Hola, hola, amigos Candy fans, como había prometido les traigo esta nueva historia la cual se encuentra en proceso, espero que sea de su agrado pues aunque nuestra pareja favorita tendrá su parte la pareja principal serán Stear y Paty, es de tipo universo alterno y de época actual.

Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, son de Keyko Nagita.

Historia sin fines de lucro.

Y así... surgió el amor

Capítulo 5

The greatest showman

-Entonces Stear... ¿Quieres comer espaguetis? - inquirió Paty sonriendo, resplandeciendo con los reflejos del sol que se colaban por la ventana de la cocina.

Para Stear la sonrisa de Paty era como ver salir el sol, aquel sol resplandeciente que había en el desierto, ese que a veces quemaba pero que también te hacía sentir todavía vivo.

-SÍ... sí claro... gracias- respondió Stear después de unos segundos, nervioso, titubeante, Paty tenía ese efecto en él.

-Ven, siéntate aquí- proclamó la chica señalando las sillas altas en la barra de la cocina- no soy una gran cocinera, pero no me sale tan mal- expuso mientras sacaba uno a uno los productos de la bolsa del supermercado acomodando aquí y allá dentro de alacenas y gabinetes- usualmente voy los sábados, pero ayer salí con mi abuela, luego la reunión de anoche y ya no pude… ¡Auch! - exclamó la chica al sentir un golpe en la cabeza de una lata que no había colocado bien en la alacena.

-Permíteme- manifestó Stear acercándose para ayudarla, recogió la lata del piso para colocarla en su sitio, necesitaba hacer algo pues la piel se le había erizado cuando la vio levantar los brazos para alcanzar los lugares más altos dejando ver piel que se asomaba debajo de la pequeña camiseta al ponerse de puntas, cada que Paty lo hacía sus ojos oscuros viajaban desde las delicadas manos pasando por la curva de sus senos, la cintura pequeña, las generosas curvas, las largas y bien torneadas piernas, a pesar de ser un hombre que había sido entrenado duramente, esta mujer le estaba poniendo a prueba su autocontrol haciendo recordar a su cuerpo los meses que llevaba sin estar con una- ¿Esto va aquí?- inquirió mostrando un lugar en la alacena.

Paty dejó de respirar por un segundo, ¿En qué momento se había acercado tanto y ella no se dio cuenta? Estaba cerca, demasiado cerca, lo vio tan alto, alcanzando con facilidad lo que ella no podía, tan cerca que podía sentir su aroma, tan cerca que podía ver sus músculos marcados a través de la camiseta gris mientras colocaba la lata a en su lugar, a sus espaldas, estirando su cuerpo sobre ella, tan cerca que se sintió pequeña a su lado.

-SÍ...si...ahí está bien, gracias- respondió bajando la cabeza, haciendo como que buscaba dentro de la bolsa- perdón, a veces soy un poco torpe- se excusaba sacando los demás productos para distraerse un poco del cuerpo cálido que se quedó parado junto a ella, evitando mirarlo pues sentía las mejillas calientes.

- ¿Estás bien? ¿No te lastimaste? - inquirió el moreno haciéndola volverse hacia él para revisarle la cabeza.

¡Ay dios!, ¡Sus manos!, A Paty se le subieron los colores al sentirlo tocarla, él sostuvo su cara entre sus manos, revisando sus pupilas, luego pasó sus dedos sobre su cabeza buscando algún indicio de golpe.

-No.…no te preocupes, estoy bien, fue apenas un rozón- aseguró la chica posando ambas manos en su pecho para alejarlo... mala idea… lo sintió tensarse bajo sus palmas.

-Jum- Stear carraspeó para aclarar su voz- no, no tienes nada- afirmó dando un paso hacia atrás alejándose de esas manos sobre su pecho que lo hicieron temblar.

- ¡Genial! - exclamó Paty bajando las manos y dándose la vuelta repentinamente- siéntate, ¿Quieres tomar algo? ¿Agua? ¿Refresco? ¿Vino? - preguntaba mientras se recargaba en la mesada, de espaldas a él cerrando los ojos un momento para calmar sus nervios.

-Agua por favor- pidió Stear mientras se sentaba del otro lado de la barra desayunador.

-Bien- respondió la chica dirigiéndose al refrigerador para sacar una botella de agua, esperaba que con el fresco de adentro se le bajará un poco el calor de las mejillas.

The Chicago Theatre.

Con las manos entrelazadas, Candy y Terry caminaron hasta llegar a una puerta marrón, en ella había un cartel con las siglas T.G. sin duda alguna era el camerino de Terry.

El joven castaño soltó la mano de la rubia, sacó unas llaves del bolsillo delantero de sus pantalones, abrió la puerta para luego invitarla a pasar.

Candy dudó un momento, sin embargo, él le pidió confianza, lo miró y sin dudarlo más hizo un asentimiento introduciéndose al lugar, al entrar se maravilló con lo que ahí había, al fondo un tocador con un espejo grande bordeado con focos blancos, sobre el mismo varios artículos de maquillaje perfectamente ordenados, a la izquierda trajes colgados, con seguridad los correspondientes a la puesta en escena a la que ella iba como invitada, a la derecha un sofá triple en color chocolate, junto a él una mesita en donde vio a Terry depositar su móvil, una billetera y las llaves del auto.

-Bienvenida a mi espacio enfermera pecas- expuso Terry señalando con el brazo todo a su alrededor.

- ¡Vaya! ¿Los camerinos de los artistas son así? - inquirió la rubia- es bastante amplio, yo pensaba que era un cuarto pequeñito- decía recorriendo todo con la mirada- ¡Oh por dios!, Esto es...es de...tú eres…- decía mientras avanzaba hacia los trajes, tomando entre sus manos el saco rojo con dorado que tan bien conocía.

-Sí - respondió el hombre sonriendo al ver la cara de admiración y sorpresa de la rubia- soy yo- lo que siguió el castaño no se lo esperaba.

Candy lanzó un grito, frotó la manga del saco contra su rostro y luego saltó a los brazos de Terry, emocionada y con una sonrisa de oreja a oreja.

-¡Es fabuloso!, Yo quería venir pero… no me alcanzaba para un boleto de esos donde te sientas adelante, luego se agotaron… es mi película favorita…- proclamaba sin darse cuenta que se había colgado del cuello de Terry y este la sostenía con los brazos alrededor de su cintura, al menos estaba recargado sobre el tocador y no completamente de pie o la tendría suspendida unos centímetros del piso pues la chica era al menos quince o veinte centímetros más baja de estatura que él- !Gracias por invitarme!- espetó dándole un sonoro beso en la mejilla- creo sólo estarán un par de semanas más y yo…- Candy se detuvo abruptamente al darse cuenta de lo que hacía y decía- ¡Perdón!- proclamó la rubia soltándose con lentitud del castaño- no quise...no crea que…- decía al tiempo que intentaba dar un paso hacia atrás, cosa que no pudo pues estaba prisionera entre los fuertes brazos de Terry.

El hombre la miraba fascinado, Candy era, además de hermosa, espontánea, natural, inocente de cierto modo, era una chica real, sin poses estudiadas, una como nunca había conocido antes, ni cuando era un jovencito, la recordó días atrás cuando estaba en el hospital, dulce, cariñosa, ¡Qué ganas de enredar sus dedos en su cabello para sostener su cabeza y plantarle un beso largo y profundo en ese mismo instante! Pero...no, Candy no era de esas chicas, él lo sabía, lo sentía, así que haciendo uso de toda su fuerza de voluntad, recordándose a sí mismo que las cosas con esta maravillosa mujer debían ir a otro ritmo, así que solamente sonrió, una sonrisa real, una que nadie conocía y que ahora mostraba sólo para ella, sin soltarla del todo abrió el cajón del tocador que le quedaba del lado derecho, de ahí sacó un lienzo blanco de seda, una bufanda regalo de su madre, no lo usaba seguido pero siempre la llevaba consigo; soltó momentáneamente a la rubia apartó los rizos rebeldes detrás de sus orejas, con delicadeza le colocó la prenda alrededor dejando unos cuantos bucles sobre la frente de la chica enmarcando así su bello rostro.

-Así está mejor- declaró cuando terminó de colocar el lienzo.

Candy dejó que el castaño coronara su cabeza con la hermosa prenda, cuando acabó de atarla en su nuca ella llevó sus manos a la pieza de tela, era de una textura suave con unos largos flecos en ambas puntas que él colocó a cada lado de sus hombros.

-Gracias- respondió sonrojada- y de nuevo disculpa mi exabrupto, a veces soy algo impetuosa- explicó.

-No te disculpes, me es agradable ver alguien tan natural como tú, en este medio todos piensan antes de dar un solo paso o decir una palabra- declaró sin dejar de mirarla.

Candy no sabía qué decir, estaba apenada por su comportamiento, por cómo él la miraba y la tocaba, usualmente nadie se acercaba tanto sin recibir un buen golpe de su parte.

-Pero… Entonces… ¿Te gusta? - inquirió el hombre cambiando de tema pues las cosas estaban tornándose demasiado íntimas.

-Es maravilloso, no soy conocedora, pero he ido al teatro una que otra vez, y esto en particular es…- dijo mientras daba unos pasos de nuevo hacia los trajes- es fantástico- susurró.

Paty se movía de aquí para allá por la cocina mientras Stear la observaba con la barbilla recargada en una mano sonriendo sin darse cuenta, era graciosa la forma en que la castaña movía los dedos cada que se detenía a mirar las cosas que había puesto sobre la mesada, todas en orden listas para ser utilizadas, igual que una tropa antes de la revista matutina.

-Bien-, creo que ya tenemos todo, lo primero que hay que hacer es ... - decía la chica al tiempo que sacaba una olla del gabinete a su izquierda.

An empty street
An empty house
A hole inside my heart
I'm all alone
The rooms are getting smaller

Paty comenzó a cantar una canción mientras llenaba con agua la olla para luego ponerla al fuego.

I wonder how
I wonder why
I wonder where they are
The days we had
The songs we sang together
Oh yeah
And all my love
I'm holding on forever
Reaching for the love that seems so far

Seguidamente la chica sacó una tabla para picar ajo, cebolla y pimentón, los tomates que previamente había lavado y desinfectado los cortó para luego meterlos a la licuadora, estaba tan concentrada que por un momento olvidó que Stear seguía ahí sentado.

So I say a little prayer
And hope my dreams will take me there
Where the skies are blue
To see you once again, my love
Over seas from coast to coast
To find the place I love the most
Where the fields are green
To see you once again, my love.

Después de licuar los tomates la chica sacó un sartén grande donde vertió un chorrito de aceite a fuego suave, añadió la cebolla y el ajo bien picados junto con un poco de sal y pimienta para salpimentar mientras removía con frecuencia.

I tried to read
I go to work
I'm laughing with my friends
But I can't stop
To keep myself from hinking
Oh no

- ¿Te ayudo con algo? - inquirió Stear poniéndose de pie, se estaba poniendo nervioso otra vez al ver los labios de Paty moverse mientras cantaba, ni que decir del hormigueo que lo recorría al verla moverse- puedo vigilar la salsa- añadió señalando el sartén- no me comprometo a cantar, pero remover el cucharón se me da bien- finalizó.

- ¡Oh disculpa! Candy me ha pegado está canción está semana y no puedo sacarla de mi cabeza- mencionó volviendo a colorear sus mejillas con un dulce rubor.

-Me parece una linda canción, no la conozco, pero es linda- dijo mientras se apoderaba del utensilio de cocina.

Paty le sonrió tímida, a pesar de que apenas y hacía unos días lo había visto por primera vez, la noche anterior supo que ya lo conocía desde niños y se estaban reencontrando estaba cómoda con él, como si siempre hubieran estado juntos, eso sin duda la asustaba un poco.

Stear estaba igual que ella, cómodo con su presencia, tranquilo con el sonido de su voz, aunque nervioso por el efecto de tan sólo una mirada de la chica.

En el teatro, Candy admiraba cada detalle de los trajes y el camerino de Terry, estar ahí era como entrar a otro mundo, uno muy diferente al suyo.

-El lugar que he reservado para ti no está "adelante" como tú mencionaste- hablo el castaño haciendo una señal, encomillando la palabra que había utilizado la rubia al referirse al área de platea- mi asistente te llevará a tu lugar en el anfiteatro es un área de butacas permite una buena visibilidad del escenario desde las filas más alejadas, la acústica es buena, cuando acabe el espectáculo quédate ahí hasta que Mike vaya por tí, él te llevará al auto mientras me deshago de la prensa, no quiero que te molesten o nos sigan, sinceramente cuando acabamos estoy muerto de hambre pero parte del trabajo es lidiar con los reporteros, siempre me las arreglo para no tardar mucho con ellos y hoy no será la excepción- explicó el castaño.

- ¿Mike? - inquirió la rubia.

-Es mi asistente, no tarda en llegar, la función comienza a las siete treinta, son las seis cuarenta y cinco, en quince minutos estará aquí- decía el castaño mientras miraba la hora en su reloj.

-Bueno, y ¿mientras tanto? - cuestionó la rubia.

-Mientras tanto puedes preguntar lo que gustes- proclamó cruzando los brazos y las piernas recargado todavía en el tocador mirándola.

-Bu… bueno pues… Pues… ¿Cuántos años tienes? - inquirió la rubia, se puso tan nerviosa al verlo en esa pose tan desenfadada que lo hacía ver tan sexi que dijo lo primero que se le vino a la mente.

El castaño se carcajeo fuertemente, Candy había quedado tan colorada y hacía esas muecas tan graciosas que no pudo evitar reír, ella era simplemente fabulosa.

-Bueno, hace mucho que nadie me preguntaba eso, todo el mundo parece conocer más de mí que yo mismo.

-Disculpe usted mi ignorancia señor presuntuoso, pero no suelo leer revistas de espectáculos.

-Hieres mis sentimientos enfermera pecas- proclamó el castaño haciendo un gesto teatral.

- ¡Usted es imposible! - exclamó la chica rodando los ojos.

- ¡Vamos Candy! Pensé que ya habíamos superado los "usted".

-Sí... perdón- se disculpó bajando la cabeza para luego expresar con los brazos en jarra acercándose a él- no contestaste mi pregunta Terry- concluyó achicando los ojos.

-Tengo veintinueve, ¿y tú? - inquirió tocando la nariz de la rubia con el dedo índice.

-Es de mala educación preguntarle la edad a una dama- le recriminó.

-Lo adivinare, y si acierto me darás un premio- la reto acercando su rostro al de la rubia, tanto que casi podían tocarse sus narices.

-Dispara- le dijo devolviendo el reto.

-Veintidós- respondió el castaño sin inmutarse.

Candy alejó su rostro haciendo muecas, ella recién cumplió los veintiocho igual que Paty, pero por su complexión delgada y su baja estatura aparentaba menos edad.

-Frío, frío- dijo cruzando los brazos.

- ¿Dos de tres? - inquirió el castaño.

-Perdiste tu oportunidad así que creo que gané- aseveró risueña.

El castaño estaba por replicar cuando unos golpes en la puerta interrumpieron su intento.

-Adelante- declaró.

-Buenas tardes señor Graham- saludó un joven de tez morena y ojos verdes.

-Buenas tardes Mike, ella es la señorita White, te hablé de ella en la mañana.

-Sí señor Graham, lo recuerdo, mucho gusto señorita- dijo el joven dirigiéndose a ella.

-Mucho gusto Mike, pero llámame Candy por favor- solicitó la rubia extendiendo la mano para saludar al muchacho.

-De acuerdo Candy- respondió después de mirar primero a Terry que hizo un asentimiento de cabeza aprobando la petición de la rubia para luego tomar la mano extendida y darle un apretón.

-Debo comenzar a prepararme Candy, como te dije hace un rato Mike te llevará a tu lugar, después irá por ti y nos veremos en el auto cuando acabe- le recordó tomando su mano- Mike- dijo dirigiendo su mirada al chico- te la encargo mucho por favor.

-Sí señor, enseguida vengo a ayudarle- respondió el joven adelantándose a la puerta para darles privacidad al despedirse.

-Te veré más tarde Candy- afirmó llevando la mano de la chica a sus labios.

Candy suspiró e hizo un asentimiento sin saber qué más decir pues su corazón estaba retumbando en su pecho que le impidió decir palabra alguna.

Mientras avanzaba a la puerta se fue soltando de la mano cálida y fuerte de Terry, ambos mirándose fijamente; después de salir y cerrar la puerta tras de sí, Candy y el joven Mike encaminaron sus pasos hacia el lugar reservado, una vez ahí el joven instruyó de nuevo a Candy en las medidas que se tomarían para salir al término de la puesta en escena, la joven asintió y Mike se retiró de ahí deseándole pase un buen rato y disfrute el show.

Poco a poco el teatro comenzó a llenarse, Candy paseaba la mirada por todos lados admirando el lugar, desde donde estaba se apreciaba perfectamente cada parte, se asomó para ver el área central de asientos pensando que Terry tenía razón, si ella se hubiera sentado en uno de esos lugares o no la dejarían ver por las personas delante de ella o le daría una contractura en el cuello por tener la cabeza levantada.

Las luces se apagaron completamente y una voz proveniente de los altavoces anunció:

*The Greatest showman es más que un musical, es un viaje a través de los ojos de un hombre que constantemente busca su sitio. Las excelentes canciones, con su energía, ritmo y sentimiento, nos ayudarán a conocer el amor, la fuerza y los valores de esta fabulosa historia, donde compartiremos los triunfos y las derrotas de Barnum.

El telón está a punto de alzarse y el espectáculo debe continuar.

¡This is The Greatest Show!

Candy se emocionó después del anuncio, se acomodó en su asiento y olvidándose de todo y de todos a su alrededor concentró su mirada en el escenario.

*La función comenzó repleta de energía con The Greatest Show, el tema de presentación de la película. Con un despliegue visual de gran factura P.T Barnum, el maestro de ceremonias de un enorme espectáculo, llegó envuelto en un tema de potente ritmo, en el que inyectaba toda su energía vocal junto al resto de intérpretes en un intenso in crecendo musical, que eclosiona en un estallido de luz y color.

Woah
Woah
Woah
Woah
Woah
Woah
Woah
Woah
Woah
Ladies and gents, this is the moment you've waited for (woah)
Been searching in the dark, your sweat soaking through the floor (woah)
And buried in your bones there's an ache that you can't ignore
Taking your breath, stealing your mind
And all that was real is left behind.

Las potencias en la voz de Terry Graham junto con su energía llenaron el lugar e hicieron que a Candy se le formara un nudo en el estómago.

Después de la breve introducción en la que Candy pudo apreciar el gran talento del castaño, aunque fuera por breves momentos; *el romanticismo hizo acto de presencia al momento del encuentro entre Barnum y Charity, la joven establecida en la alta sociedad, de la que el hijo del sastre queda totalmente enamorado.

La rubia suspiraba al ver a los pequeños actores realizar su trabajo, se veían tan tiernos. Entonces llegó su parte favorita de toda la trama…el tema A Million Dreams.

I close my eyes and I can see
The world that's waiting up for me
That I call my own
Through the dark, through the door
Through where no one's been before
But it feels like home

Candy, al igual que los demás espectadores *viajaron a través de diferentes momentos de la relación y también de la vida de Barnum, la chica lloró ante el fallecimiento del padre de Phineas, se enojó cuando Charity fue enviada a un colegio de interna, quedándose el joven solo y viviendo en la indigencia.

*La música prosiguió para mostrar a un Barnum ya adulto con el rostro de Terry que regresa años más tarde para recuperar el amor de Charity.

Ebert night, I lie in bed
The brightest colors fill my head

A million dreams are keeping me awake

La rubia comenzó a derramar algunas lágrimas, en ese preciso momento, en el que escuchó la voz del castaño sobre el escenario vibrar mientras cantaba, lo vio deslizarse con elegancia y soltura al bailar que Candy sintió un vuelco en el corazón, en un giro Terry quedó de frente, levantó la mirada y como si estuviera viéndola sus ojos parecieron encontrarse con los de Candy, en tan sólo un instante...en ese brevísimo instante todo cambió y así… Sin que se diera cuenta... Así surgió el amor.

I think of what the world could be
A vision of the one I see
A million dreams is all it's gonna take
A million dreams for the world we're gonna make
For the world we're gonna make

*Entre coreografías de gran belleza y aspecto visual impecable Charity y Barnum relatan sus vivencias y cómo se enfrentan a toda clase de obstáculos, donde su amor los unirá, ante todo.

-Es increíble ¿No lo cree señorita? - inquirió un hombre con marcado acento extranjero sentado junto a ella.

-Sí, es increíble- respondió abrumada por el sentimiento que le embargaba.

-Tenga- le dijo el hombre al tiempo que extendía un pañuelo para que Candy se secara las lágrimas.

- ¡Oh!, Es usted muy amable- afirmó recibiendo lo que el hombre le daba para después volver a enfocar su atención al escenario.

Mientras la trama se desarrollaba Candy no podía dejar de admirar el trabajo de Terry y todos los actores, suspiró, lloró de nuevo, se enojó cuando Barnum metió la pata con la tal Jenny Lyn, aunque al final cuando Barnum perdió todo lo que tenía y acaba solo emborrachándose en un bar le dio tanto pesar esa escena que de nuevo lloró inconsolable, como si ya la hubiera vivido antes.

Al final cantó, aplaudió al igual que los presentes durante la última intervención ahora con la canción completa en la cual los actores invitaron al público a interactuar.

Cuando el telón bajó el aplauso estridente al cual la rubia se sumó no se hizo esperar, gritos de "bravo" chiflidos se escuchaban por todo el lugar y los actores salieron a recibir las ovaciones, de nuevo parecía que Terry la miraba sólo a ella y sé sintió feliz.

El hombre a su lado también aplaudió a rabiar, le llamó la atención la manera de mirar hacia el escenario se veía ¿orgulloso?, Bueno, tal despliegue de talento no era para menos o a lo mejor era algún familiar de alguien ahí en el escenario.

Al término de las reverencias el telón cerró y no volvió a abrir, los espectadores comenzaron a retirarse y Candy tomó asiento de nuevo para esperar como Terry le había pedido anteriormente, el hombre a su lado estaba por retirarse cuando de nuevo se dirigió a ella.

-Ya no habrá otra función- mencionó el hombre.

-No, ya no- respondió la rubia

- ¿Se queda usted entonces? - inquirió.

-Estoy esperando a alguien- informó.

- ¡Ahhh! - musitó el hombre- entonces con su permiso- se despidió.

- ¡Su pañuelo! - exclamó Candy al mirar su mano.

-No hay problema- señaló el hombre- tengo más, quédeselo- dijo sonriendo de medio lado- adiós señorita- concluyó.

Siguió al hombre con la mirada, algo en él le parecía familiar pero no sabía que era, miró su mano de nuevo y extendió el trozo de tela blanca, en una esquina tenía unas letras bordadas con las iniciales RGG.

Pasados unos minutos, el joven Mike llegó por Candy.

-Disculpe la tardanza señorita Candy, la prensa está algo alborotada con la reaparición del señor Graham después del accidente.

-Está bien, no hay problema, ahora… ¿A dónde me llevará Mike?

-Sígame por favor- pidió el joven.

Candy se dejó guiar por Mike quien la llevó por los pasillos del teatro hasta un pequeño estacionamiento, ahí le pidió subir a un auto negro, no tardó más de cinco minutos cuando llegó Terry vestido igual a cuando llegaron.

-Hora de la cena pecas- dijo cuándo se instaló detrás del volante.

Candy lo observó, él estaba sonriente, hasta cierto punto relajado.

-No sé tú, pero yo muero de hambre- manifestó el hombre.

La chica no contestaba, se había quedado ensimismada contemplando al joven.

- ¿Pasa algo? - preguntó Terry al verla tan quieta y sin dejar de mirarlo- ¿Te sientes mal?, ¿Alguien te hizo algo? - cuestionaba.

Candy sólo movió la cabeza negando, no podía hablar pues se le había hecho un nudo en la garganta.

Terry se movió dentro el auto para observar detenidamente a la chica, no vio nada fuera de lugar, salvo sus ojos enrojecidos que lo hizo ponerse alerta; levantó la mano derecha dirigiéndose hacia Candy, con suavidad acarició la tersa mejilla.

Candy sintió la calidez de sus dedos en su rostro, no pudo evitar cerrar los ojos y suspirar ante la muestra espontánea de cariño y preocupación de Terry para con ella.

Terry la vio cerrar los ojos, dócil, tranquila, dulce que no pudo evitar acercar su rostro al de Candy.

La rubia sintió un hormigueo cuando Terry dejó de acariciarle la mejilla para luego tomar su nuca, abrió los ojos y lo vio cerca, cada vez más cerca mirando su boca.

Terry no puedo resistir la tentación que era Candy, sus planes se fueron al caño al tenerla así de cerca y tan dispuesta, con una mano aferrando el volante del vehículo en donde se encontraban y la otra sosteniendo la cabeza de la mujer se acercó a ella para buscar sus labios.

Fue un beso casto, suave, dulce y breve, muy breve pero lleno de sentimiento, al término Terry se alejó lo suficientemente para mirarla y ver su reacción, casi esperaba una cachetada por parte de la rubia y no sabía porque, pero esta no llegó.

Candy abrió los ojos, el rostro de Terry cerca todavía, él era hermoso, levantó la mano de su regazo para ahora ella regalarle una caricia tímida en la mejilla y sonreírle resplandeciente desde el fondo de su corazón.

- ¿A cenar? - inquirió la rubia con un dulce rubor en el rostro.

-A cenar- respondió sonriendo el hombre.

Terry la soltó para poder arrancar el auto, con destreza maniobró para salir del reducido espacio de estacionamiento para enfilar hacia las calles de Chicago rumbo a un restaurante italiano para llevar a Candy a cenar.

-Este no es el auto en el que llegamos- señaló Candy haciendo plática y mitigar un poco sus nervios.

-No, es el de Mike- respondió Terry.

- ¿Y porque vamos en él? - preguntó la chica.

-Porque los señores de la prensa ya conocen el mío y lo siguen, así que Mike y yo hacemos cambio- explicó- él se va primero por un lado y luego yo salgo y voy por otro.

-Buena táctica- afirmó Candy.

En el departamento de Paty el tiempo pasó volando; entre cocinar, platicar y comer los jóvenes pasaron una tarde agradable, para cuando se dieron cuenta ya eran casi las seis de la tarde.

-Gracias por la comida Paty- expresó Stear- son los espaguetis más ricos que he probado- manifestó el joven.

-No hay nada que agradecer.

-Por supuesto que sí, me has rescatado en el supermercado, me has dado de comer y me has instruido en los horarios de la lavandería- declaró sonriente.

-Al parecer estamos destinados a rescatarnos- expuso Paty.

-Eso estaría muy bien- susurro el hombre.

- ¿Cómo has dicho? - inquirió Paty.

-Nada, sólo… Gracias en verdad Paty- declaró Stear tomando sus bolsas para ir a su departamento.

-Ha sido un gusto ayudarte- manifestó Paty- si hay algo más que pueda hacer por ti ya sabes qué puerta tocar- indicó la chica mientras le abría la puerta para que el saliera.

-Hasta otro día Paty- se despidió el joven mirándola fijamente.

-Hasta otro día Stear- respondió ella recargando su cabeza en la puerta mientras sostenía el picaporte.

Alistear se alejó despacio, realmente no quería irse, en todo el tiempo que estuvo con Paty se había sentido tan tranquilo, tan calmado que, ahora que subía las escaleras al siguiente piso donde se ubicaba su departamento tembló un poco ante la idea de estar solo y los recuerdos tan dolorosos regresarán a él de tal forma que lo apabullarán para no darle descanso como otras veces.

Mientras Paty lo veía partir suspiró, él era… Era lindo, dulce, amable y muy guapo, aunque por momentos parecía triste y temeroso, suspiró de nuevo sacudiendo la cabeza, no quería que ideas tontas se le metieran; cerró la puerta, puso los seguros y se dejó caer en el sofá, miró a un lado y tomó su pequeño bolso para revisar su móvil el cual había dejado olvidado todo ese tiempo, se sentó abruptamente al ver cinco llamadas perdidas de Candy y un mensaje de WhatsApp:

¿Dónde te andas Patricia?

¿Te acuerdas del paciente indeseable?

¡Me invitó a salir!(emogi de espanto)

¡No sé qué ponerme! (emogi llorando)

¡Olvídalo! He hecho lo que he podido, ¡Deséame suerte!

- ¡Válgame Dios Candy!

Paty respondió lo más rápido que pudo.

Fui al súper.

¡Me encontré con Stear!

Estuve aquí en casa con el preparando espaguetis, olvidé el móvil dentro mi bolso.

Espero que todo salga bien, ten cuidado, cuando llegues me cuentas ¡No importa la hora!

La castaña se dejó caer de nuevo en el sofá pensando en su amiga ambas habían tenido un día lleno de sorpresas, suspiró una vez más cerrando los ojos, el sueño se apoderó de ella que, con una sonrisa se dejó llevar a los brazos de Morfeo, aunque en realidad ahora que estaba entre dormida y despierta se confesó a sí misma que gustosa se dejaría llevar por los fuertes brazos de un guapo moreno de rostro triste, pero de sonrisa amable.

Continuará...

PRIMROSE.

*Información extraída de la web y levemente modificada para fines de esta historia.

Aquí abajo dejo el link donde pueden encontrar la crítica completa.

.es/criticas/critica-bso-the-greatest-showman-canciones-de-benj-pasek-y-justin-paul/

Gracias por leer.

Holaaa, hola, ¿cómo han estado? Yo con mucho trabajo ( gracias Dios) espero que la estén pasando súper bien.

Les mando saludos afectuosos y muchos, muchos besos a todos al otro lado de la pantalla ;)

Nos leemos pronto.