Desde el día martes, Jason había estado vigilando y observando a Piper. Ella tenía que ser P, su nombre comenzaba con P. Sabia del lenguaje de las flores, sabia hacer artesanías, pudo haber comprado la rosa en una florería que conocía, sabia coser y hablaba de muchas cosas.
En estos días había sido más cercano a ella, notaba ciertos detalles de ella, su perfume le recordaba al de las cartas, le gustaba el color azul por lo que iba aprendiendo. Además que su pulsera no había aparecido.
—La perdí, siempre pierdo las cosas —Decía ella cada que le preguntaba y eso solo le hacai comprobar más que ella era P. Estaba seguro que era P.
—Te puedo dar la mia —Propuso Jason y ella se lo quedo mirando con cariño.
—No, no te permitiría eso. Es la pulsera del primer viaje que has hecho, no me permitiría quitarte ese recuerdo —Jason sintió su corazón acelerarse tanto que casi se salía de su pecho.
—Al menos sabría que la di por algo bueno —Supo responder y vio las mejillas de ella se tornaron rojas, tanto como las manzanas maduras. Pero negó con la cabeza.
—Es tuya, debes tenerla tu Jay —Susurro ella y luego salió de ahí de inmediato. El rubio no pudo evitar sonreír todo lo que quedó de ese día, ella era tan hermosa como esa rosa azul..
Además que ella había usado un diminutivo de su nombre.
Si tan solo se hubiera dado la vuelta y notara el par de ojos tristes que le veían, estos trataban de no llenarse de lágrimas mientras apartaban la mirada.
El resto de días tuvo problemas en casa, su madre estaba perdiendo más la cordura y su padre estaba tratando de controlarla.
—¡No puedes llevártelo! ¡Es mi hijo! —Decía el sábado por la mañana.
—Jason ve al auto con tu hermana —Hablo su padre. Un hombre entrenado, con la barba bien rasurada, su corbata azul cielo encima de su camisa blanca bien planchada, hacían contraste con su traje oscuro —Es nuestro hijo Beryl todos lo son —
—¡No! ¡Él es mío! —Su madre lo tomo del brazo con fuerza pero Thalia lo ayudo a safarse del agarre de ella. Ella tambaleó y cayó al sofá sentada, en una de sus manos sostenía una botella de ron. Una vez más estaba pasada de copas.
—Es nuestro Beryl y por una vez en esta vida, voy a hacer algo bien por él. Y eso es sacarlo de aquí —Decidio su padre mientras Thalia arrastraba a Jason fuera de casa.
—Tendrás que ir conmigo un momento al trabajo ¿Si? Tengo que avisar que no estaré por ahí y que pasen a alguien a mis turnos —Hablaba Thalia mientras Jason veía por la ventana como la casa en la que creció se llenaba de gritos de parte de su madre, que su padre trataba de calmarla en la puerta de la casa.
—Ella, ella ¿Estará bien? —Pregunto sin despegar la vista de la casa mientras su hermana arrancaba el auto.
—Si de verdad te quiere, si. Ella irá a alcohólicos anónimos, rehabilitación y entonces podrá verte, hasta entonces te quedaras conmigo en un departamento —Explicaba su hermana, el auto estaba cargado con maletas llenas de ropa. Thalia se había tomado la molestia de sacar la rosa de Jason en la madrugada de la habitación y esta estaba en el auto.
Habían usado la noche sin su madre ahí para empacar todo, porque Thalia ya intuía lo que pasaría. Su padre ya tenía puesta la demanda de divorcio, también el pedir la custodia de Jason. Beryl podía decir lo que deseara, pero sabia que Jason si era hijo de Zeus.
Iba a ser un papeleo engorroso pero Jason se alegraba de que estuviera Thalia con él y de que su otro hermano también estuviera por llegar. Era posible que Perseo se quedara más tiempo ahí, así que los tenia a los dos.
—Bien ¿Quieres entrar conmigo? —Pregunto cuando llegaron delante del Hospital Solsticio. Jason lo miró y asintió.
Se bajo del auto junto con Thalia y su rosa. Hacia frío así que estaban abrigados a más no poder, él envolvió la maceta y a la flor un poco con otra bufanda. Su hermana dijo que no tardaría mientras lo dejaba en la sala de espera.
—¿Jason? —El rubio levanto la mirada que cargaba perdida en su celular y vio a un par de ojos azules, el chico le sonreía.
—Hola Will —Saludo animadamente aunque no le ofreció una mano, pues las tenía ocupadas, una con la rosa y otra con el celular.
—¿Qué haces por aquí? —se sento a su lado, tenía puesto un uniforme de color celeste y zapatos cómodos, también un gafete que decía "Voluntario"
—Espero a mi hermana —Le sonrió al rubio, no hacai falta preguntar que hacia Will ahí, su traje lo decía todo. Pero el rubio rizado miro la rosa y sonrio.
—¿Le traes un regalo? Es una rosa azul muy hermosa —Toco suavemente uno de los pétalos de la rosa. Jason frunció ligeramente el ceño, no le gustaba que toquen su rosa —Aunque generalmente se regalan blancas —
—La rosa no es para ella, mi hermana trabaja aquí —Entendio que Will pensaba que estaba viendo a su hermana que estaba internada, cuando no era así.
—Oh ya veo —Solto una risita —Supongo que trabaja en esta área, casi no paso por aquí —Los dos rieron.
—¿En que área estas?
—Por lo general estoy al otro lado, en psicología. Pero me han mandado a traer unos papeles —Señalo una oficina donde parecía que apilaban hojas —Son algunos historiales que deben pasarse a computadora —
—Vamos Jason —Thalia salió de la oficina donde estaba y miró a los dos rubios, estos se pusieron de pie pues se habían acomodado en las sillas de la sala de espera.
—Will, te presento a Thalia. Thalia el es Will
—Will, me suena tu nombre —Ella frunció el ceño en pensamiento.
—¡Will! —Sonó una voz bastante animada por el pasillo.
—De ahí me suena. Eres el hijo del doctor Solace —Razonó Thalia viendo al hombre rubio que se acercaba y vio también como Will salía huyendo a los archivos.
—Nunca lo había visto correr tan rápido —Jason miraba como Will tomaba las carpetas y salía corriendo con el hombre rubio detrás de él.
—El doctor Solace no es una persona discreta, por lo que entendemos porque su hijo prefiere hacer voluntariado del otro lado del edificio, ahí donde el doctor Solace no va casi nunca —Ella río ante eso —Ahora vamos, ya le han dado mi turno a alguien más —
Salieron de ahí enseguida, Jason estuvo feliz cuando llegaron al nuevo departamento. Tenía una habitación con un balcón, su hermana le dio a elegir esa por su rosa. La acomodo en una pequeña mesa y miro la vista, era bonito mirar abajo, había un jardín ahí.
—Si vamos a comprar una casa nueva ¿Puedo tener un jardín? —Pregunto a su hermana cuando estaban almorzando.
—Por supuesto, veo que te ha pegado mucho eso de la jardinería —Comentaba su hermana comiendo su ensalada —Si quieres te consigo quien te enseñe —
—¿Puedes? —Acomodo sus lentes con una sonrisa en los labios, Thalia río por esto.
—Si, conozco a alguien que sabe de flores. Creo que es la madre de un compañero de clases tuyo —Menciono mientras su mirada se perdió por un momento —Más bien creo que es tu amigo —
—¿En serio?
—Si, ella lleva flores al hospital siempre, trabaja en una florería cercana. También atiende en la cafetería del lugar, esa mujer tiene muchos trabajos —Thalia tenia una mirada triste, su sonrisa estaba igual —La vida no es fácil —
—Lo sé, pero ¿Crees que ella puede enseñarme? Me gustaría conocerla —Comenzó a comer con más ánimos, le interesaba plantar un jardín para su rosa.
—Claro que si, ella estará encantada. Y a puesto que sus hijos también —Lo último lo susurró bebiendo su jugo por eso Jason no le oyó.
Thalia estuvo la tarde entera con él pero la mañana del domingo estuvo en llamadas con su padre, con los abogados, con servicios sociales, con clínicas para adictos. La madre de Jason llamó, gritó por el teléfono a él y a su hermana, Thalia le quitó el teléfono y cortó.
Ella lo seguía protegiendo, también llamó Perseo para saludar y ver como estaba todo. Decía que ya estaba listo para el viaje, que estaba aún empacando algunas cosas. Su novio estaba dormido cuando llamó, al parecer dormían juntos.
—¿Y cómo es tu novio? —Se atrevió a preguntar el rubio a su hermano la noche del domingo.
—¿Mi novio? —Perseo sonrió como todo enamorado, ya mismo parecían saltarle corazones a la pantalla. Jason sabía que su hermano estaba completamente enamorado —Él es un chico extraordinario, es muy dulce, también es coqueto a más no poder y tiene el ego por las nubes —Una almohada golpeó a Perseo.
—Pensé que dormía —Murmuró Jason riendo por lo de su hermano.
—¡Te oí! ¡Idiota! —Se escuchaba una voz ronca por el sueño desde el otro lado. Perseo solo reía sobandose el brazo donde dio la almohada.
—A veces tiene el sueño ligero —seguía riendo —Pero es la mejor persona que conocí en la vida —
—Y dile de paso que eres un pedófilo —Se metió Thalia a lado de Perseo, a este se le encendieron las mejillas en rojo.
—No soy pedófilo, el es mayor de edad —Tenia el ceño fruncido.
—Pero cuando se fue no lo era, Pedófilo.
—¡Es un asalta cunas!
—¡No ayudas Tes! —Jason río ante la situación —Debo irme, mi novio se acaba de levantar y me las tiene que pagar. Tu pagarás cuando esté allá Thalia. Adiós, los quiero —
Jason río un rato de eso, Thalia le explicó que el novio de su hermano era dos años menor que él. Así que recién tenía diecinueve años, cuando se fueron a estudiar juntos tenía dieciséis. Así que por eso Thalia decía que era un pedófilo.
El lunes Jason se la pasó mirando a Piper, estaba concentrada en algo, la vio hacer tiras de papel azules en la biblioteca. No es que la estuviera siguiendo, solo se la encontró ahí cuando fue a dejar un libro que le mando el maestro. Había alguien con ella pero no logro verlo, pues la bibliotecaria tocó su hombro.
¿Para qué serían las tiras de papel?
Recordó que P había dicho encuentrame ¿Estaría preparando algo para que él la encuentre? Tal vez estaba haciéndole un camino de algo ¿De estrellas? P mencionó estrellas, pero en el cielo contaminado apenas y se veían ¿Cómo conseguiría estrellas?
A la salida ese lunes, mientras iba a esperar a su hermana vio a Piper. Ella estaba parada en la esquina, seguramente esperando que la recojan. Entonces cuando un auto se detuvo, ella se subió pero Jason vio algo caer de su bolsillo.
Se acercó despacio hasta donde estuvo Piper, miró a todas partes para que nadie le viera y entonces se agachó. En el suelo había una pequeña estrella de color azul, estaba hecha de papel, una de las tiras que estuvo recortando en la biblioteca.
—Debes ser P —Susurro guardando la estrella en su bolsillo. Sonrió mientras veía el auto de su hermana.
—Encontraste a P —Decía alguien mientras lo veía irse con su hermana en el auto. Sonrió con tristeza mientras se hacia a su camino —Esta lloviendo —murmuró pasando las manos con guantes azules por su rostro, pero no había una sola nube en el cielo.
El día martes, Jason estaba desesperado. Quería ver el regalo de P, si eran estrellas azules, no cabria duda de que era Piper y si era ella, se prometió así mismo que la encararia y la invitaría a salir.
—Hey, calma. Siquiera deja que lleguemos —Regañaba Thalia, les costaba un poco más llegar ahí desde el departamento pero Jason estaba desesperado. Miraba por la ventana, se hacía adelante y jugaba con su cinturón de seguridad. Una vez que llegaron salió volando del auto —¡Adiós! ¡Ten un buen día! —Escucho a su hermana gritar pero no volteó.
Sus manos sudaban, su corazón estaba acelerado, sus lentes guardados porque Temia que se le cayeran, aunque tal vez debió ponérselos porque tropezó con alguien que venía saliendo cuando ingresó.
—¡Lo siento! —Le dijo a quien tropezó mientras se apresuraba a ir a su casillero. Se detuvo frente a este y con muchos nervios comenzó a poner la clave del casillero.
Dentro había una botella transparente, estaba adornada con listones y rellena con muchas estrellas de color azul, todas hechas de papel. Miro la nota que colgaba del tapón de la botella, se sacó los guantes y la leyó, no podía esperar al almuerzo para hacerlo o los nervios le matarían.
Querido Jason:
Me encantan las estrellas, porque con ellas se hacen las constelaciones y cada una cuenta una historia. Una fantástica historia, unas llenas de héroes, otras llenas de drama, unas con finales felices y otras no tanto. Y te conceden deseos.
¿Cuál es tu historia? ¿Quieres ser parte de la mía? ¿Ya has adivinado quién soy? Las estrellas debieron mostrarte la respuesta ¿Qué pediras a cada estrella?
Nada sucede por casualidad Jay.
Att: P
Pd: Encuentrame.
Pd2: Te quiero mucho, Pikachu.
Pd3: ¿Vemos las estrellas juntos?
Sonrió como idiota, así que no las había dejado caer por accidente. Ella ya sabia que él la estaba mirando y las dejo para que le descubra, para que sepa que era P.
—Yo también te quiero Piper —Susurro besando la nota, saco la botella y la puso en la mochila.
Sacudió la cabeza, no podía perder más tiempo, tenía que encontrar a Piper y si era antes de clases sería mejor. Corrió hacia el salón de clases, llegó casi sin aliento y tropezando con todo, debía ponerse los lentes. Así lo hizo cuando entró en el salón.
Piper estaba sentada en su lugar de costumbre, miraba al cielo a través de la ventana perdida en pensamientos, su mirada de colores estaba lejana. Y Jason creyó que no podía ser aún más hermosa que eso.
—Piper —Llamo su atención mientras se acercaba a ella, esta volteó despacio y le sonrió dulcemente. El saco de su mochila la botella con estrellas —Tú eres P —Los ojos de ella se abrieron con reconocimiento hacia la botella.
—Jason, yo... —Su rostro se tornó completamente rojo cuando el se acercó más y se sentó a su lado.
—Gracias por todo Piper, yo también te quiero y en serio, te has colado en mi corazón como no tienes idea —Comenzo a decir viendo a los ojos de ella, se notaba que ella lo amaba pero había algo, Jason sentía que algo pasaba pero lo ignoro —¿Quieres tener una cita conmigo? Se que es muy rápido, pero quiero saber más de ti —
Se escuchó un ruido afuera de la puerta y ambos voltearon, pero luego de que nada pasara volvieron a lo suyo. Piper se veía nerviosa pero sonrió y asintió.
El corazón de Jason estaba feliz, aunque no se sentía completo. Algo faltaba a pesar de que encontró P.
El resto del día Jason se tomó el tiempo de estar con Piper, no conversaron de los regalos, porque para eso tendrían la cita. El rubio se sintió en una nube todo ese martes, ella era encantadora, era perfecta a sus ojos, podía decir lo que sea que para él sería un canto que calmaba.
Ella tenía el don de las palabras.
Lo que no sabia es que un corazón se destruía con cada sonrisa brindada a Piper, muy a pesar que había decidido que sea así, que había dejado que pasara. Dolia.
N/A: El capítulo de hoy y ya casi terminamos.
