Nota de la autora:
Los que ya conocen la historia de Malfoy Inc, gracias por venir a leer la secuela. Ésta se ubica a unas semanas de los eventos de la pasada, así que no se han perdido de nada.
Los que no, no se preocupen, todo lo que necesitan saber está aquí. Aunque si quieren más contexto pueden ir a leer Malfoy Inc en mi perfil y dejar un par de comentarios.
H
Malfoy Incorporated 2: El imperio de Finnigan.
El callejón Diagon parece desierto, la muchedumbre que suele distribuirse entre todas las tiendas se concentra en un sólo lugar: el nuevo edificio de Burgin, Burkes & Lovegood.
La inauguración, hacía apenas unas semanas había sido todo un éxito, y las pancartas con el nuevo logotipo de la librería todavía anunciaban que tendrían su propia publicación semanal del Quisquilloso, con nuevas secciones e incluso, documentales "en vivo".
Los escépticos no habían tardado en comprar el primer ejemplar para comenzar a destrozarlo, pero se llevaron una desagradable sorpresa al ver que el contenido era, no sólo interesante e innovador, sino una bomba a punto de estallar.
Ahora se encontraban en su tercera semana, y habían roto el récord de ventas para una publicación mágica impuesta por Gilderoy Lockhart en 1992, ¡con una revista de 40 páginas! Y seguía dando frutos, pues la fila para comprar el nuevo ejemplar llegaba hasta el caldero chorreante.
Los primeros que lograron obtener la revista, pasaron rápidamente las historias de nargles y lethifolds hasta llegar a la sección documental, donde una fotografía en movimiento ocupaba toda la página, todavía estaba en negro, pero en unos minutos comenzaría a moverse.
Tratándose del Quisquilloso, sabemos que ésta no era una fotografía de las que se movía común y corriente, era una película entera de una hora con sonido incluido sobre el chisme más caliente de la comunidad mágica desde la caída de Voldemort: Malfoy Incorporated.
La sección empieza de pronto, y la página parece cobrar vida con tres palabras gigantes en color morado neón, que aparecen al ritmo de una cancioncita de elevador de Disney World.
Excéntrica. Soñadora. Innovadora.
"Cuéntale a la Luna… Lovegood"
Aparece una enorme luna llena que poco a poco se transformaba en la cara sonriente de Luna Lovegood, el título y la cara de Luna se desvanecen poco a poco y otro tipo de música, más seria e incluso intrigante comienza a sonar. La página de la revista se pone negra otra vez y todos contienen el aliento.
Entonces las imágenes se suceden unas a otras, el edificio de Malfoy Inc. en el corazón de Londres, disfrazado de sitio de negocios muggle, Draco Malfoy con sus socios, Blaise Zabini y Theodore Nott cortando un listón, Astoria Greengrass y Draco Malfoy sonriendo frente a una cámara con trajes de negocios, el padre de ella detrás contando billetes.
Todos los que se encontraban viendo el programa en su ejemplar del Quisquilloso dejaron lo que tenían que hacer y se sentaron cómodamente con la anticipación creciendo en sus gargantas. Los que no habían podido comprarlo se arremolinaban al lado de los afortunados para ver o escuchar algo.
La música se intensifica y las imágenes aparecen cada vez más rápido, fotos de Draco Malfoy con famosos del mundo mágico, jugadores de Quidditch, políticos, escritores, pintores, profesores de Hogwarts, reconocidos diseñadores de escobas y túnicas, todos con un propósito, contratar sus servicios.
Pero la audiencia ya sabía de qué se trataba esto, era la introducción al documental. Los dos primeros capítulos habían sido sobre el ascenso del negocio de rompimiento de parejas que tenían los jóvenes herederos. Habían hablado a detalle sobre algunos de sus clientes y el inicio de la debacle, pero el tema principal de por qué el imperio se iba a la quiebra empezaba hoy, y nadie podía despegar los ojos de la página 39 del Quisquilloso.
Aparecieron entonces las fotos de Hermione Granger a las puertas de Malfoy Inc, y la audiencia ya no podía contenerse, algunos chillaban de emoción, otros intercambiaban miradas de complicidad. Al fin estaba aquí, al fin sabrían qué había pasado.
Ron Weasley y Astoria Greengrass saliendo de restaurantes y hoteles, Draco y Hermione visitando el mismo pub una y otra vez, la boda fallida del siglo, el patronus Russell Terrier de Ron pidiéndole a su hermano Charlie que cancelara todo, Hermione con su vestido blanco y señales de llanto bajo el brazo del rubio Slytherin, un acercamiento a su anillo de compromiso...
Y la música se acaba.
Luna aparece caminando en una biblioteca.
— Sin duda, Malfoy Inc es el negocio más polémico de los últimos años. Al ser destapada su clientela por un colaborador cercano, se nos abrieron las puertas de una ratonera sin fondo, llena de mentiras y escándalos que culminó en lo que sólo podemos decir, es el evento menos esperado por la comunidad mágica de los últimos años.
»Era sólo natural que uno de los personajes más odiados de nuestra historia se viera envuelto en rumores, mitos y leyendas que más que esclarecer los hechos, ha dejado un camino de migajas de amor y desamor, de odio y pasión, de engaño, dolor, desesperación e inevitable destino que nos tiene hoy en día preguntándonos. ¿Qué fue lo que pasó? —Luna llega a un sillón violeta y abre un libro del que no se puede ver el título y comienza a leer. La escena se mueve hacia la derecha y se desvanece, abriendo paso a un hombre moreno sentado en el salón de lo que parece ser una mansión.
— Cuando Draco me dijo lo que Seamus Finnigan quería hacer, claro que quería romperle el cuello —dice el hombre moviendo la mano con un gesto casual, mirando al frente, mientras un texto dorado con sus datos ocupa la parte inferior derecha de la pantalla:
Blaise Zabini,
Director de Ventas,
Malfoy Inc.
»No sólo porque estaba exponiendo a todos los empleados, que tienen familias y gente que les importa y que tienen que mantener. ¿sabes? Sino por nuestros clientes. Creo que la gente como conjunto es propensa a juzgar lo que no entiende, y en este caso era más que obvio que la ola de falsos hombres y mujeres de principios iban a poner el grito en el cielo —dice Blaise.
— ¿Y qué pasa con las parejas, o en este caso, ex-parejas de los clientes? ¿También son falsos moralistas o crees que tenían derecho a saber? —pregunta el entrevistador que la audiencia no puede ver, pero Blaise le dirige una mirada con las cejas levantadas, podría traducirse como de advertencia, de enojo o de diversión. Un poco de las tres.
— Sé que se ve mal desde afuera, que ayudaramos a terminar los noviazgos y compromisos de las personas; pero parte de nuestros servicios era ver todo el panorama. Las relaciones son un asunto integral ¿sabes?. Siempre intentamos ponernos en los zapatos de ambas partes y entender el por qué de las situaciones que se nos presentaban. Todas las historias tienen dos lados Jeff y nos esforzamos porque el proceso fuera lo menos lastimoso posible.
— Entonces el equipo de Malfoy Inc. estaba compuesto por expertos en relaciones interpersonales, ¿no? —pregunta Jeff el entrevistador, en tono burlón.
— Pues no —contesta Blaise apretando el reposabrazos tan fuerte que sus nudillos se ponen blancos—. Sólo éramos personas neutrales intentando desbaratar guerras antes de que comenzaran. Queríamos ayudar Jeff.
Después de hacer un acercamiento incómodo a los ojos de Blaise Zabini, la imagen vuelve al negro y nos encontramos con Luna otra vez, en otra parte de la misma biblioteca.
— Dicen que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones —comenta ella paseando y fingiendo que busca un libro en las estanterías—. Y en el caso de Malfoy Incorporated, querer ayudar no los salvó de sus detractores y del escándalo que se suscitó después. Muchos empleados opinan que fueron los eventos con Hermione Granger los que iniciaron la caída de las acciones de la compañía y lo que motivó al Sr. Finnigan a destapar los secretos del hijo único de los Malfoy. ¿De no haber estado ocupado con el caso más importante de su carrera, habría visto venir lo que pasó? ¿Habría podido hacer algo al respecto?
Luna toma otro libro y lo abre, la imágen hace un acercamiento al libro y las palabras se vuelven borrosas, todo queda negro y la audiencia puede ver a una mujer con el cabello chino y pelirrojo dorado.
— Honestamente, yo esperaba más —dice, mientras aparece su nombre en la página en letras plateadas.
Marrieta Edgecombe,
Reclutadora de talento,
Malfoy Incorporated.
— ¿A qué te refieres? —pregunta la entrevistadora, ésta vez es una chica con voz amable.
— Draco Malfoy nunca fue tonto. Es muchas cosas, y ha hecho muchas cosas, pero no se le puede acusar de no saber usar el cerebro. Por eso, cuando Seamus Finnigan envió al Profeta la lista de nuestros clientes, yo pensé que estaba acabado. ¿Me explico? —Marrieta está en su casa, preparando té y huevos revueltos.
— ¿Acabado? —pregunta la entrevistadora aceptando la taza de té—. Creías que Malfoy le iba a hacer... ¿algo?
— Bueno, no me refiero a nada violento —aclara ella rápidamente, sirviendo los huevos en un plato—. Pero si pensé que el asunto se terminaría mucho más rápido. Llevamos casi un mes sin poder ir a trabajar, sin poder poner un pie fuera de casa sin que nos acosen los reporteros, periodistas y... bueno, los clientes.
— Si no es Draco Malfoy, ¿en tu opinión qué es lo que está retrasando tanto las acciones legales de la compañía contra Seamus Finnigan?
— ¿Es obvio no? —dice ella mirando a la audiencia con odio—. Hermione Granger.
La escena vuelve a cambiar después de un panel negro y la música intensa vuelve con una serie de fotografías que no habían aparecido en ninguna de las introducciones anteriores. Primero, una fotografía del equipo de Quidditch de Slytherin de 1992, seguida de la primera salida a Hogsmade de la generación de Draco y Hermione en 1993 donde ambos estaban en lados opuestos. Una docena de momentos tomados de los archivos de Hogwarts, incluyendo fotografías tomadas por Colin Creevy de Harry, Ron y Hermione, consideradas objetos históricos clase C aparecieron en la pantalla, mientras la voz en off de Luna narra la historia.
— Draco Malfoy y Hermione Granger se conocieron en 1991 en Hogwarts, ambos eran miembros de la misma generación de jóvenes brujas y magos que cambiaría al mundo seis años más tarde, sin embargo, sus principios los mantuvieron apartados desde el principio.
»Malfoy, hijo único de Narcissa y Lucius Malfoy, fue seleccionado para la casa de sus padres, Slytherin, considerado por muchos la cuna de los magos oscuros, mientras que Granger, también hija única pero de un matrimonio muggle terminó en Gryffindor, donde se convertiría en la mujer más importante del movimiento estudiantil anti-Voldemort y representante de los derechos de los muggles.
»Todo parecía indicar que el destino los llevaba por caminos diferentes, sin embargo sus fuertes y apasionadas convicciones los llevaron a desarrollar una aguda rivalidad tanto en el ámbito escolar como en el personal que crecía año tras año, según los propios testimonios de sus compañeros de escuela.
Las fotografías se detienen al fin en una del cuarto año, donde se ve a dos estudiantes con bufandas de Ravenclaw, posando con Fleur Delacour y en el fondo un hurón blanco corriendo por el jardín, y Hermione riéndose.
— Todos recordamos las peleas de Potter contra Malfoy —comenta un chico regordete recargado en la barra de su tienda de suplementos mágicos. Las letras plateadas aparecen una vez más para indicar a la audiencia que se trata de:
Ernie McMillan,
Prefecto de Hufflepuff,
Generación 1991-1997.
»En el club de duelo de segundo año incluso se aventaron serpientes venenosas a la cara y todo. Pero con Hermione era mucho más personal, ya saben... —se recarga aún más y la audiencia obtiene un acercamiento a su cara, como si les estuviera contando un secreto—. Por aquello de la sangre...
Las fotografías vuelven, ésta vez de mortífagos enmascarados y los primeros años de Voldemort, aparecen imágenes de famosas familias de magos antiguas, como los Abbot, los Longbottom, los Black, los Potter y los Malfoy.
— Libros como éste sólo quedan en un par de bibliotecas selectas —comenta Luna cuando la escena vuelve a ella. Está mostrando a la audiencia un libro titulado el Directorio Sangre Pura—. Éste compendio dio lugar al grupo de los Sagrados Veintiocho, las familias de las que se podía asegurar que no tenían antecedentes muggles según el autor, como podemos ver aquí —señala un punto en el índice—, una de éstas familias es la familia Malfoy.
La cara de luna vuelve a desaparecer en medio de un cambio de música. Ésta vez las imágenes son de la batalla de Hogwarts, la explosión del banco de Gringotts, los obituarios de Dumbledore y las primeras imágenes publicadas del juicio de los Malfoy, después de la guerra. La voz de Luna sigue narrando.
»En el seno de ésta familia adinerada que cultivaba en su hijo el prejuicio de la pureza, Draco Malfoy creció para convertirse en uno de los mortífagos más jóvenes y reconocidos del movimiento sangrepurista resurgido, logrando penetrar el castillo de Hogwarts y ser pieza fundamental en la muerte del mago más grande de los tiempos modernos, Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore. Mientras tanto, Hermione Granger se convertía a pasos agigantados en la siguiente mente brillante de la era, reconocida por todos sus conocidos como la líder intelectual de la campaña que acabaría por destruir al Señor Oscuro en cuerpo y alma. Todos sabemos la historia, todos vivimos la historia, pero... ¿qué pasó después?
La música vuelve y la pantalla se pone negra. Pero ésta vez no hay imágenes.
Poco a poco unas letras doradas escriben en el papel:
En nuestro siguiente episodio...
— Creo que no hay palabras suficientes para expresar lo difícil que fueron para Hermione los primeros años lejos de Hogwarts —dice Ginny Weasley, ella y Harry Potter se encuentran en el sillón de su casa. Él tiene a su pequeño hijo James en las piernas y ella lo toma de la mano—. Toda esa presión y toda esa expectativa pueden destruir vidas. Creo que no hay sombra más grande que la de tu propio nombre. —comenta volteando a ver a su esposo, la audiencia puede ver cómo el Niño que Vivió se aferra a su mano y la escena se corta.
La página se queda negra una vez más.
Es todo.
Magos y brujas a través de Gran Bretaña e Irlanda del Norte comienzan a debatir en sus casa y con sus conocidos lo que acaban de ver, y a esperar ansiosos la siguiente entrega de aquél documental. Burgin, Burkes & Lovegood cierra sus puertas a la una de la madrugada, cuando el último comprador salió de la tienda con el frasquito de líquido morado que le permitía volver a ver el documental cada que le echaba una gota a la página.
— ¿Cómo se te ocurrió esta idea? —le pregunta Castor Burkes, el sobrino del viejo fundador Burkes.
— Estaba en casa de Hermione viendo la televisión, es un invento muggle. Tienen programas como estos de artistas famosos y sus trágicas vidas y mucha gente los graba para verlos después, debo admitir que son tontos pero adictivos.
— Bueno, pues vivan los muggles y su televisión —dice Castor elevando su copa de whiskey de fuego. Luna sonríe y las choca con la suya de vino.
