Tuvieron más citas y encuentros casuales, cada vez que podían se juntaban a charlar, pasar el rato o simplemente acompañarse el uno al otro. Poco a poco la distancia que había entre ellos al caminar por la acera, se hacía nula, llegando a acostumbrarse a tomarse de las manos de manera inconsciente cada vez que iban por la calle. Los besos robados iban y venían a cada oportunidad, sin importar quien comenzara el otro debía recuperar lo que le habían quitado, llegando a perder la cuenta de cuantas veces sus labios se habían encontrado.
Parecían una pareja sin serlo, la verdad era que aún no formalizaban nada, pero así estaban bien. Iban a su propio ritmo, recuperando el tiempo perdido, pero sin perder su propia identidad; intentando mezclar lo mejor posible sus rutinas de antes con las nuevas que iban adquiriendo en conjunto y eso incluía las vacaciones.
—¿Vacaciones? —preguntó Yuuri al no estar prestando atención a la conversación por estar viendo la televisión.
—¿Estás sordo? Sí, vacaciones —respondió en tono molesto, odiaba tener que repetir las cosas y usualmente no lo hacía, pero para Yuuri lo haría todas las veces necesarias aunque fuese de mala gana— ¿Cuándo son tus vacaciones?
—Aún no las pido ¿Tienes algo en mente? —preguntó curioso y el rubio negó con la cabeza.
Realmente Yuri no tenía nada pensado. Estaban en el departamento del azabache viendo una película cuando el rubio tomó su teléfono tras una notificación, notando que era un anuncio sobre descuentos de viajes en avión, ahí fue cuando se le ocurrió preguntar por curiosidad ya que él tampoco había solicitado sus días libres y tal vez podrían hacerlo al mismo tiempo.
—Tal vez… podríamos realizar un viaje —habló titubeante mientras le mostraba el anuncio en su celular— tengo descuento para dos —mencionó mientras Yuuri tomaba el teléfono observando la oferta. Casualmente era un descuento para viajar a diferentes destinos, incluyendo Japón, su país natal.
Yuuri se sintió nostálgico, no iba ahí hace desde que era pequeño— si quieres podemos visitar Japón, mis padres se mudaron de vuelta allá hace un año, para hacerse cargo del negocio familiar —comentó mientras le devolvía al rubio el aparato— tendríamos hospedaje gratis y de seguro comida también —dijo recordando que su madre los alimentaría hasta por las orejas, sobre todo al rubio al verlo tan delgado.
Yuri se había quedado quieto, con el rostro totalmente sorprendido por el ofrecimiento de Yuuri. Viajar juntos era una cosa, pero conocer a los suegros… ¿Lo aceptarían? Por un par de segundos se sintió inseguro, hasta que recordó que él era todo lo que el azabache amaba y que era perfecto, por lo que sabía que lo amarían y si no era así, se aseguraría de que al terminar su estadía lo hicieran.
—¿Cuándo? —preguntó ansioso, mirando a su acompañante directo a los ojos.
—Creo que en un par de meses, para poder organizarnos.
—¡Bien! el próximo mes será —asumió Yuri y el azabache no pudo evitar reir por eso, aún no terminaba de acostumbrarse a esa actitud del rubio.
Lograron sincronizar sus días de vacaciones, aunque no del todo. Tenían una semana de desfase, donde Yuuri salía un día y el rubio siete días después, así que viajarían cuando Yuri estuviese libre para hacerlo al mismo tiempo. Querían incluir la experiencia de viajar juntos.
Compraron los pasajes, armaron las maletas y el azabache habló con sus padres para darles la noticia de que iría a visitarlos y que llegaría acompañado. Las preguntas sobre quién sería el invitado y qué tipo de relación tenían no se hicieron esperar, poniendo al de lentes nervioso, logrando que este cortara la llamada antes de avisar su horario de llegada.
Todo estaba listo, hicieron todo lo necesario antes de abordar el avión y una vez arriba pudieron respirar con tranquilidad. No viajaban seguido fuera del país, por no decir que nunca viajaban, Yuuri se ponía nervioso pensando en que podían encontrar algo en su maleta o sobre él mismo, cualquier cosa que fuese ilegal inhabilitándolo para poder viajar y tal vez hasta dejándolo retenido por la policía. Yuri lo intentó tranquilizar en todo momento diciéndole que no tenía nada que pudiese ser sospechoso, pero el azabache pensaba que con su mala suerte, alguien podría haber metido algo entre sus cosas.
Al estar en sus asientos, uno al lado del otro, el japonés se sintió tranquilo. Apoyó su cabeza en el hombro de su acompañante, necesitado de afecto por todo el estrés que había pasado antes de abordar debido a su ansiedad. Yuri lo entendía, aunque su paciencia fuera poca, sabía que debía ser el pilar de su pareja y no alguien que lo hiciera sentir peor. El rubio acomodó su cabeza sobre la de Yuuri y durmieron un par de horas.
Durante el trayecto, en el tiempo que se mantuvieron despiertos, comenzaron a hablar sobre Japón. Yuuri le contó al rubio sobre las aguas termales, su comida favorita y la pista de hielo que había cerca, dándole a entender que ya tenía todos los panoramas planeados antes de llegar y eso a Yuri le había gustado. Para el rubio era importante que Yuuri fuera quien decidiera a donde ir y no su familia, porque quería ver lo que su persona especial deseaba mostrarle, en cierto modo, ver el mundo desde su perspectiva y eso era lo que haría.
—Tú tampoco eres nativo de Detroit ¿Verdad? —preguntó Yuuri, recordando que una vez en la escuela el rubio mencionó que sus nombres eran distintos debido a su origen.
—No nací ahí, pero fui criado desde pequeño en esa ciudad —explicó comenzando a recordar algunas cosas de su infancia— soy de Rusia, mi madre me trajo acá pensando que sería mejor para nosotros, dejando a mi abuelo allá —tomó la mano del azabache en busca de contacto, no lo pediría, pero lo necesitaba— viajé un par de veces en mi adolescencia, pero ahora solo he tenido contacto con él por teléfono. Algún día me gustaría que lo conocieras.
Yuuri apretó un poco la mano del rubio, mostrándole que lo tenía ahí en caso de necesitar apoyo— nuestro próximo viaje podría ser a Rusia —ofreció, pero Yuri negó con tristeza.
—La homofobia allá es muy grande, no me gustaría que experimentaras ese tipo de ambiente. Es mejor si traemos al abuelo —aclaró con una sonrisa, la idea recién le venía a la mente y le parecía excelente.
—¡Me encanta esa idea! —apoyó el de lentes mientras se quitaba los mismos para poder limpiarlos con el bode de su camiseta.
Yuri le quitó los anteojos de las manos, sacando un pañuelo de papel para poder limpiar los vidrios adecuadamente. Una vez listos, colocó con cuidado los lentes en el rostro de su dueño, admirando como el borde azul enmarcaba esos preciosos ojos marrones que a veces se tornaban rojizos. Acortó poco a poco la distancia y lo besó, suave y lento, disfrutando del último momento a solas que tendrían antes de aterrizar. La voz en el altoparlante los interrumpió, anunciándoles que comenzarían a descender.
Continuará…
DaikiAki
10/02/2020
Tercer día de la dinámica, a causa del trabajo solo pude escribir algo corto y publicarlo un poco tarde, pero va con mucho cariño 3
1- Reencuentro
2- Usando traje
3- VIAJANDO JUNTOS
4- RECUERDOS
5- CARTAS
6- DULCES
7- ANIVERSARIO
Recuerden que pueden unirse al grupo de Facebook "Daiki no sekai" y que los amo demasiado 3
