La época de invierno se estaba acercando, su rosa azul no estaba florecida pero sabía que lo haría cuando llegara el verano. Cuando el calor estuviera en su punto, aunque las rosas apreciaban el frío, sus hojas seguían verdes y su pequeñas ramificaciones extendiéndose a los lados.
Sus padres se habían estado peleando más seguido; o quizá era que recién prestaba atención a lo que pasaba con ellos. A su padre no parecía importarle que ya no se apareciera en la empresa, ni siquiera le decía algo cuando le veía en casa, se preguntaba cuando se divorciarian.
Los había oído hablar a los gritos sobre eso, su padre tenía una nueva amante y su madre igual. Jason no quería creer que esos eran sus padres, pero si era sincero consigo mismo, no le cabía duda de que lo eran. Que ellos habían hablado de lo mismo desde que tenia uso de razón, pero que si no se divorciaban era solo por no darle la libertad al otro. Ambos eran egoístas.
Miro hacia su cama, encima de esta colgaba el atrapasueños desde el martes pasado. Comenzó a creer que de verdad la pesadillas se quedaban ahí, porque a pesar de todas las discusiones de sus padres, estas no habían regresado. Ni una sola vez en toda la semana.
Incluso cuando tuvo ese altercado después del juego de baloncesto. Octavian intento golpearlo en el rostro con el balón y romperle los lentes. Fue interceptado por Frank, sus amigos habían estado ahí, esperando que Jason salga.
—Oh, ¿ahora has contratado a la mole para que te defienda? —Se había mofado el rubio de ojos azules que parecía un espantapájaros. Según Percy. Y algo en que todos los demás le daban la razón. —Que cobarde eres Jason —
—Más cobarde es querer atacar a alguien por la espalda —Dijo Leo que venía con Nico y Will, ellos tres jalaban una red en esta estaban Dakota y Bryce, un par de compañeros del club de básquet.
—¡Sueltennos! ¡Son unos idiotas! —Gritaba Bryce pero pronto se calló ante la mirada de Nico. Este sonrió de forma siniestra mientras los demás se comenzaban a acercar.
—Encontramos a estos esperando a que vayas a las duchas —Decía Annabeth tocando con la punta de su zapato deportivo —No íbamos a dejar que nada te pasara —
—Es lo que hacen los amigos —Percy se recostó sobre su hombro —Estaban por ponerte una emboscada, creo que te pondrían en vergüenza con las personas que están esperando afuera para celebrar el triunfo —
—Y no nos gusta que se metan con nuestros amigos —Frank solo miro a Octavian y eso bastó para que retroceda con miedo hasta que cayó al suelo.
—¿Por qué tu y tus amigos, no dejan al nuestro en paz? —Leo se acercó sin parecer demasiado amenazante pero estaba jugando con un mechero, además de tener una sonrisa desquiciada en los labios —¿Saben, a mi me dicen Pirra? Les aseguro que no es por gusto —Se había cuclillado cerca de Dakota y Bryce, apago el encendedor de un soplido.
Will y Nico soltaron la red, esos dos se enredaron en ella pero trataron de sacarsela lo más rápido que pudieron. Frank les dio un gruñido, mientras Calipso y Reyna venían entrando. Pronto los tres estaban corriendo como almas que se llevaba el diablo.
—¿Y qué pasó? —Pregunto Reyna viendo que todos empezaron a reír. Jason los vio a todos y no pudo sentirse más feliz que en ese momento, ellos eran sus amigos, los que le defenderian a cualquier costo, los que estarían ahí en las buenas y en las malas.
—¡Y este sábado, a mi casa! —Percy los invito a todos a su casa para el sábado que siguió.
Jason se había sentido demasiado a gusto en el pequeño departamento del azabache, solo estuvieron un momento por la mañana porque en la tarde al parecer iba al trabajo de su madre. A uno de sus trabajos decían los demás. El rubio no quiso ser más entrometido y no pregunto más detalles acerca de eso.
—Jason vamos —Thalia estaba en la puerta de su habitación, ya estaba cambiada y lista para el trabajo. Estaba tan desprolija como de costumbre, pero para él se vio aún más linda que las otras veces.
—Voy —Sonrió yendo por sus cosas, ya se había cambiado y alistado, tomó su mochila no sin ver antes en el cajón dónde guardaba la mariposa azul. Se río pensando en la carta que había dejado para P ¿Se emocionaria como la primera vez? Quizá si, no sabia quien era P pero lo que si sabia, por sus cartas, es que era alguien muy observador y que se fascinaba por las cosas pequeñas.
—Perseo dijo que vendría a casa para las fiestas —Decía Thalia cuando bajaban las escaleras. Jason casi olvidaba el detalle de Perseo. Hace tres años que ya no vivía ahí.
Recordaba la última vez que estuvo en casa. Sus padres habían discutido fuertemente con él, al punto que aceptó la residencia en Londres. Desde entonces su hermano solo llamaba para avisar que estaba vivo, para su cumpleaños y fechas especiales, siempre preguntando si no estaban sus padres antes.
—Yo ahora soy libre Jason —Había dicho su hermano poco antes de irse, hace ya tres años. Jason sólo tenía trece —No te estoy abandonando con Thalia, pero por ahora no soy conveniente aquí. Se que no hemos pasado mucho tiempo juntos, siempre he vivido en internados pero quiero que sepas que siempre contarás conmigo —Había despeinado su cabello ese día.
Era verdad, Perseo apenas estaba en casa para las vacaciones y aún así lo veía poco, siempre se iba casi todo el día. Decía que prefería estar fuera. Thalia solía decir lo mismo, pero siempre estaban los dos para la cena.
Aún recordaba esos días. Perseo y Thalia no discutían, siempre protegiendole. Las mayores peleas que ahora recordaba, eran sobre Perseo y sus gustos. Por eso lo enviaban a internados. Perseo era muy listo, siempre activo, excelente deportista pero sus gustos no eran los de un chico "normal", según la norma de sus padres. Su hermano lo había sentido desde que era niño.
—Que nuestros padres, nunca detengan tus sueños —Beso sus cabellos en el aeropuerto. Solo él y Thalia le fueron a despedir aquel día.
Jason hizo un esfuerzo por recordar más de ese dia. Alguien más lo consoló aquella tarde pero no lo recordaba, hubo alguien ahí para él a más de Thalia, alguien que comprendió el dolor de la partida de su hermano. Y alguien que consoló a Thalia también, alguien mayor que estaba ahí en el aeropuerto.
Pero ¿Quién era? ¿Por qué no le recordaba?
Quizá su mente le había bloqueado por toda la amargura que sintió, así como bloqueaba las peleas de sus padres. Los malos tratos de su madre hacia él, sus desplantes ante sus muestras de cariño. Y así como ignoraba como le trataban los que decían ser sus amigos.
—Thalia ¿Crees que Perseo se quede definitivamente? Digo, ya esta a dos años de terminar. Puede ir planeando vivir aquí de vuelta —Le dijo a su hermana cuando llegaron a la escuela. Era verdad que quería llegar a los casilleros, ver si P le había dejado un regalo, pero también le importaba el asunto de su hermano.
—No lo sé, tal vez lo haga pero... —Ella respiro hondo y volteo a verlo directamente a los ojos, tomo sus manos entre las suyas —Hay un tema del que, no sé si Perseo te lo haya dicho Jason —
—Le gusta alguien ¿Verdad? —Thalia asintió a su pregunta —Le gusta ¿Su amigo? —Jason había estado pensando y repensando en cada pelea de sus padres con Perseo en los últimos días. En los gustos particulares de su hermano.
Thalia le sonrió de forma comprensiva, el rubio sabía que en su casa eso era un tema que no se tocaba. A su madre el tema le enfermaba más que a nadie, por eso siempre alejaba a Perseo. Desde que su hermano tenía ocho años, casi no vivía en la casa. Siempre internados militares, dónde según le quitarían esos gustos. Su padre siempre saltaba con que eso no era lo mejor y las discusiones empezaban.
La única razón por la que su padre apoyaba que este lejos, es por la persona de la que su hermano se había fijado. No era exactamente por el sexo de la persona. Era por de donde era esa persona y Jason lo había comprendido. Había querido olvidarlo y hacer como su madre, bloquear todo. Lo había hecho bien durante años.
Pero no podía seguir ciego, no podía seguir fingiendo que no sabia de los gustos de su hermano. No podía seguir evitando que tal vez estaba teniendo los mismos gustos si P resultaba chico.
Jason debía de dejar de ser ciego.
—Ahora es más que su amigo —Thalia río y Jason hizo lo mismo —¿Él te lo dijo? —
—A mamá no le gusta que hable con él, así que no. Pero he estado recordando las discusiones de ellos —Desvio la mirada hacia la escuela —Por mucho tiempo, me he negado a ver muchas cosas Thals pero creo que, no puedo seguir más así —Acomodo sus lentes suavemente.
—Creo que no —Ella solto sus manos y las puso en el volante con la vista en frente —Pero entonces, te advertire que te presentara a su novio —Jason sonrió y ella lo miró —Teseo te encantará, es un chico muy inteligente y no se como es que se enamoro del tarado de Perseo —
Los dos rieron ante esa afirmación. Pronto se despidieron y Jason corrió hasta el casillero. Se lo quedo mirando detenidamente, aún no sabia si recibiría más regalos ¿Y si no había nada? ¿Y si se equivoco y P ya no estaba emocionado o emocionada con él? ¿Y si ahora que tenía amigos ya no le era importante?
—Otra vez mirando el casillero fijamente —La voz de Piper lo hizo saltar, Jason giró despacio su rostro, parpadeo un par de veces como si no pudiera creer que este ahí ¿Por qué estaba ahí en primer lugar?
—Pipes —Susurro acomodando sus lentes. Ella solo le sonrió, al menos no le había matado del susto como hacia Reyna —¿Qué haces aquí tan temprano? —
—Vengo del hospital, hago voluntariado ahí los lunes por la noche y me queda más cerca por las mañanas para llegar aquí —Le mostro que aún andaba en uniforme de enfermera voluntaria.
—Vaya, no sabia —Jason miro una vez más el casillero aún cerrado —¿No es un poco pesado eso? —Colocó la contraseña cubriendo con una mano para que no la vea. Aunque si ella era P, era algo inútil que hiciera eso, porque P sabia su contraseña.
—Lo es, pero me he terminado acostumbrando, lo hago desde hace un año —Ella estiro sus brazos sobre su cabeza, su mochila colgaba de su espalda y su trenza caía con mechones desordenados de cabello en un lado, una pluma como de costumbre estaba al final de este.
—¿Y te gusta eso? –Jason abrió despacio la puerta del casillero y sonrió al ver su contenido.
—Si, es satisfactorio —Podía sentir la mirada de Piper sobre él mientras sacaba del casillero una almohada de color azul. Tenia una cara muy Mona bordada a mano en ella. —Vaya, es bonita ¿Por qué la has dejado ahí? —
—No la he dejado yo —Por instinto quizá, Jason pego su nariz a la almohada. Olía a P, un perfume con flores y chicle —Me la han dejado —
—¿Quién ha sido? Oh perdona, he soñado muy chismosa —Ella río de esto y Jason hizo lo mismo pero aunque ella había preguntado, a él no le sonó demasiado curiosa. Como si ella ya supiera la respuesta.
—No lo sé —Se apresuro a guardar sus cosas en su mochila.
—¿Me he perdido del susto de muerte? No es justo —Reyna llego a lado de ellos, Piper se permitió reír una vez más ante esto. El rubio solo rodó los ojos, puso el sobre azul y la almohada dentro de un bolsillo de la mochila.
Las clases comenzaron como todos los martes, solo que Percy no había ido ese día lo que hizo al grupo un poco silencioso. Jason no sabia porque, pero siempre que él no estaba todo se sentía un poco raro.
—Y entonces tienes que venir a mi casa, tiene que ser hoy —Decía Leo cuando terminaron las clases de Química —Te aseguro que haré unos tacos espectaculares —
—No lo dudo Leo, los del domingo me dejaron con ganas de más —Jason río mientras veía la deslumbrante sonrisa de Leo. Aún seguía dudando de quien era P.
Todos ahí podían ser P, todos eran listos, cada uno tenía su personalidad pero encajaban con P. Aunque quizá podía descartar a Percy, el no podía ser P, no había ido el día de hoy y el regalo se lo habían dejado. Era uno menos en la lista de ser P, al menos eso hacía más fáciles las cosas.
Había decidido reducir el grupo de personas que podían ser P, solo podían ser ellos, sus nuevos amigos. Solo ellos podían ser P pero ¿Cuál de ellos? Todos tenían apodos o nombres con P, esto no era tarea fácil. A otra que descarto era a Hazel, porque era Diamante, ese era su apodo. Pero todos los demás estaba dentro.
Annabeth era Princess: Un apodo que según no le gusta, pero el había notado que sus ojos brillaban cuando lo decían.
Nico era Phantom: Un apodo que también según aborrecía, pero al igual que Annabeth sus ojos adquirían un brillo cuando se lo decían.
Will era Psicólogo: porque siempre tenía algún consejo para ellos, siempre oyendo lo que tenían por dentro.
Piper su apodo era Pipes o Beautiful Queen: Le gustaban ambos apodos y estaba encantada con ellos.
Leo era Pirra: Le encantaba trabajar con fuego, tenía hasta un traje hecho para poder prenderse en llamas. Estaba perfeccionandolo aún porque a veces se ahogaba, por eso no se lo ponía solo.
Frank era Panda: El chico era tan grande como un oso y su rostro tan tierno como el de un panda. Por eso el apodo. Pero más que nada le gustaba defender a sus amigos, tenía un corazón muy grande.
Reyna era Presidenta o Pretora: por sus grandes dotes de líder, pero aún así sabía atender a lo que le decían. Ella era su mejor amiga.
Así que la situación estaba muy revuelta, todos le parecían propicios para ser P. Incluso queriendo sacar a Percy de la lista. Percy pudo haber dejado todo la tarde de ayer. Así que volvía a la lista de P.
En el almuerzo suspiro un millón de veces si es que eso era posible. Había comido todo por insistencia de los demás, no había querido contestar el porque de sus suspiros, pero agradecía que preguntaran.
Como la costumbre de cada martes, corrió poco antes de que sonara la campana del fin del receso. Se escabulló a la biblioteca, no creía que importara si llegaba un poco tarde. Entro en silencio y saco de su mochila la carta y la almohada.
Querido Jason:
Hola, el querido me sigue pareciendo cursi si es que te lo has preguntado.
Si no lo has hecho, pues igual ya tienes mi respuesta.
¿Has visto el cielo estos días? Me han recordado a tus ojos cuando estás jugando un partido de básquet, con un aire frío y gélido para tus adversarios.
Si algún día tuvieras un poder, creo que sería el de convocar vientos y rayos. Las chispas parecen salir de tus manos y ojos cuando te enojas.
¿Ya te lo han dicho antes? ¿No? Pues te lo digo yo entonces. Pero no solo es ahí cuando me gustas, cuando me pareces rebosante de electricidad, también me lo pareces cuando estás internado en tu trabajo, cuando lees algo que te gusta.
Me gusta cuando te pierdes mirando por la ventana, aunque ahora ya casi no la miras.
¿Te gustan tus nuevos amigos? Ellos son mi jardín. Y tu eres como esa almohada azul con forma de nube. Alguien que ha llegado a protegerlos si es necesario, porque estoy seguro que lo harás, así como ellos te defenderán a ti.
Bienvenido al jardín de P mi pequeña rosa azul. Quiero que crezcas en el y florezcas al atardecer.
Att: P
Pd: ¿Cómo está la rosa?
Pd2: ¿Iras al viaje de la escuela en unas semanas?
Pd3: Me gusta que escribas, me hace feliz.
Jason sonrió durante toda la carta. Era verdad lo que decía, él defendería a todos los amigos que tenía ahora, el se sentía valiente ahora ¿P se sentía orgulloso de él y de como se había unido a los demás? ¿Sus hermanos se sentirían orgullos de él por sus progresos? ¿Qué sentirían con respecto a P cuando les hable de él o ella?
Había decidido que era momento de decirle a ellos, quizá lo podrían ayudar a definir si P era mujer o hombre. Cómo fuera el caso, P ya tenía ganado parte de su corazón para siempre. Sentía que podía amarle sin importar que fuera.
Regreso a clases más feliz que nunca y se sorprendió al ver que Percy ya estaba ahí. Le habían dejado tomar las últimas clases porque solo se ausentó por consulta médica. Le agrado saber que estaba bien de salud.
—Awww, el Pikachu ya me quiere —Le había abrazado casi tumbando sus gafas —Aprendan —
—Si te regaño también es porque te quiero Percy —Annabeth rodó los ojos y Percy seguía abrazado a Jason y le sacó la lengua.
—El me quiere sin regaños ¿verdad? —Jason río y asintió. Percy lo abrazó mucho esas horas de clases. El era un buen amigo y un posible P.
N/A: Otro día más.
