En el aeropuerto fueron recibidos por Yuuko, una amiga de la infancia de Yuuri. La chica bajita de cabello castaño, se lanzó sobre el azabache al verlo, abrazándolo con fuerza, cosa que al rubio no le gustó nada— ¡Suéltalo, es mío! —grito igual que un niño pequeño al que le quitan un juguete, mientras tomaba a su azabache del brazo para poder separarlo de la chica.
—Tú debes ser el otro Yuri, ya me contaron de ti —le dijo con una sonrisa mientras soltaba a su amigo para observar con detenimiento al acompañante de este— eres realmente muy guapo —halagó al más alto, logrando que bajara la guardia, atacando directamente a su ego— con razón le gustas tanto.
—Obviamente, porque Yuuri se merece lo mejor —respondió al instante mientras sonreía con altivez.
La chica no se calló ni un segundo mientras se dirigían a la casa de los padres del azabache, habló en todo momento, contándole a Yuuri sobre sus cosas y todo lo que se había perdido al no vivir ahí. Yuri escuchaba, aunque no prestaba su total atención, después de todo era una conversación de amigos donde él no estaba incluido. No le molestaba, entendía que fuera así ya que habían pasado mucho tiempo sin verse y necesitaban recuperar aquellas conversaciones que nunca tuvieron lugar debido a la distancia. De vez en cuando, Yuuri le explicaba al rubio alguna cosa para que pudiese entender de lo que hablaban, realmente quería incluir a su casi-novio para que no sintiera que lo había olvidado.
Llegaron al recinto de las aguas termales, entraron como cualquier cliente y se adentraron con tranquilidad, esperando a ser descubiertos— bienveni- —la voz de Hiroko se cortó al ver a sus invitados ya en casa— ¡Yuu-chan! —exclamó contenta para ir a saludar a su hijo.
—Hola, mamá —saludó en un perfecto japonés mientras dejaba que la mujer besara su mejilla a modo de saludo— este es Yuri —explicó ya dejando su idioma natal para expresarse en ingles, agradecía que sus padres lo dominaran al haber vivido en Estados Unidos por tanto tiempo.
—Hola, Yurio. Gracias por cuidar bien de mi hijo —comentó la mujer mientras abria los brazos para poder abrazar al más alto y este se dejaba querer, agachándose un poco para que aquella amable mujer le brindara afecto— antes y ahora —susurró en el oído de Yuri, dándole a entender que lo recordaba de los días en que su hijo estudiaba.
—¿Ya llegaron? —preguntó Toshiya, llegando en el momento justo que su mujer soltaba al acompañante de su hijo para poder saludarlo él también— bienvenidos —les dijo mientras hacía una pequeña reverencia y sonreía ampliamente, feliz de tener a ambos chicos en casa.
A los padres de Yuuri jamás les importó su orientación sexual, mientras él fuera feliz, ellos también lo serian. Porque lo mejor para un padre era que su hijo lograra tener una vida estable en todo sentido, incluyendo el emocional.
—Gracias por recibirme, es un gusto poder venir aquí —señaló Yuri y ambas mujeres quedaron fascinadas.
—Deben tener hambre, preparé katsudon por esta ocasión especial —Hiroko hablaba mientras empujaba a los jóvenes hacia las mesas para que se sentaran, dejando las maletas a un lado ya que estas podían esperar para ser llevadas a sus habitaciones.
—¿Katsudon? —preguntó Yuri sin saber lo que era.
—Es mi comida favorita —respondió Yuuri emocionado— podría comerlo todo el día, todos los días.
El rubio se sintió acogido en aquel lugar, además de sentirse feliz por saber más cosas de la persona que le gustaba. La idea de aquel viaje había sido una de las mejores de su vida, estaba seguro de que no se arrepentiría de nada.
La comida llegó y Yuri se hizo adicto a aquel platillo, era su segundo favorito en el mundo ahora que lo probaba— con razón te gusta tanto… es delicioso —decía entre un bocado y otro, terminándose su porción para luego pedir más, dándose cuenta que Yuuri comía con lentitud— ¿Qué sucede?
—Engordo con facilidad —respondió un poco avergonzado— no quiero subir de peso y parecerte asqueroso —murmuró mientras comía de a pocos, intentando engañar a su cabeza con la cantidad de cucharadas.
—¿Asquearme? Eso no pasaría jamás —respondió al instante, imaginando a un Yuuri gordito— creo que te verías adorable, así que come todo lo que quieras. Vinimos a divertirnos, no a preocuparnos.
Yuuri se sintió agradecido por aquellas palabras, asintió con la cabeza para luego comenzar a comer con ganas. Yuri tenía razón, eran vacaciones y debían relajarse, no estar pensando tonterías, además no comía esto todos los días.
Cuando terminaron de alimentarse, llevaron las maletas a las habitaciones, las cuales eran separadas por orden de Toshiya. No dejaría que durmieran juntos si no estaban en una relación formal todavía, al menos no bajo su techo. Para los Yuris no fue un gran problema, siempre dormían en lugares separados ya que no vivían juntos, esto solo era un detalle.
Más tarde se relajaron en las aguas termales, Yuri se sonrojó al tener que meterse solo con una toalla cubriendo su desnudez. No solía ser vergonzoso, pero el lugar lograba ponerlo un poco tímido, mientras que Yuuri ya estaba acostumbrado por lo que entro al agua sin problemas.
—Ven, no muerdo —bromeó y el rubio chasqueó la lengua para luego meterse junto a su acompañante. Sintió enseguida como sus músculos comenzaban a relajarse, se sentía bien estar ahí luego de vivir en una ciudad que siempre iba rápido como si el mañana no existiera.
—No muerdes, devoras de un solo bocado —respondió mientras chocaba su hombro con el del azabache, quien había fruncido el ceño.
—Recuerdo que el que hacía eso eras tú, en cada receso y con todo lo que llevabas para comer —comenzó a contar— lo bueno es que nunca engordabas.
—Es porque soy de la raza perfecta —se jactó y Yuuri le lanzó un poco de agua— bien, solo es suerte… supongo.
Su charla continuó, recordando días de escuela a los que ya no podían volver, pensando en todo lo que hubiesen tenido si tan solo hubiesen expresado sus sentimientos con sinceridad en aquel entonces— creo que no cambiaría nada —dijo el azabache— tal vez no estaríamos ahora juntos al haber sido tan inmaduros.
Yuri estaba de acuerdo, todo pasaba por algo y tal vez el destino los había juntado nuevamente ahora, porque podían mantener realmente una relación madura— creo que solo cambiaria una cosa —dijo el rubio captando la total atención de su acompañante— Yo debería haberte besado primero ese día —confesó recordando el último momento que estuvieron juntos antes de que Yuuri desapareciera de su vida— te llamé ese día a ese lugar para robarte un beso, pero te me adelantaste.
El azabache estaba sorprendido tras aquella confesión, ambos habían tenido los mismos planes, pero él había sido más rápido. Yuri podía rememorar el cómo planeo con varios días de anticipación lo que haría, se había dicho a si mismo que esta era su última oportunidad, que no volvería a ver a su amigo de nuevo y que no debían haber arrepentimientos; con eso en mente, había citado a Yuuri a un lugar más privado, fracasando totalmente en su plan.
—No lo sabía —fue lo único que pudo decir el japonés.
—Da igual… porque ahora puedo comenzar todos los besos que quiera, así que ya no importa —comentó para luego unir sus labios con los de su casi-novio.
—Suficiente, hasta que no se hagan pareja no pueden llegar mas allá de eso —les dijo Toshiya, interrumpiéndolos y entrando también en el agua. Su sonrisa les hacía saber que solo bromeaba un poco.
Esa noche, fue una noche de recuerdos. Hiroko sacó un álbum de fotos que había conservado por mucho tiempo, limpiándole el polvo que había acumulado y sentándose en medio de los Yuris para mostrarles. Pudieron ver fotos de las presentaciones que habían hecho en el taller de danza y una en especial llamó la atención de los invitados, era del "detrás de escena", donde un rubio adolescente muy sonrojado ayudaba a un despistado azabache a abrocharse el traje que usaría ese día.
Yuuri podía recordar a la perfección ese día porque pensaba que había engordado y por ello el cierre no subía, la verdad era que con sus manos no podía hacerlo del todo bien y había tenido que pedir la ayuda de su amigo, quien no accedió al principio. Cuando Yuri vio que Víctor se acercó a ayudar, corrió a hacerlo él, con tal de que ese extraño chico de un curso mayor no tocara a su Yuuri.
La estadía en ese lugar recién comenzaba, pero ya se notaba que serían unas vacaciones para recordar por siempre.
Continuará…
DaikiAki
11/02/2020
Cuarto día y ya me atrasé un poco, aunque solo unos minutos. Me alegro de poder participar en la dinámica 3
1- Reencuentro
2- Usando traje
3- Viajando juntos
4- RECUERDOS
5- CARTAS
6- DULCES
7- ANIVERSARIO
Recuerden que pueden unirse al grupo de Facebook "Daiki no sekai" y que los amo demasiado 3
