Astoria Greengrass sabía que aquél circo no terminaría pronto.

Es por eso que se había negado rotundamente a dar declaraciones, a hablar con nadie que no fueran Pansy o Draco, e incluso se había tomado unas vacaciones lejos de todo y de todos.

Unas vacaciones a las que Ronald Weasley no había llegado.

Con el corazón roto en miles de pedazos y una cabaña en una playa tropical para ella solita, Astoria tuvo mucho tiempo para pensar en lo que había pasado.

Una de tantas veces que se perdió en sus pensamientos, mientras flotaba en el mar y miraba el cielo estrellado, se preguntó por qué le había gustado Ron en primer lugar. Por qué se había quedado con él durante dos años sabiendo que su novia, la gran Hermione Granger lo estaría esperando en el altar.

Claro que eso no pasó, pero tampoco estaba con ella ahora. Y esa era una de las cosas que más le dolían, el hecho de que debió de haberlo sabido. Las personas no cambian de un día para otro, y probablemente el Ron que ella conocía no era el verdadero. Estaba claro que su mejor amiga debía conocerlo mucho mejor, y a aún así su relación fracasó.

¿Qué podía haber esperado ella? ¿Por qué todavía seguía esperando algo?

Una lechuza se alcanzaba a ver en el horizonte. Astoria tomó su varita y lanzó un hechizo para llegar a la costa en un par de segundos y recibirla. Le dio un poco de agua y bocadillos especiales para agradecerle por el largo viaje y el pesado paquete. Era el ejemplar de éste mes del Quisquilloso con una carta de Luna Lovegood.

Le había mandado los últimos cuatro con cartas similares, donde la invitaba a contar su versión de la historia, oero todo lo que había visto hasta ahora tenía un tinte de programa de chismes tan obvio que no pudo aceptar. A pesar de tener entrevistas con Blaise y Pansy; Harry y Ginny e incluso la mamá de Ronald.

Se recostó en la hamaca que colgaba afuera de su cabaña, disfrutando de la tibieza de la noche. Con un hechizo, la página 39 de la revista flotaba frente a ella. Tras unos segundos, cobró vida por cuarta vez.

La música dulce y alegre suena primero, y aparecen las letras color neón que anuncian el inicio del programa.

Excéntrica. Soñadora. Innovadora.

"Cuéntale a la Luna… Lovegood"

La ya famosa luna llena que se transforma en la cara de Luna hace a Astoria sonreír. Esa imagen da miedo. Siguen las fotografías de Malfoy Inc; sus clientes y socios que son parte de la introducción del programa, con una música diferente. Las últimas imágenes de la introducción son las de Astoria y Ron saliendo cada quien por su lado de la boda y la de Hermione con su vestido de novia.

Astoria se cubre la cabeza avergonzada. Ahí en esa playa nadie la está viendo, pero no puede evitar sentir todo de nuevo al ver las imágenes y quiere irse a vivir bajo el agua donde nadie la encuentre


Capítulo 3: Leones y Serpientes

— La semana pasada exploramos el polémico inicio de la relación entre Hermione Granger y Ronald Weasley, dos de los jóvenes adultos más importantes de la historia mágica moderna. Pudimos obtener testimonios que nos contaron cómo era la pareja desde sus inicios en Hogwarts hasta su su sonada separación hace exactamente un mes y medio que dejó a la sociedad mágica con la quijada abierta, y un amargo sabor de boca.

Hoy retomaremos éste relato en donde el destino vuelve a unir sus caminos con otro de sus infames compañeros de generación: Draco Malfoy —Luna detiene su caminata por la biblioteca frente a un closet enorme. El vestido de bodas de Hermione está colgado en todo su esplendor y la audiencia, tensa de la emoción no puede despegar la vista del documental. La imágen hace un acercamiento a la intrincada pedrería del pecho y después de volverse borrosa, todo se pone negro.

Podemos ver fotografías de Ron y Hermione en diversos establecimientos dedicados a las bodas, como pastelerías, tiendas de flores, estudios de danza y por supuesto, tiendas de vestidos y trajes de boda. Luna continúa con el relato.

» Granger y Weasley habían planeado por meses una boda extravagante y por todo lo alto. A decir verdad, las únicas fotografías que tenemos de ellos juntos por aquella época son éstas, en las que están decidiendo el sabor del pastel, el color de la decoración y el tema del evento. Diversas fuentes nos reportan que para la ceremonia estaban planeados actos circenses, fuegos artificiales e incluso una demostración de vuelo sincronizado en escobas.

Una fotografía ocupa toda la imagen, es de Hermione saliendo del emporio del vestido Parkinson's. La imagen se mueve de tal manera que parece que entramos por la puerta principal. Después de un segundo de negrura, nos encontramos con una mujer de cabello negro y labios delgados. Ojos verdes y nariz aguileña.

Las letras doradas la identifican como:

Pansy Parkinson,

Diseñadora de Modas,

Generación de Hogwarts 1991 - 1997

» Cuando Hermione entró por esa puerta no tenía muy buena pinta, yo estaba segura que no iba a comprar nada y que su amiga, Ginny Weasley la había traído a la fuerza. Se probó un par de vestidos pero no quería ninguno de los dos. Cuando se probó el tercero se puso a llorar y claro que en ese momento pensé que eran nervios, nunca pensé que cancelaría, y menos el día exacto de la boda.

— ¿En ningún momento notaste algo extraño en la conducta de la novia?

— No en realidad, ella era una novia horrible pero todas lo son.

— ¿Horrible?

— Todas las semanas me pedía cambios, siempre quería algo más. ¿Me explico? Más cuentas, más tela en la cola del vestido, un velo con flores bordadas, una tiara, otro corte, mangas largas, sin mangas, mangas estilo victoriano. Una verdadera pesadilla, pero valió la pena, es el vestido más hermoso que he diseñado jamás.

— ¿Te pidió un reembolso por el vestido?

— No, pero tampoco es como que eso importe. Lo que de verdad me molesta es que ahora nadie va a poder usar el diseño, lo iba a vender como el Granger-Weasley pero nadie lo va a querer. Es de mala suerte.

La imagen cambia, y nos encontramos en el Caldero Chorreante, una bruja joven, de cabello rubio toma té de un tarro de cerveza.

— Una semana antes de la boda de la Srta. Granger la oficina se volvió un caos completo —dijo agitando la bolsita de té con su varita. Letras plateadas le hicieron saber su nombre a la audiencia:

Janeth Binns,

Asistente de Dirección,

Malfoy Incorporated.

» En seguida noté que el caso Granger era diferente, hasta la fecha por contrato mágico no puedo dar detalles del tema, aunque no es que tenga demasiados. Tenemos al menos doscientos cincuenta empleados, incluyendo actores, productores, maquillistas mágicos, reclutadores, aritmánticos, agentes de publicidad, un par de duendes ex-empleados de Gringotts que se encargan de las grandes transacciones y demás, y los únicos que sabían de este caso eran los cuatro miembros de la junta de inversionistas y yo.

— Malfoy Incorporated siempre ha parecido una empresa mucho más ligera de lo que me comentas. Tengo entendido que en el caso de Viktor Krum contaron con un equipo de veintitrés personas sin contar a Malfoy y Greengrass. ¿Por qué tanto secreto esta vez?

— A veces, cuando Dr... el Sr. Malfoy se interesa personalmente en el caso es porque conoce muy bien al cliente, o porque cree que su relación de negocios puede ser mutuamente beneficiosa. A veces también... bueno, no quiero sonar escandalosa, pero también le ponía atención especial a los casos de mujeres bonitas.

— Entonces, en tu opinión, ¿el Sr. Malfoy se aprovechaba de las situaciones vulnerables de sus clientes para sacarles el mayor beneficio económico, e incluso sexual?

— ¡Por supuesto que no! Yo jamás diría tal cosa —dice con voz chillona y casi tira el té de la mesa. Los pocos comensales del Caldero Chorreante voltean a verla, interrogantes. Ella baja la voz, pero continúa sumamente disgustada—. Draco Malfoy es un hombre honrado y trabajador. Ninguna de sus relaciones ha sido forzosa ni coaccionada, a mí me consta que esas mujeres querían involucrarse con mi jefe. ¡Tuve que correr a más de una para que lo dejaran en paz! —confiesa en un susurro bastante audible.

— Claro, mujeres que acababan de terminar con sus parejas. Puedes decir que no era forzoso. ¿Pero era ético?

Janeth está poniéndose rápidamente morada por la ira y la vergüenza de haber sido acorralada, pero no dice nada más y la imagen vuelve al negro para hacer una transición.


Astoria se da cuenta de que está tan tensa en la hamaca que le duele el cuello. La escena de Janeth había sido una de las más pesadas para ella, incluso más que la del vestido de Hermione, porque Janeth también era su asistente, y había sido amable, atenta y eficiente incluso cuando ella no se lo merecía. Janeth estaba demostrando más lealtad por la compañía que muchos directivos que ganaban el doble de su sueldo, que a menos de una semana de la retención de salarios habían salido corriendo.

Furiosa, se levantó y entró a su cabaña, sacó un pedazo de pergamino mientras la página 39 del Quisquilloso la seguía flotando a menos de un metro de distancia.

Comenzó a escribir con todo su enojo una carta de contestación a Luna Lovegood preguntándole cuál era su maldito problema, y si se había vuelto como las periodistas de pacotilla de Corazón de Bruja que se dedicaban a arruinar por diversión la vida de las personas. Estaba a punto de rematar con alguna frase más hiriente respecto a su locura o a su padre, para que supiera lo que era ponerse personal, pero se contuvo. Bueno, no se contuvo sola, una frase del programa la contuvo.

— Nadie parecía tan sorprendido con la noticia, como el dueño del establecimiento donde Malfoy llevaba a sus clientes más importantes para hablar de negocios: Seamus Finnigan —dice Luna. Y la sangre ya no sólo le hierve, parece que se le evapora del enojo. Ésto lo tiene que ver completo.


— Finnigan había atendido al Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería al mismo tiempo que todos los antes mencionados, y era compañero de cuarto tanto de Harry Potter como del entonces prometido de Hermione, Ronald Weasley. Incluso había sido invitado a la boda un mes antes, por lo que la noticia le cayó como balde de agua fría —Luna narra mientras un par de fotografías de partidos de Quidditch, viajes a Hogsmade y anuarios escolares confirman su historia. La última es de Seamus y su madre cortando sonrientes un listón verde frente a lo que ahora era el Pub Finnigan´s.

— Honestamente jamás lo habría imaginado, ni en mis sueños más locos o en fiestas con otros amigos en común. Nunca tuvimos dudas sobre Ron y Hermione, ellos siempre fueron la pareja dispareja perfecta —decía Seamus en una silla de su pub mientras las letras doradas brillaban en la cara de la audiencia, como si hiciera falta:

Seamus Finnigan,

Dueño de Finnigan´s Pub

Generación de Hogwarts 1991 - 1997

— ¿Cuál fue tu primera reacción al ver a Granger en aquél lugar, sentada con Malfoy?

— Sorpresa. Más que nada, y no me pude aguantar, le tuve que preguntar en ése momento e intentar convencerla de que aquello era la peor idea del mundo.

— Claro, era tu amiga —dice la entrevistadora.

— Así es, y no sólo eso, Ron también es mi amigo. Solíamos quedarnos hasta tarde hablando de las chicas del colegio y nunca tuvo ojos para nadie más que para ella. De inmediato le di mi más sincera opinión pero no me escuchó.

— ¿Así que siguió adelante con todos los planes?

— Al principio creo que intentó batallar con sus impulsos de autodestrucción, pero poco a poco fue cambiando y hasta podría decir que comenzó a... coquetear con Malfoy.

— ¿Fue ahí cuando decidiste que habías tenido suficiente de la empresa con la que habías tenido tan buena relación durante tantos años?

— Así es, ya no me importaba si me daban dinero o no. No soporto las mentiras, ni a los mentirosos. Por eso no podía seguir solapando tanta falsedad

— ¿Te refieres a la falsedad de Malfoy o la Granger? —pregunta la entrevistadora sin poder contener la emoción de su voz.

— A los dos obviamente. Draco Malfoy siempre ha sido un embustero y patán disfrazado de aristócrata y Hermione... ahora me doy cuenta de que jamás fue tan lista como pensábamos y que cualquiera puede verse como heroína si se para al lado de los vencedores.

La imagen se vuelve negra y la audiencia se queda en silencio. Parece que el propio programa quiere que digieran la información que acaban de escuchar puesto que ésta pausa dura bastantes segundos.


Astoria hizo pedazos la carta que iba a mandar. Estaba fuera de sí. Ya no podía calificarse como enojo normal, estaba llorando de coraje. No podía creer que pintaran a Finnigan como el correcto de la historia y a ellos y a su compañía como rufianes sin escrúpulos que merecían todo lo malo de esta tierra.

La injusticia de aquél documental la estaba aplastando, y haciendo explotar la revista entera no le había quitado ni un poquito de aquél sentimiento. Empacó en tiempo récord y envió a la lechuza de vuelta con una carta mal escrita para Pansy. Era hora de volver a Inglaterra y dar la cara, Ronald no importaba en aquél momento, su empresa y su reputación valían más que los brazos cálidos de un hombre en su cama. El documental no se había terminado aún pero no le importó, ya estaba corriendo al punto de aparición más cercano.


En nuestro siguiente capítulo:

— Malfoy Incorporated ha sido un cáncer para nuestra sociedad desde su concepción —decía una mujer a la que no podíamos ver—. No sólo me separaron del hombre de mi vida, sino que apartaron a mi hija de su padre. ¿Lo peor? Que su padre es uno de los dueños.


Nota de la autora:

Hola a todos los lectores, viejos y nuevos. Me da muchísimo gusto tenerlos a todos aquí y les agradezco a los que ya han puesto la historia en alertas/favoritos.

Por favor, si les gusta la historia o si ven cosas que se puedan mejorar, pueden decirme con toda confianza en los comentarios. Me ayudan como escritora a saber hacia dónde llevar la trama o las partes que están funcionando y las que no. Ésta es su oportunidad de decirme todo todo lo que piensan y a mí me encanta saber.

Por favor, denme 5 minutitos más de su tiempo con un reviusito constructivo :)