Estarían diez días en Japón, visitarían varios lugares y comenzarían temprano todos los días con tal de aprovechar al máximo su estadía ahí. La primera noche se despidieron temprano, necesitaban descansar y aunque les encantaría dormir en los brazos del otro sin tener dobles intenciones, respetarían las reglas que Toshiya les había impuesto, después de todo, Yuri quería ser alguien digno del hijo de los Katsuki.

Yuuri despertó a la mañana siguiente, sintiéndose con mucha energía al haber descansado bien. Se sentía alegre de poder ver a sus padres, de saber que pasaría tiempo con Yuri y de poder incluirlo más en su vida; sus padres parecían llevarse bien con el rubio y eso era lo mejor de todo. Se levantó y buscó ropa en su maleta para poder vestirse luego de darse una ducha, aunque antes de eso pasaría a ver a Yuri para saber si necesitaba algo o si quería ir a bañarse primero.

El azabache se acercó a su puerta para salir de la habitación, notando que en el suelo, junto a esta, había un sobre de papel. Lo levantó y observó con curiosidad, parecía una carta, aunque no decía quien era el emisor ni a quien iba dirigida, así que solo la abrió. Estaba en su cuarto, así que suponía que debía ser suya.

Al comenzar a leer notó que era una carta de Yuri, que efectivamente estaba dirigida a él y que tenía un hermoso mensaje dentro. Hablaba sobre sus sentimientos del pasado, lo primero que había visto en él, su primera impresión y el cómo sus sentimientos comenzaron a surgir. No era algo muy extenso, era simple, directa y con un toque de cariño que Yuuri podía notar al conocer al rubio, al terminar de leer esta decía que por favor no hablaran sobre aquel escrito y el azabache entendió que tal vez era algo vergonzoso para Yuri.

El japonés se sintió feliz, Yuri podía cambiar su estado de ánimo con un par de palabras, era ahí cuando se daba cuenta de cuánto poder se le otorgaba a la persona amada. Salió de su habitación y fue a la del rubio notando que estaba vacía, se encontró con su madre en el pasillo y esta le comento que Yuri ya estaba abajo esperándolo para desayunar. Yuuri se apresuró a ducharse y vestirse, bajó las escaleras corriendo y llegó hasta donde estaba el rubio conversando con su padre.

Buenos días —pronunció Yuri en un japonés masticado, pero que se escuchaba tan lindo en él. Eso o Yuuri solo podía verlo como un enamorado.

Buenos días —saludó el azabache en su idioma natal, besó la mejilla del rubio ya que al estar cerca de su padre no podía hacerlo en los labios y se sentó.

No deberías quedarte con el cabello mojado —regañó Hiroko a su hijo, mientras se acercaba por su espalda con una toalla y le secaba lo mejor que podía el pelo, sin importarle que Yuuri se quejara por ello.

Ese día irían al "Ice Castle", podrían patinar sobre hielo y entretenerse, el azabache pensaba que era el mejor panorama mientras se acostumbraban al cambio de horario. Aquel día lo pasaron bien, entre chistes sobre lo mal que patinaba Yuuri y las caídas del rubio, el día se les había ido rápidamente.

Al llegar de vuelta a casa comieron y se fueron a sus habitaciones, aunque esta vez se despidieron con un beso en los labios, aprovechando la oscuridad del solitario pasillo ya que los señores Katsuki se encontraban en la primera planta. Yuri tomó al otro por la cintura, acercándolo bruscamente para luego plantarle un beso cargado de sentimientos, intentando no descontrolarse ya que solo debía ser un beso de buenas noches.

Suficiente —susurró el rubio mientras Yuuri parecía haber quedado sin aire.

Un poco más —le pidió mientras se acercaba para continuar con el contacto entre sus bocas, aprovechando de morderle el labio para luego separarse— ahora sí, buenas noches —se despidió y se adentro corriendo a su habitación dejando al rubio solo en el pasillo. Si se quedaba un poco más, ya no se despedirían.

Yuri se fue a dormir contento, realmente este viaje estaba dando resultados, se podía ver un avancé en su relación.

El día siguiente llegó, Yuuri se despertó y se dirigió a la puerta para poder ir al baño, necesitaba orinar. Todo quedó olvidado cuando con su pie sintió algo de papel en el suelo, enfocó su vista ya que estaba sin sus lentes y se dio cuenta que al igual que el día anterior, había una carta en el piso. La levantó y la abrió sin cuestionar, ya sabía quien la había escrito y para quien era, así que comenzó a leer, sintiéndose un poco triste y a la vez agradecido cuando en aquellas letras el rubio le expresó su tristeza sobre el día en que no volvieron a verse. Yuri le contó sobre sus días sin él, sobre cuanto lo había extrañado en la escuela y lo mucho que se había arrepentido de no haber dado a conocer sus sentimientos antes. La carta finalizaba con un agradecimiento al destino por haberlos reunido nuevamente y al igual que el día anterior, una petición de no hablar sobre ello.

Así fueron pasando los días, cada mañana Yuuri despertaba esperando ver el mensaje diario en el piso de su habitación. Leyó sobre la felicidad que sintió Yuri al encontrarlo de nuevo, los pensamientos que jamás le expresó, las cosas que le gustaban de él y las que le disgustaban, los sentimientos que se arremolinaban en su interior y la felicidad de compartir sus vacaciones con él. Tantas cosas en simples pedazos de papel que Yuuri atesoraría por siempre, muchas palabras que solo tenían un significado debido a que era Yuri quien se las expresaba.

El último día de su estadía en Japón, Yuri se levantó como siempre, una hora antes de la que el azabache estaba acostumbrado a despertar, todo con la intención de ir a deslizar por debajo de la puerta de este, aquella carta diaria que redactaba todas las noches con la intención de poder expresar su sentir sin mirarlo a la cara. Porque le era difícil, porque le costaban las cursilerías, pero no podía evitar sentir que era necesario expresarse.

El rubio tomó el sobre y se dirigió a la puerta, notando que en el suelo de la habitación, por debajo de esta, alguien deslizaba lo que parecía una carta. Sonrió negando con la cabeza, lo había descubierto así que abrió para encontrarse con un Yuuri sorprendido por ser atrapado.

Eres un imitador —le dijo mientras el azabache se levantaba con la nota en la mano, no tenía sobre, solo era un simple papel con un par de palabras escritas.

Uno muy malo —respondió sonriendo mientras le extendía el mensaje a Yuri para que este lo tomara y lo leyera frente a él.

El rubio miró el papel y se sonrojó, las palabras "¿Quieres ser mi novio?" se leían claras en él, Yuri con su propia carta en la mano hizo lo mismo, se la dio al azabache para que este también la leyera frente a él. Yuuri abrió el sobre notando la misma pregunta, solo que debajo de esta habían opciones como en un examen, alternativas que decían "1) Sí, 2) Por supuesto y 3) Obviamente".

El azabache se abrazó del cuello del más alto— todas las anteriores —le respondió contento mientras juntaba sus narices y lo miraba a los ojos.

Eso no estaba en las alternativas —dijo el rubio— pero aún así estas aprobado.

Aprovecharon de besarse, sin importarles el estar recién despertando, con pijama y el cabello alborotado. Toshiya apareció por el pasillo, dispuesto a interrumpir solo por molestar, pero Yuuri sin separarse del rubio le estiró el papel a su padre quien al leerlo solo rio y se fue del lugar. Si ahora eran pareja, tenían permitido besarse dentro su casa.

Continuará…

DaikiAki

13/02/2020

Tengo mucho sueño XD Aún así, aquí estamos con otro día de esta Yuuyu/Yuyuu week 3 espero les este gustando.

1- Reencuentro

2- Usando traje

3- Viajando juntos

4- Recuerdos

5- CARTAS

6- DULCES

7- ANIVERSARIO

Recuerden que pueden unirse al grupo de Facebook "Daiki no sekai" y que los amo demasiado 3