—Cre- creo que deberíamos irnos —comentó el azabache, tartamudeando un poco tras haber salido de aquella burbuja donde sentía que solo se encontraban ellos dos. Al terminar el beso fue consciente de que estaban en público y eso lo ponía nervioso.
Se fueron caminando sin rumbo fijo, simplemente paseando entre las calles en silencio. Ninguno sabía que decir exactamente, Yuri no quería sonar agresivo y Yuuri estaba en blanco por lo que no había palabras entre ellos— ¿A dónde vamos? —preguntó el rubio repentinamente y el azabache lo observó sin entender— estoy siguiendo tus pasos, así que ¿A dónde nos dirigimos? —le obviedad marcada en su voz indicaba que no mentía.
—Pero… yo te estaba siguiendo a ti —respondió Yuuri quien pensaba que el otro era quien guiaba los pasos de ambos.
A Yuri casi le palpita el ojo izquierdo, realmente se estaba aguantando para que su personalidad no saliera del todo o realmente espantaría al mayor. Suspiró y contó hasta diez en su cabeza, aunque estaba seguro que pronto necesitaría contar más— bien, entremos aquí —sugirió tomando al otro de la mano sin esperar su respuesta y guiándolo a un café que estaba justo donde se habían detenido— hablaremos y me dirás tu número para poder contactarte.
El azabache solo lo siguió, pidieron en el mesón lo que querían y fueron a sentarse en una de las mesas que se veía mas apartada dentro del lugar. Se sentaron cada uno con su vaso, uno frente al otro, Yuuri sin mirar a su acompañante mientras el otro no podía despegar los ojos del azabache. Yuuri había cambiado, su contextura era esbelta y parecía alguien que se ejercitaba, su actitud si bien seguía siendo tímida, tenía un aire de seguridad que de vez en cuando se daba a notar y eso le gustaba.
—Pensé que no te gustaba y que me odiarías luego de besarte ese día —comenzó a decir el mayor de la nada, mientras jugaba con sus dedos por alrededor del vaso, sin despegar sus ojos de ellos— era mi última oportunidad de declararme ya que no te volvería a ver, pero ahora me doy cuenta que fui egoísta —levantó la mirada y fijó sus marrones en los verdes, logrando hacer contacto enseguida— quiero recuperar el tiempo perdido, quiero conocer al tú de ahora y ver si podemos llegar a algo —ahí estaba esa seguridad que minutos antes se veía asomar poco a poco y ahora se disparaba por completo.
—Entonces, sal conmigo —le propuso de manera directa, no había necesidad de ir con rodeos porque no era como si no se conocieran. Ya tenían vivencias juntos y solo debían continuar desde donde lo habían dejado— el sábado, pasaré por ti e iremos a una fiesta en mi trabajo. Es un baile, así que creo que será una cita perfecta —comentó aprovechando que el día estaba cerca.
Yuuri asintió con la cabeza para luego intercambiar su número con el del rubio, quedaron en que Yuri lo pasaría a buscar a las ocho de la noche ese día. Debía vestir formal y eso lo ponía un poco ansioso, pero sabía que no podía retractarse tras haber aceptado.
Los dos tenían cosas que hacer, se habían encontrado por casualidad y ahora debían volver a sus vidas. Yuuri se despidió estirando su mano, para que el rubio la tomara; Yuri tomó la mano extendida y tiró de ella para acercar al azabache y plantarle un rápido beso de despedida en los labios, sorprendiéndolo— nos vemos, no lo olvides.
Yuuri estaba listo, pero no se sentía listo, tenía una mezcla de sensaciones. Mientras se miraba en el espejo pensaba que tal vez no era lo suficientemente bueno o lindo para ir junto a Yuri a su trabajo, presentarse con él sería como bajarle el nivel de algún modo. Estaba usando un traje ejecutivo azul marino, uno bastante simple, pero que le quedaba bien; su cabello peinado hacia atrás y sus lentes bien guardados en algún cajón, mientras los de contacto eran los que utilizaba en ese instante. Se miró una última vez antes de decirse a sí mismo que no importaba como se viera, que Yuri lo había invitado, que este quería verlo a él por quién era y no por como lucía. Con eso en mente salió de su habitación en el momento justo que el timbre de su departamento sonó, anunciando la llegada de su cita.
—Tardaste mucho en abrir —fue lo que recibió como saludo tras tropezar con los muebles por el nerviosismo, impidiéndole llegar a la puerta de inmediato.
—Lo siento, aún no estaba listo —mintió y pudo ver como el rubio lo examinaba con la mirada.
—¿Dónde están tus lentes? —le preguntó mientras posaba una mano sobre la mejilla del azabache.
—Estoy usando de contacto… pensé que se verían mejor —respondió sin apartar la mirada.
—Me gustan tus feos lentes, se ven bien en ti.
—¿Gracias? —no sabía si había sido un halago, pero en cierto modo lo hacía sentir más seguro de sí mismo. Se veían bien en él aunque fueran feos, entonces ¿Él los hacía lindos?— ¿Debería ir por ellos? —preguntó recién percatándose de la ropa del rubio. Su traje formal era realmente lindo con sus pantalones de vestir negros ligeramente ceñidos a sus piernas, su camisa azul y su chaleco sin mangas gris oscuro; aunque no llevaba corbata, con los primeros botones de su camisa abiertos dejando ver su cuello y una pequeña parte de su pecho. No pudo evitar quedarse mirando un par de segundos de más.
—Deberías decirme lo bien que me veo —le dijo como todo un narcisista— ¿Crees que puedo estar a tu altura? —la pregunta dejó a Yuuri un poco descolocado, el rubio lo halagaba de maneras que no se esperaba, pero que realmente lo hacían sentir bien.
—Te ves hermoso, creo que yo soy él que no está a la altura —soltó una pequeña risa nerviosa mientras miraba hacía el suelo.
—Es porque no traes tus lentes, ve por ellos y vámonos.
Yuuri obedeció mientras se sonrojaba de camino a la habitación, agradecía que Yuri le hubiera pedido cambiarlos ya que los de contacto le irritaban los ojos después de un rato al no estar acostumbrado a ellos. Se miró al espejo nuevamente, ya con sus lentes de montura azul enmarcando sus ojos, sintiendo que realmente se veía bien con ellos por primera vez. Más seguro de sí mismo, salió de su habitación y se fue con Yuri quien lo recibió con una amplia sonrisa, demostrando que realmente le gustaba verlo así.
Llegaron al lugar en el auto del rubio, en el camino comentaron cosas sobre sus vidas en un intento por ponerse al día. El tiempo no había sido mucho, pero aún tenían toda la noche por delante y el resto de su vida para conocerse más. No había límite mientras ambos aún sintieran amor el uno por el otro.
El lugar no era grande, pero si estaba relativamente lleno de personas. Yuuri se sentía un poco fuera de lugar ya que todos eran bien parecidos, mujeres hermosas y apuestos hombres, todos conversando animadamente cerca de las mesas donde se servían los tragos o donde estaban los aperitivos. Se notaba que la fiesta estaba recién comenzando, la música estaba en un volumen moderado para que todos pudieran socializar con tranquilidad, ya más tarde se desocuparía el centro del lugar para quienes quisieran bailar.
El rubio guió a su acompañante para que se sirviera lo que quisiera, Yuuri optó por una bebida sin alcohol a sabiendas de que se emborrachaba rápido y eso no era bueno para nadie, lo sabía desde la escuela cuando en la última fiesta que asistió, había terminado bailando sobre la mesa y con poca ropa. Si no hubiese sido por Yuri quien lo sacó de ahí, tal vez se hubiese quedado desnudo.
Yuri le presentó algunos compañeros de trabajo, todos trataron con respeto al azabache y lo incluyeron en sus conversaciones, explicándole si no entendía algo ya que no trabajaba en ese rubro, haciéndolo sentir bienvenido y cómodo. El rubio se mantenía al margen de la conversación, de vez en cuando comentaba algo cuando no estaba de acuerdo, solo para debatir un poco y ganar, tal y como le gustaba hacer normalmente; demostrando frente a Yuuri que era uno de los mejores en su área, ansiando generarle admiración. En la escuela, Yuri siempre admiro al mayor, el cómo se esforzaba para obtener buenas calificaciones, su perseverancia y dedicación, aunque nunca se lo había dicho. Ahora quería que Yuuri se fijara en él de esa manera aunque fuera un poco.
—¿Quieres bailar? —preguntó animado Yuuri cuando noto que la pista se despejó y la música aumentó su volumen, observando cómo distintas y variadas parejas comenzaban a moverse al son de la melodía. Al parecer había diversidad, pudo ver parejas homosexuales y heterosexuales bailando sin ser señaladas con el dedo, eso hizo que se armara de valor.
—¿Para qué crees que vinimos? —respondió con una pregunta mientras tomaba la mano de su acompañante para llevarlo más al centro de la multitud, encontrando un espacio donde pudieran moverse con tranquilidad.
Al rubio siempre le gustó como Yuuri interpretaba la música con su cuerpo, ambos pertenecían al club de danza en la escuela sin importar que hubiera pocos hombres ahí. Se notaba que ese era el único lugar donde Yuuri podía ser él, ahí pudo ver por primera vez la esencia de la persona que comenzó a gustarle, notando que para cuando se dio cuenta, estaba completamente perdido en sus sentimientos.
Bailaron hasta cansarse, distintos ritmos, diferentes canciones, terminando en el típico baile lento que los invitaba a abrazarse y mantenerse apegados. El azabache aprovechó para apoyar su rostro en el pecho del contrario, notando como el corazón de este latía alocado, aunque no sabía si era por moverse tanto o por él. Realmente esperaba que fuera lo último, porque el suyo si estaba inquieto debido a la cercanía con el rubio.
Yuri mantuvo a su pareja de baile muy cerca, sintiéndose nervioso de alguna manera, como si volviera a ser un adolescente donde no sabía qué hacer, ni que decir, sin comportarse como un idiota debido a la presión— hueles bien —fue lo que salió de su boca y se sintió idiota por el comentario que se le escapó sin permiso— tu shampoo… el aroma…
—Mi pasta dental huele bien y también sabe bien ¿Quieres probar? —le dijo Yuuri en un ataque de valentía que el rubio apreció, parecían con los papeles invertidos.
Sin decir nada, Yuri tomó del mentón a su pareja y lo beso, adentrando de inmediato su lengua y sintiéndose estafado por el sabor que sintió, aunque no sabía mal— mentiroso, sabe a frutas —lo increpó con el ceño fruncido, fingiendo indignación.
—¿No te gusta? —preguntó jugando su juego e imitando un tono inocente que no era para nada suyo.
—Me encanta —respondió bajito, volviendo a besarlo y acercándolo más, mientras posaba una mano en la espalda baja del azabache y la otra en su nuca. Yuuri se aferraba fuerte al pecho del rubio, arrugando la camisa con sus manos y logrando que algunos botones se salieran de su ojal.
La noche se les fue entre besos, bailes y caricias. Yuri tampoco había bebido ya que debía conducir para llevar a su acompañante a casa, quería asegurarse que llegara bien y también ansiaba poder conversar un poco más. Lo llevó a su departamento, se despidieron en la puerta con un fogoso beso en los labios donde ambos quedaron sin aliento, deseando más, pero decidiendo que debían esperar un poco para llegar al siguiente nivel.
—Tendremos otra cita pronto —le dijo Yuri y el otro asintió contento.
—Lo espero con ansias —respondió mientras se adentraba en su hogar, dándole una última mirada a la espalda del rubio mientras este se alejaba por el pasillo hacia el ascensor.
Continuará…
DaikiAki
09/02/2020
Aquí en el segundo día de la dinámica, hace bastante que no escribía seguido. Espero seguir leyéndolos y lograr completar todos los días 3
1- Reencuentro
2- USANDO TRAJE
3- VIAJANDO JUNTOS
4- RECUERDOS
5- CARTAS
6- DULCES
7- ANIVERSARIO
Recuerden que pueden unirse al grupo de Facebook "Daiki no sekai" y que los amo demasiado 3
