Jason conducía por la carretera lo más rápido que estaba permitido. Piper iba a su lado con el celular, no había dejado de ver la pantalla y llorar, trataba de calmarse pero no podía, simplemente parecía que no podía. Veía la pantalla y sus ojos se llenaban de lágrimas.

—Piper ¿Qué es lo que pasa? —Pregunto el rubio cuando se detuvieron en un semáforo. Piper alzó la cabeza y le sonrió con tristeza.

—P está sufriendo —Jason la miro sin entender.

—¿Por qué estás sufriendo? —Piper río con amargura.

—Yo no, dije que P esta sufriendo —El ruido de los demás autos hicieron que Jason regrese a ver el camino —No hay un solo P. Somos el equipo P ¿Lo recuerdas? —

—Leo lo mencionó —Murmuro el rubio mirando el camino, todo el asunto de Piper diciendo eso de P lo comenzó a estresar.

—Percy es P —Mencióno y Jason detuvo el auto de golpe, Piper se estremeció mientras el rubio volteaba a mirarla demasiado asombrado, demasiado contrariado y confundido —Y ahora esta en el hospital —

—Pero... tu eres P —Ella movio la cabeza de un lado a otro, no negaba era más como un más o menos.

—Soy una parte de P, la otra es Percy y necesito que vayamos con él, haya poder explicarte todo —Hablo ella mirando la pantalla de su celular, Jason logró ver la foto que tenía en el fondo. Era una foto de ella con Percy, el estaba detrás de ella, pasaba un brazo por detrás de su cuello y hacia una seña de amor y paz. Piper hacia la misma seña pero con la mano contraria y sonreía mucho —Percy es uno de mis mejores amigos —

—Lo sé, los he visto —Ella negó con la cabeza.

—Tu has visto lo que te hemos permitido ver.

—No entiendo —Nego con la cabeza y se sumieron en el silencio, ella acariciaba la pantalla del celular con sus dedos y las lágrimas seguían rodando por sus mejillas. Cuando llegaron al estacionamiento, ella solo se quedó mirando al frente.

—¿Sabes como conocí a Percy? — Jason negó con la cabeza —Cuando me mudé con papá, la escuela era nueva y no era bien aceptada, pero él me sonrió, se hizo mi amigo. No le importaba quien era mi padre, el solo quería a Piper, la niña de las trencitas. No importaba que no tuviera mamá, no importaba que mi padre fuera famoso y no le importaba que no fuera blanca como las demás niñas. A él solo le importo que era una niña más, igual que tú —Jason se la quedo mirando.

Recordó un día en el parque, Thalia lo llevó porque sus padres se estaban peleando con Perseo, no quería que escuchara la discusión. El tenía ocho años, no era sociable, no le gustaba el parque pero ella siempre insistía en llevarlo. Entonces estando en el borde del parque, lo vio.

Un niño azabache estaba jugando con sus amigos, corrían por todo el lugar y eran muy ruidosos, a Jason no le gustaba el ruido, le recordaba a su casa con los gritos de sus padres y sus hermanos. Y entonces el azabache quedó en los columpios, estaba riendo a todo pulmón como si no tuviera problemas.

Hasta que se cayó al suelo.

El pequeño rubio corrió hasta él, los demás amigos del niño se habían ido a jugar y no notaron que el cayo.

—¿Estás bien? — pregunto estando a su lado, el niño abrió los ojos. Unos preciosos verdemar, sus mejillas estaban rojas y se apresuró a ponerse de pie.

—Si, estoy bien ¿Por qué lloras tú? —Señaló su rostro, Jason pasó las manos por su cara había estado llorando por sus padres.

—Mi madre estaba muy enojada y por eso —El niño azabache le sonrió y limpio su rostro con sus manos.

—Ya no llores, mami dice que es mejor sonreír aunque todo este mal —Luego sacudió sus ropas y le volvió a sonreír, Jason no pudo evitar que una sonrisa se posara en sus labios. Deseaba tener una mami como la de el —¿Quieres jugar? —

—S...

—¡Jason! ¡Thalia! —La voz de su madre le llamó la atención, volteó a verla. Ella estaba con un vestido bonito pero su expresión daba miedo. —¡Vamos a casa! —Se lo llevo a arrastrar del parque, Jason bloqueó ese día porque su madre lo trató mal.

—Vamos Jason —Piper lo jalo del brazo, entonces también la recordó. Ese mismo día en el parque mientras se iba, tropezó con una niña de bonitos ojos y la ayudó a ponerse de pie, también le sonrió a ella y luego se fue.

Caminaron por los pasillos del hospital, la gente solo le sonreía a Piper pero esta solo seguía caminando, no miraba a nadie. Pasaron por el auto de neurología, no estaba entendiendo porque iban ahí ¿Qué era lo que sucedió con Percy?

—¡Tenían que decirme! ¡Es mi hermano! —Escucharon la voz por uno de los pasillos, pronto vieron que no eran los únicos que se dirigieron ahí. Un par de azabaches iban delante de ellos, Jason los reconoció, eran sus hermanos.

—¡Tes! ¡No! ¡Tes! —Su hermano se adelantó y abrazó a otro azabache, lo reconoció como Teseo, el hermano de Percy. Estaba por agredir a un hombre rubio que tenía enfrente, un doctor rubio que estaba junto a su madre.

—¡Déjame! ¡Es mi hermano bebé! ¡Y ellos! ¡Ellos...! —Jason notó que pronto dejó forcejear con su hermano, su pecho comenzó a temblar y sonido angustiante comenzó a crecer en su garganta. Teseo estaba llorando y pronto se derrumbó en los brazos de Perseo.

—Tes ya, calma, Tes —Perseo lo agarro fuertemente y lo condujo hasta las sillas, mismas que parecían haber sido golpeadas antes.

—Él... no puede, él no —Era lo único que se lograba entender de lo que decía Teseo, estaba llorando como un niño perdido en un lugar gigante, se aferraba a la camisa de Perseo, era eso lo que parecía mantenerlo ahí y no desmayado.

Jason reparó en que la madre de Percy seguía junto al hombre rubio, que había otro hombre que estaba abrazandola. Le reconoció como un maestro de la escuela, Paul Blofis, este estaba consolando a la mamá de Percy y que en la puerta de la habitación de la que parecía haber salido Teseo había otro hombre. Otro doctor. Este solo veía la escena con suma tristeza.

—Piper —Thalia se acercó a los dos, los abrazo con fuerza —Lamento todo esto —Ella también parecía al borde del llanto.

—Él... él

—No, aún no. Él está estable por ahora, pero no será por mucho —Susurro Thalia y miro a Jason, este estaba quieto. El mundo de Jason se había detenido, como cada vez que algo doloroso pasaba. Su hermana lo estrechó entre sus brazos —Tranquilo, estoy aquí —

—No. Yo. No entiendo nada —Susurro, veía a todos llorar, a Teseo aún moverse con brusquedad en los brazos de su hermano mientras lloraba y murmuraba cosas, Piper estaba cerca de uno de los doctores hablando y este le abrazaba.

—¿Dónde está Percy? —La voz de Annabeth hizo que volteara, ella se veía que estaba igual que él, sus demás amigos también habían llegado con ella —Se que una ambulancia estuvo en su casa, me dijeron que lo trajeron aquí y en recepción nos mandaron aquí —Pudo ver como los ojos grises de ella, se veían tormentosos. Eran las nubes más grises que había visto, como si el cielo estuviera a punto de soltar el diluvio más grande de la historia.

—¿Qué le pasó? ¿Otra vez sus pulmones? —Nico parecía un venado asustado, se veía incómodo preguntando esas cosas, sus ojos miraban a todos lados. Su mano sostenía la de Will, este tenía el uniforme de voluntario con el que le había visto antes.

—No, no son sus pulmones —La madre de Percy se acercó muy despacio a donde ellos estaban. Paul aún la tenía abrazada, era como si eso fuera lo único que la mantenía de pie, tal como lo hiciera Perseo con Teseo —Siéntense —

—Yo les explicaré Sally —Hablo el hombre rubio, tenía un gafete que decía Apolo Solace. Y el parecido con Will era extraordinario.

—¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué estás en la habitación de Percy? ¿Por qué también esta el tío Asclepio? ¿Qué ocurre... —Will soltó la mano de Nico y se llevó las manos a la boca, Annabeth viendo su expresión y luego a los doctores pareció llegar a una conclusión que no les agrado.

—No, él no —Se llevo las manos a la boca igual que Will. Los demás seguían sin entender nada, Sally los hizo sentarse mientras Will y Annabeth rompían en llanto, fuera cual fuera la explicación no iba a ser agradable.

—Percy estuvo sufriendo primero por sus pulmones, no era nada serio pero pronto presentó otros problemas —Comenzó a decir Apolo con calma mirandoles a todos, Jason estaba aferrado a la mano de Thalia —Dolores de cabeza, vomito, desequilibró y el detonante que nos llevó a su diagnóstico se presentó un día el verano pasado —

—Tuvo un ataque epiléptico y tuve que traerlo al hospital —Susurro Sally pegada a Paul —Lo encontré en su habitación tirado en el suelo, sus ojos estaban en blanco y su cuerpo temblaba. Me asusté, pero logré llamar a la ambulancia, lo trajeron aquí y ordenaron exámenes. El no tenia antecedentes epilépticos, por lo que mandaron a hacer más exámenes —

—Entre ellos una tomografía, lo que resultó en algo muy grave —Intervino el otro medico cuando Sally ya no pudo hablar, el llanto le ganó irremediablemente —Se descubrió una masa bastante grande alojada en la base de su cráneo, estaba arraigada entre su cerebelo e hipotálamo. Un tumor cerebral, pensamos que podría ser benigno pero por lo general esos no lo son —

—Y por su ubicación, lo hacía inoperable. Era demasiado grande para extirparlo, porque sus terminales estaban alineadas con partes importantes del cerebro, un mal movimiento o cualquier movimiento, o lo mataban o lo dejaban como un vegetal —Siguió diciendo Apolo viendo como todos comenzaban a llorar y sus rostros se tornaban preocupados.

—Pero, hay... hay tratamientos —Comenzó a decir Will mirando a su padre, él le dio una mirada de pena. No era como el hombre que Jason había visto ese día, no sonreía como aquella ocasión, estaba serio.

—Él no quiso tomarlo, dijo que se quería ir como ustedes lo conocieron. Además que, no importaba que se hiciera, el tumor seguiría ahí, no iba a desaparecer, solo alargaría su dolor —Termino por decir Apolo con absoluta pena. Jason ya no oía nada, no veía a nadie, su pecho subía y bajaba.

—Gracias por defenderme —Recordó otra vez a Percy, Jason había detenido a Octavian y a Dakota de golpearlo en los baños, el azabache había tenido cosas en los brazos y ellos se las habían tirado al suelo.

—Olvídalo, a veces se comportan como imbéciles —Susurro ese día poniendo los últimos cuadernos en sus manos, su mirada se quedó fija en los ojos verdemar. El chico le había sonreído y Jason le devolvió el gesto, una sonrisa sincera de agradecimiento, una que hoy ya no veía.

—Si eso crees, tal vez deberías buscar nuevos amigos —Murmuró Percy mirando el suelo, sus mejillas se habían tornado rosadas y Jason río ligeramente en esa ocasión.

—Tienes razón, debería conocer mejores amigos —Le dio la razón y Percy mordió su labio, se vio lindo haciendo eso.

—Per... —Una chica castaña se asomó, Jason la vio. Hace un momento también le habían estado molestando, el también le ayudó —Hola Jason —Saludo ella y el sonrió como a Percy.

—Ya voy Piper y piensa en lo que te dije Jason —Percy salió corriendo con la chica pero Jason sintió que lo miraba de reojo mientras se perdía en el pasillo. Luego su celular sonó y una pelea con sus padres estalló en casa. Perseo decía que se iba de casa.

—Tengo que verlo —Susurro para si el rubio Grace, vio como Annabeth parecía perder el control e irse contra Piper, todos lo estaban haciendo, Teseo se iba contra los doctores. Todos estaban gritando mientras los doctores y enfermeras estaban tratando de controlarlos.

Jason se puso de pie y comenzó a caminar con calma, recordó el día que Perseo se fue. Percy había estado ahí, le había dado una de sus bonitas sonrisas, esas que hacían que el sonría.

—Es lo mejor, estoy seguro que nuestros hermanos van a ser grandes —Había dicho mientras lo abrazaba. Jason recordaba su rostro a la perfección ahora, sus ojos verdemar brillantes, sus suaves manos, su aroma. Percy olía a mar, chicle y flores.

Era a lo que debía oler la felicidad, pero Jason recién lo estaba entendiendo.

Por eso el aroma de las cartas le parecía tan exquisito, por eso le calmaba. Percy le había traído calma a su vida y el simplemente lo había dejado de lado, lo habia hecho invisible a sus ojos.

Jason se detuvo en la puerta de la habitación de Percy. Él estaba ahí, estaba acostado con los ojos cerrados, un montón de cables salían de sus brazos y cuello, había aparatos emitiendo pitidos a cada minuto. Y aún así, a Jason le pareció precioso, incluso con sus ojeras marcadas.

Recordó el día del viaje, Percy sobre la cama con los ojos cerrados, y su pecho subía y bajaba. Se veía hermoso, sus pestañas negras como la noche, tan largas y tupidas, sus perfilados labios que ahora estaban pálidos y no rosados.

—¿Quién está ahí? —Vio sus labios moverse apenas, Percy había sentido que estaba ahí. Percy sabia que había alguien ahí. Sus ojos se abrieron pero esos ojos que antes brillaran con la luz, no lo hacían más. Al mar le habían robado su vitalidad. Por más que posó la mirada en él, el rubio supo que no lo estaba viendo, ya no podía.

—Soy... Soy yo, Jason —Logro decir aunque su voz se estaba quebrando, Percy se veía tan frágil como un cristal. Parecía que todo le dolía al moverse, pero consiguió sonreír y el rubio tuvo que morderse el labio para no soltarse a llorar.

—Jason —Susurro el aún sonriendo, el rubio avanzó unos cuantos pasos. No estaba seguro de si estaba permitido entrar a la habitación.

Pudo ver en la habitación una mesa, sobre ella habían tiras de papel de color azul. La habitación tenia cosas de color azul, había animales de papel, tarjetas de papel y muchas cosas tejidas, collares, pulseras y también pequeños muñequitos. Algunas estaban regadas en el suelo. Pero en su mayoría todo tenía color azul.

—Disculpa el desorden, Tes no se tomo bien la noticia —Susurro Percy que parecía saber que Jason veía la habitación, se notaba que alguien había hecho un desastre, hasta un jarrón roto en el suelo había.

—No es fácil —Es todo lo que supo contestar el rubio, se agachó y recogió las flores, que probablemente antes estuvieran en el jarrón roto —Rosas amarillas —susurro sentándose en una silla cercana a la camilla de Percy.

—A mamá le gusta el color amarillo —Murmuró Percy —Yo prefiero el azul —

—Tienes una obsesión con el azul —Dijo otra voz en la puerta y Percy río, pero solo fue un momento, la tos le atacó. Jason acarició su espalda despacio y sostuvo su mano.

—Lo siento Annabeth —Reconoció la voz de su amiga.

—Sabia que algo guardabas —Ella tenía los brazos cruzados, los ojos hinchados, las lágrimas aún estaban saliendo de sus ojos —Debiste decírmelo, eres un idiota —

—No sé porque te sorprende, siempre lo ha sido —Dijo Nico entrando en la habitación, se acerco a Percy y golpeó su brazo —¡Idiota! ¡Por eso no eres mi tipo! —Recrimino antes de que se quebrara. Percy acarició su cabello con su mano libre.

—Es que a ti te van los rubios, como a Percy —Murmuró Jason y vio como el rostro de Percy se encendió en rojo, acarició suavemente su mano mientras lo veía —Al final, encontré a mi Equipo P —

—Lamento toda la confusión —Murmuró Percy mientras Nico aún estaba a su otro lado y también sostenía su mano. —Por favor no se enojen con Piper —

—Muy tarde, pero la perdono porque fue un idiota el que la metió en esto —Annabeth se oía molesta pero aún pasaba las manos por su rostro limpiando las nuevas lágrimas.

—Así que, aquí estamos —Jason sostenía la mano de Percy entre la suya. Había demasiadas cosas que deseaba preguntar pero no había tanto tiempo como deseaba.

—Iré a ver a Will, esta intentando matar a su padre por no decirle —Dijo Nico besando la mano de Percy, a Jason le dio algo y también beso la que el sostenía entre sus manos.

—¿Vas a ayudar a Apolo o a Will? —Pregunto Annabeth y Nico solo sonrió, beso la mejilla colorada de Percy para después irse.

—Seguro fue a reírse del suegro —Solto Percy, Jason y Annabeth no pudieron evitar reír de su tontería.

—Dejare que hablen, pero los demás también te querrán ver —Annabeth se dio media vuelta y salió de ahí.

—Jason —Llamo Percy un momento después, el rubio jugaba con la mano de el —Yo, lamen...

—No.

—¿No?

—No te disculpes, no hay nada que lamentar. Adore cada cosa que escribiste, cada regalo que me hiciste, me emocionó saber que te sonrojaste cuando leias mi carta —Percy se sonrojó más si eso era posible.

—Piper hizo que escriba eso, no me dejo borrarlo. Ella se emocionó tanto como yo cuando nos escribiste, ella me ayudó en todo cuando ya no podía.

—Lo sé, se que han sido los dos desde el inicio, o al menos eso entiendo.

—Los dos nos enamoramos de ti, ella lo decía abiertamente a los demás. Yo por otra parte me lo guarde. Solo Annabeth lo dedujo —Susurro sintiendo que Jason estaba aún más cerca de él.

—¿Por qué ahora?

—Porque lo habíamos decidido el año anterior, Piper quería decirte que te amaba este año, así que yo igual. Pero pasó esto —Señalo toda la habitación, esa que parecía haber sido su lugar en los últimos meses.

—¿Cómo lo supo Piper?

—Me atrapó al inicio de clases, me vio entrar —Le sonrió al rubio, este beso su mano con calma —Le hice prometer que no diría nada y le confesé que te amaba, le dije que lo sentía. No pretendía enamorarme de ti, solo pasó...

—No hay nada que lamentar —Jason paso con calma una de sus manos por las mejillas de Percy limpiando sus lágrimas.

—Perdón, perdón

—Shhhh, shhhh, todo está bien. Yo también me enamoré de ti —Susurro con suavidad besando su mano y el llanto de Percy se convirtió en uno más sonoro —Solo que yo he sido más lento que tu en eso —Los dos soltaron risitas rotas.

—Perdoname, deberías estar con Piper, tener su cita y debes amarla, porque ella se lo merece, ella estará...

—Shhh —Jason lo callo con uno de sus dedos —También amo a Piper, ella es encantadora, pero también te amo a ti. Porque has estado ahí, me has visto cuando era invisible, me has entendido a la distancia y me has dado un nuevo lugar. Te amo Percy —El azabache comenzó a llorar más y Jason tuvo que abrazarlo para calmarlo.

—Hey, no profanos a mi hermano bebé —Teseo hizo que Jason soltara a Percy, se notaba que estuvo llorando demasiado. Se acercó a Percy y acomodo su almohada, también su cabello, tomó de la mesa unos pañuelos y los paso por su rostro —Así estas mejor, y tu —Señalo a Jason —No lo vuelvas a hacer llorar, lo has hecho por mucho tiempo —

—Lo lamento —Se disculpó Jason aunque en un principio no entendió, pero al momento lo comprendió —Lo lamento tanto Percy, no era mi intención —Percy negó suavemente con la cabeza.

—Esta bien, no importa —Le sonrío al rubio. Teseo se quedó mirando a Jason con los ojos entrecerrados —No lo mires así —Los dos se quedaron quietos —Te conozco lo suficiente para saber como lo estas mirando. Mi hermano se cree mi guardaespaldas —

—Lo soy y más vale que el rubio se comporte —Teseo le hizo una seña de te estoy vigilando al rubio, este se removió incómodo en donde estaba.

—Jason ¿Te puedo pedir algo? —Percy mordió su labio, parecía que le estaba costando ese pedido. Teseo y Jason se miraron y luego a Percy, el rubio sentía su vida peligrar más que la de Percy.

—Si —Teseo lo veía atentamente y con advertencia.

—No queda mucho —Alzo una mano como sabiendo que los dos estaban por decir algo —Así que... quiero... —Solto la mano de Jason y comenzó a jugar con la cobija de la camilla, susurro algo tan bajito que no se le oyó, su rostro se puso rojo.

—No te oí —Admitió Jason y Percy mordió su labio. Teseo se tensó y miró mal al rubio.

—Me iré afuera, pero asesinare al rubio cuando regrese —Teseo se dio la vuelta y miro a Jason que aún no entendía que deseaba Percy —Quiere un beso en los labios, rubio idiota. Te pareces demasiado a Perseo —Salio y el rostro de Jason ardió.

Miro a Percy, estaba rojo y mordiendo su labio todavía. El corazón de Jason se aceleró al máximo, se sentía como un avión a punto de despegar, tal vez era una nave espacial la que tenía en el pecho en ese momento y no su corazón. Si fuera una computadora, estaba seguro que estaría en alerta roja y pidiendo que se reinicie el sistema.

—Si no quieres, esta bien, yo... —Percy no pudo terminar de hablar, los labios de Jason chocaron contra los suyos. Los de Percy estaban algo secos, pero aún así sabían a chicle, a mar y a flores, sabían a la felicidad y Jason ahora lo sabía.

Esos segundos, ese momento, era su momento. Algunos dicen que las galaxias pueden tomarse, milenios, siglos, años o más para ser creadas, pero así mismo se dice que a otras les toma solo segundos para existir y muchas veces eran esas mismas las que resultaban ser más hermosas, eran las más antiguas, las perdurables.

Y para Jason, esas galaxias, ahora eran azules.

Se separó de él cuando sintió que el aire le faltaba, y aún así solo se separó unos centímetros. Veía a Percy, su rostro rojizo, su piel sudada, el tubo de su nariz, sus ojos verdemar, sus cejas, sus pestañas. Quería grabarse cada milímetro de su rostro, cada peca existen en su rostro, la curvatura de su nariz, la forma en que sus labios se estiraban cuando sonreía.

—Nunca te olvidaré —susurro contra su oído acomodando su cabeza en la clavícula de Percy —Eres lo más hermoso que existe y existirá, nunca te olvidaré. No volveré a bloquearte. Eres lo mejor de toda mi vida —Percy estaba llorando una vez más, pero también sonreía.

—Bien tortolitos ya alejense un poco, los demás también queremos ver a Percy —Ingreso a la habitación Reyna aunque se veía que desde hace rato llevaban ahí. Todos estaban agolpados en la puerta, mirando a Jason que estaba rojo pero tomando una vez más la mano de Percy.

Se sentó a su lado mientras Sally leía la carta que había escrito Percy, porque decía que eso es lo que se debía hacer. Percy casi no habló, fueron los demás los que hablaron, pero la mano de Jason no soltó la de Percy.

—Ya está muy cansado —Decía Apolo, Percy ya estaba dormido. Todos sabían lo que significaba —El ha sido fuerte, muy fuerte y valiente —

—Es hora de que duerma —Sally se acercó y besó la frente de Percy, este solo sonreía aún dormido.

—Buenas noches hermano bebé —Teseo estaba llorando de nuevo, se acercó y besó la frente de Percy.

—Duerme bien Percy, aunque seas un idiota —Decía Annabeth. Y uno a uno se fueron despidiendo, le dieron besos en la frente y mejillas, mientras el llanto les ganaba una vez más.

—Los dos fuimos valientes —Decía Piper que ahora estaba de la mano de Jason y la otra estaba en la de Percy.

—Muy valientes —Jason beso la mejilla de Piper, apretó la mano de ella y luego miro a Percy que solo seguía sonriendo.

Pronto las máquinas comenzaron a callarse, la habitación se quedó en silencio después del último pitido de una de las máquinas. El llanto fue silencioso.

Jason se rehusó a soltar la mano de Percy en toda la noche y Piper estuvo a su lado. Los dos vieron como la vida se iba de su mejor amigo y novio. Porque Jason lo consideró su novio en esas últimas horas.

Después de eso, Jason se mudó con sus hermanos a una casa para ellos. Teseo y Perseo se fueron de regreso a Londres después de un mes. Pero el rubio ahora tenía comunicación con los dos, tenían más libertades que antes.

El funeral de Percy, se llenó de cosas azules. Y Jason juro ver a un hombre azabache de ojos verdemar y a Percy en la parte de atrás de la iglesia, los dos sonreían viendo a todos, hasta que el hombre susurro algo a Percy y este asintió, luego se fueron. Pero vio por última vez la sonrisa de Percy.

Varios años después.

—Llamo la tía Stelle —Salia una niño de ojos multicolores al patio de una casa, había un hombre agachado trabajando sobre un rosal, mismos que tenía extrañas flores azules.

—¿Y qué dijo? —Pregunto el hombre dándole la cara al niño, se levantó de donde estaba cuclillado y le sonrió, tenía unos ojos azules como el cielo, el cabello rubio despeinado. El sudor rodaba por su frente a pesar del frío que hacía. Estaba cubierto por ropa gruesa.

—Que espera que le llevemos rosas azules papá —El pequeño sonrio.

—Pues, entonces hay que escoger las más bonitas —Le hizo cosquillas al pequeño que no pasaría de los cinco años y lo levanto del suelo —Sabes a quien más le gustan las flores azules —

—A mamá —dijo el niño mientras el hombre lo llevaba en sus brazos hacia la casa.

—Si, elige unas para ella también —Bajo al niño junto a los rosales que estaban cubiertos, estos a diferencia de los otros estaban florecidos.

—¡Si! —El niño comenzó a señalarlos y el hombre los cortaba con cuidado —¡Y este! —

—Bien —Corto todos los pedidos, pero noto que el niño hizo tres grupos. Pronto entraron en la casa, una casa muy Bonita de color blanco y con adornos azules, había algunas cosas tejidas por todo el lugar. El hombre se deshizo de su chaqueta, dejando ver un collar de cuentas de barro y en su muñeca dos desgastadas pulseras azules.

—Jason y Jade ¿Dónde están? —Se escucho la voz de una mujer desde la cocina.

—Aquí, solo recogimos rosas para Stelle y para ti —Decía Jason mirando a la castaña que estaba de espaldas, ella volteó y le sonrió.

—¿Ese será mi regalo de San Valentín? —Sonrió mirándole y el rio.

—De parte de Jade si —El beso sus labios y ella río, en una de sus manos se veía una pulsera azul como la de el, también un anillo elegante de bodas.

—Vamos, deben estar esperando —Ella lo apresuro, lo hizo a un lado y avanzo. Llevaba un vestido de color azul, su cabello estaba parejo y suelto, sus ojos eran multicolores como los del niño.

Los tres se pusieron abrigos, se alistaron y subieron a la camioneta de color negro. Jason iba conduciendo con calma, Jade era su hijo y estaba sentando en el asiento trasero mientras sostenía en sus pequeñas manos aún la rosa que no sabía para quien era.

Piper iba en el asiento del copiloto, en sus manos iban dos ramos de flores, uno para Stelle y el otro de ella. Iban en un silencio cómodo, solo escuchando música de la radio. Pronto llegaron a su destino, era el cementerio.

Habían algunos autos estacionados en el borde de la calle, ellos avanzaron y saludaron a los demás que venían llegando. Parecía que iban a un picnic más que a visitar una tumba.

—Hey, hola amor —Susurro Jason cuando llegaron a un gran mausoleo. Con el tiempo más que una tumba, lo de Percy fue creciendo.

Abrió las rejas del mausoleo, adentro había un jardín precioso. Encendió las luces del lugar, a pesar de ser de día, sabia que algunas flores necesitaban más que el calor de los calentadores. En el centro estaba la lápida.

"A nuestro amado, hijo, novio, amigo y héroe. Siempre estarás en nuestros corazones" rezaba.

—Hemos venido a celebrar San Valentín contigo amor —Susurro el rubio acariciando la lápida con cariño.

—No le hagas cosas pervertidas a la memoria de mi hermano —Hablo una voz detrás de él y Jason solo río.

—Hola Tes.

—Hola, le traje más flores azules —Puso un ramo en el suelo —Espero que le gusten —

—Mientras sean azules...

—Le gustarán —Completo la frase y los dos rieron.

Jade por otra parte camino con la rosa azul en su mano hasta una parte lejana del mausoleo y de su mano iba un niño más pequeño, tenía el cabello negro como la noche, ojitos verdemar y una sonrisa traviesa en los labios, también llevaba una rosa azul en las manos.

—Te taje floles tío Pecy —Susurro el pequeño que no pasaba de los tres años.

—¿Seguro que esta ahí? —El pequeño asintió, el rubio miro al frente. Era una pequeña parte del mausoleo donde estaba un retrato, este tenía una rosa azul con una rosa amarilla creciendo las dos juntas —Mi papá plantó esta con mucho cariño, siempre dice tu nombre cuando la riega. El te ama —Puso la rosa azul junto a las otras y también la del otro niño.

—El sondíe —Murmuró el pequeño y Jade lo abrazo —Dice que el también lo ama, que po eso viene a vele aún —

—Y papá lo siente, lo sé —Aseguro Jade, cargo en sus brazos al pequeño —Vamos Percy hay que ir con tus papás —

—Adio tío Pecy —Hacia de la manito sobre el hombro de Jade.

—Adiós Percy, gracias por las flores y el mensaje —La sombra azul de un azabache sobre las rosas azules les hacia de la mano, tomo una rosa azul entre sus manos y un viento se esparció por todo el lugar.

—Percy —Susurraron los adultos, los niños solo sintieron aroma a flores, mar y chicle.

El olor de la felicidad.

Y la sombra desapareció sonriendo.

N/A: ¡Feliz San Valentín!

Que tenga un hermoso día, lleno de amor y felicidad, también drama.

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