Por fin el día del viaje había llegado. El rubio estaba más que emocionado, casi no había dormido la noche anterior, se la pasó revisando una y otra vez las cosas de su maleta. No es que tuviera una obsesión con el viaje, no, claro que no. Tampoco es que estuviera desesperado por conocer a P, por supuesto que no era así.
—Jason, vamos —Su hermana llamo a la puerta. Por supuesto que salirse así no más de viaje no había sido fácil. Su madre se había enterado de todo el día Jueves, cuando encontró la noche anterior la lista de cosas que habían dejado del viaje sobre la mesa.
Ella casi había enloquecido por eso, los gritos habían empezado contra Thalia por firmar el permiso y contra el mismo Jason. Se notaba que no quería que viajara, desbariaba diciendo que se convertiría en alguien como su padre, que se iría de ahí y la dejaría como hacia él, que lo que buscaba era no volver.
—Solo es un maldito viaje ¡Jason, no es mi padre! —Gritaba Thalia enfrente de ella cuando esta intento atacar al rubio. Estaba ebria, un jueves por la mañana y estaba completamente ebria.
—¡Es como él! ¡Y se va ir! ¡Tu lo estás dejando ir! —Su madre quería subir y destruir la maleta que Jason había armado. Thalia logró inmovilizarla.
—¡Vete al auto! —Ordenó ella y Jason obedeció sin más —Escuchame de una vez, él va a ser libre. Todos vamos a ser libres y no hay nada que tu puedas hacer —Le escucho decir a su hermana mientras se alejaba de la puerta.
Los sollozos de su madre se hicieron fuertes y después un golpe sonoro. Los vecinos llamaron una vez más a la policía, el rubio solo siguió esperando en el auto, hasta que Thalia salió de la casa con un celular en el oído.
—Si, soy Thalia Grace. Si, calle Álamo, avenida Olímpica, villa 459. Si, mi atacante está dentro yo esperaré en el auto con mi hermano —Ella solo se quedó ahí a su lado mirando al frente, tenía un golpe en la mejilla y lágrimas en sus ojos. —¿Estás bien? ¿No tienes ninguna herida? —
—No —Susurro el pero ella había comenzado a revisarlo y sacó de su bolso un botiquín, le encontró una herida en el brazo, la curó con la delicadeza de siempre. —Thalia, si, ella...—
—Shhh, calla. Tú irás al viaje, te vas a divertir. No prometo que todo estará mejor cuando regreses, pero me seguirás teniendo para cualquier cosa y Perseo pronto vendrá —Comentaba ella terminando de revisar su herida.
—¿Nos vamos de casa? —Ella se lo quedó mirando, el acomodo sus lentes mirando al frente —Ya no quiero estar ahí, según la ley ya puedo elegir con quien estar y si no me dejan, quiero emanciparme. No quiero volver con ella —Comenzó a llorar igual que su hermana.
Ese día llegó tarde a la escuela, la policía habló con ellos y la asistente social lo hizo con Thalia. Le dejaron en la escuela mientras ellas seguían hablando. La conclusión es que seguirían hablando, probablemente aún más con la llegada de Perseo aproximándose.
Sus amigos, los nuevos, estuvieron para él, le dieron ánimos y consejos. En especial Piper, ella parecía entender eso de padres que no estaban ahí. Todos parecían entender por lo que pasaba.
—Todo se pondrá difícil ahora, pero debes saber que estaremos contigo. No prometemos que sea fácil, la mayoría de nosotros ya pasó por esto, así que estamos para lo que necesites —Le había dicho Piper mientras toma sus manos, el corazón de Jason casi se salía por su boca, un cosquilleo crecía con la cercanía de ella.
Si ella resultaba ser P, iba a estar más que encantado con eso. Piper era una chica dulce, le gustaban las artesanías y las flores, aunque decía que ninguna sobreviviría con ella, sabia escuchar y su risa era como una suave melodía.
—Yo me voy, veré con el entrenador lo de mi regreso después de las fiestas —Percy se había despedido de ellos y desaparecido de la mesa donde estaban conversando.
—Es genial que ya vaya a regresar al equipo, lo necesitamos —Decía Frank mientras le veía desaparecer por la puerta. Piper pareció indecisa en ir por él pero la mano de Jason la retuvo ahí.
—Seguro le irá bien, el entrenador le tiene aprecio, según me han dicho —Mencionó Jason, Piper le sonrió.
—Si, el entrenador Hedge está algo loco pero le quiere mucho, igual que todos —Solto una risita que al rubio le pareció encantadora —Se hace querer —
Todos habían reído, todos querían a Percy, era un excelente amigo. A pesar de que después de eso su madre se lo llevó, al parecer tuvo problemas en el trabajo y le necesitaba ahí. Era común que a veces haga eso.
Pero hoy era sábado, su rosa se estaba quedando a cuidado de Thalia, ella prometió llevarla con alguien que supiera de flores, que estaría a salvo y que no estaría muerta cuando vuelva. Si, Jason confiaba en su hermana, a ella le confiaba su vida pero no la de una planta.
—Qué si, que estará bien —Thalia iba conduciendo en la madrugada —Ya te prometí que conozco a alguien y se la daré hoy para que la cuide, le contraté una niñera a tu rosa —Arqueo una ceja mirando a su hermano y una sonrisa de; No me puedo creer que haya hecho eso.
—No es que no confie en ti y en tus cuidados, pero es que tu última planta... —Se detuvo viendo la mirada de su hermana.
—Ya bájate del auto, o voy a cancelar a la niñera de tu rosa —Amenazó ella en broma, Jason huyó de ahí enseguida y corrió a donde comenzaban a reunirse los demás.
—¡Jason! —Piper ya estaba ahí, estaba con una maleta de color negro a un lado. Sus demás amigos también venían llegando. Salió corriendo hacia dónde ella estaba.
—Hola —Le sonrió y la abrazó, tenía un olor de perfume muy suave, floral.
—Por fin has llegado ¿Emocionado?
—Mucho, es la primera vez que pondré metros de tierra con mi madre —Acomodó sus lentes mientras dejaba la maleta en el suelo.
—¡Pikachu! —Sintió un peso sobre su espalda aunque casi terminan en el suelo los dos. Jason intentó que no suceda igual que Piper.
—Sirenito, ten cuidado —Regaño Piper poniendo con cuidado a Percy de pie, este solo río descaradamente abrazandola.
—¿Sabes que te quiero Pips? Eres la mejor —A Jason le daba algo en el estómago cuando Percy se ponía cariñoso con los demás, no sabía porque era, solo cuando lo hacía con Piper no le afectaba. No sabia que le pasaba. Ahora estaba restregando su rostro, como si fuera un gato, contra el rostro de Piper.
Cuando llegaron los demás todos se embarcaron en el bus. Jason iba en un asiento hacia el pasillo, su compañero sería Percy, este estaba sentado a su lado durmiendo de lo lindo, se había recargado contra la ventana pero de un momento a otro termino en su hombro.
—¿Me esta babeando? —Pregunto en determinado momento y los demás rieron con ganas pero tratando de no despertarlo.
—Si, él babea cuando duerme —Solto Annabeth que iba adelante con Piper, las dos estaban de rodillas en el asiento volteadas hacia ellos.
—Por eso a veces no queremos viajar a su lado, pero no te preocupes, la ropa se limpia —Aseguro Piper y las risas volvieron. Jason solo negó con la cabeza mientras acomodaba a Percy.
El viaje fue a meno, a pesar de que su compañero de asiento fue dormido la mayor parte de este. Seguramente se había desvelado como el por la emoción del viaje, así que el rubio no le culpaba que quisiera dormir.
—Bien Yogurines, ya casi hemos llegado —Hablo el entrenador Hedge. Un hombre que llevaba calentador gris, una camisa polo morada, una gorra sobre su cabeza y un bate de béisbol. Tenia el entrecejo fruncido con severidad y una barba mal aliñada, lo que le hacia ver fiero. Pero sus uno cincuenta le quitaban lo intimidante.
—¡No se le oye maestro Hedge! —Grito Leo desde atrás y le guiñó un ojo a Jason, en señal de espera lo que pasara —¡Use el megáfono! —Los demás comenzaron a reír.
—¡Ya callese señor... La vaca hace moo! —El entrenador Hedge vio con furia el megáfono mientras los alumnos reían a más no poder —¡Valdez! —apunto con su bate a Leo que estaba retorciéndose en su lugar a lado de Frank, este ya lo daba por muerto.
—¿Ya llegamos? —Pregunto una voz adormilada a lado de Jason. Él volteó a verlo, Percy tenía una mano restregando uno de sus ojos y los ojos apenas abiertos, su cabello estaba desordenado y su gorro azul a punto de caer de su cabeza.
—Ya casi, estamos a unos minutos —Aviso viendo que Percy se enderezaba en su asiento, cubría su boca con una mano enguantada. Se veía adorable, parecía un gato cuando se despertaba. Jason solo sonrió ante su propio pensamiento, no se sentía extraño en pensar eso, más de uno de sus amigos decía eso de Percy.
Cuando llegaron mientras bajaban, podían escuchar aún en el megáfono frases "Luke, yo soy tu padre" "Los gatos hacen miauu" y todos reían mientras el entrenador amenazaba a Leo. Comenzaron a recoger sus cosas y caminar hasta el lugar donde se quedarían.
—¿Puedes llevar estas por mi Frank? Me duele la muñeca —Decía Percy cuando llevaban a penas unos metros caminados.
—Claro —Frank tomo la maleta de Percy y la cargo mientras este sobaba sus muñecas con el ceño fruncido.
—Creo que me dormí sobre ella —Murmuraba entre dientes a lado de Jason. Este río y lo rodeó con su brazo.
El viaje estaba comenzando de lo mejor, aunque la cabeza de Jason no dejaba de dar vueltas de quien sería P.
—Muy bien, se les dará las llave de sus habitaciones. No las pierdan y no se alejen de sus compañeros de habitación —Decía el maestro Brunner mientras comenzaba a asignar habitaciones.
A Jason le tocó la 103 junto con Percy, a cada uno le dieron una llave. La habitación era espaciosa, tenía dos camas, un baño, una televisión y aire acondicionado. Percy nada más llegar se lanzó a la cama.
—Hey, no te acomodes demasiado, tenemos que salir a las actividades de hoy —Aviso Jason mientras acomodaba su maleta en el armario, miro a Percy pero este estaba con los ojos cerrados —¿Percy? —
—Si te oí, ya voy. Es solo que los viajes me marean un poco —Seguia con los ojos cerrados, Jason podía apreciar la silueta de su rostro, el sol daba por la ventana y le daba un contraste a la piel bronceada de su amigo. Aunque no se veía tan bronceada ahora por lo que casi no había estado al sol.
—Vamos, ya casi es hora de almuerzo —Apresuro Jason. El viaje había durado cuatro horas y ya casi eran las doce del día. No había sido fácil estar tanto tiempo dentro de un bus, en especial con un montón de adolescentes hormonados. Pero habla sido divertido.
Fueron a la zona de la comida, esta estaba al aire libre, les dieron boletos para obtener su comida. Aunque advirtieron que estos solo servían para el almuerzo, que la cena tendrían que hacerla ellos. Esto estaba dentro del programa.
—Hora de comer —Percy fue uno de los primeros en servirse, después siguieron los demás.
Todos comieron y charlaron, el rubio se los quedaba mirando por momentos. Aún recordaba como siempre los había visto de lejos, pensando que eran un grupo demasiado ruidoso y escandaloso, siempre riendo de alguna tontería, siempre pareciendo felices o metiéndose en problemas. Y ahora, ahora él estaba sentado entre ellos, riéndose de esas tonterías y siendo partícipe de esas travesuras.
—¡Y mañana haré tacos! —Se pronunció Leo subiéndose a la mesa —¡Eso es lo que comerá el Equipo P! —Jason se lo quedo mirando, ya había escuchado eso antes, pero no había querido mencionar el tema.
—¡Bajese de la mesa Valdez! ¡Hay una serpiente en mi bota! ¡Valdez! —Su megáfono seguía soltando frases como esas y los alumnos seguían riendo.
Jason ayudó a Leo a bajarse y a volver a su lugar, se sentó cerca de Leo.
—¿Qué es eso de Equipo P? —Pregunto a su oído mientras los demás volvían a su comida.
—Somos nosotros —Extendio sus manos a lo largo de la mesa —Todos tenemos un apodo con P o un nombre con P, así que somos el equipo P —Se ufano el y el rubio fruncio el ceño, era verdad que la mayoría de ellos tenía apodos con P pero ¿El equipo P? —Hazel a parte de ser diamante es Precious, Calipso, mi amada flor es Pita. Una planta hermosa pero fuerte —Suspiro como enamorado viendo a Calipso.
La mente de Jason quedó más mareada que antes, pero aún así quería seguir pensando que Piper era P. Le encantaría que ella fuera P ¿Pero y si no era ella? ¿Y si era alguien más? Miro a los demás en la mesa, Piper reia con Annabeth, Percy estaba comiendo a uno de los lados de él, Frank estaba sonriendo a Hazel que le mostraba algo. Hasta Reyna estaba ahí conversando con Calipso por lo bajo. Will y Nico parecían tener una discusión, pero Will iba ganando.
—¿Vas a comer tu postre? —Pregunto Percy haciendo que deje de mirar a todos en la mesa.
—Ten, comelo —Le paso el flan de coco que le habían dado ¿Y si P era Percy? Tampoco sería malo, Percy era un chico dulce. Aunque bastante infantil por momentos. Se lo quedo mirando mientras se comía su postre, sentía que cualquiera que fuera P, si era Percy o Piper, todo estaría bien. El estaba sintiendo algo por ellos dos.
—Bien, si ya terminaron pasaremos a la siguiente actividad —Hablo el maestro Brunner haciendo que deje de mirar a Percy.
Se levantaron de sus lugares, dejaron a un lado las charolas y lo que quedara en estas. Armaron filas y caminaron hacia donde los dirigían los maestros, iban en parejas, por lo general tomados del brazo las chicas más que nada. Jason sentía por momentos la mirada de alguien pero no sabía de quién.
—Vamos, cada uno siéntese y tome los hilos que están ahí —Comenzaba a decir uno de los que les había dado la bienvenida al lugar. En las mesas habían frascos con hilos, cuentas acrílicas, listones, broches y más cosas.
Les dieron las instrucciones y algunas charlas sobre los productos que estaban usando, que la mayoría de ellos provenía de plantas, que ahí en Villa Aurora solían trabajar más que nada con la tierra y lo que esta producía. Y muchas cosas más que el rubio no presto demasiada atención.
Cada uno hizo su trabajo, les dijeron que se podían quedar con lo que hicieran pero que principalmente tenían que hacer una pulsera del color que quisieran. Que esa seria la forma de identificar que estuvieron ahí. Todos comenzaron a hacer sus trabajos, las risas, las conversaciones y las peleas, no faltaron entre todo el grupo que había ido.
—Mira la mía, me quedo hermosa —Mostraba con orgullo Hazel mostrando una pulsera azul. Jason miró la suya, también la había hecho azul, el hilo de ese color le habia atraído, después de tantas cosas azules, este comenzaba a ser su nuevo color favorito.
Se dividieron en grupos para hacer la cena, entre ellos estaba Leo que logró convencer a todos para hacer tacos. Así que estuvieron preparando tacos bajo su instrucción. Leo parecía más feliz que de costumbre con sus tacos y Jason noto que su pulsera también era de color azul ¿Todos habrían elegido ese color?
Ya en la noche se reunieron junto a una fogata a cantar canciones como si de un campamento se tratase. Asaron malvaviscos, comieron galletas y se contaron historias de miedo. Jason seguía sintiendo esa mirada sobre él, algo o alguien le vigilaba todo el tiempo ¿Seria P?
—Muy bien, todos a las camas y no se les ocurran los paseos jovencitos. O les pondré un cencerro en el cuello —Advertia el entrenador Hedge con su bate, ellos solo rieron mientras iban a las habitaciones.
—Buenas noches, Percy —Se despidió poniendo sus lentes a un lado. El azabache ya estaba envuelto en las mantas y solo se escuchó un murmullo de su parte.
A Jason le pareció que Percy se había levantado en la noche, porque por un momento abrió los ojos y no le vio, pero supuso que fue al baño. En la mañana lo escucho vomitar.
—¿Estás bien? —Pregunto cuando salió del baño. Percy salio somnoliento del baño y se asustó de verlo ahí.
—Si, creo que comí demasiado anoche, comerme los tacos de Piper y los de Annabeth, con los de Frank y los míos. No, mucho —Río y Jason suspiro un poco más aliviado.
—Deberías de dejar de engullir tanta comida, no estarás en forma para el equipo de natación —Entro al baño y Percy fue a cambiarse de ropa.
—Te aseguro que estaré bien. Soy el capitán después de todo —Fue lo último que escucho de parte de Percy antes de que encendiera la ducha.
El desayuno también tuvieron que hacerlo ellos y ayudar con algunas cosas del lugar. Les dieron una charla sobre la historia del valle Aurora, sobre el condado sobre el que estaba aventado, condado de Cayuya, cuando se fundó, el número de habitantes actuales y por la tarde después del almuerzo los repartieron en grupos.
—Y esta es la iglesia del Valle Aurora —Decía la guía del grupo de Jason, les estaban mostrando la comunidad, los lugares concéntricos y entre ellos la iglesia del Valle —Se construyó hace cien años —
El lugar era bonito, podía escuchar como Annabeth comenzaba a soltar datos sobre la arquitectura y los detalles del lugar, a la guía responder sus dudas acerca de cada pequeña cosa.
—Presten atención, se les pedirá un reporte de esto para el regreso de las vacaciones —Decía el maestro Brunner que había ido con ellos. Eran unos quince alumnos los que habían en el grupo.
—Y ahora vamos a hacer una actividad, nos dividiremos en dos grupos —Decía la guía. Jason y sus amigos se pusieron hasta adelante, ellos fueron los primeros en ir con la guía.
Entraron a una habitación que estaba casi vacía, tenía pilares de color blanco y en el medio de ella había un féretro, estaba sobre un muro con escalinatas. Ellos se quedaron mirando todo, la guía se puso delante de ellos.
—Bien, voy a elegir a uno de ustedes para que suba ahí y cuando él o ella lo haga, quiero que uno a uno, el resto de un paso al frente y diga algo sobre esa persona, como si estuvieran en su funeral. —Explicaba la guía, a todos les corrió un escalofrío por la espalda —Así escucharan lo que los demás tienen para decir de ustedes ¿Quién irá? —
Ellos comenzaron a murmurar entre sí, les daba curiosidad saber que diría cada uno, también algo de miedo por lo que estaría dentro de ese féretro.
—Vas Percy —Piper empujó a Percy al frente que vio con terror a todos.
—¿Yo, por qué? Él de las cosas que dan miedo es Nico —Señalo al otro chico.
—Bien, ya hay un voluntario —La guía tomó del brazo a Percy y lo guió a que suba hasta estar ahí —Ahora solo debes abrir el ataúd, no digas nada de lo que ves. Solo quédate ahí —Percy respiro hondo y abrió la tapa —Muy bien, entonces ahora comiencen los demás —
—Voy yo —Piper dio un paso al frente, sonriendo pero después puso rostro de circunstancias —Percy ha sido mi mejor amigo desde que tengo siete años, él me ha querido desde que llegue a la escuela, no me dijo nada por mi piel o por mi ascendencia. Me acepto totalmente, con mis locuras y mis tonterías, junto con Leo es mi mejor amigo. Ha estado en los momentos más difíciles que he tenido, era la mejor persona que conocí y si se llega a ir lo voy a extrañar como no tiene ni idea. Lo adoro —
Todos se quedaron en silencio ante las palabras de Piper, esta paso rápidamente las manos por su rostro, unas lágrimas se habían escapado.
—Lo siento, he sido voluntaria en el hospital y he visto como personas se van, he visto como los familiares no pueden despedirse de esa persona, así que a veces es bueno decirle a los demás cuanto los quieres —Piper sonrió y la guía la mando a un lado. Nico se adelantó a todos.
—Primero, no eres mi tipo —Todos soltaron una risita ante esto y el ambiente se aligero un poco —Segundo, has sido un buen hermano, has estado ahí cuando te necesitaba, eres un idiota pero un buen idiota, nunca te podría olvidar. Porque las tonterías que haces y dices nadie las podría igual, gracias por todo lo que hemos vivido Percy. Te quiero mucho —Se fue a lado de Piper.
—Yo voy —Se adelanto Will —Percy, tienes muchos problemas mentales, pero eres una de las mejores personas que he conocido —Miro la pulsera azul que cargaba —Por ti aprendí que el mundo no es solo los libros, por ti conocí a la mejor persona de todas, por ti es que hoy sigo aquí y no estoy solo, te debo demasiado y me has cobrado tan poco. Te quiero un mundo y de vuelta, espero que sigas siendo el gran chico que eres, incluso en el cielo. Aunque algunos no crean en este —Miro discretamente a Nico que solo rodo los ojos.
—Sigo yo —Se adelanto Annabeth mientras Will iba con Piper y Nico —Fuiste el primer amigo que hice, aún recuerdo ese día. Me caíste literalmente encima y me arrebataste mi libro, me obligaste a jugar contigo, me obligaste a mirar el mundo que había más allá de los libros, a que lo explorará y dejará de verlo en las páginas, estabas ahí cuando mi madre me dejó, me explicaste que ella se lo perdía. Me dijiste que era hermosa cuando me comencé a sentir como basura, me hiciste sentir valiosa cuando los demás decían que no valía nada. Hiciste que conociera más gente, revolucionaste mi mundo, lo pusiste de cabeza con tus tonterías y lo calmaste cuando la tormenta en mi interior me estaba arrastrando. Eres mi mejor amigo sesos de alga —
—Yo voy —Hazel se adelantó mientras Annabeth se sentía extraña por algún motivo y se dejaba abrazar por Piper —Cuando llegue a la ciudad, solo conocía a Nico. No conocí la mejor versión de Nico hasta que te conocí a ti y a Will, cuando estuvieron los tres juntos comencé a entender el mundo de ustedes. Y sentí que no pertenecía a él, yo soy más joven que ustedes. Pero luego de un tiempo, tu me hiciste participar de las tonterías de todos, me hiciste ver que valía oro para cada uno de ustedes, me ayudaste a encajar en un mundo que nunca pensé que sería mío. Te convertiste en mi leal amigo, no porque era la hermana pequeña de tu amigo, te hiciste mi amigo porque así lo deseaste. Y por eso te quiero Percy —
—Bien, Percy —Avanzo Frank —Todos siempre parecían tenerme miedo, salían corriendo antes de que pudiera decir una palabra, les parecía gracioso también ponerme sobrenombres que dolían. —Sonrió —Pero tu me abrazaste, tu supiste ver en mi lo que los demás no, a pesar de mi torpeza me aceptabas en tus equipos de juegos. Me ayudaste a conocer un mundo de gente, que me quiere. Y me dijiste que no importaba que pareciera un oso, que mientras yo supiera quien era, el resto del mundo se podía ir al tártaro —Todos rieron —Y te creí y te creo, has sido un excelente amigo Percy. Te quiero mucho, eres mi fuerza amigo —
—¡Ahora viene lo sexy! —Leo empujo a Frank, quien solo negó con la cabeza —Cuando llegue, todos pensaban que estaba loco. Todos hablaban conmigo por mis chistes y payasadas, siempre he sido genial. Porque siempre he tratado de encajar en todos lados. Pero solo tu notaste que no me sentía bien en ningún lado, tu viste a través de eso y me arrastraste a tu grupo. Ellos rieron de mis tonterías y de las que hacia contigo, pero a diferencia de los demás, cuando los necesite, ustedes se quedaron. Cuando mi madre enfermó, estuvieron conmigo, se quedaron ahí y me hicieron sentir una parte importante de todo. Nunca se los agradecí lo suficiente —Miro a todos —Chico, tu eres el pegamento que nos unió, uno que aunque que no estuvieras aquí presente, creo que seguiría uniéndonos eternamente —Se llevo una mano al pecho —Te quiero Sirenito —
—Bien, yo sigo —Se adelanto Reyna —Percy, apenas nos conocemos, nunca habíamos hablado demasiado pero por las pocas veces que nos vimos antes, se que eres un gran chico. Siempre he sido la que presta su fuerza a los demás, la que está ahí para todo el mundo y eso es cansado, pero aún recuerdo cuando tu llegaste como si nada y me tendiste un pañuelo. Uno que aún conservo. Tu te enteraste que estaba mal y aún no siendo mi amigo te quedaste ahí a escucharme, con tus piernas recogidas contra tu pecho, solo oyendo lo que tenía para decir. Fuiste tú el que me dio fuerzas en ese momento y te lo agradezco demasiado, eres un buen amigo Percy Jackson. Te quiero —
—Voy yo, no quiero ser la última —Siguió Calipso, tenía cara de pocos amigos pero suavizó el rostro —Cuando me dijiste, que querías que fuera tu amiga, dije que no. Porque no quería estar cerca de ti, eras alguien demasiado atractivo, Temí enamorarme de ti y que me rompieras el corazón, ya lo habían hecho. Pero tu fuiste sincero desde el inicio, me dijiste que solo serías mi amigo, que así nunca me romperías el corazón. Y acepte, fui contigo, me hice parte de este loco grupo, comencé a reír de sus tonterías, comencé a dejar de solo pensar en vivir con mi soledad. Deje de aislarme de los demás y convivi con todos, hasta me agrada ese latino medio loco que haría lo que fuera por verme sonreír —Leo sonrío mucho —Así que gracias por no dejarme en Soledad Percy, gracias por aparecerte en mi aislada vida. Te quiero —
—Bien, me han dejado al último —Se río Jason y los demás igual —Solo hace unos meses hemos comenzado a hablar, si es que puedo decir meses y no son solo semanas —Río nerviosamente —Nunca he sido bueno con las palabras, pero si hay algo que puedo decirte es que; me encanta sonríes, cuando te preocupas por otros y hasta cuando dices tonterías. Te había visto de lejos un tiempo, siempre había sabido que eras alguien inquieto y lo comprobé ahora que estamos más cerca —Todos soltaron risitas —Pero eres una gran persona, una a la que quiero y que en parte vive en mi corazón, porque al igual que todos te comenzaste a infiltrar en él. Así que ahora vives ahí y no quiero que ni tu, ni ninguno de ustedes —Señalo a los demás —Salga de ahí. Te quiero Percy Jackson —
—También te queremos Pikachu —Decía Leo mientras lo abrazaban.
—Bien, ahora Percy, desciende del otro lado y alguien más debe subir. Así hasta que todos terminen —Decía la guía. Todos hablaron sobre todos y dijeron cosas emotivas sobre ellos, afianzando lazos de amistad.
Cuando terminaron Percy se reunió con ellos y lo abrazaron mucho, le daban la bienvenida de nuevo al grupo. Se notaba un poco que había estado llorando pero nadie se burló, habían dicho muchas cosas que a más de uno hicieron llorar.
—Fue divertido —Decía Leo —Ahora se que soy más que genial, todos me quieren —Se abrazo a Frank.
—¿Y Percy? —Pregunto Hazel viendo que faltaba ahora que caminaban a ver lo del almuerzo.
—Piper tampoco está —Annabeth miraba a todas partes.
—Apresúrense —Llamaba el maestro, por lo que tuvieron que avanzar rápido. Cuando ya estaban por sentarse los desaparecidos ya estaban ahí, ayudaban a poner la mesa mientras los demás servían.
—¿A dónde fuiste Percy? —Decía Jason cuando se sentaron a la mesa.
—Me ha sentado mal el viaje, así que fui a la habitación a recostarme un rato —Se encogió de hombros y comenzó a comer como si nada. El rubio paso sus manos por su cabello haciendo que se le quede mirando.
—Me alegro que hayas venido a comer, mi hermana suele decir que lo mejor es comer y no perder muchas energías si te sientes mal —Él suponía que aún se sentía mal del estómago y Percy le sonrió, por alguna razón sus mejillas tomaron color pero seguía mirando a Jason.
—Tortolitos es hora de comer, no hagan que vomite —Rompio lo bonito Calipso, los demás rieron y Jason se dio cuenta que aún sostenía el cabello de Percy, sus manos estaban a ambos lados de su cabeza.
—Bésame Jason, para que Cali vomite —Se burlo Percy y el rostro de Jason se enrojecio más. Los demás rieron de esto y el solto a Percy. Esa noche se la pasaron entre risas e historias locales, les dijeron cosas sobre el bosque y demás.
A la siguiente mañana se la pasaron entre juegos y paseos, conocieron muchos lugares, les dejaron tomarse fotos y más. Jason se dio cuenta que todos sus amigos tenían la pulsera en color azul. Algunos con cuentas y más pero todos de color azul. Miraba la de él mismo, se preguntaba que le daría P esta vez. No le había dejado carta la vez anterior porque había tenido muchas cosas que hacer, pero le habría encantado decirle que le haría un regalo.
Aunque ahora no había tiempo para hacer regalos, ya estaban lunes y los regalos los dejaba el martes. Jason no podía dejar nada porque la escuela estaba cerrada e intuía que para cuando llegara el martes, P ya habría dejado el suyo.
El día lunes en la noche, se embarcaron en el bus que los llevaría de regreso. El entrenador aún soltaba frases con su megáfono y prometía que Valdez se las pagaría. Jason fue con Percy, que una vez más se quedó dormido. No lo culpaba el viaje le había enfermado un poco y además con todo lo que se había comido.
Pero la llegada del martes y el saber que su rosa azul estaba bien, habían animado a Jason. Apenas llego se aseguró que esta estuviera a salvo, a pesar de la mirada reprobatoria de Thalia.
—Te dije que la cuidarían —Regañaba Thalia cuando lo llevaba a la escuela el martes en la mañana.
—Si, pero es que amenazaste con que la ibas a cuidar tu —Se acomodaba los lentes y su hermana resoplaba.
—Eres malo Jason —Lo vio con los ojos entrecerrados y luego suspiro —Perseo llegara la otra semana, el jueves de la siguiente semana. Él y su novio reservaron el vuelo ya —
—¿Y dónde nos vamos a quedar? — Pregunto porque por ahora seguían en la casa, pero a Perseo no le gustaba esa casa.
—Ya estoy viendo lo de un departamento cerca de aquí, ahí podremos estar los tres. Hable con papá el fin de semana, él está más resignado que mamá —Jason se desabrocho el cinturón y tomo su mochila —Si es de pelear tu custodia y pasarte una mensualidad, papá dijo que el ponía el abogado. Que tú serías mío —
—Siempre seré tuyo —Beso la mejilla de su hermana y huyo de ahí, su hermana se quedó quieta y con la boca ligeramente abierta de la impresión. El corrio al casillero para ver lo que había en el.
—A ver —Abrio la puerta rápido, quería saber que le había dado P y hallo lo que esperaba. Había un sobre azul y una pulsera azul, la del viaje que habían hecho.—Te enocontrare P —
Susurro para si mismo, guardo todo en la mochila con cuidado. Iba a aprovechar que solo una parte de la escuela estaba ahí, los habían repartido en grupos por lo que un grupo recién había salido de viaje. Lo que a Jason le daba más esperanzas de que P estaba más cerca.
—Buenos días chicos —Saludo a todos y cada uno mientras entraban por la puerta y los topa en los salones de clases.
Descarto a personas que ya había descartado, todos tenían pulseras de colores hechas en el viaje. Comenzó a fijarse en la de sus amigos, las de ellos eran azules. Tal como la suya propia.
Primero descartó a Leo que lucia la suya mientras hablaba con Calipso, esta también cargaba la suya. Los dos conversaban animadamente sobre el viaje y la experiencia de las actividades que hicieron.
Descarto a Frank y a Hazel también cuando les vio sus pulseras en el almuerzo, también a Annabeth que cargaba la suya y andaba empujando a Percy que andaba molestando. No podía ver las muñecas de él porque cargaba chaqueta, tampoco pudo ver las de Piper porque andaba igual pero la de los demás si.
—¿Me das tu postre Jason? —Pidió Percy mirándole con esos bonitos ojos verdemar que tenía.
—Si, claro ¿Te gustan mucho los dulces? —Percy sonrió misterioso mientras tomaba el pudin de vainilla de la bandeja, el rubio miraba las muñecas de Percy pero la chaqueta le quedaba grande y no podía ver sus muñecas aunque se estirara.
El resto del almuerzo pasó intentando que Percy y Piper le dejaran ver sus muñecas pero fue imposible de hacer. Al final se rindió y caminó lejos de todos, se escabulló hasta estar en el gimnasio, no había equipos ese día. Así que pudo sacar con calma el sobre y sentarse a leer.
Querido Jason:
Me encantó el viaje ¿No te gustó? Hicimos cosas impresionantes, vimos lugares interesante y aprendimos mucho de todo ¿Tú no? Porque yo si y me encanto aquel lugar, me gusta la naturaleza y su paz.
¿Recuerdas la actividad del ataúd? Me encantó oírte decir que vivíamos en tu corazón, me encanto saber que te sentías parte de nuestro jardín.
Lo adore y casi me hecho a llorar, pero no lo hice, porque soy un roble. Los robles no lloran.
¿A quién engaño? Me tuve que ausentar para poder llorar, no quería que me vieras así.
Me dio pena ¿ok?
Hoy te regalo una pulsera azul, la hice con demasiado cariño. Pensé en ti durante todo el tiempo del viaje, en cada actividad que hacíamos, así que si este viaje fue especial, es porque estuviste en el.
Gracias por un magnífico viaje Jason.
Te quiero.
Att: P
Pd: ¿A que me ha quedado linda?
Pd2: Si, me he quedado sin pulsera.
Pd3: Encuentrame pronto Jason.
Pd4: ¿Te gustan las estrellas?
Jason sonrió ante las palabras de P, eso le demostraba que tenía que haber sido Piper o Percy, solo ellos se habían ausentado después de la actividad. Se levanto de su lugar y camino de vuelta hacia las aulas.
—Encuentrale —Susurro alguien que estaba tras un pilar donde había estado mirando a Jason, miró su muñeca que estaba con una pulsera azul tejida.
Las clases transcurrieron más aburridas de lo esperado para Jason. En su última clase estuvo con Piper, Percy y Annabeth, casi al final de esta ellos se sacaron las chaquetas que cargaban.
—¿Y tu pulsera Piper? —Annabeth se había dado cuenta y Jason alzó la mirada.
—¿Mi pulsera? —Ella se puso nerviosa —Debo haberla dejado en casa —Sonrio esquivando la mirada inquisitiva de su amiga y la del rubio.
—Deberías tener más cuidado —Decía Percy y Jason tuvo un ligero dorlo viendo la pulsera que estaba en su muñeca. Una pulsera azul tejida, lo que le descartaba de ser P.
Jason estaba más cerca de P.
N/A: La actividad del ataúd es de una anécdota que me contó mi querido Beta y pues me pareció Creppy.
Lo que me termino encantando y dije: ¡Hay que usarlo!
Y pues, aquí está.
Kasa_27 el que me lo contó, en serio me gustó la anécdota /._./
