Los días habían pasado cada vez más distintos, la vida de Jason estaba tomando un rumbo que no sabia que podía tomar, era extraño como pasaban las cosas. Ahora Dakota y Octavian prácticamente lo habían comenzado a atacar.
Ya no eran sus amigos, ahora lo llamaban raro. Ahora Reyna y él, eran los nuevos del grupo de los raros. Y no, a diferencia de como hubiese pensado hace unas semanas, estar con ellos con los "raros" no estaba mal, se sentía parte de algo. Sentía que había encontrado algo mejor, algo que de verdad lo hacía sentir bien.
—¿Cómo estás hoy? —Saludo a la pequeña rosa, sus ramas estaban creciendo cada vez más —Hace frío ¿eh? ¿Te gusta el frío? —Acariciaba sus pequeñas hojas con la punta de sus dedos, sonreía al hacerlo.
—Jason ¿Ya despertaste? —Su hermana se asomó por la puerta. Estaba en pijamas completamente despeinada, tenía sus pantuflas de ositos. Jason casi se echa a reír viéndola así.
—Desde las cuatro de la mañana, tengo un juego pronto —Se alejo de donde tenía a su rosa y vio a su hermana que aún estaba junto a la puerta. A ella le debía un fin de semana agradable, si no fuera por ella y su protección estaba seguro que sus pesadillas seguirían.
El fin de semana a sus padres se les había ocurrido la grandiosa idea de estar juntos, en la misma casa. La discusión se hizo tremenda, los gritos comenzaron desde el día viernes en la noche, las botellas volaron a las paredes en la madrugada. Su padre tenía una nueva amante. Su madre un problema con el alcohol, uno del que apenas Jason estaba siendo consciente.
Tuvo que ir la policía a terminar con todo, Jason tuvo que separar a su madre de su padre antes de que ellos llegaran. Se había llevado un golpe contra la pared gracias a esto, pero su padre la llevó peor. Thalia saltó como fiera cuando el quiso arremeter contra él una vez más, fue entonces que la policía llegó.
Las cosas se habían calmado, sus padres encerrados en habitaciones distintas y ella curando la herida que se había hecho en el brazo gracias al golpe. Escucho a su hermana hacer unas llamadas, también andar hurgando en su habitación en la madrugada, escucho como se peleaba de palabras con sus padres.
Eso le había traído recuerdos bloqueados de su mente, recuerdos de infancia en donde terminaba encerrado en un armario con las manos en sus oídos no queriendo escuchar como sus padres peleaban. Recuerdos dónde solo su hermana y hermano lo consolaban y decían que todo estaría bien, que eso terminaría pronto.
Pequeñas imágenes de él llorando en los brazos de Thalia preguntando porque su madre no lo quería, porque su papá solo se la pasaba diciendo que era un hijo del amante de su madre. Su hermana siempre estuvo ahí, acariciando su espalda y susurrando que no había nadie mejor que él, sosteniendo su mano cuando tenía miedo. Y sobre todo, limpiando las lágrimas en las pesadillas.
Ella nunca se había apartado de su lado, ella era quien lo cuidaba estando en tierra pero que se había negado a ver desde los diez años. Ella era su Ángel terrenal, la que veía que nada faltara, que su tarea esté bien hecha, la que hablaba con los maestros si necesitaba de un permiso.
Y era ella misma la que lo sacó de ahí ese fin de semana, a las cinco de la mañana el sábado estaban en el auto. Él, una maleta con ropa y la maceta con su rosa, el novio de su hermana. Un tipo rubio que no le agradaba para nada. Había conseguido una casa cerca de la playa para ellos tres.
Y es entonces que las pesadillas habían parado, había visto por fin el final del sueño. Un sueño que se había repetido desde el día miércoles y que se hizo peor el día viernes. El día miércoles se había peleado con Dakota, este le habia empujado muy fuerte, Jason devolvió el golpe porque no se iba a dejar, pero en la noche, las pesadillas se hicieron presentes.
El día jueves se las contó a sus amigos, a los nuevos amigos, ellos lo comprendieron y hasta analizaron.
—Se dice que los sueños son cuestiones de tu subconsciente, son partes de tus cosas que no lograste resolver en el día —Había dicho Annabeth mirándole fijamente —Y como es tu mente, tu eres el único que puede manejarla Jason. Debes calmarte y forzar el sueño, mirar que hay más allá para que logres resolver tu conflicto interno —
—En pocas y sencillas palabras, obligate a dormir y ve como terminan las cosas. Quizá que te engulla la oscuridad no sea tan malo, tal vez te esta llevando a algo mejor —Había dicho Piper con una suave sonrisa y una mano sobre su hombro.
Él les creyó así que en la calma de la noche del día sábado decidió terminar con todo eso. El sábado había sido tranquilo, Luke, el rubio idiota y novio de su hermana, no había hecho idioteces. Se había comportado excelente, no lo había fastidiado como solía hacer cada que se veían, solo le había sonreído y dicho que todo estaría bien, que Thalia y él cuidarian de él ese fin de semana.
—Escúchame Jason, lo último que deseo es robarte a tu hermana. Yo la amo y se que ella te ama a ti, por eso no puedo alejarte de ella. Esa nunca ha sido mi intención —Había aclarado cuando estaban solos frente a la playa, el sostenía en sus manos un vaso de jugo y Jason la maceta con su rosa mientras la acomodaba en el frente —Ella cuenta conmigo y tu también Jason —Se alejo de él.
Jason lo había visto marchar a ayudar a su hermana con las demás cosas, habían cocinado, hablado y hasta jugado a las cartas. Un sábado tranquilo es todo lo que su mente necesito para tomar el control de su sueño.
La pesadilla iniciaba así. De alguna forma el terminaba corriendo por las calles de San Francisco. Las reconocía de sus primeros años de vida, el creció ahí y tenía muchas fotos del lugar, un lugar donde su familia entera había sido feliz. Algo comenzaba a seguirlo, podía escuchar sus pasos resonando detrás de él, el estruendo que causaba al hacer caer los edificios de una ciudad que en un punto ya no reconocía.
Ya no estaba en San Francisco, se había trasladado, o corrido hasta un gran castillo, un tenebroso castillo. Se volteó a ver a su perseguidor, tenía que ser valiente, era su sueño, él podía controlar su sueño. Así que apretó los puños y le encaró, miró los destellos dorados primero y luego ojos igual de dorados pero se le hacía conocido. El sabia quién era el monstruo, quienes eran el monstruo.
Eran sus miedos encarnados, su soledad, sus amigos que ahora le trataban mal, los que antes le felicitaron pero ahora se burlaban a sus espaldas. Él los había oído riéndose de él y sus nuevos amigos. Era su miedo al fracaso como persona, a no cumplir sus objetivos, a descubrir que su madre no le quería, que su padre nunca se había preocupado por él.
Y entonces, el suelo se abrió.
Jason se obligó a seguir dormido, esto tenía que terminar, cerró los ojos y dejó que la oscuridad lo engullera, sintió calma una vez que se acostumbró a todo. Aún sentía que estaba cayendo pero ya no tenía miedo. Unos brazos lo envolvieron y una voz suave, y familiar, decía que todo estaba bien.
Cuando volvió a abrir los ojos en el sueño, habían más personas a su alrededor. Ya no había oscuridad, había un jardín precioso delante de él, lleno muchas cosas azules, flores como su rosa, mariposas azules revoloteando, el cielo azul con deslumbrante sol sobre él y gente. Sus nuevos amigos estaban ahí, jugaban y se reían.
—Vamos Jason —Alguien le ayudó a levantarse pero no sabía quien era —Bienvenido a mi jardín de amigos, te estuvimos esperando —
No reconocía la voz, no era de alguien que conocía, seguramente era la voz que él le había dado a P. Una voz neutral, porque ahora su mundo de posibilidades de P, eran muchas. Ya no eran solo chicas, había chicos también, muchos apodos empezaban con P más que nada de sus nuevos amigos.
—Hey, tierra llamando a Jason. Deja la luna en paz, no le gusta que la visiten tanto —Ya había bajado a desayunar, estaba con Thalia en frente, ella sostenía su plato de cereal como de costumbre y una taza de café a un lado.
—Ya han terminado mis pesadillas —Soltó sin más terminando de comer su panqueque y levantándose a lavar el plato —¿Podemos irnos más temprano? —Ella se lo quedó mirando extrañada. Esa cara se estaba haciendo familiar estos días.
—Claro, solo deja que cambie mis pantuflas por zapatos y nos vamos —Ella dejo su taza de café vacía, junto con su plato en el fregadero, él se encargó de lavarlo. Quizá si tenía suerte llegaba antes que P
¿Habría leído su carta? ¿Se habría emocionado tanto como lo hacía él con los regalos? Bueno, le pareció que se emocionó cuando la vio, esperaba que le haya gustado. Termino de lavar los platos y corrió con su hermana al auto, en un dos por tres estaban frente a la escuela.
—Gracias Thlas, creo que puedo volver solo a casa. No tienes que recogerme —El le hizo de la mano, ella hizo una mueca. Jason sabía muy bien lo que ella pensaba sobre que se vaya solo —Puedo pedir a Leo o Piper que me acompañen, si eso te hace sentir tranquila —
—Que sea Piper, a Leo lo he visto en el hospital más veces de las que un chico normal debe estar ahí —Ella arranco el auto mientras Jason reía por esto. Leo o Pirra como le llamaban a veces, siempre terminaba accidentado en sus experimentos e inventos, así que visitaba el hospital de vez en cuando.
Lo que le llevaba a pensar a Jason que tal vez era P. Después de todo Leo siempre armaba cosas, era listo y se llevaba muy con él, también el hecho de que mencionó la palabra Jardín de amigos más de una vez ¿Sabría Leo del lenguaje de las flores? ¿Él sería P?
Dejo eso de lado y se apresuró a entrar a la escuela, corrió al casillero y se quedó mirando a los alrededores, no había nadie cerca. Miro fijamente la puerta del casillero, debió cambiar la clave en cuanto recibió la rosa, asegurarse que no lo volvieran a abrir. Pero no lo hizo. Aquí estaba por tercer martes, esperando.
Abrió con lentitud el casillero, puso la clave de cuatro dígitos. Era algo realmente sencillo de adivinar, pero solo si lo conocías realmente. Dos dígitos de su cumpleaños 01 y dos de su edad 16, lo había cambiado constantemente cada año después de su cumpleaños.
Miro adentro y P ya había estado ahí. Hasta se había tomado la molestia de acomodar su obsequio dentro del pequeño lugar. Una tira pegada al techo del casillero y de esta colgaba un bonito atrapasueños, de color azul por supuesto. Se notaba que estaba hecho a mano y justo debajo de este un sobre de color azul cielo, con una pequeña pegatina sellandole.
—¿Otro regalo? —La voz de Reyna una vez más le hizo saltar y su cabeza chocó contra su casillero. La risa de ella se hizo potente mientras le ayudaba a salir de ahí —Tu cara mejora cada vez y cuando —
—Un día me vas a matar del susto —Jason se quejó mientras sobaba su cabeza y guardaba el sobre en su chaqueta sin que ella lo notara. Ella revisó su cabeza con una sonrisa, pronto hizo una mueca.
—Te hiciste una herida —Saco un pañuelo y comenzó a limpiar la sangre. Tenía bordada un P elegante en una esquina, Jason la noto cuando esta colgaba delante de sus ojos.
—Estoy bien, creo que tengo una curita —Alejo las manos de ella de su rostro, se sintió incómodo de pronto ¿Y si ella era P? —Bonito pañuelo —
—Gracias —Ella sonrió mirando este —Me lo regalaron ¿No es genial? —Miro a Jason y pasó su lengua por sus labios, como si lo siguiente que fuera a decir le costaba —Yo no había querido decírtelo, porque tu parecías tan cómodo —
—¿Decirme qué? —Jason sacó el atrapasueños y lo vio encantado antes de fijarse completamente en Reyna, ella apretaba el pañuelo en sus manos. De verdad le estaba costando decirle eso.
—Que nunca me agradaron Octavian y Dakota, pero tu eras el único amigo que tenía Jason —El parpadeo un par de veces tratando de procesar la información, ella clavó su vista en el pañuelo que ahora tenía. —Así que si estaba con ellos era por ti y me alegra que cuando los dejaras, me llevarás contigo —Subio la mirada a la de el —Eres mi mejor amigo Jason y me alegra decir que ahora tengo más, en estos pocos días he conocido más amigos. Ellos no me temen, no están ahí porque soy su jefa, o porque quieren llegar a ti —
—Nunca te habría dejado Reyna, también eres mi mejor amiga —Él la rodeó con sus brazos estrechandola contra su pecho, ella lo rodeó también.
Nunca había creído que ella se sintiera tan excluida como él, que sintiera que en verdad no encajaba pero le alegraba saber que al igual que él, ella también estaba encontrando un lugar. Un grupo dónde realmente se sintiera bienvenida.
Fueron a clases soltando algunas risitas y limpiando algunas lágrimas, ya no tenían que hacer ellos la lista, ya no tenían que hacer todo el trabajo. Ahora lo hacían entre todos, porque Reyna fue llevada con ellos y con otros más.
—Que si pones eso ahí, todo va a explotar —Decía Will haciendo que Nico soltara el matraz que sostenía en la mano. Este solo sonrió mientras tomaba otro matraz.
—No, Percy. Deja que lo haga yo, tu pulso está malo después del partido de ayer —Decía Annabeth mientras le quitaba el matraz de las manos.
—¡Ey! —Percy llamó la atención de Jason, este volteo a mirarlo. Todos tenían las batas del laboratorio, las gafas y guantes de látex. Hoy tenían su día en el laboratorio —¿Y cómo han ido tus pesadillas? —
—Mejor, ya no las tuve ayer —Jason sonrió vertiendo la mezcla en un contenedor y Piper vertía otro componente en este, haciendo que se mezclen y creen un humo azul.
—Eso es bueno ¿Hiciste lo que dijimos? —Intervino Leo mientras Calipso y Reyna hacían las mezclas y el se suponía hacia las anotaciones, pero desde donde Jason estaba lo único que veía eran dibujos.
—Si y estas terminaron, ahora tuve un mejor sueño —Piper estaba haciendo las anotaciones junto con Frank. Hazel estaba ayudando a Annabeth.
—¿Cuál sueño? —Pregunto la morena dejando de lado lo que estaba escribiendo.
—Uno con un jardín precioso —Sonrió mucho y comenzó a hacer su trabajo. De verdad había sido un mejor sueño.
Las clases seguían su rumbo pero su mente viajaba al sueño y de vuelta, a la carta que seguía reposando en el bolsillo de su chaqueta. Solo esperaba el receso para leerla, no se lo había dicho a nadie aún. Era su secreto.
—Entonces Pikachu —Percy estaba sobre su hombro cuando iban a la cafetería, no sabía cuál era su gusto por hacerlo y menos porque le había puesto justo un sobrenombre con P. —¿Invitas hoy las bebidas? —
—Nah, ustedes son muchos —Percy río y casi se cae —Ey que el suelo no quiere que lo beses —Se burlo el rubio y el otro río con más ganas mientras se ponía bien de pie.
—Chicos, no se tarden —Piper los apresuro y Jason se la quedo mirando, como hacia últimamente. Ella tenía una pluma colgando de la trenza de su cabello, siempre eran plumas de colores.
—¡Ya vamos! —Percy se encaramó en su espalda —¡Llevame Pikachu! —Jason río pero no se negó al pedido, él no era tan pesado como creía. Bueno, con eso de ser del club de natación, mucho tampoco podía subir de peso.
Pasaron un almuerzo ameno, a pesar de las rencillas con Octavian, Drew, Dakota y el séquito de la chica. Terminaron casi en guerra de comida pero no llegó a más, porque el director apareció antes de eso.
—¡Viste su cara! —Iba riendo Leo cuando habían abandonado la cafetería.
—Si Leo, todos la vimos —Frank era el más tranquilo de todos —Menos mal no llego a más, ya me veía atrás de una mesa —Río ante eso y los demás hicieron lo mismo.
—Habría sido muy gracioso señor Panda —Solto Hazel suavemente mientras las mejillas de Frank se coloreaban de color rojo, los demás rieron con ganas.
Jason no río, se quedó en silencio. Ahí iba de nuevo, otra P más a la lista ¿Es que no sabían apodos sin P? Incluso él ahora tenía una P para poner, debía agradecer a Percy por eso. Sentía que todo estaba diseñado para llevar una P.
Antes de entrar a clases, les dijo que iría al baño. Corrió lejos de ellos y se encaminó a una parte solitaria de la escuela y entonces sacó el sobre, lo acricio despacio y hasta lo olió. Era una fragancia que aún no lograba descifrar pero le encantaba.
Querido Jason:
¡Me encantó que me escribas!
¡Me emocioné!
Leí y releí tu carta unas mil veces, como esos fans a los que su artista le firma su póster más preciado o su libro más querido.
Gracias por escribir.
Ahora, respondiendo tu pregunta.
Tiene el significado que quieras darle, pero si quieres sinceridad. Es que me he enamorado de ti, eres una persona extraordinaria, la forma en la que ríes, en la que sonríes con sinceridad a pesar de que no todo en tu vida va bien.
Me encanta como te esfuerzas por hacer las cosas bien, como pones empeño en cada una de las cosas que haces, en cada uno de los clubes en los que estas.
Todos deberían estar felices de que los dejes entrar en tu corazón.
Yo sería feliz de vivir en él ¿Puedo vivir en él? ¿Me dejas?
Tal vez ya vivo en él, me he infiltrado de a poco pero no como deseo. Sin tu permiso, pero me he acomodado ahí y ¿Sabes qué? No pienso salir ¿Serás capaz de hallarme para poder echarme?Y sobre tu otra pregunta, me has ayudado aún sin saber de mi existencia.
Has alejado gente mala de mi, has ayudado a los que quiero también, has hecho demasiado por todos pero sin darte cuenta. Por eso te has ganado mi atención y mi corazón.
El atrapasueños que te he dado, es porque deseo ayudarte también. Quiero que te llenes de sueños buenos, de buena energía y que las malas se quemen con el primer rayo de sol, no deseo que las pesadillas vuelvan a ti.
¿Sabias que se creía que los sueños malos se quedaban atrapados en las redes del atrapasueños? En cada cuenta se quedan las pesadillas, estas resbalan por los hilos y se quedan ahí, esperando a que el sol las queme.
Los buenos sueños simplemente se cuelan por la telaraña y llegan a ti sin problemas.Ten buenos sueños Jason.
Att: P
Pd1: Me encantan los posdatas.
Pd2: Me alegro que hagas las tareas. Te dejaré de tarea tener buenos sueños.
Pd3: ¿Has visto el cielo despejado de un día de verano cuando aún no hace tanto calor como para quemarte? En ese momento el color de tus ojos está ahí arriba.
Pd4: ¿Por qué no azul?
Jason sonrió como cada vez que leía algo de P, sus mejillas se tornaron rojas cuando había leído las cosas que decía de él. Él no sabia que había ayudado a P, ni a sus nuevos amigos, siempre pensó que había dejado de lado a todos.
Y ahora sabia que P le amaba, no sabía nada de P en si, pero también estaba comenzando a sentir algo por P.
Corrió a clases sin detenerse. Su misión de saber quién era P, seguía en marcha y ahora más que nunca. No importaba si P resultaba un chico, quería tenerle frente a frente, necesitaba conocer a P y hacerle saber que en serio le agradecía por todo lo que hacia por él.
N/A: El capítulo de hoy.
