Hola, hola, amigos Candy fans, como había prometido les traigo esta nueva historia la cual se encuentra en proceso, espero que sea de su agrado pues aunque nuestra pareja favorita tendrá su parte la pareja principal serán Stear y Paty, es de tipo universo alterno y de época actual.

Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, son de Keyko Nagita.

Historia sin fines de lucro.

Y así... surgió el amor

Y así surgió el amor

Capítulo 6

Quiero

*Quiero conocer de ti cada detalle oculto de tu corazón
Quiero ser como el aire en tu respiración y no dejar de amarte
Quiero estar en cualquier parte donde vayas tú
Quiero despertar, así perdido en tu mirada y tu abrazada a mí
Quiero gritarle al mundo que te descubrí, ya no podré soltarte
Solamente tú, simplemente tú.

Eres todo lo que quiero.

El cielo estaba despejado, no había nubes y la luna creciente era apenas una delgada línea curva en el cielo, un convoy militar transitaba por el silencioso camino el cual era roto por el sonido de las piedras al ser aplastadas por un vehículo blindado de transporte de personal el cual llevaba cerca de veinte soldados estadounidenses, todos en silencio, mirándose unos a otros.

El sargento Alistear Cornwell paseó su mirada, observando los rostros cansados de la compañía Bravo, eran cerca de las dos de la mañana, había sido un día pesado y aun así transitaban por la carretera M4 en dirección a la frontera con Irak.

Alistear o Stear como le decían sus compañeros recargó la cabeza en el duro metal del camión, cerró los ojos esperando que no tardarán mucho en llegar a su destino, según el tiempo que llevaban de viaje deberían faltarles cuando mucho diez o seis kilómetros para llegar a la base en donde, aunque fuera con agua fría esperaba darse un corto baño.

Un zumbido característico se escuchó a lo lejos y acercándose, todos los hombres dentro el camión se pusieron en alerta, instantes después el impacto de un proyectil junto con una explosión los sacudió. Después todo fue órdenes y caos.

- ¡NOS ATACAN! ¡TODOS FUERA YA, YA, ¡YA! - gritaba el teniente Gordon cuando se asomó por la parte de atrás del camión después de detenerlo.

Al bajar del vehículo Alistear pudo vislumbrar cómo las llamas consumían el camión que lideraba el grupo.

-No, no, no, no, no- proclamó al tiempo que, con arma en mano corría para socorrer a las personas atrapadas dentro el vehículo.

- ¡CORNWELL! - gritó Gordon- ¿A DONDE DEMONIOS CREE QUE VA? - inquirió el teniente- ¡CORNWELL! - volvió a gritarle sin éxito.

Antes de llegar a su objetivo un nuevo proyectil hizo caer al suelo al soldado.

- ¡MAT! ¡MATTIE! - gritó el hombre desesperado.

Cómo pudo el sargento Cornwell se levantó para recorrer los pocos metros que le faltaban; al llegar se apuró a escalar por sobre el camión que yacía volcado de costado, con ayuda de otros dos soldados lograron sacar a los cuatro tripulantes de la *Humvee, uno de ellos era el capitán Matthew James amigo de Stear desde la academia en *west point.

Stear reviso rápidamente a sus compañeros, un brazo roto diversos cortes superficiales debido al estallido de los cristales y cuando llegó el turno de Mat por un momento se paralizó, la sangre fluía profusa de su pierna muestra inequívoca de un corte profundo en la arteria principal.

-Mat, escúchame- habló al tiempo que presionaba con fuerza el muslo derecho- te has cortado la femoral, necesito que te mantengas despierto, ¿me escuchas? Mat, abre los ojos, ¿Me escuchas? ¡Adams! - llamó- presione aquí-le indicó al cabo que estaba cerca de él.

-Te oigo amigo, pero creo que no puedo hacer lo que dices- respondió el hombre con voz débil.

-Vamos Mattie, estamos cerca de la base, Gordon está pidiendo refuerzos- le animó.

-Ve a casa Stear - pidió Mat.

- ¡No! Vamos amigo no te rindas.

-Ve a disfrutar de tu hermano, busca una chica linda, una que con sólo sonreír te caliente el corazón y lo haga latir tan fuerte que sientas que se te saldrá del pecho…

-Reserva tus fuerzas, ¿Escuchas eso? - decía mientras con presteza hacia un torniquete con vendas y gasas que había sacado de la mochila que siempre llevaba en la espalda repleta de material de curación- ya vienen por nosotros, aguanta.

-Dile a Amy que cuide bien de Nat y dile… dile…

- ¡Maldita sea Mat! ¡Ya cállate! - exclamó furioso- tú mismo se lo dirás cuando la veas esta es la última inspección ¿Recuerdas? Nos vamos a casa - declaró tomando la mano del hombre a pesar de tener las propias ensangrentadas- nos vamos a casa- susurró.

-Dile a Amy que la amo- dijo con el último aliento.

- ¡MAT! - gritó Alistear al tiempo que soltaba la mano de su amigo para hacerle *RCP- uno, dos, tres- contaba mientras aplicaba compresiones torácicas- uno, dos, tres- regresa Mat, vamos regresa.

-Creo que el capitán se ha ido sargento.

- ¡NO! Todavía puedo…

- ¡CORNWELL! ¡Vámonos! Llegaron por nosotros- ordenó el teniente Gordon.

-No puedo dejar al capitán.

-Y no lo haremos sargento- dijo el hombre al tiempo que hacía un movimiento con la mano indicando la marcha hacia los helicópteros que ya estaban sobrevolando en el lugar del atentado.

-Yo debía estar en su lugar- mencionó Stear ya instalado en el helicóptero- es mi culpa que esté muerto.

-Era su hora sargento- respondió el cabo Adams- no es culpa de nadie.

-Yo debía estar ahí- repitió- yo debí estar ahí.

-Yo debía...Mattie… yo debía… ¡MAT!

Alistear despertó de repente, con el corazón agitado, temblando, la frente perlada de sudor y las manos en un puño. Se pasó la mano en la cabeza revolviendo sus oscuros cabellos, desplazó su mirada por el lugar para ubicarse, era su habitación, se había quedado dormido después de acomodar sus compras, se limpió la cara con la mano, miró el reloj que todavía llevaba en su muñeca, marcaba las 11:35 de la noche, no creía poder dormir de nuevo, al menos no pronto, se levantó de la cama y dirigió sus pasos al armario que se encontraba del lado izquierdo de la habitación, sacó el saco de boxeo, era lo primero que había comprado cuando tuvo el departamento, salió de la habitación y lo colgó cerca de la ventana en donde ya había puesto un gancho para tal propósito, sacudió la cabeza y los brazos a modo de estiramiento, lanzó un resoplido y…

Pum...pum, pum, sonaba el costal comenzando a mecerse ante los primeros embates, izquierda, derecha, giro y patada, pum, pum, pum, *step, de nuevo golpe recto con puño derecho, luego izquierdo giro sobre la pierna izquierda y una patada con la derecha, una y otra vez hasta cansarse.

En el piso inferior Paty apagó el televisor, ingreso a su recámara, buscó su pijama de corazoncitos y se dispuso a darse una ducha rápida para poder ir a dormir, esperaba conciliar el sueño pronto pues después de que Stear se fuera ella se quedó dormida casi una hora en el sofá, despertó repentinamente al estar a punto de besar la alfombra cuando en un movimiento casi cae del mueble, luego se puso a revisar algunos documentos que había llevado a casa el viernes pasado, como no le gustaba el silencio prendió el televisor, lo dejo en un canal donde pasaba una película y entre una y otra cosa le dio más de las once, si no se acostaba de una vez le costaría algo de trabajo levantarse por la mañana.

Dentro del baño se despojó de la ropa, abrió la llave y se dio una ducha rápida, se puso el pijama seco su cabello y antes de meterse a la cama, abrió la ventana que daba hacia la parte trasera del edificio, desde donde se podía apreciar el patio con árboles, algunas bancas de piedra y juegos infantiles que eran de uso común, apagó la luz y se acostó de lado con las palmas juntas cerca de su rostro, cerró los ojos y entonces…

Pum, pum, pum, un sonido como de golpes llegó a sus oídos, extrañada se puso boca arriba tratando de buscar de donde provenía el sonido, pum, pum, pum, de nuevo los golpes, siempre en serie de tres, después de unos minutos logró identificar el origen, eran de arriba, en el departamento de Stear ¿Pero qué rayos estaba haciendo? ¿Golpeando las paredes? No, lo dudaba, sonaba a algo duro, pero no la pared, ¿Que podría ser? Se preguntaba, entonces recordó el tiempo que ella y Candy iban al gimnasio, locuras de adulto joven ahora que lo pensaba bien, se oía como cuando alguien golpeaba la cosa llena de arena la cual no se acordaba como se llamaba, volvió a cerrar los ojos pensando en cómo era que Stear a esas horas de la noche estuviera levantado y golpeando una cosa de esas, aunque siendo el militar posiblemente estaba haciendo ejercicio, al fin y al cabo estaba acostumbrado a ello, luego su mente comenzó a viajar, lo imagino sin camisa, con el torso sudoroso, los músculos de sus brazos en tensión por la fuerza ejecutada al estilo capitán América, su rostro contraído debido a la concentración. Se llevó las manos a la cara para ahogar un grito, se mordió los labios y luego agarró las sábanas para abanicarse, de repente le entró calor.

-Ya Patricia o tendrás que darte una ducha helada- se reconvino a sí misma.

Volvió a acomodarse, suspiró y como si fuera una canción de cuna dejó que el ritmo que marcaban los golpes la arrullaran hasta quedarse completamente dormida.

El auto negro aparcó en la entrada de la casa de Candy, eran casi las doce de la noche.

-Sana y salva- comentó Terry al apagar el motor.

-Gracias por la velada- agradeció Candy con las manos entrelazadas sobre su regazo y la cabeza baja.

Terry se movió hasta quedar de lado y así poder observar a la rubia.

-Gracias a ti por aceptarme la invitación, has sido una muy agradable compañía, estás llena de sorpresas- comentó el hombre.

Candy sonrió ante su comentario.

-Cuando te dije que iríamos a un restaurante italiano no era precisamente mi idea comer pizza.

La rubia soltó una carcajada, recordando lo acontecido horas antes cuando salieron del teatro.

- ¿A dónde vamos? - inquirió Candy cuando salieron a la calle rumbo a cenar.

-Hay un restaurante de comida italiana al que he ido antes.

- ¡Pizza! - exclamó la rubia.

- ¿Pizza? - cuestionó Terry arqueando las cejas.

- ¿No te gusta? - interrogó la chica con evidente sorpresa en su rostro.

-Sí, si me gusta, pero… bueno… no pensaba en una cena así- le confesó.

- ¡Perdón! Soy una fanática de la pizza y no siempre puedo comerla, en el hospital como lo que puedo, cuando puedo y en casa lo que cocina es Angie siempre es algo saludable, solo cuando me le escapo puedo comerla.

- ¿Y hoy te escapaste? - preguntó curioso.

-No, le dejé una nota.

Después de eso Candy le indico un lugar en donde dijo elaboran la pizza más deliciosa que había probado en su vida.

-En verdad te agradezco la compañía Candy, me he divertido- declaró el castaño.

-Yo también Terry, yo también- respondió mirándolo fijamente.

Terry hubiera querido besarla de nuevo, pero prefirió no hacerlo, después del beso en el estacionamiento todo había sido fluido, no lo mencionaron ni una sola vez, durante la cena hablaron del show y lo mucho que Candy lo disfrutó, del tiempo que le llevó a él ensayar y aprender las coreografías, todo eso entre roces sutiles y miradas discretas por parte de la rubia y no quería presionarla.

El hombre lanzó un pequeño suspiro para luego abrir la puerta y salir del vehículo, lo rodeó para abrir la de Candy y al hacerlo le tendió la mano para ayudarle.

Candy tomó la mano que Terry le ofrecía, al salir se quedó ahí, de pie frente a él sin soltar su mano, mirándolo, no podía dejar de mirarlo.

Cuando por fin pudo hablar las palabras salieron de un tirón, desde el fondo de su alma y las dijo seria y sin pestañear.

- Mi corazón es fuerte no se romperá tan fácilmente, pero si por alguna extraña razón sucede algo y logras hacerle tan sólo una pequeña fisura...no sé de lo que seré capaz.

Terry la escuchó claramente, también se puso serio.

-Te prometo que si tú me lo permites me lo he de ganar a pulso- declaró.

Después de poner las cartas sobre la mesa él se inclinó hacia ella tomándola de la cintura con su mano libre, ella subió la suya hasta su pecho poniéndose de puntas para alcanzar su boca, entrelazando sus dedos con la mano que se sujetaban para luego fundirse en un beso largo y profundo, se tomaron su tiempo para probarse, bebiendo el néctar de sus bocas, sedientos el uno del otro como si hubieran esperado mucho tiempo para besarse.

Sin darse cuenta de soltaron la mano y Candy se aferró a él de las solapas de su chaqueta y él la envolvió en sus fuertes brazos, apretándole contra su cuerpo. Cuando el aire se acabó se fueron separando poco a poco, agitados por tan solo un beso, Candy aún con los ojos cerrados apoyó la cabeza sobre el pecho de Terry escuchando así los latidos de su corazón que palpitaba a mil por hora igual que el suyo.

Terry dejó caer su cabeza sobre los rizos rubios, un mar de emociones lo albergaba, tener a Candy de esa manera era como si hubiera llegado al final de un camino largo encontrando un refugio, un hogar.

Pero la noche y el encanto se acabó cuando un carraspeó proveniente de la casa se dejó escuchar fuerte y claro.

-Ujumm, ujumm, Candice- habló una voz femenina.

La rubia asomó la cabeza detrás del cuerpo de Terry para ver a la mujer que parada desde el pórtico le hizo una señal indicando la hora y que los estaba observando.

-Ya voy Angie- contestó.

Terry se volteó y observó a la mujer, que con los brazos en jarras esperaba por Candy.

- ¿Tu madre? - inquirió.

-Peor, mi guardiana- dijo soltando una risita.

-Pues vamos a conocerla o me hará un agujero en la espalda con tan sólo su mirada- indicó haciendo un guiño.

Candy soltó la chaqueta de la que permanecía sujeta, hizo un gracioso puchero y le tomó de la mano para guiarlo hasta la entrada de la casa.

-Angelique Grey, Terry Graham- dijo señalando a uno y otro a modo de presentación cuando llegaron hasta el pórtico.

-Buenas noches señora- saludó el castaño.

-Señorita- aclaró la mujer.

-Disculpe señorita Grey.

-Angelique por favor.

-Bien, un gusto conocerla Angelique.

-Sí rostro se me hace familiar- mencionó la mujer frotando su barbilla.

-Es actor- aclaró Candy.

-Ahhh, ¿Y de dónde conoce a mi niña? - cuestionó curiosa.

Terry aspiró el aire, no estaba acostumbrado a ser cuestionado por nadie ni a dar explicaciones, sin embargo, a esta mujer de ojos verdes y rostro amable, aunque no le gustará sabía debía darle una explicación.

-La conocí hace unos días en el hospital- dijo mirando a Candy- ¿Usted sabe lo que es despertar y lo primero que veas es a un ángel? - inquirió.

La sexagenaria mujer miró a ambos jóvenes, Candy colorada hasta las orejas mirando al suelo, mordiéndose los labios, signo evidente de su nerviosismo y el hombre, el tal Terry mirándola como si fuera la octava maravilla; a su edad le fue fácil entender lo evidente, sin embargo, debía ser precavida, ya antes su niña había tenido amores, pero el último fue una muy triste decepción y eso que llevaba mucho de conocer al doctor Brown, y este joven decía que la conoció ¿apenas unos días atrás?

-Ummm- masculló- no tardes Candy, es tarde para estar afuera- manifestó dando la vuelta para irse, pero antes de entrar a la casa dijo con voz firme- gusto de conocerte Terry Graham, otro día con más calma y más temprano espero poder platicar contigo.

- ¡Angie! - exclamó Candy ante el tono admonitorio.

-Por supuesto Angelique- contestó el castaño.

- ¡Lo siento! - se disculpó la chica- ella no es así.

-No te preocupes pecas, la entiendo, tiene que cuidarte y yo también debo hacer lo mismo.

- ¿Cómo me llamaste? - le pregunto haciendo muecas.

El castaño rio divertido, cada que a ella no le gustaba algo hacía esos gestos graciosos.

-No puedo evitarlo- declaró- ¿Te veo mañana en la noche?

-Lo siento, está semana me toca guardia nocturna, entró a las seis de la tarde y salgo a las seis de la mañana- informó con gesto triste.

-Me gustaría verte para platicar más contigo, de paso me gano a tu cancerbero- guiño.

Candy asintió en aceptación a la propuesta, ella también quería seguir hablando con él.

-Hasta mañana pecas- se despidió el hombre dándole un suave beso en los labios.

-Hasta mañana Terry - suspiró.

Terrence camino los escasos metros hasta la verja, se subió al auto de Mike y antes de irse volvió a decir adiós con la mano.

Candy entró a su casa, apagó la luz del pórtico, puso los seguros, se quitó las zapatillas y dirigió sus pasos hacia la escalera rumbo a su habitación, pero estando a medio camino la voz de Angelique la hizo detenerse.

-Mañana tienes muchas cosas que explicarme mi niña- proclamó.

-Lo sé Angie, lo sé- respondió seria.

-Sueña bonito Candy.

-Creo que soñaré con él- respondió.

-Creo que yo también- confesó la mujer riendo.

Candy le sonrió, Angelique era como su segunda madre, nunca se casó y cuando nació su hermano Albert su madre necesitó ayuda para cuidarlo desde casa y no enviarlo a una guardería entonces ella se ofreció a hacerlo, después que Albert creció y la mamá de Candy tuviera un embarazo de alto riesgo al esperarla a ella, Angelique se quedó permanente, tanto George como Rosalyn le abrieron las puertas de su casa para que formara parte de su familia pues Angie vivía sola, hija de una buena familia en Nueva Orleans llegó a Chicago a estudiar enfermería, sin embargo, se sintió tan a gusto que se quedó, precisamente en el hospital de maternidad donde trabajaba conoció a los padres de Candy, cuando Rosalyn le dijo que estaba pensando en una guardería para Albert ella se ofreció a trabajar de manera particular para ellos, ya que en esos días las personas de color como lo era Angelique no eran bien vistas y tenía muchas dificultades en el hospital, no por su trabajo sino por el color de su piel así que cuando conoció a este matrimonio joven pero de carácter amable que la trataban como a una igual optó por dejar su puesto e irse con ellos y cuidar del niño. A pesar de los años y que los hermanos Ardley crecieron ella permaneció ahí con ellos, y ahora que los padres de Candy y Albert se habían mudado a Florida después de jubilarse ella se quedó con Candy para acompañarla pues Albert, aunque no sé había casado viajaba mucho y no quería que Candy se quedará sola.

Ambas mujeres se fueron a sus respectivas recamaras, era ya más de media noche y Candy después de pasado el entusiasmo el cansancio le llegó de golpe apenas entrar a su cuarto, pensó que lo encontraría todavía con la cama llena de la ropa que se probó para ir con Terry pero su querida Angie como siempre ya había recogido todo, así que entre bostezo y bostezo se colocó el pijama, se tendió en la cama, cerró los ojos, abrazó su almohada para luego quedarse profundamente dormida y con un millón de sueños.

*I close my eyes and I can see
The world that's waiting up for me
That I call my own
Through the dark, through the door
Through where no one's been before
But it feels like home...

Lunes 6:10 a.m.

El teléfono celular de Paty sonaba y sonaba con los mensajes que le iban llegando por el WhatsApp mientras ella terminaba de recoger sus cosas para salir de su departamento.

No he sabido nada de ustedes desde ayer

¿Dónde se andan?

¿Candy?

¿Patricia?

¿Dónde están? (emogi de lágrima)

Estoy con las hormonas desbordadas y quiero llorar.

Archie es horrible para consolar a las personas (emogi llorando)

¡Patricia! NO IRÉ A DAR CLASES SI NO ME CONTESTAS (emogi enojado)

- ¡RAYOS! Exclamó Paty desesperando por tan insistente sonido.

La chica tomó el celular, antes de meterlo a su bolso se apresuró a contestar.

Paty: Annie Cornwell más te vale que te presentes o te mandaré traer a rastras

Annie: No hemos hablado desde el sábado y ayer nadie se metió a saludos chat, ¿Qué? ¿Olvidaron que les dije que estaba embarazada?

Paty: No lo olvidé, bueno si, pero estaba ocupada, ¿Ya vas de salida? Yo sí así que no podré contestarte, en la escuela hablamos, de Candy ni te molestes debe estar roncando, me parece que trabajó ayer desde temprano y hoy tiene guardia, dormirá todo el día ¡Te veo en la escuela!

Paty no esperó respuesta, metió el aparato en su bolso recogió su maletín, sus llaves y salió corriendo o se le haría tarde. Al llegar a las escaleras miró hacia arriba y suspiró, capitán América ya debía estar trabajando para esa hora, sacudió la cabeza y sonrió, se estaba volviendo loca.

Mercy hospital.

-Buenas días doctor Cornwell, soy Flamy Hamilton, la jefa de enfermeras de turno, hoy me tocará trabajar con usted- se presentó una guapa y alta morena con anteojos.

-Buen día enfermera Hamilton, es un gusto conocerla ¿Que tiene para mí? - inquirió el hombre refiriéndose a los pacientes.

-Tenemos…- decía la mujer al tiempo que apilaba unas carpetas con las hojas clínicas de los pacientes- estómago distendido en la cama cuatro, paciente con dolor abdominal agudo en la seis, el médico de guardia ordenó radiografías y una eco, ya se le está aplicando un cóctel de analgésicos, en la dos niño de cuatro años con temperaturas de treinta nueve, también ya está con medicación y… el doctor Brown es el médico de guardia está ahí al fondo- señaló la mujer- atendiendo a un adulto mayor que se cayó, tiene una contusión y herida abierta en la cabeza- concluyó mirando a Stear que uno a uno revisaba los expedientes.

-Gracias señorita Hamilton, me pondré al tanto con el doctor Brown.

-De nada doctor, solo cumplo con mi trabajo- afirmó la mujer.

Stear asintió para luego dar la vuelta e ir hacia donde su colega revisa al paciente.

Desde la central de enfermería Flamy Hamilton miraba su andar con un brillo en los ojos.

-Sí que es apuesto- afirmó a las otras dos enfermeras que estaban ahí con ella.

- ¡Oh sí! - exclamó una - ya le dicen así, el doctor apuesto, le quitó el título al doctor Brown.

-Ummm- murmuró la morena.

- ¡Ah no Flamy! Nosotras lo vimos primero- informó la otra enfermera- bueno Candy lo vio primero.

- ¡Candy ya tuvo al doctor Brown! - manifestó molesta.

-No seas así Flamy, lo de ellos fue diferente, un poco más y se casan, además fue el año pasado, ahora ella está sola.

-Pues ya veremos, por lo pronto hoy me toca trabajar con él y aprovecharé la oportunidad- expuso Flamy.

Las tres enfermeras no dijeron nada más, se limitaron a observar a los dos médicos intercambiando palabras, cada una con un pensamiento diferente. El de Flamy Hamilton era ¿Como podría hacer para que el nuevo doctor guapo la invitara a comer?

Continuará...

*Tema simplemente tú de Cristian Castro.

*El HMMWV (High Mobility Multipurpose Wheeled Vehicle) o Humvee es un vehículo militar multi-propósito 4×4 desarrollado en la década de 1980 por Estados Unidos.

*La Academia Militar de los Estados Unidos, también conocida como West Point, es una escuela militar creada en 1802, por lo que es el instituto de formación militar más antiguo de ese país.

*La reanimación cardiopulmonar, o reanimación cardiorrespiratoria, abreviado RCP es un conjunto de maniobras temporales y normalizadas intencionalmente destinadas a asegurar la oxigenación de los órganos.

*Step: ejercicio de resorteo, una especie de pequeños saltos con desplazamientos.

*Fragmento tema million Dreams

Hola, disculpen la tardanza, mucho trabajo, poco tiempo pero al fin listo, gracias a las personas que leen y me dejan mensajitos.

Cariño y besos para todas.

De este lado de la pantalla: PRIMROSE.

Hasta la proxima.