6
—Viernes, localiza a los demás, diles que estoy bien y en casa –. El niño se quedó pasmado, pero aquel desconocido le ignoró hasta que logró sentarse.
El extraño era alto y musculoso como el tío Steve, sus ojos eran azules como el hielo y el cabello largo hasta los hombros de color castaño. La penumbra de la noche le daba un aire siniestro, aunado a las luces en tono bajo que tenía la sala, lograba parecerse a un asesino dispuesto a dispararle en cualquier momento.
—Ya se encuentran en camino, estarán aquí en cinco minutos – respondió Viernes de pronto rompiendo el lúgubre silencio de la sala.
—¿Quién eres? – por fin habló el hombre después de mirar a Lucas inquisitivamente por un buen rato, el niño se había mantenido en la posición inicial, sentado en el sofá frente a la pantalla de plasma que seguía transmitiendo la película, aún tenía la mano en el bol con palomitas.
A pesar de la sombría apariencia del hombre, no le daba miedo, quizás era su curiosidad, aunque debía admitir que desde que estaba viviendo con los Vengadores su curiosidad había aumentado en demasía, provocándole algunos regaños de parte de Viernes principalmente, ya que lo vigilaba constantemente.
—Lucas – respondió. La mirada de aquel hombre era helada, pero no aterradora, el niño sentía que aquellos ojos se asemejaban mucho a los de Steve, además si tuviera la intensión de asesinarlo ya lo hubiera hecho. Se movió con cautela en una posición menos vulnerable para ponerse de pie con posibilidad de correr en caso de ser necesario.
—Bien, Lucas, ¿quién es tu padre? —el nombrado estaba confundido ante el cuestionamiento, porque bien preguntaba por su padre biológico o por su padre adoptivo.
—Es difícil de explicar.
—Hazlo sencillo —el niño miró al hombre dubitativo, y es que era difícil explicar su situación, sin embargo, si resumía las palabras dichas por Anthony terminó por responder.
—Stark.
—No te pareces a él — el hombre rio un poco antes de reclinarse en el sofá, ahora con una expresión de dolor, lucia más relajado que en guardia y eso también ayudó a que el niño tuviera la confianza de acercarse.
Lucas podía decir que se asemejaba como a un mapache, tenía las ojeras tan marcadas que parecía que él mismo se las había pintado, además de tener el cabello enmarañado sin contar su ropa tan sucia que se sorprendió que el hombre no oliera mal, además no había apartado su mano de su costado y por lo que podía ver tenía unos guantes de cuero.
—Soy adoptado —dijo, esperando no dar demasiada información al respecto, aunque no sabía si podía o no decirlo.
—La Lata adoptando un niño, sí que es divertido – aunque quiso sonar gracioso no lo logró, la expresión de cansancio era más que obvia. El hombre suspiró, daba la apariencia de que hacía un gran esfuerzo por no quedarse dormido.
—¿Quién es usted? —se aventuró a preguntar, ahora que el hombre no estaba en guardia su curiosidad estaba al tope, era de tal manera que comenzaba a balancearse de un pie a otro.
—James Buchanan Baners, solo dime Bucky – dijo con simpleza encogiéndose de hombros y tomar una posición más cómoda en el sofá. Lucas no estaba seguro si el señor Stark se enojaría al ver que el sofá se manchaba con sangre, y por los gustos del dueño estaba seguro de que era tan caro que no se lo podía imaginar.
—Señor Bucky – el hombre rio al escuchar cómo le llamaba, pero enseguida hizo una mueca de dolor, Lucas corrió a la cocina, tomó el botiquín, se puso los guantes de látex y tomó unas gasas para así cubrir la herida y evitar el sangrado.
—¿Sabes que haces?
—No realmente, pero leí algunos libros —no mentía, el Doctor Strange le había dado un libro de primeros auxilios, aunque nunca lo había puesto en práctica, no creía que fuera tan difícil.
—Muy bien, tienes mi confianza en ti — el niño le sonrió limpiando la herida, al parecer solo había rozado, de otra manera habría más sangre.
Aunque podía ser un extraño si Viernes había obedecido a la orden y no había hecho nada para atacarlo, eso solo quería decir una cosa.
—¿Usted es amigo del señor Stark y el tío Steve? — el hombre sonrió. Lucas conocía esa sonrisa, era el tipo de sonrisa que se dedicaban el Capitán y Iron-Man, lo cual le dio mucha curiosidad, ya que no creía que alguien más pudiera sonreír de esa manera.
—Se podría decir que sí.
—Estaban muy preocupado — comentó, Lucas no necesitaba hacer muchas conjeturas para saber por quién sus tutores habían estado tan alterados en los últimos días.
—Mi culpa, esa cosa que me dieron para hablar se rompió, no pude decirles que venía para acá, ni que había terminado mi misión con éxito y al querer llamarlos creo que solo provoque que se preocuparan– realmente se escuchaba culpable, pero Lucas al verlo en ese estado no estaba tan seguro que tan exitoso había sido Bucky.
Las grandes ventanas de cristal se abrieron de pronto dándole la bienvenida a Iron-Man en todo su esplendor, la armadura no dejaba ver su rostro, pero por el tono de voz, Lucas se dio cuenta que estaba enojado.
—¡Tuvimos un aviso de emergencia tuyo! ¡No había nadie más, solo Rogers y yo, y apareces de pronto como si nada! – el hombre le sonrió y asintió, lucía avergonzado – ¡Un mensaje! ¡Eres un maldito espía muy bien entrenado, Baners, pudiste enviarnos algo! – Stark había elevado la voz ante cada palabra hasta terminar gritando, lo cual sorprendió a Lucas ya que nunca lo había visto así.
—Lo siento, muñeca —. Lucas no paso por alto el apodo con que llamó a Stark, provocando que mirara con asombro al genio. — También te eche mucho de menos.
—¡Estás loco! — la armadura se desvaneció y volvió a su capsula en el pecho, mientras Tony se acercaba al herido —¿Qué tan mal esta? — aunque seguía estando molesto parecía más calmado.
—No mucho, el niño hizo un gran trabajo, sólo me rozó – Lucas se ganó una mirada interrogativa de parte de Stark, al ver como el niño había hecho las gasas usadas a un lado y ahora ponía una limpia.
—Lo siento Lucas, puedes ir a tu habitación – suspiró el hombre de ojos color miel, lucía agotado.
—Pero, quiero ayudar –Lucas no estaba dispuesto a irse, también quería ayudar, además ya casi había terminado de limpiar la herida.
—Lo sé, pero necesita ver a un doctor.
—Estoy bien, solo fue un rozón y solo estoy cansado, no he dormido en tres días – al parecer el escuchar al hombre hablar, alteraba mucho a Stark, aunque Lucas podía percibir como trataba de controlarse.
—Aun así… — Tony estaba por decir algo más cuando Bucky volvió hablar.
—Deja al niño, él ayudó.
—¡Eres un imposible, Robocop! – vociferó por fin el genio.
—Qué bueno que ya no estés molesto – Bucky le sonrió al otro hombre, pero al parecer fue un error ya que Tony frunció el entrecejo de nuevo.
—¡Claro que lo estoy! – Lucas dio unos pasos hacia atrás al ver el aura asesina que cubría a Anthony, listo para correr en caso de que decidiera cometer un asesinato.
—¡Bucky! –Steve entró agitado, al parecer había corrido para llegar con ellos.
—Steve, estoy bien. Tranquilo – Bucky le sonrió al capitán y este le devolvió la sonrisa con alivio.
—Nos tenías muy preocupados.
—Lo siento.
—Tenemos que traer a un doctor – dijo Steve mirando la herida
—No es necesario, solo necesito dormir, Lucas es bueno en ello.
—Bien, entonces, ¡duérmete y deja de preocupar a todos! –Stark salió de la habitación molesto.
—¡Antoshka!
—¡Muérete! – Lucas miró al hombre, pero no creía que fuera capaz de morirse, aunque quizá Tony no lo decía en serio.
—Se le pasará, ahora descansa –Bucky le sonrió a Steve antes de dejarse caer por completo en el sofá. El Capitán terminó de curarlo antes de prestarle atención a Lucas que estaba entretenido observando. El niño se sentía curioso ante la herida y por el nuevo visitante de la casa, además nunca había visto tan molesto a Tony.
—¿Esta bien el Señor Stark? – preguntó después de un rato de mantenerse en silencio, se sentía ansioso. Las miradas de Tony y de Steve al ver al hombre eran iguales, estaban aliviados, aunque molestos, cada uno de ellos lo mostraba de manera diferente, eso lo podía entender, pero aun así le preocupaba Stark.
—Cuando las personas le preocupan se pone un poco gruñón – respondió Steve mirándole con una sonrisa para calmar al niño.
—Eso no es poco, es muy gruñón, casi me ataca con su armadura, sino hubieras llegado hubiera sido asesinado — exclamó Bucky abriendo de pronto los ojos, poniendo mucho dramatismo en cada una de sus palabras.
—¿No estabas dormido? Y fue parte tu culpa por estar casi una semana sin noticias de ti.
—Necesito un baño y hablar con él, no es tan comprensivo como tú.
—Ahora descansa, yo lo haré. Y también estoy molesto, James – el capitán le miró con el entrecejo fruncido, pero solo duró un momento.
—Debo ser yo, Steve. Y realmente lo siento, sabes que nunca he querido preocuparlos, mucho menos a ustedes.
—Sé cómo va a terminar, así que mejor habla con él cuando te recuperes.
—De acuerdo.
Lucas dejo a los dos grandes hombres hablando, le preocupaba el Señor Stark, no parecía feliz. Además se estaba creando una atmosfera muy rara y lo odiaba, le daba un sentimiento de nostalgia.
Cuando llego al taller de Stark había una puerta la cual tocó sintiéndose un poco raro porque no había realmente una manija.
—¿Qué sucede, Lucas? – escuchó del otro lado, en el timbre de voz de Tony, no había sarcasmo.
—Señor Stark, será pronto la hora de la cena…
—Lo que sea, pídeselo a Rogers — Lucas se sintió un poco frustrado, aun así no se iba a rendir.
—Pero quiero estar con usted – la puerta se abrió mostrando a un Stark más tranquilo.
—Kid Loki, no estoy de humor – Lucas sabía que cuando Stark se tranquilizaba volvía a hablarles por sus apodos, aunque sabía que no estaba molesto con él, al haberlo llamado por su nombre le había hecho sentir regañado.
—¿Puedo ver como repara lo que sea que está haciendo? –preguntó el niño poniendo su sonrisa más encantadora.
—¿Qué es esa pregunta?
—Es que es aburrido con ellos.
—Que no te escuche el Cap o vas a herir sus sentimientos —debió de haber hecho una cara de asombro porque enseguida agrego. —Bromeaba, pasa, te enseñare lo fascinante que es construir cosas.
—El capitán Rogers quiere hablar con usted – habló Viernes llamando la atención de Tony y Lucas, la I.A. les había estado hablando desde hace un rato, pero ellos la habían ignorado, hasta entonces.
—Dile que estoy ocupado.
—Dice que son las doce y media de la noche y que un niño no debe de estar despierto tan noche –Stark se giró a Lucas con una expresión de reproche.
—¿Por qué no me dijiste la hora?
—No lo sabía —Stark comenzó a reír y se levantó de su asiento, Lucas lo imitó sintiendo el cansancio de la noche invadirlo de pronto, soltando un bostezo.
—Vamos a dormir – el niño le siguió mientras ambos se estiraban por estar tanto tiempo sentados en la misma posición.
—Señor Stark — antes de salir del taller Lucas se detuvo llamando la atención del nombrado quien le miraba con curiosidad, ya que el niño lucia avergonzado.
—¿Sí?
—¿Puedo dormir con usted? – Anthony no escondió su desconcierto, elevó una de sus cejas antes de preguntar.
—¿Por qué?
—Es que me siento un poco solo — Lucas mordió su labio inferior, quizá se había precipitado y no era adecuado dormir con alguien más, pero era la verdad, aunque su soledad había disminuido en los últimos días, por las noches le abrumaba, al punto que habían vuelto las pesadillas.
—De acuerdo, primero vamos a tomar un baño, hace mucho calor –cuando salieron del taller Steve estaba esperándolos con una pizza.
—Pensé que tendrían hambre –Steve tenía la mejor sonrisa que le conocía Loki, pero Tony no parecía interesado en él.
—Gracias –dijo el niño tomando su rebanada con alegría, Steve le sonrió a Tony, pero esté lo ignoró.
—¡Está arrepentido! — la expresión en el rostro de Anthony no cambió ante las palabras dichas por el Capitán al ver que el castaño le estaba ignorando.
—Que siga así un rato más y no se atrevan a ir a la habitación, dormiré con Lucas –. El infante caminó hacia su habitación seguido del hombre de ojos cafés. El niño no se atrevió a girarse, también le tenía mucho aprecio a Steve, demasiado, pero no creía que ahora ponerse de su lado fuera bueno, menos cuando el Señor Stark estaba tan molesto.
Después de tomar un relajante baño y estar listo para dormir corrió a la gran cama de Stark, que era mucho más grande que la suya, con facilidad podrían dormir tres hombres adultos en ella, y en medio de aquella comodidad y calidez no tardo en quedarse profundamente dormido.
Las tinieblas lo estaban consumiendo, sus ojos verdes no podían ver absolutamente nada, de pronto gritos desgarradores llegaron a sus oídos, con sus pequeñas manos los cubrió tratando de callarlos, pero le eran imposible, los escuchaba cada vez más cerca.
El aire se le estaba escapando, no podía respirar, llevó sus manos a su cuello tratando de librarse de quien le estaba privando del oxígeno, pero no podía escapar, el miedo de nuevo lo invadía.
—¡Loki, Loki! – aquella voz era tan familiar, le estaba lastimando, sentía las lágrimas invadir su rostro. Quería decir algo pero no podía pensar, tenía que decir algo, algo sobre que nunca podría ser un…
—¡Kid Loki, Kid, Lucas! – Lucas abrió los ojos, estaba empapado en sudor, sentía húmedo el rostro y no dejaba de temblar, frente a él Tony le miraba preocupado. Estaba sentado en la cama, sus manos aún estaban sobre su cuello y el hombre lo tenía sujeto por los hombros, al parecer lo había movido hasta hacerlo volver en sí.
—¿Estas bien? – la expresión de Anthony era de terror.
– Tuve una pesadilla – confesó dejando caer sus manos. Tony le había soltado por fin, parecía que tuviera miedo de que volviera a suceder lo mismo.
—¿Qué soñaste?
—No recuerdo, había gritos, pero no veía nada, todo estaba oscuro y no podía respirar – el niño inhaló profundamente sintiéndose aliviado cuando sus pulmones se llenaron de aire.
—De acuerdo, todo está bien ahora – Lucas miró a Anthony, quien le dedico una leve sonrisa y lo tomó en sus brazos para así acunarlo contra su pecho. – Ya nada de pizza después de medianoche, causan malos sueños.
El niño asintió para así aferrarse a la camisa del pijama de Tony, dispuesto a dormir de nuevo, ahora mucho más aliviado, aunque estaba seguro que la pizza no tuvo nada que ver con su sueño.
Al día siguiente cuando despertó Wanda lo esperaba lista para estudiar, le había dicho que era momento de volver a la escuela y no se negaría, así que pasó gran parte del día con ella.
A pesar de que entendía lo que la Bruja le explicaba, aun se sentía perdido en aquel sueño, pero fingía que no le afectaba, debía de admitir hasta que para él mismo, que era realmente bueno actuando. Después de varias horas estudiando recibieron una llamada de Thor, y cuando Lucas vio los ojos azules de Thor, la pesadilla de aquella noche desapareció, sonrió realmente. Ni el niño supo porque había estado tan feliz de ver al Dios, ni porque le había dicho que lo extrañaba, no era mentira, pero no era de los que lo decían abiertamente, pero tenía que decírselo, algo dentro de él lo exigía.
Cuando Wanda terminó con él, estaba agotado, había sido mucho que aprender y solo quería olvidarlo de nuevo. Esa fue la semana más aburrida de Lucas en la base, solo fue estudiar y estudiar.
—Kotenok
—¡Ya te dije que te puedes largar de aquí! – Lucas se encontraba en la sala viendo la pantalla después de mucho estudiar, cuando Bucky y Stark entraron, el genio se sentó al lado del niño dejando hablando solo al otro hombre, quien tomó el lugar al otro lado de Lucas.
James o tío Bucky como le había pedido que le llamara había estado aun detrás de Tony por una semana sin recibir su perdón aun. El soldado había hecho de todo para recibir el perdón, desde cocinar deliciosos postres hasta estar detrás de él todo el día.
—Muñeca.
—No hables, vemos una película –Lucas miró al hombre de ojos azules hielo, ya no tenía las ojeras tan marcadas y parecía más amable.
—Lucas, dile algo a tu madre — suplicó Bucky, Lucas elevó la vista mirando a su interlocutor, pero se encogió de hombros, pasando su vista ahora al brazo de metal que resplandecía con la playera manga corta que traía puesta, aun se sorprendía de aquel fuerte brazo.
—No creo que pueda ayudarle, el señor Stark no cambia fácilmente de opinión.
—Que bien me conoces.
—Tony, el día de hoy invite a los chicos para realizar una reunión, mañana es el examen de colocación de Lucas, debemos celebrar —los interrumpió Wanda, al parecer más que fastidiada por la tonta discusión.
—¡Eso es fantástico! — exclamó Steve que se sentó en uno de los sofás desocupados. Acababa de llegar de una misión.
—¿Vendrá Barton? — preguntó Stark.
—Me temo que sí — respondió Natasha, para así sentarse al lado de Wanda en el otro sofá.
—Si veo otro muñeco de él, lo tiraré a la basura —dijo Stark mirando al Tsum Tsum en forma de arquero que Lucas usaba como almohada, en realidad era casi como su muñeco favorito, ya que no lo soltaba por nada.
Y la razón por la que no lo soltaba era porque era a quien abrazo por primera vez después de una pesadilla y que logro calmarlo, desde entonces era como un amuleto de buena suerte que cargaba siempre.
—Estoy de acuerdo contigo, he visto tanto a Barton en muñecos que verlo en persona será una pesadilla, además su muy divertida forma de ser da mucho que desear — coincidió Bucky.
—¿De verdad te gustan, Lucas? – preguntó Tony tomando el Tsum Tsum en sus manos.
—Es que me acostumbre a ella, es suave y…
—La mía es mejor – exaltó Stark
—Por eso no quiero ensuciarla – respondió el niño con su sonrisa más encantadora.
—De acuerdo, eres todo un embaucador – el genio alabó ante la rápida respuesta del niño.
—Cuidado Kotenok, estas criando a todo un mini Stark
—¡Calla, Robocop!
—¿Por qué le dice gatito al señor Stark? —Bucky le miró por un momento antes de hablar.
—¿Lo buscaste en internet?
—Oh…demasiado tarde Barnes, ese niño entenderá cualquier idioma que hables — dijo Wanda. Bucky elevó la vista hacia Stark que si las miraras mataran él ya hubiera sido acribillado cruelmente.
—Es con cariño.
—¿Dime que no invitaste a Strange? — preguntó de pronto Anthony, cambiando el tema.
—Tenia, ha estado trayendo algunos regalos para Lucas – soltó Wanda con una leve sonrisa, Stark sabía que lo hacía para molestar.
—Unos libros raros y un muñeco como él no son realmente regalos, son terribles.
—El Doctor Strange es divertido –Stark miró a Lucas como si le hubiera crecido una segunda cabeza, pero el niño solo le sonrió.
—Niño, tenemos que revisar cual es tu concepto de diversión con urgencia.
—¿Tienes un muñeco de cada uno de ellos? – preguntó Bucky quitándole de las manos el muñeco a Tony y mirándolo como si lo inspeccionara cuidadosamente.
—Me falta el tuyo, tío Bucky
—¿Por qué no le dieron uno mío? – preguntó el castaño con cierto sentimiento.
—Porque solo le damos de a quién quiere –respondió Tony.
—¿No me quieres?
—Lo acabo de conocer, en realidad el concepto de amor es más extenso – soltó Lucas mirando el muñeco que cargaba Bucky.
—Pregúntale a Stark y te lo resumirá en diferentes sustancias segregadas por el cerebro –respondió Bucky sonriéndole al nombrado.
—Señor Stark… — de pronto un gran aro dorado se abrió en medio de la sala por donde salió Strange con lo que parecía ser un libro envuelto
—¿Sabes que existen las puertas? – quizá el humor de Anthony no se encontraba en el mejor momento.
—Es que amo invadir tu privacidad – y ciertamente a Strange no le importaba.
—Claro, ahora entiendo que tienes una insana costumbre o solo esperas el día en que me veas en pel…
—¡Stephen me alegra verte! –. Bucky que había cubierto los oídos de Lucas miraba a Tony con cierta desaprobación, el muñeco de Hawkeye ahora yacía tirado en una esquina.
—Capitán, es un gusto verlo de nuevo, he venido con un nuevo regalo para Loki, sé qué hará su examen muy pronto – el Doctor se giró al niño dedicándole una leve sonrisa, Lucas le agradeció sin acercarse aún, Tony no parecía dispuesto a dejarlo.
—¡Adivinen quién llegó! – Lucas saltó de su asiento para así correr a la entrada en cuanto escucho la voz de Barton.
—¡Tío Clint! – el adulto tomo al niño en brazos para darle vueltas mientras les miraba riendo.
—¡Te extrañe Lucas!
—¡Yo también!
—¡Te tengo un regalo!
—¡No más por favor!
—No seas dramático Stark, ahora es algo mejor – Clint traía colgando un arco y unas flechas junto a un moño. – ¡Te enseñare a tirar!
—¡Increíble! —el niño estaba encantado – aunque no sé si sea tan bueno
—Tranquilo, también te enseñare tácticas de defensa.
—Doctor Strange dijo que podría ser un hechicero.
—Sí, quizá seas bueno en ello, pero también debes aprender a defenderte.
—¿Está bien que le enseñes a un niño de diez años defensa personal? — preguntó Wanda mientras servía la mesa para todos.
—Nunca es muy temprano, a Francis, Lila y Nathaniel les enseñe desde los tres años, son unos expertos defendiéndose y tirando con el arco.
—Muy bien, sólo no lo fuerces mucho es su primera vez.
—No te preocupes, seré suave.
—Saben que si los escuchan hablar terminaremos siendo arrestados por la ONU —Natasha Comentó mirando a Barton con cariño. Lucas conocía bien a sus tíos y estaba seguro que la amistad que ambos tenían era tan fuerte que sería imposible de romper.
Una vez que llegaron las pizzas, se pusieron a celebrar junto a mucha soda, aunque Viernes les había hecho una advertencia sobre la comida saludable que debía comer Lucas, Tony la ignoró diciendo que era una vez en la semana.
Se escuchó un fuerte trueno y el corazón de Lucas latió llenó de emoción, no sabía cuál era el motivo, el estar con Steve era agradable y le tenía un aprecio especial, pero con Thor era como si algo dentro de él pidiera por su atención, era difícil de controlar, pero quizá ya no tenía que oponer tanta resistencia a aquella parte suya.
Muchas gracias por las lecturas.
Favor de indicarme en caso de ver algún error.
Nos leemos muy pronto.
