El día de su regreso a casa, no salieron a ningún lado. Se quedaron con la familia compartiendo y aprovechando ya que no sabían cuándo sería la próxima vez que volverían a verse, Hiroko volvió a hacer katsudon como el primer día y los Yuris comieron como si no hubiera mañana. La comida de la señora Katsuki era deliciosa, por lo que Yuuri estaba seguro que tenía algunos kilos de más y eso le acomplejaba un poco aunque, no lo mencionara.
Cuando llegó el momento de despedirse, los señores Katsuki les dieron sus buenos deseos a la ahora pareja, diciéndoles que esperaban pronto la invitación a la boda— un paso a la vez —les dijo el azabache mientras rodaba los ojos, se estaban apresurando demasiado.
Yuri se despidió con la promesa de que cuidaría bien a Yuuri y se mantendría a su lado. Mientras besaba la mejilla de su suegra, aprovechó de susurrarle al oído que pronto le llegaría la invitación a la boda, aunque Yuuri no debía enterarse. La mujer solo rio bajito, le gustaba ese rubio para su hijo.
Se fueron al aeropuerto con más cosas que con las que llegaron a Japón, llevaban varios recuerdos y algunos regalos. Se llevaban consigo también los buenos recuerdos y la sensación de haber logrado subir un par de escalones en su relación. El viaje en avión se sintió rápido ya que se fueron conversando la mayor parte del tiempo, durmiendo poco porque no tenían ganas de dormir en los asientos, necesitaban una cama.
Estaban cansados, el viaje había sido largo y necesitaban dormir. Se fueron directo al departamento de Yuuri por sugerencia de este, querían acostarse abrazados y así poder recargar energía, después de todo, el azabache debería entrar a trabajar pronto ya que le quedaban pocos días de vacaciones. Se quedaron dormidos apenas cayeron sobre el colchón, con suerte lograron quitarse el calzado.
Los días pasaban y Yuuri se comportaba extraño desde que habían vuelto de Japón, el rubio no entendía que sucedía, pero sabía que algo pasaba. Le preguntó varias veces a su novio, pero este siempre respondía con un "nada" y eso ya estaba comenzando a cansarle, necesitaba saber que ocurría o terminaría explotando ya que el problema, sin importar el que fuera, comenzaba a afectar su relación. Habían intentado intimar un par de veces luego de que formalizaran la relación, pero Yuuri siempre detenía el momento de la nada, excusándose con cualquier cosa que le permitiera arrancar antes de que comenzaran a quitarse la ropa. Yuri no podía entenderlo, se sentía rechazado al no obtener una explicación clara.
Un día que estaban besándose en el sofá y las caricias comenzaban a aumentar de intensidad, Yuri intento colar sus mano bajo la camiseta del azabache. Este se tensó enseguida y se alejó— ¿Qué es lo que pasa? —preguntó el rubio ya de mal humor, si le desagradaba que lo tocara debería decírselo directamente y no irse con rodeos.
—No es nada, solo… solo no me he bañado —se excusó como tantas otras veces.
—Si tanto te incomoda, ve y date una ducha. Yo te espero —la verdad era que el momento ya se había interrumpido, pero quería saber hasta dónde llegaba Yuuri mintiendo, porque claramente esa no era la razón.
—No… Yo… —no se había esperado aquello, pensó que el rubio como siempre dejaría de insistir, pero al parecer ya habían llegado a un punto donde su novio no lo dejaría escapar tan fácilmente, tal vez debería decirle lo que le sucedía— la verdad es que… es que… ¡Subí de peso! —levantó la voz mientras cerraba fuertemente los ojos.
Yuri se impresionó por lo que su pareja había dicho ¿Todo este problema se debía a la inseguridad de Yuuri? No era algo menor, claramente afectaba al azabache hasta el punto de no querer mostrarse y eso estaba mal, porque para Yuri su novio era hermoso, aún con un par de kilos de más. El asunto era que esto no se trataba de él, se trataba de Yuuri y de cómo se sentía, así que decidió que hablaría con tacto.
—Si eso es lo que te molesta ¿Por qué no haces dieta? —le dijo en un tono demasiado brusco, debía trabajar en su tono de voz para ser más sutil— digo… si quieres, podríamos hacer dieta juntos ¿Qué te parece?
Yuuri se sintió extraño por la propuesta, no de una manera mala, sino al contrario. Jamás se imaginó que su pareja querría apoyarlo de esa manera. Yuri no necesitaba para nada bajar de peso, pero aún así le estaba ofreciendo restringirse con la comida para brindarle apoyo y eso significaba mucho para el azabache.
—No sé si pueda lograrlo, con mi ansiedad a veces solo pienso en comer dulces y otras cosas —confesó, mostrándole su inseguridad por completo al rubio.
—Te entiendo, pero no dejarás de comer lo que te gusta —Explicó— simplemente lo limitaremos a un día a la semana. Un día donde podamos darnos algún gusto en la comida.
—¿Un día de dulces? —preguntó intrigado y Yuri asintió.
—Los sábados serán día de dulces ¿Está bien? —a Yuuri le brillaron los ojos, realmente quería hacer esto, esforzarse para sentirse cómodo consigo mismo y así poder estar con Yuri sin atormentarse por como lucía.
Así fue como comenzaron una estricta dieta, Yuri realmente era muy minucioso cuando se trataba de hacer algo con un objetivo específico. Hizo la dieta con Yuuri y admiró la determinación de este para seguir las instrucciones al pie de la letra, si bien no podían almorzar juntos ya que trabajaban en distintos lugares, en la noche cocinaban los dos para llevar el mismo almuerzo al día siguiente.
El "día de dulces" se convirtió en el favorito de Yuuri, esperaba con ansias que pasara la semana para que el rubio le trajera algún rico chocolate o un pastel de su sabor favorito, como premio por haber seguido el régimen semanal. Yuri por su parte estaba feliz y aunque debía regañar a su pareja constantemente para que no se saliera de la dieta, podía notar como Yuuri se veía mas contento.
Cuando Yuuri llegó a su peso ideal, hizo del día de dulces el día del placer. Dejó que Yuri lo tocara sin limitaciones, disfrutando el uno del otro y añadiendo a su primera noche de lujuria algunas fresas y jarabe de chocolate, usando la creatividad para poder darse un gusto. Después de esa noche, Yuri pensó que podían salirse de la dieta un poco más seguido, ya que la mezcla de sabores dulces y el cuerpo de su novio se le estaban haciendo un vicio.
Continuará…
DaikiAki
14/02/2020
Lo siento por lo corto y por la tardanza, aún así espero les gustara. Ya solo queda un día de esta Yuuyu/Yuuyu week, así que en unas varias horas más publicaré el último capítulo 3
1- Reencuentro
2- Usando traje
3- Viajando juntos
4- Recuerdos
5- Cartas
6- DULCES
7- ANIVERSARIO
Recuerden que pueden unirse al grupo de Facebook "Daiki no sekai" y que los amo demasiado 3
