18
El crecimiento de Loki tomó por sorpresa a Thor, no era que no le prestara atención, todo lo contrario, participó mucho en su entrenamiento, tanto él como Brunnhilda, fueron sus tutores, y habían estado atentos en cada una de sus acciones, lo que era inevitable cuando el niño solía ser tan travieso, sin embargo, la dura realidad lo golpeó con fuerza cuando durante un entrenamiento notó por primera vez que Kid Loki ya no era tan pequeño, el fino rostro comenzaba a madurar, su voz era más gruesa y hasta cierto punto seductora, ¡demonios, esa voz!, quizá era uno de sus mayores atractivos, sus piernas muy bien torneadas se hacían notar a través del traje de batalla, y entonces estuvo seguro que estaba completamente perdido.
Amaba a su pequeño hermano, ese dulce niño de ojos verdes creció hasta convertirse en un joven hermoso, cada vez más su imagen se asemejaba al Loki que perdió, tenía casi la misma edad que aquella primera vez que estuvieron juntos y eso era malo, ya que sus instintos amenazaban con salir a flote. Él seguía siendo un hombre adulto de más de 1,500 años y Kid Loki solo era un niño de 14 años, lo cual era una gran diferencia y no podría permitirse el desear a un niño, en Asgard como en Midgard era muy mal visto y por ende sería castigado.
Muchas veces tenía que recordarse que Loki era un joven, que no se trataba de ese Loki que siempre le coqueteaba e insinuaba con el único fin de llevarlo a la cama y tener sexo toda la noche, sin embargo sus esfuerzos para eliminar cualquier pensamiento indecoroso eran dejados a un lado durante los duros entrenamientos, debido a que ambos terminaban sudados, agitados y normalmente con el delgado cuerpo del Dios de las travesura debajo del fuerte cuerpo de Thor, el Dios tenía que salir corriendo en busca de una mujer a desahogar toda la lujuria que corría por sus venas, porque desde hacía un tiempo los baños con agua helada ya no funcionaban, era como volver a la adolescencia donde no podía controlar la lujuria. Solo esperaba que su hermano no descubriera el motivo por el cual sus entrenamientos últimamente eran más cortos que antes y que nunca notara el bulto debajo de su pantalón.
En algún punto se arrepintió del traje de batalla que le dio a su pequeño hermano, cada prenda se amoldaba de tal forma que reflejaba muy bien sus atributos, el pantalón se ajustaba tan bien en sus piernas y trasero que las ganas de tocarlo y explorar cada parte de aquel delgado cuerpo eran cada vez más fuertes. Era como una reminiscencia de las tantas veces en la adolescencia en donde ambos se exploraron, reconociendo sus cuerpos en busca del placer. Aún podía recordar sus inexpertas manos tratando de quitar cada prenda del cuerpo de su hermano con claridad a pesar de que habían pasado cientos de años.
Además, estaba seguro de que si Loki lograba ver los oscuros sentimientos dentro de él se alejaría y terminaría por odiarlo, había visto aquello en Vanaheim, la manera en que Kid miró a Freyja y Frey, no podía soportar la idea de que alguna vez esa mirada llena de repulsión fuera dirigida hacía él; Thor podía manejar el que estuviera lejos, el que su hermano estuviera molesto, hasta los berrinches absurdos, pero no era nada bueno manejando el odio, además también estaban los Vengadores que, si se enteraban, lo matarían, no era que les temiera, pero tampoco quería tener problemas con ellos, aun los consideraba los más fuertes del mundo.
El rubio no solo tenía que lidiar con su enferma lujuria por un joven de 14 años, también estaba el hecho de la iniciativa Jóvenes Vengadores, por un tiempo pensó que el tema estaba zanjado, ya que Kid no lo mencionó durante meses, sin embargo, se había equivocado, ahora su hermano estaba mucho más insistente en ir a formar parte de ellos, quizá porque tenía la edad suficiente para ser llamado joven, así estuviera Thor de acuerdo o no.
Aunque si era sincero consigo mismo pensó mucho en la opción de dejar a su hermano en Midgard, principalmente por el miedo de que en algún momento de frustración sexual saltara sobre él, no obstante, esa era su última opción, se había acostumbrado tanto a tener a su hermano a su lado que el ahora pensar en alejarse no le parecía la mejor decisión, ya que era doloroso.
—¿Me dejaras ir? —nuevamente Loki preguntaba, con ese rostro que usaba para convencer a Thor, esos ojos se llenaban de brillo y en los delgados labios dibujaba un puchero, quizá el niño no se daba cuenta de lo que le provocaba o quizá sí lo hacía y por eso hacia esos gestos en su rostro, sabiendo que era de los puntos débiles del Dios del trueno.
Ahora no estaba convencido de cuan seguro se encontraba Loki a su lado; su madre siempre le había dicho que la familia debía estar unida y Kid era su hermano, por lo cual tenía que estar a su lado cumpliendo con las obligaciones de un príncipe de Asgard, proteger a los nueve mundos.
—Lo discutiremos después — respondió en busca de zanjar el tema. Después de algunos años de experiencia en cuidado de Loki, ahora tenía más paciencia al momento de responder, lo que también minimizaba las discusiones.
—Eso me dijiste ayer, deberíamos ir, sabes perfectamente que quiero formar parte de los Jóvenes Vengadores…
—Eres un príncipe de Asgard, tú debes protegerlo — la manera en que Loki rodaba sus ojos era un gesto que molestaba al rubio, aunque lo había visto cientos de años era tan molesto.
—No quiero volver a discutir contigo hermano, siempre es lo mismo, ya te di mi explicación de que Midgard es más importante…
—Loki…
—¿Puedes dejar de ser egoísta? —Loki se plantó frente a él, con el ceño fruncido y ambas manos sobre sus caderas. — Todo este tiempo ha sido sobre si Asgard, sobre si soy un príncipe, si mis obligaciones, tengo solo 14 años, un aesir vive milenios, mientras los humanos solo unas pocas décadas —el menor se acercó a su hermano hasta quedar lo más cerca posible, aun en estatura Thor le llevaba muchos centímetros, pero el más pequeño tomó por la camisa al contrario para así obligarlo a inclinarse hasta quedar a su altura —deja que viva con ellos solo una vida humana y después, los siguientes milenios seré todo tuyo — Thor se quedó congelado, las palabras y aquel brillo detrás de la mirada de Kid Loki era idéntico al de su Loki.
Cuando el Dios del trueno por fin pudo reaccionar Loki ya se había dado la vuelta y se alejaba por el pasillo del palacio. Le ofreció un trato un poco extraño, pero si era cierto y después era para él, quizá no debería de desaprovechar. Tenía que pensarlo detenidamente, Loki le pedía una vida humana a cambio de pasar toda una eternidad a su lado, solo quería estar con los humanos, ¿qué era una vida humana para el Dios del trueno?, era solo un suspiro para un Dios, además los Vengadores ya eran mayores, no era una vida humana por completo, solo serían unos años, quizá 40 o 50 años considerando a los super soldados, y entonces su hermano volvería siendo mayor y solo para él y por supuesto siendo un adulto, podría descansar un poco de la culpa de desear un niño.
La incógnita reside en si realmente quien le habló fue su Loki y no simplemente Kid Loki, tratando de engañarlo para que lo dejara estar con los Vengadores. Su hermano era un embaucador, no tenía que olvidarse de ello, diría cualquier cosa para obtener aquello que deseara, pero si se trataba de un trato, Thor no pensaría que lo engañaría, aunque si recordaba el pasaba, Loki lo había engañado en muchas ocasiones, ¿por qué sería diferente ahora?, sin embargo, muy dentro de él sabía perfectamente que Loki estaba siendo sincero, lo pudo ver en aquellos verdes ojos, ya hubiera sido Kid Loki o Loki, no estaba mintiendo.
Esa semana sus queridos amigos no fueron a visitar a su hermano, debido a que se encontraban muy ocupados debido a que se cumplían 3 años desde la iniciativa de los Jovenes Vengadores lo que, por supuesto se debía celebrar, de acuerdo al excéntrico Tony Stark, por lo que Kid se encontraba muy molesto, y por consiguiente desencadenaba también una serie de sucesos desafortunados para Asgard, y muchas quejas, ya que todos culpaban al joven y la verdad no estaban nada equivocados. Desde una nevada en pleno verano, una lluvia de peces hasta la enfermedad de fealdad, (apodo dado por los aesir), en las jóvenes mujeres.
—Ya hablamos de desquitar tu enojo con los aesir —Loki se encogió de hombros. Thor encontró al susodicho en la biblioteca leyendo un libro sobre maldiciones, pero a pesar de que le hablaba, en ningún momento el menor se dispuso a verlo. —Deja eso y mírame — El joven de ojos verdes levantó la vista para así mirar a su hermano.
—¿Qué? — En esos días la indiferencia de Loki era cada vez mayor, últimamente era tan diferente a como de niño. Quizás era porque aún no le dió una respuesta sobre su propuesta o porque los vengadores no lo visitaron.
—Deja ya tus bromas, estas molestando a todos, tengo cientos de quejas, ¿cómo pudiste lograr que todas las mujeres tuvieran acné? Eso solo lo tienen los humanos — exclamó el Dios del Trueno con la mayor calma posible, después de haber tomado un respiro y no explotar contra Loki y comenzar una discusión absurda.
—¿Y qué hay con que ellos me molestan? En ese momento tú no pareces molesto, ni les gritas, ni castigas como conmigo, además no tiene nada de malo el acné, viven en Midgard, que vivan como humanos— la mirada de Loki estaba llena de un rencor que antes no había visto y eso le estaba preocupando. Al parecer no solo las habilidades mágicas y de persuasión crecían dentro de su hermano, sino también el odio y no podía permitir que la historia se repitiera.
—Es diferente — exclamo el rubio para nada convencido de lo que estaba diciendo en esos momentos.
—Claro que no lo es, la diferencia es que al parecer yo soy Loki y eso es malo por si solo — la voz del niño estaba llena de enojo, pero detrás de la ruda mirada se encontraba cierta tristeza que Thor no pudo percibir.
—Loki….
—Quiero estar solo, no te preocupes ya no haré bromas ya me aburrí de ello, los aesir son tan poco divertidos, llorar solo por unos pocos de granos en la cara — Loki se puso de pie dejando el libro sobre el estante donde lo había tomado, estaba dispuesto a marcharse hasta que Thor lo detuvo, sujetándolo por el brazo.
—Tenemos una misión.
—No quiero misiones —exclamó con fastidio, tirando de su brazo para que Thor lo soltara.
—Puedes dejar de comportarte como un niño, solo trato de hacer lo mejor para ti.
—Pues sigue tratando porque no funciona, querido hermano, solo eres una molestia. — De nuevo se presentaba esa fría mirada, era como ver el odio en persona.
—No es manera de hablar a tu hermano mayor.
—¿De verdad? Porque desde que llegué aquí lo único que he recibido han sido regaños, reprimendas y misiones. Solo quería una vida como un niño normal, pero tú gran egoísmo no ha cambiado en nada. — Loki había aprendido a no gritar, su voz era suave como un susurro, pero fría hasta el punto en que unas simples palabras congelaban al Dios del trueno.
—Tú tampoco has cambiado, sigues siendo el mismo embaucador. — Aunque ya no era tan explosivo al momento de discutir, seguía diciendo cosas sin pensar.
—¿Y cuál es el problema con ello? Si no te gusta entonces no me hubieras traído de vuelta.
—Sí, tienes razón debí dejarte en Francia siendo un niño desdichado — Thor y Loki no podían pensar en lo que decían, solo pensaban en herir al otro lo más posible.
—No era tan desdichado como ahora.
—No has cambiado en nada
Thor no sabía controlar su enojo, pero sólo necesitó ver la mirada herida del menor para salir huyendo de la biblioteca dejando atrás a un triste Loki. Era el gran Dios del Trueno, el ser más fuerte del mundo desde su perspectiva, y salía huyendo de un niño. Paso gran parte del día alejando del Dios de las travesuras, realmente no quería escuchar nada que tuviera que ver con él, estaba muy molesto, más consigo mismo que con Loki, quizá aun no llegaba por comprender por completo a su hermano y en ocasiones ni él mismo se comprendía.
La posibilidad de que su hermano se alejara de su lado claro que lo lastimaba, y la única manera en que él sabía demostrar lo herido que estaba era a través de la furia, y aunque mejoró mucho en cuanto a la explosividad, seguía sin saber cómo enfrentar los momentos difíciles, si no era a través de los gritos, era huyendo. Solo había una persona con quien podía desahogarse en esos momentos.
Brunnhilda se encontraba en el palacio leyendo algunos documentos en su escritorio, por supuesto con una copa de alcohol a su lado, no era que la valquiria siempre bebiera, últimamente podría decir que su consumo de alcohol era mínimo a comparación de antes, pero aún era raro no verla al menos con una copa cerca.
—¿Qué te hizo ahora el niño? — preguntó. La mujer tenía una sonrisa en su rostro, quizá era porque las bromas de Loki le parecían divertidas, aunque atrajeran cientos de problemas y quejas por parte de todos los aesir.
—Lo mismo de siempre... —exclamó desanimado mientras se sentaba al lado de la guerrera.
—Solo es un niño que está molesto porque no todos lo tratan como si fueran los Vengadores — la Valkiria tomó la copa del escritorio para así beber de su contenido. —Quizá necesita unas vacaciones de aquí — exclamó encogiéndose de hombros, aunque la mujer sabía que pronto desataría el enojo en el Dios del Trueno.
—¿Estas de su lado? — le sorprendió lo dicho por la mujer. Thor siempre consideró que Brunnhilda se encontraba de su lado, pero ahora parecía estar defendiendo la idea de que Loki se alejara, era una combinación de decepción y enojo, que no pudo ocultar en su rostro.
—Thor, yo también estoy cansada, entre cuidar al chico, ver a los pobladores, atender las quejas, las únicas veces que está tranquilo es cuando tus tontos amigos lo vienen a visitas. Es como ver al niño mejor portado del mundo. Los aesir y yo necesitamos unas vacaciones.
—Me estás diciendo que lo deje ir, solo porque ustedes están cansados de sus bromas, eso es tan estúpido viniendo de ti— Thor se volvió a poner de pie, de alguna manera se sentía traicionado por la valkiria.
—Sí, y también porque hoy vi tu entrenamiento — la mujer le dedicó una fiera mirada al gran hombre, a diferencia de Thor la mujer se encontraba tranquila, nada de lo dicho por el Dios le había afecto en lo mínimo.
Thor por primera vez en mucho tiempo se sintió intimidado y avergonzado, quería salir huyendo, y evitar el tema por el que últimamente era muy común el contar con una erección en la entrepierna.
—Yo... hay una explicación para eso —trató inútilmente de excusarse.
—Claro que la hay, te sientes atraído por un joven. Y debo decir que es muy guapo, todos se han dado cuenta de lo atractivo que es, pero al fin de cuentas solo tiene 14 años, aunque para nosotros 16 años ya es un mayor de edad, en Midgard es hasta los 18, Thor. Lo que te hace un pedófilo.
—Lo sé — dijo con pesar más tranquilo. Claro que Thor lo sabía, se atormentaba cada noche por ello, se atormentaba cada vez que terminaba teniendo sexo con alguna mujer, cuando en medio del éxtasis se imaginaba a Loki. Aunque en realidad el Loki que se imaginaba era mayor, no podía dejar de desear a Kid Loki cuando era el mismo.
—Y creo que él también necesita espacio de ti — exclamó la mujer complacida ante las respuestas dadas por el Dios.
—¿De qué hablas?
—Te mira de la misma forma en que tú lo miras, estoy segura que si saltas sobre él, Loki te va a responder y entonces nos vamos a meter en serios problemas.
Thor se quedó en silencio, lo que decía Brunnhilda debía ser una mentira, Kid Loki nunca lo miraría de esa manera, el joven nunca aceptaría esos pensamientos, era solo un niño, un niño no tiene sucios pensamientos, ¿no era así? Tenía 14 años, en su cabeza el desear, el tener sexo a esa edad no era aceptable.
—Debiste confundirte...
—Yo nunca me equivoco —interrumpió la mujer. Barbara se tomó un momento antes de formular la siguiente oración. —Debes dejarlo ir, Thor. Si terminan follando ahora te odiaras por siempre, tus amigos se terminarán enterando y entonces ahora si estarás muerto y yo tampoco puedo permitir que toques a un niño, así sea la misma reencarnación de Loki, su cuerpo y mente siguen siendo la de un chico de 14 años.
Thor sintió como si todo su cuerpo se congelara, ahora se sentía tan sucio por lo dicho por la mujer, quizá era momento de dejarlo ir, antes de que cometiera una atrocidad. No podía tener sexo con Loki, si lo consideraba tenía un cuerpo delgado, en los entrenamientos se había detenido en muchas ocasiones para no lastimarlo, en el sexo él era un bruto, lo rompería.
—No se lo digas a nadie.
—¿Crees que soy estúpida? Claro que no lo haré — exclamó la mujer ofendida ante la advertencia innecesaria que le hizo el Dios.
—Le diré a Loki que prepare sus cosas que se irá con los Jóvenes Vengadores.
La mujer le dedico una mirada que Thor podía describir como lastima, quizá era dura con sus palabras, pero lo que había dicho era cierto, él sabía que tarde o temprano su cuerpo perdería el control y no quería lastimar a Loki. Se sentía como un idiota por actuar aun como si se tratara de un adolescente que no puede controlar sus hormonas.
Tocó la puerta de la habitación del chico, se sentía como si fuera a su propia ejecución, pero no podía dar vuelta atrás.
Loki abrió la puerta, y Thor no estaba listo para ello. El joven estaba recién bañado, solo con una toalla alrededor de sus caderas y el pecho descubierto. El tiro sobre su entrepierna provoco que el Dios del trueno soltara un gruñido en busca de callar sus instintos mordió su propio labio y en respuesta el joven solo le dedico una mirada confundida, atribuyendo el gruñido a que Thor seguía molesto por lo de sus bromas.
—¿Qué quieres? — Loki aún seguía molesto por lo pasado en la biblioteca y agradecía que fuera de esa manera porque eso pudo calmar un poco de su lujuria.
—Aceptaré tu trato, pero en cuanto crezcas volverás conmigo.
Thor no había visto más feliz a Loki en su vida, solo quizá aquella vez en que Wanda le regaló aquellos tenis-patines, estaba casi saltando de la emoción por ello y se sintió un poco desilusionado que el joven no se sintiera triste por el hecho de estar lejos del Dios.
—¿De verdad? — el joven no daba crédito a lo escuchado, miraba a Thor como si le hubiera crecido otra cabeza.
—Sí.
—¡Gracias hermano! — Loki se lanzó para abrazar a Thor — Prometo ser bueno, no haré más travesuras, o al menos lo intentaré, te llamaré en cuanto tenga oportunidad y podrás ir a visitarme cuando quiera...
Thor se quedó inmóvil, ya era demasiado el ver a su hermano semidesnudo con una toalla alrededor de su cintura, el que él lo abrazara ya era otro nivel, apretó sus manos en forma de puños no podía permitirse el tocarlo, solo esperaba que no viera su erección que había tratado de ocultar desde hacía un rato.
—Ve a hacer tus maletas — tomó al chico por los hombros para separarlo, sentía sus manos arder por tocar más de aquella piel desnuda, por lo que lo soltó como si acabara de tocar el fuego.
—¡Si! — Loki pareció no notar nada sobre la extraña actitud de su hermano y volvió dentro de su habitación, el rubio corrió a buscar a una mujer con quien desahogarse, no importaba si tuvieran un grave problema de acné en el rostro.
Cuando se presentaron en el jardín de la base de los vengadores el primero en salir a recibirlos fue Steve, quien al ver a Loki con una maleta le dedico una gran sonrisa y el joven salió corriendo hacia él para abrazarlo. Thor solo mordió su labio inferior en busca de controlar sus celos, Steve siempre sería el héroe de su hermano, no importaba la edad que tuviera.
—¿Es lo que pienso? — preguntó el soldado con asombro puro en los ojos.
—¡Sí! ¡Podré ser parte de los Jóvenes Vengadores! — exclamó Loki con una sonrisa radiante en su rostro.
—Gracias, Thor — Steve sonreía a su amigo, pero el aludido solo respondió con una mueca. Sabía que era lo mejor, pero aun así le era difícil el controlarse.
Todos sus amigos estaban emocionados, hasta el propio Tony, quien decidió que merecía una celebración más grande que la que tenían planeado y ya estaba pidiendo todo lo necesario a Viernes.
—¿Dónde está Bucky? — preguntó Loki con una sonrisa en su rostro, ciertamente el chico tenía cierta debilidad hacia los soldados.
—No debe tardar en regresar, hoy es el gran día— respondió a la pregunta Steve. —Seguro estará tan feliz cuando se entere de la noticia.
—¿Estará seguro? — Thor aun recordaba aquella vez en la que los atacaron, estaba seguro que moriría una vez más si algo de ese tipo volvia a pasar.
—Sí, tranquilo, papá señor del rayo, tengo todo muy bien controlado — interrumpió Stark a Steve que estaba por hablar.
—Cada vez que tienes todo muy bien controlado siempre tenemos problemas — exclamó el Dios entre dientes tratando de controlar su enojo.
—Esta vez no será así —el tono bajo de la voz de Tony era casi una promesa y Thor solo podía quedarse con ello como garantía.
—Eso espero Stark.
James llegó después de unas horas, como siempre con su vestimenta negra y esa mirada asesina, que se descongelaba cuando sonreía, estuvo unos minutos con ellos y fue a su habitación para estar presentable.
Thor conocía a los Jóvenes Vengadores, aunque nunca habían cruzado palabras con ellos, pero ver a unos chicos que parecían solo un poco mayores a Loki le hacía pensar en qué demonios estaban pensando los Vengadores. El confiar el futuro de la Tierra en unos jóvenes que quizá no superaban los 21 años le preocupaba un poco.
Aunque parecían agradables y se presentaban con Loki, no parecía tan a gusto con ellos y el Dios del trueno se percataba de ello con solo una mirada, pero no iba a interferir, a partir de esos momentos Loki ya tenía que valerse por sí solo.
—¿Qué es lo que tienes en mente? — cuestionó Bucky, quien ahora lucía más como una persona normal que un espía.
—No sé si estoy haciendo lo correcto en dejarlo aquí.
—Creo que lo haces, a veces solo necesitamos un poco de espacio, además si no funciona, Loki tiene un hogar. — Thor le sonrió al super soldado, tenía razón, sin importar si estaba bien o mal, Kid tenía un lugar al cual regresar — Te dejo antes de que Strange mande a Tony a otra dimensión.
Thor no pudo evitar reír ante la escena que estaban armando, aun no podía entender porque Tony y Strange no podían llevarse bien. Quizá era porque los dos se parecían demasiado, inteligentes y excéntricos en muchos sentidos. Cada vez que hablaban terminaba en una pelea que tenía que ser detenida por alguno de los Vengadores.
De pronto toda la sala se silenció cuando un hombre de cabello castaño entró con una tímida sonrisa en su rostro.
—Hola a todos.
—Peter — el mencionado se acercó hasta donde se encontraba Stark y le tendió la mano en forma de saludo —ha pasado un tiempo.
—Sí, he estado un poco ocupado, ya sabe que el crimen nunca descansa, aunque estoy a casi a unos pasos de aquí, últimamente el número de villanos ha aumentado, me alegra tener compañeros a los cuales confiar el mundo, por lo que no podía perderme la celebración del tercer aniversario de los Jóvenes Vengadores, ser joven es realmente agradable, no puedo creer que ya soy un adulto, yo soy casi su maestro y...
—Sí, creo que sí has sido un buen maestro — Tony lo interrumpió antes de que siguiera hablando y llevarlo junto a los demás jóvenes.
Thor fijó su atención ahora a Loki, estaba hablando con un chico de los jóvenes vengadores, extrañamente ahora parecía feliz. Quizá era la primera vez que veía al joven conversar con una persona de su misma edad, y se sintió terrible, todo el tiempo en busca de protegerlo le había quitado la oportunidad de hacer amigos de verdad. Quizá no era muy tarde para él.
—Creo que hará grandes amigos... — se sorprendió al escuchar a la mujer como si le hubiera leído la mente.
—¿Y si me olvida? — Natasha se quedó en silencio, comprendía el miedo del Dios del trueno, pero aquello era injustificado.
—Imposible. No importa las vidas que pueda vivir Lucas, siempre te va a recordar. Eres la persona más importante en su vida, así te niegue cientos de veces.
Las palabras de la mujer lo tranquilizaron y le hicieron sonreír por fin. Al menos disfrutaría la fiesta y estaba muy seguro que las risas no iban a faltar.
A media noche Wanda y Natasha se encargaron de mandar a todos a dormir y eso solo quería decir una cosa, se tenía que despedir. No estaba listo para una despedida, así que se escabullo al jardín, en busca de escapar.
—¿A dónde vas hermano? — la juguetona voz de Loki lo sorprendió al grado que saltó.
—¡Por las barbas de Odín! ¿De dónde saliste? — cuestiono el rubio aun sorprendido.
—Estoy en todas partes, hermano.
—Sí, sí. No hagas eso de nuevo — Loki soltó una risa alegre.
Era un sonido tan nítido y dulce que no se había dado cuenta que hacía mucho que Loki no reía de esa manera, no recordaba cuando fue la última vez que lo escuchó reír.
—¿Ya te vas? Pensé que te quedaría al menos unos días.
—Sí, Asgard me necesita.
—Tomate unas vacaciones como aquella vez que te fuiste de viaje por el espacio, sé que te divertiste y que eras gordo, lo que daría por verte gordo — Loki reía mientras hablaba, al parecer se divertía de imaginar ese mal momento por el que pasó su hermano.
—¿Quién te dijo eso? — preguntó el Dios sorprendido de que su hermano supiera sobre su aventura y su gordura, era una etapa que le avergonzaba un poco. Tuvo que poner mucho esfuerzo para volver a ser el Thor de antes.
Loki se encogió de hombros y elevó su vista al cielo, como si estuviera escogiendo detenidamente las siguientes palabras a decir. A Thor aún le costaba imaginar que su hermoso hermano estuviera vivo a solo pasos de distancia, a veces en las noches tenía pesadillas, aunque no eran tan constante como antes, aún estaban ahí, y ese miedo de volver a perderlo estaba aún latente en su corazón.
Aunque los Vengadores ahora quería a su Kid Loki, ellos no experimentaron el miedo de perderlo y creer que fue para siempre, aun cuando todos desaparecieron había una esperanza de traerlos de vuelta, en cambio, para Thor nunca hubo algo como una esperanza, por eso cuando lo recupero de nuevo, tiene tanto miedo de perderlo.
—Hermano, sabes que me puedes visitar cuando quieras, estoy a un paso de distancia — la voz de Loki lo trajo de vuelta a la Tierra, mirando aquello profundos ojos verdes.
—Lo sé...
Loki se movió felinamente hasta donde se encontraba Thor y se puso de puntas, antes de que pudiera emitir otra palabra, el Dios de las travesuras lo tomó del chaleco de batalla y acortó toda distancia entre sus bocas. El beso fue rudo, salvaje, era una pelea entre los dos por tener el control, un beso tal cual era su relación, una pelea por el poder, Loki se separó mordiendo con fuerza el labio ajeno, provocando que el Dios soltara un gruñido de placer por ello.
—Te estaré esperando, hermano, recuerda que te dije que el sol brillaría nuevamente sobre nosotros.
Y tal como había aparecido, se desvaneció dejando a un Thor confundido. Sin embargo, el rubio no podía permitirse el seguirlo porque no acabaría de la mejor manera, así que se fue, sí, huir era lo mejor que sabía hacer el Dios.
Hola, este es el fin y no me queda más que agradecer por las lecturas y comentarios que me regalan, gracias a las personas que han comenzado mi historia y han llegado a este punto. Ofrezco una disculpa por dejar la historia sin actualizar por mucho tiempo, agradezco también a las personas que me motivan a seguir escribiendo con un comentario.
En caso de que se encuentre algún error de escritura por favor háganmelo saber, se lo agradeceré mucho.
Este es el fin, estoy trabajando en un epílogo, aunque dudo que pueda traerlo pronto.
Nos leemos en otra historia.
