Los días seguían su rumbo, el rubio seguía cuidando de la rosa que ahora estaba en su habitación, sobre una mesa cerca de una lámpara que encendía de noche cuando sentía que había demasiado frío. A la rosa le gustaba el frio pero no demasiado, no quería que se estropeara.

La almohada azul con forma de nube reposaba en su cama, el atrapasueños seguía colgando sobre su cabecera, la mariposa estaba en un cajón junto a las cartas y el corazón de Jason se sentía lleno. Por primera vez en años lo sentia lleno.

Había conversado con Thalia acerca de P. Ella había observado con detenimiento cada uno de los objetos que el le mostró, Jason creyó ver en los ojos de su hermana algo, tal vez ella sabía quien era P. Pero no fue así.

—No sabría decirte con exactitud, suena a algo que una mujer haría. Pero también pudo haberlo hecho un chico muy dulce —Ella toco con delicadeza las alas de la mariposa azul, sonreía con tristeza y añoranza —El estúpido de Luke a veces hace bobadas como estas para mi, incluso Teseo las hace para Perseo. Así que solo te puedo decir, que vienen de alguien que en serio te ama mucho —Depósito en las manos de Jason la mariposa.

—¿Tu crees? —El rubio miró la mariposa con una sonrisa cariñosa en los labios. Había pensado que ella se burlaria por enamorarse de alguien a quien ni conoce en persona, o que tal vez si conoce pero aún no le dice quién es. Tenia que saber quien era.

—Por supuesto que si —Ella le acaricio la mejilla y le brindo una sonrisa afectuosa. —Y no creo que te importe de quién provengan exactamente ¿o si? —El rubio negó con la cabeza —Entonces esta bien, solo espero que sepas corresponder —

—Si —Guardo una vez más cada uno de los objetos. Thalia se quedó mirando fijamente el atrapasueños que colgaba de la cabecera de su cama, como en el estuvieran las respuestas a las incógnitas del universo, como si fuera la parte del rompecabezas que ella tenía en la cabeza.

—Firmare tu permiso.

—¿No tendría que hacerlo mamá? Aunque a ella no le gusta que viaje —Había acomodado sus lentes, estaba por escribir y decirle tristemente a P que no iría.

—No me importa lo que a ella le guste, solo me importas tú —Se volteo a verlo decidida —¿Quieres o no ir al viaje? — Jason sonrió

—Si —Ella se río mientras las mejillas de él se encendían en color rojo. El rubio veía el viaje como una posibilidad de encontrar a P, por eso le interesaba este viaje más que cualquier otro.

—Esta bien idiota enamorado, espero que encuentres a P pronto —Lo abrazo y después se fue.

Cada que Jason recordaba esto su rostro se encendía en rojo, sus mejillas se calentaban y no lograba ver a nadie al rostro, ¿Era tonto que sintiera amor tan pronto? Quizá solo estaba enamorado de la atención, de las palabras y de los regalos, quizá ni era amor verdadero. Pero el corazón le decía que no mentía, que era amor y no un simple capricho.

—Y ahí está mi hermano el enamorado, sonriendo a una rosa que ni ha florecido —Dijo una voz a sus espaldas. Jason se había quedado una vez más admirando la rosa azul, que ya casi no cabía en la pequeña maceta, pronto tendría que conseguirle una más grande.

—Perseo —Salto de su lugar casi botando la silla donde estaba sentado. Thalia traía en sus manos una tablet y en ella la imagen de Perseo, este estaba cubierto y sosteniendo tal vez su celular en las manos —Dios, hace tanto que no llamas así —

—Aquí la recepción no es buena y la diferencia horaria tampoco ayuda hermanito —El azabache río y detrás de él se podía ver un día que ya estaba por llegar a la mitad, el sol en lo alto del cielo. Mientras que por la ventana de Jason apenas estaba comenzando a subir —¿Y cómo has estado? —

—Bien

—¿Sólo bien? ¿No me piensas contar de tu amor secreto? —La sangre subió al rostro de Jason tan rápido como las ráfagas de viento levantaban la falda de alguna descuidada chica. Thalia y Perseo se permitieron reír de la inocencia de su hermano, era grato escucharlos, pero solo para aquel que no era partícipe de su travesura. —Vaya que te ha dado duro ¿Fue con un ladrillo? —

—Más bien se le han robado el corazón —Se burló Thalia —Mira lo que le han dado —Comenzo a recorrer la habitación mostrándole las cosas que le habían regalado a Jason.

—Hey, no, dejen eso. Se nos hará tarde —Trato de que Thalia deje de mostrarle a su otro hermano todas las cosas que P le había dado, pero era imposible, ella lo detenía con una mano mientras reía y le mostraba a la cámara de Perseo todo.

—Me encanta el atrapasueños, tengo uno igual sobre mi cama. Pero es de color morado —Reía Perseo viendo como Jason trataba de tapar la cámara —¿Sabias que las pesadillas se quedan en las cuentas? Y luego se queman con el primer rayo de sol que le dé al atrapasueños —El rubio se quedó quieto.

—Si, lo sé, los malos sueños y pesadillas se quedan en la telaraña, ruedan por los hilos hasta las cuentas.

—Y desaparecen en la mañana —Jason miro a Perseo, este sonreía mirando el suelo y no a el —Es un buen regalo, en especial cuando las pesadillas te están torturando —

—¿Teseo no fue el que te regalo el tuyo? —Menciono Thalia y el rostro de Perseo enrojecio más.

—Si, me lo dio cuando tenía catorce, su padre le había enseñado como hacer atrapasueños, pero decía que nunca había tenido la necesidad de hacer uno hasta que me conoció —Sonrió más que feliz mirando a sus hermanos, la imagen comenzó a distorsionarse —Bueno, se me va la señal. Tratare de hablar más tarde, que te vaya bien hoy —

—Si, adiós Perseo —Le hicieron de la mano antes de que la imagen se desvanezca, solo pudieron oír de fondo un ¿Con quién hablas? Antes de que todo se tornara negro.

—Seguramente ya había llegado Teseo, lástima que no se vieron —Thalia vio la pantalla con añoranza —Bueno, igual lo conocerás cuando vengan —

—¿Él también vendrá? —Jason comenzó a guardar sus cosas en la mochila, con tanta conversión comenzaba a hacerse tarde.

—Por supuesto, su familia también está aquí —Ella salió sin decir mucho más que eso, el rubio se preguntaba como sería el novio de su hermano ¿Sería más alto que su hermano? ¿Con cuántos años le ganaba su hermano? Sabia que era más joven que Perseo.

Thalia solía decir que era un asalta cunas, ahora lo decía más a menudo. Parecía que a ella le caía mejor el novio de Perseo, que el propio Perseo, lo cual era raro. Perseo era su hermano, ellos dos se parecían mucho, compartían muchas cosas en común a diferencia de él. Compartían color de cabello, ojos, gustos musicales, de ropa y hasta de chicos.

Jason siempre había sido un caso aparte, era rubio, sus gustos musicales no eran como los de ellos, a ellos les gustaba la velocidad, a él no. A ellos les encantaba viajar, Jason prefería estar en un solo lugar, siempre le había gustado estar en un solo lugar, conocer bien a quienes le rodeaba y no salir de ese confort. Pero ahora si le preguntaban, tal vez diría que conocer más personas estaba bien, que viajar y ver lugares nuevos era divertido, quizá estaba comenzando a entender los gustos de sus hermanos.

Miraba por la ventana del auto una vez que habían salido de casa. Su vida estaba cambiando aunque no lo quería al principio y de alguna manera se estaba adaptando muy bien al cambio, había adquirido cosas nuevas, sentimientos nuevos y nuevas perspectivas. Le estaba gustando su nueva vida.

—Ya llegamos, ve y corre para ver que te dejo P —Thalia se estaba burlando de él. Jason le sacó la lengua antes de bajar del auto, escucho la carcajada de parte de su hermana antes de alejarse.

Era bueno tener de vez en cuando momentos infantiles con ella, a pesar de que ella tenia veintitrés casi veinticuatro años. Por muchos años el creyo que nunca podría llevarse tan bien con ella como lo hacía Perseo, después de todo ellos solo se llevaban dos años de diferencia. Mientras que Jason, el solo tenía dieciséis comparados con sus veintitantos, el apenas afrontaba la vida, a diferencia de sus hermanos que le llevaban años de delantera.

Camino a paso apresurado por el camino que daba al edificio escolar y comenzó a mirar a sus alrededores, había alumnos esparcidos por aquí y por allá. Logro ver a sus amigos. Extrañamente todos tenían clubes, la mayoría de ellos era presidente de los mismos, por lo que se reunían generalmente los martes en las mañanas.

Lo cual solo dificultaba la tarea de encontrar a P, todos podían ser P y ninguno a la vez podía ser P. Leo tenía aptitudes para ser P, había encontrado en su taller tarjetas parecidas a la mariposa azul. Aunque el dijo que alguien se las dio, que el solo trataba de hacerlas mecánicas, lo malo es que no dijo quién se las dio.

Solo dijo que quería mejorarles pero que ya había aprendido como armar esas tarjetas. Lo cual hacia que Jason dudara de si era o no P. También los demás le hacían dudar ¡Hasta Nico le hacia dudar! Y eso que se suponía que le gustaba Will.

La cabeza de Jason había sido un enredo total desde la llegada de la rosa azul, sus sentimientos, sus pensamientos, sus horarios, sus hábitos, todo había ido cambiando. El como veía el mundo, el como sentía a las personas, el como veía a los demás y el como se tomaba las cosas.

Su mundo no se empequeñecia, se hacia cada vez más grande y confuso, y no sabia quien era P. Otra candidata probable era Piper. Le gustaba usar plumas en el pelo, sabia muchas cosas de la vida espiritual y apostaría lo que fuera a que estaba haciendo un atrapasueños en clases.

—Piper deja eso —Escucho que Annabeth le regaño en medio de una clase el miércoles pasado.

—Pero ya casi termino —Se quejo la castaña, Jason logró ver algo entre las manos de Piper. Hilos y cuentas de colores.

—Allá atrás, pongan atención —Regaño el maestro de la hora. Jason tuvo que volver la visita a su hoja mientras Piper guardaba todo lo que estuviera haciendo con rapidez.

Pero no estaba seguro de que fuera un atrapasueños, habían muchas cosas que se podían hacer con los hilos. Sin embargo, Piper era la más probable a ser P, a ella le gustaban las artesanías y sabia muchas cosas como el lenguaje de las flores, de los insectos y de los sueños.

Lo había estado descubriendo porque se enteró de los clubes en los que estaba. A pesar de que no trabajaba en la tierra para el club de jardinería, bien que leía todos los libros sobre las flores. Incluso vio cuando ella le regaló una flor a Hazel. Aunque sospechaba que era más bien un encargo de alguien más.

—Un girasol para tu jardín —Ella le pasó la maceta con la pequeña flor que tenía la cabeza hacia abajo —Cuando sea verano, se que florecerá en tu invernadero —Los ojos de Hazel brillaron con emoción mientras tomaba la maceta. Piper susurro algo a su oído mientras las mejillas de Hazel se encendían en color rojo.

—Gracias, es preciosa —Ella acaricio con cuidado las hojas de la pequeña flor y miro discretamente a Frank. Por eso es que Jason sospechaba que había sido un encargo.

—Se dice que en la cultura china, un girasol simboliza larga vida y buena suerte —Murmuró Piper con una sonrisa suave, todos le habían oído. Era como un secreto entre todo el grupo.

Ese sábado había sido uno muy divertido en la casa de Annabeth, aunque habían tratado de no desordenar porque no querían verla molesta. Habían hecho sus tareas hasta la una de la tarde, de ahí todos comenzaron a irse cada quien para su lado.

—¿Y vas a dónde tu madre Percy? —Pregunto Will cuando estaban caminando por la calle.

—Siempre, estaré en su trabajo como cada tarde —Percy caminaba de espaldas por un momento mirando a Jason con una sonrisa, luego se volteó y se inclinó hacia adelante. Tropezó.

—¡Ey! ¿Estás bien? —Jason le ayudó a ponerse de pie enseguida.

—Si, no debí girar así. Estúpidas rocas —Mascullo limpiando su ropa, se había lastimado la rodilla.

—Deja que lo revise —Will se cuclillo delante de Percy, saco de su bolsillo una bolsa con medicina —¿Tienes un pañuelo Jason? —

—Si —Se apresuro a sacar su pañuelo, pronto lo empapó de alcohol y se lo puso a Percy en la rodilla.

—Auch, duele Will, duele —Jason se tomo la molestia de soplar para que deje de doler.

—Sólo resiste un poco, no seas llorón Jackson —Acallo las quejas Will, era verdad a Percy se le habían escapado unas lágrimas. Quizá el golpe fue peor de lo que creían. Aunque pronto estuvo de pie y camino lo mejor posible, esa escena quedó grabada en la mente de Jason.

Percy era un buen amigo y aunque le pareciera un chico dulce, no lo veía capaz de hacer cosas como las que le habían dado. No demostraba saber muchas cosas, o tal vez es que era cuidadoso de no darse a notar.

Pero eso no importaba ahora, lo que si importaba era lo que estuviera en el casillero frente a él. Colocó la combinación con cuidado, abrió despacio la puerta, solo para sonreír con lo que había dentro. Una caja con un sobre azul.

Miro a los lados, hoy no le habían asustado ni nada. Eso era extraño. Se dio el tiempo de abrir la caja mientras guardaba las cosas en su mochila. Encontro un hermoso collar de cuentas azules, sonrio ante eso.

—Es precioso —De un momento a otro Percy estaba frente a él, Jason sonrió.

—Lo es —Lo volvió a poner en la caja con mucho cuidado.

—Las cuentas parecían hechas de barro —Percy caminaba a su lado despacio.

—Si, lo sé ¿Otra vez has estado viendo la televisión hasta tarde? —Señalo las ojeras que cargaba. Percy tocó su rostro y frunció el ceño.

—No le digas a Annabeth —Suplico mirando al rubio —No le gusta que lo haga, pero desde que no puedo nadar por orden del doctor, tengo demasiado tiempo libre —

—Y adicción por las series de Netflix —Señalo el rubio y Percy soltó una risita mientras llegaban al salón de clases.

—También películas y videojuegos, pero shhhh nada a Annabeth —Se sento en su lugar acomodando su mochila. Jason hizo lo mismo.

—¿Y cómo piensas ocultarselo? Las ojeras se te notan demasiado.

—Eso lo soluciono yo —Piper llego de imprevisto y los asusto. Ella río por el pecado cometido —Pero deja de ver tantas series —Pronto se sentó frente a Percy y comenzó a maquillar sus ojeras.

Felizmente Annabeth no noto las ojeras, ella se preocupaba mucho por todos. En especial por Percy. Este había estado muy mal a principios de año, al parecer una gripe mal curada, había dejado sus pulmones delicados y recomendaron que no esté en el agua unos meses. Pero ya estaba casi perfecto, cuando volvieran de las vacaciones de invierno volvería al equipo de natación.

—Bien, vamos a trabajar —Dijo la maestra cuando entró al salón de clases —Pero antes no olviden que los permisos para el viaje del próximo lunes, solo se reciben hasta el jueves. El día viernes se estará comprobando los asientos en los buses —Recordo ella y Jason sonrió más que feliz, su hermana había dicho que si iría al viaje.

—¿Vas a ir al viaje? —Pregunto Piper, tenía un brillo en la mirada. Recordó que P había preguntado si iría de viaje, a P le interesaba que él fuera de viaje y ahora a Piper le interesaba que fuera. Las señales eran muchas con ella ¿Seria P?

—Si, mi hermana firmara el permiso —Contesto más que sonriente y pronto comenzó a hacer su trabajo. Todos conversaban en voz baja, hasta reian y bromeaban.

—Será genial tenerte ahí ¿Será el primero al que vas? —Pregunto Percy sin mirarle directamente, solo veía con el ceño fruncido las hojas de su trabajo.

—Si, no he ido a los otros porque a mi madre no le gusta que haga viajes y menos que duren tanto —Jason también estaba mirando su trabajo, comenzó a escribir lo que debía de cada componente que estaban usando.

—¡Serán unos días excelentes! —Celebro Leo en voz demasiado alta, lo que supuso un regaño de la maestra.

Las malas caras con Octavian y Dakota no habían acabado, pero ahora las soportab más que antes. Drew y su séquito aún parecían interesadas en Jason, le seguían y hacían preguntas en cada oportunidad que tenían.

¿Qué si Jason había pensado en que alguien fuera de su nuevo grupo de amigos era P? Si, lo había hecho. Sin embargo, tan pronto como la idea apareció en su cabeza, desapareció. Era imposible que alguna de ellas fuera P.

¿Por qué? Sencillo. P. Debía ser alguien inteligente y todas ellas estaban huecas de la cabeza, no era por sonar malvado, pero era la triste verdad. Las había estado mirando también.

Ninguna de ellas estaba si quiera medianamente cerca de ser P. No les interesaba como estuviera él, solo les interesaba su estatus social, su estatus de popularidad y si era atractivo, intento conversar con ellas. Darles el beneficio de la duda, pero no resultó. Aún recordaba esa conversación con una de ellas.

—No sé ¿Te gustan las flores? —Había preguntado cuando tuvo clase de artes con una de ellas y tenían que pintar un cuadro, el viernes pasado.

—Las flores, por supuesto. Me encantan las flores —Ella pestañeaba mucho, como si intentara darle viento con sus pestañas o algo así. Al menos esa fue la impresión que le dio a él, porque si estaba intentado verle coquetamente, estaba fracasando monumentalmente.

—¿De que color te gustan? —Trato de sonar discreto.

—Las rosas rojas, del amor y la pasión —Ella suspiro enamorada según. Seguía batiendo sus largas pestañas, que más parecían ciempiés que estaban tratando de escapar de sus ojos.

—¿Sólo de ese color? —Intento seguir con su trabajo mientras le veía de reojo.

—Si ¿Acaso existe un mejor color?

—¿Azules, quizá?

—¿Azules? Que asco —Ella frunció el ceño viendo con desagrado, como si algo de pronto hubiese olido mal, arrugó la pequeña nariz operada de su rostro. Le recordó comicamente a un Hamster, pero no de los lindos —¿Quién regalaría unas flores tan anormales como esas? —

Jason sabiamente dejó la conversación ahí, no quería saber más sobre ella o el grupo de ella. Quién no gustara de rosas azules, ahora no era del agrado de Jason, o al menos no estaba en sus intereses. El azul le parecía un color precioso y más para una rosa.

Dejo de pensar en ello, comenzó a concentrarse en el viaje. Si P le daría un regalo ¿Cómo se lo entregaría? ¿Dónde lo dejaría? Y si le dejaba un regalo, significaba que P iba al viaje, no todos iban a ir al viaje. Principalmente porque a algunos padres no les agradaba y otros porque estaban castigados.

Cuando la hora del almuerzo llegó, Jason se sentía ansioso, quería estar a solas para revisar la carta de P. Su pierna se movía con insistencia de arriba abajo y se limitó a comer mientras los demás molestaban entre sí. Quizá si se hubiera fijado más y pensado menos, habría sabido que en ese instante P le estaba mirando.

P estaba encantandose con la vista, su mirada fija en un punto muerto, su ceño levemente fruncido, pero aún así Jason sonreía y esos hoyuelos que le encantaban estaban presentes. Todo en él era fascinante. Si, tan solo Jason le viera, si no fuera invisible como lo era.

—Ya casi termina el receso, vamos caminando ya. No quiero llegar tarde —Annabeth los apresuro a todos mientras recogía su bandeja del almuerzo. El rubio saltó al instante y pronto desapareció de ahí.

—Vaya que Jason tenía prisa —Percy se río recogiendo su propia bandeja.

—Y tú muy poco apetito —Señalo Will viendo la comida de Percy casi intacta en la bandeja.

—Se la paso comiendo comida chatarra en las clases —Acuso Hazel que le pareció verlo con una bolsa de papas en las horas que tuvo con él.

—Igual que Nico —También se metió Calipso, se ganó una mirada mortal del azabache pero no le hizo caso.

—Ya hemos hablado de que no deben hacer eso, con razón y apenas has comido también —Will comenzó a darles una charla mientras caminaban al salón de clases. Nico y Percy sólo rodaron los ojos ante esto, aunque uno de ellos sonreía.

Jason por su parte ya había encontrado un lugar seguro para leer su preciada carta.

Querido Jason:

¿Ya te he dicho que adoro que me escribas? Adoro cada letra tuya y no puedo dejar de leerlas una y otra vez.

Pero la última carta casi me ha matado, creo que hasta exagere un poco y me eche a llorar de la emoción. Si no he saltado por toda la habitación de mi casa, es porque sencillamente, porque seguro me caería.

¿Tú no deseas que P se lastime verdad?

Espero que no. Pero aún así, aprecie cada letra que has escrito y adore tener un lugar en tu corazón, también que mis amigos tengan uno ahí.

Me parece triste que tus padres peleen, pero me encanta que tus hermanos estén siendo tu apoyo. Me alegra haberte encontrado bella y única rosa azul. Pero me fascina aún más que seas parte de un nuevo jardín.

Hoy te he querido dar un collar ¿Sabías que en los campamentos se da una cuenta al final del año? En ella se suele tallar lo más importante de ese verano, así que decidí hacer lo mismo.

La primera: La vez que me ayudaste en un día muy importante. Tiene un pequeño avión en él. No creo que recuerdes ese día, tiendes a bloquear recuerdos dolorosos.

La segunda: La vez que me defendiste incluso sin saber quien era yo. Por eso tiene un pequeño puño.

La tercera: Es quizá la más antigua de todas ellas, tiene un ojo tallado. Es de la primera vez que vi tus ojos, el momento en que me arrapaste en ellos.

Por favor, usa el collar. Me harías muy feliz.

Att: P

Pd: Yo también te quiero.

Pd2: Me alegro que la rosa se esté divirtiendo.

Pd3: Lamneto tanta confusión.

Pd4: ¿Te gusta ver el sol? Lo miras mucho en las clases.

Pd5: Sone a que te miro todo el tiempo.

Pd6: No hagas caso al posdata 5, imagina que no esta y que mi rostro no esta rojo por haberlo escrito y no poder borrar esto.

Jason río ante los posdatas, P era una persona excepcional, con solo unas palabras estaba alegrando su mundo. De hecho primero lo había puesto de cabeza, habia llegado con su rosa y todo lo que el creía, había caído.

Ya quería conocer a P en persona, tal vez si tenía suerte lo descubriría en el viaje. Iban a ser tres días muy interesantes.

Se levantó de donde se encontraba y corrió al salón de clases, la campana había sonado hace rato y ya estaba tarde.

—Será un viaje fabuloso, Jason —Susurro alguien que estaba escondido detrás de uno de los pilares por donde Jason pasó corriendo —Si tan solo me vieras —Miro hacia el techo de la escuela sonriendo con tristeza.

N/A: Ya casi llegamos al final.