar su pregunta. El rubio comió todo lo servido.
—Vamos, se hará tarde —Thalia estaba con su ropa normal, lo que significaba que no tenía turno esa mañana. Jason lavó sus platos y la siguió en absoluto silencio, solo miró por la ventana del auto parte del camino —Ella siempre está muy ocupada Jason —
—Lo sé —Murmuró sin mirarla —Gracias, por hacerlo Thals —Ella sonrió aunque él apenas y volteó a mirarla.
Él siempre había sospechado, que su madre en realidad nunca estaba en casa en las mañanas, que en realidad era Thalia quien se ocupaba de él. Pero nunca lo quiso decir en voz alta, no quería saber la cruel verdad de la que hoy estaba siendo testigo.
Bajo del auto en cuanto estuvieron frente a la escuela, abrazó a su hermana como muy pocas veces lo hacía y le volvió a agradecer por todo lo que hacía por él. A Thalia no le correspondía llevarlo a la escuela pero ella lo hacía, se suponía que su madre lo tenía que hacer ciertos días, mas casi siempre olvidaba de enviar al chófer a hacerlo.
Su madre era una actriz demasiado cotizada, tenía trabajo por montones; entrevistas, cenas con gente famosa, castings afuera del país en cualquier momento, sesiones de fotos y filmaciones. Él comprendía que eso le consumía el tiempo, pero quería creer que al menos dejaba un momento para él en las mañanas.
Vaya que estaba equivocado.
Pero aquello no importaba en este momento, él no podía dejarse deprimir por aquello. Hoy era martes y estaba deseoso de llegar a su casillero. Corrió hacia la entrada de la escuela, había apenas algunas almas con vida dentro y fuera del establecimiento, así que no tropezaria con nadie si corría.
Llego a su casillero y cerró los ojos con fuerza, si se equivocaba se llevaría una decepción. No quería equivocarse, P tenía que haberle escrito, tenía que hacerlo ¿verdad? No podía haberle dejado solo con dos regalos y sin un adiós ¿Verdad?
—Que este —Murmuró para si mismo antes de poner la clave en su casillero, cerró los ojos una vez más mientras abría la puerta de este. Primero abrió uno y luego el otro, mientras una sonrisa se extendía por todo su rostro.
Había una pluma muy bonita de color azul cielo dentro de su casillero, era hermosa y bastante grande. Junto a ella había una carta también de color azul. Tomo ambas cosas con delicadeza, sus dedos cosquilleaban, no sabía; si de la emoción, o de la suavidad de los objetos. Lo único que sabía es que tenía esa sensación en sus dedos y en su pecho.
—Más cosas azules —La voz a su lado le hizo dar un brinco junto con un mini infarto. Soltó dentro del casillero los dos objetos y se llevó una mano al pecho. Mientras la causante de todo esto se reía impunemente de su desgracia. Reyna no parecía nada apenada con haber casi matado a su mejor amigo.
—¡Reyna! —Se quejó aún tratando que su acelerado corazón se calmara, pero ella a pesar de todo solo seguía riendo. Había estado dándole esos sustos casi todo los días cuando se quedaba perdido en pensamientos.
—Lo siento, pero es que tu cara. Dios. Cada vez es más épica —Ella se seguía burlando de su desgracia. Acomodo sus lentes con enojo y volvió a lo que hacia, tomó la pluma junto con la carta y la guardo en su mochila, no pensaba leerlo delante de Reyna.
—Presidenta, no olvide la reunión de esta tarde —Paso diciendo una chica del comité de Bienvenida. Jason se paralizó, era cierto, Reyna era la Presidenta de varios clubes.
Miro sutilmente a su amiga que comenzó a conversar con la recién llegada. No sabia si el nombre de P comenzaba con P o si era por un pseudónimo, o algún cargo ¿Reyna podía ser P? Si ella era P ¿Por qué no se lo había dicho?
Ahora que caía en cuenta, Reyna estaba en la escuela temprano cada mañana, en especial los martes porque se reunía con el club de defensa personal. Ella era la Presidenta del club ¿Y si ella era P? ¿Por qué le estaba dando todos esos obsequios sin decirle? ¿Cuál era su objetivo?
—¿Hiciste o no la tarea? —La voz de Octavian lo trajo de nuevo a la realidad, en algún momento Octavian y Dakota habían llegado junto a ellos. Reyna les estaba dando una mirada molesta por alguna razón, bueno, si era sincero Octavian y Dakota nunca habían sido del agrado de Reyna.
Pero eran los únicos que les habían aceptado a ambos, siempre los llamaban a los grupos y les avisaban de las tareas. Aunque muy pocas veces ellos las hacían o ayudaban con los trabajos. Además siempre almorzaban juntos, eso era lo que los amigos hacían ¿no?
—No, no la hice. Estuve ocupado con algunos asuntos —Comenzo a guardar sus cosas para la clase de Química —Además deberían hacerla ustedes mismos —
—¿Qué mosca te ha picado Jason? —Comenzó a cuestionar Octavian mientras el rubio cerraba su casillero y se ponía bien la mochila —Andas muy altanero y raro últimamente —
—No ando altanero Octavian, pero es que ustedes nunca me pagan por la tarea que les dejo copiar —Comenzo a caminar al salón de clases, Dakota se le colgó del hombro.
—Claro que si, te pagamos el sábado cuando salimos ¿O no? —Es cierto ellos habían salido el sábado y Dakota con Octavian pagaron las bebidas del bar. Aunque solo había sido una soda, el resto lo habían pagado entre Reyna y él, porque Octavian se gastó su dinero con Drew y las amigas de esta que también estaban invitadas.
—Solo pagaron las bebidas, eso no cubre ni la mitad de lo que me esfuerzo por hacer un ejercicio de matemáticas —Frunció el ceño mirando a sus amigos. Solo Reyna parecía estar de acuerdo a su argumento.
—Esta bien, entonces veremos como te va trabajando solo en Química Jason —Octavian sonrió con malicia. Eso le decía que esta vez también le tocaría trabajar o solo, o con el grupo de atrás.
—Disfruta tu soledad y después nos dices como te fue —Dakota golpeo su hombro un poco duro, tal vez no midio su fuerza, o eso quiso creer Jason.
—Yo estaré contigo Jason —Reyna le sonrió y el hizo lo mismo. Quizá esto no sería tan malo. Ambos entraron al salin de clases, la maestra llegó pronto y se veía agitada por alguna razón.
—Hoy no podré dar la clase, así que pronto vendrá el señor Brunner y los llevará a todos a la Biblioteca. Porque a pesar de no estar aquí, tendrán trabajo que entregarme —Las quejas de parte de todos no se hicieron esperar, pero con una mirada de muerte de parte de la maestra basto para que la bulla sue se había forma se callara —El señor Brunner me lo dará cuando regrese —
Pronto en la puerta apareció su maestro de Ciencias Sociales y el encargado del club de latín. Un hombre en silla de ruedas, barba algo desaliñada, cabello canoso y algo largo, rasgos bien definidos y algo curtidos, su mirada parecía haberlo visto todo en esta vida y hasta más. Tenia un odio finísimo, por lo que nadie se atrevía a decir algo mientras el estaba explicando la clase, o dando una orden, todos le tenían respeto y acataban lo que el decía.
—Bien señores y señoritas, salgan ordenadamente en una fila —Hablo con voz calma y clara, la maestra salió de ahí enseguida perdiéndose por el pasillo. Los alumnos comenzaron a salir y Jason sintió que alguien tiró de él.
—Hoy estas con nosotros —El chico pequeño que parecía un duende era quien estaba colgado de su hombro —Lo hemos decidido desde que vimos como te trato Octavian —
—Leo —Regaño Piper detrás de el dándole un golpe en la cabeza, no muy fuerte.
—Pero es verdad reina de la belleza —Se justifico el chico mirándole y luego a Jason —Amigo, lo que tu necesitas son nuevos amigos. Pertenecer a otro jardín —
Jason hizo odios sordos a todo lo demás que estuviera pasando a su alrededor ¿Jardín? ¿Leo dijo Jardín? P le había dicho que que quería que perteneciera a su jardín de amigos. Como una rosa azul y especial.
Jason había estado descartando a los chicos, porque los chicos no envían flores a otros chicos ¿verdad? A menos que P si fuera un chico. Sacudió la cabeza, era imposible que P fuera un chico. ¿Qué chico te hablaba de jardines?
Leo lo acaba de hacer dijo una pequeña voz en su cabeza.
Volteo a ver a Leo con algo de miedo. Leo no podía ser P, era imposible que Leo. Un chico. Fuera a ser P. Era ilógico. Aunque el tomaba clases con Leo, pero siempre estaban lejos, conversaban muy poco. De hecho a veces pasaba de la presencia de Leo por imposible que pareciera.
Pero si Leo era P ¿De qué era la P?
—Pirra por acá hay un asiento —Escucho decir a Percy y Leo le presto atención.
—¡Ya vamos Sirenito!—Leo jalo del brazo a Jason hacia donde estaba Percy. Pirra, Percy le acababa de llamar Pirra a Leo, recordando las clases de Latín, pirra significaba fuego.
Jason se quedó sentando donde Leo lo puso. Se encontró rodeado de Leo y los amigos de Leo. Miro a Annabeth que había tomado un libro y había comenzado a leer, Percy estaba con Piper, ella acariciaba su cabello mientras el estaba recostado contra su hombro. Nico y Will parecían tener una discusión por lo bajo. Hazel y Frank hacían la tarea encomendada por el maestro, o era eso, o estaban jugando en el cuaderno de Hazel.
—Hey ¿Qué parece? —Leo le estaba mostrando algo de su invención, Jason se lo quedó mirando. ¿A Leo podía estarle gustando? Era extraño, él no sabría que pensar del chico, siempre pensó que estaba interesado en Calipso. Otra compañera.—Hey, Jason. Tierra llamando a Jason —Comenzo a llamarlo mientras ahuecaba las manos delante de su boca, haciendo un círculo con ellas.
—Esta, esta genial Leo —Le sonrió de manera forzada al latino, estaba tratando de digerir la idea de que P podía ser un chico.
—¿Te gusta? —Leo solto su invento y Jason lo aprecio mejor, era una mariposa. Se la quedo mirando con detenimiento hasta que esta dio en la cara de Percy.
—¡Leo! —Regaño este mientras fruncía el ceño y recogía la mariposa solo para lanzarsela de nuevo —Me duele la cabeza, tenme algo de compresión y déjame dormir —
—¿Otra vez te duele? —Annabeth bajo un poco el libro que leía y el silencio se instaló en el grupo. Que era por mucho el que más ruido estaba haciendo, pero el señor Brunner no les había regañado, por lo que Jason suponía que aún no llegaban a molestar a nadie.
—Le duele cada vez que intenta usar el cerebro, no se de que te sorprendes Princess —Solto Nico en tono burlón dejando de hablar con Will. Percy se río de forma sarcástica Ja, Ja, Ja.
—Primero no me digas Princess —Annabeth le dio una mirada mortal a Nico, este la ignoró por completo. Ella decidió ver a Percy entonces —Segundo ¿De que te duele la cabeza? ¿Dormiste poco de nuevo? —
—Es que la serie estaba demasiado interesante Princess —Hizo un puchero viendo como la rubia le veía con odio absoluto y él se escondió valientemente detrás de Piper, todos comenzaron a reír. Eso parecía ser completamente normal entre ellos.
Y la cabeza de Jason comenzaba a dar vueltas ¿Es que todos tenían apodos con P? Primero a Reyna le decían Presidenta, a Leo Pirra, a Annabeth Princess, Piper su nombre iniciaba con P ¿Era que la P lo perseguía? Su mundo de posibilidades de quien era P ahora a abarcaba toda la escuela, a todo aquel que compartiera clases con él.
Sobo sus sienes, esto le comenzaba a marear. Se sacó los lentes y los puso sobre la mesa, estaba sintiendo que se sofocaba, todo estaba siendo demasiado. Las cartas, la rosa, la mariposa, la pluma ahora.
—¿Te sientes bien? —La voz de Piper llamo su atención, era suave y dulce.
—Estoy un poco mareado —Noto que todos estaban en silencio y mirándole, como cuando se quedaron viendo a Percy por su dolor de cabeza.
—¿Quieres salir por un poco de aire? —Sugirió Will mirándole atentamente y comenzando a tocar su frente —Quizá la enfermería sea mejor. Hablaré con el maestro —
—No, no es necesario, estoy bien. Tal vez solo necesito un poco de espacio y silencio —Leo se puso un cierre imaginario en la boca y los demás hicieron lo mismo. Jason se los quedo mirando, Octavian y Dakota no habían hecho algo así por él jamás, aún recordaba cuando se enfermó del estómago. Solo Reyna se preocupó por él.
—Lo lamentamos, a veces nos pasamos un poco de la raya. Pero si te sigues sintiendo mal, avisanos. Estamos para ti —Piper soltó una risita mientras le guiñaba un ojo para después ir de nuevo a su asiento a lado de Percy.
Se quedó mirando a Piper ella le sonreía de manera muy Bonita, entonces noto algo en su cabello.
—Jason, no olvides hacer la tarea —Leo lo distrajo, se dio cuenta que no había empezado con la tarea. Comenzó a leer inmediatamente su libro y otros más que había en la mesa.
Se dedicó a trabajar ahora que estaban en silencio, de vez en cuando oía los murmullos de los otros pero ya no tan altos como antes. Sentía la mirada preocupada de Will de vez en cuando, Leo cada tanto se le quedaba mirando y le sonreía. Ellos verdaderamente lo estaban tratando con cariño.
Cuando la clase termino no se alejó de ellos, tomaba la siguiente clase con Leo, Will y Nico. No iba a negar que extrañaba a sus amigos o los que el creía sus amigos, después de todo siempre estuvo con ellos, desde la escuela.
—Ven a almorzar con nosotros —sugirió Leo —Seras más que bienvenido en nuestra mesa —
—Aunque si quieres paz mental, tal vez no deberías hacerlo —Se burlo Nico mirando a Leo, este se río de lo que el dijo.
—La paz mental es para los viejos, tu necesitas locura y diversión —Leo se trepó en la espalda de Jason y este río.
—No le des cuerda, o nunca te lo quitarás de encima —Decía Will mientras entraban en el nuevo salón de clases.
Jason solo sonrió, a pesar de sentir la mirada de Octavian y Dakota, no se las devolvió. Se concentró en la clase y en las tonterías de Leo, la forma en que Will parecía comerse los libros con la mirada pero aún así le echaba un ojo a Nico que no prestaba ni cinco de atención. Todo parecía tener un balance entre ellos, comenzó a preguntarse cómo era posible aquello.
Cuando estuvo en la siguiente hora, la compartió con Piper, Frank, Hazel, Percy y Annabeth. Otro grupo que era por mucho más extraño que el anterior.
—¿Que le dijo una iguana a otra? —Salio un chiste agrio Percy mientras jugaba con una hoja de papel.
—Somos iguanitas —Respondió el rubio y el otro hizo un puchero recostandose contra su banca.
—No es justo, me has arruinado el chiste —El rubio casi rompió en carcajadas viendo su expresión infantil.
—Ya comportense —Los regaño Annabeth sin dejar de atender la clase. Jason río por lo bajo igual que Percy.
Cuando llegó el almuerzo se terminó sentando con ellos y arrastrando a Reyna con él. Esta al principio no acepto de buena manera, siempre había visto como ruidosos y muy desordenados a aquel grupo, pero luego de un momento parecía estar a gusto. Como si siempre se hubiese hablado con Annabeth, Frank, Hazel y Will. Hasta Leo tenía cosas que aportar.
Ya casi al terminar y que los alumnos comenzaban a regresar a sus salones, Jason quiso leer la carta. Llego a la conclusión de que no importaba si P era chico o chica, quería seguir sabiendo de él o ella.
Hola, Jason:
Vez, no suena cursi si digo Hola.Te escribe P, quien no es cursi, porque ser cursi no está de moda.
¿Y qué tal te fue con la tarea?
¿Has hecho ambas tareas? Espero que las hayas realizado, en serio quiero que sepa el significado de las cosas.
Porque hasta las cosas más pequeñas pueden tener significados enormes.Hoy te he dejado una pluma de color azul ¿Sabías que en la antigüedad las plumas eran usadas para escribir? Imagino que si, porque eres el segundo mejor alumno de la clase.
¿Sabes el significado de una pluma en lo espiritual? ¿No lo sabes? Esta vez no te lo dejaré de tarea.
Se cree que es algo espiritual, algo divino. En especial si ha caído del cielo. Significa que tus seres queridos te cuidan desde otro plano, que te indican que vas por el camino correcto, por la verdad.
Quizá esta no vino del cielo pero si fue inesperada para ti. Puede que no sea un ser querido en el cielo quien te esté cuidando, que sea alguien más cercano pero le has dejado de lado.Pero hoy te la regalo, porque creo que te estás encaminando por la verdad, por el lugar correcto.
Se que alguien te cuida y quiero que más gente lo haga. Aún quiero que seas libre, como la mariposa, como esta pluma y tan especial como la rosa.
Att: P.
Pd: A que todo a sonado filosófico.
Pd2: A que mi posdata 1 a arruinado todo lo bonito.
Pd3: ¿Has notado que tienes hoyuelos en tus mejillas cuando sonríes? Me gusta que sonrías.
Pd4: ¡Me has dejado una carta!
Jason sonrió viendo el último posdata, estaba un poco desprolijo por la rapidez con que fue escrito, pero sintió emoción por saber que P se emocionó con su nota.
Camino a su salón de clases con una sonrisa tonta en el rostro. Misma que un par de ojos notaron y sonrieron viendo los hoyuelos de Jason.
N/A: Espero les haya gustado.
